Todos conocemos la historia y podemos asegurar que durante toda su vida Harry James Potter había vivido muchas injusticias y tenido que afrontar varios retos: vivir en una familia que no lo deseaba, los Mortífagos, Voldemort, el Torneo de los Tres Magos, horrocruxes, el Baile de Navidad, más de una pérdida de alguien importante para él e incluso estar enamorado de la hermana de su mejor amigo, pero aún a pesar de las dificultades y los riesgos salió adelante, quizás con algo de ayuda.

En algún momento de su vida Harry pensó que disfrutaría enormemente una vida monótona y libre de preocupaciones por lo que una vez que Voldemort fue vencido y las labores de reparación en el Castillo concluyeron, él decidió volver junto con Hermione -quien se rehusaba a buscar algún empleo "sin estar lo suficientemente preparada"-a terminar su último año en Hogwarts, probando lo que era ser un estudiante normal de una vez por todas aunque prácticamente todo aquel que hubiera participado en La Batalla de Hogwarts había acreditado ya el colegio y difícilmente se le podía considerar "normal" cuando era toda una celebridad; el Salvador del Mundo Mágico.

Los meses pasaron y Potter decidió convertirse en Auror luego de concluir que tener una vida tranquila no era para él, no luego de acostumbrarse a una vida llena de adrenalina e incluso peligro, ser alguien acostumbrado a las emociones fuertes, a ser perseguido y mirar siempre atrás por seguridad... la paz era algo tan desconcertante que incluso le asustaba. Aún siendo un Auror de alto rango extrañaba la emoción que solía sentir pues como la mayoría de los mortífagos habían terminado en Azkaban, desaparecidos, esparcidos por todo el mundo o simplemente muertos durante la guerra no había mucho que hacer y Harry se sentía "incompleto".

Para nadie fue gran sorpresa cuando decidió contraer matrimonio, antes de darse cuenta se había casado con Ginny y había tenido con ella a sus tres adorados hijos James Sirius, Albus Severus y Lily Luna, quienes le devolvieron la chispa a su vida. No que no amara a Ginny pero ella parecía cada vez más distante desde que tomó el cargo de Jefe de Aurores y no fue hasta el nacimiento de James que pudo "sentirla a su lado" nuevamente.

Junto con lo maravillosa que es la paternidad, incluido el temor por esa vida que queda a tu cargo, el Gryffindor también descubrió la fragilidad de un matrimonio, la pérdida de confianza y el adulterio, pues Ginny, su entonces adorada esposa, lo había engañado con Anthony Goldstein (y con otros hombres más según supo después), situación que provocó entre ellos discusiones hasta por lo más absurdo y desconfianza persistente que tuvieron como consecuencia a largo plazo el divorcio y una vez llegadas las vacaciones tener que cuidar él solo a sus hijos, situación que se haría permanente al poco tiempo.

En cuanto envió a Ginny los papeles de divorcio ella, viendo que iba en serio y que ninguno de sus argumentos había surtido efecto, enloqueció. Aunque Harry había intentado hacerla entender de una manera razonable que aquello era lo mejor para ambos le gritó lo inimaginable, asegurándole que sabía que él había dormido con alguien más años atrás, cuando decidió enviar sus cosas a la Madriguera (pues Grimmauld Placer era suyo) lo buscó incluso en su trabajo para hechizarlo.

Antes de concluir con los trámites del divorcio Ginny buscó arrebatarle a Albus (que cursaba su penúltimo año) y Lily (la menor), intentando convencer a su hijo James, ya graduado pero igual de confiable para sus hermanos, de que había sido culpa de Harry que todo acabara en el divorcio, Quizás hubiera funcionado, pero lo hizo un poco tarde.

Siguiendo un consejo Harry se pasó a hablar con su hijo y aunque no tuvo el valor para hacer quedar mal a Ginny entrando en detalles, su hijo le creyó e incluso lo acompañó a Hogwarts para hablar con los otros dos.

Sus hijos comprendieron y aunque sintieron tristeza al saber que ya no estarían sus padres juntos ésta se esfumó cuando leyeron las siguientes cartas de su madre. No hicieron caso a las historias que inventó su madre ni los rumores que surgieron en el colegio, en Hogwarts no estaban tan expuestos como su padre, quien sí recibió cartas, vociferadores y algunos paquetes, soportó miradas en el trabajo y cualquier excursión fuera de casa y tuvo mas de una pelea o visita desagradable.

De tan centrado que estaba en sus hijos se olvidó de los Weasley.

Ginny lo odiaba, eso era obvio y de esperarse incluso, pero al haberse "desaparecido" algunos como George (cuya personalidad cambió radicalmente luego de la pérdida de su gemelo en la Guerra), Arthur y sorpresivamente su "mejor amigo" Ron, optaron por creer las palabras de la pelirroja -lágrimas incluidas, por supuesto- y terminaron por odiarlo sin siquiera considerar dejarlo explicarse. También estaba Molly que amaba a Harry como a un hijo más y simplemente darle la espalda era algo que no podía ni quería hacer, se le veía triste pero temiendo perder al resto de su familia decidió no intervenir en el pleito, quedar en un punto neutro y así poder seguir viendo de vez en cuando a sus nietos. Percy, Bill y Charlie parecían creer casi completamente que Harry no era el culpable de la separación, siendo más objetivos respecto a su hermana, pero no podrían expresarlo sin incordiar con el resto de su familia y si, por ejemplo, nos remontamos unos años atrás en la vida de Percy y recordamos cómo fue tanto para él como su familia cuando creyó que estar del lado del ministerio era lo correcto, cuando peleó con ellos y se distanció... Era bastante obvio que no querrían pasar por algo ni remotamente similar así que tratar de defender a Harry quedaba fuera de discusión. Solo Charlie fue capaz de enviar una lechuza dándole su apoyo.

A pesar de sus mejores esfuerzos la situación trajo para él un periodo de depresión, dolor, enojo e incomprensión. Todo el mundo estaba de acuerdo en que era un gran padre, hacía lo mejor en su trabajo y se había esforzado por ser un buen esposo, siempre atento a Ginny y dispuesto a darle lo que fuese que ella quería, ¿qué había salido mal entonces?

Inevitablemente llegó un día en el que comenzó a cuestionar cada una de sus decisiones desde pedirle al Sombrero Seleccionador que no lo pusiera en Slytherin, creyendo que eso podría ser lo peor que habría de llegar a ocurrirle, hasta la decisión de casarse con Ginny Weasley. Realmente amaba a sus hijos y por eso no podía arrepentirse del todo por ello pero no podía evitar el pensamiento persistente de que, quizá, si las cosas hubieran sido diferentes, si él hubiera hecho las cosas de otro modo o hubiese pensado dos veces, su familia habría sido increíblemente feliz, no los habría perdido.

Fueron tantas las preguntas y dudas de lo que hubiera podido ser de su vida que llegó un momento en el que sólo pensaba en que tal vez y solo tal vez hubiera sido mejor ser un Slytherin, todo eso que implica ser un Slytherin, la mala fama y temor de otras Casas, le parecía ahora más fácil y apetecible que haber sido un Gryffindor condenado a dar todo, incluyendo su vida, por los demás

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Entre tanto drama y cansancio fue como un día, harto de tantas cavilaciones, tomó la decisión de usar el Último Giratiempo, el único que quedó sobre la faz de la Tierra luego de la Guerra. Se rumoreaba entre los Inefables que tenía poderes, que poseía una magia especial, desconocida para todos, y que le había sido otorgado por el Ministro de Magia en persona como recordatorio y reconocimiento de su victoria sobre Voldemort.

La visita de una figura encapuchada lo obligó a reflexionar y sacudiéndolo como siempre que cruzaban palabra lo llevó a cambiar sus objetivos. Así, con algo de tristeza pero lleno de determinación y con un atisbo de esperanza al que aferrarse, retrocedió hasta la noche en la que dentro de una miserable choza sobre una gran roca en el mar y bajo una terrible tormenta él esperaba, ignorante de todo lo que el futuro tenía preparado para él, su cumpleaños número once...