Pareja principal: Sesshoumaru x Rin

Basado en: "Inuyasha" de Rumiko Takahashi (publicado por Shogakukan Shonen Sunday Comics) ⒸRumiko Takahashi/Shogakukan/Sunrise


UN INSTANTE PARA LA ETERNIDAD

by: Atori

oneshoot


Todo había terminado.

Lo que había comenzado hace catorce años, había llegado a su fin.

La felicidad de que todo acabase bien era reconfortante. Como si hubiera sucedido un milagro.

Para Rin, aquel momento, era tan emotivo que no podía parar de llorar y de abrazar a Sesshoumaru.

Tantos años encerrada.

Dormida, pero consciente de todo lo que ocurría.

La impotencia de no poder hacer por sus hijas.

La culpa de que todo se ocasionara por ser una simple humana sin ningún tipo de fuerza, le rompía el alma.

Sin embargo, Sesshoumaru jamás había perdido la esperanza de que ella pudiese ser salvada. Sabía que lo había intentado todo. Incluso, había dejado en manos de sus hijas todo lo relacionado con la mariposa de los sueños y lo de Zero y Kirinmaru.

Para que todo pudiera llegar a buen puerto, había jugado el rol de padre desinteresado. Y de villano ante Inuyasha y Kagome.

Todo por ella.

Cuando Rin había abierto los ojos, tras haberse roto el sello, no le había sorprendido que Sesshoumaru fuese lo primero que veía. Las dos veces que había muerto, siempre era el rostro de Sesshoumaru con lo primero que se encontraba. Y aquella vez (aunque no estuviese muerta, prácticamente, era como si hubiese entrado en un coma, donde nadie sabía si podía despertar y volver a estar junto a sus seres queridos), no había sido ninguna excepción.

Aunque Sesshoumaru tuviera su fachada de tipo serio, en aquellos instantes, ella tenía el privilegio de verlo momentáneamente sorprendido cuando la veía viva de nuevo. Pero en aquella ocasión, había algo distinto. Su sorpresa había sido muy expresiva. Casi como si no se lo creyera.

Tanto tiempo separados, sabiendo lo que Sesshoumaru había hecho por ella, que se había echado a llorar como una niña pequeña. Incluso cuando sintió que él la traía contra su cuerpo, lloró con más desgracia y culpa, comprendiendo como sus emociones eran similares a las suyas. Aunque él las expresara a su manera.

Estaría llorando en sus brazos durante horas, pero al ver al señor Jaken que no podía contener la emoción (según él, manifestando lo que Sesshoumaru sentía), y a sus hijas junto a su sobrina junto a Inuyasha y Kagome, le costó soltarse de Sesshoumaru para prestarles atención.

Todos ellos, de una u otra manera, también habían contribuido a que ella pudiese salir del árbol y librarse del sello que la tenía conectada a Zero.

Sentía un inmenso agradecimiento, pero al mismo tiempo, una culpa y un remordimiento por haberles metido en semejante peligro, que estaría disculpándose por años.

Sin embargo, las que más mal paradas habían salido de todo eso, habían sido sus hijas.

Towa y Setsuna la observan de manera extraña. Felices por la situación, pero incómodas por no saber qué decir al encontrarse con su verdadera madre. Para ellas, era una simple desconocida.

La última vez que Rin las había visto, tan solo eran unas recién nacidas. Y, encerrada en aquel árbol espiritual, en sus sueños, lo había visto absolutamente todo. Incluso el desinterés en saber quién era su madre o porqué se había enamorado de un demonio carente de emociones.

No las culpaba.

Después de todo, indirectamente, por su culpa, habían sido separadas y Setsuna había perdido la capacidad para soñar.

Towa, por su parte, debido a que parte del Ne no Kubi había crecido en el árbol de las edades, había usado su poder para absorberla, tras percatarse de que poseía una de las perlas arco iris. Sin sospechar que la magia del árbol de las edades provocase que la llevase a la época moderna.

Viéndola fuerte, pero ingenua y amable, estaba convencida de que había tenido una muy buena crianza. Si pudiera, agradecería, de todo corazón, a la familia que se había hecho cargo de ella.

Seguro que Towa apreciaba a aquella familia.

Aquella familia que, seguramente, la estaría esperando.

En la época en la que ella había nacido, llena de demonios y peligros, lo único que la ataba era Setsuna. Pero para Setsuna, seguro que su presencia le resultaría extraña, al no haber formado parte de su vida.

Fijándose ahora en Setsuna, sonrió melancólica. Aunque se pareciera a ella, habían muchos rasgos idénticos a los de Sesshoumaru, incluidos la fuerza y la seguridad en sí misma.

Se acercó a ellas.

Las veía borrosas.

Sus ojos estaban cristalinos por la emoción que le embargaba de poder verlas.

Towa y Setsuna eran un poco más altas que ella. ¡Cómo lamentaba tener una estatura tan baja! Al menos, ellas no habían heredado eso de ella.

Levantó sus manos y tocó las mejillas de ambas.

Era la primera vez que las acariciaba y sintió su corazón latir como nunca.

Sus mejillas eran más cálidas que la fría mejilla de su padre.

Las dos se habían sobresaltado ante aquella inesperada acción. La sorpresa que ambas tenían, eran exageradamente expresivas en comparación con la de Sesshoumaru.

Aquello tan simple, a Rin le hizo gracia.

Tan parecidas a su padre, pero al mismo tiempo tan distintas. Towa y Setsuna eran, sin ninguna duda, la combinación perfecta de Sesshoumaru y de ella.

La risa que se había dibujado en el rostro se desvaneció. El impacto de ver lágrimas en los ojos de sus hijas, la descompuso por completo. Una parte, muy en el fondo de sus corazones, les emocionaba el ser tocadas por su madre. Que anidase un pequeño sentimiento de aprecio por ella, hizo que susurrase sus nombres con voz ininteligible.

—Towa —mirándola—. Setsuna —desviando sus ojos castaños hacia su hija menor.

Aunque su voz no fuese clara, Towa y Setsuna la habían escuchado perfectamente. Sus nombres salidos de los labios de su madre, fue el detonante para que se echaran a llorar a sus brazos por la felicidad que sentían de que su madre, su verdadera madre, estuviese bien y conservase un amor inmenso por ellas, a pesar de su incomodidad. Tanto Towa como Setsuna, se sentían más culpables que su madre, por culpa de ese sentimiento, y de no emocionarse al ver que ella había sido librada de ese sello que la había tenido encerrada durante más de diez años.

Las disculpas apenas salían de sus labios, pero Rin las comprendía muy bien. Y aunque quisiera consolarlas, no podía, porque ella se sentía igual a ellas.

¡Menuda panda de tres! Seguro que eso estaría pensando el señor Jaken. Supuso.

Pero… Tanto tiempo deseando abrazarlas… Tanto tiempo separada de su familia… que aquel momento lo atesoraría por vida.

Sesshoumaru veía un poco alejado, la estampa que Rin y sus hijas ofrecían, y que emocionaban a la mayoría de los allí presentes.

Sinceramente, la imagen que él veía de Rin, era una que jamás había visto: La de una madre arrepentida; La de una madre aliviada por abrazar a sus hijas, cuando creía que jamás podría hacerlo; La de una madre que amaba a sus hijas.

Y sus hijas…

Aunque fuese la primera vez que conocían a su madre, la personalidad heredada de Rin, hacía que se sintieran emotivas y a no poder evitar que manifestarlo en llantos de culpa y felicidad.

En su cara se dibujó una pequeña sonrisa. Concordaba en que aquella escena era una muy emotiva. Una que jamás se repetiría.

En un futuro muy lejano, seguro que él lo recordaría como un pequeño instante en su vida y que recordaría para la eternidad.

FIN


Notas de la autora:

Con motivo del estreno de la segunda temporada de Yashahime, decidí escribir este fic.

La idea inicial de la trama era la separación de las gemelas con sus padres, ya que ellas regresarían a la época moderna. Pero a medida que iba escribiéndolo, no me estaba gustando para nada, y parecía que lo escribía como si fuera una anti de esta pareja. Así que lo deseché, y me enfoqué en lo que sucedería si Rin saliese del árbol y el reencuentro con sus hijas.

Es un fic cortito y que no pienso continuarlo, aunque quede medio abierto.

Pues con esta historia publicada, varias horas antes de que empiece la segunda temporada de Yashahime, desear que os haya gustado y que tengamos algo de sessrin en esta temporada. Al menos, tras haber visto el tráiler, una escena la tenemos.

Muchos besos y al fandom del sessrin nos vemos en Halloween con otro oneshoot sobre dicha temática.

'Atori'