¡Aff! Y yo que pensaba que aun con esto de la cuarentena podría actualizar a tiempo T_T

Lo ciento chicos, pero normalmente debo ir a un cyber para poder subir los capítulos nuevos. Y con esto de la pinche cuarentena todo ha estado cerrado, por no mencionar que el único inútil que conozco con internet no me contesta los mensajes para ir a su casa (ustedes tranquilos, que cuando le vea me las va a pagar). Aunque bueno, realmente lamento haber demorado tanto en actualizar, estoy seguro de que todos están clamando por tener algo nuevo que leer para combatir el aburrimiento de la cuarentena.

Después de todo, ¿qué es la vida sin algo de yaoi? XD

Vale chicos, sé que dije que finalmente veríamos a Percy en el campamento. Y técnicamente lo haremos, pero al final jejejeje Es que mientras iba escribiendo el capi se me iban ocurriendo unas ideas muy buenas y para cuando me di cuenta ya había llenado el cupo de páginas por capitulo jejeje

Así que tal vez les suene algo a preámbulo, pero créanme que no decepciona: tendremos mucha acción, un par de escenas memórales, la llegada de dos importantes personajes y por supuesto la aparición especial de la diosa de la Luna junto a sus cazadoras XD

No siendo más, los dejo leer tranquilos nos veremos en las notas finales:

Capítulo 9:

"La Madre de Todos los Monstruos"

Los jueves en el Westover tenían waffles para desayunar. No hace falta decir que era el segundo día favorito de la semana de Percy, luego de los sábados que tenían tortitas, pero antes de los viernes cuando cenaban hamburguesas. Aunque el cómo era capaz de masticar esos pedazos de harina y almidón parcialmente descongelada sin romperse los dientes era todo un misterio para quienes le veían devorar su cuarta ración.

-En serio, ¿de qué está hecho tu estomago? -Bianca tenía que dar una mordida y un trago a su jugo de naranja para poder ablandar un poco los alimentos.

-Ug mogtog ge gugtugo- Respondió el aludido con la boca llena. Bianca solo le miro con asco, solo para desviar la mirada a la derecha del ojiverde y ver como su querido hermanito luchaba con arrancar una mordida de uno de sus waffles. Exactamente igual que como hacía Percy, que se negaba a comer con cubiertos a menos que fuera estrictamente necesario.

-¡Por dios, no lo imites!- Espeto aterrada. Lo último que necesitaba era a Nico siguiendo un mal ejemplo.

-No estoy imitando a nadie- Se defendió el más joven desviando la mirada y haciendo un puchero. Al mismo tiempo Percy le dedico una mirada que iba entre divertida y ligeramente suspicaz.

-Como empiecen a darle detención…-Amenazo la mayor de los Di Angelo a Percy mientras despeinaba cariñosamente a Nico-Me las pagaras, Jackson.

Y mientras Bianca se encargaba de amenazar a su compañero y único amigo apuntándole con un waffle medio congelado, un par de mesas por detrás Grover se dedicaba en vigilar a los tres mestizos. Sus instrucciones eran vigilarlos hasta que llegara la persona que Quirón enviaría para ayudarle a sacarlos antes que el monstruo hiciera algún movimiento. Aunque no tenía idea de qué clase de criatura podría ser o que era lo que esperaba.

Al mismo tiempo, mientras Grover comían compulsivamente para calmar su miedo, un par de ojos verdes miraban casualmente hacia atrás por encima del hombro y sonreían casi imperceptiblemente mientras la campana del primer periodo comenzaba a sonar.

-"¿Cuánto más va a molestar…?"- Se preguntó mentalmente mientras iban a dejar sus charolas de comida.

Fuera como fuera dejaría de pensar en su pequeño acosador por el momento, después de todo tenia clase de cálculo a primera hora y era mejor que se fuera preparando mentalmente para el dolor de cabeza de ver un montón de números, signos y letras montar la versión pop del Cancán Parisino sobre su cuaderno. Que solo pensarlo ya le punzaba las sienes.

-O-

Al mismo tiempo, a mitad de la carretera principal un par de oficiales ayudaban a controlar el tráfico mientras los bomberos terminaban de evaluar los daños. Aparentemente el autobús que se salió de la carretera no recibió mayores daños que el choque contra un árbol y todos los pasajeros se encontraban a salvo esperando a un lado a que viniera otro transporte a recogerles. Claro, con excepción de dos que habían preferido continuar a pie:

-¡Ah ahhh! ¡Esto es una estupidez!-Se quejaba muy ruidosamente una chica mientras caminaban a un lado de la carretera-¿Por qué rayos tenemos que ir a pie? ¡Me estoy congelando!

-Sera menos arriesgado que esperar a que vuelvan a atacarnos en un autobús-Rebatió una segunda voz.

-¡¿Y por qué rayos no nos ha traído Argos?!

-Es para no llamar la atención, Argos nos estará esperando para el viaje de regreso con los otros.

-Arrrgh, más vale que Grover no se equivoque o voy a sacarle sus cuernos a golpes.

-Tres mestizos, es demasiada casualidad como para ignorarlo.

-Como sea, Quirón piensa que uno de ellos podría ser material de los tres grandes.

-Lo dudo, seguramente es solo hijo de algún dios menor. A lo mucho de Apolo…

-Grover dijo que-

-Grover apenas está en primer nivel. Mejor nos damos prisa, no tenemos tiempo para perderlo aquí.

-O-

Las clases avanzaban normalmente en la academia: los maestros eran unos cretinos, los estudiantes se aburrían, Bianca hacia sus apuntes regulares, Nico sudaba en la clase de gimnasia y para el final de la jornada Percy era enviado a detención. Un día perfectamente normal:

-Hola, señora Gardner.

-Jackson, ¿es que no puede pasar ni un día sin que venga a la dirección?

-Que puedo decir, me cuesta diferenciar lo que pienso de lo que digo.

Los castigos eran siempre dictados en un salón anexo a la dirección donde los alumnos pasaban las horas sentados en pupitres mientras eran vigilados por el maestro o personal de turno, en este caso la señora de la cafetería. Eran libres de hacer lo que quisieran durante su tiempo de detención mientras no salieran del salón ni hicieran mucho alboroto. La mayoría pasaba el rato con sus celulares o reproductores, mientras que Percy dividía el tiempo entre adelantar algo de su tarea y dormir cuando llegaba al límite de su dislexia. Lo que no terminara entonces lo haría por la tarde con los apuntes de Bianca.

-Mmm…-Pero ese día había algo diferente. Llevaba una hora con su tarea de español, y las letras en las hojas de su libro de texto parecían inusualmente tranquilas. Tanto así que sin notarlo comenzó a golpetear su rodilla en el aire y el borrador de su lápiz contra la mesa.

-¿Pasa algo?-Pregunto la señora Gardner desviando la atención de su revista.

-No nada-Mintió rápidamente el mestizo regresando la atención a su hoja, donde las letras habían parado por completo.

Tenía un mal presentimiento.

Mientras tanto y por el resto de la tarde hubo bastante bullicio en la academia. Después de todo esa noche se realizaría el tan esperado baile de invierno. La oportunidad perfecta para que toda una masa de hormonas como lo era el cuerpo estudiantil pudiera tener algo de buen morreo y liberar algo de tención. Por un lado y el otro podía escucharse murmullos y conversaciones al respecto, algunos presumían de sus citas, otros secreteaban respecto a sus planes o se pasaban el dato de algún salón cuya cerradura estaba rota. Perfectos para ocultarse de los profesores que estarían muy ocupados vigilando en el gimnasio.

Por su parte Bianca no estaba muy animada al respecto. Normalmente no le gustaban los grupos grandes, siempre se sentía incomoda rodeada de personas y era consciente de cómo le miraban a veces. Como la rara del grupo. No era su culpa, sabía que no era la persona más extrovertida ni la más elocuente; le gustaba la tranquilidad, una conversación sencilla y tomarse las cosas con calma. Pero aquello no les daba derecho a hacerla sentir de esa forma.

-¡Bi´! ¡Bi´!-Por eso, en ocasiones, sentía envidia de su hermanito. Nico era bastante obtuso, en un buen sentido. Nunca se daba cuenta de cuando alguien trataba de burlarse de él por su insana obsesión por un juego de cartas, ni cuando consiguió ese sombrero de pirata en el salón de utilería y lo uso por todo un día. Nunca se desanimaba. Siempre era honesto. Como ahora, que no podía ocultar su emoción por el dichoso baile-¿Me ayudas con esto?

Como no tenía ningún tipo de ropa formal Nico llevaba su única camisa manga larga color blanca y sus únicos jeans que no tenían raspadas las rodillas. En cierta forma lucia bien, si no fuera por el extraño moño negro que llevaba al cuello:

-¿De dónde sacaste un corbatín?-Inquirió suspicaz mientras deshacía el nudo que su hermanito se había hecho. Por toda respuesta recibió una enorme sonrisa pícara. Bianca suspiro exasperada-¡Percy me va a escuchar!

-Mis oídos zumban…-Y hablando del rey de roma, justo venia cruzando por el pasillo donde estaban-Waoh, ¿viejo que es eso?-Sin pedir permiso se acercó a Nico y se inclinó frente a él, tomando los extremos de tela y anudándolos del modo correcto. En menos de un minuto Nico lucía un elegante moño en su cuello-Ya está, ahora la pata…-Bromeo extendiendo su mano como haría con un cachorro. Nico se rio divertido al tiempo que ponía su mano sobre la de Percy siguiéndole el juego al mismo tiempo que Bianca le daba un zape en la cabeza al mayor.

-¿Qué haces aquí?-Inquirió con falso enojo la italiana.

-Ah, necesitaba una opinión femenina-Respondió ojiverde irguiéndose con su típica sonrisa sarcástica-No tengo idea de que ponerme…-Agrego con un tono muy parecido al que siempre usaba la capitana del equipo de animadoras. Que hasta se llevó las manos a la cintura igual que ella. Bianca no pudo hacer más que intentar ahogar sus carcajadas mientras accedía con su cabeza a ayudarle.

Y aunque también estaba riendo Nico no pudo evitar notar, un tanto sorprendido, que era la primera vez que Percy pedía ayuda para algo que no fuera la tarea.

Para el atardecer, luego de un intenso debate entre Bianca y Percy acerca de usar o no tenis con ropa formal y de que Nico intentara usar uno de los abrigos del ojiverde, el cual era demasiado grande para él los tres pusieron marcha al gimnasio del internado. Donde ya estaba reunida la mayoría del cuerpo estudiantil, así como el docente y resto del personal.

Todo el lugar estaba decorado con globos y serpentinas de los colores de la institución: rojo y verde aceituna. Además, habían instalado un equipo de música al fondo junto a unas cornetas de sonido bastante grandes que llenaban el lugar todo al ritmo de la música electrónica. Y a pesar de la enorme mesa de bocadillos junto a las gradas plegadas era obvio que los estudiantes no pensaban acercarse hasta que fuera absolutamente indispensable arriesgarse con la comida. Pero lo más importante de todo era la multitud de adolescentes que llenaban el espacio. Algunos charlaban animadamente mientras que la mayoría aprovechaba el centro de la cancha para bailar, recibiendo la ocasional intervención de algún maestro para separarles a una distancia decente.

-Lo dije antes y lo mantengo…-Dijo Bianca mirando alrededor-Esos colores son horribles.

Percy estaba a punto de decir algo al respecto, cuando un pequeño escalofrió en su espalda le hizo poner una mueca de disgusto:

-Agh, ahí viene Grover…-Murmuro mirando hacia el otro lado de la cancha, donde el chico con muletas les hacía señas-Voy al baño, nos vemos al rato-Indico antes de dar media vuelta y perderse entre el resto de sus compañeros. Para cuando Grover les alcanzo no había señal alguna de Percy.

Aunque más importante aún, el chico lucía bastante ansioso. Ni Bianca o Nico entendieron de que iba, hablaba algo de prisa acerca de tener que presentarles a unas personas y de explicarles muchas cosas a los tres, incluido el ojiverde, pero que primero debía ir a recoger a dichas personas. Por lo que les pidió que le esperaran allí, cerca de la mesa de bocadillos y le dijeran a Percy que les esperara también. De todas formas, no era como si los Di Angelo tuvieran mucho que hacer en el dichoso baile. Nico estaba muy concentrado jugueteando con sus cartas, barajando una y otra vez intentando adivinar cuál sacaría; con un muy bajo número de aciertos, vale agregar. Por su parte Bianca no hacía más que pensar en lo fastidioso de toda aquella situación.

-¡Di Angelo! Vengan para acá-Y no tenían ni idea de lo mucho que iba empeorar todo aquello, cuando una conocida voz les llamo e insto a que les siguiera.

La maestra de historia, la señora Squish nunca fue de los más queridos entre los estudiantes. Y el desagrado era más que reciproco, aunque sería más apropiado decir "odio". La vieja nunca se media a la hora de ser desagradable con todos, comparándolos todo el tiempo y criticándoles diciendo por lo poco lindos que eran. No como sus queridos hijos. Aunque todos decían que no eran más que patrañas, que ningún hombre tendría tan mal gusto como para acostarse con semejante cosa. Que el único capaz de soportarla era ese horrible caniche que ocultaba en su habitación.

-Rápido, ¡rápido he dicho!-Y en ese momento era incluso peor. Arrastrándolos a través de los pasillos de la academia, lejos de los demás y amenazando con golpearles con su horrible bolso de mano mientras murmuraba para sí misma en alguna clase de lengua extraña. Aunque no se le entendiera por su tono era muy claro que solo eran quejas y refunfuños-¿A dónde rayos se fue Jackson?-Pregunto de repente volteándose hacia ambos hermanos. Pero sus ojos, ahora rasgados y brillantes hicieron que ambos hermanos se paralizaran de miedo-¡Respondan! ¡Aggh! Como sea, tengo que sacarlos y llevármelos antes de que los otros mestizos nos encuentren ¡Vamos!

¿Quién era esa mujer? ¿Qué era ella? Nico se aferraba a la mano de su hermana mientras caminaban hasta cruzar las grandes puertas y salir a los terrenos del Westover. Era bien entrada la noche y una pequeña nevada había dejado ya una alfombra blanca sobre la tierra. No tenían idea de a dónde iban, pero Bianca sabía que no podían continuar con la señora Squish. Debían escapar. Estaban afuera y estaba oscuro, Nico era pequeño podía ocultarse fácilmente mientras ella hacia que le persiguieran. Era buena en gimnasia, si lograba llegar al bosque podría perder a la maestra.

-Ni siquiera lo pienses-Pero un pequeño susurro a su lado hizo brincar en su lugar. Sabía que no había nadie más a su lado que Nico, pero también sabía que no había imaginado esa voz-Manténganse cerca…-Volvió a escuchar, esta vez estaba segura que provenía de su derecha.

-¿Qué están esperando?-Pregunto la vieja maestra girándose para ver a sus rehenes detenidos sobre la nieve-Malditos mestizos, si no fueran-

-¡Ahora!-En cuanto la maestra Squish hubo regresado sobre sus pasos hacia los hermanos, algo se arrojó sobre ellos desde atrás haciéndoles caer de frente contra la nieve al tiempo que alguien se lanzaba por encima de sus cabezas y pateaba a la mujer justo en el pecho con dos pesadas botas punk arrojándola varios metros rodando:

-¡¿Se encuentran bien?!-Allí frente a ellos había una chica varios años mayor, con un aspecto lo bastante rudo como para ser tomada por líder de una pandilla motociclista y empuñando un tazer paralizador. A pesar de su aspecto les dirigió una mirada preocupada a los chicos mientras volvían a erguirse:

-¿Qué es lo que está pasando?-Pero bien hubo exigido una respuesta cuando escucharon el gruñido de la anciana maestra varios metros más allá. La extraña chica Punk se giró por completo, dándoles la espalda y cubriéndoles.

-Annabeth, llévatelos mientras yo la distraigo-Mando la chica centrando toda su atención en el monstruo frente a ella. No quería saltar al ataque hasta saber qué clase de criatura era, pero si intentaba llegar a los otros mestizos no tendría opción.

-Ni hablar, yo te cubro, Thalía.

-Oh, maldita mocosa…-Siseo la mujer al tiempo que en su cabeza se soltaba y dejaba caer una larga cabellera oscura, nada fuera de lo común al menos hasta que sus piernas fueron reemplazadas por una larga y escamosa cola como una víbora gigante. Una víbora con un serio problema de peso-Mi hijito te hará pagar.

-¿Hijito?-Thalía no pudo contener cierto tono burlón en su voz. Aquello sonaba bizarro en tantos niveles. Y felizmente se habría detenido a comentarlo de no ser por gran rugido que se hizo escuchar por todos los terrenos-Oook, eso no es bueno.

-¡Thalía, es Equidna!-Salto de inmediato la chica rubia sacándose su gorra y haciéndose visible nuevamente-Es la madre de un montón de monstruos, si está aquí no está sola-Explico apresurada al tiempo que sacaba un cuchillo de bronce de su funda. Y como si quisieran dar más veracidad a sus palabras un segundo rugido, más feroz que el anterior se hizo escuchar nuevamente junto una intensa luz que provenía de las residencias de los maestros.

Y por el sonido, era algo grande, pesado y se iba acercando a ellos.

-Ahora…-Siseaba Equidna arrastrándose lentamente a los lados-Entréguenme a los mocos o van a- ¡Agggh!-

-¡Para atrás!-Por muy monstruosa que fuera Equidna, incluso ella no podía resistirse al miedo inducido por la Egida que ostentaba Thalía. Al mismo tiempo que la hija de Zeus mantenía a raya al monstruo alguien más salió por las puertas del internado: era Grover, quien anunciaba la llegaba de una camioneta estacionada y esperándoles en la entrada principal.

-Debemos irnos, sea lo que sea esa cosa…-Decía Annabeth mientras sentían la tierra sacudirse por algo grande-Si nos alcanza estaremos perdidas ¡Vamos!

-¿Dónde está el otro?-Inquirió Thalía apresurada hacia Grover-¡No podemos dejarlo!

-No tenemos tiempo-Protesto la rubia mientras tironeaba de los hermanos Di Angelo-¡An-dan-do!-Quienes de paso protestaban en contra. Estaban pasado demasiadas cosas que no comprendían, pero aun así no pensaban dejarse arrastrar por dos extrañas. Además ¡estaba Percy! Ese cabeza hueca, seguramente estaría buscándoles y si llegaba a toparse con esas cosa que era la señora Squish, bueno, jamás se lo perdonarían.

-Nos enviaron por tres, no podemos solo- ¡Atrás!-Era difícil organizarse mientras se mantenía a raya a una criatura como Equidna. Podía ser obesa, pero se deslizaba con mucha facilidad sobre la nieve. Thalía solo le perdió de vista un segundo y casi logra evadirla por debajo hacia los otros. Y cada vez el ruido de pesados pisotones se había más intenso:

-¡Muy tarde! ¡Mascotas de Quirón…!-Se mofo la mujer monstruo retrocediendo y mostrando una grotesca sonrisa de colmillos amarillentos-Mi hijito ya está aquí, él les va a devorar-

-¡Yuuuuu juhhh!-Ese sin duda era un rugido extraño.

Aunque no tanto como lo que ocurrió a continuación. Uno de los monstruos más famosos venia embistiendo directo contra ellos: Quimera. La temida bestia del tamaño de un camión de carga, el hibrido de león, cabra y serpiente, cuyo aliento de fuego hizo arder reinos enteros en la antigüedad. Hasta ese punto no era tan raro, aterrador, pero nada inusual para un mestizo experimentado. Lo extraño era ver a un adolescente montando la cabeza del león cual toro salvaje en una feria de condado y gritando como si fuera lo más divertido del mundo:

-¡Vamos! ¡¿Es todo lo que tienes perro asqueroso?!-Ahora tenía sentido que la criatura hubiera estado haciendo tanto alboroto.

Después de todo, luego de dejar a Nico y a Bianca en el gimnasio Percy había salido para pararle los pies a la maestra Squish. Desde un principio había notado que no era una simple maestra, pero al no mostrar intenciones de atacar la había dejado estar. Por eso le fue fácil notar que eso había cambiado. La anciana llevaba todo el día vigilándoles atentamente, no era difícil adivinar que solo esperaba el momento adecuado para emboscarlos.

Por eso había dejado a Nico y a Bianca en el gimnasio he ido a buscar a Squish a las dependencias de los profesores antes que se volviera un problema. Solo que no esperaba que la bruja fuera a hacer su movimiento aun rodeada por todos, y para empeorar las cosas había dejado a su horrible caniche en la habitación. Percy empezaba a odiar a los perros, especialmente a los que escupían fuego.

-¿Q-quien es ese?-Inquirió atónita la madre del monstruo. Era la primera vez que un mortal osaba montar a su hijo favorito de aquella manera. Quimera no parecía interesada en el resto de ellos, solo quería sacarse de encima al mestizo; no paraba de sacudirse, de saltar y de bramar columnas de fuego al aire. Pero sin ningún éxito. Percy se aferraba a su melena con una mano enrollada entre los mechones mientras que, con la otra en el aire, se equilibraba.

Cualquiera que no le conociera diría que lo estaba disfrutando.

-¡Noo!-Chillaba Equidna horrorizada-¿Tienes idea de cuánto demoro en cepillarle su preciosa melena?

-¡Ey chicos!-Les llamo el ojiverde desde arriba del monstruo-¿Se encuentran bien? ¿Oh…?-Gesticulo sorprendido al ver a dos chicas junto a sus compañeros.

-¿Pe-Percy?-Respondió una atónita Bianca ante lo que veía. Provocando que las otras dos chicas, Thalía y Annabeth, giraran la cabeza bruscamente hacia ella.

-¿Ese es-

-¡Estamos bien, Percy!-Salto Nico, sorprendentemente animado. Observando fascinado a su amigo montar a un monstruo. Y más aún al ver que el ojiverde les dedicaba una enorme sonrisa junto a un pulgar en alto.

-¡Ok! ¡Espérenme ahí, en un momento los alcanzo!

Desde la tierra todos observaron sin poder apartar la vista como el muchacho de brillantes ojos verdes afianzaba a un más su brazo entre la melena de Quimera, obligado al monstruo a levantar la cabeza para a continuación decapitarlo desde la garganta hasta la nuca con un solo tajo de con una larga espada en su mano opuesta.

Fue un baño de sangre. Toda la nieve alrededor quedo manchada del líquido escarlata. El cuerpo inerte del monstruo se desplomo a un lado, con la sangre humeante aun brotando a borbotones de la herida en su cuello al tiempo que Percy saltaba unos metros más adelante, sujetando aun la cabeza cercenada en su mano derecha.

-Valla, eso fue asqueroso…-Todo su brazo estaba manchado de sangre, al igual que parte de su camisa y el pantalón. Además de una poca salpicadura su mejilla derecha-Agh, esta camisa me la regalo mi tia Eu´-Se quejó al tiempo que evaluaba la mancha y arrojaba la cabeza a los pies de Equidna. Entonces se giró hacia los demás, dedico una rápida mirada hacia la chica Punk y la rubia, así como a Grover que le miraba impávido desde atrás.

-Oye tú-Percy les ignoro. Paso de largo junto a ellas y fue directo hacia sus amigos:

-¿Se encuentran bien?-Volvió a preguntar, lucia inusualmente serio pero la preocupación en su mirada era genuina. Ambos hermanos asintieron suavemente con la cabeza. Pero al ver con sus propios ojos que ninguno había recibido daño alguno una pequeña sonrisa de alivio se arrastró en sus labios-¡Qué bien! No tienen idea de lo preocupado que estaba-Dijo mientras llevaba su mano limpia a la cabeza de Nico y lo despeinaba.

-¡¿Qué fue todo eso?!-Exploto Bianca cuando llego su turno-¿Qué era esa cosa? ¿Quién-

-Vale vale, tranquila…-Atajo Percy con las manos al frente, bastante apremiado por la intensidad de su amiga-Primero vallamos adentro, no se vallan a res-

Pero antes de terminar la frase la luna a su espalda fue momentáneamente bloqueada por la sombra de Equidna al lanzarse sobre él con sus garras extendidas y un brillo asesino en sus ojos:

-¡MALDITO MESTI-

Su maldición murió segundos antes que ella. Cuando fue atravesada en su espalda por una afilada punta de lanza. Con un fuerte clamor Thalía afinco sus pies y con toda la fuerza de su espalda empujo el filo y corto a todo lo alta que era la criatura convirtiéndola en una simple reliquia de barro que estallo en una nube de polvo. Por un breve instante la chica se permitió saborear la victoria, hasta que el polvo se disipo revelando una escena aún más impactante:

-Acabo de salvarte la vida-Murmuro Thalía con acides y manteniéndose inmóvil con su arma aun en alto.

-Disculpa la rudeza-Rebatió Percy con audacia-Pero aun no sé quiénes son.

Al mismo tiempo los demás observaban pasmados lo que ocurría: Percy continuaba inclinado frente a sus compañeros y en sus manos sostenía una larga espada curva cuyo filo apuntaba en dirección a su espalda directo al abdomen de la chica punk. Todo ocurrió con un movimiento tan rápido que incluso Annabeth tuvo problemas para verlo claramente.

Pero la cuestión era, ¿a quién había apuntado en un principio?

-C-chicos, tranquilos, estamos del mismo lado-Intercedió Grover adelantándose hacia ellos.

-Eso no me tranquiliza en absoluto-Espeto el ojiverde bajando lentamente su arma. A juzgar por su postura Thalía hizo lo mismo, creyendo que podrían empezar a razonar. Nunca esperó a que ese muchacho loco de los rodeos se girara y volviera a apuntarle con su arma-Ahora, largaos.

-¿Disculpa?-Inquirió la chica rubia dando un paso al frente.

-Este baile es solo para estudiantes del Westover-Explico Percy como si fuera lo más obvio. A pesar de su postura era obvio que estaba cubriendo a los hermanos-Y yo necesito una camisa limpia, así que larguen- ¡Oh por todo el Erebo, ¿ahora qué?!-Gruño golpeando el piso cual niño mimado cuando escucho el eco de un cuerno de caza.

Como si no hubiera cubierto ya su cuota de peligro del mes en una sola noche. Solo quería regresar, comer algo, darle a Nico y a Bianca la explicación que merecían cuidando de no hacerlos caer en la locura, tal vez bailar un poco. Ya por la mañana podría llamar a casa y presumirle un poco al Escusado su última hazaña: montar a la Quimera. Pero no. Ahora era el turno de una manada de lobos, y un grupo de… ¿chicas? ¿Armadas? Y con buen gusto para la ropa de invierno.

-Oh, rayos…-Murmuro, para su sorpresa, la chica punk-Esto va a ser un dolor de cabeza.

En un instante todos se vieron rodeados por las cazadoras. A pesar de la oscuridad sus abrigos brillaban bajo la luz de la luna, así como las puntas de flecha que apuntaban en su dirección. Percy contaba unas seis chicas que les vigilaban en un radio de unos cinco metros, más otras cuatro ocultas entre las ramas de los árboles y tres más que examinaban los restos de la quimera muerta:

-Esto lo hizo un mortal-Concluyo una de las chicas mientras giraba la cabeza del monstruo con la punta del pie. Luego se giró y a juzgar por la diadema de plata en su cabeza ella debía ser la líder-¿Quién ha sido?

-Zoe Belladona-Dijo Thalía adelantándose con gesto desdeñoso-¿Qué hace aquí su majestad?

-Thalia Grace-Siseo Zoe, apretando la mano alrededor de su arco-¿Qué tal va la vida que elegiste?-Inquirió con evidente saña.

-Ok, pelea de gatas…-Murmuro Percy girando levemente el rostro y haciendo un gesto a los Di Angelo para irse, muy lentamente. Solo que su intento de fuga fue frustrado fácilmente:

-Ustedes, varones, pueden irse-Dijo Zoe en dirección a ellos. Por la forma en que se refirió a Nico y a Percy por su género era como si profesara el peor de los insultos-Solo nos interesa la dama.

-No, Zoe. No seas descortés-Justo en el instante en que tanto Percy como Thalía estaban a punto de saltar en defensa de Bianca, una decimocuarta chica apareció de entre los árboles. Su aspecto era apenas el de una niña de doce años, pero esa aura de poder no podía confundirse. Era una diosa-Han peleado dignamente, merecen ser tratados con respeto, aunque sean hombres.

Si en alguna parte de aquello debía sonar halagador, no tuvieron tiempo para encontrarlo. El grupo de cazadoras les hizo seguirlas a través de los árboles al interior del bosque lejos del fuerte, cosa que no hizo ni pisca de gracia a Thalía. Ellos habían ido para rescatar a esos mestizos, y aunque no hubiera salido exactamente como esperaban Zoe y sus cazadoras no tenían ningún derecho para llegar y mangonearles de esa manera. Además:

-"¿Quién es él?"-Se preguntó por tercera vez en la noche con sus ojos azules en dirección al tercer mestizo. El tal Percy. Ese sujeto no era como cualquier otro semidiós del que hubiera escuchado, era demasiado mayor y obviamente tenía experiencia luchando ¿Acaso sería un errante como lo fueron ella, Luke y Annabeth hacia tanto tiempo? Además, caminaba a solo un paso por detrás de los otros dos. Por la forma en que les hablaba y su postura dejaba en claro que eran cercanos, aunque no más que unos buenos amigos. Y aun así les había defendido con todo. Aunque esa riñonera le sentaba fatal-"Un momento…-De repente caía en cuenta de un importante detalle-¿Y su espada?"

-Aquí estamos bien, ¡monten un perímetro!-Ordeno Zoe en cuanto hubieron llegado a un claro despejado. Antes de notarlo las cazadoras ya habían instalado todo un campamento. Una tienda grande, con una fogata bastante decente en la que ya comenzaba a cocinar lo que olía como chocolate mientras los lobos rondaban alrededor.

-¡¿Entonces soy un semidiós?! ¿Cómo en Myth-O-Magic?!-Por otro lado, durante todo el trayecto Grover se había tomado el trabajo de explicarles a los hermanos Di Angelo lo que estaba ocurriendo y la situación en que se encontraban. Nico, por supuesto, estaba más que emocionado y no paraba de hacerle preguntas al respecto al sátiro con sus cromos en mano. Bianca, por otro lado:

-¿Te encuentras bien?-La chica estaba sentada sobre una roca, observando fijamente a la taza con chocolate que le habían ofrecido-Si te quedas así se va a enfriar…-Percy llego a su lado. Lucia tan fresco y relajado como siempre. Él era la única razón por la que la italiana aún no se levantaba y acusaba a todos de locos antes de tomar a su hermano y alejarse de allí.

-Tú, lo sabias-Afirmo con suavidad. Aventurándose a mirar de reojo al muchacho de pie a su lado con las manos en los bolsillos.

-Sobre mí, sí. Con ustedes, no estaba seguro-Respondió honesto.

-Entonces-

-Solo fue una casualidad-Atajo el ojiverde-Se suponía que sería solo otro aburrido año escolar, no esperaba encontrar a dos que fueran como yo. Aunque…-Agrego con una ligera sonrisa-Es agradable.

-Ya veo-Respondió la más joven. Aunque parecía dispuesta a decir algo más, alguien se le adelanto:

-Lo sabía-Ambos se giraron hacia la misma chica rubia de antes.

En un segundo Percy ya estaba siendo bombardeado por toda clase de preguntas: ¿de dónde vienes? ¿Cómo encontraste a estos chicos? ¿Quién es tu padre divino? ¿Por qué amenazaste a Thalía? ¿Cómo sabes tanto? ¿Qué tanto sabes al respecto? En dos segundos Percy estaba más que irritado.

-¿Entonces?-Inquirió impaciente la rubia con los brazos cruzados. Su primera respuesta fue simplemente una media sonrisa burlona:

-No tengo por qué responderte nada-Justo como esperaba su respuesta provoco una expresión de absoluta indignación en su interlocutora. Provocar a las personas era su especialidad; tal vez Crisaor tuviera razón y si fuera algo molesto. Pero demonios ¡en serio que lo disfrutaba!

-¿Quién te-

-¡Annabeth Chase!-Pero toda posible pelea fue frustrada por el llamado de Zoe desde la entrada de la única tienda que habían montado-Mi señora les concede una audiencia a ti y a tus compañeros. También a los otros-Agrego antes que Percy aludiera no estar involucrado.

El interior de la tienda era mucho más grande de lo que parecía a simple vista. Aunque era difícil apartar la mirada de la pequeña sentada a la mitad de todo sobre un conjunto de cojines de seda y pieles de animal. Todos tomaron asiento alrededor de un incienso que ardía en el centro de la estancia. Annabeth y Thalía a un lado, Percy, Nico y Bianca al otro, todos de frente a la diosa y su lugarteniente:

-Lady Artemisa, es un honor-La primera en saludar fue Thalía, aunque no lucia muy cómoda al respecto.

-Podemos dejar las formalidades a un lado-Respondió con afabilidad la joven diosa-Me gustaría escuchar de sus propias bocas lo que ha ocurrido antes de nuestra llegada; puesto que teníamos pensado ayudarles, pero no ha hecho falta-Agrego con sus ojos plateados mirando directamente a los verdes de Percy.

Uno por uno fueron narrando los hechos. Desde la llegada de las mestizas, el secuestro por Equidna, la llegada de la quimera y su posterior muerte a manos de Percy.

-¡Imposible!-Salto Zoe-¡El cuerpo del monstruo seguía allí para cuando llegamos! No se había disuelto.

-Cierto, pero la disolución de un monstruo solo ocurre cuando se le ataca con Bronce Celestial-Acoto Artemisa con calma-Matarles con otra clase de arma es sumamente difícil, mas no imposible.

-Solo se necesita un buen filo y acero de primera-Acoto Percy con humor llevándose las manos detrás de la nuca.

-Percy Jackson, tú tienes el hedor de los monstruos en ti-Aquella sola frase barrio por completo con el buen humor del ojiverde. Especialmente al sentirse escrutado hasta lo más profundo de su alma por aquellos brillantes ojos de plata que poco a poco se fueron abriendo con sorpresa e incredulidad-¡Oh, por todas las estrellas! Tú has-

-Sí, saltémonos todo el currículo-Atajo el ojiverde con prisa y ferocidad en sus ojos. Tanto así que el resto de los presentes esperaban que la diosa le hiciera arder, o le convirtiera en una ardilla o algo el estilo-¿Por qué estamos aquí?

Pero su arranque de descortesía solo fue merecedor de una sonrisa de suficiencia por parte de la diosa:

-No tengo, interés alguno en ti o el otro varón-Y allí estaba de nuevo. Percy había leído al respecto sobre Artemisa y su seria apatía hacia los hombres, sentirlo en persona era otro nivel. Pero al menos parecía respetar su situación. Percy le dio un pequeño golpe en el hombro al menor de los Di Angelo antes de levantarse y hacerle una seña para que le siguiera. No le interesaba lo que Artemisa quisiera con Bianca, él solo quería regresar a su cuarto y tomar una merecida siesta. Aunque estar sentados afuera, a la luz del claro de luna frente a una fogata bebiendo chocolate era bastante agradable también.

-¿Por qué nos miran así?-Inquirió Nico luego de un rato en dirección a unas cazadoras.

-Bueno, su jefa no es fan de los hombres así que no es raro que ellas sean iguales-Explico Percy, para entonces levantar su taza en dirección a una chica pelirroja y otras dos que les miraban desde el otro extremo del claro-¡Pero el chocolate esta rico!

Pasaron no más de quince minutos para que Bianca y las otras salieran de la tienda. Por algún motivo Bianca se llevó a su hermano a parte para hablar con él; había algo extraño en ella, pero resultaba difícil precisar qué. Por otro lado, estaban la chica rubia y la punk, quienes se acercaron a él para hablar al respecto:

-La señora Artemisa dice que podremos irnos con el amanecer-Dijo la pelinegra-Ella viajara sola, por lo que las cazadoras también nos acompañaran al campamento-Ahora que le miraba de cerca se le hacía un poco familiar. Por su parte Percy le miro algo extrañado:

-Ehhh, bien…-Respondió fuera de lugar, para entonces señalar con el pulgar a su espalda-Nosotros volveremos al-

-Ustedes también vienen-Atajo la punk, sonaba levemente socarrona. Y por la risa en su cara era obvio que lo decía como un pequeño desafío. Percy estaba feliz de contradecirla:

-Quiero ver cómo me ¡Auh!-Salto llevándose la mano al cuello y extrayendo un pequeño dardo. Le miro incrédulo mientras comenzaba a sentir como su lado derecho empezaba a dormirse y sus rodillas a fallarle:

-Mi señora dijo que no irías voluntariamente-Zoe se encontraba varios metros más allá, con la cerbatana aun en sus manos y mirándole con fastidio-No tengo paciencia para tratar con hombres necios.

-Mal… dita…-Percy ya ni siquiera podía sentir la lengua. Pero tuvo suficiente tiempo en su viaje entre el aire y el piso para descargar algo de su rabia-Zorra…

Luego dejar inconsciente y drogado al más problemático del grupo el viaje de regreso hasta Long Island fue bastante tranquilo. O al menos eso habían pensado en un principio todos:

-Bueno bueno…-Decía el Señor D sentado desde el pórtico de la casa grande junto a Quirón como el lago del campamento aun humeaba mientras el carro del sol se alejaba; para luego centrarse en el grupo de chicas que parecían haber tenido una seria batalla campal contra un batallón de estilistas furiosos, por no mencionar a sus dos propias campistas y al sátiro que lucían especialmente golpeados. Pero lo más destacable del grupo: un adolescente de quince años que estaba tirado en el piso, atado por una gruesa soga al más puro estilo caricaturesco y amordazado, que les miraba a todos desde el piso. Aunque estaba quieto, su mirada delataba qué pensaría lanzar puños y patadas apenas tuviera oportunidad. De nuevo-Me muero por saber que ha pasado allá arriba.

Continuara….

¡Jajajaja! Percy en actitud de vaquero, no tengo idea de donde salió eso, pero me gusta como quedo ¿y a ustedes?

Por otro lado, le di muchas vueltas respecto a quien enviar para que los acechara, ya que no quería repetir a la Manticora. Y siempre me quedo la espina de que Percy solo pudo sobrevivir a Equidna y a la Quimera solo porque estaban en un espacio cerrado y pudo escapar arrojándose al agua; además también quería dejar en claro que, aunque si sigo la misma línea del tiempo que en la primera saga, a partir de aquí voy a cambiar muchos eventos para que pueden seguir disfrutando de sorpresas jejeje

Por ahora, pueden decirme que les parece la historia hasta el momento. Lo creen que podrá ocurrir en el futuro. Y si tienen alguna petición con gusto la tomare en cuenta :)

¡Los leo en los reviews chicos!

Y recuerden los reviews mantienen sano a un escritor, pero no es chantaje jejejeje

PD: Ya sé que no he actualizado en los últimos meses (seis), pero eso no significa que haya dejado de escribir. No se preocupen, todos los capis están listos y al día, así que intentare subirlos cada semana para que nos pongamos al día pronto ¿sí? No los subo todos de golpe porque así me dejan mas reviews jejeje Pero no les puedo dar día exacto, así que tendrán que estar muy pendientes jeje.