¡Feliz navidad a todos! ¡Feliz navidad a todos! ¡Feliz navidad a todos! ¡Y AÑO NUEVO TAMBIEN!

¡Feliz navidad para todos mis amados acólitos del mal- Digo, del Yaoi! Jajajaja

Bueno si, ya sé que es un poco pronto para eso pero me emociona pensar que ya van dos años que escribo esta historia y las demás jejeje. Y aunque el año anterior hice un capítulo especial por las fechas, no quiero retrasar el avance de la historia así que solo continuaremos normalmente hehe

Capítulo 5:

"Bendición Primordial"

La Isla de Circe era sin duda merecedora de estar, al menos, en el Top 5 de los mejores lugares del mundo para vacacionar. De no ser porque se encontraba en mitad de un mar plagado de monstruos, tormentas y al menos otra decena de islas hogar de trampas tan mortales como exóticas claro está. Pero, si lograbas sobrevivir al inminente naufragio y llegabas a las blancas arenas de la playa de la isla podrías disfrutar de un completo tratamiento revitalizador en el Spa de CC. La visita incluía un completo cambio de imagen, buffet gourmet, un bronceado de estrella de cine, lecciones de magia, educación de la mejor calidad y preciosas chicas que atenderían cada una de tus necesidades. Siempre y cuando no hubiera una Y en tu código genético. En cuyo caso solo tendrías el cambio de imagen, bastante radical, y pasarías el resto de tus días en una jaula con un montón de cobayas.

Con la última declaración quedaba en claro que toda la población humana de la isla estaba conformada exclusivamente por mujeres. Desde pequeñas adorables con lindas trenzas, hasta mujeres mayores que disfrutaban del clima soleado en sus años dorados; y aunque el desagrado hacia el género opuesto de la raza era muy claro, la mayoría de las empleadas se encontraban emocionadas cuando la asistente principal de CC, les dio la noticia que su amada benefactora regresaría para el primer día de verano en compañía de sus dos nuevos ahijados.

Y como "Percy" era el tema favorito de Circe cuando iba a la isla, no había ni una chica que no supiera de él, o que no hubiera visto su foto en el escritorio de CC en la que salían ella abrazando por los hombros a Percy y a Tyson mientras comían unos conos de helado. Así que varias se ofrecieron a preparar las habitaciones de los pequeños, dejando a la asistente principal libre y tranquila para de preparar los documentos que Circe siempre exigía para estar al tanto de su empresa. ¿Y es que como no querer echarle una mano? Esos pequeños lucían tan adorables con sus conos de helado, CC siempre estaba hablando acerca de lo maravilloso que era Percy y lo adorable que era Tyson, especialmente ahora que le llamaba "Tía Bonita".

Todas estaban emocionadas por pasar dos meses y medio en compañía de tan adorables niños.

Sentimiento que gano fuerza cuando les conocieron. Percy resultaba incluso más lindo en persona, Tyson era demasiado tierno con su actitud tímida y ambos estaban sencillamente adorables al verles bajar de la lancha en sus bermudas con estampados de palmeras, sus franelas de superhéroes, lentes de sol y bloqueador solar en la nariz. Ambos iban de la mano de CC quien parecía brillar en luz propia, lo cual siendo su padre quien era no resultaba en una expresión del todo figurativa.

Ambos pequeños parecían querer absorberlo todo con sus ojos mientras señalaban a todos lados haciendo preguntas. Y las asistentes y empleadas estaban tan encantadas con ellos que prácticamente se peleaban por darles un recorrido.

-¡JAAAAAAAAAACKSON!-Y todo el encanto se convirtió solo en un bonito recuerdo tras un naufragio que daría envidia a los productores de Titanic.

Resulto que en todas sus historias CC olvido mencionar que Percy tenía la energía propia de un motor a reacción. Y aunque el pequeño Tyson no era ni la mitad de travieso de lo que era su hermano mayor, a veces se dejaba arrastrar por las bromas del ojiverde lo cual usualmente resultaba en un enorme montón de horas de trabajo extra para las empleadas.

Por lo que decidieron, idea de CC luego de que pasaran seis horas buscando a los niños en la selva pensando que se habían perdido cuando en realidad estuvieron en la piscina todo el tiempo, asignarle a cada uno su propia niñera que les vigilara. En esa ocasión la pelea fue porque ninguna quería el trabajo. Por lo que al final todo resulto en un sorteo sacando nombres de una pecera.

Las grandes niñeras forzadas por el resto del verano serian las hermanas Ramírez Arellano.

La buena noticia es que ambas eran jóvenes, por lo que tenían suficiente energía para lidiar con todo lo que su nueva tarea obligatoria les arrojara; la mala es que seguramente desarrollaran una ulcera antes de alcanzar su siguiente cumpleaños a causa de todo el estrés que les provocaba cuidar de ese par de terremotos con piernas.

Como ahora, apenas era la segunda semana de verano y Percy ya había vuelto a manchar el inmaculado piso de mármol pulido con lodo. Las manchas estaban bien, limpieza podía hacerse cargo; pero el lodo era señal de que el mocoso de ojos verdes había vuelto a salir de los límites del Spa.

-¿En dónde demonios se metió?-Hylla, la hermana mayor era la encargada de Percy. Lo cual era una ventaja ya que sus piernas largas y esbeltas eran de gran ayuda para atrapar al ojiverde cuando emprendía una de sus heroicas huidas-¡Te atrape!-Y también tenía un excelente olfato para descubrir dentro de cual maseta o debajo de que mesa se ocultaba.

-¡Aoh aoh aoh!-Por su parte Percy comenzaba a creer que pediría una oreja si Hylla continuaba levantándole por las mismas cada vez que lo atrapaba-Duele...

-Que bueno-Se jacto furiosa la puertorriqueña mientras caminaban de regreso-Eso te ganas por saltarte tus lecciones.

-¡Es verano!-Espeto Percy cruzándose de brazos-No se supone que tenga clases en verano.

A lo que Percy se refería era que, aunque si bien la isla de Circe era el lugar soñado para vacacionar. Las intenciones de su madre y sus madrinas nunca fue mandarlos allí para que hicieran el vago todo el día. Percy estaba creciendo y todas estaban de acuerdo en que debía aprender a defenderse todo lo que fuera posible. Y qué mejor que un ambiente controlado y aislado como una isla en mitad del Mar de los Monstruos. Además ese pequeño viaje le daba a las gorgonas unas pequeñas y bien merecidas vacaciones.

Percy era un amor. Pero en serio que les daba trabajo.

Así que mientras Medusa, Esteno y Euríale se dedicaban a disfrutar de sus agradables tardes de verano sentadas en el jardín con una baso de limonada fresca, Percy y Tyson solo podían disfrutar de sus mañanas como tiempo libre. Ya que por las tardes recibían una rigurosa instrucción acerca del mundo mitológico dentro del cual muy probablemente se verían arrastrados en el futuro; y aunque para nadie fue una sorpresa que Percy saliera huyendo al saber que ahora tenía que aprender a hablar griego y latín, esperaban que al menos la idea de aprender sobre monstruos, criaturas fantásticas y magia pudiera entusiasmarle.

Pero no. A la primera oportunidad el pequeño alborotador siempre lograba escaparse. Percy rehuía de todas sus lecciones por igual. De igual forma, su nueva instrucción no se concentraba simplemente en su cabeza dura como solía decir Hylla sino también en entrenar su aspecto físico. Y si bien los niños adoraban el ejercicio al aire libre y jugar al voleibol con las empleadas en su tiempo libre, la historia cambiaba cuando debían entrenar.

-¡Vamos! ¡Más rápido Jackson! ¡Rápido! ¡Rápido!-Hylla era un demonio. Lo obligaba a correr, a hacer sentadillas, abdominales, flexiones y toda clase de ejercicios que a Percy no se le hacían muy diferentes a estar en la escuela militar. Circe estaba más que satisfecha al ver que las hermanas estaban haciendo tan buen trabajo. Aunque también era consciente que la razón para que les exigieran tanto era para que los niños fueran a dormir temprano.

Claro que no todo eran travesuras e histeria. Las hermanas Ramírez Arellano si les tenían cariño a sus pequeños protegidos, por mucho que pudieran crisparles los nervios a diario. Aunque en definitiva su favorito era el no tan pequeño Tyson; en parte porque el ciclope era mucho más obediente y aplicado con sus deberes, y aunque no tenia aptitud alguna para la magia siempre se alegraba cada vez que Reyna llegaba con un libro nuevo sobre mecánica o ingeniería. Aunque no por eso Percy era menos querido, solo requerirá un poco más de disciplina.

-¿Me pasan las papas?-Al menos la cena era siempre una hora de paz para todos. Después de todo la comida era sagrada, y CC tenía la regla de convertir en faisán a quien se atreviera a romper un solo plato.

-¿Fritas o asadas? Ah claro, ambas-Bromeo Reyna mientras le extendía ambas cacerolas a Percy.

-Tyson...-Dijo Hylla con suavidad pero firme-No eches tanta salsa, te mancharas la ropa.

-¿Por qué a mí nunca me hablas así?-Pregunto Percy casi indignado mientras llenaba su plato con papas fritas. Pero la mirada de Hylla fue suficiente respuesta-Ah claro...

-Entonces, mis pequeños...-Estaban esperando el postre cuando CC entrelazo sus manos sobre la mesa en postura de negociante-Me encantaría escuchar cómo van sus lecciones.

-Depende-Respondió Percy mientras colocaban una copa de helado frente a él-Si me preguntas a mí, de maravilla; si le preguntas a las nanas, por otro lado.

Esa noche Tyson tuvo postre doble mientras que Percy tuvo que conformarse con una menta.

Pero, mientras todos dormían, en su habitación Percy se dedicaba solo a dar vueltas en su cama. Miro a un lado hacia la mesita de noche donde un reloj digital marcaba las once y media. Inspiro hondamente por la nariz y soltó un fuerte suspiro de frustración al igual que cada noche desde que había llegado. No comprendía por qué: la comida era deliciosa, el lugar increíble, las lecciones eran muchas y huir de Hylla también contaba como deporte. Pero por muy exhausto que estuviera, por muy cómoda que fuera su cama, nunca lograba conciliar el sueño.

-¿Vas a salir otra vez?-Inquirió Tyson a su lado, después de todo a veces compartían cama. Y con su hermano dando vueltas incluso el pequeño ciclope se despertaba.

-Si...-Respondió el ojiverde mientras ataba sus zapatos sentado al borde de la cama.

-Te vas a meter en problemas-Le recordó tímidamente, como hacía cada vez que Percy planeaba alguna travesura. Pero esta vez el mestizo no planeaba ningún truco. Esta vez era diferente:

-Ya te lo dije, Ty´...-Percy se tumbo brevemente para besar a su hermano en la frente. Entonces salto al piso y agrego-Alguien esta llamándome, y no me dejara dormir hasta que valla.

-Prométeme que te cuidaras-

-Lo hare, grandote. Vuelve a dormir-Aunque ni bien había cerrado la puerta cuando ya podía escuchar a su hermano roncar. Claro que de saber lo que planeaba el ojiverde habría insistido en ir con él.

Veinte minutos después Percy se encontraba caminando entre raíces, ramas y rodeado de un enjambre de mosquitos ansiosos de sangre fresca. Pero no podía esperarse otra cosa de una jungla. Cuando llego la primera regla de su tía Circe era nunca, bajo ninguna circunstancia internarse en la selva que dominaba el extremo este de la isla. No había entrado en detalles pero los rugidos que se escuchaban por las noches eran prueba fehaciente de ser una advertencia bien fundamentada.

No importaba la clase de fieras que pudieran estar acechando en la oscuridad, había algo poderoso que llamaba a Percy a arriesgar su vida en la oscuridad de la selva en mitad de una noche sin luna. Apenas podía ver nada con la pequeña flama de la linterna en sus manos, pero estaba seguro de estar siguiendo el camino correcto. Conforme avanzaba podía notar como esa sensación en su estomago crecía, algo similar a como si alguien hubiera enganchado una grúa a su vientre y ahora estuviera instándole a darse prisa. Era incluso más fuerte que ese instinto que le invadía cada vez que pasaba cerca de la playa y le gritaba que se sumergiera por completo. Pero esto era diferente. Era como estar de pie al borde de un acandilado y quisiera saltar al fondo del abismo. Solo esperaba no llegar a un acantilado de verdad, porque entonces daría media vuelta y regresaría con su familia.

Por suerte no se encontró con ningún borde precipitado. En lugar de eso termino tropezando por una enredadera y rodando un par de metros colina abajo hasta caer de bruces en algo blando y terso. Por un instante creyó haber cruzado toda la isla, pero rápidamente se fijo que no se encontraba en otra playa. Era una gran piscina natural en mitad de la selva. Rodeada por un anillo de arena blanca y pura, apenas mecida por un oleaje suave y silencioso. En mitad del estanque se elevaba una gran roca que se elevaba unos dos metros sobre la superficie.

-Waoh...-Pero lo más impresionante de todo era esa tenue luz verdosa y azulada que parecía emanar de las mismas aguas iluminando todo a su alrededor. Además había algo especial en ese lugar. En el agua. No sabía cómo, pero estaba seguro de que era agua de mar solo que muy diferente. Percy había caído muy cerca de la orilla, solo tenía que estirarse un poco y podría sumergir un-

-¿Qué haces aquí, pequeño?-De repente una extraña fuerza lo paralizo en su lugar. Lo levanto y le arrastro de regreso cinco pasos hasta el límite de la selva.

-Yo...-Estaba seguro que un segundo antes no había nadie mas allí. Y aunque no podía verle estaba seguro de no estar solo allí-No lo sé-Respondió intranquilo-Algo, me llamaba. ¿Eras tú?

-Si quisiera visitantes, no estaría en... Ah, ya veo-La vos era fuerte pero extrañamente suave, como el oleaje-Tú sangre te trajo aquí.

-¿Mi, sangre?-Ahora comenzaba a asustarse, pero una ligera briza salina le golpeo de frente llenándolo de una reconfortante sensación de paz.

-Eres un hijo del mar-Dijo la vos-Y yo soy el primer mar...-Poco a poco la roca en mitad del estanque fue quebrándose, creciendo y doblándose mientras tomaba forma. En pocos minutos esa gran roca ahora parecía una persona sumergida con el agua hasta la cintura. Su delgada cintura de roca, un busto femenino del cual parecía manar un pequeño arroyo. Sus hombros parecían hechos de coral y de ellos surgían brazos delgados, largos y esbeltos construidos en roca blanca, o sal quizás. Su bello rostro tallado en la roca, mostraba una expresión serena y hasta levemente sorprendida mientras miraba sus manos y palpaba su vientre y espalda. Finalmente lo que debía ser la parte posterior de su cráneo no era más que una gran fuente de agua y espuma que caía a su espalda y de la cual parecían manar de vez en cuando pequeños peces de colores-Mmm, hacia mucho que no necesitaba adoptar un cuerpo. Se siente, pesado-Agrego con lo que parecía ser un dejo de humor. Mientras guiñaba un ojo al pequeño ante ella.

-D-disculpe...-Su vos fallaba y sentía que pronto sus dientes comenzarían a temblar como sus rodillas-¿Qui-Aquella "persona" ante él era tan poderosa que solo sentía ganas de arrodillarse y hacerse bolita-Quien, es usted?

-Yo soy...-Aquellas palabras sonaban casi cansadas en su vos-Yo soy el Mar de los Monstruos, soy el Caribe, soy el Ártico, soy el Pacifico. Pero tú, pequeña tortuga...-Dijo mientras extendía su mano derecha hacia Percy. Ni siquiera había notado que había caído de rodillas sobre la arena. Así que, temeroso, se sujeto del dedo índice de la mujer del agua y se dejo levantar para nuevamente estar de pie-Puedes llamarme Talasa, soy la primordial del mar.

-¿P-pri-primordial?

-Mmm-Los ojos de Talasa parecían ahondar tan hondo en él, casi podía sentirle nadando en su propio corazón. Viendo cada uno de sus recuerdos, sintiendo cada una de sus experiencias, tanteando sus emociones y sopesando su futuro-Pequeña tortuga, deberías prestar más atención a tus mayores.

-¡S-si señora!-No había sido un regaño, pero no tenía el valor para siquiera hacer un puchero.

-Bueno, eso nos deja solo una cosa pendiente...-Dijo Talasa colocando sus manos de sal en su cintura-¿Qué haces aquí?-Su pregunta no era directa, era solo mera retorica-Si lograste sentir mi presencia en esta isla es porque algo te perturba. ¿De qué se trata?

-Yo... yo...-No comprendía que debía decir. Él solo había seguido su instinto creyendo que alguien le llamaba cuando en realidad no había sido así. ¿Algo que le perturbara? ¿Que podría ser? De repente a su mente vino el recuerdo de una conversación que había tenido hace mucho tiempo con Medusa-Mi... Mi padre... ¿Por qué mi padre no me quiere?-Sus ojos brillaban suplicantes ante la luz del estanque de Talasa y sin darse cuenta sus rodillas habían dejado de temblar-Mamá dice que no hice nada malo, que no es mi culpa, pero si él es un dios... ¿Qué le cuesta visitarme? ¡Por que nos deja solos!

Con su último ímpetu hizo explotar levemente un pequeño geiser en las aguas. Sus puños cerrados, su respiración agitada y sus ojos aguados. Hacia tanto que guardaba esos sentimientos de frustración hacia la idea de un padre sin nombre. Expresarlos en voz alta no había mitigado su enojo ni su dolor un ápice. Pero al menos se sentía bien podérselos decir a alguien. Aunque ese alguien fuera una diosa primordial. Idea que, al recordar, hizo que de repente se viera invadido por el miedo cuando la arena a sus pies comenzó a acumularse y a levantarlo del suelo. En pocos segundos estaba sobre una de las salinas manos de la diosa a solo un par de metros frente a ella:

-Esa es una frustración con la cual todos los mestizos cargan desde que son concebidos-Dijo el rostro de piedra con amabilidad-El enojo y la rabia son parte de su naturaleza humana. Pero recuerda, pequeña tortuga, el mar es tan grande que no tiene tiempo para esos sentimientos insignificantes.

-No entiendo, perdón-Se disculpo apenado. Pero la primordial solo sonrió paciente, recordando que hablaba con un mortal que a su lado era mucho menos que un infante. Así que se tomo un momento para meditar sus palabras:

-Aprenderás que tus sentimientos no están equivocados-Dijo-Pero no vale la pena concentrarse en ellos. Tienes una vida muy interesante, Percy Jackson y un futuro muy difícil. Solo debes concentrarte en lo que quieres...-Susurro en tono sombrío mientras elevaba su dedo índice hacia el pecho del niño- Recuerda que eres como el mar: si quieres algo, puedes tomarlo, pero debes tener mucho cuidado de no destruirlo.

-Yo...-Esta vez el niño se tomo un segundo para meditar la última advertencia-Creo...

-Está bien, lo comprenderás con el tiempo-Atajo Talasa regresándolo a tierra firme-Ahora, debes regresar con tu familia.

-¡Señora Talasa!-Se adelanto Percy-Yo... Me dejaría...

-Nadie puede tocar mis aguas-Atajo la primordial con solemnidad e irguiéndose en todo lo alta que era-Soy el mar original, fuente de vida, ningún mortal debe ensuciarme con su toque-Aun a pesar de su voluntad, ver la expresión dolida del pequeño ante ella hizo que su infranqueable orgullo admitiera una pequeña excepción. Después de todo, ese niño anhelaba el océano mas que a nada en el universo-Pero...-Agrego mientras extendía su puño por encima de la cabeza de Percy-Supongo que, mereces un pequeño premio por encontrarme-Dicho esto la dios abrió su mano y de entre sus dedos comenzó a fluir una poca cantidad que se acumulo lo suficiente para llenar su palma, la cual solo giro un poco y la salpico sobre el mestizo.

-¡...!-La cantidad de agua era casi la misma que un balde. Tenía su cabello empapado al igual que sus hombros y pequeños hilos de agua recorrían su rostro. ¡Y qué bien se sentía! Percy adoraba los largos baños de tina, adoraba ir a la piscina comunitaria con Tyson y sus compañeros de clases, adoraba cuando Hylla y Reyna les dejaban ir a nadar a la playa. Pero la sensación que aquella agua le otorgaba era indescriptible. Era como cada gota se filtrara en él súper cargando cada una de sus células. No. Era como si calaran en su propio espíritu. No pudo resistirse a relamerse y poder probar unas pocas gotas salinas con su lengua: era la gloria.

-Te otorgo mi bendición. Tortuguita.

Luego de despedirlo la deidad se tomo un segundo para grabar en su memoria el alma de ese pequeño mortal. Después de todo no había mentido al decir que el futuro que le auguraba sería difícil; pero lo más increíble de todo ello era que no lo decía por las dificultades que pudiera tener. Que las tendría, y no eran pocas. Sino más bien una cuestión del rumbo que tomaría esa pequeña tortuga que apenas había roto el cascaron e intentaba cavar fuera de la arena. Incluso a una diosa primordial como ella le costaba ver cuál sería ese rumbo. Él era diferente a todos aquellos mestizos que había observado antes:

-Percy Jackson...-Dijo mientras regresaba a su forma original en lo profundo de aquel estanque era ella misma-¿Un héroe, un justiciero o un vengador? ¿En cuál de ellos te convertirás?

-O-

Nunca nadie en la isla se entero de la pequeña audiencia que Percy había tenido con la deidad primordial del mar. Solo Tyson supo, pero técnicamente él no era de la isla. Y aunque nunca serian capaces de adivinar qué, tanto Circe como Hylla y Reyna sospechaban que algo había ocurrido. Después de todo al día siguiente de su incursión a la jungla Percy había despertado temprano y sorprendentemente había ido directo al estudio de su tía CC. Hylla no podía creer que él pequeño mestizo estuviera seriamente queriendo ponerse al día con todo lo que había estado evitando. Y aunque al principio le vigilaba con suspicacia, en dos semanas estuvo completamente convencida.

Percy no era ningún cerebrito, eso estaba claro, pero al menos se esforzaba en comprender todo lo que pudiera del mundo mitológico; ponía un poco mas de empeño en aprender acerca de como manipular la niebla, aunque en más de una ocasión le había prendido fuego a las cortinas; en lo que si destacaba era en su ámbito físico. Ya no se quejaba cada vez que Hylla le hacía hacer sentadillas o a correr, aunque siempre ponía como condición hacerlo en la arena de la playa. Pero el cambio más drástico lo noto Circe. Su pequeño Pececito ya no estaba empeñado en investigar en secreto su ascendencia divina; porque ella sabía que Percy siempre estaba intentando averiguar quién era su padre. Sin embargo de un día para otro parecía haber perdido el interés.

Estaba mucho más concentrado en ver a su hermano construir una nueva fuente con forma de caballo, porque a Tyson le encantaban los ponis, en el jardín trasero:

-¡Estén listos, damas y caballeros!-El pequeño ciclope parecía nervioso junto a su hermano mayor quien, a través de un micrófono, anunciaba a todo el personal y los visitantes del spa la inauguración de la nueva fuente.

-Descuida Ty´, tu trabajo es precioso-Le animo Reyna junto a los chicos. Ella y su hermana Hylla eran las encargadas de sostener el telón rojo que ocultaba la fuente. Idea de Percy.

-¡Eh sin espiar!-Espeto Percy tapando el micrófono, para entonces regresar al publico-Ahora, para revelar la nueva fuente. La fundadora y mi tía favorita... ¡CC!

El protocolo fue sencillo. Circe solo tuvo que chasquear sus dedos para que el telón de terciopelo se disolviera en el aire y debelara la fuente. Incluso Percy, que ya la había visto, estaba impresionado por todo el detalle que su hermano había puesto en aquellos tres corceles automáticos que parecían galopar sobre el agua arrojando pequeños chorros de agua por sus hocicos.

Si Tyson estaba apenado antes, al escuchar los aplausos de todo el público sus orejas comenzaron a brillar intensamente mientras Percy le hacía pasar al frente mientras le abrazaba por la cintura por un brazo. Después de todo, sus hombros estaban muy altos:

-G-gracias...-Dijo tímidamente al micrófono. Entonces giro su mirada hacia Percy-Gracias, Percy.

-Ey grandote, para eso está la familia-Dijo Percy con una enorme sonrisa pero un peculiar tono serio en su voz que nunca se había escuchado en él-Si no, ¿de qué sirve?

Continuara...

¡Y con eso mis amadísimos lectores concluimos el capítulo final de este año!

Ahhh si se que el capi esta algo flojo, pero esta última semana pesque una gripe horrible y créanme que entre la fiebre que no me deja dormir, los dolores de cabeza y los escalofríos apenas pude terminar algunas palabras para no dejarlos colgados todo un mes XD

Pero bueno, no se preocupen, que para enero les tendré una sorpresa especial en cada fic jejeje

Y ya que estamos en navidad, y que la fiebre me fundió todas las ideas en la cabeza, se me ocurre un pequeño regalo de navidad: UN DESEO! Pidan lo que quieran y dentro de lo que pueda los complaceré a todos!

Con eso listo solo me queda desearles a todos una muy feliz navidad, que la disfruten, que coman mucho, ¡y diviértanse a todo lo que puedan! (pero no demasiado Jojojojo)

¡Nos leemos en el 2020!