Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es CaraNo, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is CaraNo, I'm just translating her amazing words.
Pueden encontrar todas sus historias en su blog, favor de quitar primero los espacios. También compartiré el link directo a su blog en mi perfil de FF.
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Thank you CaraNo for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por betear esta historia.
~oOo~
Futuretake 9
Perspectiva de tiempo: Cachorro y Pateador tienen 9 años, Pecas tiene 8, Junior tiene 7, Ant y Mini tienen un año.
Confesward
—Buenos días, doctor Cullen —dijo Twitch cuando entré a la clínica.
Le lancé un mohín.
Ella se había reído, se había reído mucho de mí esta mañana, ¿y por qué? Bueno, porque Ant me había orinado encima. Twitch pensó que fue muy gracioso. Yo no tanto. Luego, mientras me apuraba en darme otra ducha, Renée llegó para su día con los mini-gemelos, así que cuando regresé al piso de abajo, Bella ya se había venido a trabajar.
—¿Por qué esa cara, querido esposo? —preguntó, sus ojos resplandecían con diversión—. Parece como si estuvieras teniendo una mañana de mierda. O… una mañana de pipí.
Ja. Ja.
—Qué graciosa —murmuré, inclinándome sobre el escritorio para besarla—. Ahora terminemos con esto para poder empezar. Tengo un millón de historiales que ordenar.
Ya que Bella solo trabajaba a medio tiempo y Ben y Angela estaban en unas largas vacaciones, Jazz y yo teníamos que organizar nuestras propias mierdas.
No era divertido.
En fin, de regreso al presente. Bella tenía que sacar nuestra broma diaria. Lo había hecho durante los últimos diez años. Yo ya estaba harto de ellas. Jasper también ya estaba harto de ella. Ella todavía le exclamaba "¿Qué hay de nuevo, doc?" cada puta mañana. Era algo bueno que la amáramos, ¿eh?
Así que ella sonrió en grande y…
—Doctor, doctor…
Oh, pero no terminó.
Abrí los ojos como platos.
Ella también.
Santa…
No podía creerlo.
Finalmente había sucedido.
Twitch se había quedado sin bromas de Doctor, doctor.
—Oh, Dios mío —exhaló temblorosamente.
Casi me sentí mal por ella.
No. En realidad no. Para nada.
Así que me reí entre dientes. Y luego me carcajeé. ¡Con fuerza!
—¡Se te acabaron, Twitch! —me carcajeé—. ¡No puedo creer que al fin haya llegado este día!
—¡Ah! —jadeó, silenciándome efectivamente. Volví a tener los ojos como platos—. Tú… tú…
¿Qué?
—¿Qué? —me reí entre dientes, confundido.
—Dijiste… —Me señaló con un dedo, parándose de su silla en el proceso—. ¡Lo acabas de decir! ¡Solo había escuchado "T" antes!
Um…
¿Claro?
Entonces…
—¿Qué dije, nena? —pregunté, rascándome la nuca.
—¡Twitch! —gritó.
~¿Qué, yo? ¡Sigo tan muerta como un pepino, carajo!
Cierto.
Espera…
¿Qué?
Hmmmmmm…
Estaba muy confundido.
—Me acabas de decir Twitch, Edward —declaró con naturalidad.
Oh.
Oh.
Y yo estaba… bueno, ahí quedó.
Mierda.
Así que me encogí de hombros.
—Lo sé.
Sí. Yo, fanfarrón.
—No era un secreto ni nada así, Bella —añadí, poniendo los ojos en blanco para darle énfasis. ¿Saben?—. Por favor, son noticias viejas. —Le quité importancia con un gesto—. Así que… —Inflé las mejillas un poquitín—. Hora de ponerse a trabajar, señora Cullen. No se quede sentada ahí sin hacer nada.
Sí, jugué esa carta.
Era su jefe.
Y creo que me iban a nalguear por hacerle esta mierda, pero justo ahora sentía que valía la pena.
O tal vez me mordería el culo. Tenía una obsesión con él.
—Tengo que irme —dije antes de huir hacia mi oficina.
Lo último que vi fue la ceja alzada y cargada de perra de mi esposa.
Estaba muy jodido.
*o*o*o*
Llegó la hora de la comida.
Me dirigí al comedor.
Polla se estaba escondiendo. Toda encogida ahí en alguna parte.
No podía culparla.
Yo también estaba asustado.
La única interacción que había tenido con mi esposa desde esta mañana fue cuando me llamó para recibir pacientes.
Sí.
Así que…
Entré al comedor.
Todos estaban ahí.
Comiendo, con las miradas gachas, callados.
Jake. Jazz. Rose. Emily. Emmett. Alice. Bella.
~Oh, esto será malo.
Síp.
Ocupé mi asiento entre Bella y Jazz, y sí, noté que la boca de él se movía con diversión.
Lo sabía.
Oh, Dios…
Todos lo sabían.
Lo que significaba… ahora todos iban a querer saber la razón.
Emmett carraspeó.
—Entonces… querido hermano mío. —Alzó la vista de su hamburguesa, sonriendo en grande. Muy en grande—. ¿Twitch?
—Sí, tu esposa nos lo contó —dijo Jasper de forma casual, agarró su propia hamburguesa y se enfocó en ella—. Y ya que Emmett y yo somos hombres, tenemos una buena idea de por qué elegiste ese apodo para Bella.
De repente, mis orejas se empezaron a sentir muy calientes.
Tenía este plato de papas fritas frente a mí, pero tristemente era demasiado pequeño para esconderme en él o debajo, o… como sea.
Y simplemente no cabía entre los panes de la hamburguesa.
~Aunque amo los panes…
No era el momento, Polla. No era el momento.
Suspiré.
Me atreví a mirar a mi esposa, se veía muy hermosa en su filipina rosa. Como siempre. Sin embargo, su cara era ilegible.
—¿Por qué me dices Twitch en esa linda cabecita tuya, Explicaward? —preguntó, metiéndose una papa a la boca.
Um…
Suspiré.
Otra vez.
Porque hacía muy seguido eso.
¿Saben?
—Déjame decirte, Belliciosa —dijo Jake—. SLC, Jazz, por cierto. Te SLC. En fin, el doctor Twitchward obviamente sufre espasmos por ti.
Uh…
¿Qué?
—¿Qué? —repitió Em mi pensamiento.
—¿SLC? —preguntó Jazz.
—¡OMD, chicos! —exclamó Jake.
Oh, santo…
¿Qué?
¡No sé!
¡Nada!
Exacto.
—S.L.C. —deletreó Jake—. ¡Sacudo la cabeza! ¿No conocen la jerga del internet? ¡WTF!
¿Hmm?
—LMAO —se rio Alice.
Estaba perdiendo la cabeza.
—¿ABC? —pregunté.
Lo que me hizo ganarme un montón de miradas que decían "eres raro".
—LOL —se burló Rose.
¡Sí conocía esa!
—¡Riéndome en voz alta! —declaré con orgullo.
—Cierra la boca —espetó Bella. Oh, mierda—. Y, Jake, suficiente contigo. —Se giró hacia Jazz—. Jake dijo SLC; o sea, que sacude la cabeza ante lo que dijiste, a ti porque no lo incluiste como parte de los chicos. ¿Cierto, Jakey-Poo? —Jakey-Poo asintió. Espera… ¿Poo? Ah, hombre. ¿Otro apodo? Mierda—. Bien —continuó Bella—. Ahora, si ya terminamos con todo esto, de verdad quiero conocer la historia tras mi apodo porque como el jovial señor como mi testigo, ¡he esperado años! ¡Años les digo! ¡Años!
Tragué.
Emmett y Jazz también. Por alguna razón. Tal vez estaba en nuestra naturaleza. Sí. Cuando las mujeres alzaban las voces, los hombres tragaban.
Era doctor. Sabía de esto.
—Bien. —Twitch suspiró—. Ahora, Esposoward. Antes de ir por nuestros hijos a la escuela, de verdad quiero conocer la historia detrás de mi apodo.
Luego sonrió. Con dulzura. Demasiada dulzura.
—¿Y, cielo? —Se acercó a mí—. Sabes que les diré a todos.
Gimoteé.
—¿Pero por qué? —susurré.
Como si los otros no pudieran escucharnos. Demonios, podías escuchar el caer de un alfiler.
—Porque no escondemos mierdas de nuestra familia —respondió inocentemente, lo que la hizo ganarse sonrisas de aprobación. No de mi parte, sino… de los demás—. Además, todos conocen la historia detrás de tu apodo. —Se encogió de hombros.
—Eso es diferente —argumenté—. Tu historia no es vergonzosa. Solo creías que era sexy, así que añadiste Sex a mi Ward.
Todos se rieron.
—Sí que lo hice, cielo. —Sonrió.
Carajo.
Estaba jodido.
—Ahora, escúpelo —exigió Rose, sonriendo claro.
Todos estaban sonriendo como idiotas.
Suspiré.
Con derrota.
Aquí íbamos.
~Fue un placer conocerte, hombre.
Igualmente, Polla.
Mi tarjeta de hombre sería hostigada después de esto.
—Empecé a llamarte Twitch en mi cabeza porque…
Bella me interrumpió.
—¿Exactamente cuándo empezaste?
Maldición.
—¿La verdad?
—De preferencia. Duh. Sí.
Bien.
—Prácticamente desde el primer día —murmuré.
—Qué bien —se rio entre dientes.
O algo así.
»Sigue —me instó.
Suspirééééé.
—Te decía Twitch porque… provocabasquemipollahicieraunbailecitocadavezqueteveía.
Estaba rojo en toda la cara, lo juraba.
—Hmm —respondió Alice… por algo—. Edward, querido hermano, deberías alejarte de Bella. Su filipina y tu cara no se ven bien juntos.
—Jódete —le dije.
—Amigo —advirtió Jazz.
—Jódete —le dije a él.
—¡Oye! —espetó Rose.
—Jódete —le dije a ella.
—¡Hermano! —se rio Emmett.
—Jódete —le dije.
—¡Doctor Twitchward! —bramó Jake.
—Jódete —le dije.
—¡Al fin! —vitoreó.
Oh, jódanme…
—¡Sienta tu culo caliente! —le gruñó Bella a la Reina—. Ahora, ¡deja de mirar a mi esposo!
Oh, ¿entonces sí seguíamos casados?
Era bueno saberlo.
»¡DIOS! —añadió, girándose otra vez hacia mí—. Ellos se van a callar ahora. Continúa, Esposoward. Creo que escuché algo sobre… ¿"hacer un bailecito"?
Genial, ahora todos se estaban riendo.
—Sí —dije entre dientes apretados—. Y… había… ya sabes… pasado un tiempo.
Santa mierda, ¿por qué había llegado tan lejos?
¡Ella no tenía que saber eso!
Entré en pánico.
—Um… ¿disculpa? —Sí, se veía confundida—. ¿A qué te refieres con que había pasado un tiempo?
Por amor a…
~Solo termina con esto.
Claro.
Miré de frente a mi esposa y luego lo dije todo a prisa.
—Antes de conocerte, no podía… um… ya sabes… ¿ya sabes? Tenía meses y meses. Así que… me sorprendí… cuando tú llegaste y… bueno, luego yo llegué… porque de repente toda esa mierda ya funcionaba… ¿cierto? Así que… sí.
Eso era todo, ¿cierto?
Entonces, ¿por qué tenía cara de signo de interrogación?
Al carajo si lo sabía.
Pero nada de eso importaba, porque fui salvado por la campana.
Literalmente.
Alguien entró a la clínica y vi mi ruta de escape.
Y luego… ya no tanto.
Porque lo que escuché después básicamente selló mi destino.
—¡SORPRESA, SORPRESA! ¡REGRESÉ DE ÁFRICA!
~Sabes, solo córtame y termina con esto.
—¡Liam! —exclamó Jazz.
Oh, Dios.
