Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.
Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.
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Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por betear esta historia.
"Pero no te quedes paradote ahí. Si me obligas, juro que te haré pedazos".
Dos policías rebeldes
Terminaward
Manejé a casa en una bruma, no podía sacarme la cara de Bella de la cabeza. Carajo, la expresión que tenía mientras le dábamos nuestras declaraciones a Emmett me mató y claro que sabía por qué se veía así. Obviamente se sentía de mierda después de la manera en que la había tomado.
Dios, apostaba a que estaba asqueada.
No la culparía.
Me había comportado como un jodido animal.
~¿Doble sentido?
¡Cierraelputohocico!
~¡Eh, cálmate! Pero en serio, deberías concentrarte en terminar con la zorra.
Suspiré.
Porque hacía mucho eso.
Y ahora estaba en casa. El carro de Jane estaba en la entrada.
Volví a suspirar.
Así que… ¿solo debería entrar ahí y decirle que ya se terminó todo?
~No, deberías entrar ahí y decir… ¡Tú, perra! ¡Te voy a hacer pedazos!
Puse los ojos en blanco.
Presentaba orgullosamente a mi polla pandillera.
~Prefiero Snoop Doggy Polla. O Papa Diddy Polla. O Busta…
¡Lo entiendo!
~¿En serio? Porque eres un poco retrasado. Si sabes a lo que me refiero. ¿Sabes a lo que me refiero?
Maldije y empujé la puerta para abrirla, luego la cerré de un portazo antes de marchar hacia la casa.
Arranqué la puerta.
Hagamos esta mierda.
~Chicos malos, chicos malos… qué vas a hacer, qué vas a hacer, cuando vengan por ti…
—¡Jane! —grité, me quité la chaqueta de un encogimiento antes de dirigirme a la cocina—. ¡JANE!
—¡Qué! —la escuché sisear y bajar las escaleras. Supongo que ya se había ido a la cama. Después de todo, pasaba de la medianoche—. ¿Por qué estás gritando? —Luego ahí estaba, en la cocina—. ¿Qué demonios le pasó a tu cara?
Me toqué la cara.
Oh. Cierto.
—Una pelea en un bar —dije, agarré una cerveza del refrigerador—. Si crees que esto se ve mal —señalé mi cara—, deberías ver al otro tipo. —Sonreí.
~Así es. Hermano.
»En fiiin. —Inflé las mejillas—. Tenemos que hablar, Jane —dije solemnemente. Luego, como un hijo de puta muy ágil, me subí a la isleta de la cocina de un salto—. Esto ya no está funcionando. —Señalé entre nosotros dos. Er… no entre Polla y yo, sino entre Jane y yo. Ya saben—. Voy a cancelar toda esta mierda.
~Si no sacas tu culo asqueroso justo ahora… si me obligas, ¡te echaré a patadas!
Desearía poder ser así de brutal, amigo. Desearía.
~Hmmm.
Jane solo me miraba. Supongo que tenía que asimilar esa mierda o algo así.
Así que bebí más cerveza.
Bebí más.
Eructé. Esa mierda se sintió bien.
—¿Estás borracho? —preguntó, alzando la ceja de perra.
Me reí entre dientes.
—Estoy trabajando en eso. Dame un minuto, ya llegaré ahí.
~Estamos borrachos de amor por Bella.
Asentí solemnemente.
Era una pena que hubiéramos jodido esa mierda.
—En serio, ¿qué te sucede, Edward? —dijo con desprecio—. ¡Apenas te reconozco!
Me encogí de hombros.
—No conoces a mi verdadero yo. —Era la verdad—. Pero eso no importa ni un carajo, porque lo que vamos a hacer justo ahora es terminar con esto. —Sabía que no podía pedirle que se fuera a mitad de la noche, pero sí que la quería fuera de aquí en la mañana. Y eso era jodidamente todo—. Siendo honestos, no te amo ni una mierda, Jane. —Agrandó los ojos y sacudí la cabeza con diversión—. Ni siquiera te atrevas a ir ahí. Tú tampoco me amas. Si me amaras, no estarías follándote a tu jefe.
Jadeó.
»¿Creías que no lo sabía? —sonreí—. Vamos, dame algo de crédito. —O a Jake. Sí—. De hecho, puedes darle el crédito a Jake porque la verdad yo no lo noté, pero él sí. —Le di otro trago a mi cerveza antes de continuar—. ¿Y sabes qué otra cosa me dice eso? Que no te presto la suficiente atención. Que no me importas lo suficiente.
~¡Oeste!
¿Qué carajo?
~Perdón, solo quería mencionarlo. Ya sabes.
Como sea.
Luego ella empezó. Hubo llanto y gritos y débiles intentos por defenderse.
Y mientras tanto yo simplemente estaba ahí, bebiendo mi cerveza, sintiéndome deprimido por Bella, pero sintiéndome bien por deshacerme al fin de la zorra.
—Pero, Eddie, ¡podemos arreglar esto! —me rogó.
Uh. Sí, ese sería un no.
Pero antes de poder abrir la boca, ella estaba frente a mí, y yo estaba como: ¡Noooo! ¡Sálvenme!
Porque estaba estirando las manos hacia mí.
—¡Ah! ¿Qué carajos estás haciendo? —jadeé con horror—. ¡No me toques, mujer!
~¿Mujer? ¿En serio? ¿Estás seguro de eso? O sea… mírala.
Buen punto.
Con un estremecimiento, me deslicé sobre la isleta de la cocina y no fue hasta que tuvimos toda la isleta entre nosotros que finalmente pude respirar, carajo. Porque, hombre, oh, hombre.
Durante un rato solo estuvimos rodeando la isleta mientras ella intentaba convencerme de "arreglar nuestra relación". Mientras tanto yo me estaba mareando por caminar tanto. La cerveza no ayudaba.
Al final tuve suficiente.
—¡Me acosté con otra mujer! —exclamé. Y juraba que el tiempo se había detenido—. Y eso no es todo. También me enamoré de ella.
Oh, la mirada de odio que Jane me dedicó… fue buena. Una de esas miradas de odio de si-las-miradas-pudieran-matar.
No es que me diera miedo.
—Entonces, ¿ves cómo esto nunca podría funcionar? —pregunté—. Estoy enamorado de alguien más. Tú te estás follando a tu jefe para avanzar. Seattle es tu vida. Forks es la mía. —No sentí la necesidad de decirle que dejaría Forks… o al amor de mi vida, si en esas andábamos—. Puedes hacer rabietas como una jodida niña todo lo que quieras, pero no me hará cambiar de parecer. —Apoyando ambas manos en la isleta, se lo dije una vez más—. Terminamos.
Luego bebí más cerveza.
—¡Pero te perdono! —exclamó.
Luego me ahogué con la cerveza.
~Oye, carnal. Esa perra está jodidamente loca.
Cierto.
—¿Me perdonas? —me reí con incredulidad—. Primero que nada, no me disculpé. Y segundo, la infidelidad no es algo que debas perdonar. —Me encogí de hombros—. Pero esa es mi opinión. —Carajo, no debía desviarme—. Ambos jodimos esto, Jane. La única diferencia es que a mí me alegra que haya terminado. Que hayamos terminado.
Creo que se dio cuenta de que no estaba jugando.
Hablaba en serio.
Esto se había terminado.
—Así que —dije—, saca tus mierdas de mi casa. Dormiré en la habitación de invitados. Quiero que ya te hayas ido para cuando me despierte en la mañana.
Abrió la boca para protestar y vi la furia ardiendo, pero la detuve.
»Ni siquiera lo pienses, Jane —le advertí con mi propia mirada de enojo—. Yo compré esta puta casa y no tienes ningún derecho sobre ella. Y lo sabes. Lo que sí tienes es un condominio en Seattle. Así que haznos un favor a ambos y mueve tus mierdas para allá.
Con eso, me dirigí a las escaleras.
—¡Me voy a quedar con el anillo, Edward! —gritó.
Me reí. Me partí el jodido culo a carcajadas mientras subía las escaleras.
—¡Adelante, Jane! ¡Ya que tú lo compraste!
En serio. Qué perra más idiota. Era algo bueno saber ahora que nunca estuve enamorado de ella.
Pero aun así, ¿qué carajos dice eso de mí?
Quería decir, en serio, ¿qué vi en esa cosa?
~Y dicen que los doctores son inteligentes.
Sí, lo estaba reconsiderando, Papa Diddy Polla.
~Cambié de parecer, hermano. Es TimbaPole.
Tú… eres tan rara.
~Sabes que soy tú, ¿cierto?
—Carajo —murmuré por lo bajo—. Soy tan raro. —Cerré la puerta con seguro en la habitación de invitados. Me dejé caer en la cama, endemoniadamente cansado—. ¿Pero sabes qué? Soy un hombre raro que es libre. Un hombre raro libre. Un raro libre.
~Tu polla y tu corazón no son libres.
Cierto.
Bella siempre tendrá mi polla y mi corazón.
~Y el resto.
Cierto.
Creo que me quedé dormido a mitad de un suspiro. Tenía que ser yo el que hiciera eso.
N/T: ¡Muchas gracias por los 1400 reviews!
