Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.
Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.
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Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por betear esta historia.
"Qué tal un rock ahora".
La Máscara
Quizásward
Juraba que había considerado cada posibilidad tratándose del mensaje de Bella, e incluso había llamado a Emmett… pero no me llevó a ningún lado. Demonios, incluso le llamé una segunda vez para volver a preguntar, pero al parecer tenía algo que hacer en Port Angeles con su segundo al mando. Una reunión ya tarde o algo así. En fin… no lo entendía. Y seguía sin entender nada cuando llegué aquí esta mañana. Porque Twitch estaba actuando como si nada fuera diferente, y luego… bueno, admitiré que me distraje por un momento cuando mencionó las delicias que había traído hoy.
Pastel de chocolate con betún de chocolate y crema de frambuesa.
Digamos que no podía esperar a la hora de la comida.
Pero regresemos a su mensaje, ¿de acuerdo?
¿Qué querría decir?
Más importante: ¿quién era el tipo?
Honestamente me permití durante un momento considerar la posibilidad de que era… yo.
Quizás… ¿ya saben? Solo quizás.
Quizás.
Pero… no, no lo creía.
Sin embargo, desearía ser yo. Con todas mis fuerzas.
Cristo, dolía de verdad.
Carajo. Era hora de lidiar con los pacientes.
*o*o*o*
Ella estaba completamente distraída.
Yo estaba parado en la puerta de mi oficina, iba en camino a revisar mi horario para el resto del día, pero no me movería ni un centímetro mientras Bella siguiera cantando. Sí, estaba cantando mientras esperaba afuera de una de las salas de examinación, y su voz era hermosa.
Polla también estaba disfrutando de oírla cantar. Muchísimo. Y se movía al ritmo de la música.
~Sí, sí, ¡qué tal un rock ahora con tu polla fuera!
¡Santo cielo!
Cabroncita vulgar.
Sitting here resting my bones
And this loneliness won't leave me alone
It's two thousand miles I roamed
Just to make this dock my home
Me parecía divertido solo porque yo había estado cantando la misma canción hacía rato y esto se había convertido en lo nuestro desde que… nos hicimos amigos. Y sí, esa palabra sabía jodidamente asquerosa, pero como sea. En fin, era lo nuestro. Yo tarareaba o cantaba algo, y luego ella me seguía. Después era al revés, y justo así, se nos pegaban las canciones durante todo el día, y era endemoniadamente molesto para los demás que trabajaban aquí.
Tan solo pensar en sus suspiros y ceños fruncidos me hacía reír.
Fue entonces cuando Bella me notó parado en la puerta, pero no me alteré ni nada… solo seguí sonriendo porque… la amaba. Con todo mi corazón.
—¿Algo gracioso? —preguntó, sonrió y arrugó un poco la nariz.
Jodidamente preciosa.
~Hablando de preciosa… ha pasado un tiempo, hombre.
¡Me masturbé ayer!
~Como dije, ha pasado un tiempo.
Suspiré. De todas formas era hora de responderle a Twitch.
—Tú. —Sonreí—. ¿Tienes una canción pegada?
Me miró enojada a modo de juego, ante lo cual mi polla respondió golpeteando un poco mi bóxer.
—Sí, ¡gracias por cierto! ¡No puedo sacarla!
Luego escuchamos a Emily gritar desde la sala de examinación dos.
—¡Eso fue lo que ÉL dijo!
Me reí incapaz de contenerme, y sí que había cambiado desde que Bella llegó a mi vida. Antes habría puesto los ojos en blanco, pero… ya no más.
—¡Debería darte vergüenza, Emily! —me reí—. Se supone que no debes ser como Bella y Emmett.
—¡Oye! —exclamó Bella a la defensiva—. No hay nada de malo en un poco de humor, señor.
Cierto, pero…
—Se supone que el humor debe ser gracioso, Bella —bromeé con voz cantarina antes de alejarme hacia recepción.
Me habría quedado, pero hay un límite para lo mucho que me puedo contener antes de atacarla, y ya había llegado a mi límite.
Justo antes de girar hacia recepción recordé que tenía unos cuantos historiales que necesitaba regresar al archivero junto al escritorio de Bella, así que me di la vuelta…
… y me congelé.
A causa del shock. De la sorpresa.
Porque fue muy evidente.
Bella seguía ahí. Parada en el mismo sitio. Y ella… definitivamente me estaba mirando el culo.
Luego se sonrojó de un rojo brillante. Agrandó los ojos.
Yo seguía congelado.
Jodido infierno, ella estaba… estaba… ¡me estaba comiendo con la mirada!
¿Eso… quiero decir… quizás…?
Quizás. ¿Quizás?
Quizás.
Bella se giró entonces y escapó.
No estaba consciente de mucho… excepto por mi polla. Sí, se estaba poniendo cada vez más y más dura por segundo.
Demonios, eso significaba que ella…
Quizás.
¡Carajo!
Tardé aproximadamente dos segundos en correr por el pasillo y entrar a mi oficina, luego otros dos segundos en cerrar la puerta y dirigirme a mi baño privado. Santa mierda, necesitaba esto. Cristo, las… posibilidades. Quería decir… ella… ¿le gustaba lo que veía?
Oh, Dios…
Me bajé el pantalón de la filipina, gemí al sentir mis dedos rodear mi polla que ya estaba dura como piedra.
~Libre al fin. Qué tal un rock en este retrete.
Carajo.
De pronto me sentí enojado con ella.
Una cosa era cuando yo no era nada más que un amigo para ella, pero esto… carajo, si me encontraba atractivo… o incluso alguien con quien podría considerar tener una relación, entonces en realidad ya no era tan simple.
Todavía tenía a Chicago esperándome y unas cuantas provocaciones de Bella solo me joderían todavía más. Esa era la última cosa que necesitaba. Porque todavía sabía bien qué era lo que quería. Quería un matrimonio. Quería una puta familia propia, pero… demonios, ¿qué chica de veintiún años quería eso?
Exacto.
Así que, ¿ahora qué? ¿Se suponía que debía salir con ella? ¿Tener una relación con ella? ¿Mudarme con ella? ¿Proponerle matrimonio y esperar una eternidad? Mierda, tardaría años en estar lista para tener hijos, y para cuando llegáramos a ese punto, yo ya tendría más de cuarenta.
Luego todo cambió. Dentro de mí. Porque también sabía que por ella, esperaría. Tanto así era lo que la amaba. Haría lo que fuera por ella.
¡Maldita sea! No, las cosas ya no eran tan blanco y negro.
Así que mi fantasía no fue muy amorosa.
Se trataba de castigar. Castigar a la chica sexy que había tomado el control de mí… carajo…
La empujé de rodillas antes de recargarme en mi escritorio.
—Chúpame —le ordené en voz baja, acariciándome la polla frente a su cara.
Como siempre, me obedeció de inmediato y me metió a su garganta.
Gemí en voz alta y enredé mis dedos en su cabello.
—Carajo, sí… eres una… carajo… una provocadora, ¿lo sabías?
Gruñí y gemí, me acariciaba la polla cada vez más y más fuerte, me imaginaba a Bella de rodillas frente a mí. Lamiendo, chupando, besando.
—Dios, desearía poder castigarte —murmuré, castigarte de verdad.
Follé su boquita sin ataduras.
—Eso es, nena. Toma mi polla —gemí.
En la vida real nunca había tenido esa pasión. Nunca había sido salvaje ni duro.
Pero con Bella podía ver eso. Con Bella quería eso. Lo quería todo. Hacer el amor de forma dulce y follar con fuerza.
Pasé mi pulgar sobre la hendidura, froté el líquido pre seminal sobre la cabeza de mi polla, imaginándome a Bella lamiéndola, saboreándola.
Carajo.
—Yo follaría ese coño —gemí, dejando caer la cabeza hacia atrás—. Apuesto a que estás apretada…
Cristo, sí. Estaba apretada. Tan solo con verla… quería decir, era tan jodidamente diminuta.
La jalé para ponerla de pie, la cargué al sofá y le ordené que se inclinara.
Lo hizo y caminé hasta ponerme detrás de ella, bajándole su filipina rosa.
—¿Te gustaría eso, Bella? —pregunté, arrastrando mi polla por su empapada raja—. ¿Te gustaría que te folle con fuerza?
—¡Sí, Edward! ¡Por favor! ¡Fóllame, por favor! —rogó.
Entré de golpe en ella.
La follé. Con fuerza. Entraba y salía. La amaba, la follaba. Porque podíamos tenerlo todo. Podíamos dejarnos ir y follarnos hasta el olvido, solo para hacer el amor de forma dulce después… porque con ella quería todo lo que nunca había tenido antes.
Estaba harto de lo aburrido. Estaba harto de lo mecánico. Estaba harto de la costumbre.
—Estás tan apretada, nena —gemí, la follaba con más fuerza.
Resbaladiza, apretada… envuelta en mí. Sí. Más.
Algo dulce y lento con Bella sería intenso y poderoso. Apasionado y desesperado. Y algo rápido y duro sería salvaje, necesitado e igual de apasionado.
—¡Carajo! —gruñí, sentía mi orgasmo acercándose—. Estoy cerca… Dios, eres tan sexy…
Cerré los ojos con fuerza. Me cosquillearon las pelotas. Mi respiración se volvió superficial.
¡Maldita sea!
Exploté.
Quizás más que solo un poco.
Quizás.
N/T: ¡Mil gracias por los 1200 reviews! Aquí está su capítulo extra ;)
Y también mil gracias a las chicas de mi grupo que me mantienen al tanto de los reviews y las actus extra jaja este capítulo va para ustedes Meli, Yolanda, Yani, Lizbeth y Yazmin, son lo máximo ;)
