¡Mis amados Acólitos y, por supuesto, mis sexis Súcubas yaoistas! Iniciamos un año nuevo con un pequeño retraso. Mea culpa, estaba de viaje y donde me encontraba no tenía acceso a una computadora.

Pero ya volvi y quiero decir: ¡FELIZ AÑO! (felicitaciones, cumplidos, buenos deseos, etcétera, etcétera...) y debo decir que ¡SERÁ EL ÚLTIMO!

...

Jmm, esperaba un par de golpes luego de eso. Tal vez exagere con los calmantes en el café de mis otras personalidades XD (¿Es normal que no sienta las cejas? ¿Ni la otra mitad de mi cuerpo?)

Pero ya en serio chicos. Incluso si omitimos ese pequeño año de hiatus en el cual ni siquiera me asome a los fics jejeje llevamos ya dos años con esta (y todos mis demás fics en proceso) linda historia. Y aunque realmente disfruto escribiéndolas llegue a un punto donde quiero crecer como escritor y concentrarme en mis historias originales. Créanme tengo los esquemas de un montón de OC´s y de muchas historias nuevas que les van a encantar, en caso de que quieran seguir leyéndome.

¡Ey tranquilos! ¡Tranquilos...! Retrocedan un poco, calmen su respiración y muy lentamente aléjense del A.C.B... ¿Ya? ¿Todos bien?

NO estoy dando los fics por "CANCELADOS" ni nada parecido. Lo que digo es que finalmente entramos en la carrera de ¡LOS! ¡ULTIMOS! ¡CAPITULOS!

Oh dioses eso se sintió muy bien jejejeje ahora entiendo a los narradores de televisión XD

Y solo para no dejarlos con la intriga les recuerdo que dije que sería el último año ¿no? Eso significa que literalmente ¡serán los últimos 12 capítulos! Oh a quien quiero engañar, llevar la cuenta regresiva solo aumenta aun más la intriga de la trama jojojojo

Que malote soy XD

Capítulo 6:

"Un Rival Anticipado"

Como con todas las cosas buenas el verano llego a su final. Y si bien hubo lagrimas en su despedida, decir que Reyna y Hylla no se sintieron aliviadas cuando vieron zarpar a los pequeños seria la mentira del siglo. Aunque si tenían muy presente la promesa de escribirse y de un "hasta el próximo verano".

-Sabes algo...-Justo estaban a punto de admitir en voz alta que los echarían de menos, hasta que encontraron toda la recepción infestada de cobayas hiperactivas a causa de la cafeína-Juro arrojar a Percy a Caribdis si se atreve a regresar antes de tiempo.

-Claro, pero ahora toma una escoba y trae a esos roedores-

Varias horas después, mientras las empleadas se tomaban un merecido descanso todas tumbadas en la playa tomando el sol, disfrutando de dulces daiquiris fríos y se preparaban para unos largos meses libres de Perseo Jackson. De regreso en su hogar los pequeños estaban arrastrando sus maletas por el frente de la casa al tiempo que se anunciaban a todo pulmón:

-¡Volvimos!-Lo cual en vista de la estampida de dos que ocasionaron Medusa y Euríale fue la decisión acertada.

-¿Y se supone que yo entre todo esto sola?-Inquirió indignada Circe desde la entrada con las maletas de sus ahijados a un lado. Obviamente fue olímpicamente ignorada por todos en la casa-Aff, por supuesto...-Adentro en la cocina Percy y Tyson se encontraban narrando todo lo que habían hecho en el mar de los monstruos y lo mucho que se habían divertido con su tía CC. Hablaron de sus niñeras, de sus travesuras, de la vez que todos les daban por perdidos e incluso de sus lecciones especiales. Esteno se jacto en su risa al escuchar como la tal Hylla obligaba a Percy a hacer dominadas.

Tras ponerse debidamente al día y de comer algunas galletas fue momento de Medusa para enviar a sus hijos a arreglar sus maletas de regreso en sus habitaciones, de poner a lavar lo que hiciera falta y de disfrutar sus últimos días de vacaciones. Después de todo para el siguiente lunes comenzarían su primer año de secundaria y tendrían mucho que estudiar. Por suerte sus tías ya habían comprado el material escolar necesario; aunque Percy estaba seguro que esa linda mochila rosa no era un error tan inocente como su tía Esteno intentaba hacerlo ver. Fuera como fuera estaba de regreso en casa y con los nuevos trucos de la Niebla que había aprendido en la isla ese año escolar auguraba ser uno de los más divertidos.

-O-

Solo que nunca espero que el ambiente de secundaria fuera tan grande. Nada más el primer día y ya le habían enviado a la dirección; y como si ese hecho no fuera lo bastante malo ya, la encargada en esa ocasión para ir a dar la cara fue su amadísima tía Esteno. Percy casi podía verse rumbo a la escuela militar cuando vio a la gorgona esperarle con los brazos cruzados junto a la puerta de la oficina del director:

-¿Y bien?-Siseo con más suavidad de la que Percy esperaba:

-¡No fue mi culpa!-Pero se aferraría a cualquier cuerda de salvamento que viera-¡Esos chicos estaban molestando a Tyson y cuando les dije que se largaran comenzaron a burlarse aun más! Y cuando nos quitaron las mochilas perdí la paciencia-Agrego con un mohín que resultaba en una mescla de rabia y ternura bastante peculiar.

-Jmm-Esteno le taladro con la mirada varios minutos mientras tamborileaba con los dedos sus brazos-Muy bien, limpiaras el ático esta tarde-Espeto con dureza-Y hablare con el "director" para que no te suspendan.

-¿De verdad?-Dijo casi con brillos en sus ojos. No podía creer que su tía estuviera de su parte:

-¡Y la próxima vez...-Brillos que duraron solo hasta que Esteno le agarro de la oreja y lo levanto con fuerza-Si vas a pelear, asegúrate que no haya testigos cerca! No seas un estúpido héroe.

Tal vez el consejo de la gorgona no fuera el más acertado, ni mucho menos uno aprobado por cualquier psicopedagogo calificado. Pero, contrario a cualquier primera impresión, Esteno poseía un juicio muy ecuánime y sabia que no tenía sentido tratar de ir contra la corriente que era la naturaleza de su sobrino. Especialmente con ese magnetismo especial que tenia para los problemas. Así que lo mejor era tratar de encausarlo lo mejor posible. Pero no por eso iba a salvarse de ser castigado si volvía a sacarla de la casa a la hora de su programa favorito.

Luego de un primer día tan agitado las siguientes semanas de clases fueron bastante tranquilas. Y en defensa del mestizo no volvió a meterse en más peleas; aunque luego de la paliza que le dio él solo a tres estudiantes de curso superior Percy ya tenía una reputación bastante solida entre sus compañeros. No como si fuera el chico malo del curso, sino más bien como el tipo al que no debes molestar ni a su enorme hermano menor. Incluso sus maestros le tenían en buena estima, hasta la maestra de algebra que de vez en cuando debía golpear un libro contra la mesa de un dormido ojiverde. Pero el maestro que sin duda estaba a un paso de poner a los hermanos Jackson en un pedestal era el entrenador Floyd. Tras cuatro años sin lograr llevar a su equipo de baloncesto a los intercolegiales casi estaba considerando abrir un equipo de bádminton cuando vio a un enorme chico de primer año, que fácilmente superaba el metro ochenta de estatura, hacerle barra junto a otros de primero a un chico que había trepado hasta el final de la cuerda usando solo los brazos.

No fue difícil convencer a Percy de unirse al equipo, era fanático de las películas de deportes y además le había prometido a su madre y a sus tías la oportunidad de ir a hacerle barra durante algún juego. Lo más complicado fue convencer al menor de los hermanos, si bien Tyson había logrado desarrollar bastante confianza y seguridad estando con su nueva familia aun era algo temeroso de lastimar a otras personas a causa de su tamaño. Pero al final la perspectiva de tener crédito extra en la escuela y de poder tener una actividad extracurricular con su hermana fueron más grandes que sus miedos.

El entrenador casi llora de felicidad cuando ambos fueron a llevar sus planillas de inscripción para el club de baloncesto.

-¡Ese es mi niño! ¡Woouh!

-¡Vamos Pescadito!

-¡¿A eso llamas defender?! ¡Derríbalo!-Y definitivamente ver a tres gorgonas y a una hechicera con dedos de espuma, cornetas de gas y una enorme pancarta que rezaba los nombres de sus protegidos era una visión que ni el mismísimo oráculo de Delfos habría podido vaticinar en sus profecías mas apocalípticas.

-¡Esteno esto no es futbol! Si lo derriba será falta-Al menos Circe se tomo la molestia de leer el reglamento de la liga infantil. Por suerte en ese momento, para detener una posible discusión sobre estrategia y tácticas deportivas, Tyson logro detener el lanzamiento de uno de los chicos del equipo visitante para luego pasarle el balón a su hermano provocando que las gradas estallaran en ánimos-¡Vamos Pececito!-El joven mestizo logro evitar a la defensa, pero justo cuando se lanzaba para encestar con un doble paso un tercer jugador se interpuso en su camino y bloqueo su lanzamiento golpeando el balón justo hasta el lado opuesto de la cancha.

-¡Bola blanca!-El pitido del árbitro poco le importo a Percy, el cual estaba más ocupado en mirar ceñudo al osado que le había bloqueado.

-¿Qué?-Era un poco más alto que Percy y le miraba con una mirada de falsa inocencia. Con su cabello rubio, sus ojos azules y una sonrisa boba a la que le faltaba un diente superior a la derecha. Percy no pudo evitar glorificarse al fijarse en ese detalle.

-Nadie me bloquea-Siseo con determinación y haciendo todo lo posible por erguirse a todo lo alto que pudiera sin ponerse de puntillas.

-¿Quieres apostar?-Rebatió petulante el rubio de paso acercándose para hacer notar los pocos centímetros de diferencia que le llevaba en ventaja.

-Jooh, el Atún encontró un rival-Desde las gradas las gorgonas y Circe observaban divertidas como su cachorro y ese nuevo niño rubio parecían tener un intenso duelo de miradas. Como si el mestizo necesitara más razones para ser competitivo. El lado positivo fue que durante la segunda mitad el juego se volvió mucho más interesante: había robos, bloqueos, lanzamientos osados, fintas y demás jugadas demasiado técnicas como para describirlas en una historia ligera. Pero al final todo termino con un silbatazo y un apretado marcador de setentainueve a ochentaiuno, victoria para el equipo local.

Solo que mientras el entrenador presumía ante las madres solteras de su gran habilidad para entrenar niños, y Percy encabezaba una gran celebración con la mayoría del equipo mientras su tía Euríale repartía botanas y su madre les tomaba fotografías, de las normales, y su tía CC intentaba ligar con el apuesto padre viudo de una de las porristas, Tyson estaba más concentrado en observar la figura de un chico del equipo contrario que seguía sentado en la banca guardando sus cosas aun cuando el resto de sus compañeros ya se habían ido:

-¡Ty! ¡Ty!-Justo en ese momento su hermano salto sobre su espalda para traerlo de regreso a la tierra-¡Vamos! Mamá dice que comeremos hamburguesas o pizza ¡podemos elegir! ¿Qué tienes?-Pregunto confundido desde los hombros del ciclope. Era raro que Tyson no se emocionara tanto como él por la comida chatarra:

-Él se irá solo-Respondió el menor señalando hacia en chico rubio, al cual había escuchado cuando le informo a sus compañeros gracias a su oído. Por su parte Percy solo bufo:

-Pff ¿Y qué?-Que aun se sentía herido en el orgullo por casi haber perdido ante ese rubio oxigenado. No estaba seguro de que significaba pero sonaba bien cuando su tía Esteno lo dijo.

-Percy-

-¡...!-El ojiverde trato de resistirse tanto como pudo. Pero era difícil resistirse a ese enorme ojo color caramelo cuando le taladraba para obligarlo a hacer lo correcto-¡Ah está bien!-Odiaba cuando Tyson lo manipulaba para ser mejor persona. Y comenzaba a sospechar que el ciclope si era consciente de todo el poder que tenia sobre él solo por ser menor. Mientras consideraba aquellas ideas conspirativas cruzo la cancha con las manos en puños hasta que se detuvo frente al chico rubio-¡Oye tú! ¿Cómo te llamas?-Pregunto directo y sin tacto. Sorprendiendo de paso al oxigenado que solo le devolvió una mirada con una ceja erguida:

-Eh, Jason-Dijo algo dudoso. Ese niño no parecía buscar pelea solo parecía algo molesto. Además en lugar de decir algo mas comenzó a mirar a los lados como si buscara algo-¿Pasa algo?

-Mi hermano dice que te irás tu solo-Espeto Percy señalando a Tyson con su pulgar por sobre su hombro.

-Bueno, si-Respondió cada vez más confundido-Tengo que llegar a "casa" antes de la cena-

-...-Percy se tomo un instante para mirar atrás, donde su hermano aun le presionaba con la mirada. Bufo exasperado y regreso su atención al chico rubio-Tienes tiempo para ir a comer hamburguesas con nosotros-

-¡O pizza!-Acoto Tyson desde el otro lado de la cancha.

-O pizza...-Murmuro Percy metiéndose las manos en los bolsillos al tiempo que miraba en otra dirección para evitar que le vieran hacer mohín. Por su parte el chico Jason solo le miraba confundido sin comprender muy bien qué clase de broma intentaban jugarle:

-¡Percy! ¡Tyson! ¡Nos vamos!-Un poco más allá Euríale les hacía señas desde las puertas del gimnasio donde les esperaban. Jason creía que era el momento donde acababa la broma, pero apenas estuvo sobre sus pies y con su mochila al hombro Percy le tomo de la muñeca y comenzó a halarle hacia donde estaban:

-Vamos, tengo hambre...-Espeto el ojiverde mientras caminaban.

-¿Por qué haces esto?-Inquirió el rubio deteniéndose y mirándole seriamente-Incluso si no es un secuestro, se nota que no te agrado-Agrego con sagacidad.

-Afff...-Percy suspiro intentando drenar todo su frustración remanente al tiempo que se detenía, aun sin soltar la muñeca de Jason-Mira, admito que no me agradas-Dijo-Pero es mi primer juego, y tampoco me gustaría pasarlo solo. Especialmente luego de perder-Agrego con sorna y una media sonrisa.

-Serás...-Por mucho que quisiera decir algo insultante, Jason no podía más que sentir un enorme vacío en su estomago a causa de ese cabeza hueca de ojos verdes-¿Seguro que a tu familia no le importa?-Inquirió levemente preocupado, algo le decía que Percy no era de los que pedían permiso.

-Tu camina y ya, Jason-

Con permiso o sin él todos terminaron pasándola muy bien. ¿Y qué pasó con Jason? No estaba muy seguro de cómo pero algo le decía que ese niño grandote tenia parte del merito de su presencia allí. Aunque por un instante le pareció que la mamá de Percy y sus hermanas le miraban un poco extraño, pero el resto de la tarde se comportaron de lo más amables: resulto que Percy y Tyson comían tanto como él así que terminaron comiendo hamburguesas y pizza, y ya que estaban cerca también terminaron visitando el árcade del centro comercial. Donde Percy y Jason continuaron su competencia de puntos en la máquina de encestar mientras Tyson y su tía Esteno se daban una partida de Hockey de Aire.

-Oh por amor al Erebo, ¿siguen con eso?-Medusa y Circe habían ido a comprar unos helados para los niños, y que el empleado de la heladería fuera un perfecto espécimen de colágeno y testosterona no tenía nada que ver con que la idea fuera de la hechicera. Pero cuando regresaron y los dos jugadores estrella seguían ensartados en un duelo de lanzamientos con un montón de boletos a su lado. Hizo falta todo un soborno para convencer a Percy dejar de convertir todo en una competencia. Y ese soborno fue visitar el acuario de la ciudad.

-¿Podemos deshacernos de él?-Inquirió Esteno a la par que veían a los niños entrar corriendo por la entrada en forma de mandíbula de tiburón.

-Es solo un niño, Esteno. Déjalo estar-

-No digo que lo comamos-Se defendió rápidamente la mayor de las gorgonas-Solo montarlo en un autobús y mandarlo de regreso a su casa.

-Los pequeños se están divirtiendo, déjalos unas horas más-Acoto Medusa, sorprendentemente permisiva. Aunque en el fondo estaba de acuerdo con su hermana; ese otro niño destilaba un aroma a mestizo tan fuerte como el de su cachorro. Y si bien ellas podían soportarlo no quería tentar demasiado a la suerte. Pero no era ningún riesgo que una mirada debajo de su velo no pudiera resolver, así que de momento lo permitiría.

Solo que mientras las adultas discutían acerca de los riesgos de sacar a pasear a dos mestizos, estos ya habían desaparecido de su vista demasiado animados como para reparar en que ya no tenían supervisión. Tyson estaba muy emocionado por ver a los caballitos de mar, Percy no dejo de quejarse acerca de la falta de tiburones blancos y Jason no paraba de leer los folletos informativos de los acuarios.

-¿Soy yo o hay mucho ruido aquí?-Estaban en la sala de corales y las personas no paraban de mirar en dirección a Percy que alzaba un poco la vos para hablar con sus acompañantes.

-Eres tú...-Respondió Jason para entonces señalar al tanque a espaldas del ojiverde, cuyos habitantes de colores parecían muy interesados en él-¿Por qué los peces te siguen?

-Ah no tengo idea-Dijo Percy girando para ver a sus seguidores y saludarlos con un gesto de la mano-Siempre es así. Aunque juro que una vez escuche a uno hablar.

-Estás loco-Comento Jason, divertido al ver como Percy le miraba enojado. Apenas llevaban unas horas de conocerse y ya sabía cómo provocarlo. Pero le agradaba ese chico. Estaba tan acostumbrado a que todos a su alrededor casi lo reverenciaran y lo alabaran por ser bueno en todo, por no mencionar esa actitud complaciente que solían tenerle; pero por su parte Percy era retador, altanero y siempre estaba compitiendo por todo. Aunque por algún extraño motivo su madre y sus tías le ponían un poco nervioso, y podría jurar que al principio había pensado que Tyson era alguna clase de monstruo. Desde pequeño le habían entrenado para siempre mirar a todo y a todos con suspicacia; al estar siempre alerta a cualquier posible ataque lo que le permitía tener cierta ventaja por sobre el manto que solía nublar la vista de los mortales y los distraídos. Pero una cosa era la niebla natural y otra muy diferente la impuesta por una de las hechiceras más poderosas de todos los tiempos.

-Cierra la boca, niño bonito-Se mofo Percy-¡Vamos quiero ver a las pirañas!

Pasaron la siguiente hora con las narices pegadas a los cristales, parloteando de temas tan aleatorios como los colores en los peces de la sección de corales: hablaron de deportes, donde sorprendentemente Percy y Jason coincidían con sus equipos favoritos; hablaron de videojuegos, aunque el rubio menciono no tener mucha experiencia en los mismos; conversaron acerca de la escuela, donde Jason era bastante vago en cuanto a detalles sobre su secundaria; discutieron sobre que Avenger era el mejor y sobre si la nueva película de los Caza Fantasmas seria otro fracaso de taquilla. Estaban tan concentrados en su parloteo que Percy apenas pudo reaccionar cuando choco con un hombre en mitad de una de las salas:

-Oh, discúlpame jovencito-Dijo el adulto al tiempo que le palmeaba los hombros-No debí pararme a mitad del pasillo-Debía estar en sus cuarenta años, con el cabello negro ondulado ligeramente cano a los lados y natural levemente largo, una barba bien recortada por toda su mandíbula le daba un aspecto serio pero la expresión en su cara era amistosa. Sus pómulos marcados, dientes que se lucían como perlas tras una tenue sonrisa y unos ojos muy peculiares: el derecho de un azul tan claro como el cristal y él izquierdo verde como una esmeralda. Vestía un peculiar conjunto, mescla entre capitán de navío y profesor sustituto.

-No, perdón, yo venía distraído-Se disculpo igualmente el ojiverde. Aunque normalmente no era tan afable a la hora de disculparse había algo en ese hombre que le resultaba extrañamente familiar, aunque no podía precisar qué. Su expresión, más que enojada era como si entendiera un chiste que nadie más veía y eso solo le confundía más.

-¿Vienen a ver la exhibición del mediterráneo?-Pregunto el adulto con tranquilidad-Tienen unas rémoras de lo más divertidas...-Ninguno de los niños entendía a que se refería aquel hombre con ojos bicolores, pero había algo en él que casi los obligaba a seguir la corriente.

Él desconocido estuvo parloteando durante veinte minutos señalando peces o haciendo bromas con los niños. Y conforme pasaban los minutos Percy mas se convencía que ese hombre le resultaba muy familiar, aunque no fue sino hasta que les fueron a buscar que finalmente comprendió a quien le recordaba:

-Niños, es hora de irnos-Circe se quedo de pie en la entrada de la sala de exhibición. Lucia muy sorprendida cuando vio al hombre junto a sus ahijados, aunque él se adelanto a hablar:

-Ah querida sobrina, cuánto tiempo-En tres largos pasos le dio alcance para tomarle la mano y besarla como un caballero:

-Egeón-Murmuro atónita la hechicera-Pero, ¿que-

-Ah nada especial, sabes que siempre he sido bueno para los chismes-Respondió Egeón con guiño del ojo-Y una vieja amiga menciono algo muy interesante. ¡Tenía que verlo con mis propios ojos!

-¿Tía CC?-Inquirió curioso Percy al tiempo que él y los otros se acercaban a los adultos-¿Quién es él?

-Oh, pero que descortés de mi parte-El adulto tomo entre sus manos callosas la de Percy y comenzó a sacudirla con energía-Mi nombre es Egeón, es un placer conocerte pequeño Perseo. Y a ti también, Jason Grace-Agrego tomando además la mano del chico rubio. Ambos menores se miraron confundidos entre sí sin recordar en qué momento habían dicho sus nombres-Aunque es algo pronto. Pero quien no disfruta de un buen adelanto ¿no?

-Niños...-Les llamo CC aparentando tranquilidad-¿Por qué no se adelantan a salir? Medusa y las otras ya están en la entrada, y tú debes regresar a tu casa...-Agrego dulcemente golpeando a Jason en la punta de la nariz con su dedo-¡Así que rápido, vallan! Yo quiero hablar con mi tío-Agrego con cierta sagacidad.

-Antes de que se vallan niños-Atajo Egeón rebuscando entre sus bolsillos y sacando una ficha-Tengan una tarjeta de regalo para la tienda del acuario, ¡estoy seguro que tienen unos recuerdos esplendidos!

-¡Gracias!-No había mucho más que decir, con regalos gratis esperando los tres menores desaparecieron ante una estela de polvo propia de las caricaturas.

-Ahora, tío...-Dijo la hija de Helios cruzándose de brazos-Dudo que el gran mar Egeo viniera desde tan lejos solo para ver a un montón de peces de colores.

-Subestimas el ocio de un dios, sobrina-Declaro el dios con humor-Te sorprendería lo que hacía tu padre cuando no estaba conduciendo el carro del sol. Las fiestas son apenas una parte de la historia. Pero, ahora, estoy mucho más interesado en la historia de ese pequeño mestizo...

-Egeón-Espeto Circe con dureza.

-Oh tranquila, sobrina-Se adelanto el dios levantando sus manos en señal de paz-No voy a decírselo a nadie, ni a su padre ni a una merluza. Eso solo pondrá las cosas mucho más interesantes...-Agrego con ese humor suyo tan típico. No por nada era la personificación del mar Egeo. Una presencia sabia que sabia disfrutar de la calma previa a desatar una tempestad. Él solo sería un mero observador en todo ello.

Aunque, no estaría mal hacer una pequeña y mínima intervención. Solo para no perder el hábito.

Y mientras el gran mar Egeo comenzaba a formar una pequeña vorágine, allá en sus dominios, aun en estados unidos Jason se dedicaba a esperar pacientemente su transporte mientras tamborileaba el piso con los pies. Había sido una suerte que Percy y su familia no se opusieran a dejarlo en la estación de autobuses, luego de eso solo fue cuestión de esperar a que fueran a recogerle en una de las camionetas de la legión; ya inventaría alguna excusa creíble de porque había desaparecido todo el día o porque tenía un uniforme de equipo de baloncesto de secundaria cuando había dicho que solo iría al museo. El lado positivo de posiblemente verse descubierto era que, con algo de suerte, estaría en tantos problemas que le castigarían y finalmente le tratarían como a un legionario más.

-Jmm-A quien quería engañar. Aunque le castigaran todos seguirían viéndole solo como el hijo de su padre-Percy Jackson...-Sin duda iba a extrañar a ese otro niño. Luego de pasar juntos toda la tarde y de que él y Tyson estuvieran presionándolo el ojiverde había admitido, al final, que si le agradaba un poco y que si alguna vez quería la revancha en baloncesto con gusto jugaría con él.

Pero a quien quería engañar: él era un semidiós romano, hijo del gran Júpiter rey del Olimpo. Lo más seguro era que nunca volviera a ver esos desafiantes ojos verdes ni esa sonrisa sarcástica que le hacía sentir de una forma tan nueva para él. Si por una vez su padre quería escuchar sus plegarias solo podía desear una cosa.

Pero guardaría esa plegaria muy dentro suyo. Hasta que fuera el momento indicado y solo pudiera pensar en lo afortunado que había sido esa tarde de otoño.

Continuara...

De verdad. En serio que cada capítulo que escribo de esta historia hace que yo mismo me enamora cada vez más y más de todos los personajes. Ah, y aunque no tenía planeado sacar tan pronto a otro mestizo y menos aun a uno tan importante como Jason, alguien por ahí me pidió como deseo de navidad que precisamente el Pescadito y la Chispita se conocieran. Bueno no puedo quejarme, la verdad quedo un capitulo muy lindo; y la verdad me dio chance de colocar un pequeño presagio a futuro jojojojojojo