¡HOLA MIS AMORES!

*Un centenar de armas lo apuntan desde todas direcciones*

Tranquilos, tranquilos… Sé que todos deben estar furiosos por esta actualización tardía pero esta vez fue inevitable: a mi monitor le cayó agua, así que tuve que esperar al menos una semana para asegurarme que estuviera perfectamente seco antes de volver a conectarle. Créanme estaba igual de frustrado porque tenía todos los capítulos calienticos para subirlos.

Pero, en fin, no los distraigo más, ¡nos veremos en las notas finales!

Capítulo 24:

"Los Túneles del Laberinto"

Algunos minutos antes que entraran al laberinto:

Sentado en una de las bancas de la estación del metro, Luke golpeteaba impaciente el suelo con su talón mientras miraba impaciente su reloj. Casi era la una de la tarde y Percy aún no daba señales de aparecer. Era difícil saber si estaba más preocupado o irritado por estar perdiendo el tiempo:

-¿Papa con queso?-Detrás de él Leo se dedicaba a saquear la máquina expendedora. Después de todo habían echado a todos los mortales tras hacer zonas una alarma de bomba.

-No-Gruño el hijo de Hermes.

-¡Yo la tomaré!-Percy apenas tuvo tiempo de hacerse un lado para esquivar el pedazo de madera que le arrojaron-Vale, perdón por el retraso. Se nos fue el tiempo con el reencuentro…

-Sí, se nota-Respondió Luke revisando los moretones que Percy lucía-¿Están listos? ¿Y donde está-

-Es una muy mala idea…-En ese mismo momento Jason se acercaba bajando apresurado por las escaleras-Y por desgracia, la única que tenemos.

-Sabía que no te había dicho nada-Murmuro Luke presionando el puente de su nariz.

-Deja eso para luego, tienes que irte…-Se apresuró Percy tomando su mochila de junto a la de Leo y además colgándose las otras dos-Los compañeros de este tonto tienen que vernos lanzarnos a nuestra muerte.

-¿Qué- Sabes, no me importa-Se retractó rápidamente el mayor, para entonces darle un abrazo apresurado a cada uno-Solo cuídense, por un demonio. Tienen que regresar, de preferencia enteros.

-Es lindo verte en papel de mamá gallina-Se mofo Leo arrastrando una sospechosa maleta con rueditas-Ya lo veras, estaremos de regreso antes que los jefes titanes puedan decir "supercalifragilisticoespialidoso"

-¡Jackson!-Por mucho que Jason quisiera preguntar al respecto sobre la declaración de ese chico latino, el grito del centurión de la primera desde la entrada de la estación les aviso que tenían poco tiempo:

-Maldición…-Respondió Jason sacando su espada; por un instante Luke y Leo reaccionaron, pero el rubio volvió a hablar en susurros-Dense prisa y corran a la entrada.

-Leo, ve adelante pero no entres hasta que te de la señal-Dijo Percy mientras arrojaba al moreno a las vías del tren, para entonces girarse hacia Luke-Gracias por todo, prometo compensártelo-Agrego para entonces darle un rápido beso de despedida en la mejilla-Deséanos suerte, ¡ahora largo!

-Suerte…-Fue la respuesta de Luke antes de palmearle el hombro a Jason al pasar de su lado-Intenta no enloquecer allá abajo.

-Iré con Percy, ¿recuerdas?-Murmuro Jason.

-Aun puedes arrepentirte-Rebatió Luke con las manos en los bolsillos dándole la espalda mientras se alejaba.

-Ja, lo dice el tipo que lo estuvo ocultando todo el tiempo-Refutó Jason, y aunque no podía verlo sabía que una sonrisa mordaz se había dibujado en la cara del hijo de Hermes. Solo recibió un gesto de "hasta la vista" con las manos antes de ver como el rubio desaparecía entre una extraña niebla.

Ni siquiera tuvo tiempo para apreciar tal demostración, era momento de dar la señal:

-¡Rápido, entraron al túnel!-Ni siquiera les dio tiempo para terminar de bajar mientras señalaba hacia donde Percy se encontraba haciéndoles señas-"Idiota, al menos intenta disimular"

-¡Malditos romanos, nunca me detendrán!-En poco tiempo estaban escenificando lo que Percy había llamado antes "la pantomima de los atrapados". Aunque lo más impresionante era que Percy usara una palabra como "pantomima". El ojiverde estuvo pretendiendo cosas como: luchar, fingir superioridad y el clásico torcerse un tobillo luego de tropezar. Como fuera, terminaron arrinconándolo en medio de uno de los túneles:

-¡Ríndete, Jackson!-Espetó el Pretor en su papel-¡Entrega al chico y su ejecución será rápida!

-¡Nunca! ¡Preferiría morir que entregar a un alma inocente a los perros de la legión!-Y Percy obviamente estaba muy metido en su papel. Además:

-¡No, por favor! ¡Solo quiero regresar a casa y terminar mi tarea de matemáticas!-Aun no conocía realmente al chico llamadlo Leo, pero era obvio que iba a sacarle las olimpiadas en jaquecas.

-¡Ríndanse! ¡Están rodeados!-Al menos los otros legionarios no notaban la sobreactuación de los otros dos. El centurión de la primera quiso adelantarse, pero recibió una patada de lleno en la entrepierna:

-Afff, no quería hacer esto…-Hablo Percy mientras se pegaba a la pared-Pero solo nos queda una ruta de escape.

-¿Qué? ¿De verdad podemos escapar?-Inquirió Leo con brillo en los ojos. Jason en verdad comenzaba a considerar arrepentirse-¡Señor, lo seguiré a donde sea!

-¡Muajajajaja! ¡Veamos si son tan valientes como para seguirnos a las profundidades de la locura…!-Jason de verdad, de verdad quería golpear a esos dos. Ambos tenían el mismo estúpido sentido del humor:

-¿A qué te refieres?-Inquirió uno de los decuriones de la primera. Lucia realmente preocupado, y Jason comenzó a cuestionar el intelecto de los legionarios, ¿en serio se estaban tomando en serio esos diálogos de caricaturas?

-¡A esto!-En cuanto Percy coloco su mano sobre una de las losas del muro, un enorme pasadizo se abrió como si fueran las fauces de un monstruo-¡Sayonara!-

-¡Alt-

-Espera…-Justo cuando los otros quisieron seguir a Percy y a Leo, Jason los detuvo. Esta era la parte critica de su plan-No pueden entrar ahí. Es el Laberinto-Explico fríamente, recibiendo las reacciones de sorpresa y temor que esperaba-Ustedes regresen al campamento e informen a Reyna.

-Jason, no irás a-

-Es mi responsabilidad-Espeto estoicamente el rubio dando un paso al frente-Yo los seguiré y acabaré la misión-

-Pero-

-¡Es una orden de su pretor!-Bramo Jason adentrándose en corredor. Y antes que ninguno pudiera reaccionar el pasadizo se cerró, y con ello la sentencia de muerte del chico de la profecía del fuego y la destrucción, del desertor Percy Jackson. Y del Pretor, Jason Grace.

En la actualidad:

Por supuesto que la noticia fue un duro golpe para la moral de todos en la legión. No que Jason fuera el chico más popular, pero todos sus compañeros le tenían en buena estima ya fuera como líder o como guerrero. Sus actos de sepelio, así como los honorarios se llevaron a cabo la misma tarde del día que los legionarios sobrevivientes de la misión regresaron.

-…-Por desgracia era una responsabilidad que recaía en el augur. Los ritos se llevaban a cabo en el templo de Júpiter, donde el lugar del augur era en el altar mayor entonando los cánticos correspondientes para encaminar el espíritu del pretor hacia los Elíseos. Era una fortuna que todos los asistentes estuvieran de espaldas a él o verían la asquerosa expresión de satisfacción que tenía pintada en el rostro.

Las cosas habían salido mucho mejor de lo que había esperado. Sabía que Grace no tendría el valor de ejecutar a Jackson él mismo, el plan era acusarlo de traición e incumplimiento de sus deberes o en caso que realmente tuviera las agallas de terminar el trabajo sus hombres tenían órdenes de matarlo por la espalda mientras estuviera cansado y alegar que se habían matado el uno al otro. Pero no hizo falta mentir ni ensuciarse las manos.

¡El muy imbécil se había arrojado de cabeza al Laberinto Maldito! Era tan hilarante que le daban ganas de echarse a reír ahí mismo. Incluso ahora era difícil contener los pequeños espasmos por contener las carcajadas.

Y en contraste al buen humor del descendiente de Apolo, la pretora se encontraba sentada en su lugar a la cabeza de la mesa del salón del Principa. Tenía ambas manos entrelazadas a la altura de su rostro, con una mirada sombría mientras contenía el impulso de levantarse y gritar llena de furia. Conocía de sobra las leyendas sobre el laberinto, y si bien no era el tipo de mujer que se dejara impresionar por simples rumores incluso ella tenía sus reservas respecto al lugar. Pero no hay que confundirse, tenía la confianza suficiente en su compañero. Sabía que si alguien podía sobrevivir por los pelos era Jason.

La razón por la que estaba tan furiosa era porque estaba segura de que todo aquello era cosa de Percy. Y bien, no estaba en contra de ayudar al cabeza hueca. Lo que no soportaba era que ninguno de esos dos idiotas parecía comprender lo significaba para el Campamento Júpiter sus acciones. Sin Jason ahí había un puesto bacante como pretor, y no había duda que no pasaría una hora antes que Octavian empezara a hacer campaña para hacerse con el cargo. Si es que no lo había hecho ya.

Y lo que era peor, ¡que ella debía lidiar con todo sola!

-Eh, ¿pretora… Ramírez?-

-¿Qué quieres, Zhang?-Respondió, con muy poca amabilidad a quien interrumpió su pequeña proceso de supuración de estrés.

-M-me enviaron para informarle que habrá una reunión del senado después del almuerzo-Su primera respuesta fue un sonido gutural de parte de Reyna, que bien podría interpretarse como "Entendido" o "Roma bendita, quiero matar al mensajero". Por fortuna el probatio conservaba el suficiente sentido común como para retirarse de inmediato:

-Frank…-Para su mala fortuna la pretora se le adelantó cuando estaba a punto de salir-Ven un momento.

-¡…!-Por mucho que quisiera salir corriendo en dirección contraria, solo pudo tragar grueso y armarse de valor mientras cruzaba el salón hasta estar junto a su pretor. Firme, recto y con un muy evidente temblor en las rodillas.

-Él…-Por fortuna Reyna tenia aun los ocultos-No te dijo nada cuando se fue, ¿cierto?

No hacía falta ser un genio para adivinar a quien se refería la puertorriqueña. Y que se lo preguntara tan abiertamente solo le traía malos recuerdos; tras la deserción de Percy, él y Hazel habían sido objeto de largos interrogatorios por parte de los altos mandos. Por no mencionar un acoso constante de parte de los agentes de Octavian. De no ser por Jason estaba seguro que habrían pasado por cosas peores.

Pero en ningún momento Reyna se había involucrado más allá de simplemente ordenar ninguna tortura. Estaba más preocupada en organizar las defensas contra el ejército Titán. Pero ahora estaba preguntándole directamente, y a diferencia de los matones regulares, él le tenía pavor.

Y por desgracia, los días estaban a punto de volverse mucho más largos.

-O-

Habían transcurrido poco más de veinticuatro horas desde que las puertas del laberinto se habían cerrado. Sin embargo, había muchas otras formas de medir el paso del tiempo dentro del laberinto. Jason contaba el número de veces que una trampa secreta casi le corta la cabeza, veinte siete. Leo contaba todos bichos asquerosos que les habían perseguido, alrededor de ciento cuarenta y tantos; la mayoría asquerosas cucarachas gigantes come carne. Y Percy llevaba la cuenta de todas las quejas respecto a su falta de plan sobre cómo demonios vamos a orientarnos en este maldito lugar, era mejor no mencionar ese número o terminaría por arrojar a Leo él mismo a la próxima fosa con picos en el fondo:

-Afff, viejo, siento que hemos caminado por días-

-Bueno, dicen que el tiempo corre diferente aquí abajo así que tiene sentido-Coincidió Jason vigilando los dos túneles que tenían al frente. Habían llegado a una especie de intersección que parecía una ermita circular, con una fuente seca en el centro y que llevaba a tres diferentes direcciones-¿Deberíamos continuar un poco más?-Inquirió en dirección a Percy, quien alterno su mirada entre sus compañeros y la oscuridad de los corredores a su alrededor.

-Descansemos aquí por hoy-Respondió. Estaba molido, Jason no lucia mejor y ni que decir de Leo. Ese lugar era más seguro que hacerlo en medio de uno de los corredores; por suerte el rubio parecía concordar con él-¡Oye Leo! Una fogata porfa, yo cocinaré…

En poco tiempo toda la estancia estaba inundada con el aroma de los frijoles enlatados y carne cocida. Percy no era ningún genio gourmet, pero estaban tan hambrientos que la comida supo a gloria. Apenas terminaron no fue sorpresa que Leo cayera dormido el primero:

-Entonces…-Dijo Jason mientras le colocaba una chaqueta doblada de almohada al moreno-Suponiendo que lleguemos a Dédalo en una pieza, ¿cómo planeas convencerlo de qué lo acepte como alumno?

-Pensare en eso cuando lleguemos-Un pequeño guijarro le golpeo la frente apenas respondió-¡Ey!

-Deja eso ya-Espeto Jason con enojo mientras sostenía el siguiente guijarro entre su pulgar y el índice apuntando al ojiverde-Nos metimos en este maldito lugar por ti, así que mejor empieza a compartir el famoso plan-Acoto con un claro tono de amenaza en la voz.

-En realidad, invento el plan sobre la marcha-Gracias al cielo fue capaz de atajar el guijarro con una mano, o habría perdido un ojo. Aunque a juzgar por la expresión de Jason estaba a punto de tirársele a sacarlo él mismo-Vamos, sabes lo que dicen: entre más detallado un plan es más seguro que salga mal.

-Y para eso existe el plan B-Rebatió el rubio arrojando un envoltorio más a las pequeñas llamas.

-Tendría que hacer todo el abecedario en planes de respaldo, más los respaldos de los respaldos…-Dijo Percy mientras se levantaba y caminaba hacia una de las bancas que había junto a las paredes, con un par de patadas fue capaz de conseguir un montón de madera que arrojo al fuego-Me da flojera esforzarme tanto, así que mejor improviso…

Y ahí estaba de nuevo. Esa extraña sombra que siempre parecía moverse sobre Percy. Jason sabía que solo era su propio instinto de supervivencia lo que la percibía, y justo por eso era que a veces se sentía nervioso respecto a la naturaleza de Percy. Por un lado, hablaba de ser flojo, pero romper toda una banca para alimentar una fogata era un esfuerzo considerable. Por un lado, decía algo mientras la sombra tras él hacia exactamente lo contrario.

Apreciaba mucho a Percy, y de verdad le tenía mucho cariño como persona. Pero era difícil confiar en alguien tan discordante:

-… aunque no es tan simple-De repente, cuando estaba comenzando a sumergirse en las dudas y el temor la voz del ojiverde se sintió como si alguien le sujetara de la muñeca-No siempre estoy seguro de lo que hago, y mis errores podrían costarle caro a alguien que me importa.

-¿Entonces por qué insistes con eso?-Inquirió el romano mirando a las sombras.

-Tener un objetivo te ayuda a no dudar, mucho-Agrego con una mota de humor.

-¿Y cuál es?-En ese momento, tal vez a causa de la luz de las llamas o algo más, la expresión del griego se tornó extrañamente oscura. El ceño de Jason se frunció levemente cuando la espera se prolongó por casi un minuto.

-Solía pensar que era solo estar con mi familia: mamá, mis tías, Ty´, incluso el fastidioso de Escusado. Mientras ellos estuvieran bien no me importaba nada más…-Respondió con cierto tono soñador, el cual fue reemplazado por uno más amargo casi al instante-Pero entonces llegue al Campamento Mestizo. Ver con mis propios ojos a los chicos de la cabaña once fue... Affff. Y luego lo de Bianca, la hermana de Nico-Agrego en una rápida aclaración-No tuve corazón para abandonarlo también, así que lo adopté como mi hermanito de inmediato.

Mientras hablaba, ninguno era consciente de que los ojos de Leo se habían abierto, dándoles la espalda fingiendo seguir durmiendo mientras escuchaba atentamente:

-Empecé a sentirme extraño. No quiero ser ningún estúpido héroe, pero tampoco podía dejar de pensar en todos esos chicos del campamento. No voy a decir que todos me agradaran, pero en cierta forma los entiendo. Digo, ¿la única forma que tienen para ser reconocidos es arriesgarse luchando por un padre o una madre que nunca veló por ellos? Fue entonces cuando volvimos a encontrarnos…-Agregó con una sonrisa en dirección al rubio-Conocí Nueva Roma, no es un paraíso, pero tiene muchos pros contra el lado griego. Pero entonces, llegamos a la cacería de Leo. Amigo, es solo un niño y no hace falta ser un genio para adivinar que su vida ha sido más que complicada.

-Tienes razón-Coincidió Jason avergonzado, resistiendo el impulso de llevar su mano al cabello del supuestamente dormido mestizo-Pero no podemos solo ignorar a los dioses cuando queremos-

-Ese es el punto-Atajo Percy con algo de sorna-Siguen siendo sus mandaderos, los obligan a hacer el trabajo sucio. Vale, son sus hijos y descendientes, son familia. Ok. Pero nunca los han tratado como a familia ¿o sí? Y aun así los arrastran a sus dramas y peleas divinos.

-No es tan simple, Percy. Si los dioses son derrocados todos vamos a pasarlo mal-

-Sí, entiendo eso-Interrumpió el ojiverde con un gesto exasperado de las manos-¿Pero solo por eso se supone que debes pelear por un padre al que nunca has visto? Si tanto nos necesitan podrían llamar de vez en cuando, llevarlos a la escuela el primer día, mostrar un poco de interés en sus hijos…-Por mucho que el legionario quisiera rebatir, la verdad era que el muchacho estaba de acuerdo. Muy en el fondo siempre había sentido algo parecido, pero era la primera vez que podía ponerlo en palabras:

-¿Y por qué te importa tanto?-Sin darse cuenta las emociones de Jason habían comenzado a agitarse durante todo el rato que llevaba escuchando a Percy. Eran la lucha entre los sentimientos que tenía como legionario y sus sentimientos personales como un adolescente. Y el resultado, fue el enojo-Tú creciste con una maldita familia que te ama…-Espetó mirándole con acides-¿Por qué te importa lo que nos pase a un montón de huérfanos?

-No te confundas, no es que quiera jugar al santo redentor y salvarlos a todos-Rebatió Percy acomodando un poco las brasas con una rama-No voy a arrastrar a nadie a nada que no quiera. Si quieren ir y arriesgar el cuello es su problema.

-No lo comprendes…-Jason no había notado en que momento había doblado las piernas contra su pecho, pero justo en ese momento se sentía muy bien poder esconderse entre sus rodillas-Luchar, es el único propósito que da sentido a los semidioses-Ese era un sentimiento con el que llevaba años luchando.

Y era la primera vez que lo pronunciaba en voz alta.

-Lo que me molesta no es la lucha-En ese momento, presa de la autocompasión, sintió como alguien peinaba su cabello hacia atrás en un gesto cariñoso. Pero, sobre todo, consolador-Es que los envían a morir como si a nadie más le importara. Jason…-De repente la voz de Percy no sonaba confiada y amable-No me pidas que te vea correr a la guerra, porque si algo te pasara no podría soportarlo-Estaba atemorizado. La suplica inundaba cada una de sus palabras.

-¿…?-Cuando levantó la cara y sus miradas se cruzaron pudo ver que Percy no hablaba solo por él. Reyna, Frank, Dakota, Gwen, la señora Marcy y muchos más. Todos aquellos que habían estado con él desde que era un bebé en el campamento. Todos lamentarían su muerte.

Si el moría seria la causa de un dolor con el que muchas personas se verían obligadas a vivir.

¿Cómo es que nunca lo había pensado así?

-Solo quiero darles una opción diferente-La voz de Percy nuevamente era amable, con una cálida sonrisa mientras le peinaba el cabello rubio hacia atrás-Que puedan elegir algo además de "pelear y morir" o "sobrevivir solo y morir".

-¿Exactamente a cuantos planeas salvar?-Aunque no necesitaba una respuesta. Podía verlo a través de aquellas irises verdes: Luke, Frank, Nico, Hazel, Leo…

-A todos los que me importan, y a los que quieran hacer algo diferente con sus vidas-Respondió con una enorme sonrisa mordaz-No soy tan egoísta como para decirles que no, ni tan noble como para obligarlos.

-Eres un idiota-Aunque tal vez él lo era más. Después de todo estaba decidido a apoyar a Percy.

-Pues este idiota te dejará la primera guardia-Rebatió el ojiverde dándole un pequeño zape en la frente antes de tumbarse junto a la fogata-Saldremos temprano. Así que duérmete de una vez, Leo-Agrego con puya al bulto latino que tuvo un pequeño sobresalto antes de empezar a roncar-Despiértame en dos horas para cambiar-Y mientras Percy cerraba los ojos y se dejaba arrastrar por el agotamiento, dejaba a los otros dos mestizos compartiendo un extraño sentimiento.

Era claro que ellos no eran los únicos por quienes Percy se preocupaba. Era el tipo de sujeto que se encariñaba rápidamente con la gente, posiblemente esa era su mejor cualidad.

Entonces, ¿por qué demonios una parte de ellos se sentía enojada por no ser solo él?

-O-

Fuera como fuera, los días posteriores no fueron muy diferentes a su primer día recorriendo el laberinto: con las trampas mortales, las alimañas gigantes y esa insoportable sensación de ser vigilados constantemente. Sabían que era el mismo laberinto intentando meterse en sus cabezas, pero aun así les mantenían en un agotador estado de alerta. Aunque extrañamente, para Percy, las quejas se habían reducido radicalmente y las pocas estaban orientadas a ese estúpido montón de túneles sin sentido.

Por fortuna, con la centésima trampa de cuchillas mortales que casi los desmiembran, descubrieron que Leo podía detectarlas. Y lo que era mejor: ¡podía desactivarlas!

-¡Bueno, con un detector de trampas ambulante yo diría que hemos reducido un cincuenta por ciento los riesgos, eso es bueno ¿no?!-

-¡Yo diría que es más un veinte por ciento!-

-¡Discútanlo cuando perdamos a las ratas gigantes!-

Por fortuna cruzaron hacia la derecha en el corredor acertado que termino escupiéndolos en el depósito de algún lugar. Estaba frio, oscuro y completamente libre de roedores, por fortuna:

-Digan Yo si aún están completos-

-Yo…-

-Bien, por favor el que este encima de mi deje de clavarme el codo ahí-

La buena noticia era que fuera del laberinto podrían tomarse un pequeño descanso. Habían pasado casi una semana allí abajo y no estaban más cerca de encontrar a Dédalo de lo que las ratas estuvieron de devorarlos; tal vez pasar una noche fuera les ayudara a reponer energías. Y tal vez conseguir un poco más de provisiones.

La mala noticia: el estúpido laberinto los había escupido en Suecia. Así que comunicarse con los lugareños resulto un poco complicado. Por fortuna lograron acampar en una vieja iglesia abandonada. Era algo aterrador, pero por lo menos estaba caliente adentro y Leo logro conseguir varios suministros:

-Viejo, estos suecos son muy confiados, casi me sentí culpable. ¿Alguno quiere más salchichas?-Por mucho que Jason quisiera protestar en contra del pillaje, era difícil hacerlo con el delicioso aroma de la carne embutida inundando su nariz. De cualquier forma, aquella noche finalmente pudieron descansar tranquilos. Aunque de alguna forma Percy termino durmiendo con la pierna de Jason como almohada y con Leo usando su estómago del mismo modo.

Y si bien regresar al laberinto no los emocionaba no tenían más opción.

-Creo que deberíamos empezar a buscar un patrón-Sugirió Jason mientras caminaban por un túnel adoquinado-Este lugar tiene que tener al menos una pizca de razonamiento.

-Bueno, pensaba guardarme esto ya que es una locura…-Acoto Leo quien caminaba al frente-¿Pero qué tal si seguimos las trampas?

-No sé si lo has notado, pero las trampas tienden a encontrarnos primero-

-No, me refiero a que en lugar de evitar el camino con las cuchillas gigantes deberíamos seguirlo-

-Sí, es una locura-

-No, creo que sé lo a lo que se refiere-Coincidió Jason sujetándose el mentón-Si este lugar fue construido para que su creador se oculte, entre más cerca de él debe haber más trampas-

-Y peores-

-Podrías haberte ahorrado esa última parte… Afff, ¡al diablo! ¡Es el mejor plan que se tenemos! ¡Leo, ¿cuál es la cosa más peligrosa que percibes?!-

-Eh, creo que eso serían los enormes picos que acribillan desde el suelo, las paredes y el techo de ese pasillo-

Media hora, un montón de picos, dardos mortíferos, una roca rodante gigante y un pozo de cocodrilos después:

-¡Eres una plaga! ¡Cada vez que apareces todo empeora!-

-¡¿Disculpa?! ¡¿Quién fue la que empezó a dar gritos por una estúpida araña?!-

-¡Cierren la boca! ¡Si vuelven a hablar juro que les arranco la lengua a los dos!-

-Vez, hasta el enorme canadiense piensa que es estúpido que nos dejáramos atrapar por una araña…-

Todo había ocurrido tan rápido que a Percy aún le costaba un poco seguir el curso de eventos que le habían llevado a la situación actual: ser arrastrado por un túnel junto a la rubia más exasperante que había tenido el pesar de conocer y una inconsciente chica punk que colgaba inerte del hombro del gigante lestrigón que tiraba de las cadenas que les tenia maniatados:

-Es increíble que arruinaras mi cruzada-Gruño Annabeth entre dientes.

-Muy bien. A, no me interesa tu dichosa cruzada. B, eres la última persona que quería encontrarme y C, si quieres sobrevivir al dichoso coliseo será mejor que dejes de ser tan irritante-

-¿Quién dice que necesito tu ayuda?-

-Bien, ¿sabes qué? No me interesa-Espetó Percy harto de esa actitud-Solo rescataré a la chica y me iré. Con suerte nos llevará directamente con Dédalo y-

-Eso es ridículo-Bufo Annabeth-Nadie puede orientarse en el laberinto-

Percy solo pudo blanquear los ojos y desear que Jason y Leo estuvieran bien.

En serio, ¿qué demonios había pasado?

Continuara…

¡MUAJAJAJAJA!

Sé que posiblemente le sonó un poco a relleno, pero en realidad este capítulo sirvió para asentar las bases de muchas futuras situaciones trascendentes tanto dentro como fuera del laberinto. Me encantaría leer sus teorías conspirativas jajaja

Por otro lado, no necesito aclarar quienes eran las chicas de la última escena ¿o si? ¿No? Perfecto, prosigamos. Considerando que hemos entrado a "La Batalla del Laberinto" del cannon, ¿cómo llevaremos la historia? ¿Percy deberá luchar con Anteo para escapar? ¿O acaso el autor nos tendrá una sorpresa preparada? ¿Qué paso exactamente luego de los picos? ¿Dónde están Leo y Jason?

¡Nos veremos en Octubre mis amores!

PD: No lo olviden, los reviews son parte de una dieta balanceada n_n