Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.
Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.
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Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani B por betear esta historia.
"Del material con que se forjan los sueños".
El Halcón Maltés
Soñadorward
—Móntame más duro, nena —gruñí—. Sí, así… ugh… carajo, tu coño es perfecto.
Mi oficina. Mi sofá. Estaba montando mi polla con todas sus fuerzas.
—Déjame girarme, Edward —gimió.
—No —gruñí, manteniéndola en su posición—. Lo último que quiero ver es tu cara. Ahora móntame, carajo.
Me obedeció y me encontré con sus embestidas mientras manoseaba sus deliciosas tetas. Pellizcaba sus pezones, la hacía gemir más alto. Frotaba su clítoris, la hacía apretarse alrededor de mí.
Cerca.
—¡Oh, sí, Edward! ¡Estoy tan cerca!
Dejé de frotar su clítoris y lancé mi corrida a lo profundo de su coño.
—Sal de aquí —le dije.
Un par de días después
—¿Te gusta esto, Bella? —gemí sobre su cuello—. ¿Te gusta cuando te follo contra la pared?
—Sí, ¡oh, sí!
Intentó besarme, pero no la dejé. En lugar de eso, mantuve mi cara enterrada en el hueco de su cuello mientras embestía en ella. Una y otra vez. Más fuerte y profundo.
El sofá que estaba a nuestro lado era bueno, pero era mejor la pared. Podía poner mi propio ritmo aquí. Yo la controlaba. La sostenía. La agarraba con fuerza. La follaba con más fuerza.
Tan apretada.
No era suficiente.
—Quiero correrme, cielo. Por favor, déjame correrme —rogó.
—No —murmuré—. Esto no se trata de ti.
Un día después
Sentado en la orilla del sofá de mi oficina, ella estaba a mi merced mientras le sostenía la cabeza.
—Chúpame con más fuerza, Bella —gemí, dejando caer mi cabeza hacia atrás.
Me obedeció.
Pronto me corrí con chorros calientes. Ella se lo tragó.
Unos días después
Le puse pasador a la puerta después de entrar al comedor.
Bella me estaba dando la espalda y no me había notado hasta que escuchó el suave clic del pestillo.
—Quítate la ropa —le dije mientras me deshacía de mi filipina—. Acuéstate sobre la mesa —añadí.
Como siempre, me obedeció.
No la miré a los ojos.
Solo me posicioné y entré de golpe en ella.
No era suficiente.
Al carajo.
—Más, Edward —gimoteó, rodeándome con sus piernas.
No era suficiente.
La fulminé con la mirada y la follé con más fuerza, aparté rápidamente los ojos cuando le negué un beso.
Ella no tenía idea de lo mucho que quería besarla.
Después de un rato, me corrí en su interior.
¿Era de día o de noche?
—Bésame —exhaló.
Me quedé quieto. Estoico. Junto a la puerta de mi oficina. Y solo la miraba sentada en mi escritorio.
Usando los jeans y la blusa que llevaba puestos la primera vez que fue a la comida familiar.
Tan jodidamente hermosa.
—Bésame, Edward.
Avancé un paso hacia ella.
Solo uno.
Dios, lo deseaba.
Intenté detestar a la chica alegre frente a mí, pero era imposible. Era demasiado buena. Demasiado perfecta.
Otro paso.
Esto estaba mal. No era así como se suponía que debía funcionar.
Otro paso.
—Bésame, por favor.
—Tú eres de lo que están hechos mis sueños, Bella.
Me desperté.
Carajo. Carajo. Oh, carajo pato.
Ya no solo se trataba de sacarla de mi cabeza. No era solo en mi oficina. Ella no estaba solo en mi oficina. Estaba en todas partes.
Esa fue la primera noche que soñé con Bella Swan.
N/T: Capítulo cortito, lo sé, pero es el capi extra por haber llegado a los 300 reviews, ¡muchas gracias!
