El amanecer trae consigo uno de los peores días de mi vida. Despedirme de Prim y mi madre para los Juegos fue duro, pero decirle adiós a Willow es insoportable. No puedo ni imaginarme lo que sintió Cecelia al despedirse de sus tres hijos para el Vasallaje.

- Voy a asegurarme de que otros niños como tú estén bien, pero volveré, te lo prometo –le digo a Willow que no se está enterando de nada de lo que está pasando. La abrazo fuertemente y le beso su suave cabecita. Me entra la ansiedad y empiezo a darle varios besos seguidos en la mejilla sin parar y ella se ríe, aliena a mi dolor. No sabe lo que pasa pero sabe que le gustan los besos.

- Salimos en cinco minutos –dice la comandante Sol, quién está al cargo de los voluntarios.

Creo que Boggs se desilusionó un poco al saber que me iba con otro pelotón. Gale, Finnick y Boggs se han ido juntos a primera línea mientras que Prim y yo nos quedaremos en la retaguardia pero nos desplazaremos donde sea que nos necesiten. Nos despedimos de ellos ayer, Finnick también deja a Annie atrás y eso me parte el alma.

- Bueno, ha llegado la hora –dice Peeta con tristeza y yo le paso a Willow con todo el dolor de mi corazón. Es soltarla y echar inmediatamente de menos su calor.

- Lo único que me consuela es saber que se queda contigo –es cierto, Peeta es un padrazo y no confiaría en nadie más para tal labor.

- Antes de que te vayas, tengo un regalo para ti –Peeta sujeta a Willow con un brazo mientras que con el libre rebusca en el bolsillo de sus pantalones. Es increíble lo cómodo que se le ve siempre con ella, es como si llevara una hogaza de pan bajo el brazo o algo así. Peeta me ofrece un papel doblado, lo abro y descubro el dibujo de unas flores naranjas.

- Este es uno de mis dibujos favoritos –es uno de los que cuelgan cerca de la cuna de Willow.

- He escogido este para que el naranja te recuerde a mí y para que este borrón de aquí –dice señalando una parte en la que la pintura se emborrona– te recuerde a Willow. Le puso la mano encima antes de pudiera evitarlo –me he prometido no llorar así que hago un esfuerzo y me trago el llanto. Este regalo es justo lo que necesitaba para salir adelante.

- Gracias –le digo de corazón. Entonces me doy cuenta que no tengo regalo para ellos–. Espera, vosotros podéis quedaros con esto –estoy quitándome el pin del Sinsajo cuando Peeta me detiene.

- ¡No! Es tu amuleto, él ha hecho que vuelvas siempre a casa, no te lo quites –dice alterado.

- Es que sino no tengo nada que daros –digo nerviosa por no haber pensado en eso.

- Podrías darnos un beso, sabremos apreciar el regalo –no puedo con la cara de buenazo que pone así que le beso con intensidad todo el tiempo que me permiten.

- ¡Hora de irnos! –dice Sol con voz potente, oigo cómo la gente empieza a arrastrar sus pies hasta el aerodeslizador.

- Cuídala por favor –digo con agonía y le doy otro beso a Willow.

- Estaremos bien. Tú eres quién tiene que cuidarse –Peeta me da un último apretón de mano, reticente a soltarme, hasta que al final me deja ir. Yo me giro rápido para no verles más, porque si miro otra vez a sus ojos azules perderé la determinación y no me subiré a la nave.

Mi madre se ha estado despidiendo de Prim y está junto a Peeta y Willow ahora. Prim llega a mi lado y yo no le hablo. Estoy enfadada con ella y ella conmigo, porque ha intentado por todos los medios de que no viniera, pero claro, si ella va, yo voy, porque a mí a cabezota no me gana nadie y aquí estamos, peleadas pero en el mismo avión. Peeta le coge la manita a Willow y hace que se despida de mí. Eso es lo último que veo antes de que la puerta se cierre.

Willow ha tardado un par de horas en entender lo que ha pasado (básicamente porque estaba aún un poco adormilada) pero ahora ya es más que consciente de que su madre no está. Llora, llora y llora. No es por el pañal, no es por hambre, no es por sueño, no es que le duela nada. Es que sabe que Katniss no está. La paseo por el cuarto pero no da resultado, los vecinos deben de estar más que hartos. Estoy tan desesperado y ahogado por estas cuatro paredes que se me ocurre pasearla por el pasillo. Me aseguro que no haya nadie y subo y bajo pasillo arriba, pasillo abajo. Nada, no hay nada que hacer.

Consigo que Willow se duerma de madrugada, aunque se despierta al cabo de poco rato. Cuando Haymitch entra por la puerta estoy tan cansado que llevo más de diez minutos sin conseguir terminar el biberón que estoy intentando hacer.

- Estás hecho un asco –confirma con rotundidad.

- Siempre tan observador…

- A ver, dónde está esa llorona empedernida –no espera a que le responda y se acerca a la cuna–. Muy bien diablillo, tú te vas a quedar conmigo –sus palabras me ponen alerta.

- ¿Qué piensas hacer?

- Cuidarla mientras tú comes algo, o duermes, o hagas lo que necesites hacer para no morirte –coge la silla, la pone a su lado y se sienta con una pose que indica que no piensa moverse de ahí.

- ¿Estás seguro? –no recuerdo la última vez que he comido.

- Claro, yo me quedo con el Sinsajito –y le zarandea la mano amistosamente, la pequeña se ríe.

- A Katniss no le gusta que le llames así –digo recordando lo que nos costó ponerle nombre.

- Katniss no está aquí –su comentario me hiere y me borra cualquier intención de seguir discutiendo con él. No hacía falta que me lo recordara, precisamente.

- Si tiene hambre dale esto –digo dejándole el biberón encima de la mesa–. Ahora vuelvo.

Mientras mastico esta espesa avena y hago esfuerzos para no quedarme dormido mientras como, me queda más claro que nunca que no puedo encargarme de esto yo solo, no al menos del mismo modo que lo hacíamos con Katniss. Para empezar, me niego a tener que pedirle a Haymitch que cuide de Willow siempre que tenga que salir del cuarto. De hecho había intentado pedir que me trajeran la comida ahí como favor especial por estar cuidando de un bebé (me habían dejado tener una pequeña nevera y una especie de mini microondas para que pudiera preparar la leche de Willow), pero aparentemente dejarme tener comida de adulto no era negociable. Doy una ojeada al comedor; la falta de niños es alarmantemente notoria pero aún y así tomo una decisión. Esa misma noche voy con Willow al comedor.

Nada más llegar siento como atraemos la mirada de todo el mundo. Generalmente Katniss y yo solemos llamar mucho la atención, así que imagínate lo que la atrae nuestra hija. Primero creo que ese es el motivo de todos esos ojos fisgones hasta que me doy cuenta que no se debe tanto al hecho de ser una Everdeen-Mellark (que también), sino que se debe al mero hecho de ser un bebé. Están demasiado desacostumbrados a ver ninguno, de modo que se sienten atraídos por ella. Mientras sostengo a Willow con una mano, y la bandeja de comida con la otra, la cocinera se ofrece para ayudarme a llevar la bandeja mientras no deja de sonreírle a la pequeña. Mi hija, señoras y señores, ha encandilado a todo el Distrito 13 en menos de cinco minutos.

Mientras como soy consciente de que todos me miran, pero hago un esfuerzo por ignorarlos. Todo esto sería mucho más fácil si solamente yo fuera el objeto de su curiosidad, pero claro, se trata de Willow, así que me cuesta hacer ver que no pasa nada. Supongo que tendré que esperar a que se acostumbren y dejemos de ser la novedad. Pero eso no va a ocurrir pronto, lo sé cuando me encuentro con tres niños delante de mí, atraídos por Willow como moscas a la miel. Los reconozco inmediatamente aunque nunca he tratado con ellos: son los hermanos de Gale, puedo ver la marca Hawthrone en cada uno de ellos. Sé que se llaman Rory, Vick y Posy, aunque ahora mismo no sé quién es quién. Viéndolos es más que evidente que estos niños también han pasado por mucho; si bien Gale tuvo que ocupar el lugar de su padre, el mayor de estos tres ha tenido que ocupar el lugar de Gale ahora que su hermano se ha ido de nuevo. El del medio no parece ser tan responsable como su otro hermano, tiene la cara de aquél que le gusta hacer travesuras y la pequeña es simplemente encantadora. Se parece muchísimo a Gale lo que me provoca un poco de escalofríos, pero en general este trío es bastante agradable.

Me doy cuenta de que no parecen tener intención de hablar así que empiezo yo.

- Hola, sois los hermanos de Gale, ¿verdad?

- ¿Esta es la hija de Katniss? –dice la pequeña ignorando mi pregunta.

- Sí, se llama Willow –me aparto un poco de la mesa y se la acerco para que puedan verla bien. La pequeña le coge la manita, el del medio le toca la mejilla y el mayor, quién actúa como Gale, se queda mirándola desde una distancia prudencial.

- Hola Willow –dice le pequeña con una amplia sonrisa. Recuerdo que Hazelle, su madre, sí vino a visitarnos junto con la señora Everdeen, pero estos tres no la habían visto aún. Me doy cuenta de que hemos pasado mucho tiempo escondiéndola.

- Vosotros queréis a Katniss, ¿verdad? –no me imagino lo raro que debe ser para ellos toda esta situación.

- Sí –responde el del medio sin titubear, aunque el mayor frunce el ceño.

- ¿La echáis de menos?

- No hemos pasado mucho tiempo con ella… –eso me parte el corazón aunque nadie puede reprochárselo a Katniss, y ni siquiera a Gale. Los dos han padecido y luchado tanto que es normal que hayan acabado distanciándose como resultado. Es triste pero me temo que también inevitable.

- Podéis venir a vernos siempre que queráis. A Willow le encantará jugar con vosotros –los tres sonríen de forma unánime.

Después de varios días viéndome carretear a mi hija bajo el brazo, un soldado del trece me ofrece una especie de cesta para que al menos pueda dejar allí a Willow mientras yo como. Me hacen el favor de guardármela en el comedor y prácticamente me la preparan cada vez que me ven llegar. Estoy bastante abrumado y agradecido por este cariño que me demuestran, hasta que empiezo a captar comentarios sueltos y miradas de pena y compasión. Sus cuchicheos me ponen de malhumor porque se compadecen de nosotros mientras hablan sobre lo mala que es Katniss por habernos abandonado. Eso me saca de quicio. Nos tienen pena cuando habían querido verme muerto y odian a Katniss cuando precisamente es ella quién les está salvando el culo en esta guerra, además, que han sido ellos mismos quienes han empujado a Katniss a marcharse por ser el símbolo de la rebelión. Estos pensamientos están haciendo que recupere mi odio y rencor generalizado gestado durante la tortura… por suerte viene Annie y logra sacarme de este remolino de negatividad.

Annie echa mucho de menos a Finnick y suele pasarse a vernos a menudo para ver cómo estamos. Willow sigue de malhumor por la marcha de Katniss pero ver a Annie la distrae, básicamente porque creo que su color de pelo le llama mucho la atención y, como se pasa la vida tirando del pelo de la gente, tirar de un pelo naranja le debe resultar estimulante.

- ¿Sabe ya que su madre no está?

- Sí, lo sabe, ya te digo yo que sí –me froto los ojos con cansancio. Annie me cae bien, se ha convertido en una buena amiga de manera inesperada.

- ¿Cómo es cuidar de un niño tú solo? –normalmente Annie no estaba interesada en hablar, dejaba que Finnick fuera quién entablara las conversaciones, pero desde que se fue me habla bastante, supongo que hace un esfuerzo para buscarse compañía.

- Agotador y desquiciante.

- Yo podría ayudarte –Annie a pesar de todo es una buena persona. Normalmente está encerrada en su mundo y cuando aterriza en el nuestro suele mostrarse desorientada y perdida. Pero con Willow se centra bastante, al parecer los bebés tienen el mismo efecto en ella que con Finnick.

- Gracias por ofrecerte pero estoy bien. La señora Everdeen me echa una mano de vez en cuando… –muy de vez en cuando, solo cuando no sé qué hacer para que deje de llorar o sospecho que se encuentra mal. La alternativa rápida es Haymitch, acudo a él cuando necesito dormir.

- No sería una molestia, así me ayudaría a practicar –ha dicho "practicar". Recuerdo el bombazo que soltó la primera vez que vio a Willow.

- ¿Aún sigues queriendo ser madre?

- Sí, pero ya no es que lo quiera, es que voy a serlo. Estoy embarazada –eso me deja completamente en shock.

- ¿Enserio? –ella asiente fervientemente con la cabeza– Oh, vaya… eh –me cuesta un poco de procesar porque seguimos estando en guerra. Además, ahora que tengo una hija sé realmente lo que es ser padre y solo de recordar la odisea que supuso para Katniss gestarla y traerla al mundo me siento hasta mal por Annie. Pero esto es lo que ella desea, así que da igual lo que yo piensa. Finalmente me contagio de su entusiasmo– Enhorabuena Annie, me alegro muchísimo por vosotros.

- ¡Gracias! –dice con una amplia sonrisa.

- ¿Y cómo te encuentras? Finnick no me comentó nada pero es que hemos estado tan ocupados con Willow… –digo disculpándome por no haber estado ahí con ellos.

- Finnick no lo sabe –eso capta mi atención.

- ¿De verdad? –recuerdo a Katniss sola en el Distrito 13 mientras yo estaba en el Capitolio… me dan escalofríos al darme cuenta de lo parecidas que son nuestras situaciones.

- Si, no lo sabe. Será una sorpresa cuando vuelva. ¿Me guardarás el secreto? –me pregunta inocentemente y sin perder esa amplia sonrisa. Todo esto me preocupa pero Annie no lo ve del mismo modo que yo así que no le veo sentido a desanimarla.

- Claro, no te preocupes. Y mientras tanto puedes contar conmigo para lo que necesites –le digo con sinceridad.

- Gracias pero estoy bien. Me conformo con poder pasar un ratito con Willow –entonces su mente se desconecta, lo sé porque levanta la mirada y la deja perdida– Ojalá Finnick ya hubiera regresado…

- Lo hará pronto –le digo aunque creo que ya no me escucha. De repente me imagino que ni Finnick ni Katniss vuelven nunca. Seríamos madre y padre solteros. La idea me golpea con tanta fuerza que me aturde y tengo que poner todo mi empeño en pensar en otra cosa.

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**Nota autora: ¡Hola! Creo que este capítulo quizás necesite más revisión de la que le he dado, pero de nuevo, si no lo sub hoy creo que no lo haré pronto, así que mejor subirlo ya.

Me ha gustado meter a los hermanos de Gale, ya que solo salen en los libros y aun así salen bien poco. Siempre me he preguntado cómo se sintió Katniss en relación a ellos una vez volvió al D12 después de la guerra. ¿Seguiría pensando en ellos? ¿Sufriría pensando que los niños la habrían olvidado al cabo de los años? Sé que no interactuó tanto con ellos como con Prim, pero igualmente es un hecho que perdió a todos los niños que cuidó, lo que creo que ayuda agraviar más su dolor en general… No sé, es algo que pienso a veces (especialmente cuando escribo fanfics posts-guerra), decidme que pensáis con respecto a esto.

PD Haymitch llamando a Willow "Sinsajito" me da la vida, es como cuando llama preciosa a Katniss para molestarla. ¿Os gustó ese detalle?

¡Muchas gracias por seguir leyéndome! ¡Besos y cuidaos!