Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.
Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.
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Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por betear esta historia.
"Ya me tenías con el hola".
Jerry Maguire
Pezónward
Pezones que podía ver.
~¿Ahora eres Yoda? Carajo, hombre.
Los veía. Los veía pezones.
~Lo sé. Ya me tenías con el "pezones".
Comida familiar. Tenía un poco de resaca por lo de anoche. También estaba un poco sorprendido por la confesión de anoche. Ya saben cuál. De que estaba enamorado de Twitch. Luego estaba la conversación que había tenido con ella apenas hacía una hora. La que trató de música y Nueva Orleans. Sí, esa. La chica era perfecta para mí. Así que, ya ven que había mucho de lo que podía preocuparme, pero… solo tenía un pensamiento corriendo por mi cabeza.
Podía ver sus pezones, podía ver sus pezones, ¡podía ver sus pezones!
Definitivamente podía ver sus pezones.
Bella no estaba usando sostén. Lo juraba.
No estaba usando un sostén debajo de esa sudadera.
Se veía jodidamente increíble, por cierto. No llevaba puesto nada más que una sudadera y un pantalón de pijama —en la comida familiar— pero aun así se veía como una maldita… una maldita diosa. Así era.
Y yo veía un poco de acción de pezones.
Bella me estaba convirtiendo en un adolescente virginal.
Pezones.
Estaba intentando no mirar, pero era duro. Como ellos. Duros, o sea eso. Sus pezones. Estaban duros.
En fin, la comida se terminó y Jane tuvo que irse temprano por una emergencia en el trabajo. No me pregunten qué clase de jodida emergencia podía tener un investigador médico. Quería decir, ella se la pasaba todo el día sentada en el laboratorio. Pero como sea. Ya se había ido y Jazz y Alice me llevarían a casa.
Pero todavía no.
Primero había que tomar café porque eso pasaba después de la comida. En la sala, y ahí era donde estábamos ahora. Yo en el sofá de dos plazas y Twitch al otro lado de la habitación, en el sofá con Rose y mamá, pero todo lo que podía ver eran los pezones de Twitch.
~Ya lo noté. Estoy despierto y consciente. ¿Me sientes, hombre?
Te siento.
—¿Estás bien, Edward? —escuché a Híper preguntarme en voz baja, sentándose a mi lado—. Te ves un poco raro.
¿Raro?
Bufé y dejé de mirar los pezonnnnes.
—Estoy perfectamente bien, hermanita —le dije, incluso le despeiné un poco el cabello.
—¡Idiota! —gruñó, apartándome las manos de golpe.
Fue gracioso.
—En fin —dijo entre dientes, mirándome enojada—, me preguntaba si podías recoger algo por mí mañana en Port A. Olvidé por completo que tengo citas en la estética, y de verdad necesito que pasen por eso…
Interrumpí a mi hermana.
—¿Qué quieres que recoja, hermanita? —me reí entre dientes.
—Oh, ¡gracias! —Sonrió en grande, rodeándome con sus brazos.
Ah, se sintió bien.
Así que le regresé el abrazo.
—Hay una orden a mi nombre en La Lingerie. ¿Conoces la tienda? Está justo en un lado del cine…
La volví a interrumpir; esta vez no hubo risas.
—¿Quieres que recoja tu pedido de lencería? —siseé—. De ninguna manera, Híper. Soy tu hermano, con un carajo.
—No tienes que mirar lo que hay en la bolsa, ¿o sí? —argumentó, poniéndome los ojos en blanco.
—No, no tengo que verlo porque no lo voy a recoger.
Sus ojos se suavizaron, se volvieron grandes y suplicantes.
Su labio tembló y se lo mordió.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Dejó caer los hombros y asintió en derrota con la vista al suelo.
Carajo. Carajo.
Era incluso peor con las malditas hormonas del embarazo porque su puchero de Ali era jodidamente letal, en especial con sus hermanos.
Yo era uno de esos hermanos, y nunca había podido sobrevivir a él. O sea, al puchero.
—Carajo, Ali. —Puede que gimoteara un poco.
Y así fue como Alice me ganó.
*o*o*o*
Emmett y yo nos acabábamos de despedir de mamá y papá, y ahora estábamos parados junto al Jeep esperando a que los demás se despidieran, pero justo ahora estaba demasiado ocupado riéndome de mi hermano. Juraba que se veía jodidamente risueño. Estaba malditamente emocionado.
—Qué carajos, hombre —me reí, pegándole en el brazo a Em—. Esas son mierdas.
—No, hermano, en serio —susurró en voz alta mientras se frotaba el brazo—. De verdad abrieron un bar de tetas en Sequim. Deberíamos ir, hermano. También Jazz.
¿Bar de tetas?
Me reí. Me reí carajo, y se sintió tan bien.
—¿Qué pasó con decirle un club de estriptís, Emmett? —pregunté, secándome debajo de los malditos ojos—. Tenías que decirle bar de teta…
Ni siquiera pude terminar antes de empezar a reírme otra vez, pero en mi defensa se debía a mi hermano y su expresión. Se veía como un niño en Navidad.
—Es bueno verte tan despreocupado, hijo —escuché a papá decir, y al alzar la vista lo encontré ahí sonriéndonos.
Eso me serenó un poco, pero ya lo había aceptado. Solía ser un desastre. Aburrido y callado. Era solo que no lo vi pasar, pero quedaba muy claro ahora que en algún punto del camino me perdí. Bueno, ya había terminado con eso.
—Papá, tú también deberías venir —sugirió Em y sonreí, de repente estaba muy de acuerdo con la idea de Em. Sería jodidamente gracioso ver a papá en un club de estriptís.
—¿Ir a dónde? —preguntó con curiosidad.
Yo hablé, callando a Em.
—Hay un bar nuevo en Sequim. Todos iremos. Deberías venir. Solo iremos los hombres.
Emmett lo entendió y me siguió la corriente.
—Sí, necesitamos una noche de chicos, ¿cierto?
—Suena bien. —Papá asintió—. Cuenten conmigo.
Excelente.
Al parecer, Rose, Ali y Jazz… y Bella, claro, ya habían terminado de platicar con mamá, y todos se acercaron a nosotros en ese momento.
—Oh, por cierto, Bella —escuché a Alice decir—, querías ir a Port Angeles pronto, ¿cierto?
—Sí, así es. —Twitch asintió.
—Bueno, Edward irá allá mañana. Él te puede llevar con mucho gusto.
¿Qué?
