**Katniss's POV**
Bueno, pues aquí estamos. Que me hayan encerrado en mi antiguo cuarto del Edificio de Entrenamiento me resulta insultante a la par que irritante. Más irritante que otra cosa, de hecho, porque estar aquí me provoca una tremenda ansiedad. Aquí es donde me encerraban antes de enviarme a la muerte, así que definitivamente encerrarme aquí no va a ayudar a mejorar mi salud mental. Aunque claro, tiene sentido, puede que ahora estén planeando mi muerte también, por lo que la situación no dista mucho de las últimas veces que estuve aquí. Estoy en racha, tres años seguidos ni más ni menos. Madre mía, alguien debería destruir este edificio, sobre todo si te paras a pensar en lo que hay en el sótano y en lo que allí ocurrió… bloqueo el recuerdo porque no podría soportar volver a pensar en la tortura de Peeta.
Lo primero que se me ocurre hacer después de dar una vuelta de reconocimiento por esta habitación de paredes y armarios vacíos, es coger entre mis brazos el cojín que por suerte han tenido la bondad de dejar aquí y de apretujarlo contra mi pecho. No huele como ella ni tiene el mismo peso ni forma, pero si un tamaño parecido, lo que ayuda a engañar a mi machacado cerebro y a calmar las irrefrenables ansias que tengo de sostener de nuevo a mi hija. Es como si mantenerme aferrada a este cojín fuera lo único que me separara de la desesperación más absoluta, aunque poco me falta para caer de nuevo en ella.
Mis manos están bien quietas alrededor de este cojín y mi cuerpo está inmóvil encima de la cama, pero mi mente está en pleno rendimiento, es un torbellino de ideas que se intercalan y enredan sin tregua. Sé que he hecho lo correcto y sé que Snow ha muerto, pero mi zozobra no ha acabado. ¿Qué será de mi pequeña familia? ¿Cómo se sentirá Willow al crecer sin madre? ¿Cómo logrará Peeta permanecer fuerte y no acabar como mi madre? De repente me acuerdo de ese plan improvisado de último momento que forjé con respecto a Delly Cartwright, la buena amiga de Peeta, un ser tremendamente dulce y encantador que se ha ganado el cariño de mi hija con su sonrisa… su estúpida sonrisa. ¿Por qué sonríe tanto? ¿Qué problema tiene? Ah no, claro, ella no tiene ninguno, no fue a los Juegos. Sí, sí, ya sé, perdió su hogar y a sus padres, pero yo también, y encima ella aún conserva a su hermano. Delly y su odiosa sonrisa… madre mía, ¿qué he hecho? ¿De verdad le he regalado mi vida así con un lacito a esa desconocida? ¿Esa es su recompensa por haber tenido una vida fácil? Me empieza a arder la sangre con solo imaginarme a Peeta compartiendo con ella las cosas que solo ha compartido conmigo, y ya ni siquiera me refiero a lo íntimo (que también), sino que me basta con imaginarme que le dedica a ella una de esas miradas cargadas de amor que solo me ha dedicado a mí. Para cuando me imagino a Willow llamándole mamá me levanto de un salto de la cama.
Intento recordar el motivo por el que hice tremenda tontería y la respuesta es que lo hice por ellos mismos. Trato de convencerme que lo hice por su bien, porque aunque esa estúpida-de-risa-idiota no se lo merezca, Willow sí merece una madre que la quiera y Peeta una acompañante… no, esta idea no fue mía, yo no soy tan buena, fue de Peeta. Instintivamente me toco el cuello buscando el medallón como si lo llevara encima, cuando en realidad hace más de un año desde que lo llevé puesto por última vez. Fue Peeta quién aceptó y prefirió un futuro para mí con Gale antes que ningún futuro, aunque para eso tuviera que sacrificar su propia felicidad. Creí que yo podría devolverle el gesto pero no puedo. Quizás cuando esté en la ahorca sí pueda, pero ahora que todavía estoy viva no puedo aceptarlo, contra todo pronóstico me nace una especie de deseo animal de seguir en este mundo con las personas que me importan. La realidad es que quiero a mi maldita familia conmigo, que para algo he estado luchando todo este tiempo. No pasé por ese parto tortuoso y esos meses de dolorosa gestación para que ahora Willow le llame mamá a Delly.
Vale me equivocaba, aunque esté muerta, el día que eso pase me retorceré en mi tumba. Y ya odio a Peeta por ello. Por ser su estúpida idea y por saber que de hecho no es culpa suya. Pero es más fácil llevar esto si le culpo a él. Maldito Peeta.
Aunque claro, todo esto aún queda a años luz de aquí, en este mismo momento la realidad es que es él quién me odia a mí por haberlo traicionado. Me repito que no podía habérselo dicho. Es decir, si hubiéramos sabido la propuesta de Coin, quizás hubiéramos podido acordar de antemano los votos para que ella no sospechara, pero habría sido muy poco convincente que los dos votáramos que sí. O quizás no, al fin y al cabo él ha pasado por una tortura, podría haber resultado creíble… No sé, el resultado daba igual porque no se iban a celebrar esos estúpidos juegos, solo hacía falta que Coin creyera que estaba de su parte y eso solo lo conseguí gracias a la genuina reacción ultrajada de Peeta. No sé si habría salido igual de bien de haberlo ensayado.
Con un poco de resentimiento me digo que solo me he limitado a hacer lo que hizo Peeta sin parar en las entrevistas con Ceasar: "porque ella ha venido conmigo", "si no fuera por el bebé"… En ningún momento me puso al tanto para que así mi reacción fuera real y creíble. Pues esto es lo mismo. Aunque claro, mi mentirijilla es mucho más fuerte y con unas consecuencias mucho más radicales. Y lo he hecho sin cámaras delante, lo que no ha permitido a Peeta ni a nadie entender mi reacción como una actuación. Al final mentir se me dará bien y todo… aunque a quién quiero engañar, he tenido que morderme la lengua y clavarme las uñas en las palmas de las manos para evitar salirme del personaje y no tener que soportar el hiriente desprecio de Peeta, el cual me he ganado yo misma de verdad, sin necesidad de utilizar el veneno de rastreavíspulas. Yo misma me basto y me sobro para decepcionarlo por mis propios métodos.
Aun y así, por más que se me enreden los pensamientos, nada me distrae de mi principal sentimiento; me mantengo firme en mi odio hacia Delly.
**Peeta's POV**
Como si no tuviéramos suficientes problemas ya, Willow se ha puesto enferma. Es una especie de resfriado mezclado con una infección de oído. ¿Cómo ha pasado eso? Ni idea. Tal y como dice la madre de Katniss, "estas cosas pasan", y nos ha pasado. Y sí, me lo ha dicho la madre de Katniss porque se la llevé a ella. Sé que vuelven a estar peleadas y aunque no me lo ha contado con detalle, creo que tiene que ver con la muerte de Prim. El caso es que sé que Katniss no querría que yo llevara a Willow con su abuela, pero yo no confío en nadie más para que la trate. Además, da igual que ahora mismo ellas no se hablen, sé que la señora Everdeen seguirá atendiendo a nuestra hija, nunca le negaría su ayuda. Y tal y como dijo Haymitch una vez, ahora Katniss no está, así que me toca a mí tomar las decisiones, aunque sean unas decisiones que ella no le gustaría que yo tomara. Se siente, haber estado.
Se supone que Willow se recuperará pronto, que esto es leve y que con los medicamentos pronto va a sentirse mejor… pero da igual lo que me digan, yo estoy muerto de preocupación. Ella ha sido siempre muy alegre, activa y llena de energía, y ahora verla sufriendo así, con sus ojitos cerrados y gimiendo levemente, hace que se me rompa el corazón en mil pedazos. Aunque ya se ha puesto enferma antes, esto es algo a lo que creo que no me acostumbraré nunca. Daría lo que fuera para poder cambiarme por ella y ahorrarle cualquier sufrimiento, por mínimo que fuera. Pero obviamente no puedo, solo puedo ver con impotencia cómo sufre y asegurarme de que tome sus medicinas por más mala cara que Willow ponga por el mal gusto que éstas tengan.
Y luego está lo de Katniss, claro. Y el hecho de que no pueda separarme de Willow hace que no pueda estar suficientemente atento ni pendiente de su juicio. Prácticamente apenas salgo de este cuarto porque no me atrevo a dejarla con nadie. Por más bien que Finnick y Annie puedan cuidar de ella, Willow me necesita a mí ahora, así que no me muevo de su lado. Por suerte Haymitch me mantiene informado de las discusiones que hay con respecto al futuro de Katniss, aunque a él no lo dejan participar demasiado. En cierto modo es alentador saber que hay discusiones, porque eso significa que hay gente que quiere indultarla, lo que nos da un poco de tiempo y refuerzan mis esperanzas de que no la ejecuten, aunque un encarcelamiento sería horrible también. Es que claro, Katniss ha matado a la líder rebelde y no es como si lo hubiera hecho a puerta cerrada precisamente. Debe de ser el asesinato con más testigos de la historia, y eso es mucho teniendo en cuenta que todos sus asesinatos han sido televisados.
- ¿Tú sabes por qué lo hizo? –hablamos en susurros para no alterar a Willow, que está aferradita a mi pecho con los ojos a punto de cerrárseles. Ha estado llorando y por fin empieza a adormilarse ahora que las medicinas le empiezan a hacer efecto.
- No –tengo que reprimir la carcajada irónica que quiere escapar de mis labios. En su lugar me calmo por Willow e intento hablar todo lo tranquilamente que puedo, aunque esté furioso.
- Ella te miró durante la votación, le seguiste el juego, es obvio que teníais un plan –me quejo porque, para variar, me dejaron fuera.
- Sí, sí, lo sé pero ella no me lo contó. Simplemente vi que tenía algo en mente y le seguí la corriente.
- ¿Estás seguro de eso? –él da un largo suspiro.
- Mira no tengo motivos para defender a ese grano en el culo, así que te lo diría sin tapujos –está empezando a levantar la voz así que le hago un gesto para que baje la voz. Él se detiene y cuando vuelve a hablar lo hace más calmadamente–. No la encubriría, créeme, me tiene harto, si supiera algo te lo diría –no sé si creerle porque últimamente todo el mundo parece haberle pillado el gusto a tomarme por idiota, pero está tan frustrado que algo me dice que está siendo sincero esta vez.
- ¿Y qué piensas tú? ¿Crees que la mató para evitar que se celebraran más juegos?
- Habría bastado con votar que no. Además, eso no es suficiente como para desperdiciar la oportunidad de matar a Snow –veo algo en su mirada que me hace ponerme en su lugar. Imagínate que tu… em, sobrina, es la encargada de poner punto y final a tu sufrimiento. Nadie puede enorgullecerse de un asesinato, pero creo que le gustaba la idea de que Katniss acabara con sus pesadillas… todo eso antes de que forjara una nueva, claro.
- Creo que deberíamos hablar con ella para que nos lo cuente –Haymitch se ríe.
- ¿Para qué? ¿Para que te quedes más tranquilo? A este paso quizás no sepamos nunca lo que la impulsó a hacerlo.
- No lo digo por eso, lo digo porque merece que al menos se tenga en cuenta su versión, ¿no? Debía tener un motivo de peso para hacerlo, así que deberíamos basar su defensa en eso. Quizás ahí esté la clave para que la liberen –Haymitch se lo piensa antes de hablar, pero no se lo piensa lo suficiente, porque su respuesta no me gusta.
- Debemos asumir que no tenía ningún motivo noble para hacerlo. Malpiensa y acertarás, es lo que funciona con ella.
- Pero…
- Quizás se enteró de algún modo de que Coin quería matarla y se le adelantó –eso me recuerda algo.
- Dijo que los rebeldes irían detrás de Willow.
- ¿Y cómo sabía ella eso? ¿Lo suponía? –ya, parece una decisión demasiado arriesgada para tomar basándose solo en una suposición– Aunque si contara con información de verdad… –tengo que detenerlo antes de que tenga ningún tipo de esperanza en seguir por ese camino.
- Se lo dijo Snow –la cara de incredulidad que pone convierte sus facciones en algo grotesco.
- Te burlas de mí –me encogería de hombros si no tuviera a Willow tan pegadita a mi pecho–. ¿Después de todo la manipuló?
- Me gustaría pensar que no –Haymitch se pasa las manos por la cara, claramente decepcionado. Se levanta y se va mascullando que volverá pronto. Que reaccione así solo sirve para indicarme que he acertado en mi suposición.
Así que ese día Snow le dijo a Katniss que Coin iba detrás de Willow, lo que significa que me mintió a la cara cuando le pregunté explícitamente por lo que había pasado en ese invernadero. Todo esto me suena mucho, me recuerda a ese día tan lejano que ella me prometió no ir al banquete justo antes de drogarme y abandonarme en esa cueva para ir a enfrontarse al enemigo sola. Había hecho exactamente lo mismo, aunque no hizo falta drogarme esta vez, le bastó con… sus besos. Me doy una reprimenda mental por haber sido tan simple y estúpido. Maldita sea.
Me pongo a pensar en cómo se sentirá Katniss encerrada en su celda. ¿Alguien le estará informando de lo que pasa a fuera? ¿Tendrá algún tipo de esperanza o me tocará convencerla para que vuelva con nosotros? A pesar de seguir enfadado con ella, me arrepiento de haberle gritado de ese modo el día de la ejecución, porque ahora está claro que no tenía ninguna intención de sacrificar a más niños inocentes. También me arrepiento de lo fácil que me resultó desconfiar de ella… todo es un desastre.
Se me cansan los brazos y me dispongo a depositar a Willow lentamente en su cuna, pero ella, a pesar de estar prácticamente dormida, se queja y se aferra más fuerte a mi camisa. No quiere que la suelte y dadas las circunstancias no me veo capaz de hacerlo. Con resignación vuelvo al sillón y me preparo para no pegar ojo, porque Willow no me dejará dormir y porque aún sigo dándole vueltas a todo esto en un intento de buscar una salida para Katniss, porque está más que claro que ella no pensó en cómo salir de ésta, ella solo pensó en hacerlo y punto.
Querer salvar a Willow es un muy buen motivo para querer matar a Coin, pero claro, queda injustificado a ojos de los políticos porque la única persona que podría corroborar esa información está muerta. Y ni siquiera estoy seguro de que esa información fuera cierta. Es más, conozco demasiado bien a Snow para saber que solo buscaba manipularla y así evitarse un flechazo suyo. Y lo peor de todo es que Katniss también lo conocía lo suficiente como para saber que eso es lo que él intentaba hacer. Hay algo que no encaja, está claro que me falta una pieza. Katniss no ha podido ser tan estúpida como para condenarse sin motivo.
- Chico ¡tenías razón! –celebra Haymitch un día y medio después, irrumpiendo con poco cuidado en el cuarto. Rápidamente le miro de forma asesina porque Willow ahora tiene fiebre y no podemos permitirnos estos portazos. Pero le da igual, se me acerca y me zarandea el hombro–. Katniss sí tenía un motivo para hacerlo y eso es lo que la salvará.
- ¿Habéis podido hablar con ella? –pregunto esperanzado y dolido, porque a pesar de ser una buena noticia, si lo han hecho significa que me lo he perdido y yo necesito verla. Ahora mi sitio es al lado de mi hija, que es quién me necesita más, aunque en realidad no lo sé, puede que vayan a matar a Katniss. Me encuentro entre la espada y la pared.
- No pero no ha hecho falta. Se ha desclasificado información clasificada –hace una pequeña pausa y borra su sonrisa, porque a pesar de que eso pueda significar la liberación de Katniss, está claro que sea lo que sea lo que se ha desclasificado, no se puede contar mientras uno sonríe–. Coin fue quién tiró esas bombas sobre los niños del Capitolio y no Snow –eso me deja completamente de piedra.
Nadie había dudado ni un solo segundo de que él había sido el artífice de tal barbarie, porque todos sabemos que es capaz de hacer eso y más. Pero si lo piensas bien no tiene sentido, ¿por qué bombardearía a su propia gente? Sin embargo ni se me había pasado por la cabeza darle el beneficio de la duda, se había labrado demasiado bien su reputación como asesino de niños. Una vez asimilada la noticia me pongo a pensar en lo que eso significa.
- ¿Entonces van a liberarla? –pregunto sintiéndome un poco menos cansado y con un leve deje de esperanza brotando en mi pecho. Definitivamente no es bueno alegrarse por esto, pero no puedo evitarlo. Dentro de lo trágico, aún hay esperanza para Katniss.
- Podría ser. Se tomó la justicia por su mano, lo cual no es bueno, pero hay algunos de esos padres entre los que están decidiendo su futuro. Así que quizás hagan la vista gorda, y Plutarch se está esforzando mucho para que la liberen.
- Vaya, quién lo diría –digo irónico, aún recuerdo cuando nos obligó a bailar juntos bajo la amenaza de herir a Willow. Voy a tener que perdonarle si consigue ese indulto para Katniss.
- Sabes lo que esto significa, ¿no? Que Coin tirara esas bombas...
- Significa que es la responsable de la muerte de Prim –termino por él. Haymitch asiente con solemnidad. Como si quedara alguna duda de las intenciones que tuvo Katniss, sus palabras del día de la reunión flotan ahora en mi mente "por Prim". Está claro que Katniss lo sabía y poder entender por fin su motivación me da un poco de paz mental, aunque siga extremadamente preocupado por su bienestar–. ¿Cuándo sabremos el resultado de su juicio?
- Creo que pronto –dice sin poder evitar sonreír. Eso solo puede significar que prevé un desenlace favorable. Me atrevo a sonreír como él.
Como si los astros se alinearan a mi favor, el día que indultan a Katniss coincide con el que Willow mejora. Han sentenciado a Katniss al destierro, lo que me parece fenomenal porque para nosotros eso se traduce en un "podéis volver a casa". Estoy terriblemente agotado tanto física como psicológicamente, pero estoy de buen humor cuando empiezo a hacer las maletas (que básicamente se reduce a recoger todo lo de Willow, Katniss y yo no tenemos maleta, si no contamos su cazadora, las pertenencias de Katniss me caben, de hecho, en el bolsillo). Cuando hablo con la señora Everdeen de lo favorable que es todo mientras hace su último chequeo a Willow, ella me hace saber que no volverá al distrito con nosotros. Me dice que "ella lo entenderá". Se equivoca, entenderlo y aceptarlo son cosas muy distintas. De repente el que entiende soy yo, por fin sé por qué Katniss había vuelto a pelearse con ella; la estaba abandonando de nuevo. Me arrepiento un poco de haber sido tan amable con ella estos días, pero bueno, era por Willow, así que dejo que nuestra relación sea cordial y poco más. Es curioso que estas largas semanas separados me hayan servido para entender a Katniss un poco mejor. Aunque claro, todo esto sería mucho más sencillo si tan solo ella me contara desde un buen principio lo que le pasa por la cabeza, pero estamos hablando de Katniss y, obviamente, tiene que hacerlo difícil.
Por fin se hace la hora de abandonar esta asquerosa ciudad y por más contento que esté de por fin poder ver a Katniss, no puedo sino dejarme vencer por el cansancio, lo que hace que en cuento la veo lo único que tengo en mente es poder terminar con este trámite para así poder marcharnos cuanto antes. Y ella lo nota, cree que sigo enfadado con ella (lo que sigue siendo cierto en realidad) y que me molesta tener que ir a recogerla (lo que no es tanto el hecho en sí, sino el estar en un edificio que me produce pesadillas).
- Lo siento mucho –se disculpa inmediatamente–. Debí habértelo contado pero…
- Está bien –digo porque no quiero tener esta conversación ahora. Solo quiero poder irme de aquí y dormir.
- ¿Estás enfadado? –se la ve nerviosa e inquieta, pero es sobretodo el verla arrepentida lo que me ablanda un poco porque si quitas el hecho de que me ha mentido, en realidad, ha salvado a Willow.
- Ya hablaremos de eso –digo haciéndome el duro porque no puedo evitar seguir sintiéndome un poco dolido. Ella se me acerca y me pone una mano en la mejilla, me mueve la cara levemente, examinándome.
- ¿Qué te ha pasado? –ella no es que esté en su mejor momento tampoco. Es decir, técnicamente acaba de salir de la cárcel, pero curiosamente yo estoy peor.
- Willow ha estado enferma –eso basta para que me gane una ronda interminable de preguntas. La tranquilizo lo mejor que puedo– solo le quedan dos días más y habrá terminado el tratamiento y ya no ha vuelto a tener fiebre, está prácticamente recuperada.
- ¿Dónde está ahora? –mira detrás de mí, pero he venido a buscarla solo.
- A fuera con Haymitch, no quería que entrara en este edificio… –miro de reojo a los guardas que han custodiado a Katniss hasta la entrada. No me fío de nadie, y especialmente de los rebeldes me fío menos todavía. Aún me acuerdo de cómo me apartaron de Katniss así que no, no me he traído a Willow.
Katniss frunce el ceño, preocupada, algo ronda por su cabeza, estoy tratando de averiguar el qué cuando inesperadamente me abraza. Se me tira al cuello con brusquedad y se aferra a mí con fuerza. Me doy cuenta que no ha debido ser muy difícil para ella darse cuenta de que algo andaba mal si mi primera reacción al verla no ha sido hacer lo que acaba de hacer ella. Automáticamente le devuelvo el abrazo y espero que al cabo de unos segundos se suelte, pero no lo hace. Sigue aferrada a mí lo que hace que se me vaya desmoronando la coraza poco a poco. Hacía tiempo que no estaba tan cansado y agotado, es parecido a cuando Willow nació, solo que he tenido que sumarle el miedo y la preocupación que sentía por la situación de Katniss. Aunque en realidad, si lo piensas no ha sido muy distinto de cualquier otro día de mi vida desde la Cosecha, pero supongo que por más acostumbrado que esté a sufrir y a padecer, hasta yo tengo un límite. Me vengo abajo y empiezo a temblar mientras la abrazo fuertemente.
- Lo siento –dice de nuevo contra mi cuello.
- Tenía tanto miedo de perderte… –la aprieto tan fuerte contra mí que hasta duele, pero ninguno de los dos nos apartamos. Aún tendré que agradecer que Willow me haya tenido distraído todo este tiempo, porque me ha impedido centrarme completamente en Katniss y en lo muerto de miedo que estaba.
- Te he echado mucho de menos, no podía dejar de pensar en vosotros y de las ganas que tenía de volver a veros –me confiesa. Pasa las manos por mi espalda y mi nuca, como si quisiera cerciorarse de que sigo aquí– Por fin ha terminado todo ya –me susurra aliviada.
- ¿Estás segura? ¿No encontrarás la forma de ponerte en peligro de nuevo?
- Ya no, se acabó. Quiero irme a vivir con vosotros de verdad, es lo único que deseo –me asegura y me da un besito en el cuello, que es donde aún tiene su cabeza escondida. La sostengo durante un rato más, reemplazando mis miedos con la seguridad que me produce sentirla conmigo. Ahora ya sí que sí ha terminado todo, aunque sigue pareciéndome un sueño quimérico.
- Creo que hasta que no estemos en casa no podré quedarme tranquilo.
- Iremos a pie si hace falta. Vayámonos ya de este apestoso lugar –su impaciencia por irse y su desagrado por esta ciudad me gusta, así que la recompenso con un beso en el pelo.
- Vamos, Haymitch y Willow nos esperan –me friego los ojos y ella me coge de la mano.
- Si, vamos, necesito verla… –veo el ansia en su mirada. Supongo que no ha sido divertido estar alejada de su hija, especialmente después de haberse reencontrado con ella después de tanto tiempo.
Cuando ve a la pequeña en los brazos de Haymitch corre hacia ella. Willow no responde con demasiada efusividad, aún cansada por lo que ha pasado estos días, y Katniss la colma de carantoñas mientras hace caso omiso a lo que primero son quejas, y luego insultos, por parte de Haymitch.
- ¡Shh no digas eso delante de la niña! –se queja ella con todo el buen humor del mundo. Sé que Haymitch desea tirarle la mochila de Willow a la cara, pero si hace eso sabe que terminaré cargando yo con la mochila, así que se limita a poner cara de amargado y a hacernos el favor de llevarla él. Me ofrecería para tal tarea, pero de verdad, no puedo con mi alma.
En el mismo momento que empezamos a dirigirnos hacia el hangar Katniss vuelve a cogerme de la mano. ¿Será verdad que me ha echado tanto de menos? Avanzamos despacio pero lo hacemos con firmeza. Por fin hemos terminado lo que hemos venido a hacer.
Al llegar nos encontramos con una pequeña comitiva de despedida. Finnick y Annie nos han esperado, e incluso aparece Gale en el último momento. Si Katniss espera ver a su madre no lo demuestra, porque la señora Everdeen no hace acto de presencia y ella no hace ningún comentario al respecto. Nos ponemos los cinturones y tengo el tiempo justo de echar rápido un vistazo a mis acompañantes para asegurarme de que estamos todos sanos y salvos, antes de caer rendido y dormirme. Cuando me despierto Katniss sigue cogiéndome de la mano.
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**Nota autora: ¡Holaaaa! ¿Qué tal? ¿Qué os ha parecido? No sabía cómo saldría y al final ha quedado bastante reflexivo, lo cual puede haberos resultado molesto, lo siento. No sabemos cómo fue el juicio ni cómo se vivió desde el otro lado, y teniendo en cuenta que he cambiado un poco la trama (por lo de Willow y por lo de Gale, que le he hecho un favor que no se merece) se me ha ocurrido que el indulto de Katniss podría venir a través de la desclasificación de la información en relación a las bombas. Estoy bastante satisfecha con el planteamiento aunque me haya costado unas 4mil palabras explicarlo todo (lo que mezcla la lógica real que había detrás de Sinsajo, más algo que he sacado/entendido yo y que no se explicó, más las conveniencias para la trama que he tenido que hacer).
Intentaré volver a sacar el tema de Delly en el último capítulo (que ya es el siguiente!) pero me ha gustado ponerlo un poquito por aquí también. También me ha gustado que el comportamiento de Katniss en relación a su encarcelación sea lo opuesta de lo que fue en el libro. Ahí ella solo buscaba formas de suicidarse sin parar, así que ha sido reconfortante escribir aquí que aún tenía ganas de luchar.
Esto está a punto de terminarse, ha sido un viaje muy largo y emotivo, me aseguraré de hacer un buen capítulo final y de agradeceros como os merecéis haberme seguido durante todo este tiempo. En especial quiero dar las gracias a BlackRose03 y a Hadramine por seguir las actualizaciones al día y siempre dejarme un comentario encantador, ¡se os quiere!
