Era estúpido pensar en ello. Odiaba estar en el hospital y mucho más, odiaba sentirse de esa manera. Estaba tan cansado que le costaba moverse. Él, que era un ninja y que fue uno de los mejores de su generación, quedaba postrado en la cama de un hospital por usar demasiado su chakra. Entendía que él no era un Uchiha y el Sharingan lo consumía en exceso cuando lo usaba, pero parecía estarse volviendo rutina ¡Tres veces en menos de un mes! Y está parecía ser la peor de todas. Ya no era un jovencito y el doujutsu ocular era mucho más exigente con su cuerpo ahora.

No obstante, lo que más le molestaba era estar sin poder hacer nada, solo durmiendo o mirando el techo. Tampoco podía ayudar a la villa y eso era molesto para él. Pero por sobre todo, no tener nada qué hacer.

Kakashi se sentó en la cama con mucho esfuerzo y miró por la ventana. La habitación estaba vacía, solo él y nada más. Y por primera vez, el espacio le quedó grande.

Siempre alejó a los demás. Kakashi se creía bajo una terrible maldición y para proteger al resto de que su maldición los alcanzará, se aisló de todos. Solo cumplía con las misiones que el Hokage le daba y volvía a su casa a cumplir con la misma rutina día tras día, misión tras misión. No había nada que lo motivarse. Él mismo había perdido motivación por vivir, pues, de no haber estado él involucrado, todos sus seres queridos estarían vivos. Y era su karma. La vida le entregaba personas a quienes amar y luego, cuando lo veía feliz, se las arrebataba de a una, así el sufriera la pérdida de a poco.

Con el paso de los años, no cambió de opinión, pero se dio una nueva oportunidad de establecer vínculos aún a costa de su vida. Kakashi pensaba que si él quería a alguien, iba a sacrificarse por ese alguien, no importaba cómo. Pero cuando llegaba en esas condiciones al final de una batalla, se sentía inútil.

Acomodó la almohada y se recostó sobre el espaldar mientras miraba fuera. Hubiese dado lo que fuera por tener un libro y no pensar. Con su actitud tan relajada él no solía mostrarlo, pero Kakashi podía ser una persona muy oscura y en términos prácticos, él era su peor enemigo.

—Supongo que dormiré un poco —suspiró y miró el techo pensando en acostarse de nuevo cuando se abrió la puerta.

—¡Kakashi-kun! ¿Qué haces despierto? Debes descansar, así podrás ir a casa pronto —dijo Fuyuki entrando a la habitación. Movió el florero de la mesa al lado de la cama y dejo una bolsa enorme, pesada y respiró tranquila— traje comida —dijo mostrando un tupper y un par de palillos.

—No habrás cocinado tú, ¿verdad? —dijo con miedo de oír la respuesta. Fuyuki se sentó en la cama de golpe y lo señaló con los palillos.

—¿Acaso crees que voy a cocinar si tú necesitas mejorar? Lo compré. Prueba, es de los mejores —dijo quitando la tapa y sacando una porción de verduras— di ¡Ah!

Kakashi se bajó la máscara y probó la comida y se sintió más que a gusto. La comida del hospital era insípida, ansiaba comer algo así de bueno.

—Traje también onigiri y gyoza —dijo dejándole la comida y sacando los otros tupper y dejándolos en la mesa.

—Trajiste demasiado.

—Pero la quinta me dijo que aún ibas a estar unos días más en el hospital.

De solo pensar eso, Kakashi se desilusionaba ¡Más tiempo encerrado! Pero, ahora que Fuyuki había llegado, no estaba mal seguir encerrado.

En eso, que él se quedó pensando, Fuyuki le robó un beso. Fue un suave roce de sus labios con los suyos que lo dejó perdido y sonrojado ¡Lo había tomado por sorpresa! Él dudó sobre qué decir más, ella estaba sonriendo como si nada después de besarlo.

—¿Por qué...?

—Tenias arroz en la comisura del labio —dijo ella como si fuera la cosa más normal y obvia del mundo.

—¿Y era tu única forma de quitarla?

—Sí —sonrió jovial y alegre y se levantó de la cama— iré a comprar algo de beber. Fue lo único que no traje.

Al quedar solo, él se tapó la cara con su brazo. Fuyuki era así siempre con él y él… todavía era un poco reacio a ello. La quería, pero le costaba no pensar en su pasado y tener que se repitiera, pero… sentía cosas por ella que era difícil explicar y expresar. Él era malo, pésimo si se trataba de sentimientos, al contrario de ella que era mandada a más no poder.

—Ojalá no me preocupara tanto —dijo en voz baja.

—¿Qué te preocupa? —preguntó Fuyuki entrando de nuevo con una lata de té y otra de café caliente en mano. También, llevaba una bolsa con refrescos fríos.

Él quedó en enmudecido un momento y al verla, recordó el beso y peor fue. Mucho más cuando ella se acercó y apoyó su frente contra la de él.

—No tienes fiebre, pero estás muy rojo —dijo ella preocupada y se sentó. Kakashi ya había dejado la comida en la mesa mientras la esperaba y ahora, era una buena excusa para no mirarla, pero se arrepintió—. Traje té caliente. Sé que te gusta frío, pero el té caliente te ayudará con la digestión —le entregó su té, pero Kakashi le arrebató el café de la mano.

—Quiero mantenerme despierto todo el tiempo que estés aquí —confesó con una seguridad que sólo él era digno de demostrar.

Fuyuki tembló y se estremeció de la emoción sin tiempo ni ganas de ocultarlo. Sus ojos brillaron con la fuerza de dos llamaradas y con una sonrisa de oreja a oreja, ella se arrojó encima de él, abrazándolo.

—Ahora no te voy a dejar en ningún momento —exclamó feliz.

Él se acomodó mejor y dejó la lata de café en la mesa. Era extraño, pero no molesto. No iba a negar que se sentía bien, demasiado bien gracias a ella. Su espontaneidad y el amor que le demostraba era inigualable. A veces, se sentía demasiado poca cosa para alguien como ella. Pero Fuyuki se encargaba de enseñarle su lugar, siempre.

—No vuelvas a preocuparme así. Cuando me dijeron que estabas en el hospital, me sentí muy mal —levantó la vista y se acomodó mejor sobre su pecho— fue difícil pelear sabiendo que estabas solo y herido.

—No estoy herido, solo exhausto. Mi chakra debe volver a su estado normal —confesó él.

—Igual, me preocupaste. Quería sepultarlos a todos en el hielo y venir rápido s verte —hizo un puchero— incluso al Hokage.

—Pero no lo hiciste ¿No?

—Estoy aquí ¿No? —Sonrió alegre mostrando los dientes y él tembló: no estaba en condiciones de ir a arreglar ese problema— es broma —dijo acomodando su cabeza en su pecho— solo no fui a darle el informe a la quinta todavía.

—Deberías… —aunque quería decirle que se quedara un poco más con él, que tampoco era tan urgente aquello. Pero se quedó en silencio, sólo abrazándola.

—¿Te molesta que duerma un ratito? Eres cálido y cómodo —se acomodó bien entre sus brazos y cerró los ojos— y sumamente confortable.

Kakashi asintió y la vio quedarse dormida casi al instante. Pensó en su vida, en que no estaba solo y que poco a poco se había dado cuenta de que había cosas importantes, personas importantes en su vida por las que valía todo, por las que él haría todo para protegerlas, para romper su maldición y disfrutar un poco de la vida.


¡Hola, gente linda! ¿Cómo están? Ya se acerca el cumpleaños de nuestro querido Kakashi y como el año pasado, participo de la Kakashiweek, semana que empieza hoy hasta el próximo domingo.

Este día la consiga es "agotamiento de chakra". Y llegué muy justito con los tiempos, que casi no tuve tiempo de terminar el dibujo y el fic hoy. Pero espero mejorar entre los días siguientes.

¡Disfrutenlo!