Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.


Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.

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Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!


Gracias a Yani B por betear esta historia.


"Abróchense el cinturón. Esta va a ser una noche muy movida".

La Malvada

Ladrónward

—¿Lo conseguiste? —pregunté.

—Por supuesto. —Jazz sonrió, cerrando la puerta tras él.

Estábamos en el trabajo. En mi oficina para ser exactos, y Jasper acababa de robar el contenedor con las delicias de Bella.

~¿Su sostén?

¡El contendor con su pastel!

~¿Bragas?

Santo Dios.

—No notó absolutamente nada —se rio entre dientes al sentarse frente a mí—. Estaba demasiado ocupada hablándoles lindo a los pequeños.

Suspiré. Por supuesto que sí.

—De acuerdo, dame, porque tengo un paciente en diez minutos —dije de forma no muy paciente, pero vamos, eran las delicias de Bella de las que estábamos hablando.

Me lamí los labios cuando Jasper abrió el contendor y oh… el olor del chocolate… y hmm… olí el aire…

—Carajo, ¿es piña? —gemí.

¿Chocolate y piña? ¿Mezclados? ¿Quién lo habría pensado? Pero maldición, ¡olía delicioso!

—Oh, hombre, tiene estas cositas de hojuelas de chocolate —jadeó Jasper mientras sacaba dos tenedores de su bolsillo. Creo que salivé cuando puso el contenedor en medio del escritorio—. Emmett se enojará por haberse perdido esto.

—Qué lástima ser él —murmuré, follándome con la mirada el pastel. Era celestial, y estaba de camino a mi estómago. Justo ahora—. ¿Pero no recuerdas? El día que se comió todas las magdalenas.

—Sí. —Asintió—. Quedamos a mano después de esto.

También asentí porque sí.

—La venganza es un plato chocolatoso.

Luego nos callamos y devoramos el pastel.

Gemí. Jadeé. Hice hmmm.

—Taaan bueno —gimió Jasper—. Tenemos que guardarles a las chicas.

Asentí y comí.

Y comí.

Jasper también comió.

Yo comí.

Igual que Jazz.

Comí más.

Y luego el pastel desapareció.

Eructé un eructo con sabor a piña.

Igual que Jazz y nos palmeamos los estómagos.

—¿Se suponía que teníamos que guardarles a las chicas? —pregunté, rascándome el mentón—. Por cierto, hombre, tienes betún en la nariz.

Eso nos delataría.

—Gracias —dijo antes de arrastrar una servilleta hacia él—. Y eh… ¿eh? ¿Guardarles a los otros?

Asentí.

—¿No dijiste algo sobre eso?

—No recuerdo —dijo pensativo.

De acuerdo.

Pero luego me llegó de golpe… incluso en mi coma inducido por delicias, comprendí que Bella probablemente notaría que sus delicias ya no estaban, y eso no era una delicia.

¿Por qué no pensamos en eso antes?

Mierda.

Al parecer, Jazz lo comprendió al mismo tiempo.

Ahora estábamos un poco asustados porque Bella nos castigaría como castigó a Emmett.

Recordaba cómo lo había castigado.

Le negó delicias durante la comida.

Oh, Dios.

—¡Podemos culpar a Alice! —exclamó Jazz.

Y asentí furiosamente.

—Sí, está embarazada. Podemos culparla y decirle a Bella que Alice se lo comió todo.

—Pero… —Hice una mueca—. Alice te matará.

—No si actuamos inocentes, no si "sugerimos" sutilmente que hay una mujer embarazada comiéndose todo.

Jazz era un genio.

Era un hecho. Después de todo, éramos doctores.

*o*o*o*

En diez minutos sería la hora de la comida. Era perfecto. Era todo lo que necesitaba, razón por la cual estaba en mi baño privado. Justo ahora.

Tenía que quemar las calorías de las delicias.

Imágenes, imágenes, aparezcan.

Eso hicieron.

Puedo darte algo mejor para chupar —le dije y me acerqué al escritorio de recepción—. Esa paleta no puede ser suficiente para ti, ¿cierto?

Twitch soltó la paleta azul y mágicamente apareció de rodillas frente a mí, y me bajó los pantalones por las caderas.

Espero que estés hablando de tu magnífica polla, doctor Cullen —ronroneó—. Porque eso es lo que sueño cuando chupo las paletas.

Gemí.

Agarró mi dolorida polla y plantó un beso francés en la punta, dejando que su lengua saliera para probar la gota de líquido pre seminal, lo cual me provocó un ruidoso gemido.

—Eso es, nena —gruñí—. Chupa mi polla.

Lo hizo. Me chupó con fuerza y me metió hasta su garganta, tragándome, y moví las caderas, incapaz de contenerme. Pero todo lo que Bella hizo fue tararear a mi alrededor.

—¿Te gusta eso, Bella? —pregunté—. ¿Quieres que te folle la boca?

Asintió.

Gemí y enterré mis dedos en su cabello, y luego… luego follé su boquita caliente.

—Carajo, estoy cerca —gemí—. Sííí… ¡ahora, Bella!

Gimoteó a mi alrededor.

Me corrí con fuerza. Ella tragó.

*o*o*o*

~Amigo, estás silbando. Puede que quieras bajarle poquito.

Cierto.

Dejé de silbar y le agradecí a mi polla porque tenía razón. Jazz me miraba raro, y no necesitaba sus preguntas.

Porque uh… ¿qué le diría?

¿Estoy silbando porque me acabo de correr?

No.

—¡Qué caramelo!

Jazz y yo nos congelamos antes de girar en la esquina.

—¿Bella gruñó? —me preguntó en voz baja.

Hice una mueca y asentí.

Twitch debió haber encontrado su contenedor vacío.

—Bien, tenemos que ser sigilosos —susurré.

Asintió.

Respiramos profundamente.

Era algo bueno que fuera sigiloso. De verdad lo era.

Al girar la esquina Jazz y yo llegamos rápidamente a recepción y no nos sorprendió encontrarla vacía. Probablemente ya todos estaban en el comedor y al acercarnos más escuchamos la conmoción.

—Pero ¿quién se lo pudo haber robado? —escuché a Twitch murmurar.

Carajo.

Respiramos profuuuuundamente, y luego entramos al comedor.

Todos se giraron. Rose. Twitch. Emily. Emmett. Oh, carajo, Híper ya estaba aquí.

Y Jake.

Bella me miró. Luego a Jazz.

Mantén la calma, mantén la calma, mantén la calma.

—Y bien… ¿comemos? —preguntó Jazz, retorciendo torpemente la mano.

Estúpido.

Me froté la nuca, intentando actuar casual.

—¿Qué hay de nuevo, doc? —le preguntó Bella a Jazz. No tan alegre. Más bien… pensativa… meditabunda… como si estuviera sumando dos más dos.

~2+2 es 4… solo digo.

Suspiré y puse los ojos en blanco.

Jasper murmuró algo, luego Twitch se giró hacia mí.

~Hola, encantadora.

—Doctor, doctor, ¡todos piensan que soy una mentirosa!

Uh-oh…

Sí, ya la había escuchado. Pero uh… ¿había elegido esa broma por su significado no tan sutil? ¿Y por qué no estaba alegre?

—Yo uh… yo lo encuentro difícil de creer —le dije.

Nos entrecerró los ojos. Se acercó más.

Jazz y yo estábamos congelados en la puerta.

Otro paso, y luego ya estaba frente a nosotros. Oliendo el aire a nuestro alrededor.

Gracias a Dios que me había limpiado después de mi momento en el baño.

Luego se escuchó un jadeo. De Bella. Y unos dedos nos señalaron.

—¡Alice está embarazada! —exclamó Jasper—. ¡Ella come mucho!

Amigo. ¿En serio?

Híper fulminó con la mirada a Jasper.

—¡USTEDES SE COMIERON MI PASTEL! —gritó Twitch.

.

.

.

~Espasmo…

Perdón, pero se veía sexy cuando se enojaba.

—¡Ah, hombre! —se quejó Emmett.

—Admítanlo —dijo Bella entre dientes, entrecerrándome los ojos.

Mierda.

—Yo uh… lo siento —murmuré.

—Sí, lo siento, Bella —gruñó Jasper.

—Es que amamos tus delici-quiero decir, amamos tus uh… habilidades para hornear —dije débilmente.

Eso pareció suavizarla un poco.

—Maldita sean los dos —murmuró—. De acuerdo, los perdono, ¡pero nada de postres por dos días!

Jasper y yo jadeamos con horror. Emmett se rio.

*o*o*o*

Caramelo. Caramelo. Caramelo.

Ella lo decía todo el jodido tiempo.

Oh, jovial. Jovialameloso. Jovialmente. Jovioso. Lo decía todo. Todo el tiempo. Siempre una versión diferente de jovial.

Era rara.

Estaba jodidamente buena. No podía sacarla de mi sistema. Al menos, no todavía. Estaba trabajando en eso.

~Lo juro.

Cabrón.

Pero de regreso a jovial. ¿Por qué decirlo? Quería decir, entendía por qué decía cosas como esas en el trabajo, por todos los pequeños ¿pero entonces? ¿Por qué decirlo cuando solo había adultos cerca?

¿Le gustaba la palabra? ¿Era eso? ¿Un fetiche jovial?

Mierda, dilo en voz alta. Fetiche jovial. No era lo más fácil del mundo.

Bella era infantil, hiperactiva, animada y siempre tan jodidamente feliz.

Entonces, ¿por qué estaba obsesionado con ella? En serio, no lo entendía.

¿Quién podría encontrar divertido jugar a luchitas de dedos con Emmett?

Bella. Ella era quién.

Y gritaba "¡Jovial, sí!" cuando ganaba. Y luego gritaba "¡Caramelo!" cuando perdía.

Eso sucedió en la comida de hoy, por cierto, después de regañarnos severamente por robarnos sus delicias. Lo de las luchitas de dedos.

El problema era que no podía dejar de sonreír al verlos. Era tan jodidamente bonita.

A mí no me gustaba lo bonito.

~No te gusta nada.

Suspiré.

Hora de preparar la cena. No sabía cocinar.

Bella sí sabía. Y hornear. Como nadie más.

Cristo, las delicias que llevaba…

Amaba sus delicias.

~Ajústate el suspensorio. Será un viaje difícil.

Suspiré. Otra vez.

Estaba tan jodido.

Macarrones con queso. Eso debía ser suficiente. Tal vez para Jane no, pero ella podía cocinar, ¿cierto? Sí.

Me alegraba porque ya había pensado en una excusa para esta noche. No es que fuera presuntuoso ni nada de eso, pero ella sí quería acostarse conmigo. Así que se me ocurrió una excusa, porque no era lo suficientemente hombre para admitir que tenía un problema de erección.

~No con Twitch, con ella no lo tienes.

—Y no lo entiendo —murmuré para mí.

En fin…

¿Mi excusa?

~¿Estás en tus días del mes?

Suspiré.

Mi excusa era el trabajo.

Tenía que trabajar en un artículo para una investigación médica que estaba haciendo, lo cual era verdad, así que planeaba plantar mi laptop sobre mis… bienes… esta noche. Jane no necesitaba saber que la fecha de entrega del artículo era hasta dentro de otro mes.

—Querido, ¡estoy en casa!

—Oh, caramelo.