Nota de la autora: esta historia es más dramática de lo que yo suelo escribir, y los personajes no se comportan como en la serie, que estaba orientada a un público familiar. Aquí son más humanos, cometen errores y como decimos por aquí, la pifian a base de bien.
Los capítulos no siguen un orden cronológico, pero el momento en que se desarrollan está reflejado en los títulos, así que cuando toda la historia esté publicada se podrá leer por orden a partir del capítulo 2.
Capítulo 1. Sin noción del tiempo.
Diego nadaba en la oscuridad, sin saber orientarse hacia la superficie. El agua fría agarrotaba sus músculos, y él continuaba luchando, aunque cada vez estaba más cansado. Las olas batían a su alrededor, arrastrándolo sin rumbo.
Sentía una presencia cerca, el agua parecía más cálida cuando movía su mano derecha. Trató de seguir esa corriente, pero de nuevo las olas lo apartaron. En el murmullo del agua en movimiento le parecía escuchar voces, sonidos lejanos que casi podía llegar a entender. Algunas palabras se formaron durante unos instantes.
"mi familia" dijo una voz masculina.
"no puedo" susurró una voz de mujer.
Por un momento lo recordó, la mujer se llamaba Victoria, y tenía que casarse con ella.
Ahora sentía que su cuerpo pesaba como el plomo, que se hundía sin remedio sin llegar nunca a posarse en el fondo.
"nada más" dijo una voz preocupada.
En la oscuridad Diego no podía dejar de buscar, aún luchaba ciegamente. "un anillo" oyó decir a la mujer, y su resolución aumentó. Tenía que alcanzarla como fuera. El anillo era importante, aunque no recordaba por qué, solo sabía que estaba relacionado con ella. Susurró el único pensamiento al que se aferraba, que tenían que casarse.
Seguía oyendo voces; una de ellas también conocida, acostumbrada a celebrar la vida y acompañar en la muerte, le preguntó por Victoria, y él respondió. En su mente, o quizá también en voz alta repitió las palabras que había oído decenas de veces y que siempre quiso decir para ella, entonces volvió a oír la voz femenina, "hasta que la muerte nos separe." la oyó decir entre lágrimas. Luego una sensación cálida en la frente, que se extendió hasta su pecho, y por fin pudo descansar, flotando en las aguas ahora tranquilas, sabía que si volvía a hundirse el agua no le haría daño, encontraría la paz, pero no quería irse aún, porque aún no había podido hablar con ella.
Ahora Diego tenía la sensación de nadar entre llamas que consumían su carne. Se dio cuenta de que no nadaba, se arrastraba sobre la arena caliente de un desierto, bajo un sol abrasador. La sed lo devoraba, y sintió unas manos suaves que le acercaron líquido a los labios. Consiguió beber un poco, aunque su garganta no parecía funcionar bien.
"pequeños sorbos" dijo una voz de hombre que ya había oído antes, y se concentró con todas sus fuerzas en tragar el líquido.
Más oscuridad, caminaba sin rumbo, tratando de guiarse con las manos. Supo que estaba en un laberinto de paredes de seda negra, suave y fría al tacto, pero abierto al cielo, porque podían sentir la brisa y el sol. Por un momento sintió una mano sobre la suya, pero al mirar no había nada. Cansado y confuso, se tumbó en el suelo, y notó algo cálido a su lado, una forma acurrucada contra él. Su calor le confortó y se quedó dormido.
Diego se dio cuenta de que estaba atrapado en sus sueños. Sensaciones extrañas perturbaban su descanso, imágenes en movimiento, sentimientos de felicidad y pesar entremezclados. Sabía que era importante ir a algún sitio, sin poder encontrar el camino correcto. Entonces sintió algo, de nuevo las manos suaves, acariciando su pelo, y la sensación de un cepillo desenredándolo. también algo húmedo sobre su cara. ¿Alguien le estaba afeitando? Trató de abrir los ojos, pero no podía recordar cómo.
