Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.


Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.

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Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!


Gracias a Yani por betear esta historia.


"Yo no soy mala, es que me han dibujado así".

¿Quién engañó a Roger Rabbit?

Gatitoward

—Papá, estás jodidamente borracho —murmuré.

Creo que no me escuchó. Me estaba mirando, pero también estaba agarrando el aire.

—¿QUÉ? ¡NO PUEDO ESCUCHARTE, HIJO! ¡LA MÚSICA ESTÁ MUY ALTA!

¿Tímpanos? Adiós.

—¡Con un carajo, papá! —bramó Emmett—. Contrólate, ¿sí?

—Lo está intentando —me reí.

Jazz sonrió.

—Sí, bueno, justo ahora está violando al aire.

Asentí con una sonrisa ante eso y choqué mi cerveza con la suya.

—Es algo bueno que vaya tras las tetas —me reí entre dientes—. No sé qué haría si él intentara tomar un coño de aire.

—E-aw, e-aw, e-aw —intervino Emmett, pellizcando pezones imaginarios de aire.

Esperen.

¿Existían pezones de aire que no fueran imaginarios?

Sí, tal vez todos estábamos un poco borrachos.

Porque esa mierda era graciosa.

Así que me estaba riendo.

Todos nos reíamos, y la situación era más graciosa si ignorabas a tu padre borracho.

Algo que estábamos haciendo por completo, aunque todavía podía verlo en mi periferia, todavía intentando agarrar el aire.

—Tal vez deberíamos pagarle un baile privado a Carlisle —bromeó Jasper.

Era una broma, ¿cierto?

—Estás jugando, ¿verdad? —me reí, sentí mis abdominales tensarse por toda la maldita risa. Eso era nuevo. Pero se sentía bien—. Papá probablemente empezaría a actuar de forma clínica con la chica y empezaría a señalar las diferentes partes del cuerpo que estuvieran descubiertas.

—Oh, te refieres a algo como "tu zona del vientre bajo está muy expuesta, jovencita" —sugirió Emmett, imitando la voz de nuestro padre—. O "esos brillos no pueden ser buenos para tu piel, señorita".

Agrandé los ojos y no pude evitarlo, me carcajeé tan malditamente fuerte.

—¡Emmett! Papá es cirujano, ¡no un puto dermatólogo!

Emmett solo se encogió de hombros y empezó a tomar shots.

Jazz y yo lo seguimos.

—Sabes —Jazz arrastró las palabras—. En realidad, no me gustan los términos clínicos. Son tan… ¡abuuurridos! Por ejemplo, genitales.

—¿Qué? O sea, ¿vaginas y penes? —me burlé—. ¿Preferirías llamarlos coño y polla? Entonces es algo bueno que yo sea el obstetra en el trabajo, hombre.

—Oye, qué se supone que significa eso… yo uh… sí, me ofende —dijo, poniéndose defensivamente borracho contra mí. Ya saben, cruzó lo ojos, agitó los brazos y adoptó una mirada de enojo cuestionable.

—Nada —me reí entre dientes, alzando las manos en señal de rendición—. Solo digo que cuando examino a las mujeres, no digo exactamente "qué lindo coño el que tienes ahí, mujer. Se ve jodidamente espectacular".

Jazz se encogió de hombros y nos sirvió más shots.

—Apuesto a que la chica lo apreciaría.

—Espera —dijo Em—. ¿Entonces dices, "linda vagina la que tienes ahí, mujer"?

Touché.

—No, no lo digo, Em. —Sonreí.

—¡Dejen de decir esa palabra! —exclamó Jasper—. ¡Yo no aprobar!

Síp, estaba ebrio.

—¿Cómo se supone que debemos decirle, Jazz? —sonrió Emmett.

Ebriolock* alzó una mano y empezó a contar con los dedos.

—Coño, concha, centro es un poco aburrido, pero aun así está bien, gatito, y chocho es un poco vulgar, pero funciona, en serio, la lista sigue…

—Espera, espera —bramó Emmett—. ¿Concha? O tienes cinco años, o estás pasando mucho tiempo con Jake. Decirle coño está bien. Déjale las conchas y vagiyainas a Jake.

Me reí entre dientes, disfrutaba profundamente de este momento.

—Alice le dice gato. —Jazz se encogió de hombros.

Emmett y yo lo fulminamos con la mirada.

—Oh, cierto, es su hermana. Perdón. —Asintió—. Olviden eso. Y a veces le dice gatito.

Era un nombre raro para un coño. Y no quería escuchar sobre mi hermana.

—¡Con un carajo! —gruñó Emmett.

No gruñí. Yo estaba reflexionando.

Rascándome el mentón.

Mirando a la nada.

—Bella tiene un gatito —pensé en voz alta.

Luego miré confundido a Jazz y Em, ambos me miraron dos veces de forma rara.

—¿Qué? —pregunté—. Sí tiene. Me lo dijo.

Em asintió lentamente.

—Estoy muy consciente de que ella tiene un… gatito…, hermano.

—¿Oh? —cuestioné, ahora sentía curiosidad—. ¿Lo has visto? Intenté recordar si lo he visto. Ya sabes, de cuando la ayudé a subir a su apartamento después de su noche de chicas, pero no recuerdo haberlo visto.

Se quedaron mirándome.

Estaba confundido.

—¿Qué… eh? —exclamó Jazz, me veía como si fuera un problema matemático que ni siquiera el tipo de Mente indomable podría resolver—. No entiendo… ¿por qué te lo enseñaría?

—Bueno, ella estaba jodidamente borracha, así que tampoco esperaba una presentación apropiada —me reí entre dientes—. Pero no sé. Supuse que este se asomaría mientras yo estaba ahí o algo.

—¿A… a-asomarse? —tartamudeó Emmett.

Dos pares de ojos como platos se posaron en mí. Oh, y ahora en la mesa había dos mandíbulas abiertas.

¿Qué carajo?

Por qué actuaban tan… raros.

—Sí —respondí lentamente—. ¿Por qué? ¿Lo has visto? ¿Le tiene miedo a le gente o algo así?

Había dicho antes que no sabía mucho sobre animales, pero podía imaginar que los gatos rehuían de los extraños.

No sé…

—Uh… yo… er… pero… no, yo… —Sí, ese era Jasper.

Juraba que se veía como si fuera un signo de interrogación, y no iba a empezar con mi hermano. Estaba pálido. Como fantasma. Ojos como platos y boquiabierto.

Luego pensé un poco más en la pregunta de Jasper. De por qué Bella me lo enseñaría.

Me ofendía eso.

—Y, oye, somos amigos —añadí un poco a la defensiva—. ¿Estaría muy mal que me lo presentara? Quiero decir, soy un cabrón agradable. No es como si lo fuera a asustar o algo así.

Ellos dijeron… nada.

¿No me creían?

Ah, mierda. Todavía pensaban que era el antiguo yo cínico, ¿cierto? Sí, tal vez yo tampoco me presentaría a un animal. Pero ya no era cínico ni amargado. Era un puto deleite estar conmigo.

~Y no eres para nada arrogante…

Pfft.

La verdad era que quería impresionar a Bella. ¿Estaba tan mal eso?

No tanto, no.

Al fin Emmett y Jazz parecían empezar a recuperar la cordura, y ambos empezaron a beber cerveza como si fuera el fin del mundo.

Y tuve una idea. Ya saben, para impresionar a Bella.

—¿Y si le comprara unos dulces?

En serio no debí haber dicho nada.

Edward Cullen ahora estaba empapado con cerveza arrojada. No, probablemente esa no era la palabra. ¿Escupida?

—¡Carajos! —espeté, parándome de golpe por reflejo.

Literalmente estaba empapado en cerveza. Mi cara. Mi camiseta. Mi gorro.

Esta mierda se iba a poner pegajosa.

—¡DULCES! —gritaron Emmett y Jazz.

—¡Ella no trabaja esta noche! —gritó el camarero.

Por amor a…

Puse los ojos en blanco y me volví a sentar, hice una mueca cuando la camiseta se me pegó a la piel.

—¿Estás…? Quiero decir… ¿has perdido la jodida cabeza, Edward? —balbuceó Jasper, mirándome con incredulidad.

—Sí, hermano. —Emmett asintió con el ceño fruncido—. Quiero decir, ¿de qué estás hablando? ¿Dulces? —Luego empezó a reírse—. ¿Qué sería? ¿Un conejito?

»¡Di en el clavo! —exclamó, chocando puños con Jazz.

Alcé una ceja y me recargué en mi asiento, cruzando los brazos sobre el pecho.

Maldita camiseta pegajosa.

—Ella ya tiene un conejito —les dije—. Y al parecer, se llevan muy bien. —Recordé que Bella dijo que su conejito era como aire para su… gatito. Uh. Me preguntaba cuál era el nombre del gato. Y el conejo también.

Mierda, ¿por qué no vi al conejo? Porque su apartamento era jodidamente pequeño. Podría ser que… mm… sí, tal vez lo guardaba en la cocina.

—Um. Bien, Edward, en serio. Detente —dijo Jazz, ahora estaba muy serio y esas mierdas—. No soy estúpido…

—No, solo te dibujaron así —respondí secamente, interrumpiéndolo.

Como decía —dijo entre dientes, se parecía muchísimo a mi hermana—. Creo que necesitas comenzar desde el principio porque no entiendo ni mierda.

—Sí, empieza desde el principio —aceptó Emmett.

Así que eso hice. Les conté todo. Desde el principio. Todo sobre el viaje a Port Angeles donde Bella me contó sobre sus mascotas. Lo puse todo sobre la mesa.

Me escucharon, pero luego… solo se quedaron ahí sentados.

Otra vez boquiabiertos.

Ojos como platos.

Bebí mi cerveza porque estaba un poco aburrido después de… ¿diez putos minutos de silencio?

Miré sobre mi hombro y vi a papá básicamente en el mismo sitio que antes. Borracho. Agarrando el aire. Follando con la mirada a las bailarinas. Tronando los dedos a veces y moviéndose al ritmo de la música. No era bonito. Se parecía mucho a Chandler de Friends.

Suspiré y me giré de nuevo hacia Jazz y Em. Seguían mirándome.

—De acuerdo, sé que me veo bien, pero voy a empezar a cobrarles, cabrones, si no se espabilan al carajo —les dije… no tan tranquilamente.

Eso pareció resolver el problema, se giraron el uno hacia el otro… y empezaron a carcajearse con ganas.

Encantador.

Emmett se cayó de su silla.

Increíble.

La cara de Jasper estaba más roja que un tomate bien nalgueado.

Sí. Como sea.

Y luego empezaron a hablar entre carcajadas. Sonaba un poco parecido a esto:

—JAJAJAJAJA Y LUEGO AHHHH, CONEJO-JAJAJAJAJAJA. —Jasper.

—¡COÑO-AN-AN-ANIMAAAAL! —Emmett

Como si mi noche no estuviera ya jodida…

—¡Ujuuu! ¡El conductor designado más sexy del mundo ha llegado! Oh, ¡toma!

Gente, así era Jake. Se nalgueó su propio trasero.

Estaba destinado a ser un viaje muy interesante a casa.

Emmett y Jazz seguían riéndose. O ahogándose con el aire. Limpiándose las lágrimas a causa de sus carcajadas.

Miré a papá… mierda.

¿Por qué tenía la cara llena de brillantina de bailarina?


*Combinación de Ebrio y Whitlock.


N/T: Capítulo extra por haber llegado a los 700 reviews, ¡muchas gracias!