Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.


Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.

Blog: h(espacio) t(espacio) t(espacio) p(espacio) s(espacio) : / / caranofiction . wordpress .(espacio) com(espacio) /

Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!


Gracias a Yani B por betear esta historia.


"Saluden a mi pequeña amiga".

Scarface

Flácidward

Suspiré para mí cuando se apagó la señal del cinturón de seguridad. Ya saben, suspiré jodidamente fuerte.

No era gracioso cómo las últimas dos semanas en Londres habían significado más para mí que…

Olvídenlo. Ni siquiera quería pensar en eso.

De todas formas, necesitaba este tiempo para inventar más excusas para Jane.

Siendo honesto, no sabía qué me estaba pasando. Siempre había sido… muy capaz… por así decirlo. Y nunca había recibido quejas. Jamás.

¿Estaba satisfecho? Meh, pero tal vez se debía a que era raro. Tal vez era diferente. Tal vez esa intensidad y pasión no existían en la vida real.

Siempre y cuando Jane estuviera satisfecha… supongo. Quería decir, la amaba.

¿Cierto?

Seguro que sí.

Pero había un problema, y debido a eso debía inventar más excusas. Y todo comenzó… mmm… cerca de la época en que Jane me propuso matrimonio… sí, fue entonces cuando empezó. ¿Podría haber una conexión ahí?

Eso no parecía probable, ¿cierto?

Tal vez debería explicarme.

Tenía un problema muy grande. Sí, estaba muy bien dotado.

El problema era que el cabrón estaba muy… suave en estos días.

Y no sabía por qué.

Había pensado en acudir al doctor por mi… predicamento… pero carajo, era un hombre. No quería que otros supieran que no podía ponerme duro. No quería que otros supieran que podría necesitar… ayuda.

Jane empezaba a cuestionarlo, claro, y era algo bueno que ella estuviera en Seattle cuatro días de la semana, porque me sentía como una mujer cada vez que le echaba la culpa a los dolores de cabeza.

Historia verídica.

Había intentado hablar con ella. Ya saben, con mi polla. Pero fue en vano. Intenté ver porno, y eso funcionó durante cinco segundos, luego empecé a sentir esa rara sensación en el fondo de mi estómago, y me detuve.

Decir que quería saber por qué demonios mi polla estaba abandonando el barco era un eufemismo. Quería decir, ella y yo habíamos pasado muy buenos momentos a lo largo de los años. Momentos bastante maravillosos.

—¿Puedo ofrecerle algo de beber, señor? —preguntó la azafata.

—No, gracias, estoy bien —respondí.

Esa era una buena fantasía. Piloto y azafata.

Pero necesitaba una cara que acompañara la fantasía.

Supongo que me sentía confundido de por qué no veía a Jane.

Quería decir, la amaba.

Sí…

Sí.

Nos íbamos a casar.

Huh, ahí estaba esa sensación otra vez… ¿a qué se debía?

Tal vez debería hablar con Jazz. Definitivamente no con mi hermano. O tal vez debería salir de nuestro círculo y hacerle una llamada a Liam. Sí, eso podría funcionar.

Ciertamente nos habíamos divertido después de los seminarios en Londres y, Cristo, no había cambiado desde que lo conocí en la escuela. Seguía siendo vulgar, seguía siendo un bastardo. Pero oigan, a las damas parecía gustarle.

Pero sí, necesitaba hablar con alguien. Sobre… ya saben.

Aunque era raro, porque cuando Jazz y Emmett veían a sus esposas, se convertían en hombres mandilones. Las veían con adoración y deseo.

Tal vez porque ellos están casados.

Me encogí para mí. Sí, eso debía ser. Las cosas mejorarán una vez que Jane y yo nos casemos. Y tal vez podría convencerla de empezar una familia conmigo entonces.

Tan solo pensar en eso me hacía fruncir el ceño, porque de verdad quería tener niños, y no me estaba haciendo más joven. Cristo, ya tenía treinta y un malditos años, por Dios. Creí que para este momento ya tendría uno o dos. Quería decir, por eso elegí pediatría y obstetricia. Es que… ver a un niño crecer… mover el doppler sobre un abultado estómago… darles la noticia que les cambiaría la vida… decirles si será niño o niña… Y estar ahí durante todo el camino… viendo crecer al infante, formar sus propias opiniones… Consolarlos cuando estaban enfermos… hacerlos reír cuando revisaba sus reflejos mientras hacía ruidos graciosos o cara raras.

Fue por todo eso que estudié durante tanto tiempo. Es por eso que regresé a la escuela luego de convertirme en pediatra.

No era de sorprenderse que hubiera pasado la mayor parte de mi vida en la escuela. Siempre supe que quería ser doctor, y la pediatría era algo que preferí durante mucho tiempo. Fue mi razón para romperme el trasero en la preparatoria, para poder graduarme, no un año, sino dos antes, y Jasper fue igual. Exactamente igual. Sabíamos lo que queríamos, y dimos nuestro mejor esfuerzo para alcanzarlo.

Así que, a la edad de diecisiete, ambos estábamos en pre medicina y cuatro años después, siguió la escuela de medicina, otros cuatro años.

Nuestra residencia comenzó cuando teníamos veinticinco, ambos nos sentíamos felices de haber conseguido posiciones en Washington, pero yo quería todavía más.

O sea, otros tres años para ser exactos.

Cuando finalmente terminé, me sentía ansioso por trabajar con Jasper, y nuestro sueño de tener nuestra propia clínica se hizo realidad con CW.

Era seguro decir que mis años habían estado llenos de estudios, y ahora cuando pensaba en eso, me preguntaba cómo era que me había acercado tanto a Jane.

Me preguntaba dónde había estado mi mente la primera vez que dijimos "Te amo".

¿Todo sucedió en autopiloto? ¿Sucedió porque fui testigo de Jasper y mi hermana haciendo lo mismo?

Eh, no importaba, las cosas mejorarían cuando nos casáramos, ¿cierto?

*o*o*o*

Estaba enojado.

Ahora le diría traidora a mi polla.

Todavía. No. Podía. Erguirse. Con. Un. Carajo.

Lo intenté esta mañana en la ducha, lo intenté con todas mis fuerzas. No funcionó. Comenzaba a temer por mi vida, porque enfrentémoslo; ¿qué era un hombre sin una polla?

Eso creía.

La necesitaba. Estaba rogándole. En serio.

Solo… levántate, le rogué. Incluso de forma amorosa.

La polla no estaba escuchando.

~Es porque eres un idiota.

Sí, sobre eso… ahora mi polla hablaba… o mi libido. Mi pobre libido de bolas azules. Uh, ¿podía decirlo así?

Seguro que sí. En mi cabeza podía hacer lo que se me diera la jodida gana.

~No puedes tener sexo en tu cabeza…

Cállate.

Solo… cállate.

Traidora.

Maldición, ¿y si la gente pudiera leer mi mente? Saldrían huyendo.

Para todos los que me conocían, era un hombre maduro. De buenos modales. Educado. Un caballero. Muy amable y caballeroso.

Claro, a veces decía groserías, pero seguía siendo un hombre que enorgullecía a su mamá. Pero entonces… cuando te metías en mi cabeza; era un individuo muy jodido, se los digo.

Y mi problema más grande ahora era… bueno, mi problema más grande estaba suave.

Cabrón flácido.

Polla había comenzado a hablarme hacía unos meses, probablemente porque yo había empezado a descuidarla.

Ahora era hora de trabajar. La verdad no podía esperar, carajo, porque en realidad no me gustaba mi casa. Aunque no sabía qué tenía de malo. No podía señalarlo.

Nah, era mejor trabajar, y hoy hablaría con Jazz sobre encontrar una nueva recepcionista.

De verdad necesitábamos una.

*o*o*o*

—¡Edward!

Mierda. La última cosa que necesitaba cuando seguía desvelado.

De verdad creí que podría escapar de ella.

Ya saben de quién.

Mi hermana.

No me gustaba la gente alegre. No me gustaba una emoción excesiva. No me gustaba la gente feliz.

La gente me decía amargado y cínico. Mi familia decía que estaba ciego, lo que fuera que eso tuviera que ver con lo otro.

—Alice —respondí, forzando una sonrisa en mi cara mientras veía a Híper* cruzar la calle.

—Bienvenido a casa —cantó, lanzando sus brazos a mi alrededor como si no tuviera mis brazos llenos de historiales médicos—. Te extrañé.

—También te extrañé, Híper —dije, mintiendo a medias.

Amaba a mi hermana, por supuesto, pero era una cosita loca y las últimas dos semanas habían sido muy… tranquilas.

—¿Cómo estuvo Londres? —preguntó, soltándome al fin.

—Estuvo bien. Compré equipo nuevo para la sala de examinación 2 que sé que emocionará a Jazz…

—Sí, sí, qué divertidas mierdas —me interrumpió Alice, claramente no estaba interesada en lo que tenía que decir—. Mira, tenemos que hablar.

Genial.

—Tengo trabajo —le dije, sabiendo que mi primer paciente llegaría… no justo ahora, pero Alice no sabía eso.

—Todavía no, no tienes.

Bien, mi hermana sí lo sabía.

—¿Qué quieres, hermana? —suspiré pesadamente.

—Sabes, Eduardo, solo porque estás siendo un dolor de culo, no te lo diré —bufó.

Oh, cómo amaba a mi hermanita.

—Muy bien —fue mi respuesta, y luego abrí la puerta, poniendo los ojos en blanco cuando Alice me siguió.

Y me detuve de golpe.

Porque había una mujer sentada detrás del escritorio. Y una adorable niñita en su regazo.

La castaña… era um… uh… pues jodidamente sexy.

Sin embargo, estaba al teléfono y tenía la vista ligeramente agachada, así que no podía ver bien su cara.

—Genial —la escuché decir, sonriéndole a la niña—. ¿Puedes darme tu nombre?

Que me jodan, su voz… y maldición, esa sonrisa…

~¡Preséntanos! ¿Qué te parece "Dile hola a mi gigante amigo"?

Anotó algo, y le dijo que en CW estaríamos felices de verla el viernes a las siete y media, así que asumí que era una paciente.

—De acuerdo, señorita Sarah. —Sonrió después de colgar el teléfono—. ¿Qué quieres hacer ahora? ¿Eh? ¿Quieres colorear conmigo?

Estaba emocionada. O sea, malditamente emocionada por colorear. Casi… híper.

—¡Sí, po favo! —respondió la adorable niña, rebotando con felicidad en su regazo.

—Dios, sí que eres muy bonita, ¿no? —La mujer se rio entre dientes antes de darle un beso de esquimal.

Creo… no, estaba bastante seguro de que me había congelado.

¿Quién… qué… um… eh?

Tal vez obtendría algunas respuestas si no me quedaba ahí parado como un jodido imbécil.

Me aclaré la garganta.

Luego ella alzó la vista… oh, santo Dios, esa no era una mujer… Era un pecado. Una tentación, una diosa.

Esos ojos…

~Esos pechos…

Esa cara…

~Ese cuerpo…


*Híper por Hiperactiva.


N/T: Holaaaa, al fin les traigo el tan esperado EPOV de What's up, Doc? Lo sé, lo sé... me tardé un poco, pero es que quería avanzar con mis otras traducciones. En fin, comentarios obligatorios: esta historia es un EPOV de otra de mis traducciones, si no han leído What's up, Doc? les recomiendo que la lean primero, la pueden encontrar completa en mi perfil.

Esta historia cuenta con 49 capítulos entre capítulos regulares y outtakes, así que va para largo. Las actualizaciones serán lunes y miércoles, y capítulo extra cada vez que se sumen 100 reviews.

Como siempre, gracias a Yani B por betear esta historia, y a CaraNo por permitirnos traducir sus increíbles palabras.

Es todo por mi parte, espero que la disfruten y me digan qué les pareció ;)