Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.


Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.

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Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!


Gracias a Yani por betear esta historia.


"No permitiré que te arrinconen".

Baile Caliente

Espíaward

Habla Pastelito, cambio, entra. Pastelito está aquí, Niño estrella. Cambio y fuera y entro.

La voz de Jake crujía a través del walkie, y yo… yo solo podía mirar la jodida cosa. No, él no sabía cómo usarlos. Yo tampoco sabía, pero… como sea. ¿Y nuestros nombres? Otro como sea. Porque mi dolor más grande se me estaba metiendo por el culo. Sí, un leotardo. Otra vez intenté discutir, pero Jake me dijo que si no lo usaba, le diría a mi hermano y a Jazz que lo había usado. Así que… podía usar el condón de tamaño corporal y mantener este día en secreto… o podía no usarlo, y Jake le diría a mi familia. En realidad, no había opción.

Le dije que los espías no usaban leotardos… pero ¿la reina me escuchó?

No.

Así que aquí estaba todavía sentado en el carro de Jake esperando a que regresara, porque al parecer estaba abajo en el estacionamiento del hotel, pegándole un dispositivo de rastreo al carro que juraba que pertenecía a cierto hombre en particular llamado Aro. Sí, ese Aro… de Aro Farmacéuticas.

Un par de horas atrás vimos a Jane entrar en el hotel y admitía que me sentí un poco emocionado. Fue solo un minuto de diversión por todo el asunto de ser espías, pero luego… sí, se había acabado jodidamente rápido porque después solo había sido esperar y esperar.

No me pregunten cómo fue que Jake y Sam pensaron en todo esto. Quería decir, claro, Sam podía saber esto de sus días trabajando como guardia de seguridad, pero… ¿en serio? ¿En serio?

Suspiré.

Supuse que era mejor no hacer preguntas.

~Y mira dónde te dejó eso.

Cierra la boca.

Estaba cansado. Me quería ir a casa.

Pastelito aquí. Cambio. Fuera. Entra. Niño estrella, ¿estás ahí? Cambio.

Suspiré. Otra vez. Y me llevé el walkie a la cara.

—Edward aquí. ¿Qué pasa?

¿Quién es Edward? Cambio.

Rechiné los dientes.

Bien… es Niño estrella. ¿Qué pasa?

Esta no era mi vida. Esta no era mi vida.

Niño estrella, se supone que debes decir cambio. Cambio.

¡Por amor a…!

—Niño estrella aquí. ¿Qué pasa? ¡CAMBIO! —gruñí y me removí sobre mi asiento, lo que solo hizo que el leotardo se me metiera más en el culo. Encantador.

¡Oye, Niño estrella! Pastelito aquí. Solo quería avisarte que todo se está desarrollando de acuerdo al plan de Sammy. El dispositivo está en su lugar y voy a salir. Cambio.

¿Porque no has salido ya lo suficiente?

Perra, por favor.

Con el sarcasmo tiñendo mi voz, respondí:

—Copiado. Cambio.

.

.

¿Qué copias? Cambio.

.

.

Suspiré.

—Olvídalo, Pastelito. Solo regresa aquí. Cambio y fuera —murmuré, rodando los ojos ante esta jodida situación.

La verdad no me importaba si Jane me estaba engañando. De todas formas iba a terminar la relación con ella, entonces ¿para qué molestarme?

Unos minutos después Jake salió del hotel y sí, recibió miradas muy raras mientras cruzaba la calle usando solamente un leotardo y un par de tenis Nike. Tenis Nike negros.

De ninguna manera iba a salir de este carro viéndome como él… así.

—Hola, Niño estrella —se rio al subirse al carro—. ¡Esto será épico! Ahora solo tendremos que esperar hasta que el carro se mueva y luego lo seguiremos.

De verdad estaba metido en esto.

—¿Y si terminan rentando una habitación aquí? —repliqué.

—No lo harán —respondió con confianza—. La zorra no trajo un bolso ni nada, así que creo que se irán a otro lugar después de cenar aquí.

—¿Y si solo follan y se van? Tal vez no planean quedarse a pasar la noche —argumenté.

—¡De ninguna manera! ¿No viste cómo estaba vestida la zorra? Definitivamente esto es una cita. No un revolcón de veinte minutos.

Antes de poder replicar, fui interrumpido por el grito de Jake.

—¡El carro se está moviendo! Quiero decir, ¡el águila está dejando el nido!

Este era uno de esos momentos en el que suspiraba, ponía los ojos en blanco, me dejaba caer contra mi asiento, gruñía un poco para dar énfasis, y cruzaba los brazos sobre mi pecho… todo a la vez. Más o menos.

Y luego nos estábamos moviendo.

Mirando la señal en la pantallita, seguimos el carro de Aro, y Jake tenía razón. Jane estaba en el carro y parecían estarse dirigiendo a la dirección que Jake afirmaba que era donde vivía Aro.

—No lo entiendo —dijo Jake, girando otra vez mientras los seguíamos a una distancia segura—. ¿Por qué irse con ese vejestorio si puede tenerte a ti?

Me reí entre dientes. No pude evitarlo.

Ahora todo me quedaba tan claro.

—Sin mí y sin mi apellido, Jane no es nadie —expliqué—. Y estoy dispuesto a apostar que Jane no estaba en el radar de Aro hasta que él descubrió que ella estaba comprometida con un Cullen.

»Y ya que papá de vez en cuando ayuda a una compañía farmacéutica llamada Siobhan International, eso pone a Aro y a papá uno contra el otro. —Suspiré porque todo este asunto era completamente ridículo. Nadie más que el mismo Aro veía esto como una especie de competencia rara—. Así que mi suposición es que Aro quiere a Jane porque no quiere que un Cullen la tenga.

Y eso está increíblemente bien por mí, por cierto, me reí internamente.

—Um, bien, entonces eso explica el asunto de Aro. Pero ¿por qué Jane iría de estar contigo, un hombre sexy de treinta y un años, a estar con Aro, un bastardo viejo y raro de cincuenta años con una maldita coleta? ¡Y quiero aclarar las cosas porque no permitiré que nadie arrincone así a Eddielicioso!

—No, gracias, Jake —me burlé.

—No, pero en serio, ¡no lo entiendo!

Tampoco yo, pero… uh. Bueno, tal vez…

—Tal vez él le está prometiendo el mundo para poder alejar a Jane de mí. —Me encogí de hombros.

Sin embargo, de repente todo tuvo sentido, el porqué Jane quería que la acompañara a todos esos eventos elegantes. Porque si Aro veía a Jane con un Cullen, él podría ofrecerle más o algo así si me dejaba. Ja, buen intento, mujer, pero eso no funcionaría. Primero que nada, yo terminaría primero con ella, y segundo, Aro era conocido por mantener cerca a juguetes jóvenes. No a mujeres de treinta años. Bien, mujer era exagerarlo un poco para Jane, pero entendían mi punto.

—Entonces, ¿crees que una vez que Aro le prometa algo a Jane… como… matrimonio o así… ella te dejará? —preguntó.

Me volví a encoger de hombros.

—Suena creíble.

—Y cuando tú estés fuera de su camino, Aro también se deshará de Jane —terminó Jake.

—También creíble —asentí—. Y probablemente correcto.

En ese momento llegamos y ahogué una carcajada de incredulidad cuando Jake estacionó el carro y sacó sus malditos binoculares, pero… lo gracioso era que eran de los que se usaban en la jodida opera. No para espiar.

—Mira, están entrando —susurró-gritó Jake—. ¡No puedo creerlo de esa zorra! Eso es… asco.

En realidad no me importaba.

Sin embargo, era un alivio saber que ella no era la única haciendo estupideces en nuestra relación y ahora no tendría que encontrar una manera civilizada de romper la relación. Podía simplemente decirle que terminábamos.

—¿No quieres echarle una miradita, Eddie? —preguntó.

Me reí entre dientes.

—No, en realidad no. Creo que es bastante claro que están teniendo una aventura, Jake. No es necesario acercarnos más, hombre.

—¡Pero eso significa que nadie tendrá la oportunidad de verte en tu sexy conjunto! —se quejó.

—Qué pena —dije inexpresivo.

—Sí que es un día triste. —Asintió solemnemente, pero luego volteó a verme con… uh… ¿curiosidad en su mirada?—. Ahora tengo dos preguntas para ti, doctor Sexward.

—Um… ¿bien?

Y, maldita sea, ¡solo Bella podía decirme así, idiota!

Suspiré.

—Sí. Esta es la primera pregunta: ¿por qué no estás molesto al descubrir que la zorra te está engañando?

—Uh…

—Y esta es la segunda: ¿quién pensaste que era esta mañana cuando me dijiste provocadora? ¿Eh? Y solo para tu información… estoy muy consciente de que te encontré en la habitación de invitados esta mañana… y no en la habitación que compartes con la zorra. Parece que tienes que dar unas explicaciones, señor.

—Uh…

¿Cómo demonios me salía de esta?