Disclaimer
Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este trabajo, que solamente es publicado en Fanfiction /./ Net.
Sinopsis
Se supone que las brujas son ancianas decrépitas que dan miedo, ¿cierto? No se suponía que fueran chicas de diecisiete años que asistían a la preparatoria y que, de pronto, se quedaban con el niño bonito. Una cosa era segura: Había una bruja en Forks.
BLACK MAGIC
En un pueblecillo como en el que nosotros vivíamos no era raro que las personas fueran supersticiosas. Fue por eso que Bella Swan se convirtió en el centro de atención luego de haberse mudado con su padre e instalarse en una casa blanca y desvencijada aledaña al bosque.
No estoy segura de cómo o quién inició el rumor de ella siendo una bruja, ni siquiera sé la historia oficial. No creo que alguien la sepa en realidad.
La primera versión que escuché fue que la Sra. Cope, su vecina de enfrente, podía observarla desde su ventana y una noche vio el lado oscuro de Bella. Dijo que le arrancó el corazón a un ave y que se lo comió.
Cuando la Sra. Cope murió un mes después todos dijeron que Bella Swan había desatado un conjuro sobre ella por haberle revelado su identidad al pueblo entero.
Otros dicen que Jessica Stanley fue quién la descubrió cuando, en clase de literatura, Bella escribía algo en su cuaderno. Jessica, siendo la metiche que era, miró sobre su hombro y alcanzó a leer "Würstchen," dijo que la página de Bella estaba llena de esa palabra y también dijo que significaba "Satanás" en hebreo. Un par de años después descubrí que es "salchicha" en alemán y seguramente Jessica dijo la primera palabra que se le vino a la mente, o tal vez lo leyó en la etiqueta de su sándwich. Jessica solía comer muchos sándwiches en aquel entonces.
Fuera como fuera, todo Forks dijo que Bella Swan era una bruja.
Y lo creímos.
Ahora que lo pienso, es algo cruel que todas las personas hayan juzgado y excluido de esa forma a una niña de dieciséis años. Su padre resultó siendo el jefe de la policía y absolutamente todos le temían. Las mujeres solían llevarle cacerolas o galletas en un intento por llevar la fiesta en paz y no desatar la furia de su hija. Pobre hombre, pobre Charlie Swan.
El ostracismo impuesto a Bella fue tan grande que nadie apareció en su fiesta de diecisiete. O al menos, eso fue lo que dijeron. Sigo sin saber la verdad. Todos los chicos murmuraban en los pasillos de la escuela.
—¿Fuiste a la fiesta de Bella? —preguntaban.
—¡Ni loco! Seguro planeaba hacer un ritual—respondían.
Me dio tanta pena.
Un día la vi salir del supermercado con bolsas de papel y gorros de cumpleaños sobresalían por el borde. Días después, hizo llegar las invitaciones.
Era un alma tan buena que incluso invitó a las personas que la juzgaban.
Y es que la pobrecita no tenía amigos.
Yo no creía ninguno de esos rumores, me sentiría como una anciana chismosa si comenzaba a hacerlo.
Bella me dio una invitación luego de la clase de gimnasia, mientras terminábamos de vestirnos.
—¡Oh, gracias, Bella! Ahí estaré—le prometí y sus ojos brillaron, ella esbozó una sonrisa. Tal vez fui la única persona que le aceptó la invitación con tanto entusiasmo—. ¿Puedes decirme qué puedo regalarte? Soy mala dando regalos.
Ella se sonrojó y dijo que no era necesario.
Su fiesta fue un viernes trece (supongo que eso tampoco le ayudó mucho) y yo ya estaba usando mi vestido. Cuando bajé las escaleras de mi casa con el regalo en mi mano, descubrí que mi perro había muerto.
No fui a la fiesta de Bella. El lunes me disculpé con ella y le tendí el regalo. Le había comprado un suéter. Y ella me abrazó. Bella Swan olía a un jardín en el verano, a lavanda y a una fresa recién mordisqueada. Olía a una mezcla de naturaleza y bondad.
Estoy casi segura que ese fue el único regalo que recibió.
Entonces llegó el día en el que no pude negar que ella en verdad era una bruja. Y es que no había otra explicación. Era tan claro.
Alice me esperaba junto a su auto antes de que las clases comenzaran. Miraba a la distancia con ojos anhelantes a Jasper Whitlock, un rubio hippie que la traía vuelta loca. No la juzgaba demasiado porque yo también estaba enamorada y no conseguía que Emmett McCarthy me diera siquiera la hora del día.
—Creo que simplemente lo invitaré al baile, ¿sabes? —ella murmuró, su mejilla recargada en su mano, su cuerpo entero apoyado en la puerta de su auto.
—Es buena idea—respondí—. Al menos tú tienes una posibilidad.
Me miró brevemente.
—¿No funcionó el plan de preguntarle sobre la tarea de cálculo?
—Pff, no. Le pregunté que si la había hecho y Emmett simplemente dijo "no" y se fue. Dios, el amor es tan cruel.
—Ni me lo digas—suspiró ella, derrotada. Jasper se alisaba su largo cabello rubio mientras leía un libro, sentado en una banca de picnic.
—Mi corazón sangra cada vez que…
—¡No. Puede. Ser! —Alice se irguió rápidamente, dejando de lamentar su situación y seguí su mirada.
Jadeé, abriendo la boca como un pez.
Todo el mundo que estaba en el estacionamiento se giró para verlos. Llamaron la atención desde el primer momento. Lo siguen haciendo. Son una fuerza indestructible, son como un bólido lleno de luz que atraviesa los espacios.
Bella Swan y Edward Cullen.
Él le estaba abriendo la puerta de su auto y ella se colgaba su mochila naranja al hombro. Bella usaba el suéter negro que le regalé, combinaba perfectamente con su piel pálida.
Entonces, como si llegar juntos a la escuela no fuera suficiente, Edward Cullen pasó un brazo por sus hombros y la atrajo hacia él, ignorando a la multitud que se giraba a verlos como si de una estrella fugaz se tratasen.
Desaparecieron por las puertas del edificio, bajo un arco de cadenas de papel naranja y negro y una calabaza descolorida que había visto mejores días.
—Él no…—boqueé— ¿Están saliendo?
—Definitivamente—Alice respondió.
—¿Cómo?
—Creo que es cierto—Alice susurró, mirando alrededor—. Ya sabes…—me codeó.
—Bella Swan es definitivamente una bruja.
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Al pasar los días, las cosas comenzaron a ponerse extrañas.
Fue como si Edward Cullen hubiera sido abducido por aliens o, específicamente, por Bella Swan.
Él la seguía a todos lados. Incluso cargaba sus libros y él había dejado de sonreírles a las chicas, había dejado de guiñarles y de hablarles.
El mundo había perdido su centro gravitacional, como si el sol hubiera sido apagado.
Él incluso mejoró sus notas. Los profesores lo tachaban de un caso perdido, pero rápidamente había probado lo contrario.
—Ella en verdad es buena para él—dijo Alice.
—¿Sabes cómo pasó? ¿Ella ha estado en casa? —le pregunté, mientras los observábamos desde las gradas. Ellos se pasaban un balón de basquetbol, sonriendo.
—No—Alice murmuró—. Y él no me dirá nada. Simplemente me ignora.
—¿Y tus padres? ¿Tienen algo qué decir al respecto?
—No. Sólo están optimistas, aunque sólo esperan que si esto se termina mi hermano no empeore. Ellos nunca creyeron los rumores, ¿sabes? —se echó a la boca un jellyroll.
—Mmm, tus padres son personas inteligentes.
Alice se quedó callada un momento. Mirando a su hermano jugar con su, potencialmente, sobrenatural novia.
—¿Y qué si lo es, Rose? —aventuró—. ¿Qué si en verdad tiene a mi hermano hechizado?
—Bueno, al menos no le está chupando la vida—me burlé.
—No tiene sentido que estén juntos—continuó ella—. No son nada parecidos.
—Ni siquiera la conocemos, Ali.
—Como sea, lo averiguaré.
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Alice no bromeaba cuando dijo eso.
Ella comenzó a hablarle a Bella. Me dijo que era simplemente por cortesía, en caso de que ella apareciera en su casa. Además, era la novia de su hermano y un simple "hola," no iba a matarla.
—¡Ella es una bruja, Rosalie! —Alice corrió a mi lado, jalando mi brazo y llevándome al borde del bosque—. ¡Me lo confesó!
—Estás borracha.
—¡No! ¡Ella, en verdad, en verdad, es una bruja!
—¿Qué fue lo que te dijo?
—¡Qué fue lo que no me dijo! ¡Prometió ayudarme con Jasper!
—¡¿Ella embrujó a tu hermano?!—grité, con los ojos bien abiertos.
—¡Si! Pero Bella dice que no es nada…
—¡Estás demente! ¿Cómo estás tan segura? Ella simplemente se está burlando de ti—¿cómo podía Alice estar tan tranquila al respecto? Es decir, su hermano había sido embrujado.
—No lo hace. Me mostró su habitación, ¡deberías verla! Tiene una gran colección, ¡le diré que te ayude con Emmett!
—¡No! Eso está tan jodido. No le haré eso a Emmett, no ataré a nadie a mí. ¡Eso es como magia negra! —la tomé por los brazos y la sacudí, tratando de hacerla entender.
—No lo atarás, Rose—ella meneó la cabeza—. Bella dice que es cosa de amor verdadero. ¿Por favor? Sólo ven conmigo, Rose. Vayamos a visitar a Bella Swan.
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La habitación de Bella Swan fue algo que nunca olvidaré.
Era oscura y olía a incienso y a lavanda, olía un poco más terrenal que el resto del mundo. Ella mantuvo las luces apagadas y encendió un par de velas junto a la ventana. Tenía un herbario y cristales. Tuve miedo de encontrarme con un bebé decapitado cuando nos instó a sentarnos en los cojines.
Bella mantuvo la vista fija en el fuego de las velas y de pronto, este se alzó como una línea recta hasta el techo, sus ojos brillantes lo estaban controlando, sus manos pálidas en su regazo y su espalda recta. Su olor a fresa me llegaba por estar sentada a su lado. Me comenzaron a temblar las manos.
—Hueles a miedo, Rosalie—ella murmuró, su voz ligeramente ronca y atrayente—. No tienes por qué tener miedo.
Alice me apretó la rodilla.
—¿Qué es lo que pasará ahora? —pregunté, tragando pesadamente, mi cuerpo entero vibrando.
—Ahora las haré creer en su propio poder—ella comenzó—. Las haré creer en el fuego que tienen dentro, en las raíces que pueden dejar detrás de ustedes, pues son hijas de la tierra… sólo tienen que creer—cerró los ojos con fuerza, y el fuego se extinguió.
No estaba cómoda en la oscuridad. Mis ojos comenzaron a jugarme malas pasadas, encontrando formas en la negrura de su habitación.
—¿Harás que él me ame? —Alice preguntó en un susurró.
—Tú lo harás, Ali—Bella respondió, su voz se escuchaba lejana, me pregunté cómo es que había cruzado la habitación sin que yo la sintiera moverse. Ella revolvía cosas, cristales tocándose unos con otros y luego hubo una columna de humo con olor a mirra, y volvió a encender las velas.
Por un momento, llegué a pensar que Bella Swan se refería a que nosotras haríamos la poción secreta, el brebaje del que hizo a Edward tomar, por eso me sorprendió cuando ella regresó a mi lado con las manos vacías.
—¿Entonces? —insistí—. ¿Haremos una poción?
Bella frunció el ceño y luego una pequeña sonrisa se asomó en sus labios color melocotón.
—No. No puedes forzar a alguien, eso nunca funciona.
Alice y yo compartimos una mirada confundida.
—¿Entonces cómo conseguiste a Edward? ¿No se supone que para eso son las pociones? ¿Para atraparlos? —preguntó Alice.
—El amor no es atar ni esclavizar, el amor fluye y es libre. Tienen mucho que aprender.
—¿Entonces iniciamos? —tamborileé mis dedos en mis rodillas, repentinamente curiosa.
—Me alegra que ya no tengas miedo—Bella me sonrió—. La lección más importante es reconocer el poder que llevan dentro de ustedes, la esencia que las distingue del resto. Nutrirán su alma y su cuerpo antes de dejar que alguien más lo haga.
Mi sonrisa se borró.
—¿Crees que podamos saltarnos ese paso?
—Si, suena como a demasiado trabajo—Alice concordó, agitando la mano—. Tengo el tiempo limitado.
Bella nos frunció el ceño, lucía como una madre enojada.
—¿Tienen una fecha límite para el amor?
—Si, duh, el baile de Halloween—Alice rodó los ojos, se abrazó las rodillas. Lucía diminuta y amarillenta a la luz de las velas.
Bella sonrió levemente.
—Creo que tomará más que tres semanas—continuó—. Tal vez puedan llevar a Jasper y a Emmett al baile, pero no serán amadas para ese entonces.
—Eso está bien, ¿no? —me apresuré a añadir—. Lo importante es llevarlos al baile y luego seguir saliendo con ellos.
Bella nos miró, confundida, pero se encogió de hombros.
—Tienen que aprender de ustedes antes de que puedan ser algo frente a otros—declaró—. Antes de que alguien alcance sus cinturas, ustedes deben tocarla primero. Antes de que alguien saboree sus labios, ustedes deben saborearlos primero. La existencia inicia en ti y sólo en ti, se extiende como ramas y alcanza al resto del mundo. Existes y luego eres.
Toda su palabrería nos estaba aburriendo, no entendíamos su punto. Alice y yo sólo queríamos que Bella Swan nos diera una lista con pasos qué seguir, pero ella nunca nos dio una. Creí que era envidiosa, creí que como ella ya tenía todas las respuestas y al chico que quería, no le importaba el resto.
¿Ese aroma a naturaleza y bondad que había olido antes en ella? Era verdad. Bella era buena.
—¿Cómo haremos que se enamoren de nosotros? —Alice preguntó, con voz diminuta y triste. A decir verdad, sonaba como algo imposible. Se suponía que Bella era una bruja que nos ayudaría a conseguir lo que queríamos, no una filosofa hippie a la que le gustaban las velas.
—Siendo ustedes mismas—respondió, prendiendo y apagando un encendedor.
—¡Ay por Dios! —me quejé, lanzando las manos al cielo.
—Si, como si eso fuera a ocurrir—Alice farfulló.
—¿Cómo desean ser amadas entonces? ¿Vivirán siendo una ilusión para el mundo? ¿O dejarán que el mundo las vea?
Me contuve de rodarle los ojos porque seguía teniéndole un poco de miedo.
—¿Cómo se enamoró Edward de ti? ¿Desde cuándo hacen esto? —preguntó Alice—. ¿Tuviste que esperar tanto tiempo?
Bella sonrió con una esquina de su boca, mantenía su mirada fija en la llama intermitente de su encendedor.
—El pez por su propia boca muere—respondió—. El amor es íntimo, Alice, y siempre ha de esperarse por las gracias de la vida. Hay que pedir como si ya te hubiera sido dado. Eso es la fe.
—Creí que las brujas no eran de… Dios—murmuré.
Bella me miró brevemente.
—¿Qué es la humanidad sin fe? ¿Qué es vivir sin esperanza?
Había concluido que Bella Swan era rara. No me sorprendía que no tuviera amigos. Ella sonrió en ese momento y creí que lo había dicho en voz alta.
¿Cuánto tiempo había esperado ella por Edward? ¿Cuánto tiempo había trabajado para tenerlo? ¿Había ido Edward a su fiesta de cumpleaños? ¿Había sido el único chico que fue?
Bella volvió a sonreír.
¿Me estaba leyendo la mente?
—Posiblemente—murmuró y pegué un salto hacia atrás, casi tiro su colección de jarrones.
Ella lanzó una risa, que sonó como campanas.
—¿Cuándo haremos un poco de magia aquí? —Alice miró alrededor—. ¿Podemos hacer algo?
—Claro—Bella respondió—. Una vez que ellos comiencen a amarlas, tendrán que preguntarles si en verdad las quieren para siempre. Entonces haremos magia.
Le entrecerré los ojos.
—Bella, tenemos diecisiete. Nada es para siempre a los diecisiete—. En verdad esa niña era toda una chiflada.
—¿Entonces cuál es el punto de buscar el amor?
—¿Estás diciendo que estarás con Edward por siempre? —Alice preguntó, con los ojos bien abiertos—. Es decir, ¿le preguntaste y él aceptó? ¿Él te eligió para siempre?
—Así es, Alice.
En ese momento no le creí.
Creí que Bella Swan era una loquilla charlatana que estaba disfrutando ser el centro de atención en ese aburrido pueblo.
Pero ahora lo creo, porque Edward y Bella siguen siendo algo.
Y ha pasado tanto tiempo.
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Entonces Bella Swan se encargó de guiarnos, nos tomó bajo sus alas y nos ayudó a "nutrir nuestra alma y cuerpo," así como ella lo llamaba, antes de que nos enfrentáramos a Jasper y a Emmett.
Bella Swan parecía tener todas las respuestas del universo en sus redondos ojos castaños.
Bella siempre pensó, siempre vio más allá de su nariz, siempre escuchó más.
Es por eso que acepté su mirada de "te lo dije" cuando llegué al baile de Halloween junto a Emmett. Emmett era un leñador, yo era una campesina. Les sonreí y observé el brazo musculoso de Jasper alrededor del cuello de Alice. Ella era Dorothy y Jasper era la versión atractiva del León Cobarde.
Creo que una de las cosas más icónicas que Bella Swan ha hecho fue vestirse de bruja para nuestro baile anual.
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Era inicios de febrero cuando Bella me motivó a hacerle la gran pregunta a Emmett.
Estaba aterrada, creí que el "para siempre" de Emmett sería diferente al mío. Creí que él no entendería la importancia del asunto, pero Bella me tranquilizó y me dijo que ella ya se había encargado de eso, me dijo que ella ya había preparado a Emmett y a Jasper para entender lo trascendental del amor.
Nunca especificó qué fue lo que hizo. Sigo sin saberlo. Es un truco que nunca nos ha enseñado.
Emmett se veía cómodo con su sudadera negra y pants deportivos, tomé su mano y entonces le pregunté si me quería, le pregunté si pensaba que iba a quererme siempre y él sólo sonrió y respondió que sí.
Esa tarde, Bella abrió las puertas de su habitación para Emmett y para mí. Edward estaba tirado en su cama, leyendo un libro que lucía viejo y amarillento. Lucía bohemio a media luz y desparramado entre los cojines.
Bella me aseguró que Edward la aceptaba tal y cómo era. Dijo que él estaba ahí porque era necesario.
Y ahora veo que él siempre es necesario para ella y ella siempre es necesaria para él. Sigue mirándola como si fuera el sol, Bella lo observa como si él fuera la luna, lo que es bueno porque Bella es más hija de la noche que del día.
Bella entonces colocó en un frasco todo el amor que pudo reunir, ató mi mano con la de Emmett con un encantamiento mientras luz y magia plateada se vertieron en el cristal.
Dijo que nuestro color era el de la luna y de lo preciado.
Estaba a punto de preguntarle cuál era su color cuando me interrumpió. Bella explicó que unos aprendices como Emmett y yo necesitábamos un poco de la luz de unos guías como ella y Edward. Entonces, él alcanzó su mano y una nebulosa púrpura se unió a nuestra luz dentro del frasco.
Dijo que su color era el de la sabiduría y la magia.
Finalmente, hizo que selláramos la poción con un beso y luego enterró todo el poder y la magia dentro de nosotros. Entonces todo se vio tan claro, como abrir los ojos a una luz brillante pero que no puede cegarte.
Ahora, cuando Emmett y yo nos amamos, podemos observar la magia debajo de nuestra piel, trazando caminos como ramificaciones dentro de nosotros. La luz se extiende por su cuerpo y cuando me toca, explotamos juntos; nos unimos como las raíces de un árbol.
Puedo observar esa luz cuando Edward y Bella se besan. Sus labios se tornan púrpuras, al igual que sus ojos. Si Bella se sonroja, su magia luce como dos pequeñas nebulosas en sus mejillas. La magia de Bella comienza en sus ojos y termina en las manos de Edward.
Cuando Alice y Jasper estuvieron listos, en la primavera, todos participamos. Emmett y yo les dimos un poco de nuestra esperanza, Edward y Bella volvieron a compartir algo de su sabiduría. Ellos fueron verdes.
Bella dijo que su color fue el de la tranquilidad y la certeza.
La magia de Alice y Jasper se hace presente cuando se toman de las manos, puedo escuchar la corriente eléctrica, aunque esté en otra habitación. Su luz comienza en sus manos y termina en su corazón.
Edward y Bella han regresado de su caminata por el bosque. Han estado enseñándole a su pequeña Kai sobre Herbología. Puedo escuchar los pasos irregulares en la madera del porche y la risa ligera de Bella. Entonces escucho el sonido característico de sus labios tocándose, suenan como una ligera campanilla.
Me gustaría seguir contándoles sobre Bella Swan y su magia, pero justo ahora tengo que hacer los preparativos para la ceremonia de la medianoche. Kai está a punto de convertirse en una bruja, como su madre, y está muy emocionada.
Hasta ahora, puede distinguir ocho clases diferentes de cristales y cinco plantas. Será toda una listilla.
No sé si Bella vaya a estar muy contenta con esto, conmigo hablándoles sobre su magia y todo el asunto. Ella sigue siendo reservada e íntima, sigue diciendo que el pez por su propia boca muere, pero al menos no les dije en dónde vivimos ahora.
Tal vez, algún día, ella acepte tomar la pluma y escribirles algo. Lo voy a pensar en su presencia, para que ella pueda verlo en mi mente y considere la idea.
Justo ahora, mientras ellos están entrando a la cabaña, estoy pensando en sus labios, que siguen púrpuras, y pienso que puedo quedarme con Kai un rato mientras ellos van a su habitación.
Los labios y las mejillas de Bella se tornan más violetas conforme lo estoy pensando y eso sólo puede significar una cosa. Es extraño poder ver el deseo que tienen el uno por el otro tan… claramente.
Edward envuelve un brazo en los hombros de Bella y la dirige escaleras arriba. Kai camina hacia mí, la coloco en mi regazo y aplaco sus ondas color caramelo.
—¿Escribes una historia? —ella pregunta, con voz suave, mirando la libreta frente a mí.
—Sólo es mi diario, pero esta vez es algo real.
—¿Real? —entrecierra los ojos, tratando de leer lo que he escrito—. ¿Qué tan real?
Un sonido intermitente de ligeras campanillas llega desde arriba. Miro el techo y suspiro.
—Muy real.
Les traigo este pequeño relato como inicio de la spooky season y como un recordatorio al amor propio. Es mejor quererse un poquito antes de esperar que alguien más te quiera.
Decidí este estilo de narración para rendirle homenaje al folclor de las brujas alrededor del mundo. Todos hablamos de ellas y las acusamos, pero nunca llegamos a conocer su propia versión de la historia, ¿cierto? Bueno, parece que eso sucedió aquí también.
Le he estado dando vueltas al asunto sobre profundizar esto en otra historia. No lo sé...
Muchas gracias por haber leído. Espero leer sus opiniones, nos leemos.
-Redana.
