- - - - -ESCONDITE DE AKATSUKI - - - - -

-Parece que no será tan fácil llegar al kyubi-. Dijo el líder de la organización, Pein.

-Así es, después de nuestro último encuentro con el, la Hokage decidió mantenerlo bajo vigilancia en la aldea-. Estableció un enorme hombre azul con dientes de tiburón, mejor conocido como Kisame.

-Con Konoha en alerta, no será nada fácil si quiera acercarse-. Opinó Itachi.

Todos analizaban la situación, debían de conseguir al nueve colas, pero ¿Cómo?.

-No necesitamos ir a Konoha por el, tampoco necesitamos acercarnos a la aldea a sacarlo-. Declaró Pein volviendo a llamar la atención de todos. -Me imagino que todos aquí han escuchado de Haruno Sakura-.

Hubo unos pocos murmullos antes de que los presentes empezaran a opinar.

- Ninja de la hoja-. Opinó Itachi.

- Medic nin y aprendiz de la Godaime-. Dijo Kakuzu

-La asesina de Sasori-. Agregó Hidan.

Deidara tan solo guardó silencio, al igual que los demás sabia quien era la chica, tal vez de maneras que nadie más allí lo hacía. Era extraño que después de no saber o pensar si quiera en ella en años, y ahora parecía que su nombre tomaba bastante relevancia, bueno para la organización, para el a pesar de todo no era más que otra kunoichi.

Pein asintió. -Además de eso, es una de las personas más cercanas al jinchuriki del kyubi. Como hemos podido constatar, si hay algo que nuestro preciado jinchuriki no puede dejar de lado son sus camaradas-.

-Como todo buen ninja de la hoja-. Se burló Hidan.

-Según nuestros informantes Haruno Sakura ha estado haciendo sola varias misiones fuera de la aldea, ya que los demás miembros de su equipo no se encuentran disponibles-.

-Asi que usaremos a la chica para atraer y atrapar al jinchuriki-. Dijo Itachi a modo de pregunta, pero también de afirmación.

-Así es. Aunque el jinchuriki tenga restringida la salida de la aldea, encontrara la forma de escabullirse para buscarla, después de todo, no sería la primera vez que hace algo similar por uno de sus compañeros de equipo-. Afirmó Pein mirando de medio lado a Itachi, refiriéndose claramente a Sasuke.

-Ya que atrapar al jinchuriki del kyubi es nuestra misión, me imagino que atrapar a la chica también lo será-. Dijo con una maliciosa sonrisa Kisame.

El lider asintió y mirando alrededor del circulo preguntó- A menos que alguien tenga una mejor idea o protesta-.

Todos permanecieron en silencio aceptando lo dicho. Aun así, parecía que Pein no estaba aun satisfecho con la vaga respuesta ya que volteó a mirar al joven rubio de la organización. -¿Deidara?-.

El rubio le devolvió la mirada con algo de duda. -Hm?-

-Según mis informantes en Iwa, pareces tener una relación previa que te une a la chica-.

La cara del rubio de contrajo con incredulidad, el no tenía ningún tipo de vinculo con la susodicha.

-JAJAJA acaso ¿es tu noviecita? -. Se burló abiertamente Kisame.

Deidara frunció el ceño en señal de molestia, mientras cruzaba sus recién reconstruidos y vendados brazos sobre su pecho. Estaba a punto de responder, pero con un rotundo no, cuando su líder se adelantó. -Algo más como una prometida-.

Las miradas de los demás miembros se posaron sobre el joven, algunos de manera disimulada como Itachi y Konan. Otros no ocultaban su burla ni sorpresa como Kisame y Hidan.

-Esa no fue decisión mía, sino de mi familia. Si….! En todo caso, desde el día en que abandoné mi aldea, si no es que antes, cualquier vinculo que pudiera tener fue cortado, no significan nada para mi. Hm.-. Declaró con total convicción el muchacho.

Los demás miembros observaron con atención al más joven de sus integrantes, tratando de determinar la veracidad de sus palabras, no había ninguna señal en su semblante que demostrara que las cosas no fueran como el decía.

-Bien, porque no quiero complicaciones-. Dijo Pein dando por cerrado el tema.

Pocos días después, dentro de una de los escondites de Akatsuki.

-¡AAAA! Si no hago algo o salgo de aquí próximamente, ¡VOY A ESTALLAR!- Gritó casi que desesperado Deidara mientras caminaba por los oscuros pasillos del escondite de Akatsuki.

-Tranquilícese Deidara-san-. Dijo Zetsu siguiéndolo con su usual calma. -Necesita dejar que sus brazos sanen, además, no es como si hubiera mucho que pudiera hacer hasta que Pein-sama le asigne un nuevo compañero-.

El rubio soltó un cansado y frustrado suspiro, no era solo el estar convaleciente por quien sabe cuanto tiempo, sino tener que estarlo en una base solo en compañia de Zetsu, ya que luego de la reunión todos los demás miembros habían partido a seguir con sus misiones.

La conversación de los dos Akatsuki se vio interrumpida cuando escucharon unos pasos al otro lado del pasillo. Como un segundo instinto, Deidara se tensó enseguida. Zetsu simplemente comentó. -Parece que Itachi y Kisame-san cumplieron con su misión-.

Momentos después pudieron ver como llegaba por el pasillo, un mal herido Kisame, seguido de un tranquilo y totalmente sano Itachi, quien llevaba en su hombro a una malherida e inconsciente kunoichi.

-Para ser una florecita tiene más que espinas, garras -. Se burló Kisame pasando por el lado de Deidara.

Deidara apenas observó por unos segundos a la inconsciente kunoichi antes de seguir su camino, sin darle la menor de las importancias. Itachi observó la situación con su típica apatía, definitivamente el tendría que encargarse de la prisionera.

El mayor de los Uchiha no tuvo más opción que llevar consigo a la muchacha a su habitación, ya que la base en que se encontraban era en verdad pequeña, con una cantidad limitada de cuartos. Nunca pensó que la batalla por capturarla fuera a ser de tal magnitud, la chica era una digna aprendiz de la godaime. Itachi había tenido que intervenir con su genjutsu para atraparla, ya que la estrepitosa pelea entre Sakura y Kisame no solo empezaba a llamar la atención, sino que estaba seguro que a ese paso los dos lucharían hasta la muerte.

El pelinegro observó a la kunoichi, tenía bastantes heridas, pero ninguna fatal, lo mejor sería esperar a que se despertara y ella misma se curara. Le tomó un día entero a Sakura recuperar el sentido, cuando lo hizo se levantó confundida y en un sitió totalmente desconocido para ella.

-¿Que sucedió?¿donde estoy?¿como llegue aquí?-.Pensaba la chica mientras se sentaba y miraba a su alrededor. Se encontraba en un pequeño y oscuro cuarto, sin ventanas. Tan pronto como se movió, sintió un gran dolor en su abdomen y en otras áreas de su cuerpo. -¿Pero que?-. En cuanto vio su ropa sucia y sintió las heridas fue como si le cayera un baldado de agua fría encima, ya que todos los recuerdos de su última batalla aparecieron en su mente. -No! No puede ser…. Yo… ¿fui capturada por Akatsuki?-.

Como pudo la chica se levantó, hubiera querido sanar sus heridas antes de tomar su camino, pero no tenía el suficiente chakra, no solo había gastado bastante durante la batalla, sino que ni siquiera había siquiera había comido algo desde el día anterior a la pelea.

Lentamente, pero con paso firme Sakura empezó a caminar por la base buscando una salida, sabía que si seguía viva no era una mera coincidencia, de seguro Akatsuki la querría para algo, sino ni siquiera se hubieran molestado en buscarla o capturarla.

La chica dio un pesado respiro, con la poca fuerza que tenía intento sentir aunque fuera la mínima señal de chakra en las cercanías, cuando no sintió nada se armó de valor y dio vuelta en la esquina del corredor, cuando… -Haruno-san, que bueno ver que se encuentra despierta-. Dijo con su falsa sonrisa Zetsu apareciendo desde el suelo frente a ella. -lo mejor será que me acompañe-.

El corazón de la chica casi que se detuvo con la aparición del extraño hombre planta. Verlo solo le confirmaba lo que más temía: había sido capturada por nada más ni menos que Akatsuki, haciendo uso de todo el valor y auto control que tenía la chica apretó sus puños, sabía que cualquier ataque que hiciera no solo sería en vano sino que la pondría en un aprieto, así que simplemente se limitó a preguntar. -¿Que es lo que quieren de mi?-.

Zetsu le sonrió a la chica y respondió. -Yo no soy quien para responder eso, si quiere algún tipo de respuesta será mejor que me acompañe-.

Viendo que realmente no tenía más opción, la chica siguió con cautela al Akatsuki, quien la llevo de inmediato al peor sitio que pudo imaginar... La cocina, en donde tan pronto Sakura cruzó la puerta sintió como la tensión se apoderara del ambiente, pues todos los presentes se habían quedado en silencio y detenido lo que hacían, para mirar con duda a la recién llegada.

-¿Como puede estar despierta tan rápido?, se supone que no saldría de mi genjutsu sino hasta dentro de tres días-. Pensó con duda y algo de asombró Itachi.

-¿No debería estar comatosa en un calabozo. Hm?-. Se preguntó para si Deidara mirando desde su puesto en la mesa a la chica.

- Maldita kunoichi, no puede ser que yo haya recibido más daño que ella, ya me las pagará-. Maldijo en su mente Kisame.

-Estaba deambulando por los corredores-. Aclaró Zetsu rompiendo en silencio. -Kisame, Itachi-san, será mejor que se encarguen de ella-. Luego de esto el hombre planta se fundió con el piso y desapareció, dejando a una indefensa Sakura a la vista de tres criminales rango S.

Por su parte la pelirrosa estaba más allá de estática, no solo su corazón parecía haberse detenido, sino que su cerebro, lo único que hacía era pasar con cautela sus ojos de unos de los hombres al otro.

-Lo mejor será que comas algo-. Dijo Itachi levantándose de su asiento y dando unos cuantos pasas hacía ella,

Sin embargo, el cuerpo de la kunoichi pareció finalmente reaccionar ante el peligro que esto representaba, ya que automáticamente dio dos pasos hacia atrás tratando de mantener la distancia del Uchiha.

-¿que… que es lo que quieren de mi?- Tartamudeó la kunoichi. Hubiera deseado que su voz no sonara así, pero la situación simplemente no le permitía controlarse mejor.

-¿Jaaa... Acaso tienes algo que ofrecernos? burló Kisame.

Sakura pasó saliva con dificultad, esa no había sido para nada una respuesta.

-Lo único que necesitas saber es que eres prisionera de Akatsuki-. Dijo con calma Itachi, dando otro paso hacia donde la chica.

-¡Tu… tu! Aléjate de mi-. Respondió la chica con odio y tomando una pose de pelea, a lo cual Itachi respondió en seguida con una escéptica mirada.

-Apenas y puedes mantenerte en pie, dudo mucho que puedas pelear. Solo es cuestión de que obedezcas y no habrá necesidad de que salgas lastimada-.

Deidara observaba en silencio y con algo de molestia la tensa situación. Le fastidiaba la forma en que el Uchiha le hablaba a los demás, como si siempre fuera el quien estuviera en control de toda situación.

-Como si fuera a creer en la palabra de un Akatsuki, de un asesino, un traidor- Soltó sin más la chica. Tenía miedo, tal vez más que nunca, pero al ver al hombre frente a ella, hablándole de manera tan condescendiente le hacía hervir la sangre.

-Las cosas son como son, por el tiempo que estés aquí, deberás comportarte-. El pelinegro siguió avanzando, claramente con la intensión de pasar de largo de la chica, aun así está, no queriendo aceptar lo dicho, apenas lo tuvo a su espalda le lanzó un golpe con el poco chakra que le quedaba.

El golpe nunca impacto.

Itachi era muy rápido, había visto venir el triste intento de ataque, por lo cual lo bloqueo fácilmente con la palma de su mano. Sakura sabía que la probabilidad de darle y causarle daño en esa situación era mínima, aun así, no se había podido controlar. La chica observó con impotencia como su puño había sido capturado por el Uchiha, quien ahora la observaba casi que estudiándola sin soltar su puño.

Tal vez fue el miedo o el odio, de recordar lo que el sujeto le había hecho a Sasuke o la forma en que perseguía a Naruto, o una mezcla de ambas lo que llevaron a la pelirrosa a no solo perder el control de su puño sino de su lengua y declarar -Llegará el día en que pagarás por todo el mal que has hecho-.

Kisame y Deidara observaban atentamente la escena, no podían creer la valentía, o más bien estupidez de la kunoichi de cruzársele a Itachi así.

-La misma torpe e imprudente de antes. Hm.-. Pensó para si Deidara

La entretenida escena termino cuando luego de unos segundos en que la kunoichi y el Uchiha mantuvieron la mirada, esta desfalleció repentinamente. Al estar tan cerca Itachi la atrapó antes de que impactará con el piso.

-Wow, segunda vez que usas el sharingan con ella en la semana. No creo que su débil mente aguante-. Opinó Kisame en tono de burla.

Itachi miró a la desmayada chica en sus brazos. Podían decir lo que fuera de la chica, pero no que su mente fuera débil, no después de haber rotó tan rápido su último genjutsu. -Se desmayó por falta de chakra-.

-Que conveniente-. Bufó Kisame mientras terminaba su café de un sorbo y se levantaba. – Será mejor ir a entrenar, deja que el mocoso se encargue de su noviecita-.

El rubio frunció el ceño. -¡ella no es nada mío! Encargarse de ella es problema de ustedes. Si-.

-JAJAJA. Es por eso, o es que te da miedo el humor de perros que se manda la florecita. Ni siquiera yo quisiera estar allí cuando se levante-. Se burló más el hombre tiburón acercándose a la puerta y por ende a Sakura e Itachi.

-Me encargaré de ella. Nos vemos en el campo de entrenamiento-. Dijo Itachi dando por terminada la conversación y saliendo de la cocina con la inconsciente chica.

Un par de horas más tarde, cuando Sakura recuperó nuevamente el sentido. -¡Demonios!- Golpeó con fuerza la cama al despertarse nuevamente en el mismo sitio. -Definitivamente me desmayé por usar el poco chakra que me quedaba de una manera tan irresponsable-.

Nuevamente se levantó con todo el cuidado que pudo, su cuerpo se sentía cansado y bastante adolorido. Definitivamente necesitaba comer algo si quería recuperar energía y chakra. Dando un rápido vistazo alrededor notó que nuevamente se encontraba en esa habitación sola, pero a diferencia de antes sobre el escritorio había una bandeja con comida.

-¿Será para mi?-. No pudo evitar sentirse estúpida ante su propia pregunta, claro que era para ella, es decir ¿que acaso veía alguien más en la habitación? La verdadera pregunta debía ser ¿Era seguro comerla?

Aunque la comida fuera una sencilla sopa, una pieza de pan y agua empezaba a hacer que se le hiciera agua la boca a la chica. Parecía que con solo haber detectado la presencia de su comida su estomago se hubiera activado porque el hambre empezaba a reclamarle más y más. -Podría estar envenenada-. Pensó para si misma. -Aunque realmente lo dudo, es decir si hubieran querido matarme lo hubieran hecho y ya, no tendrían que molestarse preparando y envenenando una comida-.

La comida le cayó como una bendición, empezaba a sentirse mejor, necesitaría algo de descanso, pero estaba segura que en unas cuantas horas sería capaz de curarse.

La chica se sentó en la cama a pensar, tenía que analizar bien la situación si quería tener al menos la mínima oportunidad de sobrevivir. Aun no entendía que quería Akatsuki con ella, pero lo que fuera parecía requerir que estuviera con vida, eso era un pequeño punto a favor. No tenía energía, estaba algo lastimada y aunque se recuperar totalmente la probabilidad de escapar de Akatsuki era mínima.

- - - - - - EN KONOHA - - - - -

-¿COMO PUEDE SER QUE NO HAYA SEÑAL ALGUNA DE ELLA?- Explotó en furia Tsunade ante el equipo Anbu frente a ella.

-Lo sentimos Hokage-sama. No hay registro de que Haruno-san haya entrado nuevamente a la aldea después de su última misión, nadie la ha visto dese entonces-.

La rubia tenia un muy mal presentimiento, había enviado a Sakura hace unos días a una misión rango B fuera de la aldea, por mucho que se hubiera tardado hubiera tenido que volver el día de ayer. Sakura era de las que siempre cumplía sus misiones a tiempo y se reportaba cuanto antes, así que el que no apareciera era extraño.

Una nube de polvo se hizo presente frente al escritorio de la Hokage. Era Kakashi.

-No ha regresado a la aldea-. Dijo con pesadez Tsunade al peligris.

-Si hubiera sido un simple retraso estoy seguro que habría mandado al menos un mensaje o una notificación-. Opinó el jounin con inusual seriedad.

Tsunade asintió con la misma seriedad. -Enviaré un equipo de Anbu a que revise la zona en la que estaba-.

-Si no le molesta, preferiría ir yo mismo-. Refutó enseguida Kakashi. Pensar que algo malo podía haberle ocurrido a Sakura lo tenía más allá que perturbado.

La hokage negó enseguida con la cabeza. -Naruto se daría cuenta enseguida de que algo sucede y no dudaría en querer ir también-.

-Puede decirle simplemente que me mando fuera en una misión, no tiene que especificarle cual ni el porque-.

-No, necesito alguien que lo contenga, el sabe que Sakura debía volver el día de ayer, de seguro ya debe estar impacientándose-.

Kakashi sabía que la Hokage tenia razón, de por si el rubio andaba bastante inquieto desde que le habían prohibido dejar la villa, aunque fuera por su seguridad; sumarle a eso el hecho de que su mejor amiga no aparecía, era como ver una bomba a punto de estallar. Aun asi…

-Yamato y Sai pueden hacerlo. Yo… tengo que encontrar a Sakura, ella es mi responsabilidad-.

Tsunade entendía a Kakashi a la perfección, pero tenían que mantener la cabeza fría.

-Enviare un escuadrón Anbu y punto final-. Kakashi estaba notoriamente inconforme con la decisión de la Hokage, ella viendo esto se adelanto y completó. -Se que estás preocupado, pero Sakura es fuerte y es capaz de cuidarse sola, confió en que estará de vuelta en tan solo unos días y por supuesto que se llevará el castigo de su vida. Lo mejor que puedes hacer por ahora es esperar y tratar de distraer a Naruto-.

- - - - - DEL VUELTA A LA BASE DE AKATSUKI - - - -

Sakura había recuperado un poco de fuerza, sabía que aunque quisiera no sería capaz de dormir mucho más, así que decidió volverse a aventurar fuera de la habitación, era claro que en el momento no sería posible escapar, pero al menos podría revisar las instalaciones para darse una mejor idea de como hacerlo cuando la oportunidad se presentara.

Tan pronto intento abrir la puerta se llevó una gran sorpresa. -¡QUE DEMONIOS! ¡ESTOY ENCERRADA!-. Esto pareció encender nuevamente la ira de la kunoichi. -De verdad creen que con una simple cerradura van a detenerme-. Pensó con ira apretando con fuerza su puño. -Ingenuos-.

No aplicó mucho chakra en el golpe, ya que no lo necesitaría, y de un solo puñetazo mando la puerta volando contra la pared contraria en el corredor. No era mucho, pero esa pequeña victoria le había sacado una leve sonrisa a la kunoichi, quien sin pensarlo dos veces salió de la habitación.

No había dado más que un par de pasos fuera cuando escuchó una muy molesta voz tras de ella. – ¿Qué no sabes como abrir una simple puerta?... Definitivamente sigues siendo torpe-.

La chica sintió un escalofrío recorriéndole toda la espalda, girando lentamente para encararlo dijo casi como un susurro. -Deidara-.

El chico la miró con una maliciosa sonrisa mientras cruzaba sus brazos. -Parece ser que aun me recuerdas… Sakura-.

Los jóvenes se observaron en total silencio por un largo momento. El rubio estudiaba finalmente de cerca cuanto había crecido Sakura, en verdad era increíble pensar que la pequeña y torpe niña se hubiera convertido en toda una kunoichi de la hoja. Por su parte la ojijade intentaba encontrar pequeños detalles del Deidara del pasado, ya que para ella también era insólito ver no cuanto había cambiado, sino en lo que se había convertido.

-¿Co… como es que…?- tartamudeo la chica. Sin embargo, el momento se vio interrumpido por la llegada del Uchiha mayor.

-Parece que ya recuperaste algo de fuerza-. Dijo Itachi viendo la extraña escena. La cara de incredulidad de Sakura volvió al enojo con la aparición de este. - Deberías utilizarla en algo más útil como curarte-.

El silencio y la tensión se apoderaba nuevamente del ambiente, aun así el Uchiha no parecía en lo más mínimo afectado por eso, ya que sin el mayor de los problemas siguió avanzando por el corredor hasta que estuvo unos pasos más allá de la chica y sin siquiera dedicarle una mirada le ordenó. -Sígueme-.

Los ojos de Sakura estaban clavados en la espalda del pelinegro, sin embargo, no pudo evitar llevarlos nuevamente hasta Deidara, tenía tantas preguntas que hacerle.

-Ahora-. Dijo con mayor seriedad y dureza Itachi retomando su camino

La kunoichi no tuvo más opción que seguirlo, dejando a un silencioso Deidara atrás.

El rubio observó como la joven pelirrosa acataba las ordenes del Uchiha. En cuanto ambos se perdieron de su vista, Deidara volteó a mirar la puerta como estudiándola.

-¿Que demonios hacía ella en la habitación de Itachi?-.

El Uchiha le mostró a Sakura la base en la que se estarían quedando, o bueno al menos las partes a las que ella podría acceder. En realidad, no había sido mucho, solo la cocina, el baño, la sala y una pequeña habitación que servía de biblioteca. No cruzaron más que las palabras necesarias durante el recorrido, cuando regresaron nuevamente a la primera habitación, en la cual milagrosamente la puerta ya había sido arreglada.

-Podrás desplazarte por la base y hacer uso de las habitaciones que te enseñe, está demás recordarte que aunque no lo veas o notes, siempre habrá alguien vigilando así que no trates de pasarte de lista-. Sakura trataba de digerir cada pizca de información, ya que sabia que hasta el mas mínimo de los detalles podría serle útil. -Espero haber sido lo suficientemente claro-.

-Como el agua- dijo de manera altanera la chica. – Aunque, lo que aun no me queda para nada claro es ¿Qué demonios quieren de mi?-.

La fría mirada de Itachi se clavó en la chica causándole un poco de temor, como alguien podía tener tan poca emoción en el rostro, era como ser observado por una estatua. -Eres una simple prisionera Kunoichi, así que más te vale empezar a cuidar tu actitud y tus palabras-.

El odio de Sakura por ese hombre parecía solo aumentar. -Jmm, bien si ese fue todo el tour-. Dijo la chica abriendo la puerta de la habitación. Esperaba poder al menos azotarla con furia para desquitar en algo su enojo, para su desgracia el golpe que anhelaba oír nunca llegó.

-¿Que demonios?- dijo la chica viendo que Itachi había detenido la puerta (la cual había sido milagrosamente arreglada) y ahora se encontraba recostado en el marco. -¿Alguna razón para que sigas aquí?- dijo la ojijade cruzando sus brazos y mirándolo con total molestia.

El Uchiha la observó por un momento antes de levantarse y empezar a quitarse la túnica de la organización.

-Mientras estés acá, estarás a mi cargo; por esa razón compartiremos habitación-.

-¿!QUE!?¿QUE ACASO NO TIENES TU UNA PROPIA!?-

Una mueca parecida a una sonrisa burlona, pero mucho menor se formó en los labios de Itachi. -Está es mi habitación, la que no tiene una propia eres tu-.