Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.


Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.

Blog: h(espacio) t(espacio) t(espacio) p(espacio) s(espacio) : / / caranofiction . wordpress .(espacio) com(espacio) /

Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!


Gracias a Yani por betear esta historia.


"Un día Marcel es una cosita pequeña. Y luego, antes de darte cuenta, ya es esta cosita pequeña que no me puedo quitar de la pierna".

Friends.

Urbanward

Ignoré a Jazz y Emmett… sí, seguían riéndose de mí, y les dije que miraran a papá. Lo hicieron y ahora… ahora teníamos que lidiar con eso, carajo.

—Papá, ¿qué carajos hiciste? —preguntó Emmett con incredulidad.

Como si fuera un perro sacudiéndose el agua, papá sacudió la cabeza y…

—Hice brrrrrrr… entre ellas, hijo.

Abrí los ojos como platos.

—Oh-oh, ¡papá C! —exclamó Jake, actuando por completo como reina del drama—. ¡¿Metiste la cara en las tetas?! Qué va a decir mamá C, ¿eh? ¡Explíquese, señor!

Mierda.

Papá se paró y… Em y yo saltamos hacia él para detenerlo porque el viejo no podía ni mantenerse en pie. Así que ambos lo sostuvimos de los codos y… bueno, ¿qué putada debíamos hacer ahora?

—Las de su madre son mejores, hi-jos. —Papá arrastró las palabras, Em y yo hicimos una mueca. Eso era asqueroso—. Ese par no era real. ¡Casi me lastimé la nariz porque estaban muuuuy duras!

Considérenos a Em y a mí perdidos en nuestras cabezas. O sea, nos estábamos aislando. Ya saben, en nuestros lugares felices. No estábamos escuchando a papá comparar pechos.

—Sí, bueno ahora estás borracho y lleno de brillos, papá —murmuré mientras Jazz me entregaba mi sudadera. Hora de irnos a casa.

Al salir del bar, papá empezó otra vez a hablar arrastrando las palabras.

Em y yo intercambiamos miradas y luego volvimos a encerrarnos en nuestras mentes.

—Saben, hijos —canturreó, sí, canturreó carajo, al pasar los brazos alrededor de Em y de mí—. Yo era todo un galán en mi época y cuando los hicimos…

Desconectándome.

Lugar feliz.

Bellas desnudas por todos lados. Y pastel de piña.

En tooooodos lados. En el lugar. Y en mí. ¡Sí! Sobre .

La-la-la-la-la, estaba en mi lugar feliz. Bellas desnudas y pastel, Bellas desnudas y pastel. Encima de mí. Mmm.

—Rosies y hamburguesas, Rosies y hamburguesas —escuché a Emmett murmurar—. Por todo el lugar. Encima de mí.

Uh.

Tal vez nos parecíamos más de lo que pensé.

—Y luego cuando hicimos a Alice…

Desconectándome otra vez.

Pero no antes de escuchar a Jazz canturrear en voz muy alta.

—Ally y pastel de carne, Ally y pastel de carne. Encima de mí, encima de mí…

LUGAR FELIZ.

Bellas y pastel, Bellas y pastel. Muchas Bellas y muchos pasteles.

¡ENCIMA DE MÍ!

Sin embargo, nadie era más ruidoso que una reina jodidamente orgullosa.

—¡EL OFICIAL EMILICIOSO, DOCTOR SEXWARD, DOCTOR PAPILISLE Y DOCTOR JAZZPOW ENCIMA DE MÍ! ¡ENCIMA Y DENTRO DE !

Así que todos nos congelamos y miramos a la reina cantante.

Por cierto, ya estábamos junto al carro.

Y teníamos los ojos como platos.

—¿Jazzpow? —se ahogó Jasper.

—¿Emilicioso? —tosió Emmett.

—¿Qué hay de tu Samuel? —dijo papá de forma pastosa.

Luego yo y mi estúpida bocota.

—¡Solo Bella puede decirme Sexward!

Silencio.

En cámara lenta, todos los ojos se posaron en mí.

~Me siento expuesto. Como si estuviera en exhibición.

.

.

.

—¡Estoy cantaaaaaando en la lluvia! —Ese fue papá.

Y luego empezó a llover.

Jake empezó a sacudir el culo.

—¡NO-OH, PAPÁ C! SE SUPONE QUE ES: ¡ESTÁN LLOVIENDO HOMBRES! ¡ALE-LUUUU-YAAAA!

La reina podría derrotar a la jodida Aretha Franklin, lo juraba. Quería decir, con esa voz de diva. Porque sabía que las Weather Girls habían cantado esa canción. Lo sabía porque Emmett amaba en secreto esa canción.

Bien por ti, Jake. Puedes aullar como nadie más.

Pero deberíamos dejar a papá y Jake durante un segundo y enfocarnos en Emmett y Jasper. Sí, ellos me estaban mirando. No me gustaba.

—¿Podemos subir a papá al carro? —suspiré, esperaba que dejaran por la paz lo que fuera que estuvieran pensando porque tenía la sensación de que había hablado de más con mi comentario sobre Sexward.

De hecho, creía que había hablado demasiado sobre Bella frente a los chicos y necesitaba bajarle una rayita o tal vez catorce. No quería que descubrieran mis sentimientos, saben. Era algo bueno ser tan discreto. Síp, algo bueno que fuera tan discreto.

Fue entonces cuando asentí para mí.

En fin, sin decir palabra Emmett y Jazz me ayudaron a meter a papá al carro, y luego puse el culo en marcha, optando por sentarme enfrente con la reina. Saben por qué. ¿No? Vaya, ¿tan tontos? Era para escapar de las miradas de Jazz y mi hermanito, claro.

Así que sí, estaba en el asiento del copiloto, poniéndome el cinturón, cuando Emmett y Jazz llamaron la atención de Jake.

Porque él seguía bailando afuera del carro.

Ese hombrejer jamás necesitaría alcohol para pasársela bien.

¿Lo entendieron?

¿Hombrejer? Hombre-mujer.

Sencillo.

Los demás se subieron uno a uno.

Emmett fue el primero y se estaba riendo.

Fue entonces cuando noté a Jasper y Jake afuera… susurrándose.

Bueno, en realidad no podía estar seguro de eso porque ellos podrían estar hablando fuerte y claro. A pesar de todo, no podría escucharlos porque estaba en el carro.

¿Saben?

Pero parecía que estaban susurrando.

—Fue una gran noche, hermano —comentó Em desde el asiento trasero… de forma demasiado casual si me lo preguntaban. Pero no me lo preguntaron así que no me hagan caso.

Papá estaba roncando… solo para que supieran.

—Síp —respondí, golpeteándome la rodilla.

Esa no era la forma coloquial para decir que lo estaba haciendo conmigo mismo. Solo significaba que me estaba golpeteando la rodilla con los dedos mientras esperábamos a los otros dos imbéciles.

—¿Has visitado alguna vez Urban Dictionary en línea, hombre? —pregunté a modo conversacional.

Porque yo sí. Hay mierdas muy graciosas en ese sitio. Por ejemplo, golpetear es otra palabra para follar.

¿Quién lo sabría?

Liam me sugirió el sitio. Me lo envió por correo y dijo que si alguna vez escuchaba una palabra que no entendía, debería buscarla ahí. En realidad, no sabía por qué me lo dijo, porque no existía palabra que hubiera malentendido. Y si alguna vez existía, ¿no debería buscarla mejor en un diccionario de verdad?

¿Cierto?

Cierto.

Pero… un día estaba aburrido, así que… navegué por ahí. Navegué en el sitio. Fue gracioso.

—Uh, no, no lo necesito. —Em se rio entre dientes cuando se abrieron dos puertas—. Estoy muy bien informado cuando se trata de jerga.

—Ah. —Asentí con comprensión—. Te refieres a que estás a la par con eso.

Emmett se rio.

Como. Sea.

Jazz y yo fuimos nerds al crecer. Tuvimos muchos amigos y todo eso, pero éramos un poco… mierda, casi decía o pensaba… que éramos un poco lentos, y esa mierda no estaba bien. Después de todo, éramos doctores. Pero sí, estábamos un poco retrasados. No, eso tampoco sonaba bien. No teníamos retraso.

Nos desarrollamos tarde.

Sí, eso era.

Nos desarrollamos tarde y en realidad no tuvimos la charla. Tampoco tuvimos la caminata.

No estábamos a la par con eso.

Teníamos las narices enterradas en libros.

Pasaba mi tiempo libre viendo porno. No con Jazz.

Por mi cuenta. Tenía muchas revistas sucias.

Después de un tiempo se pusieron pegajosas.

Aunque no fue mi culpa. Porque un día Polla era una cosita. Y luego, antes de saberlo, ya era una cosota que no podía tener suficiente.

Una y otra y otra y otra vez… necesitaba mi atención.

—Hola, dulzura —escuché ronronear a Jake.

~No necesito su atención.

Su jodida mano en mi muslo. Me la quité.

—Hola, Jacob —respondí amablemente, casi vuelvo a ser mi yo cínico de antes por un momento. Así que añadí—: ¿Cómo te trata la vida, maldito?

—Oh, ¡zas! —se rio. Sí, el hombrejer se rio—. La vida es una locura. —Me guiñó.

Un hombre riéndose suena más a "Je, je, je, je, je".

Sí.

—Llévanos a casa, Jake —se quejó Emmett desde el asiento de atrás—. ¡Necesito orinar!

—Debiste pensar en eso antes. —Jake chasqueó la lengua, encendiendo el carro—. Llevar sus culos borrachos de Sequim a Forks no será un viaje facilito de cinco minutos, oficial.

Tenía razón en eso.

Era un puto fastidio.

Y luego cometí el error de pensar en voz alta.

—Me pregunto qué llevará Bella al trabajo el lunes —dije, y eso provocó un montón de… mierdas.

Jake fue el primero.

—¡OH, DIOS MÍÍÍÍÍÍÍÍÍO! —Luego se echó su cabello imaginario sobre el hombro y dijo—: Tenías razón, Jazzy.

Jasper y Emmett dijeron "ajá". Como si estuvieran aceptando sus gays internos.

Pero luego… luego empeoró.

—Deberíamos hablar de esto, caballeros —anunció Jake, mirando a Jazz y Emmett en el retrovisor.

—Sí, Jazz y yo ya tenemos un plan —declaró Em.

—¿Un plan de qué? —pregunté, y era donde estábamos ahora.

Porque estaba esperando una respuesta. Y esta no llegaba.

Si había algo que detestaba, era que me dejaran fuera. Por así decirlo.

—Sí, sobre eso, Em —dijo Jazz en voz baja—. Creo que deberíamos… ya sabes… ¿ya sabes?

Ladeé el cuello, intentando ver qué carajos estaban haciendo, pero Jake dijo:

—No-oh, grandote. Presta atención a la carretera.

—Pero no soy yo el que maneja —le dije—. Eres tú.

—Sí, pero necesito ayuda. Así que concentra esos preciosos ojos tuyos directo al frente, ¿bien? Buen chico.

Perra.

Con mis preciosos ojos hacia el frente, intenté escuchar a Jazz y Em, pero… no podía entender. Ni una puta cosa.

—Y luego…

—Por supuesto, pero también deberíamos…

—Exacto, seguido de…

—Oh, sí, me gusta como piensas, y luego podríamos decir…

—Sí, pero todavía no porque…

—No, no, por supuesto que no. Esperaremos hasta que…

—Carajo, sí. Y no olvides los lentes.

—¡Un clásico!

¿Alguien entendió eso?

¿Era aquí cuando debía revisar Urban Dictionary?

—Amigos, ¿de qué demonios hablan? —gemí, ignorando a Jake y concentrando mis preciosos ojos en Jazz y Em.

Papá roncaba.

Geeenial.

—No es de tu incumbencia —dijo Em con burla.

—Todavía. —Jazz sonrió.

Y esa era la respuesta que no quería escuchar. ¡Para nada!

Pasé el resto del viaje gruñendo como un niño petulante.

Gruñendo, suspirando, jalándome el cabello a través del jodido gorro, suspirando más.

—Vaya, eres un poco dramático, sabes —me dijo Jake.

Fue entonces cuando lo miré como si fuera un puto extraterrestre.

¿Yo? ¿DRÁMATICO?

—Eso viene de la persona correcta —bufé—. Jodida diva.

—Ajá, ¡y no lo olvides! —respondió, tronando los dedos.

Me reí un poco. Pero en realidad no.

Sin embargo, todos mis pensamientos al respecto salieron volando por la jodida ventana cuando Jake se detuvo frente a la casa de mamá y papá.

Y las luces se encendieron.

La puerta se abrió de golpe.

Mamá estaba ahí parada.

Tragué.