Revisó el último archivo y luego, miró la hora. Kakashi no tenía más pendientes por el resto del día y le había pedido a Shizune que cambiará sus citas para el día siguiente. Ninguna era urgente, así que podría demorarlas un poco más y nadie diría nada. Acomodó su escritorio y salió de la oficina.
—Puedes irte ya —le dijo a Shikamaru— ¿Iras a Futatsu? A las 18 —le recordó Kakashi. Su asistente le dio un sí que dejó más tranquilo al Hokage. Ahora, solo debía ir a la cita con Fuyuki y esperarlos.
Todo estaba planeado y esperaba que Tetsuma no hubiese tenido ningún tipo de inconveniente para el día de hoy. Kakashi sabía que la inauguración era problemática —y era por ello que su novia se había retirado temprano—, y él tenía un evento más que celebrar ese día.
Se retiró de la oficina y al llegar a la escalera, se dio cuenta de que no llevaba aquel buzo que Fuyuki había terminado: uno igual al de ella en color iris —aunque él insistía en que era violeta— que pensaba usar en esa tarde. En realidad, había pensado ir mucho más formal y elegante, pero ella insistió en que fueran vestidos iguales, como pareja. Y no pudo negarse al ver la emoción reflejada en sus ojos y mucho más, cuando le mostró lo que ella había hecho con sus propias manos. Se le daba bien la costura y no dudaba en experimentar con la maquina de coser cuando una idea se cruzaba por su cabeza.
Kakashi sonrió y se llevó el sombrero y el haori bajo el brazo dispuesto a irse de la torre de Hokage. No dudaba en recordarle a todos los que veía en el camino que era el gran día en el Futatsu a las 18 hs. Él mismo se sorprendía de lo emocionado que podía ponerse: nunca pensó estar en una situación así. Mucho menos, sentirse nervioso con el correr de los minutos. Salvo en batallas muy comprometidas, Kakashi era muy confiado y solía actuar en base a todo lo que analizaba en la pelea, sin embargo, aquí era totalmente diferente. No estaba seguro de poderse anticipar a algo y mucho menos, estar preparado para un giro "de trama".
Pensó ir tranquilo, pero pronto se vio subiendo a los tejados y saltando de uno en uno para llegar a tiempo al local. Lo malo fue que aunque llegó a tiempo, unas gotas de agua comenzaron a caer cuando llegó al suelo: la lluvia había comenzado. Kakashi no se preocupó por una simple lluvia hasta que vio los primeros refusilos y truenos se oyeron e hicieron temblar el silencio.
—Justo hoy tenía que ser —dijo mirando al cielo recibiendo algunas gotas de agua en su rostro. Se las quitó y entró al local. Un delicioso olor a comida casera llegó a su nariz. Vio a su novia acomodando un florero en una mesa y apenas lo vio, corrió a sus brazos a recibirlo. Tetsuma, el dueño, se asomó por la ventana que daba a la cocina y lo saludó desde ahí para volver a su trabajo.
—Es un pésimo momento para la lluvia ¿Crees que venga alguien? —le preguntó Fuyuki viendo el resplandor del cielo seguido de un trueno. Abrazó más fuerte a Kakashi, las tormentas no le gustaban nada.
—Les recordé a todo el que pude del evento —la consoló Kakashi con una sonrisa.
Ella terminó de arreglar las mesas. Él le había pedido que pusiera narcisos pues, era la flor favorita de Fuyuki. Aunque miraba por la ventana y pensaba que esos detalles iban a pasar desapercibidos si estaban solos.
—Prueben esto —les dijo Tetsuma dejando un plato recién salido en la mesa. Era kushikatsu servido en una alfombra de mostaza karashi, cebolla rallada y limón.
—Se ve delicioso —dijo Fuyuki sin miedo a tomar una brocheta y probarla— ¡Y está aún mejor! Pruébalo —extendió su brocheta a Kakashi para que la probará. Él se bajó la máscara y le dio un mordisco.
Ambos se quedaron en la mesa mientras su amigo iba a la cocina de nuevo. Su novia lucía muy despreocupada y teniendo comida frente a ella, no iba a hacerse problema alguno.
La tormenta era cada vez más fuerte. Kakashi se sintió mal, no solo por la inauguración del restaurante, sino porque sus planes se habían arruinado. Estaban los tres solos en el local. Él se sentía mal, lo había pensado tan meticulosamente y nunca se le había pasado por la cabeza que el clima podría jugarle en contra. Era una tormenta, oscura y brutal como su vida misma. Él apoyó un brazo sobre la mesa y dio la espalda a la ventana: ya era demasiado con escucharlo. Fuyuki se acercó por atrás y lo abrazó con una sonrisa y al poco tiempo, llegó Tetsuma ofreciéndoles unos aperitivos.
—¡Se ven deliciosos! —exclamó ella, que actuaba como si no hubiera comido nada antes.
—Te encantarán estos: son de queso —le señaló unos bastoncitos y ella se emocionó. Había cuatro variedades diferentes en el plato. Ella, emocionada, se fue a sentar de nuevo y a probar la comida.
Kakashi la vio con una sonrisa. Él se relajó un poco más. Quería consentirla y darle con todos los gustos y era por eso que había elegido ese día y ese lugar. Su propuesta tenía que ser rodeada de amigos y muchas personas. Fuyuki quería hacerlo a lo grande, a él le hubiesen bastado ellos dos nada más. Pero quería mantener esa sonrisa tan encantadora y sincera y por ello estaba dispuesto a lo que fuera. Incluso, a disipar la tormenta.
—Fuyuki —la llamó interrumpiendo su comida.
La puerta se abrió y quién entró dejo un charco de agua en la entrada.
—Lamento la demora, pero ¡Ni el agua puede detenerme! —exclamó Gai y un trueno sonó fuerte detrás de él haciéndolo temblar por el susto. Lo había tomado desprevenido.
—¡Gai! —Fuyuki se levantó entre feliz y preocupada— estás empapado. No deberías haber venido así— y volteó a ver a Tetsuma— ¿Tendrás algo con que pueda secarse?
Ella fue atrás de la cocina y Gai quedó solo con Kakashi.
—¿Aún no se lo has pedido?
—Iba a hacerlo cuando tú llegaste —dijo el ninja— me alegra que hayas venido. Creí que con la tormenta, no llegarías.
—No me perdería esto, aunque tuviera que venir nadando —dijo Gai con una brillante sonrisa y el pulgar arriba.
Kakashi lo invitó a comer hasta que volviera su novia. Si de él dependía, solo con Gai presenciando ese momento era más que feliz. Su buen amigo estaba siempre con él y quería que formara parte de este momento también.
Ella llegó con una toalla y se la dio a Gai. Kakashi le hizo una seña a Tetsuma y él, bajo las luces y encendió una de color verde más tenue.
Un rayo surcó el cielo e iluminó el local por un momento. Lejos estaba de la atmósfera romántica que quiso crear, pero no iba a ser un impedimento para él. Tenía un solo objetivo y lo cumpliría. Cruzaría la tormenta y saldría victorioso.
Tomó la mano de ella y la guío hasta la mesa y esperó a que se sentara. Fuyuki no entendía nada, pero siguió obediente al Hokage. Él, se hincó sobre su rodilla derecha sin soltar su mano y le dio un beso en el dorso.
—Fuyuki —comenzó— quiero que sepas que no planeaba hacerlo así, pero aún pretendo hacerlo especial. No planeaba tenerte en mi vida y tú lograste que lo fuera —y era improvisado. Al conocerlo, ella solo tenía la promesa de enamorarlo y lo había conseguido. Hasta pensó en formar una familia con ella y era algo que nunca pasó por su mente. Kakashi vivía aislado desde muy joven, y poco a poco, con sus amigos y especialmente con ella, cambió y para bien— aún no sé qué hice para merecerte, pero prometo hacer todo lo posible para lograrlo. Me has hecho feliz de formas que jamás pensé serlo, ¡Ni siquiera lo creía posible! Y espero pasar el resto de mi vida intentando que sientas la misma felicidad —y entonces, la soltó y sacó una cajita de su bolsillo— ¿Te casarías conmigo?
Gai tenía una sonrisa orgullosa en el rostro y Tetsuma los miraba con encanto desde la cocina. Fuyuki se tapó la boca y al momento siguiente, rodeó el cuello de Kakashi y lo besó por sobre la máscara quedando de rodillas en el suelo junto a él. Sus ojos se posaron en los de él una vez más y su rostro se iluminó de felicidad.
—Sí, quiero ser tu esposa —respondió y de pronto, el ambiente explotó en felicidad. Ambos los felicitaron y ya sabiendo que iban a disfrutar de la velada solos, Tetsuma descorchó una botella de champagne y brindaron, aunque ninguno estuvo de acuerdo en que ella tomara pues, conocían a Fuyuki borracha como para arriesgarse a arruinar la noche.
Pronto lo que pasaba fuera ya no importó ni tampoco que fueran ellos nada más. Prepararon una mesa donde se sentaron los cuatro a celebrar, a comer y beber por la nueva etapa que iban a empezar.
Por el inicio de una vida juntas. Un horizonte en común que iban a compartir a pesar del mal clima. Kakashi lo sintió como una metáfora de su vida y se sintió feliz. A pesar de lo malo, siempre destacaría lo bueno, aun bajo un cielo oscuro, habría luz si estaban juntos, creando buenos recuerdos.
¡Hola, gente linda! ¿Cómo están? Atrasada como de costumbre, que no sería yo si llegara a tiempo. Pero he terminado el dibujo hoy y no podía con mis ganas para compartir la historia (que también terminé el día de hoy).
Tetsuma es un OC que he profundizado un poco más en el fic "El cielo a mi favor" y aproveché para traer de nuevo el día de hoy.
La consigna que elegí era "Tormenta". Al principio pensé en hacerla en torno a una misión, pero luego surgió esto (a decir verdad, el dibujo surgió antes que nada, así que fue escribir en torno a ello).
Espero lo hayan disfrutado.
¡Un abrazo!
