¡Abriéndose paso desde los confines más inhóspitos de la tierra de los fans, volando en su dirigible impulsado por polvo de hadas llega el más amado de los autores! ¡Él es el incomparable! ¡El simpático! ¡El magnífico-
Thomas: ¿Cuándo será el día que el psiquiatra trate tu obsesión compulsiva con el dramatismo?
Ezequiel: Olvida el drama, ¿de dónde $&%# a saco un dirigible con forma de Pikachu?
Thomas: ¡…! –Inhala profundamente- Juro que si tienes algo que ver con el globo desaparecido para el desfile de Macy´s en otoño ¡te voy a-
Yo: ¡woh! ¡woh! Quieto señor circo romano, antes que sueltes a los leones.
Thomas: *suelta a los leones y al gato de angora*
Chris: muy tarde… En fin, tardará un rato en quitarse a los mishis de encima. Así que yo seré el encargado de darles el resumen para el capítulo de este mes. A ver a ver, si la memoria no me falla la última vez que vimos a Percy estaba siendo arrastrado hasta el coliseo junto a dos viejas y muy queridas amigas. Oigan, ¿es idea mía o esto del coliseo es más importante de lo que parece?
Capítulo 25:
"Malos Augurios"
Ciertamente el plan de seguir las trampas era una locura, pero también estaba resultando extrañamente plausible. Si, definitivamente estaban volviéndose locos allí abajo. Pero entre más avanzaban, entre más mortíferas se tornaban las trampas, más les invadía la extraña sensación de que el Laberinto más se empeñaba en querer matarlos. Es decir, iban por buen camino. Además, con Leo desactivando las trampas o guiándolos a través de ellas todo era un poco menos arriesgado.
O al menos así era hasta que escucharon un fuerte estruendo acercarse:
-¡¿No dijiste que eran solo unos dardos?!-
-¡No tengo idea de qué la acciono, no pude sentir nada!-
-¡Corran!-Ciertamente huir de una gigantesca roca rodante era algo trillado, pero ciertamente no era como si pudieran quedarse a discutir con aquel trozo de granito. Corrieron a tropel por aquel túnel en descenso, y si bien no era lo bastante inclinado como para que la roca tomara más velocidad Percy tenía un mal presentimiento.
-¡Una curva cerrada!-Anuncio Jason señalando al frente-¡No dejen de correr luego de cruzar, la roca podría causar un derrumbe cuando choque!-
Los otros dos gritaron un "Bien" cuando apenas les faltaban veinte metros.
Diez metros.
Cinco metros.
Percy apenas tuvo espacio para frenar y usar un pie como apoyo para girar en la esquina y seguir avanzando un par de zancadas más esperando el estruendo de la roca al chocar contra el muro. Sin embargo, el impacto nunca llegó, y muy tarde Percy logro comprender lo que había ocurrido:
-¡MIERDA!-Su juramento se extendió por todo el espacio vacío a su alrededor mientras regresaba sobre sus pasos solo para golpearse con un muro-¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!
El maldito Laberinto se las había jugado. Los había engañado con la trampa de la roca solo para no darles tiempo a ver que el túnel por el que corrían se dividía en dos direcciones.
Los había separado.
-Maldita sea…-Gruño mientras apoyaba su espalda en el muro y se dejaba caer. Sus piernas ardían como el demonio y le faltaba el aire, seguramente habían corrido más de lo que habían creído. Estaba preocupado por Leo y Jason, pero solo podía rezar porque al menos aun siguieran juntos. Si Leo llegaba a quedarse solo en ese lugar… Podía lidiar con las trampas, pero no si se cruzaba con alguno de los habitantes de esos malditos túneles-¡No!
Si se dejaba arrastrar por el cansancio y la ansiedad estaría haciendo justo lo que el Laberinto quería.
-Si están juntos, pueden cubrirse la espalda…-Se dijo en voz alta mientras hacia el esfuerzo por levantarse apoyándose en la pared, aun con las protestas de sus músculos-Si están solos, podemos cubrir más terreno.
No iba a permitir que ese lugar tuviera un solo segundo de satisfacción.
Si los había separado solo tenían que volver a reunirse.
Solo necesitaba seguir moviéndose. Quedarse en un callejón cerrado era un muy mal plan.
Lo primero era encontrar un buen lugar para descansar y recuperar sus fuerzas. Por fortuna su fiel riñonera guardaba aun un par de frituras. No era lo más saludable, pero era mejor que nada.
-¿Eh?-Tenia cerca de diez minutos caminando cuando cruzo fuera del túnel de losas de piedra a uno que parecía más un corredor viejo, con piso de granito, paredes curtidas de humedad y puertas de madera vieja a cada lado; era como si un viejo edificio de oficinas se hubiera hundido en la tierra y el laberinto lo hubiera absorbido. Pero lo extraño no era aquello. Lo extraño era la tenue luz que se colaba por debajo de una de aquellas puertas.
En la actualidad:
Decir que su situación era mala seria quedarse muy corto.
Antes de arrojarles a aquellas apestosas barracas un par de mujeres serpientes los requisaron y les quitaron todo lo que llevaban encima: la riñonera de Percy, el cuchillo de Annabeth, el paralizador de Thalía, sus mochilas, incluso ese chicle de menta que Percy había estado guardando.
-¿Cuánto tiempo creen que vayan a tenernos aquí encerrados?-
-Esperarán a que-
-Hasta que el señor quiera ver pelear a sus nuevas mascotas. Calculo unos diez minutos-Se adelantó Percy, tumbado de espaldas con las manos tras la cabeza mirando al techo mientras mascaba el cuello de su camisa. Realmente quería ese chicle.
Por su parte Annabeth simplemente dio un par de respiraciones profundas para controlar su enojo. Sabía perfectamente que solo la había interrumpido para molestarla y no pensaba darle el gusto, aunque en realidad Percy simplemente intentaba no pensar en su antojo de dulce. Finalmente, apoyada contra los barrotes que les encerraba Thalía intentaba ver o escuchar cualquier cosa que pudiera sin ningún resultado.
-Entonces…-Inquirió repentinamente Percy apoyándose en ambos brazos para mirar a sus compañeras capturadas-¿Qué trajo a un par de encantadoras señoritas a las profundidades del laberinto de locos?
Un pequeño estruendo sobre sus cabezas soltó un poco de tierra del techo al tiempo que Annabeth bufaba:
-No es tu problema-Espeto cruzándose de brazos. Percy solo rodo los ojos:
-Afff, solo intento charlar un poco. Si sigo así terminaré todo babeado-Dijo escupiendo la tela de su boca-Pero como quieras, despiértenme para cuando vengan a llevarse alguno-Agregó volviendo a tumbarse, y a una velocidad insultante comenzó a roncar suavemente.
-Ush…-Annabeth solo pudo mirarle con rabia.
-Vamos Annie´, si este lugar es tan malo como parece vamos a necesitar su ayuda-Thalía intento interceder con lógica. Sin sus armas hacer equipo con Jackson era la mejor opción.
-No confió en él-Pero era difícil pensar más rápido que la hija de Atenea-En el Westober con la Quimera, y ahora aquí vagando con una simple mortal. Las cazadoras tenían razón en sospechar de él.
-Jmm-Ciertamente ese era un punto en el que Thalía no había reparado.
Un punto muy válido, ¿qué hacia Percy Jackson en el laberinto de Dédalo?
Flash Back:
-Joooh, mira que acabar en este lugar cuando solo intentabas escaquearte de clases. El sujeto a cargo del karma debe odiarte en serio-
-No es tan malo, digo, puedo evitar las trampas y encontrar lugares medianamente seguros como este. Lo que odio es toparme con alguna de esas cosas que rondan por ahí-
El extraño brillo colándose bajo la puerta resulto provenir de un pequeño fuego. Pero lo sorprendente no fue ello, lo increíble era la extraña chica pelirroja sentada a un lado que le devolvía la mirada. Aunque la sorpresa duro poco antes de que tomara una vieja espada oxidada a su lado y se arrojara sobre él como una loca; por supuesto no fue difícil someterla, y cuando finalmente logró convencerla que no era ningún enemigo pudieron compartir las frituras y presentarse apropiadamente.
Su nombre era Rachel, quien había intentado ocultarse de los guardaespaldas pagados de su padre entrando en una bodega abandonada y termino cayendo en uno de los túneles del Laberinto. Sacando cuentas Percy calculo que debía llevar allí al menos unas dos semanas:
-Es impresionante-Por supuesto, su tono despreocupado ocultaba perfectamente sus verdaderos pensamientos.
¿Una simple mortal había sobrevivido a ese lugar maldito? ¿Por tanto tiempo? ¿Sola?
-Sabes, Rachel…-Comento como quien no quiere la cosa mientras arrojaba el envoltorio de papitas al fuego-Tengo un buen presentimiento contigo, ¿podrías ayudarme a buscar a mis amigos? Nos separamos en un cruce sin querer. Si nos ayudas, luego podemos ayudarte a ti…
-Jmp, supongo que me conviene más quedarme contigo-Respondió la pelirroja encogiéndose de hombros-Se ve que manejas mejor la espada que yo.
Percy asintió feliz. Si sus sospechas eran correctas, acaba de encontrar su Boleto Dorado Premium VIP para el Laberinto de Dédalo.
Fin del Flash Back
O al menos así debía ser. Pero era obvio que el sujeto a cargo del karma también le tenía maña.
No pasaron ni diez minutos para que se cruzaran con un grupo de Lestrigones y de paso con esas dos del Campamento Mestizo; vale, no era tan grave. Todo era cuestión de simplemente aguantar la respiración y deslizarse ocultos tras los escombros hasta cruzar por el pasadizo que estaba a unos metros y luego correr a toda leche.
-… pero NOOOOO, la señorita sapiencia tenía que armar un alboroto por una simple arañita que se le subió a la pierna. Ha pegado tal grito que pensé que había pisado una trampa para osos o algo. Y luego, bueno, obviamente nos atraparon y henos aquí, jugando a los gladiadores-Para cuando Percy finalizo su relato solo recibió una cosa:
-¡QUIEN COÑO TE HA PREGUNTADO! ¡PELEA DE UNA VEZ MONTON DE CARNE MESTIZA!-Un montón de gritos de parte de una audiencia furiosa que no paraba de arrojar cosas desde las gradas. Y ver como Percy atajaba una bolsa de palomitas y se las comía solo incentivaba sus protestas.
Por supuesto que el primero que eligieron para que peleara en la arena del coliseo fue al único hombre de sus prisioneros. Y si bien le devolvieron su vaina/riñonera, la verdad era que Percy en realidad se había dedicado a simplemente narrar los eventos que le habían llevado hasta allí mientras se dedicaba a esquivar y huir del centauro salvaje que le había tocado como adversario:
-"Lo sabía…-Al mismo tiempo, arriba en el palco privado, Rachel observaba todo sentada con dos mujeres serpientes flanqueándola. Ya sabía que era un sujeto extraño, solo había que ver las circunstancias en las que se habían conocido. Pero de eso a que se tomara una arena de combate mortal como si fuera el entablado de una tarima-Le falta un tornillo"
-Jmp-Y junto a ella, sentado en gran trono hecho de cráneos y huesos, el dueño de la arena observaba todo con una expresión indescifrable usando su puño como apoyo para su mandíbula. Era por lo menos el triple de grande de un hombre adulto, con la piel rojiza como el cobre con múltiples tatuajes de olas azules brillando por todo su cuerpo y cabello castaño peinado hacia atrás. Rachel tenía un muy mal presentimiento respecto a ese sujeto que iba más allá de su aspecto amenazante.
-Bueno, supongo que esto ya se alargó demasiado…-De regreso en la arena Percy había agotado todas sus ideas. Ya era momento de pasar a una acción más directa: aprovechando el embiste de su oponente logro sujetarse de su lanza y con el impulso correcto logro saltar y montar al centauro a su espalda. No pasaron dos segundos antes que la criatura fuera disuelta el polvo dorado tras cortarle el cuello.
-¡Falta!-Finalmente el señor del coliseo se pronunció, al tiempo que se levantaba y golpeaba la baranda del palco-¡Tienes que esperar a mi señal! ¡Yo decido quien vive y quien muere en mi arena!-Viéndole de pie los peores temores de Rachel se hicieron realidad: ese sujeto no solo rondaba los cinco metros de estatura, era toda una montaña de músculos.
-"Aunque desearía que usara algo más que un taparrabos"-Pensó con algo de asco mientras desviaba la mirada hacia el techo abovedado del coliseo.
-¡Jah!-Por su parte Percy no demoro en responder apuntando con su espada hacia el palco con su típica mirada socarrona-!Ven aquí y oblígame, Anteo! ¡O mejor dicho, her-ma-no!
Con aquella declaración todo el lugar quedo en un silencio tal que parecía que hubiera estado desierto durante siglos. Nadie se atrevía a mover un músculo y solo intercambiaban miradas nerviosos o confundidos en dirección al palco principal donde el rostro del señor se había quedado ensombrecido. Para aquellos que le servían o quienes tenían mayor tiempo en ese lugar eso eran muy malas noticias.
Anteo era impulsivo, visceral y con un fusible muy corto.
-¡WUAJAJAJAJAJAJA!-Y en un instante el denso silencio fue reemplazado por las fuertes carcajadas a todo pulmón del gigante Anteo. Tras él, Rachel pudo percibir como sus escoltas serpentinas tragaban grueso-¡Bien dicho, hermano!-Con una agilidad impropia para una criatura de su tamaño, Anteo brinco por encima de la baranda y aterrizo pesadamente en la arena de combate para entonces apuntar a Percy-Tenia mis dudas, pero también lo percibes ¿no? Ambos llevamos el mar en nuestras venas…
-Seee, algo así. "En realidad solo estaba adivinando"-Pensó con algo de humor. Simplemente era gracias a Crisaor que le había hablado una vez de algunos de sus hermanos a lo largo de la historia, y recordaba que había uno que tenía una seria fijación por los cráneos-Pero, ¿cómo demonios has acabado aquí? ¿No se suponía que tenías una isla en otra parte?
-¡Es culpa de esa estúpida vendedora!-De repente Anteo lucia no solo furioso, sino también un poco llorica-¡Me pinto flores con una supuesta ganga para un coliseo nuevo! ¡Y estaba tan ocupado viéndole las tetas que no me fije que quedaba bajo tierra en este maldito lugar!-Era la imagen perfecta de la pataleta de un niño.
-C-claro…-Era obvio que incluso los más grandes eran presa fácil para los de bienes raíces.
-¡Pero ya me vengaré cuando logre salir de aquí!-Espeto Anteo golpeando el suelo con el pie-Por ahora, hermano, te demostraré porque soy el hijo favorito de nuestro padre-
-Ugh…-Lo cierto era que Percy recordaba muy poco de Anteo. Que solo recordar su nombre le había llevado un buen rato. Pero había tenido la esperanza de poder negociar con él, después de todo eran hermanos. Aunque estaba claro que era exactamente el tipo de persona que solo entendía a los golpes, no era la primera vez que Percy debía lidiar con alguien así.
Entonces, ¿por qué no lograba quitarse el escalofrió de la nuca?
-O-
Al mismo tiempo, muy lejos del coliseo de Anteo en un túnel cavado crudamente en la tierra, un sátiro se apresuraba en sortear las raíces y rocas del suelo. Aun con sus pesuñas el terreno era demasiado irregular y estaba muy oscuro, pero aun con todos los tropiezos y caídas se negaba a parar. Podía sentirlo sacudir hasta la fibra más profunda de todo su ser: una emoción tan pura, tan salvaje. No podía equivocarse, era igual e incluso más poderoso que aquella vez con el jabalí cuando buscaban a Artemisa.
-Es él, es él, es él, es él, es él…-Hacia mucho que había perdido el sentido de sí mismo. Repitiendo una y otra vez lo mismo. Una oración nacida de la locura del laberinto-Es él, es él, es él…
Su vista, nublada por la oscuridad y la desesperación, no le permitió ver aquel viejo mecanismo que sobresalía de entre la tierra del muro en el que se apoyaba. Fue apenas consciente de escuchar el crujido amortiguado a través de los muros, un crujido cada vez más intenso y rápido:
-¡…!-Un fuerte golpe en su costado le trajo una repentina lapsus de lucidez que poco le ayudo a comprender lo que ocurrió: estos de tierra salpicando, un grito ahogado, el ruido de una motosierra, un destello dorado y una infinidad de chispas volando por los aires.
…
No tenía idea qué ocurrió después eso.
En algún punto debió haber perdido el conocimiento. Actualmente apenas estaba regresando a sus cinco sentidos, y para su mala suerte lo primero era un dolor punzante en su cabeza. Por lo menos no tenía frio, y ahora que se fijaba estaba sobre una superficie bastante cómoda con lo que parecía el ruido de una conversación de fondo:
-Ugh…-Muy bien, intentar levantarse fue una mala idea. Tal vez abrir los ojos fuera más realista-¿Hola?-En un segundo su vista el techo adoquinado del túnel fue invadida por un chico latino con el cabello rizado:
-Ey, ¿todo bien niño cabra?-Al menos por su tono era claro que no lo tenían como prisionero.
-¿Dónde estoy..?-Inquirió frotándose la cabeza. Efectivamente tenía un enorme chichón-¿Cómo…?
-Tropezaste y te golpeaste la cabeza con una roca mientras intentábamos parar las sierras en los muros-
Efectivamente, luego de haberse separado de Percy, sus compañeros estuvieron intentando reunirse otra vez con él; por lo que cuando escucharon a alguien se apresuraron a seguirle. Y si bien no era su compañero perdido tampoco iban a permitir que muriera por el laberinto. Aunque honestamente fue un golpe de suerte que lograran escapar ilesos de esos muros con sierras giratorias, si Leo hubiera demorado unos segundos más en desactivarla Jason habría perdido un brazo:
-… luego de eso salimos de ese lugar y encontramos este, es más o menos seguro. Aunque seguimos estando en el-
-¡No! ¡Tengo que ir! ¡Encontrarlo! ¡Lo vamos a…!-El repentino sobresalto de Grover empujo a Leo sobre su trasero e hizo que Jason se pusiera alerta en su dirección. Pero el fauno simplemente estuvo balbuceando desvaríos antes de volver a caer inconsciente.
-Genial…-Jason no era de los que abandonaba. Pero los faunos realmente agotaban su paciencia, y este parecía que iba a ser especialmente agotador-Leo, intenta dormir, seguiremos buscando cuando despiertes.
-Viejo, estoy tan preocupado como tú-Era difícil creerle viéndole acomodarse-Pero también tienes que descansar. Ya lo veraz, Percy terminara apareciendo a la vuelta de un túnel mientras lo persigue un gusano gigante. Y sabes que puede ser.
-Intenta no darle ideas al universo-Respondió el rubio con una mota de humor.
-Como si al universo le faltaran ideas para molestar. Buenas noches-
Puede que las palabras de Leo fueran en broma, pero la verdad era que aplicaban demasiado reales para un mestizo. Eso era algo que Jason tenía muy claro, y era por eso por lo que necesitaba darse prisa y regresar a Nueva Roma. Tenía un muy mal presentimiento al respecto y solo podía rezar porque fuera cosa del laberinto nada más.
Continuara…
*Echándome alcohol luego de ser usado como afilador por un montón de gatos sobrealimentados y la encarnación del mismísimo satanás en angora*
¡Auh auh auh…! Estúpido alter ego con complejo de Señora de los Gatos ¡Auh! Y luego pregunta porque reemplazo su champú por crema de afeitar ¡Auh! ¡Al diablo! ¡Que se infecten!
Ahora sí, mis amores, por favor ayúdenme a superar este ataque injustificado contra mí y déjenme leer sus opiniones de esté capitulo jejeje
¿Qué opinan? ¿Logrará Percy llegar a un concilio con su hermano? ¿De qué se trata ese escalofrió en su espalda? ¿Ayudará a las chicas del campamento? ¿Exactamente qué hace Rachel en el laberinto? ¿No es su aparición demasiado conveniente? ¿Cómo lidiaran Jason y Leo con un trastornado Grover? ¿Pasará mucho tiempo para los compañeros vuelvan a encontrarse? ¿Cuál de todos los eventos del canon de la Batalla del Laberinto sigue? ¿O acaso el autor les tiene una sorpresa preparada?
Bueno mis amores, creo que con eso ya podemos dejar todo listo por ahora jeje
Les deseo un muy feliz mes de octubre, feliz equinoccio, feliz halloween, y no olviden dejar su respectivo review ahí en ese cuadrito que ven aquí más abajo jejeje
¡Nos leemos en noviembre!
