Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.
Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.
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Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por betear esta historia.
Rose Cullen
—Esperen, ¿ustedes lo sabían? —exclamé con incredulidad.
Em y Jazz estaban sonriendo de oreja a oreja mientras que Alice y yo nos quedamos ahí sentadas boquiabiertas y con ojos como platos. No podíamos creerlo. ¡Nuestros esposos siempre supieron sobre los sentimientos entre Edward y Bella! ¿Y no nos lo dijeron? Santa mierda. Eso estaba muy mal. Quería decir, ¿no se supone que los esposos deben contarle todo a sus esposas? ¿Hmm? ¿Hmm?
—Sabes —dijo Emmett lentamente, tomando mi mano—. Soy policía, Rosie. Es mi trabajo saberlo.
Sí, Alice y yo resoplamos.
Igual que Esme y Rae-Rae.
Porque… ¿en serio?
Sí, no me la creía.
—Pero también eres hombre, cielo —respondí, palmeándole la mejilla.
Y luego todos lo escuchamos.
—¡CARAJO!
—Y esa es mi señal —dijo Charlie abruptamente. Papá C estuvo de acuerdo, y ambos se dirigieron a la cocina.
Las damas y yo estábamos jodidamente risueñas. Era hora de que Edward y Bella estuvieran juntos, y por fin esa jodida zorra se había ido. O sea, Jane. Bueno, al menos suponía que ya se había ido viendo que el querido Edward estaba arriba follando a Bella.
—Lo están haciendo otra vez —canturreé.
—Espera, ¿a qué te refieres con "otra vez"? —Jazz se rio entre dientes.
¿Ven? Los hombres eran despistados.
—Los escuchamos hace rato también —declaré, alzando una ceja—. ¿Ya te olvidaste de los gemidos, querido primo?
—No, no, eso fue solo juego previo —dijo Alice, de todas las personas—. Este es el evento principal.
Uh, no. De ninguna manera.
—Hmm, creo que Ali tiene razón —musitó Esme. Rae-Rae seguía pensándolo.
Todos estaban locos. Para mí era simple y sencillo. Esta era la segunda ronda, estaba segura de eso.
—Carajo, nena… puedo sentir…
Alice tuvo arcadas.
Rae-Rae soltó risitas.
—Oh, querido —murmuró Esme—. No puedo creer que mi hijo es de los que gritan.
Solté una carcajada y le asentí a Emmett. Mi pequeño fajador. Y uno muy ruidoso.
—¡También tu otro hijo, Esme!
—¡Oye! —Emmett… bueno, lo gritó.
No tenía más que decir.
—¡SÍ!
—Estoy tan orgulloso de Eddie. —Jazz se rio—. Al fin está teniendo sexo.
Repito, gente. ¡Era la segunda ronda!
—Esta es la segunda vez —señalé otra vez. Cuando negaron con sus cabezas, continué—: ¿Les gustaría hacerlo más interesante?
Las sonrisas crecieron.
Oh, esto iba a ser como quitarle un dulce a un niño.
Pronto ya habíamos juntado el dinero.
Y yo ya estaba planeando comprar ese par de zapatos que vi en línea la semana pasada.
—¡Soy un jodido monstruo!
Uh. Eso vino de Edward.
Seis pares de cejas se alzaron en la sala.
.
.
—Uh, ¿eso fue en doble sentido? —reflexionó Alice, mordiéndose el labio.
Y yo me preguntaba lo mismo.
¿Un jodido monstruo?
O un monstruo que jode.
Luego se escucharon unas pisadas, y ahora nos estábamos preguntando si ya estaban teniendo su primera pelea. Eso no era muy prometedor, ¿cierto?
Diez minutos de pisadas por ahí, y discusiones amortiguadas…
Charlie y Carlisle regresaron otra vez a la sala con miradas interrogantes.
Nos encogimos de hombros, no teníamos nada que decirles.
.
.
.
—Me pregunto si están peleando desnudos —pensó Emmett en voz alta.
Suspiré.
—Tal vez eso los llevará a la segunda ronda —se burló Jazz, y le sacudí la cabeza porque en ese caso sería la ronda tres. Pero antes de poder abrir la boca para argumentar, escuchamos sus pisadas—. Supongo que estamos a punto de descubrirlo.
Oh, sí.
No tardamos mucho en verlos.
Los miramos con atención.
Ambos se veían recién follados, parados ahí en el último escalón.
El brazo de Edward estaba sobre los hombros de Bella.
¿Supongo que debería hablar?
.
.
.
Al carajo, aquí vamos.
—¿Lo hicieron? —les pregunté en voz baja. O sea, conocía la respuesta, pero Bella era igual a mí; nunca fallaba en dar detalles.
Y efectivamente, alzó dos dedos.
—Dos veces.
Sonreí. Enormemente.
Edward tosió. Tal vez se ahogó con el aire o algo así.
Pero al carajo con eso porque me giré para encarar a mi competencia.
—¡Yo dije que dos! —exclamé entre carcajadas—. ¡Denme su dinero, perras!
¡Esta mamá iría de compras!
Y este fue el día encantador en que nuestro Edward y Bella finalmente pusieron sus mierdas en orden.
Y se unieron.
Evidentemente dos veces.
N/T: ¡Mil gracias por los 1700 reviews! Son las mejores ;)
