¡Hola mis queridos lectores! Espero que estén disfrutando el inicio del mes de octubre tanto como yo y que puedan disfrutar de este oneshot temático que les trae su humilde servidora jajaja.

Les recuerdo que los personajes como todo lo que reconozcan no me pertenecen y solo los tomo prestado para entretenernos un rato.

Solo me queda por preguntarles ¿Dulce o truco?

Se encontraba leyendo en su sala común, un libro sobre runas que les había recomendado el profesor, había pensado en ir a la biblioteca dado que no era la única en la sala común, había un grupito numeroso, de distintos años, sentados junto al fuego.

Ocupaban los sillones y algunos se encontraban en el suelo, ella sabía a qué se debía, estaban en octubre y el ánimo de los estudiantes estaba volcado en eso y, como todos los años, se juntaban a contar presuntas historias de terror. Sus mejores amigos, Harry y Ron, se encontraban ahí, también pudo distinguir a Neville, Parvati, Lavander y Seamus, entre otros.

Ella nunca participaba de esas cosas, y al estar todos en silencio escuchando a un solo interlocutor no le molestaba a la hora de concentrarse en su lectura, sobre todo porque estaba en un pequeño sillón alejada del grupo, pero no evito bufar cuando se armó una pequeña discusión, su tranquilidad se había ido al tacho.

-No, Seamus, tú ya contaste una historia ¡y siempre es la misma!- se quejaba Ron

-Pues no veo a nadie más quejándose- le rebatió- ¡y es una gran historia!

-Lo siento, Seamus, pero cuando la escuchas varias veces pierde su encanto- varias cabezas asintieron desacuerdo con Lavander

-Pero los de primero no la han escuchado el año anterior- se quejó- ¿Acaso van a privarlos de ello?

A este punto de la conversación Hermione ya había rodado los ojos, quizás si era lo mejor ir a la biblioteca después de todo

-¿Por qué no dejamos que Neville cuente algo?- intervino Harry- Él nunca lo hace y luego tu podrás contar esa historia para quien quiera quedarse a escuchar

Ante la aprobación de los presentes Neville trago grueso y comenzó a sudar- Pero yo no conozco historias de terror Harry- se llevó una mano a la cabeza para revolverse el pelo con nerviosismo- exceptuando claro, las que escuchamos acá y "la leyenda de la bruja del lago"

Hermione cerró el libro con un suspiro y se disponía a levantarse, al parecer eso tenía para rato, pero entonces algo llamo su atención

-Otra historia que ya conocemos- remarco Ron- ¿Enserio solo conoces un cuento de cama para niños magos?

-Pues yo no la conozco- alentó Harry a Neville, después de todo era el único que jamás contaba nada

-Y no es cuento – Clamo Parvati siendo secundada por Lavander- dicen que es una leyenda pero es real

-Y es más interesante que la historia de Seamus, sin ofender colega- concluyo Dean Thomas

Así que un nervioso Neville Longbottom comenzó a narrar, Hermione no se movió, después de todo al igual que Harry ella no conocía esa historia y el término "cuento de cama para niños mágicos" utilizado por ron la cautivo, como todo lo que no conocía por su infancia muggle, sintiendo la necesidad de querer saber algo que otros ya sabían y les era tan normal, como para ella el cuento de caperucita. Así que por primera vez dejo su libro y presto atención

-"Se dice que los hechos sucedieron en algún momento del siglo XV donde la cacería de brujas y magos se daba en toda Europa y América, por aquel tiempo no existía la civilización mágica como la conocemos ahora, éramos vulnerables y estábamos dispersos por el mundo, lo más conocido a una civilización eran los aquelarres, por lo tanto no se tenía un control de la magia practicante y los conocimientos se iban pasando de generaciones y por grimorios. La experimentación era algo normal pero la mayoría de brujas y magos vivían con miedo por lo que el uso de magia era reducido en su mayoría.

Sin embargo en aquel entorno se desarrolló la bruja del lago, nunca se pudo comprobar su identidad, la edad que tenía al momento de su descubrimiento o el lugar exacto de los hechos. Pero si se sabe que era una mujer solitaria, nacida en una cuna sangre pura que como hija única fue criada en el bosque, en una casona que poseía un pequeño lago, alejada de todos-de ahí el nombre por el cual se la conoce-. Sus padres murieron siendo ella muy joven y nunca se casó, por lo cual tampoco tuvo hijos.

Cerca de aquel bosque en el que vivía se encontraba un poblado muggle, no muy diferente a cualquier otro, hasta que algo comenzó a pasar, y es que misteriosamente todos los años en el mes de octubre de tres a cinco niños resultaban desaparecidos, durante el día o durante la noche, en el mercado o de sus propias camas y esto con el tiempo les comenzó a preocupar a los muggles, y con razón ya que los niños eran efectivamente secuestrados por la bruja del lago.

Como les dije, no existía un control sobre la magia y la bruja del lago practicaba magia de sangre, se desconoce con qué fin, pero la historia cuenta que no los mataba inmediatamente sino que esperaba al 31 de octubre donde realizaba un ritual, consistía en drenar la sangre de sus víctimas llevándolos a la muerte pero antes les arrancaba los ojos y les cocía la boca, cuanto más asustados estaban la sangre más le servía por la adrenalina que eso suponía. Estos niños muggle no solo eran asesinados, eran secuestrados y encerrados, asustados, torturados y utilizados para hacer magia, magia que les quitaría la vida. Tenían un destino horrible.

Cinco años pasaron cuando la casa de la bruja del lago fue hallada y con ella los cuerpos de aquellos niños, en su sótano. La conmoción fue instantánea ya que de alguna forma, probablemente por magia, los cuerpos estaban intactos, con sus ropas sucias, pero sin haber entrado en estado de descomposición, ahora imagínense entrar en aquel lugar y ver todos esos cuerpos, cuerpos de niños, atados con las cuencas de los ojos vacías y las bocas cocidas. Aterrador. El relato decía que aunque no tuvieran ojos aquellos niños los veían o eso era lo que sentían. Quemaron la casa prácticamente de forma inmediata, pero esta no ardía, la magia protectora se lo impedía. Los que si ardieron fueron los niños, sus cuerpos al menos, ardieron como muchas brujas lo hicieron. Lo más interesante de todo es que nunca se supo que paso con sus ojos ¿Dónde están los ojos?

Jamás la encontraron, a la bruja del lago, y el pueblo muggle fue rápidamente abandonado, con el tiempo sin embargo el lugar fue re poblado pero con magos, justo al finalizar los juicios contra los nuestros y en el inicio de las civilizaciones mágicas.

Quizás la bruja del lago no haya vuelto pero aquellos niños muggles siguen en aquel lugar, solos en el medio del bosque, llenos de rencor y venganza, esperando a pesar del tiempo volver a encontrarse con brujas y magos, para hacerles pagar lo que a ellos le hicieron y cada cierto tiempo lo consiguen, sobre todo si es una noche de octubre, sobre todo si es 31. "

La sala había quedado en silencio, sin dudas el relato era sobrecogedor pero aquella tensión se rompió con su risa, había intentado no reírse pero le parecía totalmente ridículo

-¿Es enserio?- de repente todos voltearon a verla- ¿El terror de los magos, o de los niños magos, son niños muggles muertos?

Su comentario no fue muy bien recibido, el único que se veía apenado y no molesto era Neville, pero el que hablo fue Ron

-No son solo niños muggles muertos ¡son niños muggles asesinados por una bruja que nos odian!- concluyo como si eso lo explicara todo

-Además no puedes juzgarlos Hermione- le dijo Harry- los muggles les temen a las brujas después de todo, ¡incluso a sus propios muertos!

Hermione se azoro ante eso, Harry tenía razón, la mayoría de películas de terror eran sobre fantasmas, sintió el calor subir a sus mejillas, no debería haber dicho nada

-Bueno, si lo vemos así si tiene lógica- razono- las personas sin importar de donde vengan le temen a lo desconocido, es algo innato, y la mayoría de los magos sangre pura no conoce ni sabe mucho de los muggles

-Sin olvidar que solían prendernos fuego- dictamino Ron

No pudo evitar tomar eso último como un ataque, aun sabiendo que tenía razón, así que simplemente se levantó y con su libro se dirigió a su habitación, ya era tarde y no tenía ganas de discutir, mucho menos con Ron, últimamente no hacían otra cosa.

-0-

Se dirigía al despacho de Snape esperando que el castigo de su padrino no durara demasiado, no podía creer su suerte, justo ese día se le tenía que emparejar con la comelibros de Granger para realizar pociones, como si algo bueno hubiera podido salir de ello. Por supuesto que iban a discutir y que ella iba a cometer algún error para que todo explotara, después de todo él era perfecto en pociones, ella también, pero el mucho más definitivamente, la culpa era de ella pero el castigo seria para los dos. Injusto.

Una vez en el despacho se sentó frente a su profesor, Granger ya estaba allí, notablemente irritada.

–He estado bastante ocupado últimamente como para tener que perder el tiempo por ustedes- La seriedad de Snape no desapareció al dictaminar el castigo- y, como ya lo he perdido, me parece justo usar el tiempo, que evidentemente les sobra, a mi favor.- Tomo un pergamino y con la magia de su varita lo levito hacia ellos- Lo que ven ahí es un Asfódelo, una planta que necesita de tierra especial para vivir y es necesaria para distintas pociones, lamentablemente me he quedado sin provisiones y no he tenido tiempo de ir a recogerla-Sonrió de forma condescendiente- Así que mientras yo califico los ensayos que me entregaron esta mañana… ustedes- los señalo- irán con Hagrid al bosque prohibido a buscarla por mí.

-¡Eso no es justo!- Se quejó- hoy es el baile de Halloween, debo prepararme para esta noche profesor, ¿no podría simplemente quitarnos puntos y dejarnos ir?

Snape lo miro irritado y realizo una mueca

-No, irán a buscar la planta, pero si tanto lo pide señor Malfoy son cincuenta puntos menos, para cada uno.

-¿Qué?- hablo por primera vez la castaña- No puede quitarme puntos, ¡yo no hice nada!

- y ahí van cincuenta menos para cada uno- definitivamente estaba de malhumor, Draco parecía estar alucinando- De ahora en más son un equipo, las acciones de uno repercutirán como consecuencia para ambos.

Ante esto la castaña mordió su labio con fuerza como para no dejar salir ni una sola palabra, pero él no podía dejar las cosas así, joder, era su padrino

-Eso es absurdo- declaro – ¡Longbottom explota calderos todo el tiempo! ¿Por qué no está el aquí haciendo el trabajo sucio?

-Porque Longbottom no es de mis mejores estudiantes, como ustedes-su voz era monótona y a la vez intimidante- los empareje por esa razón pero su rivalidad y falta de profesionalismo provoco un gran desastre en mi clase- ante su mueca y la de Granger agrego- No siempre van a trabajar con personas que sean de su agrado y el resultado de su eficiencia no debería verse comprometido por ello, no solo aligeraran mi semana también aprenderán a trabajar en equipo, ahora pueden irse, Hagrid los espera en su cabaña.

Comenzó a salir refunfuñando y molesto, habían arruinado su día y todo por culpa de la sangre sucia que lo seguía fuera del aula.

-Oh y… Malfoy – llamo su padrino- esos fueron otros cincuenta puntos- paso su mirada hacia Granger- Para ambos. – Se acercó y estiro su mano hacia ellos- Me quedare con sus varitas como medida preventiva, no necesito que se maten entre ustedes y no las necesitan para agarrar una planta.

A regañadientes y sabiendo que era una batalla perdida ambos entregaron sus varitas.

-Bien hecho Malfoy- Le recrimino la castaña una vez fuera del aula- ¿No podías simplemente quedarte callado y aceptar el castigo no? Tenías que ir como el niño mimado que eres a empeorarlo todo.

-Cállate Granger- estaba colérico y lo ultima que necesitaba era un sermón de la sabelotodo- Estamos en este lio por tu culpa, no fui yo quien agrego un cabello extra de unicornio a la poción.

-Y yo no hubiera puesto otro cabello de unicornio si en vez de estar molestándome hubieras usado tu boca para algo más productivo- respiraba con dificultad y sus mejillas estaban rojas por el enfado- como, no se ¡Informarme que estabas agregando ingredientes tú mismo a la poción!

-oh ahora es mi culpa por hacer lo que se suponía que debía hacer… – dio un par de pasos acercándose a ella hasta estar a un par de centímetros de la bruja, se sentía tan frustrado y molesto- ¡Mi jodido trabajo!

-¡Pues es tu culpa que además del castigo hayamos perdido 150 puntos de nuestras casas!- no se amedrento por su cercanía, si no que levanto la vista con seguridad hacia el.

-Deberías alegrarte que el castigo haya sido conmigo Granger, de no ser así hubieran sido más puntos- y dándose la vuelta comenzó a caminar con prisa hacia la cabaña del semigigante, quería terminar todo cuanto antes.

-¡Si hubiera sido con otro Malfoy NO HABRIA PERDIDO NI UN SOLO PUNTO!

-0-

Hagrid los había guiado a un pequeño claro en el boque prohibido, no sabía cuánto tiempo habían llevado caminando pero se habían alejado bastante del castillo, llego cansada al lugar puesto que una parte del tramo era en subida, sin embargo estaba agradecida de que aquella parte del bosque estaba bien iluminada y según las palabras del semigigante "era una zona segura" ya que no llevaba su varita consigo.

Habían pasado unas cuantas horas buscando a la dichosa planta en aquel lugar sin resultado, cada uno por su lado obviamente, ignorándose de forma mutua pero sin alejarse demasiado.

Asumió que Malfoy, al igual que ella, no quería correr riesgos innecesarios mientras no tuviera su varita a mano, Hagrid se había ido poco después de llevarlos allí, diciendo que debía aprovechar para hacer unas cosas y que volvería por ellos a las 6 pm en punto.

Se sacó su capa y limpio el sudor de su frente por el esfuerzo, mirando al cielo noto que no debía ser lejos de la hora acordada así que con un suspiro volvió a enfocarse en encontrar la planta, lo último que necesitaba era un sermón de Snape al volver al castillo sobre haber estado perdiendo el tiempo, Malfoy había parado a descansar varias veces en el día, refunfuñando y quejándose por lo bajo, pero ella no podía darse ese lujo, pensaba que cuanto antes encontrara el Asfódelo antes podría descansar y no creía que al rubio le importara mucho lo que pudiera decir su padrino o que les quitaran puntos.

Fue en ese momento que la vio, la dichosa planta estaba cerca del borde del claro, y la luz que había cambiado de posición, gracias al movimiento del sol, generaba un destello en su flor blanca y puntiaguda, se apresuró para tomarla pero no conto con que Malfoy, con sus reflejos de buscador, hubiera pensado en exactamente lo mismo.

-Suéltala Malfoy ¡Yo la vi primero!

-En tus sueños Granger, yo la encontré.

-¡Eso no es cierto!

-¿Quién eres tú para decir si lo es o no? Si no la hubiera visto no la estaría agarrando.

-¡Solo porque me viste venir hacia ella!

Estaban tan enfrascados en la conversación y forcejeando con la planta que no se dio cuenta de la pequeña bruma que comenzaba a instalarse en el aire y de tanto tirar el pobre Asfódelo se cortó por la mitad, quedando sus pétalos hechos trizas.

-¡Mira lo que has hecho!- la acuso el rubio.

Estaba tan cansada y tenía tanta rabia acumulada en su cuerpo que ni lo pensó, con sus brazos temblorosos de ira empujo a Malfoy por el pecho, este sorprendido tropezó hacia atrás y en el último momento logro aferrar uno de sus brazos logrando que por inercia ella cayera con él.

No fue una simple caída con un simple golpe, rodaron juntos hacia abajo por un pequeño barranco del lado contrario por el que habían venido, raspándose con ramas, raíces y tierra a su paso.

Adolorida, y un poco aturdida, puso sus manos firmes en el suelo y se impulsó para levantarse, observo su ropa sucia y algo rota con una mueca y estudio los raspones a lo largo de su anatomía para asegurarse que no tenía ninguna herida demasiado grave.

-¡TU! Maldita engreída-observo a Malfoy muy cabreado sacudir su ropa todo lo que podía mientras revisaba sus propias heridas- ¡agradece que no puedo golpearte de vuelta mujer!

Frunció el ceño en su dirección aunque él no la estuviera viendo y observo a su alrededor en busca de una solución, el barranco por el que habían caído se veía muy empinado como para escalarlo sin ayuda, quizás si gritaban por ayuda Hagrid podría encontrarlos del otro lado y ayudarlos a subir, pero también estaba la posibilidad de que alguna otra criatura los escuchara y eso no sería muy oportuno.

Estaba perdida en sus cavilaciones cuando escucho una fuerte carcajada, volteo para ver al rubio inclinado tomando su estómago con una mano y limpiándose las lágrimas de risa con la otra, cuando volvió a fruncirle el ceño sus carcajadas solo aumentaron, genial, Malfoy se había vuelto loco. Lo que le faltaba.

-¿Ahora que sucede?- le pregunto volteando los ojos- cállate o llamaras la atención equivocada.

- Es que…- trataba de calmarse inútilmente- no puedo- continuo con su risa. Nunca lo había visto de esa manera, pensó, tan suelto como un niño, si no estuviera tan preocupada podría haberse contagiado, pero había cosas más importantes que la demencia temporal de Malfoy.

Se cruzó de brazos esperando inútilmente que se calmara.

-Es tu pelo- le señalo mientras no dejaba de reír.

Levantando una ceja toco su pelo encontrando la causa de su diversión.

-¡No es gracioso Malfoy!

Se había enredado con hojas y ramas, pasó a quitárselas ante la burla de su compañero y se ató el cabello en un moño para que no estorbara.

Sabía que había sido su culpa por empujarlo, pero era tan exasperante que no podía evitar enojarse.

El enojo le duro lo que tardo en notar a la acromántula cerniéndose lentamente sobre el para atacar.

-Malfoy, cuidado- se abalanzo sobre él, empujándolo una vez más y sacándolo del camino de la gigantesca araña.

-¿Qué diablos te sucede hoy Granger?- se había levantado rápidamente ajeno al peligro que no tuvo tiempo de procesar porque en una acción desesperada y poco premeditada lo tomo de su mano y comenzó a arrastrarlo con ella mientras corría.

-¡Acromántulas!- Le grito volteando su cabeza hacia atrás, pudo ver el momento exacto en el que el rubio comprendió lo que estaba pasando por que su cara cambio y ahora era el quien la arrastraba a ella aferrando fuertemente su mano, después de todo él era mucho las rápido y tenía más agilidad.

Si alguien alguna vez le decía que terminaría corriendo por el bosque prohibido de la mano de Draco Malfoy se hubiera reído. Pero ahora no tenía tiempo para eso, la luz del día desaparecía rápidamente y la bruma que antes flotaba en el aire ahora era una espesa niebla, lo cual les dificultaba ver a la cantidad de arañas que los perseguían.

La adrenalina corría por su cuerpo a gran velocidad, así como ellos por el bosque, su corazón latía en sus oídos y su respiración se había convertido en un sonido irregular cortado por el aire a su paso.

Iba a morir en el bosque perdido junto a Malfoy y probablemente nunca encontraran sus cuerpos, devorados por las criaturas del bosque.

Las arañas les ganaban en número y eran mucho más agiles que ellos, conocían el terreno mejor que ellos y por lo que ella sabía podían estar guiándolos a su madriguera. No podían solo seguir corriendo, iban a agotarse, tenía que pensar en algo, alguna otra cosa para salir de esa situación con vida.

Y justo al borde de su vista apareció la solución.

-¡Malfoy! ¿Sabes nadar?- no espero su respuesta, freno en seco y utilizando la fuerza de la inercia que eso provoco tiro de Malfoy junto con ella, saltando y haciendo que ambos cayeran a un lago.

El agua fría y oscura pico su cuerpo, sacándola de golpe del subidón de adrenalina, su cabello se volvió más pesado y supo que el moño que se había hecho había sido oportuno, de otra forma no creía haber podido levantar y sacar su cabeza del agua.

Tomando una gran bocanada de aire vio la luna llena en el cielo alumbrándolos y más allá a las Acromántulas dispersarse lejos del borde del lago. Lo habían logrado, sabía que las arañas no podían nadar, su cuerpo se contraía en sí mismo y se ahogaban.

Escuchando el chapoteo a su lado se volteo - Lo logramos Malfoy, nos decidimos de las arañas.

Pero se encontró con que las Acromántulas no eran las únicas que tenían problemas en el agua, Malfoy estaba haciendo un gran esfuerzo por no hundirse, chapoteando desesperadamente y respirando con dificultad.

Se acercó tomándolo de los brazos para que tuviera un poco de estabilidad.

-No me digas que el Gran Draco Malfoy no sabe nadar- se burló.

-Cállate Granger, si lo que quieres es matarme ¡HAZLO DE UNA MALDITA VEZ! – estaban tan cerca que el grito la aturdió y viendo que él había dejado de moverse en el agua suspiro.

-bueno… si eso es lo que quieres- soltó sus brazos y vio cómo se hundía en el agua para volver a salir desesperado hacia arriba y aferrarse a lo que tenía más cerca, en este caso: ella.

El calor que le proporciono su cuerpo provoco que notara lo fría que estaba el agua y se dio cuenta que debían salir pronto de allí, así que con toda la paciencia del mundo clavo su mirada en el rubio, aunque trataba de mantener su porte serio sabía que era vulnerable por la forma en la que se aferraba para no hundirse a ella, una sangre sucia a la que no tocaría en una situación normal.

-Camina Malfoy.

-¿Qué?- le pregunto confundido.

-Mueve tus pies lentamente adelante y hacia atrás como si estuvieras caminando adentro del agua, no de forma brusca pero si constante y flotaras, puedes ayudarte con tus brazos también.-le indico.

Se veía reacio a soltarla pero comenzó a hacer lo que le dijo y moviéndose para posicionarse en su espalda lo tomo de los hombros y comenzó a nadar hacia la orilla con él.

No era un lago demasiado grande, tampoco sabía que hubiera otros lagos además del lago negro en el bosque pero en este punto ya no quería pensar, solo quería volver al castillo y darse un baño caliente antes de dormir, ni siquiera se molestaría en ir al baile de Halloween.

Salió del agua y se dejó caer, la ropa mojada se pegaba sobre su piel, extrañaba su túnica y el frio hacia mella en su sistema, de repente se sentía muy cansada y pensó que no sería tan mala idea cerrar los ojos por un momento.

-La próxima vez que vayas a hacer algo estúpidamente Gryffindor ten la conciencia de no arrastrarme contigo Granger- la voz de su némesis le recordó que no era un buen momento para quedarse dormida y sacando fuerzas de Merlín sabe dónde se levantó comenzando a sacudirse lo más que podía el agua, aunque era inútil- Ni siquiera tenemos una varita para secarnos y estamos… ni siquiera sabemos dónde estamos.

-Tampoco sabíamos adonde íbamos cuando comenzamos a correr- lo enfrento, notando sus labios morados resaltar en su pálida piel a la luz de la luna, por el frio que sentía los suyos debían estar igual.

-¡Pero siempre podíamos deshacer nuestros pasos!- se detuvo frente a ella.

-oh perdóname por salvar tu vida Malfoy, la próxima vez veré de dejarte solo con el peligro- sus miradas se enfrentaron furiosas e impasibles.

-Nada de esto hubiera pasado si no hubieras querido quedarte con MI planta- se cruzó de brazos.

-¿TU planta? No era tu maldita planta- corrió un mechón de su cara con furia- ¿Sabes que Malfoy? No estoy para discutir estas tonterías contigo.

-¿Maldiciendo Granger? – Se jacto- dices que son tonterías porque tienes las de perder ¡Tú me empujaste en primer lugar! Al igual que me pegaste en tercero, siempre recurriendo a la violencia.

-¡Al menos yo si se defenderme y pelear sin una varita!

-¡Yo también! Pero no puedo golpearte a ti, eres una mujer y ¡Me empujaste por un barranco!

-¡Si! ¡Yo te empuje y por mi culpa estamos aquí! ¿Era eso lo que querías oír?-suspiro- ahora que quedo claro que ya estamos aquí, no deberíamos separarnos…

-No le digas a nadie- exigió mientras golpeaba su hombro para avanzar y algo hizo clic en su cabeza.

-Entonces se trata de eso… no quieres que nadie se entere que no sabes… ¡auch! –se había volteado para seguirlo pero no puso avanzar al chocar con algo duro, sobo su frente, era la espalda de Malfoy, quien se había congelado en el lugar.

Llevo su mirada al frente para ver que había causado su conmoción, ante ellos se erguía una gran casa, la oscuridad y la niebla a su alrededor le daban un aspecto tétrico y parecía abandonada, el olor a humo y quemado entro por sus fosas nasales pero la fachada parecía casi intacta o al menos completa sin signos de haber sufrido de un incendio.

-Vamos-lo alentó- quizás encontremos algo para secarnos adentro.

-¿Estás loca?- la miro con los ojos como platos- no pienso entrar ahí. Debemos irnos.

-Piensa Malfoy, una locura es estar en el bosque prohibido sin una varita- puso su cara de sabelotodo- Esta oscuro y seguro Hagrid ha informado en el colegio, si nos están buscando lo más sensato es permanecer en un lugar seguro y no estar dando vueltas por ahí.

-¿Seguro? No tienes idea de lo que es este lugar- sus ojos se alumbraron con comprensión, recordando la historia que en la noche anterior habían contado en su sala común.

-¿Tú también Malfoy? ¿Le tienes miedo a los fantasmas de unos niños? Eres un cobarde- lo amedrento-Pero eso ya lo sabíamos.

-No son fantasmas normales como los de Hogwarts- se excusa- ¡son fantasmas muggles!

Sin poder evitarlo se echó a reír pero se detuvo ante el ruido de un escalofriante aullido que consiguió ponerle los pelos de punta. Había luna llena.

-Los muggles ni siquiera tienen magia y no creo que un fantasma pueda hacernos tanto daño como un hombre lobo y es solo un cuento, una leyenda.

-Todas las leyendas tienen algo de verdad.

-¿Alguna vez estuviste cerca de un niño muggle?

-¡Por supuesto que no!

-Pues son iguales que los niños mago, pero sin magia y más inofensivos

-Pero no son simples niños muggles ¡Son niños muggles muertos!

-Mira Malfoy, no voy a perder mi tiempo tratando de hacerte entender algo que no quieres aceptar y lo más apropiado seria permanecer juntos pero no puedo obligarte a nada y yo no me voy a quedar aquí fuera, mojada y con bestias al acecho porque si de algo estoy segura es que hay que tenerle miedo a los vivos no a los muertos.

Y con eso avanzo hacia aquella casa que parecía estar observando desde lejos.

-0-

Maldita Bruja obstinada, se negaba a escucharlo, no entendía que estaba por entrar en lo que podía ser la boca del lobo.

Como si alguien hubiera leído sus pensamientos un segundo aullido resonó en la oscuridad del bosque.

O quizás era él el que estaba por quedarse para ser ingerido por la boca de un lobo, después de todo, lo que había dicho Granger tenía su lógica y si algo salía mal al menos ella era medio muggle eso debía servir de algo ¿no?

Se adelantó hasta igualar sus pasos e ignoro todo lo posible la sonrisa orgullosa que se dibujó en su rostro, una vez frente a la gran puerta de roble tallado la duda lo invadió, pero antes de que pudiera decir nada la castaña estaba empujando la pesada madera. La ayudo y el movimiento fue acompañado de un ruidoso chillido que le puso los pelos de la nuca de punta. Trago grueso.

-Deberíamos dejar las puertas abiertas para que entre algo de la luz de la luna- sugirió la castaña y no pudo estar más que de acuerdo pero una vez que ingresaron y dieron el primer pasó dentro la puerta se cerró de golpe dejándolos completamente a oscuras. Y en aquella oscuridad, además de su corazón, se escuchaban risas, pequeñas e infantiles risas.

No grito aunque el miedo y el instinto de supervivencia se instalaron en sus huesos. Pero su compañera si, aferrándose a él, o al menos el esperaba que lo que sintió pegado a su cuerpo fuera ella.

No paso mucho tiempo para que unas antorchas junto a la puerta se encendieran, como por arte magia, alumbrando solo un poco la estancia y dejando ver como Granger lo soltaba avergonzada.

No perdió el tiempo, inmediatamente fue a abril la puerta para poder salir, pero en cuanto intento moverla esta no cedió, parecía bloqueada y no importaba cuanto lo intentaba no podía abrirse. Maldijo por lo bajo. Ahora estaban encerrados allí. Apoyo su frente contra la vieja madera y cerro sus ojos.

-¿Qué haces Malfoy? Vamos abre la puerta- le exigió la leona.

-Esta sellada- respondió mientras volvía a abrir los ojos y la miraba acusatoriamente a la luz del fuego- No puede abrirse.

-¿Cómo qué no?- se desesperó- a ver déjame intentarlo.

Le cedió el lugar para verla probar sin lograrlo, era inútil, estaban encerrados. Entonces la castaña suspiro con resignación y tomo una de las antorchas. Levanto una ceja hacia ella ante esto.

-Solo nos queda investigar- respondió a su pregunta silenciosa.

-¿Por qué, en el nombre de Merlín, querríamos investigar un lugar así?- ni siquiera debería haberla escuchado, tendría que haberse quedado afuera.

-Podría haber una puerta trasera- estiro su brazo para alumbrar un poco más el lugar- este es el recibidor y asumo que esa escalera va hacia las habitaciones- señalo las escaleras que se dirigirían a un primer piso- lo que nos deja estas cuatro puertas en la planta baja- mordió su labio mientras razonaba- una debe llevar a la sala o comedor, otra debe ser un baño, también tenemos la cocina y la última… no sé.

-El sótano-completo tétricamente recordando la historia de terror que solía contarle su padre- los cadáveres estaban en el sótano.

La mueca de la castaña no se hizo esperar- Probablemente la puerta trasera este en la cocina, solo roguemos no toparnos con el sótano en su búsqueda.

Su lógica era acertada, siendo una estructura vieja lo más probable es que tuviera una puerta trasera en la cocina, pero si la puerta principal no podía ser abierta dudaba que pudieran abrir aquella, aun así tomo la antorcha que quedaba dispuesto a seguirla.

Avanzaron por la estancia apostando por una de las puertas pero antes de llegar otra se abrió lentamente enseñando una escalera que iba hacia abajo, a una profunda oscuridad. Sintió como la castaña se acercó más a él e inconscientemente, o eso creía, lo tomaba del brazo.

En cualquier otro momento se hubiera burlado de ella, le hubiera gritado que lo soltara y que no se atreviera a tocarlo, hubiera alejado su brazo de su toque, pero en ese momento la dejo aferrarse y trago grueso manteniendo la vista fija en la entrada de lo que obviamente era el sótano por miedo a que si corría la vista algo podía salir de ahí y atacarlo.

Y las endemoniadas risitas habían vuelto a aparecer.

Ninguno se atrevía a emitir sonido alguno, al parecer Granger si le tenía miedo a los muertos después de todo. Entonces de la nada escucho detrás de su oído un "bu" y todo lo que pudo ver antes de que las antorchas se apagaran y una fuerza lo empujara hacia atrás fue el rostro fantasmal de un niño que lo perseguiría en sus más oscuros sueños, ya que en lugar de ojos poseía dos cuencas vacías y sangrantes en su cabeza.

Fue lo más aterrador que había visto en su vida y aunque el miedo paraliza decidió que si no quería morir allí debía hacer algo, así que busco a tientas en la oscuridad a Hermione Granger preocupándose cuando no respondió a los susurros de su nombre.

-Joder- murmuro congelándose en su lugar cuando un fuerte chirrido sonó hasta que se dio cuenta que era la puerta, la desesperación por salir de allí hizo mella en su instinto pero un gemido femenino detuvo el impulso, con la luz de la luna asomándose pudo ver a la castaña inconsciente en el piso, con una mueca de dolor, sin pensárselo dos veces fue hasta ella, no podía dejarla sola ahí, inconsciente, con esos demonios niños al asecho. Su conciencia no se lo permitía, podía ser un carbón con ella y quizás que estén allí sea su culpa pero por alguna razón no podía solo abandonarla.

Se agacho sobre ella tratando de despertarla y viendo el gran golpe en su cabeza con mucha sangre a su alrededor pensó que lo más rápido seria levantarla y sacarla el mismo.

Y entonces, los niños volvieron a aparecer, agarrándola de los pies.

Aunque no tuvieran ojos y el haya corrido la vista de sus siniestras caras, podía sentir las miradas penetrantes perforar en su cabeza.

-¿Qué es lo que quieren?- les pregunto.

-Paz… - respondió una vocecita insípida-… Quizás venganza.

-Pero no debes preocuparte- escucho a otra, esta vez una niña- Puedes irte si quieres, la tenemos a ella.

-Si…- dijo alguien más- no los necesitamos a ambos, uno de ustedes es suficiente.

Y las risitas comenzaron a resonar una vez más, ante lo dicho, Draco aferro con fuerza a la castaña, no podía dejarla allí a merced de aquellos espíritus muggles para ser destrozada por ellos, quería irse de allí de una buena vez, su corazón estaba a mil y el agua que mojaba su ropa ahora estaba mezclada con el sudor frio que bajaba por su espalda. Por primera vez en su vida estaba siendo estúpidamente insensato y ni más ni menos que por ella.

-¿Por qué ella?- pregunto- Es hija de muggles, ustedes eran muggles ¿Para que la quieren?

-Hija de Muggles o no sigue siendo una bruja- el niño pronuncio la palabra con desprecio y se recordó a si mismo llamándola Sangre sucia. Nunca antes se había preguntado si los hijos de muggles podrían sufrir discriminación en sus dos mundos por su otra mitad, por los magos y por los muggles- Queremos sus ojos, los necesitamos.

Observo la cara de la castaña y compuso una mueca al imaginarla sin sus ojos avellana de mirada desafiante, con dos agujeros en su lugar. No podía acceder a eso, ella lo mataría si supiera que ya no podría leer. Con lo que le gustaba pasar horas y horas en la biblioteca.

Pero los niños tenían otros planes y comenzaron a jalarla de los pies para llevarla hacia el sótano, Draco comenzó a tirar de ella también, para el lado contrario, hacia la puerta de entrada, sosteniéndola de su torso en un abrazo, pero aunque lucieran físicamente como niños no lo eran y tenían mucha fuerza por lo que cada vez iba perdiendo terreno y en consecuencia era arrastrado con ella.

Soltó un grito de frustración, al sentirla removerse y gemir de dolor entre sus brazos y empleo toda su fuerza en no soltarla y sacarlos de allí.

Al parecer su fuerza le sirvió por que la soltaron, cayendo el de espaldas sin soltar a la castaña, se sentó en el suelo, casi podía saborear el triunfo cuando la puerta volvió a cerrarse de golpe dejándolo a oscuras. Abrazo contra si a Granger, negándose a soltarla cuando sintió una respiración en la nuca que le puso los pelos de punta seguido de dos manos frías tapándole los ojos.

-Los ojos…-escucho- Necesitamos los ojos.

Y esta vez, si grito.

-0-

Abrió sus ojos e inmediatamente noto que el lugar estaba más iluminado y que la puerta estaba abierta, había sido un fuerte golpe cuando fueron impulsados hacia atrás porque se sentía confundida pero se puso de pie y volteo a llamar a Malfoy.

-Malfoy, la puerta está abierta podemos salir- pero lo que encontró la aterrorizo.

Draco Malfoy no se encontraba en el piso a su lado, se encontraba inconsciente siendo llevado por unos niños hacia el sótano, se quedó pasmada por un momento y abrió la boca para reclamar cuando uno de los niños volteo hacia ella y la horrorizo, ese niño de no más de cinco años se veía espeluznante con dos cuencas vacías en el lugar de sus ojos, produciendo de todas maneras una mirada penetrante.

-Puedes irte si quieres- su voz sonaba como la de un niño, pero no tenía dulzura, se escuchaba hueca y desalmada- no te necesitamos. Ya lo tenemos a él.

Hermione frunció el ceño y, en contra de todo el terror que tenía, miro a la profundidad de sus ojos de manera desafiante – No.

-¿No qué?

-¡No pueden llevárselo!- aseveró cruzándose de brazos- él está aquí por mi culpa, en todo caso la responsable soy yo.

-Pues tendrás que vivir con la culpa entonces.

Y dicho esto la puerta del sótano se cerró dejándolo a él adentro y a ella del lado de afuera. Se abalanzo hacia delante intentando de todas las formas posibles abrirla, desesperadamente, golpeando y pateando con todo el fuego de su interior hasta que un grito corto el aire y le congelo hasta el alma. Era Malfoy, Gritando a todo pulmón de dolor.

Las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos, secundadas por gritos y más gritos, siguió golpeando la puerta, gritando ella también, suplicando que se detengan, que lo dejen en paz, que no lo lastimen.

Cuando su psique no pudo más y el lugar se quedó en silencio se dejó caer por la puerta, con una mano apoyada en la madera, la boca seca, las lágrimas aun bajando por su rostro y la garganta seca de tanto gritar.

La niebla del exterior había empezado a colarse en la casa, dando la sensación de que el humo aún se elevaba debido a las llamas que hacía ya tanto tiempo habían pasado por ahí y solo pudo susurrar una última cosa "Malfoy".

Y fue con esa última suplica derrotada que la puerta cedió, se puso de pie apresuradamente pero dudo antes de pisar el primer escalón, no estaba segura de querer ver lo que pudiera encontrarse ahí abajo, no sabía si estaba preparada pero de solo pensar que Malfoy podía seguir vivo ahí abajo, utilizando su ultimas fuerzas para mantenerse con vida no podía acobardarse.

Junto coraje y comenzó a bajar, uno a uno los escalones, sin darle paso la duda que le pedía dar marcha atrás.

Se encontró con un viejo laboratorio de pociones, lleno de polvo, las antorchas prendidas, dando una iluminación tétrica, un gran grimorio en un atril a un lado de un gran caldero, todo tipo de muebles y frascos y justo en el medio de la habitación se encontraba Draco Malfoy, sin sus ojos mercurios.

Se agacho hacia un lado y vómito, el olor de la sangre se le hacía cada vez más evidente y la visión de su estado la lleno de culpabilidad, pero aun no sabía si estaba muerto así que se acercó para terminar de comprobarlo. Buscando su pulso en sus muñecas y cuello. Dejando escapar un gemido.

Draco Malfoy estaba muerto y ella tenía la culpa.

Aun lado podía leerse con su sangre "los ojos… Necesitamos los ojos"

-0-

Le dolía muchísimo la cabeza y escuchaba un pitido en sus orejas, trato de orientarse pero la oscuridad que lo rodeaba no lo ayudo, estaba tirado así que se sentó y tanteando a su alrededor sintió un bulto, debe ser Granger pensó, pero entonces comenzó a recordar lo que había pasado y aterrado por que la oscuridad que lo rodeaba no fuera solo oscuridad si no su oscuridad llevo sus manos hasta sus ojos, comprobando con alivio que seguían ahí, suspiro pero entonces otra preocupación lo embargo.

Tomo a Granger en sus abrazos y tanteo su cara para asegurarse de que esos hijos de puta no le hubieran sacado los ojos en su lugar, satisfecho de encontrarla intacta pero aun alerta de lo que pudiera pasar la mantuvo cerca suyo, rogando que se terminara de una vez esa pesadilla.

No paso mucho tiempo hasta que la castaña comenzó a removerse para despertar igual de confundida que él.

-Tranquila Granger- le informo- Estas a salvo.

Pero la reacción que tuvo no fue la que él se esperaba.

-¿Malfoy?- su voz fue estrangulada y en menos de un segundo tenía sus manos en su rostro, tanteándolo - ¿estás bien? ¿Eres tú?

-Por supuesto que soy yo- le informo- ahora deja de toquetearme, debemos encontrar la forma de salir aquí.

-Gracias a Merlín- poso sus brazos alrededor de su cuello y lo abrazo, gimiendo en el proceso- Estas vivo.

Algo dentro suyo se ablando con la preocupación de la castaña, pero pronto se la saco de encima.

-Estoy vivo Granger y tú también, pero no sé por cuanto tiempo- le dijo con seriedad- tenemos que salir de aquí cuanto antes.

-Si… hay que salir de aquí- no le sorprendía que pensara, al igual que él, que debían irse, pero aun así le gustaba que le dé la razón- ¿Qué Crees que quieran? Los niños…

-No lo sé con seguridad, pero creo que arrancarnos los ojos y no me pienso quedar a comprobarlo.

-Los ojos… ese era el mensaje- podía asegurar que su cabeza había comenzado a analizar la información - ¡necesitan los ojos!

-Sí, eso fue lo que dije Granger- frunció el ceño con confusión- ¿Cuál mensaje? ¿Tú también lo escuchaste?

-¿Escuchar? Lo leí y dado que estas vivo voy a suponer que fue una especie de trance o sueño ¿Tú lo escuchaste?

-Si…-afirmo sin querer dar muchos detalles- y no quiero que me saquen los ojos, así que no me sirve mucho que los necesiten.

-No creo que quieran literalmente nuestros ojos, si no ya no los hubieran sacado…- razono

-Eso no me deja más tranquilo

-…Creo que necesitan nuestros ojos para encontrar los suyos.

-¿Sus ojos?- no podía ver su rostro en la oscuridad pero sabía que no estaba bromeando- Los muggles que quemaron la casa nunca encontraron los ojos, se dice que la bruja los usaba para sus pociones, ¿por qué habríamos nosotros de encontrarlos?

-Porque nosotros somos magos- se golpeó mentalmente la cabeza, por supuesto, no debería cometer un desliz como ese, prácticamente insinuó que ellos eran iguales a aquellos muggles, por suerte la castaña no parecía haberse dado cuenta- y no sabemos si los usaba para sus pociones, pero hay un modo de saberlo.

-¿Cómo?

-Bajando al sótano y revisando su grimorio.

Después de una larga discusión sobre si debían bajar o no, acá se encontraba, siguiendo por segunda vez en la noche a la bruja y dándose un sermón mentalmente sobre porque lo estaba haciendo si no había salido bien la primera vez.

Quedo boquiabierto una vez que llego, no era un secreto que era el mejor de su clase de pociones siendo esta su materia favorita, aun así se acercó con cuidado, la magia negra deja sus rastros y el lugar estaba impregnada de ella.

-No toques nada Granger- la detuvo cuando la castaña comenzó a explorar- No sabemos con qué podemos encontrarnos aquí y no tenemos nuestras varitas.

-Ya lo sé Malfoy- se veía irritada- No soy estúpida.

Con una media sonrisa en su rostro se acercó al grimorio, el caldero había quedado con una poción a medio hacer que ya estaba echada a perder y olía fatal, Granger lo secundo.

-Está en latín- remarco lo obvio- Se algo pero no estoy segura de poder entender por completo…

-Vaya, vaya, nunca pensé que vería el día en que Hermione Granger admitiría no saber algo- le encantaba sacarla de quicio- Pero no te preocupes, yo SI se latín.

Ante el refunfuño de la castaña ojeo el libro, tragando grueso por la información que allí se encontraba, no era solo magia oscura, era magia macabra, de sangre y de alma. Se le puso la piel de gallina ante la certeza de que la conocida bruja del lago era realmente maligna, y debería temerle más a ella a que a esos niños que utilizaba para experimentar.

-No utilizaba los ojos para sus pociones…

-te lo dije.

-...Se los sacaba en un ritual con el cual intentaba quitarles el alma, separarla de sus cuerpos, asumo que para poder hacer lo mismo con la suya y cual parasito ocupar un envasé nuevo… más joven, con más vitalidad y mejor salud.

La leona ahogo un grito –Buscaba una vida eterna de juventud a costa de otras personas.

-Si ella realmente lo consiguió- dedujo- explicaría por qué nunca la encontraron.

Su compañera sacudió la cabeza- No nos enfoquemos es eso, ahora que sabemos que no utilizo los ojos deberíamos poder encontrarlos.

Después de revisar con mucho cuidado el laboratorio de pociones decidieron comenzar por la planta baja, y sorprendentemente, al estar haciendo lo que aparentemente los niños querían, todas las velas y antorchas de la casa estaban encendidas, iluminando el lugar. Aun así, a pesar de no estar a tientas en la oscuridad y tener luminosidad no pudieron encontrar nada.

Para cuando ingresaron en la última habitación de la segunda planta la castaña ya estaba frustrada.

-Tienen que estar aquí- abrió sus abrazos abarcando el lugar- en alguna parte.

A decir verdad él también estaba cansado, ya ni siquiera le importaba la fiesta de Halloween, solo quería volver al castillo, esperaba que su padrino se estuviera arrepintiendo de su estúpido castigo, ahogado en preocupación.

Ya se estaban dando por vencidos cuando un golpe se escuchó sobre sus cabezas, parecía venir desde el techo, ambos levantaron la vista pero allí no había nada.

-¿Estás pensando lo mismo que yo Granger?

-Eso depende de en qué estés pensando Malfoy- respondió de forma locuaz.

-Pienso que hay una parte de la casa que aún no hemos revisado- levanto una ceja en su dirección- Solo que no podemos verla…

-…A menos que sepamos que está ahí- completo la castaña- Ven… levántame Malfoy.

A regañadientes obedeció, subiéndola sobre sus hombros, trabajo en equipo se dijo, mientras ella tanteaba todo el techo con sus manos en busca de algo.

-Touché- profirió la castaña, tirando con fuerza de una manija invisible y abriendo una compuerta con escalera montable.

La bajo de sus hombros y subieron al pequeño altillo, tenía muchas cajas, sabanas y cosas cubiertas por el polvo, pero había un objeto que llamaba la atención, porque a pesar de que todo lo demás estuviera sucio este parecía intacto, protegido por la magia.

Era un cuadro, pintado en óleo, haciendo de sus trazos racimos de uva, la perfección de cada fruta le decía que esos eran los ojos que tanto buscaban ¡Escondidos en un cuadro!

-¿Crees que…?

-Si Granger, lo son.

Se acercó al cuadro con cuidado, arremangándose la camisa del uniforme, seguido de cerca por la bruja.

-¿Cómo vamos a sacarlos? Podría intentar algunos hechizos pero no tenemos nuestras varitas- ante su verborragia sonrió de lado y pronunciando un viejo hechizo que había sido heredado por su familia para utilizar sin varita en algún caso extremo, y metió su mano en el cuadro.

Este ondulo un poco ante la intrusión, pero pudo entrar sin problema y ante la mirada atónita de la bruja saco uno a uno los ojos de los racimos de uvas.

Era asqueroso, pero al menos estaban bien conservados, bajaron a la planta baja sin saber muy bien qué hacer con los ojos.

No tuvieron que hacer nada, uno a uno los niños aparecieron tomando los que les correspondían, colocándolos en su cuencas y generando que su color opaco desaparezca, tomando brillo, para luego desaparecer.

Se dio cuenta entonces que los ojos guardaban el alma de esos niños.

El último fue el niño que tanto había asustado a Draco –Gracias- les dijo antes de volver a conectarse con su alma para desaparecer, y pensó que ya no se veía tan aterrador de esa forma.

Una vez que todos los niños se fueron las puertas se abrieron y la casa los escupió fuera para desaparecer entre la niebla.

Se levantaron cansados y adoloridos, pero una luz a lo lejos seguida de los gritos de sus nombres lo apaciguaron.

-¡AQUÍ! ¡ESTAMOS AQUÍ!- comenzó a llamar y hacer señas la castaña. El simplemente metió las manos en los bolsillos de su pantalón, confiado de que Potter, y probablemente Snape, venían a buscarlos.

Se sorprendió cuando se acercaron lo suficiente a través de la niebla y vio que no solo eran Potter y compañía los que venían con el profesor, sino que sus amigos, Theo, Blaise y Pansy estaban con ellos, metidos en sus disfraces de Halloween. Habían notado su ausencia a pesar de la fiesta y habían salido a buscarlo. Malditos par de vándalos.

No los abrazo corriendo como Hermione Granger hizo con sus inseparables amigos, ni ellos corrieron para ver en qué estado se encontraba, pero aun así estaban ahí, el uno para el otro. A su manera como siempre.

Y mientras se dirigían todos juntos de camino hacia el castillo, con los primeros rayos del amanecer, supo que de alguna manera la relación con Granger había cambiado después de esa noche, pero eso era algo que no estaba dispuesto a admitir. No aun.

Nota de autora: ¡Espero que les haya gustado! he estado pensando en escribir algún que otro capítulo para esta historia relatando la odisea de Snape junto a un grupo de leones y otro de serpientes para encontrar a nuestra pareja favorita. Pero ya me dirán ustedes que opinan de esta idea. Sepan que los quiero xoxo