Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.
Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.
Blog: h(espacio) t(espacio) t(espacio) p(espacio) s(espacio) : / / caranofiction . wordpress .(espacio) com(espacio) /
Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por betear esta historia.
~oOo~
Futuretake 2
Perspectiva de tiempo: Cachorro y Pateador tienen 4 años. Pecas tiene 3 años y Junior 2.
Papiward
—Sigo sin creer que venga de visita. —Jazz se rio entre dientes.
Yo no podía reírme. Si lo intentaba, saldría una risita ahogada y así.
En vez de eso me concentré en Pateador que estaba posicionado en mi cadera.
Intentaba no pensar en este fin de semana, o en la razón por la que Jazz y yo nos encontrábamos actualmente en el SeaTac de Seattle con Pateador y Nathan, esperando…
—¿Papi? —le preguntó Nathan a Jazz—. ¿Podemos ir a McDonald's?
—¡Sí, papi! —aceptó Pateador, usando sus ojitos de cachorro en mí.
Estos dos eran malvados, Pateador y Nathan. Usualmente Cachorro era parte de su maldad, pero no podía traerme a ambos niños a Seattle, así que Cachorro se quedó en casa con el resto de la familia. No es que se quejara. Twitch había estado horneando todo el día, así que al final yo diría que él era el más feliz.
—Ya veremos —dijo Jasper, lo que siempre significaba "sí".
Éramos unos mandilones. Especialmente ahora que teníamos hijos.
—Ese es un sí, ¿verdad, papi? —me susurró Pateador al oído.
Bufé una risita, maldiciendo el IQ de mi hijo. Él era inteligente.
Bella decía que se debía a ella, pero… bueno, yo era doctor. Los doctores éramos inteligentes.
La mayoría de las veces.
—Probablemente, sí —susurré en respuesta antes de besarle la mejilla.
Sonrió, de forma torcida debería añadir, y se quedó satisfecho con mi respuesta.
Cachorro y él eran la mezcla perfecta de Bella y de mí. El cabello de ella, sus lindas mejillas y su nariz, luego mis ojos y sonrisa torcida. Sabíamos totalmente que algún día serían rompecorazones.
—¡Y ahí está! —escuché que Jazz exclamaba.
Se me hundió el corazón.
Entonces sí logró llegar al vuelo…
Carajo.
Sí, Liam estaba aquí.
Era mi culpa.
Un día en el trabajo mencioné accidentalmente a Liam en una conversación sobre pediatras, ya que Liam también lo era, y obviamente Jazz se preguntó por qué lo mencionaba. Porque hasta donde él sabía, todos habíamos perdido contacto después de la escuela de medicina. Sí. Así que… confesé que Liam y yo todavía hablábamos ocasionalmente. Él no tenía que saber que en realidad Liam y yo nos enviábamos emails y mensajes de texto varias veces a la semana. Nadie necesitaba saber eso. Mucho menos Bella. Bueno, o sea… ella sabía que tenía un amigo de la escuela de medicina con el que a veces hablaba, porque no era un mentiroso, saben… pero no, ella no necesitaba saber qué tan involucrado estaba Liam con todo lo demás en mi vida.
¿Saben?
En fin…
Jazz —por cierto, odiaba a ese cabrón— decidió que quería ponerse al día, ¡así que buscó al cabrón y lo llamó!
Al final todos decidimos reunirnos y eso trajo a Liam aquí. Hoy.
Iba a pasar el fin de semana en Forks con nosotros.
Claro, le había dicho que mantuviera la boca cerrada, pero… ¿podía confiar en él?
—¡Tanto tiempo sin verte, amigo! —Liam sonrió en grande, dándole un abrazo de hombres a Jazz—. Ca… —Lo miramos con detenimiento porque ahora teníamos niños—. Pues, rayos. Ambos crecieron.
Liam. El soltero eterno.
—Es bueno verte, Liam —dije, y fue mi turno para el abrazo de hombres. Pateador lo miraba con curiosidad—. ¿Tuviste un buen vuelo?
—Síp. Un buen servicio —respondió, agitando las cejas.
Era igual a Emmett.
—Eso es uh… ¿bueno? —comentó Jazz, cargando a Nathan.
Me burlé de la expresión de Liam. Sí que habíamos cambiado. O sea, Jazz y yo. Ya no éramos universitarios. No es que ya no estuviéramos jodidos de la cabeza con un amor hacia las tetas y el coño, pero… solo estábamos locos por nuestras esposas. ¿Saben? Y Liam no era así.
—De acuerdo —dijo—. Vayamos a Integravilla.
Jazz y yo resoplamos.
Sí, éramos hombres de familia mandilones, pero si él supiera lo que pasaba detrás de puertas cerradas…
No tan íntegros.
Era solo que no actuábamos como pervertidos frente a los niños.
Porque eso estaba mal.
*o*o*o*
Una parada en McDonald's…
Cuatro paradas para el baño…
Cuatro horas en carretera…
Eventualmente nos llevaron de regreso a Forks.
Ya era tarde.
Los niños estaban dormidos.
Así que mientras Bella, Liam, Jazz y Alice se conocían y reconocían, yo acosté a Pateador en la cama junto a Cachorro. Luego me dirigí otra vez a la planta baja, ansiando tener una tarde algo tranquila. Mañana sería muy diferente, pero hoy solo se trataba de acomodar a Liam en la habitación de invitados.
La suerte estaba de mi lado cuando me uní a Bella en el sofá. Solo estaban hablando de nuestros días de universidad. Podía vivir con eso.
Siempre y cuando Liam mantuviera la boca cerrada sobre nuestro pequeño bromance*, estaba bien.
—Es bueno tenerte en casa, cielo —murmuró cuando apoyé mi brazo en el respaldo del sofá—. Liam nos estaba contando que fue tu mentor en la escuela de medicina.
Ah, jódete, Liam.
—Eso dijo, ¿eh? —suspiré, lanzándole una mirada de enojo a Liam. Jasper le estaba frunciendo el ceño. Alice y Bella estaban divertidas—. Pues se equivoca. —Mentira.
—Sí, totalmente equivocado. —Jazz estuvo de acuerdo conmigo, también mentía.
—Oh, ¡vamos, chicos! —exclamó Híper—. No te preocupes, Liam. Bella y yo te creemos. Para empezar, yo sé cómo eran Jazz y Edward al crecer.
Así que dirigí mi mirada de enojo hacia mi hermana.
—¿Qué? —Se encogió inocente—. Ambos eran geeks.
—Aww —respondió Bella, acariciándome la mejilla—. Mi pequeño Geekward.
Ante lo cual Liam se rio. Con fuerza.
Cabrón.
Como sea.
Estuvimos platicando un rato más, más que nada sobre nuestros días universitarios —Bella se mostraba muy curiosa, demasiado curiosa— y Liam estaba feliz por divulgar, demasiado feliz, para pesar de Jasper y mío. Pero dicen que así era la vida. Se supone que las historias de universidad de uno mismo eran para divertir a otros. Algo que sí que hicieron. Bella y mi no tan querida hermana se la pasaron en grande.
Pero sí, cerca de las once de la noche dimos por terminada la noche.
*o*o*o*
—Sé bueno con las abuelas y los abuelos, ¿sí? —dije, tocándole la nariz a Cachorro. Asintió solemnemente—. Niño bueno —me reí entre dientes—. Dame un beso. —Me lo dio, y luego siguió Pateador, Junior y al final Pecas, que plantó unos cuantos de sus famosos besotes por toda mi cara.
—¡Adiós, papi! —se rio, aplastándome las mejillas.
Me encantaba.
—Nos vemos mañana temprano, princesa —le dije, sonriendo como el idiota que era.
Esta noche tendríamos diversión de adultos. No se permitían niños, por eso mamá, papá, Billy, Renée y Charlie estaban en nuestra casa. También había aproximadamente doscientos niños corriendo por ahí, cada uno tenía ya sea un apellido Cullen, Whitlock o Black Uley.
—¡Diviértanse, cariños! —dijo mamá con felicidad, siempre se mostraba ansiosa por cuidar a nuestra camada de enanos. No tenía idea de cómo era que tenía la fuerza para hacerlo. Renée era igual.
—Lo haremos —dijo Bella, pellizcándome sin nada de sutileza el culo.
—Oh, sí, ¡lo haremos! —gritó Jake… suspiré… también pellizcándome el culo.
Luego escuché a Em chillar.
Luego a Jazz…
Luego a Sam…
Luego a Liam…
Sí, Jake no pasó por alto a nadie.
—¡No toques lo que no es tuyo, Jakey! —espetó mi esposa, acariciándome el culo—. Culoward es mío, ¿comprende?
La amaba.
—Vamos, esposita —me reí entre dientes, rodeándola con un brazo—. Vayamos a Port A.
Me puse mi gorro y abrí mi carro.
—Mmm, Gorroward —ronroneó.
~Espasmo…
Lo sé, amiga. Lo sé. La vamos a tener esta noche.
~Ya dijiste. ¡Follada de callejón!
Ya dijiste.
—Sí, me iré con Jazz y Alice —dijo Liam, mirando a Bella como si fuera una rara. Pero de un buen tipo de rara. El tipo que él sabía lo jodidamente bendecido que era yo. Así que le sonreí torcidamente y asentí, luego me metí en el carro con mi esposa.
—¡Nos vemos allá! —le gritó Bella a los otros.
Em salió primero, él y Rose.
Sam los siguió con Jake en su Porsche celeste.
Luego Jazz, Alice y Liam.
Último, pero no menos importante, Twitch y yo.
Era gracioso que solo teníamos dos conductores designados. Rose estaba embarazada, así que ella se daba por sentado. Luego era Jazz porque Alice ya no estaba dándole pecho a su pequeña Mary. Esta era su noche de bienvenida de regreso al mundo del alcohol. Ella planeaba emborracharse apropiadamente esta noche porque Jasper y ella ya estaban planeando el tercer bebé, lo que significaba nada de beber. Pero antes de eso quería tener una noche espectacular. Podía entenderla.
El resto… bueno, quién se ofrecía para manejar, ¿cierto?
Así que supuse que nos iríamos en taxi a casa esta noche y luego mañana vendríamos por nuestros carros a Port A.
No había nada de qué preocuparse.
*o*o*o*
Port A.
Dos shots de vodka fueron vaciados por mi garganta.
Estábamos en un bar. La música sonaba muy alta. Estábamos sentados en una cabina, tenía que admitir que nos la estábamos pasando jodidamente genial.
Bella estaba ebria, bebía… o tragaba… con felicidad bebidas rosas.
Yo estaba sentado junto a ella con un brazo sobre sus hombros.
Emmett estaba contentillo, estaba sentado a mi izquierda con una Rose sobria en su regazo.
Bebí mi cerveza.
Bella depositó un beso húmedo en mi cuello. Me estremecí y le correspondí el beso.
Eran cosas de las buenas.
Alice estaba completamente perdida. Agitaba los brazos mientras hablaba o cantaba… como sea.
Bebí mi cerveza.
Jake estaba… chillando.
Sam estaba borracho. Tenía la frente sobre la mesa. Rose le estaba aventando cacahuates.
Liam estaba soltando risitas. Historia verdadera. Lo que significaba que sí, también estaba borracho.
Bebí mi cerveza.
Bella estaba usando un top muy sexy y… sí, una diminuta falda de mezclilla.
Solo tenía que decirlo.
Me tomé un shot de tequila con los chicos.
Y estaba… no, no estaba para nada borracho.
Nop.
—… ¡y luego subió el volumen y bailó por todos lados con Run-DMC*! —se rio Liam—. Su favorita era It's Like That. ¡Y no podía rapear ni para salvar su puta vida!
Yo también me reí. Demonios, todos nos reímos. Excepto por Jazz, que otra vez fruncía el ceño. Porque esta historia universitaria era sobre él.
Bella puso su mano en mi muslo.
Era como un juego previo.
—No hay nada de malo con Run-DMC —gruñó.
Se me salieron los ojos de las cuencas.
—No, ¡tienes razón, Jazz! —me carcajeé—. ¡Pero sí fue malo verte a ti creyendo que podías hacer beat-box*!
—Oye, ¡lo hice a la perfección! —se defendió, y no, no fue así. Apestaba. Le alcé una ceja… y me terminé el resto de mi cerveza—. ¡Y no me miren así! —Nos miró con enojo a Liam y a mí—. ¡Fui jodidamente genial!
—¡Te c-cr-eo, que-erido! —dijo Alice arrastrando las palabras.
Luego llegó el mesero con otra ronda de cervezas y shots.
—Yo no, ¡necesito pruebas! —bramó Emmett.
—¡NO! —gritamos Liam y yo. Sacudíamos furiosamente las cabezas. Habíamos sufrido la etapa de hip-hop de Jasper durante la universidad. Eso fue suficiente—. En ese caso, ¡espera hasta que ya no esté aquí! —añadí.
Agarré una Heineken.
Ya no estaba bebiendo.
Engullir era lo de ahora.
—Lo que él dijo —se rio Liam, asintiendo hacia mí.
—Ohh, ¿quieres bailar conmigo, Sexwardo? —preguntó Jake, sonriendo coqueto.
Me estremecí y acerqué a Twitch a mí, permitiéndole que me protegiera con su mirada enojada de esposita.
Nos protegíamos entre nosotros cuando nos coqueteaban, saben. Bueno, en mi caso usualmente era Jake, pero sí que había unos cuantos cabrones coqueteándole a mi esposa. Especialmente los papás solteros de la guardería a donde iban nuestros niños. Cabrones. Pero no se preocupen. Dejé en claro que ella era mía. Por eso la ropa que había ordenado para ella con su apellido escrito en pedrería rosa.
Sí.
A ella le encantaba esa mierda.
A mí también.
Le di un trago a… lo que sea que fuera esto… y Emmett me imitó.
—De hecho, Esposoward va a bailar conmigo ahora —le dijo a Jake, sonriéndole de forma presumida—. Vamos, cielo, sedúceme.
Sí, bien.
Antes de siquiera poder registrarlo, tenía a mi esposa en la pista de baile.
La gente nos estaba rodeando.
Luces parpadeantes.
—Jebús, te ves tan jovialmente sexy con ese gorro, Edward —me dijo sin aliento, prácticamente me estaba desvistiendo con su mirada—. Es mejor que encontremos un poco de privacidad pronto.
Y yo estaba como…
~¡Carajo, sí! ¡AMO a esta mujer!
¿Sabes?
Empezó a sonar una canción de Justin Timberlake, y pegué su espalda a mi pecho mientras nos movía al ritmo de la sexy canción. Sí, tenía habilidades. Noches donde estuviéramos solos Bella y yo no sucedían muy seguido, pero cuando llegaban, las aprovechábamos al máximo, y muchas veces terminábamos saliendo.
Teníamos un gusto por estar afuera.
You know what you want
And that makes you just like me
—Creo que podemos hacerlo, chica sexy —le murmuré al oído—. Vamos a ponerte caliente y ansiosa, ¿eh? —sugerí con voz ronca, dejando un beso debajo de su oreja. Mi lengua salió, ante lo cual ella frotó su culo contra mí.
~Espasmo… espasmo… necesito… más… acceso…
See, everybody says you're hot, baby
But can you make it hot for me
No podía cerrar los ojos.
Bueno, sí podía, pero el mundo estaba girando un poco demasiado rápido justo entonces.
Carajo.
No había estado borracho en mucho tiempo.
Por cierto, le di más acceso a mi polla al doblar ligeramente las rodillas.
Said, if you're thinking 'bout holding back
Don't worry, girl
'Cause I'm gonna make it so easy
Y me estaba poniendo tan…
Jodidamente…
Duro por mi esposa.
—¿Sientes eso, Tw-Bella? —Mierda. Casi le decía Twitch en voz alta.
Sin embargo, perdí el hilo de mis pensamientos cuando estiró la mano hacia atrás y me agarró la entrepierna.
Frotó… esos dedos malditamente habilidosos…
Y mi mano… No había nada que me detuviera.
En medio de la atestada pista de baile, subí un brazo y palmeé su pecho.
Lo apreté un poco, haciéndola gemir.
So, slide a little bit closer to me, little girl
See, Daddy's on a mission to please
—Oh, carajo —gimió, girándose rápidamente para verme de frente. Alzó la vista hacia mí con sus ojos llenos de deseo—. Vuélvete loco conmigo esta noche. —Sus ojos me estaban suplicando.
Alcé una ceja.
Mi mente daba vueltas.
Oh, podría volverme loco con ella.
Tenía una idea jodidamente perversa…
Wait a second
She's hopped up on me
I've got her in my zone
Her body's pressed up on me
I think she's ready to blow
Así que acuné su culo y la acerqué imposiblemente más a mí.
Tenía que preguntarle.
Porque creía que ella ya tenía un deseo. Lo había notado por la puta letra de la canción.
Sabía leer bien a mi esposa.
—¿Qué está sucediendo en esa sucia mente tuya, Isabella? —pregunté, mordisqueándole la mandíbula—. Compártelo conmigo —ordené suavemente.
Gimoteó cuando le apreté el culo.
Estaba duro como piedra contra su abdomen. Sabía que ella podía sentirlo.
También sabía que le encantaba.
Chica perversa.
Su aliento caliente y dulce barrió sobre mi cuello.
—Compórtate como Papiward conmigo —gimió.
Maldita sea.
Just tell me which way you like it
All you gotta do is
Tell me which way you like it
Do you like it like this?
Do you like it like that?
No había forma de esperar.
Habíamos terminado con los juegos previos.
Agarré su mano, guiándola entre la multitud.
Los chicos en la cabina nos miraron…
Liam se estaba riendo y sonriendo en grande. El cabrón borracho se veía orgulloso.
Sí, no era tan difícil adivinar por qué estaba llevando a mi esposa a la salida del bar. O del club. O ambos… lo que sea.
You can't stop, baby
You can't stop once you've turned me on
And your enemy are your thoughts, baby
So, just let 'em go
'Cause all I need is a moment alone
To give you my tone
And put you out of control
La música se desvaneció al dirigirnos hacia afuera.
Fui directo al callejón que estaba junto al bar.
Estaba oscuro.
Frío.
No me importaba ni un carajo.
Tampoco a ella.
Sus provocadores gimoteos me estaban volviendo loco.
—Papiward, ¿eh? —pregunté, bajando la vista hacia ella al caminar.
Asintió furiosamente.
Chica sucia.
Cuando quedé satisfecho al encontrar un lugar, la empujé contra la fría pared de ladrillo.
Ella jadeó.
—¡Sí!
Deslicé mi nariz sobre su mandíbula, inhalándola.
Mis manos se fueron a desabrocharme el pantalón.
Le susurré al oído.
—¿Y quieres que papi te folle aquí afuera?
—Oh, Dios —exhaló temblorosamente—. Sí… carajo, sí.
Me reí roncamente. Mi polla palpitaba. Goteaba. Y siseé cuando el aire frío golpeó mi erección.
—Eso se puede arreglar, bebita —prometí—. Ahora toca la polla de papi.
Ambos gemimos cuando me rodeó con sus ansiosos dedos.
Le subí la falda.
Le besé el cuello.
Mis entrañas se estaban estirando y retorciendo de la manera más deliciosa de todas.
Alocadas con lujuria.
Una necesidad por tomarla con fuerza…
Bruscamente.
—¿Te gusta, papi? —preguntó, acariciándome hábilmente. Su sonrisa era coqueta, sus ojos estaban oscuros, sus mejillas sonrojadas…
Un sonrojo que bajaba hasta su pecho…
—Sabes que sí, nena —gemí en voz baja, poniendo mis manos en la pared a cada lado de su cabeza—. Pero creo que sabes que ahora quiero ese dulce coño.
—Sí —gimoteó cuando le besé la comisura de la boca—. Yo… oh, carajo… fóllame, por favor, papi.
Jesús…
—Rodéame con esas piernas —le dije con voz ronca al palmearle el culo. Sin ropa interior. Carajo…—. ¿No llevas bragas? Buena chica.
Gimió en mi oído.
Subió las piernas sobre mis caderas; la alcé más.
Y cuando tuve la cabeza de mi polla enterrada en su caliente humedad, embestí.
—Carajo, bebita —dije entre dientes apretados.
Ella palpitaba a mi alrededor.
—Oh Dios, oh Dios, oh Dios —cantaba sin aliento.
Agarrando mi cabello en un puño a través del gorro, me jaló para darme un beso apasionado, y tuve que luchar contra la urgencia de cerrar los ojos. Maldita sea. No debí haberme tomado esos últimos tragos. Sin embargo, eso no me detuvo de hacernos sentir bien. Carajo, no. La follé con fuerza. Me volví loco con ella. Justo como nos encantaba hacerlo de vez en cuando. O muy seguido.
—¿Se siente bien, Isabella? —gruñí, empujando otra vez hacia adentro—. ¿Te gusta cuando la polla de papi está embistiendo dentro de tu coñito empapado?
—¡Sí! —gritó, cerrando los ojos con fuerza—. ¡Santa mierda, papi! Eres… ugh… —Aceleré el ritmo—. ¡Caraaajo!
Jadeó cuando empecé a frotarle el clítoris con mi pulgar.
Mi respiración se volvió laboriosa. Jadeaba. Gemía.
No éramos exactamente silenciosos.
Y estaba acercándome peligrosamente al momento de correrme…
Era bueno que ella también estuviera cerca.
—Papi está cerca —exhalé sobre su mejilla.
Maldición, a ella le encantaba que le hablara sucio. La forma en que se tensó… la forma en que se apretó a mi alrededor… la forma en que empezó a convulsionar y jadear…
… la forma en que ambos nos corrimos…
Pulsando dentro de ella, me corrí con fuerza.
Duró.
Muchísimo.
Ella se convulsionó a mi alrededor, prolongando mi propio orgasmo, y no dejé de moverme hasta que la sentí estremecerse y temblar, lo cual era su señal. Conocía a mi esposa… sí, incluso estando borracho.
—Dios, Edward —jadeó sobre mi cuello—. Eso fue…
Una locura.
~Buenas noches…
—Sí —fue mi inteligente respuesta.
Pero creo que morí un poquito.
Más tarde, cuando ambos regresamos adentro, fue una locura. En serio, todos estaban tan completamente borrachos que se les cruzaban los ojos, tenían las frentes sobre las mesas y sus palabras salían en una confusa diatriba.
Sí, ya era hora de irnos a casa.
¿Saben?
Era seguro decir que el par de primos sobrios, Rose y Jazz, no encontraban esto tan gracioso.
Yo sí.
Bella también.
Porque había sido una noche jodidamente caliente.
Y yo me sentía agradablemente sorprendido. Liam no había divulgado ni un solo detalle de que él había sido mi hombre de confianza tantos años atrás cuando era todo un desastre por Bella.
Pero sí me dijo, el domingo al dejarlo en el aeropuerto, que…
—Tal vez la próxima vez se lo diré.
Así que decidí que no iba a invitar a Liam a Washington.
Jamás.
*El término bromance es una forma de referirse a un vínculo afectivo intenso, no-sexual, entre dos varones.
*Run-DMC fue una banda de hip hop de Nueva York que influyó poderosamente en el desarrollo de este estilo musical.
*Beatboxing es una forma de sonido vocal que se basa en la capacidad de producir ritmos de cualquier tipo, compases y sonidos musicales utilizando el aparato fonador (labios, boca, pliegues vocales, etc.).
