Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.
Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.
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Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por betear esta historia.
"Me agrada Phil".
Better Off Ted
Follaward
—Lo siento —susurré, mojándome los labios—. Pero tengo que hacerlo.
Luego presioné mis labios sobre los suyos.
Apenas podía creerlo… o tal vez sí podía… con todo eso de mi recién encontrada claridad, pero… ella me estaba regresando el beso. Al principio de forma lenta, tal vez para probar las aguas. Carajo. Sus labios eran suaves y cálidos. Sabía que nunca me cansaría de esta sensación.
Mi propio labio jodido todavía dolía, pero no podría haberme importado menos.
Así que añadí presión. Luego más. E incluso más, necesitaba sentirla.
La sentí estremecerse, lo cual desencadenó mis propios estremecimientos.
Separando los labios, tracé cuidadosamente su labio inferior con mi lengua, pero cuando comprendí que a ella le gustaba, mi vacilación empezó a desaparecer.
Carajo.
Nos besábamos con fuerza, apasionadamente.
Estaba volviendo a la vida.
Vibrando, pulsando. Era todo por ella.
Gemí en voz baja, metí más profundo mi lengua en su boca.
Luego ella gimoteó. En mi boca.
—Edward.
Y esta hambre que nunca antes había sentido me consumió.
La devoré como un animal poseído, enloquecido y hambriento.
Nos aferrábamos el uno al otro.
Gemí en su boca cuando me jaló el cabello.
Carajo, ella también necesitaba esto.
La acerqué de un jalón.
No hubo dudas, no hubo vacilación. Ya estaba demasiado ido.
Acuné su culo, gemí al acercarla más a mí.
Jadeando, en un jodido frenesí, nada era suficiente, maldita sea.
Te amo.
Necesitaba más, más cerca y más duro.
Así que… deslicé mis manos dentro de su filipina, otra vez encontré su culo perfecto. Lo amasé, la empujé contra mi erección mientras ella estaba parada entre mis piernas abiertas.
Sus manos vagaban.
Más, nena, todo de ti.
Se arqueó hacia mí, necesitaba más. Estaba jodidamente fuera mí. Ido. Más allá de la razón y la moral.
Arriba, arriba, arriba, debajo de su camiseta, la sentí debajo de mis manos.
—Por favor —gimió.
¡Carajo!
Se me escapó un gruñido de los labios, y si pensaba que ya estaba ido antes… estaba equivocado.
Mi polla palpitaba.
En un solo movimiento, cambié nuestras posiciones para ser yo quien estuviera parado entre sus piernas.
Ya tenía planes para ella.
Uno podría pensar que debería preguntar.
Pero así de ido estaba.
Más y más duro, la besé. La probé a ella y a nosotros.
Sin embargo, ella también estaba ida. Sus manos estaban en todas partes, al igual que las mías.
Luego su mano se posó en mi polla. Por fuera del bóxer.
—Carajo —siseé. Más, nena. No era suficiente—. Sííí.
Mis manos encontraron sus deliciosas tetas y las acuné.
Y cuando ella metió su mano en mi bóxer y sentí sus dedos en mi polla que goteaba, gruñí mientras chupaba su cuello.
—Tengo que hacerlo, Bella. —No había opción, es que tenía que sentirla—. Lo necesito, carajo. —Y era así. Necesitaba sentir lo que quería tener para siempre. Tenía que sentirla. Tenía que tomarla, carajo.
Ella gimió.
—Lo que quieras.
No vacilé.
Después de agarrar sus brazos, le dije que se sostuviera, lo que hizo, y luego le bajé el pantalón junto con las bragas. Santa mierda. Esto estaba pasando y gemí al verla. Cristo, casi pasaba por alto que ella estaba haciendo lo mismo, bajándome el pantalón. Mi polla saltó libre y ella me miró con… carajo, nunca había visto tanto deseo. Ella de verdad me deseaba, carajo. Estaba dispuesto a apostar que nunca me había sentido tan deseado.
—Ahora —jadeó con los ojos pegados a mi erección—. Te necesito.
—Maldita sea —siseé, no podía creer en mi puta suerte—. Sí.
La besé otra vez, con más fuerza que antes.
Estaba frenético y necesitado, moría por ella.
Estaba decidido a verter todo en mis acciones.
Porque esto era lo que tenía. La tenía a ella, justo aquí, justo ahora.
Se me escapó otro gemido cuando la cabeza de mi polla rozó su coño y me prendí, jadeaba y gemía, necesitaba sentirla por completo, con todo lo que tenía. Mi polla no era suficiente. Carajo, nunca nada sería suficiente. Luego mis dedos. La sentí. La provoqué, carajo estaba mojada. Caliente y mojada. Depilada. Creo que dije algo, pero no estaba seguro.
Mis dedos follaron su coño increíblemente apretado.
Carajo, ¿sí iba a caber?
—Más —gimoteó, aferrándose a mí.
—Carajo, sí —gemí, y luego envolví sus piernas en mis caderas antes de empujarla un poco hacia atrás. Necesitaba ver esto. Y sentirlo. Y saborearlo.
Incapaz de apartar la vista de sus ojos color café, empujé lentamente mi polla dentro de su coño húmedo.
Su gemido casi me hizo explotar.
Nos miré. Unidos y conectados, sabía que nunca volvería a sentir algo como esto. Nunca antes lo había sentido, y después de esto no lo sentiría de nuevo. Era algo poderoso para mí.
—Cristo —exhalé.
Apenas podía creerlo. Estaba dentro de ella.
Bella. Jesús, mi Bella.
—Edward. —Un susurro tembloroso. Mis ojos la encontraron, asintió. Asintió para que yo… para que yo… me moviera. Cristo.
Esto de verdad estaba pasando.
Inclinándome hacia enfrente, besé sus dulces labios. De forma firme y sensual, mientras empezaba a moverme en ella. Lenta y profundamente. Embestidas largas. Su jadeo me dijo que había encontrado su lugar. Froté la punta de mi polla ahí, quería más de sus deliciosos sonidos. Los necesitaba, carajo.
Pero era un hijo de puta avaricioso. Un poco no era suficiente.
Si este momento era todo lo que tenía, entonces quería tanto de esto como fuera posible.
Todo.
Al demonio con las consecuencias.
—Estás tan malditamente apretada —jadeé, deslizándome otra vez dentro de ella. Por favor. Por una vez en mi vida, más y más duro—. Yo… —Carajo. Estaba casi avergonzado, pero…—. Necesito más, Bella. —Era una súplica. Pero no estaba seguro de poder seguir de forma lenta.
—Sí —gritó—. Por favor, Edward. Fóllame.
Tragué con fuerza.
No tenía que decírmelo dos veces.
Así que agarré sus caderas… y embestí en ella.
Maldita sea.
Bella ahogó un aliento, pero antes de poder preocuparme, sus ojos llenos de lujuria me volvieron a calmar.
Ella también quería esto. Duro.
Así que la follé.
La follé de forma dura, embistiendo repetidamente en ella.
Ambos estábamos completamente locos, pero creo que yo me llevé el premio.
Gimiendo y gruñendo, sabía que eran palabras, pero… carajo, estaba demasiado ido para saber en verdad qué era lo que le estaba diciendo.
Sabía que había jadeado algo sobre su belleza.
Pero mi concentración estaba en nuestra conexión.
Sin duda era más poderoso para mí.
La sentí. A toda ella, cuando se apretó en mí como un jodido torniquete.
Más duro.
Oh, Dios…
Más profundo.
Más apretada, se volvió más apretada. Revoloteando y tensándose a mi alrededor. La humedad salía de ella, cubriéndome por completo.
Sentí la espiral. La tensión, las palpitaciones.
Y luego se corrió.
Con fuerza. Con mi nombre en sus labios.
Me hizo ahogarme en un gemido.
—¡Carajo, Bella! —gemí en voz alta, sintiendo su resbaladizo coño apretarme. Demasiado cerca. Estaba ido. Estaba explotando. Ahora—. Me… maldita sea… ugh… ¡me voy a correr!
Cerré los ojos con fuerza, embestí en ella con fuerza antes de explotar.
En lo profundo de ella, me corrí con más fuerza que nunca antes.
Duré una eternidad, así se sintió, antes de que mi torso colapsara sobre ella.
Ahí, en el hueco de su cuello, jadeé e intenté recuperar el aliento, todo mientras inhalaba su aroma natural.
Mezclado con el olor de nosotros. Olor a sexo.
Sexo.
Sexo.
No sexo.
Una follada dura.
En la sala de examinación.
La había tomado como un animal.
Santa… al carajo con mi vida.
¿Qué había hecho?
En serio… ¿qué había hecho?
Tenía una oportunidad con ella, ¿y así fue cómo la usé? ¿Follándola como un animal enloquecido?
¿Qué sucedió con eso de amarla?
Respirándola una vez más, comprendí una cosa.
No la merecía.
No. No la merecía, carajo.
De forma lenta y reticente, salí de ella.
Esto era todo.
Lo había arruinado. Había arruinado mi única oportunidad con ella.
Me vestí en silencio, la veía por el rabillo del ojo mientras se acomodaba a toda prisa su ropa.
Qué incómodo.
Debería disculparme, ¿cierto?
Sí. Carajo. En serio. Al carajo con mi vida.
Suspiré. Me pellizqué el puente de la nariz. No podía verla a los ojos después de lo que había hecho.
Tragué.
—Lo siento —susurré.
Como no tienes una idea, nena.
—Bien —la escuché exhalar.
Estaba completamente avergonzado de mí mismo, y estaba a punto de decirle eso, pero… mi hermano eligió ese momento para llamarnos.
Sí, porque justo lo que quería hacer ahora era dar una declaración.
Siendo el cobarde que era, dejé a Bella ahí.
Mi corazón estaba jodidamente roto.
Y era mi propia culpa.
Luego llegó otro pensamiento. Jane ya estaría en casa ahora.
~Tenías que arruinar mi momento al mencionar a la bruja, ¿cierto?
Jódete. En serio, jódete.
~Cuánto enojo. No es saludable, hombre. Hay un tipo que te podría ayudar. Te agradaría el doctor Phil.
Suspiré.
Hora de terminarlo todo con la bruja.
N/T: Por petición popular en mi grupo de Facebook (Traducciones: FungysCullen13), les adelanto la actualización del jueves ;)
