— ¡Esa maldita mujer, como se atreve! —De ánimos perros andaba refunfuñando, por aquí, por allá y por acullá. Las facciones de su rostro indicaban su severo enfado, el cabello plateado sujetado en una coleta alta le daba un toque rudo y el dorado encendido de sus ojos solo confirmaba su mal carácter mientras sus características orejas se movían erguidas.

—Basta Inuyasha llevas caminando a lo loco desde hace media hora y nos traes a todos siguiéndote como rabo de fila —Cansado de todo alboroto el mayor y más sensato de sus amigos trató de calmar la situación sin éxito alguno y ese suspiro derrotado termino por delatarlo. Generalmente su semblante coqueto permanecía inalterable, pero ya estaba llegando a su límite al punto tal que los cabellos negros azulados sujetos en una pequeña cola en su nuca estaban desalineados de tanto rascarse la zona y una de sus cejas palpitaba a la par de la sangre en sus venas.

—Pues yo no les dije que me siguieran estúpido Miroku.

—De hecho, si, pedazo de bestia —Intervino otro de sus "amigos", con el mismo sentimiento que Miroku—. Ya me tienes harto, estamos siguiéndote como a novia en boda cuando debería haberme quedado a platicar con aquella chica —Su enfado, más bien, era porque había sido interrumpido cuando trataba de cortejar a cierta jovencita, y es que él creía que con sus ojos azules y su postura varonil sería "pan comido", al menos eso pensaba en tanto una vena se marcaba en su frente.

—Pues por qué no te quedaste Koga —Freno de golpe su carrera, cruzándose de brazos— de seguro esa mujer y tú se entenderían bien, lobo estúpido —termino murmurando.

—Ya déjame perro, que vela tengo yo en este entierro —Se quejó al fin el más pequeño de todos, un niño que había tenido la mala suerte de ser arrastrado del brazo en la carrera de Inuyasha.

—Ah Shippo, que demonios haces tú aquí —miró hacia abajo buscando la fuente de la voz.

—Es lo que quiero saber, mira —señaló su propio brazo— tus manotas me tienen halando de mi bracito ¡Ay, ay, ay me duele! —pequeñas lagrimitas en sus ojos verdes amenazaban con aparecer—. Tu dijiste: "Shippo, ven", ni siquiera me preguntaste y ya andaba de bandera a tu lado.

—Es cierto Inuyasha, ni siquiera entendemos que fue lo que te molesto tanto.

—Acaso no se dieron cuenta Miroku.

—Pues no hablamos tu idioma bestia.

—Ya cállate Koga.

—Pero ya habla, necesito una explicación, la abuela Kaede iba a comprarme un helado y me arrebataste de sus brazos.

—Pero que exagerado chamaco, te compraré el dichoso helado y te llevara a casa nenita, esa anciana no se molestara.

— ¿Y? —Pregunto Miroku.

— Y—y… ¿qué? – dudó Inuyasha.

— ¿Cómo que… qué? —Se impacientó Shippo.

—Ya cuéntanos de una maldita vez qué paso, porqué rayos nos trajiste tan lejos cuando solo teníamos que hacer las compras para la reunión —Atacó Koga.

—Es que están ciegos, acaso no vieron lo que esa mujer hizo.

—No, ¿qué crimen cometió la pobre mujer? —interrogó sarcásticamente Miroku.

—Esa mujer, esa maldita mujer se llevó el ultimo pote de comida ninja.

—…

—…

—…

El silencio reino. La mezcla de emociones en los rostros de los amigos demostraba gracia, cólera, vergüenza, risa, y es que ninguno se decidía por cómo reaccionar ante tremenda ofensa hecha a su amigo.

—Espera Inuyasha —atrajo la atención el más pequeño.

—¿Q—qué pasa Shippo? –preguntó el aludido.

—Yo vi que tenías ese pote de comida en tu mano ¿Cómo fue que ella se lo llevo?

—¿De q—qué estás hablando mocoso? viste mal.

—Es cierto ahora que recuerdo Inuyasha inclusive verifico que era el sabor que quería —recordaba Miroku en posición pensativa.

—Y entonces ¿qué paso idiota? no me digas que… —cerró los ojos en signo de meditar y encontrar la respuesta— ¡ah! mira, pero por que estas tan rojo.

—Ahora todo tiene sentido —reflexionó— mi querido Inuyasha déjame decirte que… —se acercó Miroku pasando uno de sus brazos por el hombro del otro— te has enamorado a primera vista.

—Déjense de estupideces – se sacudió, quitándose de encima a los tres que le acorralaron como fuente de su atención—. Vámonos —Exclamó tomando la delantera, mientras repasaba en su mente lo acontecido minutos antes.

—Lo tengo que suerte tengo, es el que me gusta —sonrió para sí mismo.

—Disculpa este es mío —una suave voz femenino lo interrumpió.

—Pero que dices, donde lleva tu nombre —dijo cerrando los ojos triunfante y sin prestar atención.

—Pues la identificación encima suyo lleva mi nombre —rio avergonzada— lo siento es que me agache para dejar estas cosas en el cesto de compras, solo fue un segundo.

—¿Cuál identifica..? —decía mientras miraba el pote en discusión encontrando un carnet precisamente de identificación.

—Esa, ves —señalo la muchacha sonriendo ampliamente.

—Pues no me importa, este es mío.

—Por favor, es el último que hay —suplico coquetamente.

— Eso no funcio… —volteo a verla, y esos ojos cafés suplicantes, el cabello azabache suelto, la piel blanca, el vestido, todo lo absorbieron por completo

—¿Si? —pestañeó varias veces volviendo su apariencia más atrayente— dicen que el silencio otorga, lo tomaré entonces —tomó delicadamente el frasco que tenía en la mano Inuyasha mientras este la miraba un tanto perplejo —. Muchas gracias —sonrió genuinamente agradecida— por cierto, tienes unos hermosos ojos dorados.

—S—si – balbuceo.

Un cuarto de segundo después proceso toda la información, vio a la chica desaparecer mientras le sonreía y vio su mano vacía.

—¡Maldita seas! —maldijo ese minuto, maldijo el haberla visto y maldijo ese contacto visual que lo dejo sin su comida favorita.


Hola, hola. Aquí sé que tengo fics por terminar, algunos por publicar pero bueno me atrajo este reto del staff de INUYASHA FANFICS en facebook, está preciosa y muy entretenida.

Un oneshot por cada día, espero cumplirlos, aún no sé si serán seguidos o historias independientes, así que también será para mí la sorpresa jajaja

Lamento si hay faltas ortográficas, gramaticales etc, perdón, pero he estado tantito fuera de practica.