¡HOLA MIS AMORES! Finalmente es primero de mes y aquí están todos.
Para tan memorable ocasión me encantaría pedirles que hicieran sonar un tema muy especial… ¡EL TEMA DE APERTURA DEL IMPERIO GALACTICO! TAN TAN TAN TANTATAN TANTATAN (Si ya se, suena más dramático si lo reproducen desde youtube que con mis tristes efectos de sonido con onomatopeyas)
Entrando rápidamente en materia, en el capítulo anterior pudimos tener un pequeño preámbulo de lo ocurriría en este capítulo. Especialmente con ese final, pero oficialmente aquí empezamos con la trama principal de esta historia. No tienen idea de todas las locuras que tengo planeadas para ustedes, pero vamos poco a poco para no arruinarles las sorpresas n_n
Y ya de entrada no olviden que los amo mis amores 3 3 3
Capítulo 16:
"Iniciamos con el Primer Paso"
-¡¿Quééééééééé?! ¡¿ÉL?! ¡¿EN NUEVA ROMA?!-
-Deja de gritar, alguien podría escuchar-
-¡Es que…! Agh, ¿Cómo puede ser tan idiota?-
-Ey estoy aquí, ¿recuerdan?-
-¡Y quiero una explicación!-
Ese mismo día por la mañana:
Tras celebrar el año nuevo y recibir un mensaje de Jason en el que avisaba que estaría de regreso por la tarde con los otros dos chicos que había llevado con él, además no haber tenido que verle la cara al cretino de Octavian, la pretora estaba disfrutando de uno de esos escasos momentos de paz en los que podía sentarse y tomar su café de la mañana:
-Mmm-Y contrario a esos rumores que decían que solo bebía café negro cargado y sin azúcar, en realidad el latte de vainilla era su favorito. Adoraba sentarse en la intimidad de su habitación, con las piernas extendidas sobre un taburete y mirar a través de la ventana hacia la calle. Cuando partió del mar de los monstruos nunca imagino que acabaría siendo una de las figuras líderes de un campamento de semidioses.
No era como si lo disfrutara el cien por ciento del tiempo, pero estaba contenta con su nueva vida.
-¡Pretora Ramírez! ¡Pretora Ramírez!-
-"Por supuesto"-A veces pensaba que los dioses tenían una especie de sensor especial que les gritaba cuando un mestizo estaba teniendo un momento de paz, solo para que no se perdieran la oportunidad de ser el primero en fastidiarlos-¿Qué está ocurriendo?-Inquirió dejando su taza sobre la mesa de noche y apresurándose a tomar su capa y su espada.
-Los centinelas reportan una parvada de grifos acercándose por el este de las colinas-No se sorprendió que bien la puerta se abriera su ocupante saliera a paso veloz hacia el fuerte-Surgieron de repente de entre los edificios de apartamentos, al menos unos cincuenta-Explico siguiéndole el paso a la puertorriqueña.
-¿Migración?-Inquirió Reyna mientras cruzaban por una esquina. El soldado a su lado negó con la cabeza:
-Es muy pronto. Más bien parecen estar siguiendo algo-
La idea tacita de un posible ataque quedo flotando sobre sus cabezas por el resto del camino.
En cuanto llegaron al fuerte la pretora subió directamente a una de las torres de vigilancia. Desde allí tenían una visión clara de la salida del túnel de acceso, frente a la cual ya había varios legionarios apostados aguardando junto a un par de centuriones listos. Por su parte Reyna no podía evitar dirigir su atención al cielo por encima de la colina; esperaba ver pronto alguna señal de los monstruos alados. Sin embargo, los minutos fueron pasando y la extraña quietud comenzaba a ser más preocupante.
¡PUM!
Los legionarios más cerca de la salida sacaron sus espadas y afianzaron sus escudos. Había sonado como si algo grande hubiera estallado dentro del túnel, seguido por fuertes ruidos de chirridos y destrozos que iban aumentando con cada segundo:
-¡Preparados!-Grito uno de los centuriones, de paso dando aviso a los demás que estaban más atrás en el fuerte-¡Aquí viene!
Pero en lugar de estallido o una explosión sorprende, lo que paso fue:
-¡Woah!-Las puertas del túnel de acceso se abrieron de golpe dejando salir a un único chico que, agitado y con la ropa muy rasgada, se apresuró a volver a cerrarlas y sujetarlas de espaldas con los brazos extendidos igual que como lo aria un niño que se oculta en un juego de las escondidas.
-¡Ey tú!-Llamo uno de los centuriones-¿Qué crees que-
-¡Vengan a ayudar!-
-¿Qué demonios…?-Mientras tanto todos en la torre de observación se preguntaban porque demonios ahora dos centuriones parecían jugar al tira que jala con un extraño chico, aparentemente muy apegado a un par de puertas de hierro. Por su parte un pequeño tic nervioso ataco el ojo derecho de la pretora.
De regreso en las puertas del túnel de acceso, los centuriones Dakota y Gwen tiraban de las piernas del extraño recién llegado de cabello negro se aferraba al pasador de hierro como si su vida dependiera de ello:
-¡Que te sueltes!-Gruñía la chica, a solo dos centímetros de sacar su espada.
-¡Es mala idea!-
Justo en ese instante al golpeo duramente las puertas desde adentro, provocando que las bisagras y el pasador cedieran y escupiendo una corriente de decenas de aves monstruosas chillando con sus picos y filosas garras por una presa.
Por alguna razón los grifos creyeron que sería una mejor idea perseguir a su blanco a través de un estrecho pasaje en lugar de sobrevolar la colina y esperarlo del otro lado. Cuando la parvada de monstruos emergió con furia aquellos que estaban junto a la puerta fueron lanzados rodando colina abajo y los demás romanos que habían estado cerca esperando fueron obligados a retroceder mientras escuchaban sonar las alarmas en el fuerte.
Entre todo el caos y desorden de plumas y chillidos era difícil crear una imagen clara de los eventos, mucho menos de la pelea. Los grifos salían con tanto impulso que empujaban a cualquiera que intentara interponerse y ya que levantaban el vuelo casi de inmediato era complicado tratar de alcanzarles con las espadas e incluso con las lanzas:
-¿En el nombre de Marte, que crees que estás haciendo?-Al mismo tiempo llegando a la torre de observación, Octavian venia apresurado y mirando a Reyna con reproche para entonces girarse a los vigías-¡Disparen los cañones aho-
-¡No!-Atajo la pretora-Le darán a nuestros hombres.
-¡¿Quieres que esas cosas lleguen a la ciudad?!-Siseo el rubio-¿Es así como actúa un pretor, prefiriendo la vida de unos soldados listos para morir en lugar de la ciudad que debe proteger?-Reyna tenía que hacer grandes esfuerzos por no arrojar al escuálido augur de la torre. Incluso en situaciones así buscaba sacar ventaja o desacreditarla.
-¡Pretor, mire!-De alguna forma el extraño recién llegado había logrado escapar de todo el tumulto de plumas y soldados, podía vérsele correr colina abajo a toda velocidad:
-Jah-Una sonrisa torcida se dibujó en los labios del descendiente de Apolo mientras la situación-Mátenlo apenas llegue a las puertas-Ordeno con saña, esperando solo la oportunidad en que Reyna quisiera rebatirlo de nuevo. Pero para su sorpresa la puertorriqueña solo frunció el ceño y apretó los puños con su mirada fija en lo que ocurría al frente:
-¡Hagan sonar la alarma de retirada!-Mando de inmediato provocando de inmediato las protestas del augur junto a ella; ordenar a todos los que estaban en la colina que regresaran era lo mismo que atraer a toda la parvada de grifos. Pero no importaron todas las quejas de Octavia, la orden del pretor pesaba más. Aunque algunos tuvieron la impresión de que casi parecía como si Reyna quisiera agregar algo más. Frente al fuerte todos los soldados se apostaron con sus lanzas, arriba de las torretas los cañones se prepararon intuyendo que el plan era disparar cuando los monstruos se arrojaran a perseguirlos.
-¿Qué demonios está haciendo ese?-De repente, mientras seguían con la mirada a sus compañeros pudieron notar que el extraño muchacho de antes aun no había llegado al fuerte. En su lugar se había quedado de pie en la orilla del Pequeño Tíber y ahora parecía gritarles a los que se habían quedado atrás que se dieran prisa. Nadie comprendía que podía estar tramando cuando ni siquiera tenía un-
-¡De prisa, crucen rápido…!-Cuando Gwen y Dakota, los últimos que cerraban el grupo llegaron a su lado la centurión noto la espada de oro en las manos del forastero que antes no estaba allí-¡Rápido!
-¡Tú también tienes que cruzar!-Espeto Gwen-¡Si los cañones-
-Estaré bien, solo crucen rápido-
-¡No, es demasiado-En ese momento pudo sentir un fuerte viento en su espalda.
De alguna forma pudo percibir todo lo que ocurría a su alrededor en cámara lenta: desde el enorme grifo en su espalda con sus garras extendidas hacia ella y su pico abierto, el tentáculo que se enrosco en su cintura y tiro de ella, hasta el sónico chispeante del pico monstruoso cerrarse con fuerza a solo un centímetro de su cabeza. Solo pudo percibir un borrón mientras era jalada hasta ser arrojada en la orilla opuesta del rio.
-Apolo bendito... ¿Qué es-
Ese mismo día por la tarde:
Jason nunca imagino que algún día desearía golpear a alguien aún más de lo que deseaba golpear a Octavian:
-¿Quién eres tú?-Pero Percy tenía un talento natural para exasperar a cualquiera. Además de ser un actor horrible ¿en serio esperaba que alguien se creyera su numerito de chico asustado? Tal vez podría ¡pero que al menos no le guiñara el ojo!-¿Puedes ayudarme? De repente me ataron a una silla ¡eso está mal!-Y ahora estaba sobreactuando-Especialmente luego de que les salve el trasero a todos...-Murmuro con un puchero.
Jason realmente quería golpearlo.
El resto de la reunión fue un intenso debate entre aquellos centuriones que estaban a favor de darle una oportunidad a Percy ya que había salvado a uno de ellos y acabado con todos los monstruos usando el agua del rio de una forma en que solo un semidiós podría; y aquellos que deseaban darle pena de muerte por ser un riesgo para el campamento especialmente luego de haber traído una parvada de grifos con él. No hace falta decir que el Augur estaba en pie de la pena de muerte.
Y si, una pequeña parte de Jason también quería meter a Percy en un saco con un tejón rabioso y arrojarlo al Pequeño Tíber.
Pero al final la votación acabó a favor de dejarlo vivir:
-¡Grandísimo idiota!-Aunque esa no era lo que parecía, una hora después en la habitación de Reyna mientras una muy airada puertorriqueña lo estrangulaba y sacudía repetidamente mientras le gritaba-¡Siempre he sabido que tienes un sentido común defectuoso pero al menos algo de auto preservación estaría bien!-Para ese punto el rubio hijo de Júpiter ni siquiera estaba tan sorprendido de que Percy y Reyna ya se conocieran:
-¡Sube la mano, aprieta desde la mandíbula!-Estaba más sorprendido por el enorme espejo de bronce en la puerta del ropero de Reyna en el cual podía verse a Hylla, su hermana, instándola a que ahorcara con más fuerza.
Pasaron al menos otros diez minutos en los que el ojiverde tuvo que soportar más regaños, y además Jason pudo apreciar el ultra rara habilidad de meter diez insultos en una oración y aun así tener sentido:
-Así que este tonto era ese amigo misterioso tuyo-Luego de eso fue solo cuestión de explicar cómo es que todos se conocían entre sí. Reyna había escuchado de Término que en varias ocasiones cuando era niño Jason se había fugado para colocarse en actividades escolares, como excursiones o eventos deportivos; y Jason realmente necesitó esfuerzo para aceptar que Reyna venia de pasar su vida en un spa viviendo de tratamientos estéticos y masajes-No lo habría adivinado nunca.
-Tampoco esperaba encontrarte aquí-Acoto el ojiverde-Lo último que supe de tía CC es que ustedes dos habían partido en una especie de año sabático…-Agrego mirando en dirección al espejo con el que las hermanas solían comunicarse, de paso reparando en la cintura de Hylla-¡¿Y ahora eres la reina de las amazonas?!
-Larga historia…-Era increíble la facilidad con la que le restaba importancia al cinturón que era prueba de su posición-Mejor empieza a explicar que haces en Nueva Roma ¡o yo misma iré y te apretare el cuello!
Por mucho que Percy quisiera retarla a cumplir con esa amenaza, no estaba interesado en escuchar mas gritos.
-Ah, por nada en especial…-Respondió con su meñique en el oído-Jason me hablo tanto de estas magdalenas de mora que me entraron ganas de probarlas.
Fue entonces turno de Jason para pasar su brazo por el cuello del ojiverde y empezar a apretar. De nuevo.
Mientras Jason probaba las diferentes llaves que conocía, Reyna y Hylla intercambiaron una mirada suspicaz entre ellas. Incluso la amazona tenía una ceja erguida y Reyna frunció los labios en una mueca escéptica. Jason no era una persona ingenua, pero no conocía tan bien a Percy como ellas; su percepción del bien y el mal no era muy precisa, era más en "tonos de gris" como se solía decir popularmente. Su sentido de la moral era muy "flexible" por decir lo menos, y siempre buscaba sacar el mayor beneficio a cualquier situación. Por no mencionar esa manía que había desarrollado de mantener todo en secreto hasta último momento; como se arrepentían de haberle enseñado las películas de Misión Imposible.
-Jmm-Pero dejando de lado al estúpido y sensual Cruise, ambas hermanas coincidían silenciosamente en que Percy estaba tramando algo. Reyna solo rezaba porque no le trajera demasiados problemas, o su dotación privada de acetaminofén no duraría demasiado.
Ese mismo día por la noche:
Luego de que su reunión privada con los pretores acabara, o mejor dicho luego de que Jason se cansara de torcer las articulaciones de Percy el ojiverde fue turno de llevarlo nuevamente con los centuriones y ver a que cohorte lo asignarían. Aunque su poder como semidiós haya sido demostrado luego de acabar solo con los grifos, la mayoría de los lideres no lucia muy interesados en quererlo en sus filas. Después de todo los Lares habían reaccionado llamándolo graecus y honestamente era demasiado sospechoso. Al final la misma chica a la que había salvado antes fue quien le dio la oportunidad, de paso agradeciéndole luego.
Para la hora de la cena era oficialmente el nuevo probatio de la quinta cohorte:
-Es lindo ya no ser el único-Además fue una agradable y enorme sorpresa para Frank y Hazel verlo allí. Aunque fue muy difícil al principio fingir que no se conocían, ahora los tres comían tranquilamente en una de las mesas del fondo del comedor. En ese momento Frank jugueteaba con la pequeña placa de madera en su cuello.
-Hubieras visto sus caras cuando pregunte si matar a los grifos no debía ser mi prueba de valía-Comento el ojiverde-El escuálido casi se atraganta y empezó a recitar un montón de tecnicismos. Luego destripo a un osito de peluche…
-Ese es Octavian, el augur-Acoto Hazel. Percy hizo un gesto de "Ah", ya antes había escuchado ese nombre durante su visita en casa-Mantente alejado de él lo más que puedas…
-Sí, se ve que es un amor-
El resto de la cena transcurrió tranquilamente, o al menos así lo pareció para quienes ya estaban habituados. Para Percy fue imposible ignorar la atmosfera tensa que los cubría a todos, la cual no parecía especialmente relacionada a la situación actual con los titanes. Había muchas miradas suspicaces en su dirección, y las que dirigían a Gwen y Dakota no eran menos. De hecho, era a toda la quinta:
-"Ah sí, estos tipos si conocen el concepto de compañerismo"-Pensó con sorna, especialmente al ver como el canadiense y la sureña evitaban desviar la mirada entre sí o de la mesa-¡Ey Frank, ¿vas a comerte eso?!
-¡Percy no! ¡Percy malo! ¡Suelta eso!-Lo menos que podía hacer era distraerles un poco.
-O-
Esa misma noche, en lo profundo de sus aposentos el augur de la legión se encontraba teniendo lo que solo podría describirse como un "berrinche":
-Ese estúpido niño dorado, ¡estúpida latina!-Ya había arrojado y tirado todo el mobiliario a su alcance, ahora se encontraba de pie en mitad del desorden respirando agitadamente. No solo el imbécil de Jason no había muerto durante su ausencia, también había llegado a tiempo para que él perdiera la oportunidad de acusarlo de incumplir sus deberes, sino que también había actuado en favor de ese forastero.
¡Y por supuesto que Reyna estaría de acuerdo! Sin embargo, esta vez parecía haber algo más que solo la típica complicidad entre ellos. Pudo notarlo luego de ver la reacción del pretor en cuanto lo vio atado en la silla, además de esa extraña audiencia que tuvieron solos los tres. Estaba seguro, no sabía cómo o de donde, pero esos tres ya se conocían. Aun así, no tenía pruebas suficientes ni tampoco información. Y ese tal Percy Jackson era demasiado fuerte como para intentar hacer algo directamente.
-Dijo no saber quién era su padre…-Murmuro para sí mismo mientras se mordisqueaba la uña del pulgar-Eso tiene que ser una mentira-La forma en que había hecho que el agua del Pequeño Tíber se convirtiera en los tentáculos de algún tipo de monstruo marino para atrapar y ahogar a los grifos, aun le daban escalofríos. Definitivamente estaba ocultando algo y cuando lo descubriera lo usaría para arrastrar al menos a uno de los pretores con él.
-O-
-Al principio pensé que Luke solo estaba exagerando, ahora veo que te subestime-Espeto Jason de pie con los brazos cruzados y una mirada severa en el rostro.
-Viejo, estas muy paranoico. Relájate es una bonita noche…-Sugirió el ojiverde sentado en el marco de la venta.
Con el toque de queda activo fue muy fácil para Jason colarse en las barracas de la quinta cohorte, aunque sacar a Percy de la cama sin despertar a nadie más fue un poco complicado. El idiota tenía el sueño demasiado pesado. Como fuera, ahora estaban en la habitación del pretor con las luces apagadas para no levantar sospechas; por lo que la única luz que tenían era la que se filtraba a través de la ventana:
-¡Deja de tratarme como si fuera estúpido!-No pudiendo soportarlo más el rubio cerro el espacio entre ellos y sujeto a Percy por el cuello de su pijama, dejando su rostro a solo centímetros-Habla de una vez.
-Afff-Suspiró el ojiverde mientras colocaba sus manos en los hombros de Jason-Jay´, no es que no confié en ti…-Explico suavemente adivinando los verdaderos sentimientos del rubio-Confió en ambos, también Reyna, y ambos me importan mucho. Por eso estoy aquí.
-Sigues siendo irritantemente vago-Rebatió Jason, apenas un poco más calmado. Percy tenía algo que, aunque le crispaba los nervios contradictoriamente también lo tranquilizaba. Sabía que sus intenciones eran buenas, pero le preocupaban sus métodos.
-Tranquilo, no es que este aquí para hacerme Pretor… Aunque eso ayudaría mucho a mis planes-Agrego desviando la mirada. Jason sabía que era solo una broma, pero eso no quitaba lo ciertas que eran esas palabras-Solo quiero confirmar algo, y luego me iré.
-Te lo tomas con demasiada ligereza-Murmuro Jason, finalmente soltando su agarre, pero sin alejarse-Aunque solo seas probatio, no podrás solo irte como hiciste en el Campamento Mestizo.
-¿Ooh? Entonces es eso…-Inquirió el ojiverde con una sonrisa socarrona-¿Estas preocupado por mí?
-¡Estoy preocupado y enojado!-Espeto el rubio, apretándole del cuello por enésima vez en el día.
-"Se va a poner furioso cuando sepa todo"-Pensó con un dejo de culpa; pero por mucho que quisiera decirle todo de una vez a Jason, no podía. Y no por miedo a la golpiza que seguramente iba a recibir en consecuencia, sino porque haría las cosas mucho más simples para él. Para Jason.
Fue por eso que tiro un poco y rodeo al rubio con sus brazos. Si las cosas iban tal y como las había planeado, y tenía el aterrador presentimiento de que así seria, iba a poner a su nuevo amigo en una situación muy incómoda. Tal vez Jason comprendía sus intenciones, y por eso correspondió el abrazo:
-Vas a hacer algo estúpido…-Susurro-¿Cierto?
-Algo grande-Corrigió el griego, apretando un poco sus brazos sobre los del romano-Solo, pretende que no he dicho nada ¿sí? Y no le digas nada a Reyna.
-Luke… ¿También está en esto?-Pregunto inseguro.
-Algo así, estará involucrado más directamente que tú-Respondió el ojiverde separándose y mirándole a los ojos-Pero es solo porque sus circunstancias son algo… "especiales", por eso lo deje para cuando terminara el paso uno.
-¿Qué es lo que estas planeando?-Jason nunca tuvo ningún problema en considerar el atractivo de otra persona, fuera hombre o mujer. Y ciertamente consideraba a Percy como un chico muy atractivo. Pero en ese momento, tal vez a causa de la oscuridad cerniéndolos y la escasa fría luz de la luna, sus ojos verdes brillando a través de una leve sombra sobre los dientes que mostraban una torcida sonrisa de superioridad le transmitieron un intenso escalofrió por toda su columna vertebral. Y al mismo tiempo una agradable calidez en su pecho y estómago.
Nunca había visto nada igual. Estaba seguro de que Percy era mestizo, humano al cien por ciento. Pero su mirada y su misma presencia eran otros. Eran las de una criatura completamente diferente. Algo… nuevo.
Percy Jackson era una especie completamente única. Era inteligente, fuerte, con un carisma que podría rivalizar con el canto de las sirenas y con un aura que podría ser capaz de intimidar a un minotauro. Sin duda era peligroso. Y por alguna razón extrañamente cautivador.
Lo siguiente que hizo fue subir sus manos por el pecho del griego, y darle un bofetón con ambas manos:
-Vas a espantar a alguien como sigas poniendo esa cara de matón-Espeto con algo de disgusto; al menos la sonrisa sarcástica del ojiverde ahora era un poco más familiar.
-¿Por qué me dices esas cosas?-Inquirió con falsa aflicción-Pensé que estábamos teniendo un momento-
-Un "momento" mi trasero, no sería extraño que cualquiera hubiera salido corriendo con esa sonrisa malvada de antes-Espeto con sorna al tiempo que apretaba las mejillas del otro igual como lo haría cualquier tía pesada-¿Qué clase de persona crees que querría quedarse con- ¡…!
En ese momento la pequeña luz de la intuición alcanzo su mente.
-Bueno será mejor que regrese a la cama…-Dijo el ojiverde mientras se soltaba-Algo me dice que a ustedes "soldaditos" les gusta madrugar, y ya sabes cómo me pongo si no duermo bien-
Para cuando el griego se fue de su habitación, afirmando que podría regresar solo sin problemas, y Jason se dejó caer sobre su cama aún estaba bastante pasmado. Por un instante había logrado rozar las verdaderas intenciones de Percy. Aunque fuera solo la superficie. La idea que quedo rondando en su cabeza no hacía más que preocuparlo.
La incertidumbre iba a matarlo. Las posibilidades iban todas de "muy malo" a "un desastre total". Nadie podía ser tan temerario. Ni estúpido. Aunque se tratara de Percy, incluso él debía tener sus límites.
-Es una locura, ni él es capaz de hacer algo así… ¿verdad?
Continuara…
Transmitiendo directamente desde mi bunker secreto en lo profundo de algún lugar que nunca van a poder encontrar:
Por si se están preguntando porque escribo desde un bunker, es porque algunas actualizaciones de mis otros fics podrían alterar (y mucho) a algunos de los lectores y podrían querer matarme XD (y por "podrían" me refiero a que definitivamente van a querer mi pellejo para colgarlo en la pared)
Pero ustedes no tienen nada de qué preocuparse (por ahora, eventualmente llegarán al punto en que también querrán repartirse mis restos como trofeo) a este fic aún le queda mucha historia por cubrir.
¿Cuál sería esa idea que cruzo por la mente de Jason? Todos sabemos que Percy está muy loco, así que sabemos que sea lo que sea él lo hará. La cuestión es qué es lo que realmente planea hacer, ¿y por qué eso pondría a Jason en una situación incómoda? ¿Qué es lo que oculta? ¿Y cómo entra Luke en el plan? ¿Además, cuantos "pasos" tiene planeado? ¿Cómo se relacionará todo con los eventos del cannon? ¿Acaso hay más gente involucrada?
¡OH! Y ya que es navidad estaré cumpliendo peticiones y algunos deseos por el estilo. En la medida les daré gusto a todos así que siéntanse en confianza.
¡Eso sí! Asegúrense de colocarlas rápido ya que esta vez estaré publicando la noche del 24 de diciembre, ya saben será mi regalo de navidad para todos ustedes mis adorables pimpollos-no-homicidas (aun…) que han tolerado todas mis locuras hasta ahora y que me han apoyado en este pequeño proyecto.
No siendo más ¡me despido! (desde la seguridad de mi bunker) ¡Nos leemos en navidad!
