Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.


Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.

Blog: h(espacio) t(espacio) t(espacio) p(espacio) s(espacio) : / / caranofiction . wordpress .(espacio) com(espacio) /

Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!


Gracias a Yani por betear esta historia.


"Son buenos argumentos para un rapidín".

Two and a half men

Corridaward

Después de que tuve que limpiar el retrete, otra vez, me dirigí al comedor. Mi mente seguía confusa por la idea de que podría gustarle a Bella o… lo que sea que ella sintiera, y seguía un poco molesto. Pero ahora era más conmigo que con ella. Probablemente porque debí haber sido más honesto con ella desde el principio. Debí haber dejado a Jane en el segundo en que empecé a tener dudas, y debí haber usado mi puta boca cuando algo me molestaba. Pero no… en vez de eso, me guardé todo o se lo conté a Liam.

No fue suficiente y ahora estaba atorado.

Pero me preocuparía por eso más tarde en los confines de mi casa porque ya era la hora de la comida y luego seguía la hora de las delicias de Bella.

Sus delicias horneadas, claro.

Así que, para esconder mi inquietud, plasmé una sonrisa en mi rostro y empecé a silbar la canción de Otis Redding que había escuchado a Twitch cantar hacía rato.

Porque era así de discreto.

—Estoy hambriento —anuncié al entrar en el comedor.

Jazz, Emily, Emmett, Rose y Bella ya estaban sentados, así que ocupé mi lugar entre Em y Jazz asegurándome de no mirar a Bella. Ya saben, era muy difícil controlarme.

—¿Dónde están Jake e Híper? —le pregunté a Jazz mientras Rose empujaba un contendor de comida hacia mi lugar.

Le asentí a modo de agradecimiento antes de empezar a comer.

—Tabajado —respondió Jazz con la boca llena de comida.

Eso era "trabajando" por si no sabían.

Sí, todos nos habíamos convertido en cerdos desde que Bella llegó aquí. No importaba que ella solo trajera los postres. Toda la comida ahora era inhalada… porque sabíamos… sabíamos lo que venía después de la comida. Después de la comida venía el postre.

Mmmm.

—Bella, Emily —preguntó Rose—, ¿han visto Cuando Harry conoció a Sally?

Película de mujeres. Aburrido. Seguí inhalando mi hamburguesa e ignoré a las damas… pero había una cosa que no pude ignorar.

Estaban hablando sobre Billy Crystal.

—Carajo, no —les dijo Bella a las chicas—. El tipo está todo arrugado, y su cabello parece vellos púbicos canosos. Apuesto a que sus pelotas parecen pasas.

Mi apetito se fue.

La miré. Ojos como platos. Boquiabierto. Todos lo hicimos.

Luego, uno por uno, empezamos a carcajearnos.

—Esto es genial, Bella, ¡no te contengas! —se carcajeó Jazz.

Yo estaba demasiado ocupado tosiendo mi hamburguesa para hablar.

—Dios, Bella, acabo de perder el apetito. —Emily se rio entre dientes y asentí mostrándome de acuerdo.

Maldición, me reí de verdad, carajo. Bueno, me reí y tosí.

—¿Por qué? —preguntó Twitch con curiosidad—. ¿Pediste un platillo con pasas o algo así?

Otra vez nos reímos.

Sin embargo, también había una vocecita en el fondo de mi mente preguntándose si Bella tenía algo contra los hombres mayores. No es que me comparara con Billy Crystal, porque… uh, no. Ese tipo podría ser mi padre, pero aun así. Diez años nos separaban a Bella y a mí.

¿Era demasiado para ella?

Sería comprensible. Yo también había reaccionado ante nuestra diferencia de edad al inicio, y aunque ya no lo hacía, ella podría tener la misma respuesta.

—¡No pregunté por eso! —exclamó Rose en ese momento, sacándome de mis meditaciones.

—Entonces, ¿por qué preguntaste, Rose? —preguntó Bella, alzando una ceja.

Te amo.

Oh, jódanme. Estaba frito.

—Pregunté porque quiero tu opinión sobre los ruidos que hace Meg Ryan al tener un orgasmo —respondió Rose.

Casi se me volvió a caer la mandíbula.

¿Opinión sobre qué?

~Santa mierda, los ruidos orgásmicos de Bella. Sí, por favor. ¡Dénmelos!

Me concentré en mi hamburguesa, sintiendo como se me calentaban las orejas.

¡Cambia el tema por amor a Dios!

Jazz tuvo arcadas.

—Eres mi prima, Rosie. ¡No quiero escuchar sobre esas mierdas!

Exactamente. Yo tampoco quería, ¡así que déjenlo así!

—¡Yo sí! —bramó Emmett.

¡Jódete, hermano!

—¿Por qué? —preguntó Bella—. ¿De otra forma no los escuchas?

Mi boca se retorció con diversión, no había forma de negarlo, pero mantuve la mirada agachada, tenía un putero de miedo de que vieran a través de mí si alzaba la vista.

—Qué graciosita —dijo Emmett inexpresivo.

—No, pero en serio —siguió Rose, demandando atención la perra—, no creo que Meg Ryan haya hecho un buen trabajo.

En realidad, nunca me había agradado Rose. Jamás. En serio no.

—¿No? —inquirió Bella—. ¿Cómo lo habrías hecho tú, Rose?

Tal vez tampoco me agradaba mucho Bella.

Y luego se desató el infierno.

Rose, la mujer que era prácticamente mi maldita hermana, empezó a gemir.

—Oh… oh, ¡carajo! —gimió—. Sí —siseó.

Me sentí nauseabundo.

—Sí, ¡justo ahí, Emmett! —Y luego jadeó—. ¡Oh, mierda! Sí. Sí. ¡Sí! ¡Joder, sí!

Estaba muy seguro de que tenía la cara de color verde.

Jasper volvió a tener arcadas.

Hice una mueca, incluso me encogí un poco, al escuchar junto a mí las pesadas respiraciones de mi hermano.

Alzando la vista al fin, le rogué desesperadamente a Rose.

—Rose, eres como mi maldita hermana. No lo vuelvas a hacer. Por favor.

¡Te estoy rogando! ¡Lee mi mirada, mujer!

Jazz asintió, estaba en la misma página que yo.

Rose me miró con los ojos entornados antes de resoplar y mirar a Bella con una sonrisita.

—Bien. ¿Cómo lo harías tú, B?

Oh… mierda.

No.

No.

¡Noooooooo!

Bella no se atrevería, ¿cierto?

No.

No.

No-oh.

No sobreviviría.

Bella musitó, pensándolo… al parecer.

—Supongo que soy más de las que gimotean desesperadamente. Gemidos sin aliento son más mi estilo, creo.

~¡ESPASMO! ¡ESPASMO! ¡ESPASMO!

Sus palabras hicieron eco en mi cabeza, lo juraba. Gemidos desesperados, gemidos sin aliento… oh, Dios… oh, Dios…

Me estaba poniendo duro. No bromeaba. Pero el asunto era… que no había nada de bueno en esta situación.

Estaba empezando a entrar en pánico.

Ella no haría una demostración, ¿cierto?

Hablaba en serio. No sobreviviría.

Una cosa era imaginarlo, fantasear al respecto, pero… Cristo, escuchar si… en vivo… de verdad… no, no podría sobrevivir.

—¿Te importaría compartir? —preguntó Rose, sonriendo.

Quería matarte, Rose. De verdad que sí, carajo.

Mi polla palpitó.

Estaba dura.

Cada músculo de mi cuerpo se tensó en ese momento al ver a Bella recargarse en su asiento, y con un encogimiento de hombros y un "seguro", empezó de verdad.

Tragué con fuerza.

—Oh, Dios… ugh… sí —gimoteó.

Era doloroso.

Mi polla estaba goteando.

»Oh, oh… por favor… más… —gimió sin aliento. Contuve el aliento—. ¡Sí! Oh, ¡carajo, sí! Más duro… ¡por favor!

No podía creerlo. No podía creerlo, carajo.

Estaba muerto.

Ella estaba gimiendo.

Yo estaba malditamente cerca.

Oh, Dios. No me hagas esto. No. Por favor.

Cometí el error de meter sutilmente la mano debajo de la mesa y luego aplasté mi erección, y fue algo estúpido, estúpido, estúpido por la fricción. Oh, la fricción. Oh, Dios, ¡la fricción!

Y tampoco dejé de aplastar mi polla.

Rechiné los dientes y ahogué un gimoteo propio porque estaba muy claro para mí; bien podría correrme.

Luego, Bella dio el golpe final.

~No ayuda mucho el que me estés manoseando, jefe.

No puedo evitarlo.

Con un jadeo sin aliento.

—¡Sí! ¡Justo ahí!

Meses de fantasías…

De enamorarme de ella…

De no tener nunca nada remotamente cercano a ella…

A escucharla. Su voz real. Haciendo esos sonidos…

Sí, me corrí.

Me corrí, carajo. Como un adolescente viendo tetas por primera vez.

Me corrí.

Mirando mi jodida hamburguesa, apreté los dientes, me mordí la lengua y me negué a respirar.

Me sentía incrédulo.

Y sabía que solo tenía pocos segundos antes de que empezara a filtrarse hacia mi bóxer para luego llegar a mi filipina.

Puta mierda, mátenme.

~Perdón.

Me estremecí.

Todavía no podía creerlo.

Debería envolverlo. O sea, siempre. Usar siempre un condón, porque ¿quién carajos podía saber cuándo Bella me haría soltar mi carga de esa manera? Los gemidos, ese cuerpecito, los sonidos, incluso la maldita filipina. Todo lo que se relacionaba a Bella.

~Todos eso son buenos argumentos para un rapidín.

¿Te refieres a uno antes de la comida?

~Sí. O cuando sea, en realidad.

Uh-oh, y en qué me ayudó eso porque ¡aun así me corrí carajo!

~Solo quiero que me frotes más seguido.

Juraba por Dios que mi mano ya estaba permanentemente pegada a ti.

Y juraba que mi polla solo se encogió.

Los otros estaban hablando. No me pregunten de qué estaban hablando porque no les estaba prestando atención. Para nada.

Pero eventualmente tuve suficiente. ¡Suficiente!

Así que me paré, asegurándome casualmente de que una de mis manos me tapara la entrepierna, y luego anuncié que se había terminado la hora de la comida...

… antes de huir.

Corrí a mi oficina.

Todavía no podía creerlo.

Me. Corrí. En. Mis. Putos. Pantalones.