bueno aquí continua la historias, este capitulo viene con mas detalles, espero que les guste, gracias por sus comentarios, y empezare a subir un capitulo cada semana, tambien comentar que pronto subire una adaptacion de esta pareja para que la lean y opinen como me quedo, gracias por leer :D
Capítulo 4.·"*
Cuando al fin llego la tarde, ella estaba esperando a Phoebe en su casa, tendrían una tarde de chicas y después irían a la fiesta de Rhonda, para continuar más tarde en la casa de Helga la noche de amigas.
Helga tenía todo muy organizado, puso otro colchón en su habitación para que Phoebe pudiera dormir, pero sabía muy bien que n lo harían, ya que estarían hasta las tantas conversando sobre todo lo que les había pasado.
Helga está en su cama, leyendo un libro, mientras esperaba a que su amiga llegue. Siempre que empezaba un libro tenía la manía de fantasear cuando el libro está en la mejor escena romántica, algunas veces era con alguien inventado si es que realmente le gustaba y otras con personajes de series o películas que encontraba guapos. Pero algo en su fantasía había cambiado, hace mucho que no se imaginaba con Arnold, y sin darse cuenta se dejó llevar.
Llegó entonces el momento de poner en práctica su decisión, y armándose de valor dijo
inmediatamente:
––Arnold, soy una criatura muy egoísta que no me preocupo más que de mis propios
sentimientos, sin pensar que quizá lastimaría los suyos. Pero ya no puedo pasar más tiempo sin darle a
usted las gracias por su bondad sin igual para con mi tonta hermana. Desde que lo supe he estado ansiando
manifestarle mi gratitud. Si mi familia lo supiera, ellos también lo habrían hecho.
––Siento muchísimo ––replicó Arnold en tono de sorpresa y emoción–– que haya sido usted
informada de una cosa que, mal interpretada, podía haberle causado alguna inquietud. No creí que el señor Simmons
fuese tan poco reservado.
––No lo culpe. La indiscreción de Olga fue lo primero que me descubrió su intervención en
el asunto; y, como es natural, no descansé hasta que supe todos los detalles. Déjeme que le agradezca una y
mil veces, en nombre de toda mi familia, el generoso interés que le llevó a tomarse tanta molestia y a sufrir
tantas mortificaciones para dar con el paradero de los dos.
––Si quiere darme las gracias ––repuso Arnold––, hágalo sólo en su nombre. No negaré que el
deseo de tranquilizarla se sumó a las otras razones que me impulsaron a hacer lo que hice; pero su familia
no me debe nada. Les tengo un gran respeto, pero no pensé más que en usted.
Helga estaba tan confusa que no podía hablar. Después de una corta pausa, su compañero
añadió: ––Es usted demasiado generosa para burlarse de mí ahora. Si sus sentimientos son aún los mismos que en
del pasado, dígamelo de una vez. Mi cariño y mis deseos no han cambiado, pero con una sola palabra
suya no volveré a insistir más.
Helga, sintiéndose más torpe y más angustiada que nunca ante la situación de Arnold, hizo un
esfuerzo para hablar en seguida, aunque no rápidamente, le dio a entender que sus sentimientos habían
experimentado un cambio tan absoluto desde la época a la que él se refería, que ahora recibía con placer y
gratitud sus proposiciones. La dicha que esta contestación proporcionó a Arnold fue la mayor de su
existencia, y se expresó con todo el calor y la ternura que pueden suponerse en un hombre locamente
enamorado. Si Helga hubiese sido capaz de mirarle a los ojos, habría visto cuán bien se reflejaba en
ellos la delicia que inundaba su corazón; pero podía escucharle, y los sentimientos que Arnold le confesaba
y que le demostraban la importancia que ella tenía para él, hacían su cariño cada vez más valioso…
Su fantasía estaba llegando más allá de lo que esperaba, hasta un golpe en su puerta la saco de ella.
- Helga querida, ha llegado tu amiguita, baja.- grito su madre desde el otro extremo
- Ya…voy, bajo al tiro.- respondió un poco aturdida
No tenía idea de que es lo que había pasado, fuese lo que fuese se le salió de las manos, hace mucho que le pasaba eso, y sobre todo con Arnold, ella pensaba que realmente no volvería a pasar, se sentó lentamente en su cama.
- Quizás solo fue por que hable con el hoy.- se decía intentado creerse a si misma.- si debe ser, que más podría ser, estúpido cabeza de balón n permitiré que vuelvas a irrumpir en mi cabeza
Después de maldecir en voz baja por última vez bajo rápidamente y encontró a su amiga conversando con su madre.
- Phoebs que bueno que llegaste
- Hola Helga
- Helga querida tu amiguita se va quedar?.- le pregunto su madre
- Si .- contesto la rubia y luego miro a su amiga.- vamos
- Si, permiso Sra. Pataki.- dijo la pelinegro
- Pasa querida, iré a hacer las compras, me encargaras algo Helga?.- hablo la Miriam mientras buscaba una hoja distraídamente
- Si, bebidas y algo para picar, papas y esas cosas- pero antes de seguir subiendo volvió a gritar.- y algo de helado
- Está bien, pero recuerda que tu padre traerá comida china
- Italiana Miriam , comida italiana, vamos subamos rápido
- Si italiana, eso dijo tu padre
- Permiso.- se disculpó Phoebe al subir detrás de Helga mientras que estas rodaba los ojos al escuchar a su madre seguir hablando.
- Deja las cosas hay.- señalo Helga- y ven siéntate aquí, me muero por ponerme al día.
Phoebe camino hasta dejar sus cosas donde Helga le había señalado, sin dejar de observar la pieza de su amiga, algunas cosas habían cambiado, ya no tenía las muñecas en su ventana ni su cama, sino muchas almohadas de color negro y rosa, tenía algunos posters de unas bandas que no conocía, encima de su cama colgaban unas grullas de diferentes tonalidades rosas y lo que más le llamo la atención fue una rosa azul de tela que tenía en un frasco negro con pequeñas calaveras estampadas en él. Sin demorarse se sentó rápidamente junto a su amiga. Las dos se miraron para saber quién empezaría a hablar primero, pero ninguna se atrevió a dar el primer paso, hasta que la Helga hablo.
- Si quieres podemos empezar hablando de Rumania? Te parece?
- No quería ser descortés al preguntarte tan rápido, pero me moría de ganas por saber cómo te fue.- dijo la chica tímidamente
- No te cortes sabes que eso me molesto- la miro sonriéndole- créeme aun lo hace
- Está bien, cuéntame con lujos y detalles TODO- grito Pheobe
- Ok, por donde empiezo.-dijo pensativa la rubia.- desde el principio?
- Si, cuéntame todo de Rumania, amigos, sobre tu familia y por sobre todo si hubo un novio
- Novio?, no te pases rollos.- declaro alterada, y recordando cierta fantasía y poniéndose colorada por ello
- Está bien.- dijo mirándola extraño- pero vamos solo cuéntame
- Está bien, está bien.- suspiro y siguió- al llegar allí fue difícil, tu más que nadie sabía lo difícil que era para mí hablar con otras personas. Cuando llegue solo quería morir o que un carro me arrollara, realmente fueron tiempos difíciles, quería golpear a todo el mundo y créeme lo hice un par de veces, y sin contar todo lo que pasaba en la casa donde vivimos con Olga y su "prometido".- Phoebe solo asentía mientras le contaba- sí que era un calvario, pero no todo fue tan malo.- embozo una pequeña sonrisa al recordar- estaban muchas personas que me distraían de ello, sobretodo una, se podría decir que el me salvo que no me suicidara de ese infierno- pensó y susurro muy bajo –y me salvo de seguir obsesionada con un amor no correspondido, y seguir hundida por el
- Te refieres a Arn… mantecado.- cambiando rápidamente, sabía que a ella le daba pena hablar de ello
Hace mucho no escuchaba eso.- medito unos momento sin mirar a su amiga y dijo- al principio sí , tu sabes más que nadie cuanto lo quería.- sabía muy bien que esa no era la palabra pero no quería pronunciarla, se sentía expuesta si solo la nombraba o el solo pensarlo la desconcertaba- si hubiera sido por mí, tu sabes que me hubiera quedado, incluso si tendría que dormir en la calle, solo para verlo.- suspiro pensativa mientras se preguntaba a si misma que hubiera pasado si ella no se hubiera ido, habría cambiado algo?, su amiga solo la miraba en silencio, sabia cuán difícil era este tema para Helga
- Aun te gusta? – le pregunto Phoebe
- Realmente no lo sé Phoebs, mira cuantos años han pasado, sería una locura si me gustara
- Si tú lo dices Helga.- ni su amiga se creía la tonta escusa que puso
- Y aun no hablas que paso?
- Que paso? De que hablas?- respondió Phoebe confusa
- Aun no me cuentas que paso entre tu, Gerald y Arnold, tan raros y no son los únicos, siento que me perdí más de lo que debería en estos años.
- Está bien, para serte sincera, es complicado pero tratare de hacerlo comprensible.- Phoebe se quedó pensativa unos momentos y luego de una respiración onda hablo- Gerald y yo empezamos a salir en sexto grado oficialmente, algunos ya se lo esperaban y al parecer a ti no te sorprende
- Que dices, Phoebs claro que no, ustedes eran la pareja perfecta.- le dijo la rubia entre risas recordando lo que ella pensaba antes, eran la pareja perfecta claro estaba, pero no tan perfectos como eran Arnold y ella juntos, al recordar eso nuevamente su corazón se disparó. Pero se sereno rápidamente para que su amiga no lo notara
- Eso mismo pensaba yo.- dijo tristemente.- pero las cosas se fueron complicando después, ya que Arnold al tiempo que te fuiste empezó a cambiar, Gerald decía que seguía igual que siempre, solo era algo momentáneo, no estaba muy segura. A medida que pasaban los años Arnold iba cambiando más y cada vez alejaba a Gerald de mí, nunca entendí por qué y mucho menos lo su cambio de actitud. Hasta que un día Gerald termino conmigo, porque escucho rumores de que lo había engañado.
- Hace cuánto terminaron?- pregunto la rubia
- Hace un año. Los primeros meses fueron horribles. Nunca supe quién fue el que le dijo eso, y al tiempo que terminamos ellos tuvieron una pelea a las afuera del gimnasio. Después de eso ellos no se hablaron de nuevo.
- Vaya.- exclamo pensativa Helga- yo ni siquiera sé por dónde empezar a procesar todo lo que me has dicho, debe de haberle pasado algo muy feo a Arnold y Gerald para que pelearan así.- comento la rubia
- Eso mismo pensé, pero nunca supe lo que realmente paso, solo escuche rumores de algunos que estaban cerca, cuando todo empezó.- dijo la pelinegro pensativa- por lo que se, había un tercero pero no se quién es
- Un tercero?, eso es raro. Quien podría haber sido para haber armado tanta pelea.- medito un momento- ellos siempre fueron muy unidos siempre
- Eso mismo me pregunto.- dijo la asiática- con el tiempo no pude averiguar nada, ya que ninguno de los dos hablaba
- Entiendo.- contesto pensando la rubia mirando distraída mente la hora.- mira la hora tenemos que arreglarnos para ir a la fiesta de Rhonda.
no es que no quisiera seguir y que deje asi como si nada el tema pero tengan paciencia asi no quedara todo, tengo muchas sorpresas por enseñarles :D comente que les parecio :D gracias
