Hola, hola, Luna de Acero reportándose.
Historia ha pedido de Ilitiaforever, pueden buscarla en Facebook, Insta, Twitter y además también publica en Wattpad y en Fanfiction, por favor visiten sus obras! Esta es una colaboración de un desafío presentado por la página El Club De Lectura de Fanfiction (FB), también ultra recomendado. Ella eligió una prompt Levi x Eren, nuestro muy adorado Riren, le di a elegir algunas ideas y luego nos morimos de risa con los detalles que se nos ocurrieron. Con todo mi afecto te dedico este fic Ilitia!
El arte de la portada es un dibujo de Ilitiaforever, por supuesto, ha quedado tan hermoso! Voy a presumirlo por todas partes, je, lo amo.
Para mis amados lunaceres, lunaceras y lunaceros: Gracias por seguir apoyándome, gracias por tanto cariño, tantas risas, tanta diversión, los amo y les dedico este bonito Riren también.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime autor de Attack on Titan, la historia si es de mi completa invención.
Advertencias: Palabras altisonantes, hay un poco de OoC porque estamos en un universo alterno aunque he intentado mantener las personalidades originales (pero puede fallar, je), disfraces, juego de roles, dirty talk, dinámica dominante-sumiso, adrenalina, también humor porque yolo, lemon, contenido explícito R18, fluff, y no habrá lágrimas, lean con tranquilidad. Nos vemos!
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"Yo no sé si mamá tenía razón o si la tiene el teniente Dan, yo no sé si todos tenemos un destino,
o si estamos flotando casualmente como en una brisa.
Pero yo creo que pueden ser ambas, puede que ambas estén ocurriendo al mismo tiempo."
TOM HANKS - Forrest Gump
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Hange estaba a los gritos mientras era la locomotora de un tren de siete personas que bailaban el cha cha chá, cualquiera que no la conociera diría que estaba ebria, pero aunque había tomado un par de copas, ni cerca de estar borracha, era su estado de euforia habitual más el plus de estar festejando con todas las ganas, que no era poco decir.
Era su fiesta de cumpleaños número treinta, y había decidido festejar su tercera década haciendo un fiestón a todo dar. Como no quería tener que limpiar su propia casa al día siguiente, había decidido alquilar una especie de finca en las afueras de la ciudad, además así podrían poner la música bien fuerte (y nadie despotricaría por sus alaridos cuando agarraba el micrófono a la hora del karaoke y se hacía la Celine Dion), y el desmadre lo iba a arreglar un servicio de limpieza con el que ya había hablado.
Erwin y Moblit le habían regalado el catering, así que tenían varias mesas para que los invitados se sirvieran a gusto, platos salados, dulces, postres, de todo. Las bebidas se las habían regalado su grupete de amigas del trabajo, había barriles de cerveza artesanal, vinos finos, una barra de tragos, más que un cumpleaños esto parecía un casamiento.
Había invitado a unas cien personas (y eso que la lista inicial era como de cuatrocientas, pero a tiempo Moblit la hizo entrar en razón), de las cuales asistieron unas ochenta. Se había establecido un dress code, porque si era una fiesta de cumpleaños de Hange Zoe, obviamente no se podía limitar a alguna cosa sosa y rústica como soplar unas velitas y brindar con sidra. Aunque estaban en Septiembre, la mujer quería festejar Halloween a su manera y había pedido que todos vinieran disfrazados, no había más instrucciones, de manera que la variedad de trajes era impresionante, desde una joven disfrazada de váter, hasta una pareja disfrazados de una pelota de tenis y una paleta de Paddle, el abanico de combinaciones había sacado a relucir el ingenio y la creatividad de los allegados a la mujer.
¿Y de qué se había disfrazado la cumpleañera? De científica loca, con una bata de laboratorio de color blanco, un set de dos piezas debajo de color verde, zapatos crocs, la cabellera desgarbada mal agarrada en un moño alto (y no era parte del disfraz, así lo usaba habitualmente), tenía unos anteojos con ojos saltones y en espiral que se los ponía para las fotos, sino los dejaba sobre su cabeza. Sus carcajadas estridentes eran el toque que hacía que todo este conjunto de cosas la convirtiera en una verdadera loca, aunque ya lo estaba de por sí.
—¡LEVI! —gritó como bocinazo de camión y el susodicho casi tira el vaso que tenía en la mano de la impresión, se giró y le dirigió una mirada que parecía tirar cuchillos por los ojos.
—Me vuelves a gritar así, cuatro ojos, y te juro por esta luz que me alumbra que me va a importar una mierda que sea tu cumpleaños, te agarro y te tiro en la piscina, no me provoques.
La mujer se rio agarrándose el estómago mientras el otro sopesaba porqué diantres seguía siendo amigo de una persona así.
—Amigo, estás tan frustrado, ¿te agarró la constipación de nuevo?
—Ninguna de las dos cosas, no entiendo porque asumes que algo malo me pasa.
—Ay, no sé, capaz y sea la cara de oler mierda que portas.
—Es mi expresión habitual.
—Li, te dije que vinieras disfrazado.
—Eso hice.
—¡Pero no! Mírate, estás usando tu uniforme de cuando eras policía —recalcó poniéndose seria y cruzando los brazos sobre el pecho.
—Tú misma lo dijiste, ya no soy policía, por lo tanto si estoy usando un uniforme de policía sin serlo, significa que estoy disfrazado.
—No eres nada divertido, ya sabía yo que no ibas a colaborar con el ánimo de la fiesta, por eso te mandé un traje exclusivamente para que usaras hoy, ¿qué hiciste con él?
—Si te refieres a ese adefesio que me hiciste llegar con un muchacho de entregas, se lo di a Pericles para que lo cagara a gusto.
Pericles era el pastor alemán de Levi, y el traje que le había enviado su amiga era un mameluco de unicornio, era blanco, con un cuerno en color plata y las crines con los colores del arcoíris.
—¡Levi! Ese traje lo alquilé, lo tengo que devolver, dime que no se lo diste al can cerbero que tienes por mascota, por favor.
—No lo hice, pero debería, porque es una falta de respeto, ¿cómo crees que yo voy a usar una cosa tan horrible como esa? No me jodas.
—Pero si era perfecto, ibas a ser el unicornio pony, era divertido, cool, colorido.
Levi miró a Hange con esa seriedad que no era de las amigables y la mujer entendió que sería mejor dejarlo solín solo.
La fiesta estaba a todo dar, el DJ Titanius Dark era quien se encargaba de animar el jolgorio con un repertorio de música electrónica y mixes que ponía a bailar hasta los más amargados, excepto Levi que él siempre decía que bailar no era lo suyo.
Comenzó a buscar los baños porque estaba oscuro y había demasiada gente, la casa era tan grande que era fácil perderse, no sabía dónde carajos estaban hasta que finalmente los encontró luego de que alguien disfrazado del dinosaurio Barney lo siguiera un buen rato y le insistiera para bailar hasta el hartazgo.
—¡Qué no quiero bailar, maldita sea!
Orinó, se lavó las manos y se mojó el rostro para mirarse al espejo, entonces notó que detrás suyo había una salchicha (alguien disfrazado, obviamente) que le comía la boca a otro disfrazado de… ¿qué carajos era eso? ¿Una araña, un escorpión mal diseñado?
—¿Quieres unirte, cariño? —le dijo la salchicha al descubrir al fisgón y Levi enarcó una ceja.
—No, soy vegano —escuchó las risas de esos dos atrás suyo y se fue.
Jodida suerte, hacía demasiado tiempo que estaba solo, tanto que estaba envidiando la suerte de esa salchicha y el bicho patudo ése. Se apoyó contra una de las paredes mientras observaba con aburrimiento cómo la loca de su amiga andaba corriendo de un lado al otro, riéndose a lo bruto, presentando gente y gritando, las personas bebían, bailaban, coqueteaban entre ellas y él se sentía sapo de otro pozo, incluso siendo parte de la fiesta es como si estuviera en una dimensión diferente, no sabía cómo encajar, de hecho esta era la primera fiesta a la que asistía desde hacía… ¿dos años? Sí, la última había sido la del casamiento de Erwin con Marie, justo antes de que decidiera renunciar a su trabajo, estaba harto de la corrupción, y seguir metido allí era inaceptable para sus sólidos preceptos moralistas.
No se arrepentía en absoluto de su decisión, aunque volver a ponerse el uniforme después de tanto tiempo se sentía un poco nostálgico, Hange tenía razón, no era una persona divertida, debería haberse conseguido otra cosa, pero ni de coña un traje de unicornio, ¿acaso no lo conocía? ¿Qué tenía esa loca en la cabeza? Bueno, era Hange, y eso era suficiente para explicar todas sus excentricidades.
Sopesó si sería mejor irse de la fiesta, pero había dos problemas, el primero había estado bebiendo, no era nada responsable manejar en esas condiciones, menos que menos una moto, y segundo, de alguna manera la mierdosa de su amiga cuatro ojos le había hecho prometerle que no se iría de la fiesta y aunque fuera una estúpida promesa, él siempre honraba su palabra. Ni modo, si se iba a quedar iría a beber un poco más, porque… ¿qué otra cosa podía hacer?
Fue hasta una especie de barril de acero lleno de hielos, latas y botellas pequeñas, pero no encontró cerveza negra, puta suerte, tenía la mano casi congelada de tanto revolver.
—Hola, guapo, ¿no me quieres arrestar? —dijo una chica vestida de hada o alguna cosa como esa.
Levi la miró sin interés alguno y siguió de largo, ¿qué le pasaba a la gente? Caminando encontró la cocina, había personas entrando y saliendo, sería bueno investigar si ahí tenían cerveza negra y si no le entraría a unos vinos que había visto en otra mesa. Cuando ingresó se fijó que sobre la mesada había una lata intacta, acercó su mano para agarrarla y chocó contra la de otro sujeto que tenía la misma intención, de inmediato se miraron y ¡wow! El chico parecía haber salido de un catálogo de Victoria Secrets, si es que esa empresa tenía modelos masculinos, porque… ¡wow! Tenía dos ojos color aguamarina que parecían piedras preciosas, la piel levemente trigueña, el cabello de color chocolate, lo llevaba corto, enmarcando un rostro que de seguro cosechaba suspiros a su paso, alto, fornido y con una sonrisa tímida que le había hecho ablandar el corazón como una barra de manteca bajo el sol del Caribe.
—Toda tuya, lo siento —dijo el muchacho y se giró para salir de inmediato, no le dio tiempo a Levi ni de decir: "hola, soy Levi y quiero casarme contigo de ser posible en el próximo minuto".
Solo se había fijado que algo se le había caído al irse con tanta prisa, se agachó a recogerlo, era un número hecho de tela, marcaba el "1", ¿era una especie de señal? Agarró la lata de cerveza y notó que alguien abría la nevera y había más iguales allí dentro, agarró una segunda y salió a buscarlo, tenía dos perfectas excusas para iniciar conversación y le urgía encontrarlo de nuevo, de pronto se le había vuelto divertida la puta fiesta.
Después de dar vueltas por varias partes, lo encontró en un columpio que había en el patio trasero, fue por detrás del joven y le puso la mano en el hombro.
—Te atrapé —dijo y el muchacho se puso de pie de un brinco, Levi enarcó una ceja al notarlo un poco asustado, bueno, está bien que él era intimidante, ¿pero tanto?-. Lo siento, no quise alarmarte —dijo de inmediato tratando de relajar su expresión pero no parecía funcionar, el chico se rio nerviosamente y se notaba el esfuerzo.
—Juro que solo bebí una copa de champagne y no voy a manejar, esta noche me pido un Uber.
—¿Qué?
—Que no quiero otra infracción, oficial, se lo suplico, a-además, no estamos en la calle, ¿cierto? No puede darme una si no estoy conduciendo ahora mismo, o eso creo.
Levi frunció levemente el ceño y su cerebro trabajó a toda velocidad: "no quiero OTRA infracción", OTRA… y al fin pareció darse cuenta que ese agraciado rostro lo había visto antes. ¡Claro! Aunque de esto había pasado mucho y él no solía guardar recuerdos de todas las personas a las que les había confeccionado una multa, pero sin dudas recordó al muchacho, ¿cómo se había olvidado? Hizo una mueca que intentaba ser una sonrisa aunque para el muchacho no lo parecía.
—¿Tú creías que yo te estaba persiguiendo para multarte otra vez?
—Ah, entonces si se acuerda —dijo preocupado mientras se refregaba las manos.
—Sí, habías tomado el auto de tu padre sin permiso, me lo dijiste, y además me quisiste conformar con un billete de cincuenta dólares, fui generoso con solo multarte por no tener credencial vigente.
—Fue una cifra enorme —se quejó el más alto—. Tuve que trabajar seis meses completos para poder pagarla.
—Si te hacía una multa por querer corromper a una autoridad, te aseguro que ni trabajando tres años lo hubieras logrado pagar.
—Bu-bueno, yo me disculpé, no sabía, y lo hago de nuevo si hace falta.
Levi lo observó detenidamente, el muchacho estaba usando un mameluco naranja, con un cartel blanco con números negros sobre su pectoral derecho (donde faltaba el 1), tenía un cierre que iba desde su entrepierna al cuello, de seguro se estaría muriendo de calor y una especie de cadena negra (probablemente de plástico) atada a una bola negra, por lo que sin dudar el traje que estaba usando era el de un presidiario, un preso, en criollo. ¿No era una hermosa coincidencia? Alabado sean los caminos del señor, y eso que él era ateo.
—Ya, deja de fruncir el culo, puedes relajarte —dijo con su aspereza habitual—, que no vine porque quisiera ponerte una multa, es obvio que para elaborar una infracción como mínimo deberías estar manejando y mandándote alguna cagada, por otra parte necesitas un policía de verdad, yo ya no lo soy —indicó mientras le empujaba una de las latas de cerveza contra el pecho, el joven la aceptó.
—Ah, que, qué alivio —el lindo muchacho abrió la lata y bebió un trago, luego miró al hombre frente a él, se notaba que no había perdido el miedo del todo—. ¿Ya no eres policía?
—No, renuncié hace dos años, más o menos.
—¿Te cansaste de perseguir criminales? —bromeó el más alto y volvió a sonreír sin tener idea que esa mueca hacía que a Levi se le aflojara el cinto.
—¿A qué se debe la pregunta? ¿Eres uno, acaso?
El muchacho se atragantó con el siguiente sorbo y comenzó a toser, Levi enarcó una ceja.
—No, no soy ningún delincuente.
—Para no ser uno estás bien nervioso.
—Creo que quedó claro que te impones, y tuvimos esta interacción hace un par de años, así que no puedes culparme por ponerme así.
—Antes fue antes, deja que al menos mejore tu impresión ahora, Levi, mucho gusto —dijo extendiendo su mano, aún llevaba puestos guantes negros acorde a su atuendo, el otro igual aceptó el gesto.
—Soy Eren. ¿Puedo preguntar por qué renunciaste a la policía? Es decir, parece una profesión que te queda bien.
—¿Eso es un halago o qué? —dijo de manera frontal y Eren lo observó desconcertado. A la vez que parpadeaba repetidas veces—. Solo estoy bromeando, te tomas las cosas muy en serio, mocoso. Es solo que había situaciones que no me gustaron, soy un tipo recto, si esto es blanco es blanco, no me van los grises, había cosas a las que uno debía hacer ojos ciegos y no, no soy así. Elegí dejarlo o iba a terminar a los tiros con media estación.
Eren escuchaba atentamente, joder, qué lindo cuerpo se cargaba el tipo, era más bajo que él, pero sinceramente no le importaba, y tal vez ya no fuera policía, pero con ese disfraz, ¡uf! Le ponía a correr la marmota dentro de su cabeza. ¿Qué tan urgido podía estar? Ya estaba pensando en que le encantaría que ese hombre le ordenara cosas, tenía una voz grave, gruesa y potente…
—Entonces, hace dos años que no eres policía, pero ese traje ¿es de verdad?
—Lo tenía arrumbado en mi casa, no soy de fiestas, así que no sabía de qué otra cosa disfrazarme, maté dos pájaros de un tiro. El que parece de dudosa calidad es el tuyo, ¿uh?
Eren se miró y bajó el cierre del mismo un poco, por debajo de sus clavículas, la verdad hacía mucho calor y estaba comenzando a transpirar debajo de eso.
—Sí, es caluroso, no tuve en cuenta ese punto.
—Ni eso ni el sugerente número que tienes en el pecho —dijo Levi señalándolo y Eren se miró.
—¡Mierda! —Soltó al notar que de los tres números negros que debería tener, solo tenía dos y esos dos eran el seis y el nueve, se puso colorado de repente—. Es que, esto, eh, es, no, no, no era así, eran tres, ¿ves? Ha-hay un espacio aquí, un espacio —Hablaba atropelladamente mientras Levi lo miraba con tranquilidad deleitándose con el enredo de palabras en el que se había convertido.
—Ah, no sé, no sé, solo parece que andas por ahí con un 69 en el pecho —lo siguió molestando y Eren se puso rojo y se tapó con una mano el número—. Eso pasa por usar disfraces baratos, creo que esto es tuyo —dijo y sacó el 1 de uno de sus bolsillos para ofrecérselo, Eren comenzó a reírse y lo recibió.
—Gracias —trató de pegarlo pero no era posible—. Ni modo, se quedará así.
A partir de ese punto la conversación fluyó más que bien, era más que palpable que había cierta tensión allí, tensión sexual claro. Conversaron un rato más y decidieron ir a la barra por un par de tragos, bebieron dos más mientras conversaban susurrándose en los oídos porque "la música estaba muy fuerte", ¿a quién le importaba de todas maneras? Cada vez que Levi largaba alguna frase con ese vozarrón de sargento que se cargaba, Eren sentía escalofríos.
—¿Bailamos? —lo invitó el más alto.
—Claro —Aceptó de inmediato, de seguro si Hange lo pescaba se le iba a reír una vida entera, no le podía importar menos.
No tenía idea qué era lo que estaba sonando, Levi solo escuchaba jazz y muy de vez en cuando algo de country, otro tipo de música era como tratar de hablar en chino. Sin embargo no era tan difícil seguir los compases, sobre todo si era la cadera de ese bombón que tenía al frente la que marcaba el ritmo. De pronto Levi descubrió que podía convertirse en bailarín con una pequeña práctica de escasos minutos, ¿quién lo hubiera dicho?
Se estaba divirtiendo, ¡carajo! Que no fuera el apocalipsis al día siguiente, por favor. Y eso que habían puesto ahora, ¿qué carajos era, reguetón? No importaba, mientras Eren sonriera así de bonito iba a ser su música preferida. El más alto notaba que Levi no estaba del todo familiarizado con los pasos, pero aunque fuera un poco anticuado le parecía muy tierno que hiciera el esfuerzo, no le molestaría que le bailara en privado mientras se iba quitando la ropa y se dejaba solo esos anteojos de sol, estilo aviador, y la gorra, tan propios de las autoridades policiales.
Después de casi una hora, un tanto cansados de mover el esqueleto, volvieron a la barra de tragos y pidieron otro par.
—Ah, estoy un poco mareado la verdad —largó Eren tocándose la cabeza, puro teatro por supuesto, solo que no sabía cómo hacer para darle a entender a Levi que necesitaban algo de privacidad, además ¿para qué mentir? El tipo lo intimidaba otro tanto y no sabía si sería lo mejor seguir avanzando o hasta donde estaría bien, de manera que prefería ser cauteloso.
—Tal vez sería mejor que te acostaras un momento hasta que se te pase, ven, puedes apoyarte en mí si quieres —ofreció Levi notablemente preocupado.
Eren aceptó el ofrecimiento y de paso palpó la espaldota que se cargaba el ex policía, subieron las escaleras, ya eran más de las tres de la mañana y había parejas más que cariñosas desparramadas por todas partes, varios ebrios, y Levi no tenía ni idea por donde andaría su loca amiga.
La cuestión que abrían una habitación y había varios (sí, más de cuatro con seguridad) en una especie de circo sexual, abrían otra y había gente jugando al póker, habrían otra y había gente durmiendo.
—¡Carajo! —dijo Levi un poco cabreado.
—No importa, podemos volver al salón —indicó Eren que seguía bien agarrado de esos trapecios de oro.
—No, si te sientes muy mal puedes subir a mi espalda, hasta que encontremos una habitación para que descanses.
—No, ¿cómo haría eso? Soy muy pesado.
—No lo creo, cuando mucho pesarás ochenta, en sentadillas levanto doscientos cincuenta kilos, de verdad no sería ningún problema.
En su cabecita Eren multiplicó las posibilidades y sería una mentira decir que no se había imaginado a Levi empotrándolo contra alguna pared, ¿qué le pasaba a su mente? Parecería como si no pudiera pensar en otra cosa, es que la mezcla de miedo y calentura era demasiada, bueno, miedo lo que se dice miedo no, era más bien que el tipo se imponía, aunque le hubiera dicho que ya no era policía le había quedado ese pequeño trauma de cuando le había puesto la infracción sin piedad, ahora quería que le pusiera otra cosa, sin piedad también.
Sus plegarias fueron escuchadas cuando encontraron una habitación desocupada, lo malo es que la puerta no tenía seguro, en fin. Ayudó a Eren a sentarse en la cama y le dijo que iría a buscar agua, que aguardara ahí. El joven cruzó las piernas porque con el mameluco ese era imposible que no se notara que la tenía un poco dura. Bueno, era matar o morir, bajó el cierre del mameluco hasta su ombligo, él no levanta doscientos cincuenta kilos en el gimnasio, solo cien, tenía lo suyo también y esperaba que Levi lo apreciara.
Cuando regresó con una botella de agua fresca no pudo evitar que los ojos se le fueran por dentro del traje, barato y todo tenía su encanto.
—¿Te hizo calor? —soltó con seriedad mientras le ofrecía el agua que Eren aceptó.
—Sí, es que con el mareo es mejor un poco de aire.
—Claro —aceptó sentándose a su lado y tratando de enfocarle el rostro, pero era difícil que sus globos oculares no quisieran meterse dentro de la cosa esa naranja, ¿tendría ropa interior o estaría desnudo?
Se quiso golpear mentalmente, ¿por qué estaba pensando en eso? Es que, a simple vista parecía no tener nada debajo, ahora el acalorado era él, ¿sería demasiado pedirle que se quitara el mameluco? Para que se repusiera del mareo, claro estaba. Mientras pensaba en eso subió la vista y notó que Eren lo había pescado mirando dentro de su traje, estaba acorralado, el más alto le sonrió con coquetería, tsk, que todo se fuera a la mierda.
—Lindo bronceado —soltó, esta vez con más confianza y mirando al muchacho con intensidad.
—De hecho, no tomo sol, es el color natural de mi piel.
—¿Eso es cierto?
—¿Quieres hacer una inspección para corroborarlo?
—No estaría mal, ¿debería sacar una orden de cateo?
—No creo que haga falta, te doy permiso.
El de ojos verdes sonrió complacido con la predisposición y lo miró con deseo, ya había sido demasiada resistencia, Levi pasó una de sus manos por sobre la nuca del más joven y tiró de él para acercar sus cabezas. Sus labios se acoplaron de manera natural, el bullicio de la fiesta muy lejos de ellos. Levi lamió para que Eren abriera su boca y fue bien recibido. Ambos estaban hambrientos del otro, por lo que escalaron del hambre la voracidad en pocos segundos. Se separaron brevemente para respirar y Eren miró al costado de Levi.
—Hay algo que quería preguntarte desde hace rato, eh… esa pistola ¿es de verdad?
Levi sonrió con maldad.
—No, pero tengo una de verdad, ¿quieres inspeccionarla?
Eren se relamió de puro gusto ante la pregunta y volvieron a besarse con mayor ímpetu. Levi lo empujó mostrando una marcada dominación y apretó el cuello del otro, sin ánimos de lastimar, pero la acción en sí era bastante erótica, Eren jadeó en respuesta, Levi aprovechó que había abierto sus labios y hundió su lengua la cual Eren succionó de inmediato, ese breve intercambio de lascivos besos era solo el preludio de lo que se venía.
Levi soltó el cuello de Eren para meter su mano dentro del traje, sus dedos no estaban cubiertos a diferencia del resto de su mano que tenía el guante del uniforme, suficiente para poder capturar uno de los bonitos pezones para retorcerlo con gusto, luego deslizó su manos para palpar sobre las costillas y para entonces tomó vía libre para poder seguir palpando más abajo, mierda, sí tenía ropa interior, en fin, de todas maneras se la arrancaría apenas le diera chance.
Bajó la cabeza y le mordió el cuello, Eren gimió en respuesta, ¡maldición, tenía tantas ganas de hacerle cosas malas!
—¿Enano? ¡Enano! Ah, no, perdón, sigan tranquilos, me equivoqué.
Esa voz la conocía muy bien, carajo, era Hange, ¿lo estaba buscando? Se puso de pie de inmediato y Eren un poco aturdido se sentó en la cama.
—¿Qué sucede?
Hange abrió la puerta de la habitación de par en par y se encontró con Levi ahí parado con cara de constipación, de Eren ni el rastro.
—¡Aquí estás, enano! Te busqué por todas partes, ¿qué haces aquí solo? Ven, ven, tengo alguien para presentarte, está bien ardiente y soltero como tú.
—¡No! —dijo tirando de su brazo donde Hange ya había puesto sus garras.
—¿Qué sucede?
—No es un buen momento, en serio —soltó mirando de reojo a la puerta, Eren estaba escondido detrás, porque en el apuro no les había dado tiempo de meterlo en ninguna parte, no le daba vergüenza que lo encuentren con el muchacho, pero estaba seguro que su mierdosa amiga le iba a arruinar todo el ambiente, puta madre.
—No te hagas el remilgado, se te va a caer el pito de tanto que no lo usas, vamos, te voy a presentar este bombón.
—¡Que no, carajo!
—¿Pero por qué?
—Porque, bueno, por algo vine aquí a estar solo, ¿no?
—No entiendo.
—Me duele el estómago, Han, un poco de privacidad, necesito… ya sabes, e-evacuar.
La cara de la mujer era un poema.
—No entiendo.
—¡Me estoy cagando! Por todos los cielos, ya vete y déjame en paz.
—Oh, ah, lo, lo siento —dijo abochornada—. Cuando termines ven a verme, así te lo presento.
—Deja de hacerte la Celestina conmigo, que si necesito ayuda para ligar te aviso.
—Tú nunca ligas con nadie, matarse a pajas no es saludable del todo, mejor en compañía, te lo digo te va a gustar, es alto como te gustan a ti —dijo en un tonito musical divertido y el hombre la empujó por la espalda para echarla del cuarto.
—Ya basta, bastante bien me las apaño solo. Por cierto, tengo miedo de entrar al baño y que alguien entre a la habitación porque no tiene seguro, ¿sabes dónde puedo tener mayor privacidad?
—Tú no le tienes miedo ni al demonio, enano.
Levi inspiró.
—Quiero un cuarto, con llave, sabes como soy, si salgo y encuentro gente aquí va a ser muy incómodo.
—Claro, por el olor —consideró Hange y Levi quería matarla pero se contuvo—. Mira hay una pequeña edificación detrás de la casa, si no recuerdo mal la dueña me dijo que era del jardinero, que viene una vez a la semana a hacer mantenimiento, no vive allí, pero tiene baño y todo, la llave está debajo del tapete, es la mayor privacidad que te puedo ofrecer.
—De acuerdo.
—No te cagues en el camino, amigo, ¿te acompaño?
—No, adiós, adiós —dijo empujándola y al fin se fue.
Cuando cerró la puerta Eren estaba conteniéndose la risa con ambas manos. Se escabulleron una vez que estuvieron seguros que nadie los seguiría, primero fue Eren y luego Levi por detrás y se encontraron detrás de la casa, menos mal y no había casi gente, mucho menos cuando se fueron caminando por lo oscurito hasta esa especie de cobertizo o lo que fuera. La adrenalina les recorría por entero y ambos estaban notablemente encendidos.
Buscaron la llave y la encontraron, afortunadamente, Levi abrió la puerta y se corrió para que Eren pudiera pasar.
—Entra, mocoso, que tengo que interrogarte.
—Oficial, por favor no me arreste —dijo el joven frunciendo las cejas como si le suplicara y Levi se dio cuenta que era demasiado sensible a las provocaciones de ese muchacho.
Tenía el bastón negro para usar como garrote como parte de su atuendo y lo sacó para empujar con eso por la espalda a Eren que lo miró de reojo. Se metieron al lugar y cuando prendió la luz notó que no cumplía con sus estándares de limpieza, aunque tampoco estaba horrible, tampoco iba a ponerse a limpiar, ¿o sí?
—¿Levi? —dijo Eren al ver que el hombre estaba inspeccionando todo con cara de pocos amigos.
Retrocedió cuando lo miró de una manera que parecía rebanarlo.
—¿Quién te dijo que puedes tratarme con tanta informalidad, mocoso? Para ti soy el Sargento Ackerman —marcó con voz de trueno mientras empujaba la cachiporra contra la bonita cara.
Eren sintió que se le endurecían hasta los pulmones.
—Lo s-siento, Sa-sargento.
Oh, sí, juego de roles, que buena noche maldita sea. Levi, rápido como era se quitó el cinto negro de hebilla plateada, ya que no había traído esposas con él (le había parecido demasiado), pensaba inmovilizarle los brazos a ese adonis, pero si se los ataba con el mameluco puesto luego para poder acceder a ese bonito cuerpo tendría que romper el traje, y no iba a dejarlo desnudo, estaban en casa ajena, otro cantar hubiera sido si lo agarraba en su departamento.
Lo empujó por el pecho hasta que las piernas del joven chocaron con una mesa de madera que se veía más o menos estable, sin muchos preámbulos le agarró el cuello del mameluco naranja y se lo bajó de un solo tirón hasta la cintura, total que el cierre ya lo tenía abierto hasta el ombligo.
—¡Ah! —exclamó el muchacho ante la sorpresa de la acción, pero aunque hizo que le saltara el corazón no impidió que siguiera.
—Soy la autoridad aquí, así que no se te ocurra hacerte el rebelde, o me vas a obligar a que me ponga rudo, ¿entiendes eso, mocoso?
Atinó a asentir porque no podía ni hablar de la impresión. El ex policía le indicó que sacara sus brazos de las mangas, era cierto eso de que el color que tenía en la piel era natural, parecía como si el sol le hubiera besado dulcemente por todas partes, algunas gotitas de sudor comenzaban a perlar la lozana piel y a Levi le rugió su bestia interna.
—Gírate —ordenó sin derecho a réplicas y Eren obedeció temblando de puro morbo—. Mano atrás.
Con su cinto le amarró firmemente los dos antebrazos por la espalda y para entonces Eren tenía a su pene completamente erecto, lo giró, por su altura podía asentar su trasero en la mesa y aun así llegaba perfectamente al suelo con sus pies. Miraba a Levi con los ojos bien atentos, carajo que ojos más grandes, le semejaba una lechuza, una muy bonita y no es que esos pajarracos le gustaran pero… bueno, basta de pensar en aves, tenía cosas importantes por hacer.
Se puso los anteojos negros, aunque no veía gran cosa, pero se esforzó, sabía que era aún más intimidante con ellos. Se acercó y agarró a Eren por el cuello, las venas se marcaron en su musculoso brazo.
—Tienes derecho a permanecer callado, cualquier cosa que digas puede ser usada en tu contra, ¿está claro?
—¿Incluso gemidos?
—Oh, tenemos un listillo, ¿eh? —Lo agarró del cabello y tiró hacia adelante sacándole un gruñido de protesta, empujó hacia abajo y por inercia Eren se arrodilló en el piso, desde allí levantó la cabeza para mirarlo frunciendo el ceño—. Abre, vamos a ver si puedes gemir con la boca llena.
Eren jadeó en anticipación y su vista fue al frente cuando escuchó a Levi manipular su bragueta, que nunca en su puta vida había estado en una situación más candente que esta, frente a él apareció un miembro semi erecto, grueso y lleno de venas, no tuvo que esperar a que le dijera nada, abrió su mandíbula lo más que pudo y comenzó a metérselo con bastante entusiasmo.
Levi se mordió el labio inferior y se quitó los anteojos, porque no quería perderse absolutamente nada de ese delicioso espectáculo, apretaba la cabeza de Eren desde atrás contra su hinchada entrepierna, escuchando los sofocos y ahogos de Eren cuya boca no daba abasto para tragar todo eso, el largo sería más o menos como el promedio, pero el ancho, uf, eso era una cosa seria, le dolían las comisuras de los labios, pero le encantaba esa sensación de tenerlo dentro intentando alojarse lo más profundo posible al fondo de sus fauces.
Tosía y tenía que alejarse para tomar bocanadas de aire antes de volver a la carga, sentía los ojos llorosos por el esfuerzo, la saliva le chorreaba a borbotones por la barbilla cayendo al piso y deslizándose por su cuerpo, baba espesa y blanca por el batido de los vaivenes esparcida por la mitad de su rostro y parte de su pecho.
—¿Ya tuviste suficiente, o quieres seguir quejándote? —dijo Levi esbozando una media sonrisa malvada, el más alto solo lo miró derrotado, completamente doblegado a sus deseos, acercó su cabeza y comenzó a succionar sus testículos mientras el ex policía se masturbaba con una mano y con la otra empujaba su cabeza contra su cuerpo.
Finalmente lo levantó de uno de los brazos y lo acomodó sobre la mesa con el pecho sobre la tabla, el bonito culo a su merced, lo apretó de manera grosera sacándole un gemido ronco y luego lo agarró de la cadera para refregar su caliente entrepierna sobre la ropa, Eren estaba super estimulado y dispuesto.
Levi se quitó el guante de la mano derecha y aprovechando la lubricación sobre la cara y cuello de Eren se embadurnó y luego le metió los dedos a la boca, escarbando profundo para conseguir más, finalmente le bajó el mameluco hasta las rodillas. Eren respiraba a bocanadas, sintiéndose completamente expuesto.
—¿Debería callarte aquí también? —dijo metiendo su mano entre sus nalgas y Eren apretó los dientes sintiendo como su pene se balanceaba por los estímulos—- ¿No vas a responder, mocoso?
—S-sí, sargento, por favor, haga co-conmigo lo que quiera, pero hágalo ya.
La voz le salió tan blanda y necesitaba que poco más y Levi se la mete en seco, pero apelando a su autocontrol, que cada vez era menos, palpó la delicada y estrecha entrada con sus dedos húmedos y comenzó a masajear para poder meter un dedo, poco a poco lo fue invadiendo, sabía que tenía un miembro que a veces daba problemas para hacerse lugar y lo último que quería era lastimarlo.
Escupió al notar que se secaba la lubricación y pudo acomodar un dedo y luego el otro, ¡joder! Se sentía caliente, húmedos y ajustado por dentro, Eren tenía los ojos cerrados y resoplaba contra la madera empujando su trasero contra esa experta mano, desesperado por sentir más.
Cuando notó que ya estaba perfectamente preparado se acordó de un pequeño detalle: los putos condones… no tenía, es decir, jamás se le cruzó por la cabeza que tendría alguna posibilidad de algo en esa fiesta, además él jamás tenía líos de una noche y… bueno, ya no podía decir eso desde que tenía tres dedos metidos en la puerta trasera de un precioso adonis que había conocido hacía… uh, ¿tres horas? Cuando mucho… ¿y ahora?
—Sa-sargento, ya, no me torture más, lo quiero dentro, por favor.
—Eh…
—¿Qué-é?
—Por esas casualidades, ¿tendrás condones?
Eren giró su cabeza lo que pudo desde su posición y luego apoyó la frente contra la mesa derrotado.
—Tsk. Maldita sea —masculló Levi.
—¿Sales sin condones?
—No suelo hacer estas cosas con cualquiera, lamento no ser tan promiscuo como te gustaría.
Eren bufó divertido.
—No estoy seguro, pero… creo que tengo, creo que hay en la guantera de mi auto, la lla-llave está en mi bolsillo, a-aquí —dijo moviendo la pierna derecha dando a entender su punto.
—Carajo —Levi palpó le traje y sacó la bendita llave—. ¿Cuál es tu auto?
—Un fiat Mobi color amarillo, no será difícil encontrarlo.
—De acuerdo, quédate quieto que ya regreso.
—¿Es broma? —soltó Eren, con los pantalones casi en las pantorrillas, atados sus brazos por detrás de la espalda, ¿cómo esperaba que pudiera moverse?
Levi, más rápido que flash abandonó el lugar, no sin poner llave primero, Eren estaba demasiado indefenso y corrió al estacionamiento, cuando dobló para llegar se encontró de pecho con su amiga que ahora si estaba bastante ebria.
—¡ENANO! —gritó de una manera que parecía que tenía un megáfono en la garganta, Levi tiró las llaves del auto de la impresión y las levantó de inmediato.
—¿Ahora qué?
—¿Ya terminaste de cagar?
Al menos unos veinte invitados a su alrededor se giraron a mirar, porque claro, justo cuando largó la pregunta se terminaba la música y ahora iniciaba otra canción, seguro la había escuchado hasta el hermoso de Eren en aquella casucha.
—Hija de tu puta madre.
—Ven, ven, tengo que presentarte a tu alma gemela, se llama Farlan, y está del crimen, si no fuera gay me lo comía yo —le dijo riéndose como idiota, Levi se alejó.
—Solo vine a buscar más papel higiénico, y deja de ser tan lanzada, ya tienes a Moblit, no jodas.
—Era broooma, era broooma. Pero qué manera de cagar, amigo, ¿qué te habrá caído mal?
Decidió ignorarla y salió al trote limpio, a nadie le quedó duda que estaba urgido por ir al baño. Cuando llegó donde los autos quería arrancarse los cabellos, era un caos universal, la mayoría mal estacionados, menos mal y ya no ejercía la profesión porque le hubiera puesto multas a todos, ¡hijos de la mierda! Apretó el botón de la alarma del control remoto en la llave para ver si veía alguna luz, un ruido algo, andaba un poco perdido, hasta que finalmente lo vio.
Corrió hacia el carro y lo abrió, ah, olía exquisito, algo de manzana y canela, abrió la guantera y… no había condones, golpeó el manubrio completamente cabreado y salió del auto cerrando con llave y colocando de nuevo la alarma. Ya se veía teniendo que renunciar a tremendo banquete cuando vio a Moblit dándoles instrucciones a unos mozos del lugar. Ya que, no está muerto quien pelea.
Afortunadamente el hombre tenía condones y se los dio discretamente sin preguntar tonterías, el problema es que eran tamaño estándar y eso, iba a ser un problema, pero era eso o nada. Cuando regresó Eren estaba amortiguado contra la mesa.
—Joder, por un momento creí que no volverías, ¿encontraste?
—No tenías nada en tu guantera, excepto que el seguro del auto está vencido, debes arreglar eso urgente.
—¡Oh, por Dios!
—Pero lo solucioné —dijo mostrándole la bendita cajita de tres unidades que había conseguido—. Ahora, ¿dónde estábamos? Cierto —le dio una sonora palmada y el joven gimió en respuesta.
Volvió a la carga, escupió para lubricar y poco a poco acomodó de nuevo uno, dos, tres dedos, lo masturbó por el frente notando como se endurecía al instante por su toque. Mierda, ese chico iba a ser su perdición. Abrió el paquete y abrió uno de los envoltorios, a duras penas logró ponérselo, rogaba a todos los dioses que no se rajara la cosa esa y le hacía doler por lo apretado, pero podían llover piedras que no se iba a ir de esa fiesta sin haberse cogido a semejante hombre celestial.
—Respira profundo —indicó, y Eren ya se imaginaba porqué, después de todo lo había tenido en su boca rato antes.
Con paciencia y seguridad, pudo ir penetrándolo, escuchando y viendo cómo se retorcía de puro placer.
—¡Ah, es tan, uf, genial! —Eren estaba babeándose, Levi sabía lo que hacía, podía sentir como lo abría al máximo y cuando comenzó a embestirlo, rodó los ojos hacia arriba, para comenzar a gemir con ganas.
Una vez que estuvo adaptado al tamaño Levi imprimió más velocidad, sus pieles chocaban rítmicamente y Eren no podía ni siquiera coordinar sus pensamientos, el ex policía tomó con fuerza de los cabellos para hacer que arqueara su cuello hacia atrás.
—Se nota que tienes un culo hambriento, mocoso, mira como me succiona hacia adentro, ¿te gusta, cierto?
—Jo-joder, sí, sí, me encanta.
Salió de su interior y sin esfuerzo alguno lo giró para acostarlo sobre su espalda en la mesa, la altura del mueble le quedaba justo en las caderas, levantó las largas extremidades, le terminó de quitar el traje y abrió sus nalgas para ver como su entrada pulsaba, los bordes enrojecidos por la fricción, escupió dentro y lo tomó de las caderas para mantenerlo quieto y poder penetrarlo de nuevo. Mierda, enterrarse en ese lindo agujero se iba a convertir en su próximo vicio, sin dudar.
Las piernas le temblaban a Eren de manera que las apoyó sobre los hombros de Levi recibiendo todo el ímpetu del hombre hasta lo más profundo de sus entrañas.
—¡Ah, tó-tócame, por favor, joder, ah!
Levi entendió el mensaje, se detuvo, se quitó la camisa azul marino lo más rápido que pudo y Eren casi tiene un orgasmo visual, ¡ese cuerpo! No había lugar que no estuviera marcado y trabajado, era delgado pero totalmente fibroso, y las venas, quería devorarle todo. Levi agarró su pene y comenzó a masturbarlo mientras le daba duro y parejo y claro, no pudo aguantar ni dos minutos que se vino de una manera brutal, casi que pierde el conocimiento, apenas le alcanzaban las fuerzas para respirar.
Si fuera por Levi le hubiera dado por dos horas más por lo menos, pero se notaba que el chico estaba hecho polvo. Debería detenerse y rogar para que volvieran a repetir aquello, al menos él tenía ganas de volverse a encontrar con el bonito muchacho. Cerró los ojos para concentrarse y en un par de bombeos más se descargó por completo, a Dios gracias el puto condón aguantó como un campeón sin rajarse.
El baño era pequeño, así que se lavaron como pudieron y luego se tiraron en la cama de plaza y media que había más allá, parecía bastante limpia, por las dudas Levi prefirió no meterse dentro. Eren se acurrucó en su pecho, con el mameluco enrollado en la cintura, ambos con los torsos desnudos, el más alto se deleitaba acariciando el bonito abdomen (él también tenía lo suyo, obvio).
—¿Estás bien? —preguntó Levi buscando la bonita mirada.
—Sí, un poco cansado, eso es todo.
—Me preguntaba, bueno, ¿te gustaría ir a cenar un día de estos?
Eren sonrió naturalmente.
—Bueno, depende, ¿Qué incluye exactamente el menú?
—Oh, ¿te quedaste con hambre, acaso?
Rieron cómplices y Eren acercó su rostro para poder besarse con ganas, ¿quién iba a creer que el aterrador policía que dos años atrás le había labrado el acta de infracción más alta de su vida sería el que lo tendría entre sus brazos cumpliéndole sus escandalosas fantasías? Bendita fiesta de disfraces…
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By Luna de Acero.-
