Capítulo 21

SAKURA

—¿Tampoco lo has visto Jiraiya?

—No desde ayer —respondió.

—Muy bien, gracias —dije y terminé la llamada.

Mientras miraba al suelo, una extraña sensación volvió a mi estómago.

Había esperado en el estudio de Itachi durante horas, pero no se presentó. Había intentado llamarlo a su celular, pero la batería debió haber muerto. Jiraiya no lo había visto, así que supuse que estaba en la casa de Shisui.

Un asomo de sonrisa se dibujó en mis labios mientras pensaba en lo nervioso que Itachi estaba por contarles a sus hermanos acerca de su exhibición, sus imágenes... lo que había estado haciendo durante años. En mi bolso tenía sus invitaciones para la inauguración de mañana por la noche, una para Shisui, Izuna y Tema. Tenían que estar allí. Todavía no estaba segura de sí Itachi haría acto de presencia. Adiviné que no, todavía estaba en contra de que la gente supiera quién era, pero su familia debía ver su trabajo... después de todo, ellos eran la fuente de su inspiración.

En cuestión de minutos entre en el estacionamiento de Shisui y estacioné mi coche. Llamé a la puerta y después de una corta espera bajo la lluvia, Shisui abrió.

Agachándome desde el aguacero, corrí por el pasillo sacudiendo mi gabardina.

—¡Que maldito diluvio! —grité y finalmente miré a Shisui.

Su rostro estaba pálido y me miraba con ojos tristes.

—¿Estás bien, Shisui? —le dije y miró hacia arriba. Izuna estaba caminando melancólico con los ojos enrojecidos.

Mi estómago cayó.

—¿Qué? —susurré. Tema entró desde la cocina— ¿Que está pasando? ¿Dónde está Itachi?

Unos escalofríos recorrieron mi columna vertebral por la forma en que estaban todos mirándome, cuando Shisui puso su mano en mi brazo.

—No es quién crees que es, Saku. —Su voz sonaba ronca como si hubiera estado llorando durante horas.

Mi mirada se precipitó alrededor de los tres y pregunté:

—¿De qué demonios estás hablando?

—Itachi —dijo Shisui—. Ha estado vendiendo coca de nuevo.

Sentí que la tierra desaparecía debajo de mí, y dije:

—¿Qué? ¿De qué diablos estás hablando? Nunca lo haría de nuevo.

Shisui negó.

—Lo siento, Saku, pero es verdad. No quiero malditamente creerlo tampoco, pero fui a ese mercado de pescado donde estaba trabajando desde su libertad condicional y ni siquiera habían oído hablar de él. Mintió, Saku. Ha estado mintiendo todo este tiempo.

—¡No! —dije sacudiendo mi cabeza, tratando de imaginar qué diablos había ocurrido aquí esta tarde.

Shisui levantó la mano.

—Encontré una bolsa de coca en su habitación, Saku. ¡Cocaína! Ha estado traficando desde que llegó aquí, y peor aún, trajo esa mierda a mi casa. Le dije que se fuera. No puedo tener más esa mierda entre nosotros. No puedo dejar que mi familia se involucre en ese tipo de vida nunca más.

Una mezcla de miedo y simpatía inundó mi pecho y mi mano voló sobre mi boca.

—Tú... ¿tú le pediste que se fuera?

Shisui asintió.

—¿Al menos dejaste que hablara contigo? ¿Le diste la oportunidad de explicar lo de la bolsa de coca?

Los ojos de Shisui cayeron. Cuando miré a Izuna, este dejó caer su cabeza también.

—No lo hiciste, ¿verdad? —pregunté. Las lágrimas comenzaron a llenar mis ojos. Dios mío, él vino aquí hoy para explicarles todo acerca de su obra y lo echaron, lo acusaron porque habían encontrado una bolsa de coca... esa maldita coca que una vez compró porque se estaba ahogando en esta nueva vida... ahogándose en su rechazo hacía él, en mi rechazo a él—. Dios... —Lloré y presioné mi mano mi frente.

Shisui dio un paso adelante, pero di un paso atrás.

—¿Dónde está ahora? No he sido capaz de ponerme en contacto con él durante todo el día.

Un destello de preocupación pasó por el rostro de Shisui, pero rápidamente se convirtió en piedra cuando dijo:

—Le dije que se fuera. Lo hizo. Ni siquiera tomo sus cosas, simplemente salió corriendo. —La respiración se me cortó—. Saku, se habrá ido lejos. Es lo que hace cuando las cosas de ponían feas. Huye.

La ira se arremolinaba dentro de mí, y retrocedí hacia la puerta.

—No tienes ni idea —dije a todos ellos destrozada—. No tienen ni idea de lo que ha hecho por ustedes, ni idea de lo mucho que ha sacrificado y lo mucho que ha cambiado su vida.

Las cejas de Shisui bajaron con mis palabras, pero antes de que pudiera hablar, metí la mano en mi bolso y saqué las invitaciones. Si Itachi no era capaz de decirles a sus hermanos lo que había estado haciendo, entonces lo haría yo.

Colocando rápidamente las invitaciones en la mesa auxiliar, miré a cada uno de ellos a los ojos y dije:

—Los invito a la apertura de la galería mañana en la noche. Tienen que estar allí.

Shisui negó y Tema se dirigió a reunirse con él a su lado.

—Saku, estoy muy feliz y orgullosa de ti, pero, joder, no creo que sea el momento adecuado...

—Tienen que estar ahí —le dije interrumpiéndolo y Tema frunció el ceño hacia mí.

—¿Por qué Saku? —preguntó ella y mi ira se redujo un poco. Mierda, nunca podría estar enojada con Tema. No había hecho otra cosa que aceptar a Itachi en su casa, y en la de todo el mundo.

—Solo por favor, Tema. Por favor, ve allí... hay algo que ustedes necesitan ver.

Alcanzando mis llaves, di vuelta a la manija de la puerta, mientras Shisui decía:

—Sé que te gusta, Saku, pero Itachi siempre ha sido de esta manera. Siempre le ha atraído el lado oscuro de la vida, la mierda ilegal. Solo lamento que salieras lastimada por todo esto.

Mirando hacia atrás a Shisui con incredulidad, le contesté:

—No sólo me gusta, Shisui. Estoy locamente enamorada de él. Ha cambiado mi vida en todos los sentidos para bien, de verdad siento que estés tan cegado por su pasado que no puedas ver el maldito hombre honorable que es hoy. —Al tocar mi mano en las invitaciones, exigí—, estén allí mañana por la noche.

Salí corriendo hacía mi auto, saqué mi celular y marqué el número de Itachi de nuevo. La llamada fue directamente al correo de voz. Presioné FIN y miré a través del parabrisas mojado.

Las lágrimas corrían por mis mejillas y mis manos temblaban de pánico. Cerré los ojos, apoyé la cabeza contra el respaldo y susurré:

—Itachi... ¿A dónde diablos has ido?

.

.

.

.

La siguiente noche me quedé en el cuarto de baño del museo, mirándome en el espejo. Me veía cansada y pálida; los efectos de sentir que mi corazón se había roto.

Itachi no había aparecido. Estaba empezando a ser más que evidente que se había ido. En realidad me había dejado. Una parte me gritaba que no era posible, que no podía haberme dejado, a pesar de que Shisui y Izuna estaban convencidos de que era su modus operandi habitual. Me amaba... no me dejaría atrás.

Pero entonces otra parte de mí decía que era totalmente posible. Había sido rechazado por sus hermanos de nuevo. Por supuesto que no le gustaría quedarse. ¿Cuánto rechazo podía recibir una persona? Pero pensé que al menos me llamaría. Me habría dicho que se iba por un tiempo, que me amaba y, en algún momento, vendría de nuevo a mí.

Además de eso, Jiraiya había estado en la Galería todo el día, trabajando en una sección cerrada de la parte posterior... ¡para la inauguración de la noche! Estaba pálida, agotada, y agobiaba por la preocupación. No tenía idea de lo que estaba haciendo, pero como un patrón y la única fuente de financiación de esta exposición, realmente no tenía otra opción.

Al oír el bullicio del museo y las partes interesadas de la universidad, los aficionados y estudiantes por igual a la espera de que la exhibición comenzara, me obligué a mantenerme erguida y sacudí mis hombros.

Puedes hacer esto, eres una profesional, traté de convencerme.

Cepillé hacia atrás mi cabello largo y rosa, de estilo recto, y lo dejé colgando por mi espalda, entonces pasé las manos por mi vestido negro que me llegaba hasta la rodilla. Por último, comprobé que mis Louboutins estuviesen limpios.

Estaba lista.

Salí del baño, me dirigí a Shizune, la directora del museo, y le aseguré que estaba lista. Recorrí la multitud buscando a Jiraiya, preguntándome dónde diablos podría estar, pero no había ni rastro. Mis manos estaban húmedas mientras trataba de pensar como arrancar mi introducción esta noche.

Shizune me presentó con el comisario, y se acercó al micrófono, un mar de ojos ansiosos mirando hacia mí.

—Buenas noches a todos —comencé—. Mi nombre es Sakura Aliyana, y estoy contenta de estar aquí esta noche para celebrar el inspirador y verdaderamente único en la vida; el talento de Tekka.

Me detuve cuando vi a Izuna, Tema y Shisui entrar en la galería, junto con Tenten, Neji, Suigetsu y Karin. Mi corazón se cayó por lo triste y perdidos que estaban los dos hermanos Uchiha. Pude ver que el dolor por su confrontación con Itachi ayer estaba pesando fuertemente en sus corazones.

Centrándome de nuevo en la multitud, continué:

—Tekka comenzó su viaje con el mármol de Carrara hace sólo unos años. En este momento se ha convertido en un maestro en su campo, capturando nuestros corazones con su alma, sus demoledoras imágenes de desesperación, dolor y culpa; de hecho todas las facetas de la emoción cruda y la condición humana. Esta noche podrán ver obras que aún no han sido publicadas en revistas, y también verán esculturas recientes que se... —lágrimas llenaron mis ojos al pensar en el niño llorando balas—, que pondrá a prueba las emociones de incluso el más estoico entre nosotros.

Tomando una respiración profunda, agregué:

—Esta noche, también serán capaces de leer lo que inspiró la creación de sus perfectas esculturas. Tekka es notoriamente solitario, y como tal, no va a hacer aparición esta noche. —La multitud murmuró decepcionada—, pero ha compartido conmigo sus inspiraciones para las piezas que estoy segura será tanto asombrosas como alentadoras para ustedes.

Asentí con la cabeza hacía Shizune que estaba de pie sobre las grandes cortinas de terciopelo rojo para revelar la exhibición. Volviéndome de nuevo a la multitud, dije:

—Es un placer para mí presentarles a ustedes, ¡Tekka!

Shizune corrió las cortinas, dejando al descubierto el blanco brillante de la serie y me hice a un lado cuando parte del público ansiosamente entró en el espacio.

Obligándome a permanecer estoica, observé a Shisui, Izuna, Tema, Tenten, Neji, Karin y Suigetsu acercándose a mí.

Tenten se acercó y me envolvió en sus brazos. Tuve que luchar con el nudo en la garganta y mi corazón para la comodidad de mi mejor amiga. Mi corazón estaba roto y estaba tomando todo en mi poder no ceder a la profunda tristeza.

Itachi debería estar aquí. Debería estar viendo cómo muchas personas habían venido para ver su exhibición. Debería estar viendo la reacción de su familia.

—Estoy tan orgullosa de ti —dijo Tenten y se trasladó a un lado para dejar que Neji me abrazara también. No había dicho nada acerca de la huida de Itachi. Pude ver en su expresión que siempre había esperado que cayera de nuevo en sus viejas costumbres.

Toda la pandilla me felicitó por el éxito de la serie, pero sólo tenía ojos para Izuna y Shisui. Shisui me vio observándolos y me pregunto:

—¿Por qué insististe tanto para que viniéramos aquí Saku? —Su voz era ronca y todavía se veía cansado. Mi corazón se encogió al pensar en el daño que Itachi debió de hacerle. Shisui amaba a Itachi, todo era un maldito lío enorme.

—Se trata de Itachi, Shisui —dije y caminé hacia él, puse mi mano sobre la suya y en la espalda de Izuna. Los lleve hacia delante de la galería, ambos hermanos me fruncieron el ceño confusos.

Deteniéndome en el camino de entrada, me volví a ellos, y a mis otros amigos que estaban detrás, y le dije:

—Tenías razón, Shisui, Itachi no ha venido a Seattle para trabajar en el mercado de pescado como parte de su libertad condicional. —Izuna estaba tenso, al igual que Shisui, luego añadí—: Pero tampoco estaba vendiendo drogas... —Dejé caer mi cabeza y resople una carcajada sin humor—. Ya ves, Itachi es excepcional... es tan talentoso y sorprendente, sin embargo, nunca sentía que podía decirlo. Sentía que no merecía ninguna alabanza o aclamación después de lo que les había hecho pasar a ustedes.

—¿Elogios por qué? —Shisui dijo, mientras Izuna asentía.

—Elogios por su trabajo.

—¿Qué trabajo? Saku, ¿de qué coño estás hablando? —dijo Shisui secamente. En lugar de decirle, me hice a un lado hasta estar frente a la galería e hice un gesto hacia la impresionante exposición con mi mano.

—Este trabajo, Shisui... Itachi... Itachi es Tekka...

Recorrí los rostros de asombro de mis amigos y vi, que notaron la exquisitez de las esculturas de mármol.

Tema dio un paso adelante, con la mano sobre su boca y dijo:

—Itachi... Itachi creó todas estas... Itachi es... ¿Tekka...? —Sus ojos verdes azulados se llenaron de lágrimas y giró la cabeza hacía Shisui—. Dios mío, Shisui... Itachi hizo todo esto... y todos pensábamos... ¡oh Dios! —exclamó.

—Nos has mentido —dijo Tenten. Conocía esa mirada.

—No, me enamoré de Tekka... fue casualidad que fuese Itachi Uchiha también; tanto el héroe como el villano.

La expresión de Tenten se llenó de simpatía y Neji se puso de pie a su lado con la boca abierta mirando la galería.

—Vengan a ver —le dije a mis amigos, conteniendo las lágrimas. Caminando hacia adelante, nos encontramos cara a cara con los chicos de mármol que apuntaban hacia las estrellas. Oí a Shisui tomar aire.

Stelle —dijo, revelando el título.

Shisui dio un paso hacia adelante, mirando hacia abajo a los chicos de mármol que descansan sobre sus espaldas, con sonrisas en sus rostros.

—Mierda... —dijo a través de una estrecha garganta—. Esos somos nosotros. —Miró a Izuna, que estaba pálido y clavado en el suelo, completamente atónito por todo—. Izu, ése eres tú de bebé.

Tema envolvió su brazo alrededor de Shisui que necesitaba su apoyo y le preguntó:

—¿Solías mirar las estrellas con Itachi, cariño? ¿Al igual que lo haces conmigo?

Shisui asintió, incapaz de apartar la mirada de la escultura.

—Sí... Ita solía llevarnos a la parte superior del remolque cuando mi padre llegaba a casa borracho y golpeaba a mi mamma. —La cara de Shisui se arrugó como si no pudiera soportar la idea de recordar aquellos tiempos, pero, añadió—: Él hacía que mirara a las estrellas y le dijera las constelaciones... él me distraía, para que no escuchara los gritos de mi mamma. —Shisui miró a Izuna, y envolviendo un brazo alrededor de su hombro, se refirió al bebé—. Ese eres tú, Izu. Por la noche, Itachi te tomaba de la Mamma así cuando papá llegaba a casa enojado y borracho, para que él no te hiciera daño. Itachi te mantenía en nuestra habitación, te alimentaba, cambiaba y bañaba... joder, él te mantenía toda la noche en sus brazos por si acaso papá entraba por nosotros. Cuando la pelea era muy fuerte, él nos llevaba al techo y mirábamos las estrellas...

Los ojos negros de Izuna estaban enormes mientras se inclinaba hacia delante para inspeccionar el bebé en los brazos de Itachi.

—¿Él... él me cuidaba? ¿Me protegió cuando era un bebé? —preguntó inocentemente Izuna. Vi como las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.

—¿Yo... yo no sé por qué se me olvidó todo eso? —dijo Shisui aturdido. Miró a Izuna, a continuación, a su esposa—. Prácticamente crio a Izuna hasta que papá se fue... y yo... él siempre cuidaba de mí.

Aclarando mi garganta, mi corazón se rompía ante el amor que brillaba en sus rostros, los llevé a la más reciente pieza de Itachi. Mientras caminaba delante de Izuna, oí un gemido doloroso escapar de su boca.

Me puse de pie delante de la escultura y miré a mis amigos. Neji estaba pasando su mano por la cara. "Mierda," atrapé el susurrar de Tenten que estaba leyendo el texto del tablero.

—Hamartia —anuncié, señalando la estatua.

—Ese soy yo —afirmó Izuna. Pude ver la agonía en su rostro mientras se apaciguaba ese momento—. Mierda, Shisui, soy yo y Itachi cuando era más joven.

Shisui estaba admirando la pieza con ojos incrédulos.

—¿Qué significa Hamartia? —preguntó con voz ronca.

—El pecado —Tenten dijo desde detrás de nosotros y todo el mundo se volvió para mirarla. Ella se sonrojó al darse cuenta de que lo había dicho en voz alta—. Es de la filosofía aristotélica. Significa llevar a alguien a un lugar oscuro, perder el blanco, errar, o hacer el mal cómo se interpreta normalmente hoy.

—El pecado... —dijo Izuna.

Oí el silbido de Karin.

—Eso es un poderoso, jódete, ahí mismo —dijo en voz baja. Quería mirar hacia ella, pero no podía apartar los ojos de Izuna. Las lágrimas corrían por su hermoso rostro.

Como si sintiera mi mirada, Izuna me miró y preguntó:

—¿Cómo, Saku? ¿Cómo pasó de los Heighters, a la cárcel... a esto? ¿Cómo es posible?

Apartando la vista de su mirada penetrante, me debatí cuánto decirles. Pero decidí que ya que los secretos y mentiras habían sido la fuente de tantos malentendidos, lo aclararía todo.

—Itachi... pasó por algunas cosas cuando estuvo en la cárcel.

—¿Qué cosas? —Shisui espetó, con el cuerpo en aprehensión.

—Las palizas, ser marginado por sus antiguos miembros de la pandilla. Los Heighters dentro lo marcaron como un traidor. Lo inmovilizaron y borraron su Stidda con una aguja y tinta. —Shisui palideció y apretó a Tema con más fuerza—. Un tipo llamado Kakō fue enviado a la misma prisión que él —expliqué.

Izuna se quedó sin aliento, disparando con los ojos a Shisui.

—¿Sabías eso, Shisui? ¿Sabías que Kakō estaba dentro también?

Shisui negó.

—Saku, cuán...

—Dos años después de su condena. Fue la razón por la que empezó a denegar tus visitas. Estaba preocupado de que Kakō llegara a ti cuando volviste a Bama, por lo que cortó todos los lazos.

Shisui parecía que iba a enfermarse, así que decidí a contarle todo a la vez.

—Para resumir, Kakō lo atacó por la muerte de Kisame y Itachi salió herido... muy grave. Ellos lo apuñalaron en el cuello, lo sujetaron y acuchillaron.

Tema volvió la cabeza y le acarició el pecho de Shisui. Ella lloró.

—Es la razón por la que tiene el pelo largo —me informó—. Escondió la cicatriz para que no le hicieran preguntas.

—Cristo... —dijo Shisui con voz áspera.

—Estuvo a punto de morir —le dije con tristeza—. Estuvo en la enfermería durante mucho tiempo. Estaba tan enojado, tan amargado con el mundo... tan enojado consigo mismo por todo lo que había hecho... especialmente por faltar a la muerte de su mamma. Para tratar de ayudar a lidiar con su ira, lo enviaron a una clase de arte. Él tenía talento, y rápidamente se ganó el favor del maestro, quien envió fotos de su primera pieza a Jiraiya Galanti, un escultor de mármol. Tomó a Itachi bajo su tutela y el resto es historia. —Miré a los ojos de todos y cada uno de mis amigos y les dije—: Él vino a Seattle para esta exhibición. Nunca se sintió lo suficientemente bueno para decirlo, está paralizado por la culpa y la vergüenza.

—Shisui —Izuna con voz ronca, incapaz de contener sus gritos—. Nos equivocamos. Hicimos que se fuera y ¡no había hecho nada malo!

Shisui estaba quieto todavía, hasta que sus ojos miraron a los míos.

—¿Pero la coca que encontré?

Buscando en mi cabeza, me esforcé para no dar con mi ira un espectáculo, pero le espeté:

—Él la compró después del partido de los Seahawks... cuando todo el mundo lo ignoró... incluyéndome a mí. Yo no supe que él era Itachi Uchiha hasta ese día. Había conocido y me había enamorado de Tekka, después cuando me lo presentaron como Itachi, me asusté. Lo lastimé.

—Yo sabía que vi algo entre ustedes ese día —dijo de pronto Tenten. Le sonreí débilmente—. La forma en que ambos no podían mantener los ojos apartados el uno del otro... Debí sumar dos más dos, pero nunca jamás habría soñado que Itachi podía hacer esto. —Ella hizo un gesto hacia la galería con sus obras—. El talento que posee es asombroso.

Asentí y mis lágrimas caían espesas y rápidas.

—Lo lastimé, Izuna lo lastimó... todos nosotros lo hicimos, y él estúpidamente compró las drogas de alguna pandilla. Sólo quería escapar del dolor por un tiempo... estaba tan perdido y volvió a lo único que él conocía.

—Pero él no tomó la coca, ¿verdad? —preguntó Shisui, casi asegurándolo.

—No... no lo hizo.

—¡Mierda! —dijo Izuna—. ¿Cómo le decimos que lo sentimos? ¿Cómo conseguimos que vuelva?

Todo el mundo parecía tan indefenso como yo misma, cuando de repente Shisui preguntó:

—¿Cuál fue su primera pieza? ¿Por la que fue reconocido? ¿Cuál es?

Tomando aliento con calma, los conduje hacia el ángel, que era estudio de muchos admiradores. Pero oí el momento en que los Uchiha lo habían visto. Los sollozos y gritos de angustia arrancados de sus gargantas.

—Es la mamma... —dijo Izuna, con voz quebrada.

—Se llama Ave María —expliqué—. Es la forma en que veía a su mamá en esta vida... —Señalé hacia el otro lado de la escultura—, y cómo él soñaba que buscaría reunirse en la próxima.

Extendiendo la mano, Shisui aplastó a Izuna en su pecho, ya que ambos se rompieron a los pies de la representación de mármol de su madre.

Fue desgarrador, te removía y no podía soportar mirarlo. Alejándome, traté de respirar a pesar de que mi pecho estaba firmemente anudado, cuando me di cuenta de que muchos de los invitados estaban mirando hacia mí, sonreían mientras salían de una pantalla acorralada a oscuras. Una puerta separada del resto de la galería. De repente me acordé de que Jiraiya estuvo poniendo algo ahí. Infiernos. Había estado tan preocupada por la desaparición de Itachi que me había olvidado por completo de ello.

Caminando hacia la puerta, escuché a Tenten y Neji siguiendo detrás de mí, pero no me di la vuelta, no podía girar. De repente, oí el sonido melódico de mi pieza favorita de música sonando en el fondo al otro lado de la pared.

Mi corazón martilleaba en el pecho mientras poco a poco abrí la puerta, el sonido de Yiruma de "Beso la Lluvia" se filtraba en cada una de mis células.

Un flashbacks de mí tocando esto, mi pieza favorita de música, para Itachi en su estudio se agolpaba en mi mente. Con cada recuerdo, sentí que mi corazón se rompía un poquito más. Una multitud considerable se había reunido alrededor de la escultura, las luces de color lavanda, creaban un suave resplandor desde arriba y el aroma de jazmín impregnaba el aire.

Mientras me acercaba a través de la multitud, muchos me sonreían mientras "Beso la Lluvia " volvía a repetirse. Como si los visitantes sintieran que necesitaba estar sola, se dispersaron en silencio. Mis pies abruptamente llegaron a lo alto...

Mirando hacia atrás, estaba... yo...

—Oh, Saku —oí a Tenten suspirar detrás de mí, pero yo no podía apartar la mirada. Estaba paralizada por la escultura delante de mis ojos.

Una escultura de Carrara, de mi cara sonriente, mi barbilla en equilibrio sobre mi puño y mi cabello largo que fluía a un lado estaba mirándome.

Un escalofría recorrió por mi espina dorsal y las mariposas sonaron alrededor de mi estómago, cuando me di cuenta de que esta debía de haber sido la pieza en que estaba trabajando esta semana, en las afueras... esto era lo que tan desesperadamente quería tallar... esta cara maravillosamente hecha a mano... era cómo me veía...

—La esperanza —dijo Tenten. Mis ojos brillantes siguieron el sonido de su voz y ella me miró, con los ojos llorosos por debajo de sus gafas mientras añadió—: Esta pieza se llama Esperanza.

Conteniendo un sollozo, me di cuenta de que la habitación se había despejado, aparte de mis amigos, un atormentado y hosco Shisui, Izuna y Tema entraban en la habitación.

Vi como miraron la escultura, y Shisui tuvo que darle la espalda.

—¿Qué he hecho? —Le oí susurrar a su esposa—. ¿Qué demonios he hecho? Mira lo que ha creado. Mira todo esto, lo que ha logrado y le eché porque saqué unas conclusiones erróneas de mierda... ¡Nunca le di la oportunidad de explicarse!

Dirigiéndome hacia el título, recorrí con mi dedo la palabra "Esperanza", y luego me di cuenta del texto en la tarjeta...

La esperanza es un deseo ferviente, silencioso de que todo va a salir igual que sueñas...

Incapaz de ocultar nada, lloré cuando leí las palabras que Itachi había utilizado para explicar la inspiración para esta pieza.

Dos fuertes brazos se envolvieron a mí alrededor, y yo sabía que era Neji.

—Mierda, Saku, yo... yo no sé qué diablos decir —dijo en tono de disculpa y lloré con más fuerza en su pecho—. Estaba malditamente equivocado. Me equivoqué sobre él.

La habitación estaba en silencio, aparte de las lágrimas que se derramaron por todos los errores sobre el amor de mi vida.

Al apartarme de Neji, miré a Shisui y Izuna y les dije:

—Itachi, o Tekka, es visto como uno de los artistas modernos contemporáneos más talentosos e inspiradores en el mundo. Pero Itachi no lo ve. No ve cómo alguien puede pensar que él es digno de cualquier cosa. No ve que se merece una segunda oportunidad porque no puede dejar atrás todo el daño que ha cometido en su pasado. —Suspirando, miré atrás, hacia mi cara de mármol y les dije—: Es hora de dejar el pasado. Dejar de juzgar el día de ayer, y aceptar al hombre que es hoy... el hombre más increíble que he conocido, que jamás conoceré.

Shisui y Izuna bajaron la cabeza, aparentemente con pesar. De repente, Jiraiya se precipitó por la puerta. Al verme al lado de mi escultura, corrió hacia mí, aturdido y sin aliento. La expresión en su rostro...

—¿Jiraiya? ¿Qué pasa? —Salí corriendo.

El rostro de Jiraiya se ruborizó y su mano estaba sobre su pecho.

—A… acabo de recibir una llamada del hospital. Es Tek...

Mis manos empezaron a temblar al instante.

—¿Qué?... ¿Qué ha pasado? —le pregunté sin aliento.

Jiraiya se quedó inmóvil.

—A Tek le han disparado.

Tambaleándome hacia atrás con sus palabras, me encontré con el pecho de Neji. Sus fuertes brazos no me dejaron caer al suelo.

—¿Qué? —le susurré. Shisui y Izuna corrieron hacia adelante.

Shisui agarró los brazos de Jiraiya y dijo:

—¿Ita? ¿A Itachi le dispararon?

Jiraiya, viendo claramente el parecido familiar, asintió con la cabeza.

—Ayer por la tarde. Le dispararon en el estómago. Está en el hospital ahora. No tenía ninguna identificación con él. Ellos tomaron sus huellas digitales y porque estaba aquí en Seattle bajo mi asesoramiento, me llamaron. Me tomó un tiempo conseguir encontrarlo, ya que he estado aquí todo el día para recibir esta pieza acabada para la exposición.

Todo lo que podía visualizar era sangre y armas de fuego, cuando de repente un nombre entró en mi cabeza.

—Remo... —dije aterrorizada—. Remo debió de haberlo encontrado.

Las cabezas de Shisui y de Izuna se giraron hacia mí.

—¿Remo? ¿Qué quieres decir con Remo? ¿Qué tiene que ver Remo Hoshigaki en todo esto?

Mis labios y voz temblaron, pero fui capaz de decir:

—Le dijo a Itachi que iba a matarlo. Él le dijo a Itachi en la cárcel que lo mataría como venganza por la muerte de Kisame.

—¡MIERDA! —gritó Shisui, su voz profundamente quebrada, haciendo eco en las paredes de la galería—. ¿Por qué no nos dijo? ¿Por qué coño no pudo contarnos esto?

—Él... él nunca quiso que te preocuparas por él... estaba tratando de protegerte... lo único que quería hacer era mantenerte a salvo.

Volviendo la cabeza hacia Jiraiya de nuevo, Shisui preguntó:

—¿Qué hospital?

Nervioso, Jiraiya lo dijo. Y en segundos todos estábamos saliendo por la puerta.