Taan, taan taaan ¡Tantannnnnnnnn!

Así es damas y caballeros, bellas y hermosos, chiquitas y pimpollos ¡Adivinen quien sigue con vida!

*Entrada triunfal al escenario desde una cortina roja arrojando rosas a su amado publico*

Admito que me retrase un mes, pero no crean ni por un segundo que se desharán de mi tan fácilmente. No señor, continuare escribiendo hasta que lleguemos al apoteósico final y ustedes quieran mi cabeza en una estaca para llevar (y no, no es spoiler. Solo, una pequeña posibilidad XD) En fin, ya en serio. Lo siento chicos por el cap de retraso, es que me llego mucho trabajo y de verdad que me urge ir al dentista. Tengo la horrible sensación de que me salió una caries, pero espero que sea solo un inofensivo pique T_T

Ahora sí, ¡vamos con el capítulo de este mes!

Ok, personalmente algo como esto nunca me ha pasado, pero he leído que pasa mucho últimamente así que hare una muy importante aclaración antes que empiecen a leer:

La idea original de este fic es mostrar una historia de una naturaleza más oscura. Y sin darme cuenta todo ha salido de hecho muy rosa, jaja sé que todos lo hemos disfrutado, pero a partir de aquí comenzare a narrar eventos muy crudos, no digo que vaya a cambiar radicalmente solo que comenzaremos a tener un contraste mucho mayor. No es mi intención herir la sensibilidad de nadie… Bueno en realidad no quiero que me denuncien la historia. Así que por favor si no soportas los temas sensibles te recomiendo que no leas este capítulo y si aun así vas a leerlo hazlo bajo tu propio riesgo.

Ahora sí, ¡vallamos con el cap!

Capítulo 19:

"Malas Indicaciones y Un Plan de Respaldo"

Nueva Jersey, un día antes del ataque de los turistas coreanos locos:

-Muy bien, esto debería bastar… espero-Con ese optimismo empaco el viejo carburador que había reparado y emprendió el camino hacia el taller mecánico que había encontrado la semana pasada. Y en el cual creían que solo era un chico que intentaba ganar algunos billetes extras porque sus padres se negaban a aumentarle la mesada; gracias al cielo por ese uniforme de prepa que había descubierto en la bolsa de lavandería que había robado cuando huyo del reformatorio.

Más que suficientes declaraciones para que cualquiera se pregunte: ¿Qué rayos estaba pasando con ese chico?

Su nombre era Leo Valdez, y por si no quedo claro antes era un chico de calle. Aunque técnicamente era responsabilidad del estado.

No tenía cerca de dos semanas desde que se fugó del ultimo orfanato al que lo habían enviado, tal vez tres. Vale agregar que no duro tanto allí dentro, ni de cerca. Había conocido unos bastante malos en su largo recorrido en el Departamento de Servicios Sociales, pero esté ultimo tenía ya tenía ganado un lugar el top cinco.

No señor, le iba mucho mejor por su cuenta.

-¡Ey, Paul! Adivina quién acaba de ahorrarte doscientos pavos…-Había conocido al dueño del taller del barrio cuando estaba comprando su cena varias noches atrás. Le faltaban dos dólares para comprar una hamburguesa extra y el sujeto amablemente le invito. Luego de eso, algunas mentiras y mucha labia, logro convencerlo de trabajar en su taller.

-Mira esto ¡esta como nuevo!-Al principio el hombre le había dirigido una mirada suspicaz. ¿Qué clase de adolescente prefería arreglar chatarra en lugar de repartir periódicos? Pero rápidamente quedo claro el porqué. Ese chico que ahora jugaba con una llave de cruz tenia talento para la mecánica. Le daba un poco de envidia la verdad.

-Ignorare ese insultante tono de sorpresa…-Acoto Leo con su usual tono juguetón. Paul solo bufo divertido mientras se llevaba la mano al bolsillo de su overol y sacaba un fajo de billetes-Bien, mi parte favorita.

-Aquí está chico, bien ganado como siempre…-Dijo el mecánico mientras entregaba un billete de cincuenta dólares. Mientras Leo sacaba su billetera de los pantalones de escuela el hombre se sentó en una silla cercana-¿Y cómo están tus padres?

-Ah, lo de siempre…-Su tono juguetón y su postura despreocupada mientras se sentaba en otra silla y comenzaba a girar-Mamá se vuelve loca con las manchas de grasa en mi ropa y papá llega tarde de trabajar-Incluso conociendo la verdad era difícil creer que todo fuera inventado. Sonaba tan creíble-En fin, ¿tienes algo más que pueda reparar? Hay unos tenis nuevos que quiero comprar…-Aunque esa última parte era cierta. Su actual y único par de zapatos estaba en las ultimas.

-Jmm, ¿justo ahora?-Murmuro Paul frotando su barba afeitada y mirando de reojo a un viejo Mustang que había al fondo, de paso llamando la atención de Leo ese simple gesto-No tengo nada, pero más tarde podría necesitar ayuda con mi viejo proyecto, ¿te interesa-

-¡Estaré aquí a las cinco!-Una sonrisa se dibujó en los labios del mecánico mientras veía al chico marcharse.

Si fuera por Leo se habría quedado de una vez. Desde que vio esa belleza de auto sus dedos comenzaron a picar por poner las manos bajo su capo, y sí sonaba un poco pervertido, pero era difícil no sonar emocionado. Sin embargo, sabia por experiencia que si no tenía cuidado volvería a terminar en la parte trasera de una patrulla con rumbo a la oficina de Servicios Sociales más cercana.

-Muy bien… ¿Ahora qué?-El principal problema de ser un menor prófugo era que tus actividades se veían muy limitadas debido a que los policías tendían a sospechar con una sola mirada-¡Al árcade!-El lado positivo era que ese argumento perdía toda valides cuando te encontrabas en New Jersey, donde los policías estaban más concentrados en comprar sus donas que en hacer su trabajo.

Otro punto positivo era que podías gastar todo tu dinero en lo que te diera la gana:

-Oye, niño…-Justamente estaba haciendo una lista mental de toda la comida chatarra que pensaba consumir cuando un adolescente se le acerco en la calle:

-Tengo catorce-Espeto algo acido, odiaba que lo trataban como un niño. Mirando más de cerca el sujeto era bastante más grande que él, pero definitivamente un adolescente también. Vestía tenis, bermudas caqui, una franela de algodón blanco y gorra, además en sus manos llevaba un mapa plegado; parecía un surfista buscando la playa más cercana.

-Sí sí, lo que sea-Dijo restándole importancia mientras leía algo en el reverso del mapa-¿Sabes dónde está el taller "Autos y Motores de Paul"?

-Claro, es justo aquí…-Respondió tomando el mapa y señalando con el dedo.

-Ah sí, estaba a punto de llegar-Respondió sarcástico el extraño-Gracias por las indicaciones chico-Agrego despeinando a Leo, como si necesitara otro recordatorio de su baja estatura.

-¡Claro, suerte!-Agrego despidiéndose con la mano y una enorme sonrisa.

No hace falta decir que la dirección que le dio al surfista estaba justamente al otro lado de la ciudad en el extremo opuesto de la verdadera.

Ese mismo día por la tarde:

Luego de pasar largas horas contando los minutos, un irritante talento que sufrían aquellos con THDA, Leo prácticamente voló todo el camino de regreso hasta el taller mecánico. Paul lo recibió con una sonrisa y una caja de herramientas abierta; pasaron varias horas luego de eso, pero apenas si noto cuando el taller cerro o cuando el exterior se hizo de noche. Estaba tan absorto en su trabajo:

-¿Cómo vas muchacho?-Estaba inclinado sobre el capo, trabajando en el cableado eléctrico cuando escucho la voz de Paul detrás de él:

-Tienes un concepto interesante de "ayudante", Paul-Rebatió con sarcasmo mientras parchaba un cable con cinta-Considerando que he hecho más de la mitad del trabajo.

-Solo quiero poner a prueba esas manos tuyas, muchacho-Rebatió el hombre con una sonrisa ladina mientras se relamía los labios.

-Si bueno, casi he acabado con el cableado…-Explico Leo, quien no podía ver a causa de su posición como Paul se acercaba más-Un excelente trabajo, si perdonas mi modestia.

-Ah, sí, déjame ver…-Inquirió el mecánico inclinándose bajo el capo para ver, justo detrás de Leo-Valla, nada mal muchacho-Elogio impresionado-Pero, ¿qué es esto de aquí?-Mientras se inclinaba un poco más para evaluar el trabajo de Leo también iba acercándose y presionando su cuerpo suavemente contra el del moreno.

-Sí, algunos estaban muy quemados…-El tono de Leo salió normalmente, más concentrado en los roces sobre su muslo que en el motor-Pero nada que no pueda hacer-Agrego mientras se echaba ligeramente para atrás, cuidando de rozar su trasero contra el frente del overol de Paul.

-¡…!-El pequeño gruñido que el mecánico reprimió fue suficiente prueba.

-"Con que eso era…"-Pensó con algo de sorna el moreno mientras se levantaba y pretendía ir por un destornillador a la caja de herramientas. Tenía suficiente experiencia como huérfano para saber cuándo los adultos querían algo más que solo ayudar. Era muy consciente que no era el único; incluso en los orfanatos había sido testigo de uno que otro escándalo con algún miembro del personal, o escuchado los susurros de sus compañeros sobre los adultos. Todos lo hacían con miedo a ser escuchados. Con miedo a sus propios recuerdos. Era una reacción muy natural en los niños después de todo-Ey Paul, tienes una buena herramienta ¿no?-Pero no para Leo. En su particular caso, había aprendido a sacar provecho de los adultos.

Y el lívido era solo una herramienta más.

-Eh, ¡sí! Claro, las llaves…-Respondió el hombre viendo como Leo agitaba una llave de tres octavos en su mano. Tenía las orejas coloradas y parecía concentrado en normalizar su respiración, Leo casi sentía lastima por él.

Continuaron trabajando por otra hora, esta vez el menor estaba atento a cada movimiento de su jefe. Paul usaba cualquier excusa para acercarse a Leo, para rozarlo o tocar su mano mientras reparaban el motor. Y al notar la falta de reacción del moreno sus acciones se tornaban cada vez más osadas:

-Bueno, ya es tarde y mañana hay escuela…-Murmuro Leo mientras cerraba el capo y se limpiaba las manos con un trapo-Waoh, papá va a estar furioso cuando llegue.

-Corta el rollo, chico-Acoto Paul, quien estaba apoyado en el auto con los brazos cruzados-Sé que duermes en el parque de la calle diez, ¿crees que soy tonto?

-Ah viejo…-Solo que en lugar una reacción de sorpresa, el hombro vio como Leo parecía estar aliviado-Que suerte, pensaba inventarme algo para que me dejaras dormir aquí. Se acerca el invierno, ¿sabes?

-"Este chico"-Pensó Paul mientras se frotaba el mentón y comenzaba a sentir un pequeño hormigueo entre sus pantalones. Leo sabía lo que hacía-¿Y exactamente como piensas pagarme el alquiler?

-Trabajo-Respondió de inmediato el moreno llegándose las manos a los bolsillos y encogiéndose de hombros. Solo que también inclino levemente su cintura hacia el frente resaltando además con sus manos detrás de la bragueta-O podemos hacer un arreglo más conveniente…

No paso mucho tiempo para que Leo terminara sentado a horcajadas en las piernas del hombre, con sus brazos rodeándolo y con su mejor sonrisa de galán. No podía quejarse Paul no estaba tan mal, tenía brazos musculosos y buena figura para estar en sus cuarenta y tantos. Además, tenía manos grandes y fuertes que ahora ocupaba en amasar su trasero por encima de sus pantalones robados al tiempo que hundía su nariz en el cuello del chico sobre su regazo y Leo tenía que reconocer que no estaba tan mal. La verdad todo el manoseo, sentir la barba raspando la piel de su cuello y el estar en medio de un taller, estaba calentándolo más de lo que había esperado.

Bueno, hay que ser honestos. ¿El fetiche del mecánico? Cliché, pero no sorpresa.

Al mismo tiempo, del otro lado de la ciudad:

-"Pide indicaciones" decían, "la gente es amable" dijeron… ¡Jersey apesta!-Esa última parte se la grito a sus perseguidores, un montón de pandilleros con chaquetas de cuero, puñales y un repertorio muy florido de amenazas. Lo único que deseaba en ese momento más que su licencia de conducir para la que aún faltaba poco menos de un año, era volver a encontrarse con ese enano que le dio malas indicaciones y apretarle un poco el cuello con su cinturón-No puedo creer que llegué a esto-Murmuro mientras sacaba su teléfono y se lo ponía contra la oreja luego de usar el marcado rápido.

A la mañana siguiente de regreso en Nueva Roma, durante una asamblea con el senado Jason estaba considerando seriamente comenzar a ocultar algunos ibuprofenos en los pliegues de su toga. Si, las reuniones con el senado solían ser tensas y molestas, y sí estaba bastante acostumbrado. Pero desde el día anterior que tenía una carga particularmente pesada en su cabeza. Y por supuesto el responsable era-

-Ahora, concerniente al probatio Jackson…-Hablando del rey de roma. El pretor tuvo que hacer un gran esfuerzo por no gemir de rabia mientras blanqueaba los ojos al escuchar ese nombre-Habiendo pasado las veinticuatro horas que dicta la ley de Roma desde su desaparición y con el reporte de Término, el probatio Percy Jackson es declarado desertor de sus deberes con la legión y por lo tanto un criminal buscado.

Por supuesto, no hubo protesta alguna cuando el orador del senado acabo su declaración. Y aun cuando Jason quisiera declarar en su defensa, aunque solo fuera para poder ahorcarlo el mismo no tenía ningún fundamento para hacerlo. El día anterior todos pensaron que simplemente estaba escapando de sus tareas, pero cuando Termino dijo que el probatio había salido a mitad de la madrugada fue cuando todos se preocuparon. El estado social dentro del Campamento Júpiter era demasiado sensible: la guerra contra los titanes tenía a todos muy nerviosos, eso incluía a tanto a los legionarios como a los ciudadanos.

Y desde un principio Percy fue señalado. Era demasiado extraño, demasiado fuerte. Pero justo cuando todos estaban comenzando a notar que era un buen tipo, cuando muchos de sus compañeros comenzaban a simpatizar mucho más con él ¿qué es lo que hacía luego?

Huir. Desaparecer. Escapar. Fugarse. Desertar.

-¡Gaaah!-Esos eran más o menos sus pensamientos mientras golpeaba el saco de arena en su habitación-"Tiene su forma de hacer las cosas, ambos sabíamos que no iba a quedarse para siempre"-Y las palabras de Reyna resonando en su cabeza no ayudaban a bajar su enojo. Continúo arremetiendo con sus puños sobre el cuero. El sonido era sordo y constante, sus nudillos y hombros comenzaron a arder al tiempo que el saco a ablandarse, pero no paro. Siguió exigiendo a sus músculos hasta que no pudo continuar. Hasta que sus dos últimos golpes fueron tan patéticamente lentos y flojos que incluso se sintió ofendido. Exhausto, cubierto de sudor y jadeante camino para dejarse caer al borde de su cama. Observando impasible como el material se rasgaba y dejaba caer su contenido en el piso. Una amarga sonrisa se dibujó en sus labios.

Cielos, ¿realmente se acababa de comparar con su saco roto?

-Que patético…-Susurro mientras se dejaba caer de espaldas y movía su brazo para cubrir sus ojos. No había ningún ruido a su alrededor. Apenas la respiración de su pecho que aun subía y bajaba agitado.

Algunos segundos después una pequeña gota de agua se coló por debajo de su brazo y recorrió su piel hasta caer sobre sus sabanas. Luego otra… Y otra.

En poco tiempo sus labios exhalaron un pequeño y lastimero jadeo rindiéndose finalmente a su llanto.

Odiaba llorar. No porque se sintiera menos masculino, o porque afrentara en contra de su orgullo.

Para él, para Jason Grace llorar era la prueba de que había fracasado. Cuando ya no tenía opciones ni ideas. Cuando era tan incompetente que lo único que podía hacer era dejar correr las lágrimas y lamentarse. Pero esto era incluso peor que fallar una misión. Era la primera vez que sentía su corazón como si acabara de ser atravesado por un puñal oxidado. Los sentimientos de traición y decepción eran un fiasco. Fácilmente mutaban en la amargura del despecho ante la desilusión.

Y, aun así, con todo el enojo y la mueca de sus dientes chirriantes, las lágrimas no paraban de manar de sus ojos. Aunque odiara admitirlo: Percy era una persona muy especial para él. De alguna forma fue su primer amigo verdadero, alguien que le conoció y le juzgo solo por quien era. Siempre pensó con nostalgia, preguntándose si algún día podrían volver a encontrarse y si seguirían siendo amigos luego de tanto tiempo. Sorprendentemente todos sus deseos se cumplieron. No solo volvieron a encontrarse, eran iguales. Tenían aún más en común de lo que había pensado.

Juntos acabaron con un nido de monstruos. Enfrentaron a las furias. Viajaron al inframundo y encararon a Pluto, o mejor dicho a Hades. Pasaron las fiestas juntos. Y más increíble aun, en un innegable despliegue de insensatez, se hicieron compañeros. Había escuchado un montón de veces las advertencias: que era alocado, un espíritu tan libre como rebelde, que su moral no estaba calara.

… que tenía un plan.

-¡…!-Su puño golpeo contra la almohada, revelando unos ojos rojos y una mirada dolida. El mismo Percy se lo había dicho, que planeaba hacer algo. Algo grande. Que solo estaba en Nueva Roma porque era parte de ese misterioso plan. Jason sabía que en definitiva era una locura. Algo que solo podría inducir a la ira de los dioses. Algo que podría terminar irremediablemente mal. Jason… Jason solo quería ayudarlo.

Era su amigo, eso hacen los amigos ¿no? Apoyarse, confiar entre ellos…

-¿Por qué, Percy?-Inquirió con dolor al aire con su expresión cargada de confusión y angustia. ¿Por qué no podía confiar en él? ¡Dijo que eran amigos!-¡¿Por qué al menos no se despidió?!-Odiaba sonar como un niño berrinchudo. Pero ahora no le importaba. Continuo rumiando su despecho por un rato hasta que escucho como tocaban su puerta-¿Qué?-Espeto sin molestarse en disimular su enojo.

-S-señor, el Augur de la legión ha convocado a un consejo de guerra. Se necesita de su presencia de inmediato.

-Claro…-Murmuro con aun más amargura. Ni siquiera se molestó en responder. Solo se levantó y vistió, sin ni siquiera molestarse en limpiarse el sudor solo lavando su cara lo mejor que pudo. Al salir el legionario que le estuvo esperando tuvo que contener el impulso de retroceder y jadear.

Jason pensaba que mantenía su expresión neutral. Pero la verdad era que su mirada daba miedo y ese ceño ligeramente fruncido resultaba incluso más atemorizante. Toda su presencia de echo parecía gritar "Adelante, necesito golpear algo dame una excusa". Incuso cuando llego al salón principal sus compañeros se abstuvieron de intentar saludar y Reyna solo le dedico una mirada firme al tiempo que adivinaba sus pensamientos.

-"¿Por qué…?"-El consejo de guerra se desarrollaba con velocidad. Nada más que imágenes sin enfocar y molesto ruido de fondo. La cabeza de Jason era incapaz de dirigir su atención fuera de la vorágine de escenarios que se pasaban por su mente intentando explicar los motivos de la partida de su amigo. Aunque lo único que lograba con cada una era su nivel de enojo más y más. Finalmente tuvo que tragarse su frustración mientras apretaba los puños. Sabía que si el imbécil de Percy había decidido irse nada ni nadie podría convencerlo de no hacerlo, era algo que todos los que le conocieran tenían claro. Así que de haber querido Percy podría haberse despedido de él antes de partir.

O dejado una nota. ¡O lo que fuera!

Estaba claro que simplemente no era lo suficientemente digno ni de confianza como para ameritar algunas palabras.

-Es ridículo, Octavian-Espeto Reyna ante la declaración del augur, pero manteniendo vigilada por el rabillo del ojo la forma en que la expresión de Jason se endurecía de repente. Tenía un mal presentimiento y era su deber mantener el cauce en la prudencia-Tenemos las manos llenas cubriendo las defensas del campamento, ¿y aun así quieres rebajar más nuestra mano de obra?

-Pero si cubre perfectamente dentro de esas tareas de "defensa"-Rebatió el descendiente de Apolo con ese irritante tono complaciente-No podemos permitir que el desertor llegue con sus oscuros jefes con la información que consiguió durante su infiltración.

-"No tienes pruebas de que fuera realmente un espía"-Por mucho que Reyna quisiera exponerlo su argumento tendría poco apoyo. Octavian había logrado poner a todos de su parte al aprovechar sus estados sorprendidos y la preocupación. El único que podría apoyarla era Jason, y tenía serias dudas al respecto.

-Acabemos con esto…-Intervino de repente el pretor soltando sus brazos y dejándolos sobre la mesa-¿Qué quieres?-Su tono era apremiante y su expresión impaciente. No tenía la más mínima gana de continuar con política, todo lo que quería era irse y continuar desahogándose.

-Enviar una pequeña comitiva, de nuestras mejores reservas-Agrego en dirección a Reyna-Y acabar de raíz con el cabo suelto que es Percy Jackson-

-No-Aquella respuesta fue tan sorpresiva como intempestiva por varias razones. En parte por su tono tajante, pero especialmente porque sonaba decisiva. Jason nunca era tan contundente, siempre procuraba discutir las opciones e intentar llegar a un acuerdo junto con Reyna. Esta vez parecía estar dando una orden directa.

-Aun defiendes a-

-No vamos a ocupar nuestro tiempo en cazar a un idiota narcisista que solo quiere ser el centro de atención-Espeto fría y extrañamente calmado mientras se levantaba apoyando las manos en la mesa-Si por alguna razón volvemos a toparnos con él, yo mismo acabare con el problema. ¿Está claro?

-Jmp-Bufo el augur cruzándose de brazos y mirándole con saña-¿Y como-

-¿No fui claro?-Atajo el rubio girando apenas el rostro para dedicarle una mirada de advertencia a Octavian quien trago pesado e intento aparentar indiferencia.

-Jmm, todos regresen a sus actividades y prepárense-Intervino Reyna levantándose y sobreponiéndose a la tense atmosfera que dejo la partida de su colega-Esta tarde tendremos una práctica especial de marcha, quiero que todos lleven su equipo… "Jackson idiota"

Contrario a cualquier impresión que pudiera dar en realidad tenía el intelecto de Percy en una muy buena estima. El chico podría ser irritante y molesto, pero no era tonto. Era astuto, no exactamente del tipo estratégico sino más del tipo manipulador. Siempre encontraba la forma de voltear la situación a su favor o de hacer que las personas a su alrededor hicieran lo que quería. Y cuando algo se le metía en la cabeza no existía poder en la tierra que pudiera hacerlo cambiar de opinión.

Y no, ella no tenía idea de qué demonios era lo que quería como para hacerle ir a Nueva Ropa a unirse a la legión y luego huir sin ninguna clase de aviso. Y ya tenía suficientes preocupaciones como darle demasiadas vueltas al asunto. Pero había una pregunta que no lograba sacarse de la cabeza:

¿Realmente Percy había sido un idiota egoísta que no considero como podrían sentirse ellos al respecto…

… o herir a Jason hasta el punto de hacer que lo odiara era también parte del plan?

-Afff…-Suspiro pesadamente. Como si una inminente guerra no fuera suficiente preocupación.

Y mientras la puertorriqueña tenía un muy mal presentimiento junto con una inminente jaqueca, el augur afinaba los detalles de su más reciente idea con una sonrisa perversa mientras caminaba hacia sus aposentos. Las cosas no habían salido exactamente a pedir de boca, pero sin darse cuenta le habían dado la oportunidad perfecta para deshacerse de una vez por todas de su mayor obstáculo en su ambición.

-O-

-Mmmm, cielos daría lo que fuera por una soda-Ese día el sol parecía empecinado en convertir cualquier espacio cerrado en un sauna, era por eso que Leo se encontraba sentado en una de las tantas bancas del parque resguardado bajo la sombra, aunque eso no le protegía del soporífero aire caliente que corría a nivel del suelo-Debí tomar la billetera de sus pantalones cuando pude.

Luego de darle a Paul su dosis mañanera de sexo oral oculto bajo el escritorio le habían mandado fuera para que el mecánico pudiera trabajar sin distracciones. Por fortuna el latino tenía mucha experiencia pasando el rato en la calle sin parecer un huérfano fugado. El truco estaba en mantenerse relativamente cerca de alguna familia o grupo y solo lo tomarían por un chico solitario:

-¡Ey tú!-Justamente estaba comenzando a cabecear por el calor cuando un fuerte grito a solo unos metros frente a él le despertó-Pequeña rata-

-Ey, eres el surfista perdido-Había pasado por un montón de basura, no se iba a dejar asustar por un sujeto en sandalias-¿Pudiste llegar al taller?

-Por tu culpa terminé en los barrios bajos de una ciudad que apesta…-Respondió el ojiverde mientras apartaba las piernas de Leo de un manotazo y se sentaba a su lado extendiendo los brazos por todo el respaldo. Tenía demasiado calor como para intentar estrangular al chico-Peleando con un montón de pandilleros drogados.

-En mi defensa, el noventa y nueve por ciento de Jersey son barrios bajos-

-Pude notarlo-Espeto Percy tirando su cabeza hacia atrás, disfrutando momentáneamente del fresco que había bajo la sombra-Tuve que pasar la noche detrás de un contenedor de basura.

-Pudo ser peor…-Murmuro Leo subiendo sus piernas sobre las de Percy de forma muy confiada.

-Pruébalo y no te golpearé-

-Una vez pasé medio invierno durmiendo en una alcantarilla solo porque estaba caliente-La sonrisa de orgullo en su cara contrastaba completamente con la naturaleza de un recuerdo de ese tipo. Por su parte Percy solo asintió impresionado y le dejo estar. Aún estaba agotado por pasar tan mala noche y además de recorrer toda la ciudad bajo el incandescente sol. Además, aun le dolía su orgullo por haber tenido que pedirles ayuda a ellos:

-Consejo del buen cazador: si varias personas van tras la misma presa haz que ellos hagan el trabajo y luego roba a la presa-Era una estrategia perezosa, vil y tramposa. No podía creer que no se le hubiera ocurrido antes.

Veinte turistas coreanos, un encuentro con la policía y un ataque de troll después:

-… en cuanto estés a salvo, te explicare todo-Dijo mientras retiraba su espada del muro luego de empalar a un drakon bebé-Por ahora vamos, ya casi llegamos.

Por su parte Leo no veía mejor opción que seguir a ese demente. Después de todo su primer intento de fuga acabo con él encerrado en una celda de interrogatorios junto con un oficial armado que intento apuñalarlo con un cuchillo de caza de oro puro, de no ser por ese enorme troll que irrumpió derribando muros y todo no habría salido ileso. Y de no ser por Percy no habría podido escapar del monstruo.

Continuaron corriendo a través de las calles hasta que llegaron a una construcción. Leo no pudo evitar reparar en que ese almacén parecía estar en obra negra desde hacía mucho tiempo:

-¿Ahora qué?-Inquirió mientras cruzaban a través del callejón.

-Esperamos a que vengan por nosotros-Respondió Percy, vigilando ambos lados de la calle en la que habían salido con una expresión alerta, para entonces escuchar un:

-¿Y luego qué?-Por su parte Leo no podía apartar la mirada de su peculiar nuevo amigo. Había comenzado ese día pensando que la peor de sus preocupaciones seria que alguien descubriera su pequeña aventura en el taller mecánico; pero desde que se encontró con Jackson había visto su vida en peligro más veces de las que quería recordar ¡y todo en menos de dos horas!

-¿Además de ir a un lugar seguro?-Inquirió Percy llevándose las manos al mentón y pensándolo seriamente por un instante, pero al mismo tiempo un auto cruzo en la esquina y se acercó haciendo sonar la bocina un par de veces-Bueno, prepárate para un montón de locuras…

-¡¿Más?!-Espeto Leo con genuina incredulidad y listo para empezar a correr en otra dirección. Pero cuando la minivan se detuvo frente a ellos y la compuerta lateral abierta se abrió, revelando lo que parecía ser un auto secreto del gobierno lleno de monitores, y teclados y demás equipo electrónico, sopeso su seguridad personal y su fanatismo de geek en una balanza. No hace falta decir cual gano.

-No toques nada-Espeto el conductor en cuanto subieron. A su lado la puerta del copiloto se abrió y subió el ojiverde-Me debes una grande, Jackson.

-Sí, sí, calcula los intereses luego…-Rebatió Percy mientras se ponía el cinturón-Por ahora conduce, le explicaremos todo a nuestro amiguito de camino al campamento.

-Sí, sobre eso…. ¿Recuerdas que te dije que las cosas se complicaron?-Su pequeña retorica amerito una fuerte mirada de estupefacción y acusación-¡No eres quien para juzgarme! ¡Te dije que era mal momento, agradece que pude llegar a recogerlos!

-¿Qué paso ahora?-Inquirió Percy con su cabeza hacia atrás mientras presionaba la mano contra sus ojos:

-Digamos que regresar al Campamento Mestizo ahora no es una opción para mi…-Respondió Luke con su mejor sonrisa pícara-Pero, tengo un plan de respaldo. Solo, tendrán que seguirme la corriente.

-Ah sí, eso nunca acaba mal-Y Percy no pudo estar más de acuerdo con Leo.

Continuara…

Ok, sé que normalmente digo esto, pero ¡esta vez en serio que me muero por saber que opinan!

Por otro lado, creo que el hecho de que ese presagio de fuego y destrucción era algo obvio que se refería a nuestro querido Leito Valdez. Debí pasarlo por algunos filtros más jaja y tal y como advertí al principio tuvimos una escena muy oscura respecto a lo que ha significado para Leo sobrevivir. Y por si fuera poco las cosas con Jason se han complicado un poco…

¿Acaso las sospechas de Reyna son acertadas? ¿O todo forma parte del plan? ¿Qué ocurrirá la próxima vez que Percy y nuestro Pretor favorito se encuentren? ¿Cuál será el siniestro plan de Octavian? ¿De qué forma deberá lidiar el pretorado cuando se enteren que su misión urgente falló? ¿Y ahora que Luke regreso que va a pasar? ¿Qué ha ocurrido como para que no pueda regresar a Long Island? ¿Los problemas terminaron o es mejor que Leo se compre un casco?

¡Uhhh las cosas se están calentando de la mejor manera! Siendo honesto está saliendo mucho más sustancial de lo que había planeado desde un principio.

En fin, eso ha sido todo por hoy mis amores. Si siguen algún otro de mis trabajos los invito a ir a revisarlo, y si no lo hacen los insto a hacerlo lo más pronto posible. No es por nada, pero soy bueno n_n

Nos veremos en mayo mis preciosuras y recuerden: cuídense, acaricien a su mascota, no descuiden sus estudios y dejen su review. Son parte vital de una buena alimentación XD