Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.
Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.
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Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por betear esta historia.
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Futuretake 4
Perspectiva de tiempo: Cachorro y Pateador tienen 6 años. Pecas tiene 5 y Junior 4.
Escapaward
—Dios, ¡amiguito! —exclamé, pasando una servilleta por mi cara y pecho. Era algo bueno que todavía tuviera la filipina puesta—. Recuerdo claramente que mamá dijo que no aventaras la comida.
Junior solo sonrió mientras yo me quitaba los restos de puré de papa de la cara.
Niño malvado.
Durante un segundo contemplé la idea de trabajar hasta después de la hora de la cena de ahora en adelante, pero ese pensamiento se desvaneció de inmediato. Esto era lo mío. Cuando llegaba a casa del trabajo, Bella cocinaba para los niños mientras yo revisaba el correo; a veces me daba una ducha y cosas así. Luego ayudaba a los pequeños durante la cena mientras Bella preparaba las loncheras de los niños para el día siguiente. Siempre les daba cosas buenas a nuestros niños. Mi esposa era una chef espectacular.
Así que sí, esta era nuestra rutina diaria después de que yo llegaba a casa de la clínica.
Y luego cenábamos juntos, nosotros dos.
—Sí, mamá dice que no, bebé —le recordó Bella sin apartar la vista de la estufa—. Ahora, ¿ya terminaron, niños?
—Quiero más, Mamiella —dijo Pateador. Le sonreí, me encantaba lo mucho que se parecía a Bella. Todos esos apodos… sí. Bueno, yo no era inocente en este asunto. Después de todo, Híper era el apodo que yo le había dado a mi hermana, y a mí se me habían ocurrido los apodos de Cachorro y Pateador. También Pecas. Así que sí.
—Claro, lindura —canturreó Mamiella, acercándose para llenar su plato.
Salchichas y puré de papá. Jodidamente increíble era todo lo que diría, porque mi esposa sabía cómo usar la mantequilla.
—Creo que también Pecas quiere más —añadió, siempre al pendiente de su hermana—. No se comió todo su lonche hoy en el kínder.
Uh.
—¿Pasa algo, Sadie? —le pregunté, estirándome sobre la mesa para tocarle la frente. Ella siempre había tenido un apetito muy saludable. Todos nuestros niños lo tenían.
—Solo me sentía rara, papi —respondió, encogiéndose un poco de hombros—. Ya estoy bien.
Hmm…
Bella me dedicó una mirada de advertencia, siempre lo hacía porque según ella, yo tendía a entrar al modo doctor muy seguido. Sí, estaba llena de mierdas.
—¿Estás segura, princesa? —le pregunté, analizando su cara.
Pero ella solo asintió y sonrió, comiendo con felicidad la comida que Bella había añadido a su plato. Ante lo cual Bella me lanzó una mirada que decía te-lo-dije.
Hmm.
—¡Terminé! —declaró Cachorro, limpiándose su bigote de leche—. ¡Gracias por la cena, mami! ¿Ya puedo ir a jugar?
—Claro que sí, cariño —le dijo—. No olvides lavarte la cara.
—¡Sí, señora! —respondió, dirigiéndose a las escaleras con velocidad de vampiro.
Los niños siguieron hablando sobre esto y aquello, y yo lo absorbí todo como siempre, pero unos minutos después mi celular vibró.
Me despido, amigo mío – Liam.
¿Qué carajos?
¿Disculpa? – Edward.
¡Dejaré Chicago por África, hombre! – Liam.
—Dios —exhalé. Qué manera de asustarme, cabrón.
—¿Pasa algo, Papward? —preguntó Bella, recogiendo el plato y vaso de Cachorro.
Negué con la cabeza.
—No, es Liam —me reí entre dientes—. Está actuando como una reina del drama. Al parecer, se irá a África.
¿Te importaría explicar? – Edward.
—¿África? —preguntaron Junior y Bella al mismo tiempo.
Eso me ahorró un poco de tiempo porque Bella, siendo la buena mamá que era, le explicó a Junior qué era África.
Médicos sin fronteras. El próximo mes me pondré todas las vacunas y esas mierdas – Liam.
Vaya.
Tenía que admitir que lo admiraba por eso. De verdad.
Estoy impresionado, Liam. Es una causa muy buena. ¿Dónde estarás asignado? – Edward.
—¿Qué te dice? —preguntó Bella, se acercó para plantar su delicioso culo en mi regazo. No me escucharán quejándome.
—Médicos sin fronteras —murmuré, enseñándole el mensaje mientras le rodeaba la cintura con un brazo.
Mientras ella leía el mensaje, yo le mordisqueaba el hombro… porque me picaban los dientes por hacerlo.
Qué, teníamos un gusto por mordernos. Demándenos.
Si ella me mordía el culo, yo le mordía el suyo.
Pero me detuve cuando escuché a Pateador y Pecas riéndose.
—Siempre se están mordiendo y besando —le susurró Pat a su hermana.
Sí, sí, ya verás algún día cuando conozcas a la chica de tus sueños, Pateador.
—Hay un mensaje nuevo —dijo Bella suavemente, entregándome el teléfono, luego se levantó de mi regazo. Qué lástima—. Es algo genial que vaya a ir. Aunque más le vale mantenerse a salvo.
¿Ves? No era el único que se preocupaba en la casa.
—Lo hará —le dije mientras abría el mensaje nuevo.
Primero en Tanzania. Luego ya veremos. En fin, tengo un asunto pendiente contigo – Liam.
¿Hmm?
¿Y cuál es? Por cierto, Bella te dice que te mantengas a salvo – Edward.
Lo haré ja, ja. Y el asunto es sobre dicha encantadora esposa. No es doble sentido. Creo que es hora de una visita – Liam.
Um.
Sí, no estaba seguro sobre eso…
¿Visita? O sea, ¿vendrás otra vez? – Edward.
Di no, por favor. Di no, por favor. Di no, por favor.
¡Sí! Antes de irme. Creo que es hora de que Bella sepa TODO – Liam.
¡Abortar, abortar, abortar!
¡No! ¡Mierda!
—Caramelo —siseé por lo bajo.
Um. Eso depende. ¿Cuándo sería dicha visita? – Edward.
Escapar. Huir. ¡Correr!
¡MUEVE EL CULO!
En tres semanas. ¿Qué dices? Podemos ir otra vez a ese bar, como el año pasado – Liam.
Tres semanas.
Tres semanas.
Um, sí… tres semanas… podría funcionar…
—Entonces… —carraspeé, mirando a Bella—. ¿Ya ves que hemos estado hablando sobre ir a algún lado este verano?
Me sonrió con curiosidad.
—¿Sí?
—¡Disneyland! —exclamó Junior, bailando en su asiento.
—¡Sí! —vitoreó Sadie, lanzando un puño al aire.
Me encantaban estos niños raritos.
—Um, estaba pensando… —carraspeé… otra vez—. ¿México?
A Bella definitivamente le gustaba la idea.
Exhalé.
Lo siento, hombre. En serio. Pero estaremos en México. ¿Tal vez en otra ocasión? – Edward.
Al carajo con Tom Cruise, yo era mejor con las misiones. Nada era imposible, con un carajo.
¡Ja, ja, ja, ja! ¡Puedes correr, pero no escaparás, Cullen! ¡Iré ahí cuando regrese en un año más o menos! – Liam.
Ya veremos respecto a eso, ¿no?
Me fui directo a la computadora. ¡Hora de reservar los boletos hacia el soleado México!
