Ya sé que alguien que se despierta de un estado de inconsciencia después de dos meses no debería recordar lo que pasó antes del accidente, de hecho la laguna de memoria podría abarcar varias semanas, pero si él no se acuerda los personajes no se enterarían de lo que pasó, porque Felipe está poco comunicativo, así que vamos allá.
23 de noviembre (6)
Don Alejandro no fue capaz de contenerse más y le preguntó. "¿Se puede saber qué pasó en lo alto de ese acantilado?"
Diego hizo memoria antes de comenzar a narrar: "Cuando esos dos hombres me secuestraron para pedir un rescate pensé que era la ocasión de deshacerme de el Zorro de una vez. No fue difícil liberarme durante la noche, así que tras dejarlos inconscientes, les robé un caballo y vine a la cueva para cambiarme de ropa. En un impulso me llevé la ropa de Diego conmigo, pensé que quizá podría fingir que los bandidos ofrecieron resistencia cuando el Zorro vino a liberarme, y él y yo caímos por el acantilado que estaba cerca de su campamento. Yo sobreviviría, mientras que el Zorro moriría ahogado, y como prueba iba a dejar las ropas de el Zorro flotando en el mar para que alguien las encontrara. Al llegar a la cueva Felipe estaba allí, porque se estaba preparando para salir a escondidas con Tornado a buscarme, así que él montó el caballo del bandido y volvimos los dos al campamento."
"¿Y qué pensabas hacer con esos hombres?"
"Todavía no había acabado de trazar ese parte del plan. Mientras yo estaba estudiando la pared del acantilado para ver si era posible el descenso, Felipe se acercó a donde estaban ellos para asegurarse de que continuaban inconscientes. Desgraciadamente uno había despertado, empujó a Felipe y me atacó pensando en cobrar la recompensa por el Zorro. Ambos caímos antes de que pudiera colocar la cuerda con la que iba a descender. Conseguí amortiguar la caída y resultar solo herido en el brazo, así que pedía a Felipe que me lanzara la ropa para tratar de seguir con el plan. Todo se complicó, la marea estaba subiendo, había poco espacio entre las rocas, y acabé mojándome, lo que dificultó aún más que me vistiera. La resaca me alejó de la orilla, no sé cómo llegué hasta la playa, supongo que Felipe me ayudó. ¿Han dado por muerto a el Zorro?"
"Sí," dijo don Alejandro. "Días después de que te encontraran a ti, el mar arrastró un cuerpo a la orilla y todos pensamos que era él. Incluso le hicimos un bonito funeral."
"Era el hombre que cayó conmigo, murió al estrellarse contra las rocas. Recuerdo que llevaba pantalones negros y una camisa roja. ¿Nadie sospechó?"
Victoria negó con la cabeza. "El cuerpo que encontraron estaba muy desfigurado, aunque yo hablo de oídas, porque no llegué a verlo." dijo con un estremecimiento. "No llevaba camisa, Felipe dijo que él se la quitó, así que todos supusieron que se había roto con la caída y se había perdido en el mar y no le dieron importancia. Además le puso tu cinturón y tus botas. Ni siquiera tu padre y yo dudamos de que fuera el Zorro."
Don Alejandro intervino para dar más detalles. "Los soldados habían salido a buscarte y tratar de rescatarte, y a medio camino se encontraron con Tornado que se acercó a ellos sin jinete indicándoles que lo siguieran, el caballo los guió hasta ti, que estabas inconsciente en la playa, y junto a las rocas también estaba la capa de el Zorro. Encontraron un bandido en la parte superior del acantilado, también inconsciente, por lo que no pudo contar nada de lo que había pasado. Dijeron que el segundo bandido escapó, porque vieron a un hombre huir a caballo de la playa. El único que sabía realmente lo que había pasado era Felipe, que fue quien montaba aquel caballo. Lleva desolado desde que te encontramos, y se ha negado a contarnos nada más."
"Eso es cierto." añadió Victoria. "Nos dijo que esperáramos a que despertaras para que pudieras contárnoslo tú mismo. Creo que no quería perder la esperanza de que volvieras con nosotros."
