Las cavilaciones del Uzumaki continuaron por un buen rato, hasta que fueron interrumpidas por la voz de su sensei. -Naruto-.

-¿Amm?-. Respondió el rubio girando y encontrándose con que allí, ahora solo se encontraban frente al fuego, su sensei como siempre leyendo su pequeño libro; un poco más alejado Sasuke observando el fuego y él.

-Lo mejor será que descanses. Mañana será un largo día -. Completó Kakashi

-Emm. Si, claro-. Dijo el rubio levantándose para ir a su sleeping – Buenas noches… Kakashi-sensei-.

Varios minutos después cuando solo quedaron Kakashi y Sasuke frente al fuego, el ninja copia comentó. -También será un largo día para ti-.

El pelinegro bufó con notoria molestia. El era una persona grande y autosuficiente, no necesitaba que nadie le dijera lo que debía de hacer. Finalmente, Kakashi cerró su libro y dedicándole una pequeña sonrisa al pelinegro se levantó y anunció. -Lo digo como una sugerencia, no como una orden. Descansa Sasuke-.

El joven Uchiha vio como su exsensei se retiraba, mientras un pequeño y molesto sentimiento de reminiscencia trataba de apoderarse de él. El ambiente había sido hostil entre los equipos desde que habían cerrado el acuerdo con Kakashi, aun así y en contra de toda lógica, las cosas no resultaban del todo incómodas, o al menos no para él. Y eso era lo que le resultaba más extraño.

Tan pronto amaneció ambos equipos entraron al pueblo para buscar más información.

-El contacto confirmó los hechos. Itachi Uchiha estuvo aquí en el pueblo ayer en la tarde-. Anunció Kakashi cuando todos estuvieron reunidos.

-¡¿Alguna señal de Sakura-chan?!-. Preguntó enseguida Naruto. A lo que su sensei y Neji negaron con pesadez.

-Al parecer estaba totalmente solo-. Completó Neji.

-Varias personas y animales, corroboraron a ver visto a alguien con sus características-. Aportó Jugo mirando a Sasuke reafirmando lo dicho por los ninjas de la hoja.

-Que extraño, pensé que Akatsuki siempre operaba en parejas. ¿Habrá sucedido algo con Kisame-senpai?-. Opinó Suigetsu.

Sai negó con la cabeza. -Según reportes ANBU de la semana pasada, Hoshigami Kisame, estuvo rondando una aldea no muy lejos de aquí -.

Todos allí trataban de unir lo mejor que podían la información.

-¿Que dijo su contacto sobre lo que hacía Itachi aquí?-. Preguntó Sasuke mirando a Kakashi.

El ninja copia respondió con total calma, no dejándose amedrentar por la dureza de la mirada del pelinegro. -Es difícil de saber con precisión. Él se dejó ver por la aldea por un buen rato sin parecer tener un rumbo fijo y sin hablar con nadie. Básicamente es imposible determinar que es lo que Itachi hacía aquí

-Los otros sitios donde ha habido avistamientos…-Cuestiono el Uchiha menor

-Se encuentran todos en un radio de 80 kilómetros a la redonda. Tanto en los que han visto a Itachi, como a Kisame-.

-Lo que importa ahora, es ¿qué vamos a hacer? ¿Cuál es nuestro siguiente paso? - Preguntó Naruto

-Bien, considerando que está es la más reciente pista, será mejor aprovecharla al menos mientras aún esta fresca. Kiba, Akamaru, ¿Pueden detectar el aroma de Itachi?-.

El castaño frunció levemente el ceño. -Lo lamento, hemos estado intentando detectarlo desde que llegamos. Su aroma parece estar varias y diferentes partes del pueblo, pero desaparece totalmente en la puerta de entrada-.

-De seguro usó un jutsu de transportación desde ese punto-. Opinó pensativo Naruto.

-Eso hará que sea más difícil encontrarlo-. Comentó Sai sacando un mapa y extendiéndolo frente a los demás. -Estos son los sitios en que ha habido reportes de Akatsuki en las últimas semanas. Todos corresponden tanto a Uchiha Itachi como a Hoshigaki Kisame. En base a ellos podemos crear un perímetro, eso hará más fácil la búsqueda-.

-¿Qué te hace pensar que siguen por la misma área?, por lo que se, los Akatsuki no son de los que se quedan quietos en un solo sitio-. Interpuso Suigetsu.

-Lo hacen si tienen una buena razón-. Repuso Kakashi. -Por el patrón en que se movilizan, pareciera que están buscando algo-.

-O a alguien- soltó Kiba mirando de medio lado a Naruto y ganándose una pesada mirada de los demás ninjas de la hoja.

-Dudo que se trate de Naruto, hubieran ido directamente a Konoha por el-. Dijo Kakashi con aparente calma.

-Tal vez haya otro biju en la zona- razonó Neji-.

-No que Konoha sepa. Hasta donde sabemos el único biju en el país del fuego es el nueve colas, pero por cómo están las cosas gracias a Akatsuki no lo podemos descartar del todo-. Explicó Kakashi. -En todo caso concuerdo con Sai, lo mejor será determinar un perímetro y hacer un barrido de la zona-.

- - - - - - BASE DE AKATSUKI- - - -

Deidara observaba con el mayor sigilo que podía el leve intercambio de palabras entre Sakura e Itachi mientras desayunaban, a decir verdad, era algo impresionante, después de todo, no era todos los días que se escuchara hablar más que unas cuantas palabras al Uchiha.

-Vaya, nunca me imagine que ese sello también se pudiera usar así-. Respondía emocionada Sakura. -Sería de gran utilidad para almacenar hasta las cosas más frágiles como los tubos y botellas de medicina-.

Itachi asintió mientras acababa su plato. -Gracias por el desayuno. Tengo asuntos que atender, me retiro-.

Tan pronto como Itachi abandonó el sitio, Sakura se dedicó a acabar su comida con la mayor tranquilidad que había sentido desde que llego allí. Deidara, que se encontraba al otro lado de la cocina apoyado contra el mesón la miraba con detenimiento preguntándose ¿Como podía estar tan tranquila cuando se encontraba en cautiverio y peor aun bajo la custodia del Uchiha?

El rubio avanzó hasta la mesa y se sentó frente a Sakura, ocupando el mismo puesto en que antes estaba Itachi. La pelirrosa apenas y le dirigió una rápida mirada antes de retomar con mayor rapidez su comida. El akatsuki pudo ver como con su llegada la tranquilidad que invadía el ambiente y a la chica desaparecía de golpe.

-¿Qué acaso no soy tan buena compañía como Uchiha?-. Se mofó con ironía Deidara. – A de ser toda esa amabilidad y presencia que irradia el bastardo. Hm-. Sakura ignoró el comentario de Deidara, haciéndolo enojar más. -Te estoy hablando. Si-.

-¿Qué demonios quieres?-. Respondió con la misma agresividad la chica soltando sus cubiertos y mirando fijamente al rubio.

Deidara no se intimidó en lo más mínimo por la aguda mirada que le dedicaba Sakura en el momento. Lo único que sabía era lo mucho que le molestaba ver a Sakura tan a gusto con el Uchiha; hacía que algo dentro de el se retorciera al ver la amabilidad con la que ella lo trataba, ¿no era más que obvio que ese bastardo no lo merecía? Había llegado esa mañana con la leve intensión de agradecerle de una u otra forma a Sakura por arreglar su habitación, sin embargo, todo eso se fue por la borda al verla tan servicial y acomedida con el Uchiha.

-Olvídalo-. Contestó el ninja de la roca levantándose de su silla.

-¡No!¡Quiero saber ya mismo cual es tu problema!-. Respondió la chica levantándose también de golpe para hacerle frente. -¿no crees que de por si es bastante malo para mi ser una prisionera, como para tener un idiota hostigándome todo el día? -.

El rubio la observaba con detenimiento, la mirada de la chica se había endurecido con los años, pero sin duda seguían expresando tantas emociones como antes. Deidara chasqueó la lengua para luego formar una pequeña sonrisa burlona en su cara. -Lamento si mi entrenamiento como Akatsuki no incluyó una sección de cómo ser un buen anfitrión con los rehenes-.

La chica rodó los ojos. -Por favor, entiendo la clase de basura que conforma Akatsuki, pero no solo por ser parte tienes que ser un idiota todo el tiempo-.

-Aa ¿sí?, y me imagino que lo dices por alguien en especial. Hm-. La chica sacudió sus hombros, nunca lo aceptaría públicamente, pero si, lo decía por Itachi, que para ser un desertor y asesino serial, no insistía en amargarle más la existencia. Viendo que no habría respuesta el chico prosiguió. -No te engañes Sakura, si sigues viva es porque alguna utilidad tienes por el momento para Akatsuki. Esa enfermiza relación con Itachi…-. Dijo casi que con asco y notorio desprecio el rubio. – no es más que una ilusión que te creaste tu misma para sentirte en algo segura, pero déjame decirte algo, nunca estarás menos segura que cuando estés en presencia de él-.

Sakura pasó saliva pesadamente sin despegar su mirada de la de Deidara. La chica no entendía a que venía todo eso, es decir no que el rubio no tuviera razón, pero ella era una prisionera, no había mucho que pudiera hacer de momento. – No sé a qué diablos te refieres, además, ¿Qué crees que yo escogí por mi cuenta estar acá y estar con él? -.

-Pues no pareciera molestarte mucho. Hm-.

-Aparentemente mucho menos que a ti-.

Deidara no dijo nada, pero su mirada no dejo de ser totalmente seria. Sakura por su parte no pudo evitar pensar lo mucho que parecía molestar el tema del Uchiha a Deidara, en lo poco que lo conocía era el tema que parecía ponerlo más serio.

-Para ser tu compañero parece ser que no te agrada mucho-. Se burló la chica despectivamente. -Pero bueno, que se puede esperar de un grupo formado por traidores-.

-Tienes razón, no me agrada, no me agrada en lo más mínimo. A de ser porque no todos nacimos para alabar el suelo por el que caminan los Uchiha- Dijo el rubio recordando como cuando conoció a Sakura está no dejaba de hablar del tal Sasuke-Kun. -Además, tu misma lo dijiste Sakura, este es un grupo de traidores, para que vayas y estúpidamente empieces a confiar en alguien en el -.

Las palabras de Deidara parecían tener un doble significado. Le advertían no confiar en Itachi, ¿pero a su vez también le decían que no confiara en él?

Deidara decidió que era más que suficiente y sin decir más, se retiró. La ojijade por su parte sentía como la invadía la ira, su buen humor había sido totalmente arruinado, y tal vez lo peor era que había sido arruinado con la verdad. No debía confiar, ni bajar la guardia. Pero era muy difícil vivir en estado de alerta estando en la situación que estaba.

La pelirrosa no le dirigió la palabra a nadie más en los siguientes días; es más, poco dejaba la habitación, apenas comía en las tardes y se llevaba algo con ella para comer en las noches.

Itachi no era de las personas que les gustara compartir y charlar, pero el repentino cambio de actitud en la chica lo empezaba a inquietar. Ahora cada vez que se cruzaban, ya fuera en el comedor, en los corredores o en su pieza la ojijade parecía observarlo con cautela de medio lado, pero nunca le dirigía ni media palabra. Bueno a el ni a nadie. Las peleas e insultos entre la chica, Kisame y Deidara también habían cesado. En el caso de Kisame por que por mucho que intentara la chica ni se inmutaba, en el caso de Deidara, porque el parecía tampoco tener nada que decirle a la chica.

El quinto día de la aparente huelga de silencio de la chica, paso algo que ella nunca esperó. Sakura se encontraba en su habitación sentada en la cama leyendo, apenas y era medio día, por lo cual se sorprendió bastante cuando la puerta se abrió de golpe haciéndola girar en seguida.

Era Itachi, pero no el típico Itachi de siempre. El Uchiha parecía estar sudando bastante mientras respiraba con notoria dificultad. No llevaba la capa de Akatsuki, por lo cual podía verse su sucio uniforme, y el cómo sostenía su costado con uno de sus brazos.

El ninja pareció no detallar la sorpresa en la cara de la chica al verlo entrar en ese estado, ya que se dirigió en seguida a uno de sus cajones a buscar algo. El estrés del ninja era notorio.

-Donde demonios…-. Pensaba Itachi sacando el cajón para volcar todo su contenido en el suelo. Sin embargo, sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando notó a la joven kunoichi a unos pocos pasos de él.

-Este…¿sucede algo? -. Dijo la chica viéndolo con alerta y preocupación.

Itachi pareció volver en sí, ya que enseguida retomó su típica compostura. -No-.

Sakura apenas y levantó una ceja en señal de incredulidad notando como sostenía su costado y respiraba con dificultad. -No tengo que ser una medic-nin para saber que eso no es cierto. Déjame echarte un vistazo-.

Aun así Itachi se negó nuevamente. -Estoy bien-.

La desconfianza en los ojos del pelinegro era obvia para la chica. -Mi deber como medica es ayudar y tú claramente necesitas ayuda-. Itachi la miró por un largo rato, mientras aun trataba de controlar el dolor que lo embargaba y apaciguar su respiración. -Será rápido y prometo que no haré nada invasivo-.

-¿Como sabes que bastará con eso?-

-Bueno, si tienes fuerza para estar de pie y renegar atención, que tan grave puede ser-.

El Uchiha consideró lo dicho por pocos segundos, hasta que finalmente aceptó.

-Quítate la camisa y siéntate en la cama-.

Tan pronto como el Uchiha lo hizo Sakura empezó a curarlo. Tenía una que otra herida, cortadas y leves quemadas en los brazos y la cabeza. El principal problema parecía ser uno de sus pulmones, que estaba a punto de colapsar. -Debió ser un golpe directo y bastante fuerte para lograr tal daño. Lo que no entiendo es como hicieron para darle al pulmón sin quebrar las costillas-.

-Si no te molesta que pregunte. ¿Qué fue lo que sucedió? -. Preguntó Sakura aun trabajando en el.

Itachi la miró con algo de duda. La pelirrosa no había hablado en días y ahora de la nada parecía hasta preocupada. -Una pelea-.

-Eso ya lo sé-. Dijo rodando los ojos. -Me refiero a… que no sabía que existiera alguien que…-

-Fue Deidara-

-¿Deidara?- Respondió sin poder esconder su sobresalto la medic-nin.

El Uchiha asintió. -Una pelea de práctica que… se salió de control-.

Sakura pasó saliva pesadamente. ¿Qué quería decir con eso? Además, si ese era el estado de Itachi no quería ni imaginarse el de Deidara. -¿Co…como?¿Por qué?-

-El quiso usar una técnica mortal-.

-¡¿QUE?!. ¡En una pelea de práctica! ¿¡Qué esta loco!?-.

Itachi no dijo nada, solo se movió un poco como constatándose de que el dolor había cedido. -Creo que es suficiente-. Comentó levantándose y poniéndose la camisa, mientras alejaba con cuidado a Sakura.

-Espera aún no termino, aún tienes daños en el pulmón-. Rebatió la chica.

-No es nada grave-. Agregó el Uchiha, ganándose una mirada llena de dudas. -Estaré bien-.

Itachi empezó a recoger el cajón que había volcado al llegar. Vio con algo de molestia los múltiples envases vacíos, había sido descuidado, se había quedado sin medicina. Por su parte Sakura parecía tener bastante en mente, ya que se había quedado mirándolo sin realmente prestarle atención. Cuando al fin se decidió, la chica dio unos cuantos pasos hasta el y preguntó. - ¿Qué sucedió con Deidara? -.

-Zetsu se está encargando de él-. La mirada de Sakura no dejo a Itachi, la respuesta no había sido del todo satisfactoria por lo cual completó. -al parecer se llevó la peor parte-.

La chica bajó la mirada al piso con desánimo, no podía evitar que la preocupación empezara a crecer, si bien Deidara no era su persona favorita en el mundo, ni si quiera en Akatsuki, no podía simplemente desechar el creciente sentimiento.

-De seguro lo está atendiendo en su habitación-. Sakura miró nuevamente al Uchiha, con algo de duda. -No voy a obligarte a que lo cures, después de todo forma parte de Akatsuki. Pero tampoco voy a impedir que sigas tus convicciones... Es tu decisión-.

La chica se quedó congelada en el sitio por un segundo antes de decidir. Pocos segundos después se encontraba frente a la puerta de la habitación del rubio, donde sin pensarlo abrió la puerta y viendo el panorama allí adentro le surgió una mayor pregunta… se había decidído a ayudar a Deidara, pero ¿cómo lo haría?

- - - - - CON EL GRUPO DE KAKASHI - - - - -

Tal y como lo habían acordado hace unos cuantos días, los dos equipos peinaban lo mejor que podían la zona. Al parecer había habido muchos más avistamientos de Akatsuki de los inicialmente previstos. Y no solo eso. Uno que otro testigo, pudo corroborar como hace casi tres semanas, habían visto a los dos miembros de Akatsuki llevando consigo a una inconsciente chica pelirrosa. Así que hasta ahora, la información parecía coincidir. Lo que no parecía cuadrar del todo, era la unión de los dos grupos.

-QUE SI!-.

-QUE NO!-.

-QUE SIIII-I-.

-QUE NOOO-O-.

-YA! ¡ME TIENEN HARTA! - Explotó Karin ante la estúpida discusión de Naruto y Suigetsu. -A quien demonios le importa si el ramen es o no la mejor comida! -

-HEY! ¡SI que lo es y debería importarles a todos, así podemos buscar un buen restaurante de ramen y comer bien por una vez! - respondió Naruto.

-Por enésima vez dobe, no vamos a desviarnos del camino solo a buscar un estúpido restaurante de ramen-. Dijo Sasuke también fastidiado con la discusión.

-AJA! ¡Ves! ¡Hasta Sasuke me da la razón! ¡El ramen es estúpido! -. Se burló Suigetsu.

-Pff y a quien le importa la opinión de un impedido de gusto como el teme. Si fuera por él, solo comeríamos tomate en todas sus presentaciones todos los días, dattebayo-.

-Umm, es cierto, ahora que lo pienso Sasuke pareciera tener cierta fijación con los tomates-. Dijo un pensativo Suigetsu.

-Y que lo digas, además al pobre no le gusta en nada las comidas dulces-.

- ¿¡cómo puede ser que a alguien no le gusten los dulces!?-

-Asi es, dattebayo. Tengo la teoría de que por esa falta de dulce el teme se volvió tan amargado-.

El joven Uchiha empezaba a perder la paciencia. Sabía que viajar con el grupo de Kakashi iba a ser agraviante, pero nunca imaginó que tanto ni de esa manera. Todos los malditos días, Naruto y Suigetsu tenían cientos de estúpidas peleas, sobre los temas más absurdos que cualquiera pudiera imaginar. Y lo peor no eran en si las peleas, sino que por alguna razón siempre terminaba en ambos ninjas fastidiando y agraviando a Sasuke.

El Uchiha apretó la mandíbula con más fuerza, podía sentir como la caliente sangre corría por sus venas, era energía pura. Y considerando que la mayoría se concentraba en su mano y empezaba a echar una que otra chispa, tal vez lo era. Frunciendo un poco más su ceño, miró a los dos idiotas que no dejaban de parlotear y…

-El almuerzo está listo chicos- Anunció Kakashi mientras aparecía de la nada con su típica sonrisa y el libro de siempre en su mano.

-VAYA! Ya era hora, dattebayo!. ¡Me moría de hambre! - Dijo feliz Naruto mientras corría hasta la hoguera donde los demás cocinaban pescado. -¡Uuu!, ¡ese pescado esta enorme! ¡Y se ve bastante dorado! -. Apreció el rubio con la boca echa agua mientras se acercaba a tomarlo.

Sin embargo, alguien le ganó por una milésima de segundo. -Ja… ni lo pienses. Este pescado lo hice especialmente para Sasuke-kun-. Alegó Karin

-¡QUEEEE!... Pe…perooo…-

Aun asi la chica no le puso mayor atención, ya que simplemente caminó con una enorme sonrisa hasta donde el Uchiha estaba y se lo ofreció.

-Maldito teme-. Decía Naruto con pequeñas cascaditas en sus ojos. -Siempre le toca la mejor parte-.

-Toma-. Le ofreció gentilmente Sai otro pez, habiendo presenciado la escena, haciendo que la sonrisa del Uzumaki se recompusiera totalmente.

-Gracias Sai-.

Todos parecían disfrutar finalmente su almuerzo en silencio. Habían sido días complicados, un tanto tensos, bueno realmente tensos; pero dentro de todo parecía que empezaban a hallar cierto equilibrio y normalidad.

-Llegaremos al siguiente pueblo al anochecer, lo mejor será pasar la noche allí y reabastecer-. Dijo Kakashi.

Sasuke asintió dando su consenso.

-¡Una vez lleguemos allí podemos buscar un restaurante que tenga ramen!-

-Ya te dije que nadie quiere comer ramen-. Protestó Suigetsu aun con la boca llena.

Todos los presentes soltaron un cansado suspiro, sabiendo la pelea que estaba por re comenzar.

- - - - - - BASE DE AKATSUKI - - - - -

Zetsu intentaba detener las hemorragias de Deidara, pero le estaba costando demasiado trabajo, por lo cual Sakura no perdió el tiempo y se acercó a la cama donde estaba el rubio.

-¿Tienen instrumental médico?-

Zetsu apenas y la miró con duda.

-Consíguele lo que necesite- Dijo Itachi desde la puerta. -Yo vigilare -.

El hombre planta asintió y desapareció enseguida en el suelo. La pelirrosa puso sus manos sobre el cuerpo de Deidara mientras escaneaba los daños con su chakra.

-Tiene varias contusiones internas, algunos músculos y ligamentos desgarrados, ningún órgano vital esta comprometido, pero las quemaduras en su piel son de segundo y tercer grado-.

-Esto es todo lo que hay- Dijo Zetsu apareciendo con una maleta llena de instrumental médico. La chica asintió y mirando rápidamente su contenido, empezó a trabajar. Tanto Itachi como Zetsu observaban el gran esfuerzo que estaba haciendo Sakura, definitivamente era una médica formidable.

Apenas había logrado detener las contusiones internas, cuando Deidara empezó a recobrar la consciencia.

-…umm- Se quejaba con pesadez el rubio mientras empezaba a moverse levemente.

-Quédate quieto- Le ordenó la medic-nin mientras trabajaba en él.

Aun asi el movimiento y los quejidos no cesaron.

-Quédate quieto- repitió con un poco más de dureza en su voz.

-Pero que..- Deidara había finalmente abierto los ojos, para encontrarse con una muy concentrada Sakura con sus manos sobre el. -¡Que demonios…!-

El chico estuvo por levantarse de golpe, pero unas manos lo detuvieron en el sitio, haciéndolo sobresaltarse aun más. -Tú-. Dijo apretando la mandíbula el rubio al ver que quien lo sostenía en su sitio era Itachi. -¿¡CÓMO DEMONIOS SIGUES CON VIDA!? -.

Itachi pareció no perturbarse en lo más mínimo por el reclamo. Esto solo hizo que la ira de Deidara creciera y empezara a moverse con más violencia. -¡SUÉLTAME! ¡QUITAME TUS SUCIAS MANOS!-

-Deidara, ¡es suficiente! - Dijo Sakura deteniendo su trabajo para también sostenerlo. -Necesitas calmarte-.

Aun así el chico no parecía ceder en sus intentos de liberarse.

-Basta … solo lograrás re abrir tus heridas y lastimarte más-. Era como si las palabras de la chica hubiesen traído de vuelta el dolor, ya que el rubio empezaba a sentir como fallaba su cuerpo, y aun así no se rendía, solo miraba con eterno odio al Uchiha.

-Itachi-san por favor retírate-. Decidió finalmente la chica, viendo que era por él que Deidara reaccionaba así.

-Yo me encargaré - dijo Zetsu acercándose, a lo cual el pelinegro asintió y sin más se marchó.

-Necesitamos un sedante...-. Le dijo Sakura al hombre planta.

-NO NECESITO DE NINGÚN SEDANTE-. Grito enseguida Deidara.

-Bien, bien. Si te quedas quieto y me dejas terminar de trabajar no lo usaré -.

El rubio la miró casi que con odio considerándolo por un momento. -Bien-.

Sakura trabajó en Deidara por al menos tres horas. Si bien el dolor había disminuido, seguía siendo bastante fuerte, aun asi el rubio soportaba lo mejor que podía, no quería mostrar debilidad, y quería que la chica terminara cuanto antes.

La médica dio un largo suspiro llevándose la mano a la frente para limpiar un poco de sudor. -Bien, creo que eso será todo por ahora-.

Zetsu miró al rubio por encima, ciertamente estaba mucho mejor. -Le agradecemos su ayuda, Sakura-san-. La chica sonrió débilmente.-Lo mejor será dejarlo descansar-.

Sakura estaba por acatar lo dicho y seguir a Zetsu, cuando…

-Espera-.

El rubio apenas y se reincorporó con dificultad en la cama mientras le indicaba a Zetsu con la mirada que los dejara solos. Cosa que luego de un momento de estudiar la situación el extraño akatsuki hizo.

Sakura se dio la vuelta quedando a unos cuantos pasos de la cama de Deidara, quien la observaba con extrañeza, y casi que con molestia. -¿Por qué… por qué lo hiciste?-

-Sabes con un simple gracias basta-. Bufó la chica mientras cruzaba los brazos sobre su pecho.

-HABLÓ ENSERIO! POR QUÉ DEMONIOS LO HICISTE, ¿POR QUE ME SALVASTE?-.

-A MI NO ME LEVANTES LA VOZ DEI-BAKA!... además, que se supone que hiciera, ¿simplemente dejarte morir?-.

-…- El chico no dijo nada apenas mantenía la seria mirada sobre ella.

-Bueno, tampoco es como si en todo caso hubiera podido llegar a eso, es decir, Zetsu no iba a dejar que sucediera, yo… simplemente pensé que lo mejor sería ayudar para hacer menos escandalosa la situación-.

-jumm-. Un molesto bufido escapó de los labios del chico, bufido que luego se convirtió en un leve gruñido de dolor.

-Serás baka- dijo la pelirrosa acercándose para ayudarlo. -Lo mejor es que te recuestes, necesitas reposo al menos por un par de días mientras las hemorragias internas terminan de sanar-.

-Jm. Además de medico y ninja, buena samaritana. Pero que suerte. Hm-. Dijo a modo de sarcasmo el chico dejándose ayudar.

Sakura ni siquiera se pareció inmutar por el comentario.

-¿Estás seguro que no quieres un sedante al menos mientras duermes?, no pude encontrar ningún tipo de medicamento para el dolor en el botiquín, así que prácticamente es la única opción-.

-No. Déjalo. Hm. Así está bien-.

-Bien, creo que no hay nada más que pueda hacer por ahora. Tienes desgarrada la piel en varios sitios, mañana puedo ayudarte con eso, ya que por hoy apenas y pude sanar un tanto tus quemaduras para no generar una sobre carga de chakra en tu epidermis-.

-Como quieras-. Dijo Sakura al ver que la molesta actitud del chico no cambiaba; se dio la vuelta dispuesta a salir de allí, atravesó la puerta y cuando estuvo a punto de cerrarla tras de ella escuchó un muy leve.

-Hm. Gracias-.

Una pequeña sonrisa se coló en los labios de la kunoichi antes de cerrar totalmente la puerta.

- - - - - - CON NARUTO Y LOS DEMÁS- - - - -

-¡Pero mira qué suerte! ¡Encontrar una pensión con aguas termales!-. Decía un emocionado Suigetsu mientras se relajaba en las cálidas aguas.

Tal como lo había predicho Kakashi, habían llegado a su siguiente destino después del anochecer. Lo mejor era esperar al siguiente día para reunir información cuando hubiera más sitios abiertos y gente en las calles.

Jugo, que se encontraba junto a su compañero disfrutando tan solo asintió, hasta el grandulón sabía que no estaba mal relajarse y disfrutar de vez en cuando. Kakashi, Kiba y Sai también se encontraban en el sitio. Los únicos ausentes de momento eran Naruto, Neji y Sasuke.

La puerta que daba a las termales se abrió llamando la atención de todos, especialmente al ver de quien se trataba.

-Ah. Con que decidieron unirse-. Dijo sin siquiera mirarlos Kakashi que mantenía una toalla sobre su cara y la cabeza hacia atrás.

Neji y Sasuke apenas y giraron con molestia sus ojos.

-No es como si hubiéramos tenido otra opción-. Dijo un irritado Neji en toalla entrando a las cálidas aguas.

-El dobe prometió que se callaría y nos dejaría en paz si veníamos por un rato-. Agregó Sasuke imitando la acción de Neji.

Mientras el rubio levantaba su dedo pulgar en señal de victoria.

-Pensé que no te gustaban las aguas termales-. Apuntó Sai dirigiéndose a Naruto-.

-Claro que me gustan, dattebayo!- Exclamó empezando a deshacerse de su toalla para entrar. – ¿Por qué habría de no hacerlo?-.

-Pues, después de la última vez, pensé que no te gustaba que la gente viera tu pequeña cosa-.

La mirada de los demás se clavó enseguida en Naruto que acababa de quitarse la toalla. El rubio no pudo evitar ponerse totalmente rojo.

-Que…que tanto miran, dattebayo!-.

-Con que de ahí viene el apodo que te dio Sai-. Dijo explotando en risa Kiba. –No cabe duda de que te va muy bien JAJAJAJAJA, buen trabajo Sai-.

El aura de Naruto empezaba a tornarse negra. Mientras los demás carcajeaban por lo bajo.

Sai sonrió levemente ante la reacción de Kiba, tal vez poner apodos en verdad servía para hacer amigos, aunque no de la forma que su libro decía. -¿Tú crees? Sakura me prohibió seguir poniendo apodos, luego de darle uno a Yamanaka-.

-JAJAJAJA-. Seguía riendo Kiba con fuerza. -Bueno Sai, algunas personas simplemente no pueden lidiar con la verdad, pero no es culpa tuya-.

La sonrisa de Sai creció un poco más. -Gracias, pulgoso-.

-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA- Explotaron en risa Naruto y Suigetsu. Mientras Kiba apenas y se había quedado con los ojos muy abiertos, como si acabara de recibir un golpe.

Jugo, Kakashi y Neji reían disimuladamente a su modo mientras que Sasuke observaba la escena de manera extraña.

-Teme… tu… ¿te estas riendo? - Dijo Naruto con total asombro dejando de reir.

Instantáneamente la mirada de todos se clavó en Sasuke quien llevando su mano a su boca simuló toser un poco. -Yo no me río de tarugadas, idiota-.

-Es cierto, las únicas veces que he visto a Sasuke reír es después de acabar con alguien… y eso que era más una sonrisa sarcástica, más que una risa-. Dijo Suigetsu con algo de duda.

-Entiendo. Era igual cuando éramos genins, siempre después de acabar con alguien tenía esta escalofriante sonrisa-. Dijo Naruto haciendo una tétrica cara con una sonrisa llena de autosuficiencia.

-¡No, no! Es algo más así- Interrumpió Suigetsu haciendo su propia versión.

-Vaya, esa si que es una extraña y perturbadora sonrisa-. Dijo Sai desde su sitio mientras los demás no podían evitar pensar… -Y tu eres quien para hablar de sonrisas extrañas-.

Y así siguió transcurriendo la noche entre extraños comentarios y risas.

- - - - - - - BASE DE AKATSUKI - - - - -

Tan pronto Sakura regresó a su habitación compartida se encontró con que allí se hallaba Itachi. No era una sorpresa en verdad viendo las horas que eran y luego de todo lo que había pasado.

-¿Cómo está Deidara?- Preguntó el chico luego de que la pelirrosa entrara.

-Se repondrá-

Itachi asintió y regresó a lo suyo, leyendo un pergamino en el escritorio.

-Tu, ¿Cómo te sientes?, ¿algún problema para respirar? -

El chico respondió un leve -No-. Sin siquiera voltear a mirarla, haciendo que el ambiente empezara a ponerse un poco pesado.

- Itachi… ¿qué es lo que sucede con Deidara?-

Itachi seguía leyendo el pergamino. – Pensé que habías dicho que se repondrá-.

-No… digo, si, pero no me refiero a eso. Me refiero a que parece que tú y Deidara no se llevan muy bien-.

-Hmp-.

-Bueno, más que eso, es como si se odiaran-.

El Uchiha levantó su cabeza levemente aun sin mirar a la chica, parecía estar contemplando uno idea en su mente, luego de unos segundos respondió. -¿Por qué te importa?-.

-No, no es que me importe yo solo… me preguntaba-.

-Tal vez debas preguntárselo a el-.

La chica soltó un cansado suspiro, dudaba que el rubio compartiera algo con ella. Los pensamientos de Sakura se vieron interrumpidos por el chirrido de la silla ya que Itachi se había levantado.

-lo mejor será que comas algo para reponer tu chakra-. Y sin más el Uchiha salió de la habitación dejando la puerta abierta tras de él.

-Amm, ¿acaso me esta diciendo que vayamos a cenar… juntos?-. Pensó Sakura por un leve momento viendo la puerta aun abierta.

La chica nunca entendería al misterioso Uchiha, así que decidió no pensar más de lo que debía cuando esa noche llegó a la cocina y se encontró con Itachi preparando la cena, cena que compartió con ella.

A la mañana siguiente, Sakura desayunó con Itachi, sabía que no debía confiar en el Uchiha y mucho menos congraciar con él, pero en verdad luego de esos días de total soledad y silencio entendía que era más fácil hacerlo que no hacerlo. Era una prisionera de Akatsuki, pero no por eso tenía que serlo de manera miserable. Esperaba poder recuperar su libertad cuanto antes, pero por el momento había otro pensamiento molestando su mente.

-Será mejor ir a revisar a Deidara-.

Itachi apenas asintió mientras la pelirrosa se levantaba y salía de la cocina con dos platos en mano.

TOC TOC TOC

TOC TOC TOC

TOCCCC TOCCCC TOCCC!

-¿¡QUE DIABLOS QUIERES!? ¡QUE NO PUEDES SIMPLEMENTE ABRIR UNA PUERTA SIN DERRIBARLA!- Gritó del otro lado Deidara luego de ignorar los primeros golpes de la chica.

Sakura abrió de golpe y finalmente entró. -Pff pues lo siento!… solo trataba de respetar tu privacidad-.

El rubio apenas y rodó los ojos, hasta que… -¿Qué es eso?-. Dijo de manera escéptica viendo lo que cargaba Sakura en sus brazos.

-Pues que parece-. Respondió con sarcasmo mientras ponía las cosas en la mesa junto a la cama. -Comida-.

-¿Y por qué me la traes?-

-No sé, solo pensé en que me esforcé demasiado ayer en ti como para dejarte morir estúpidamente de hambre-.

-Zetsu hubiera…-

-Zetsu y Kisame no están, así que era yo o…-

Deidara bufó con molestia mientras se sentaba con esfuerzo en la cama. -Lo que sea-.

La chica soltó un cansado suspiro mientras le pasaba con cuidado el plato. Apenas y miraba al rubio comer con esfuerzo, era obvio que estaba aun bastante mal herido, pero sabía mejor que intentar ayudar a alguien tan orgulloso. Cuando Deidara terminó de comer Sakura le retiró los platos.

-¿Y qué tal?- Preguntó tranquilamente la chica

-¿Qué tal que...?-

La ojijade rodó los ojos -El clima….pues la comida idiota. Ves que te la comiste y no moriste envenenado-.

Deidara recordó su comentario sobre la comida de la chica en los primeros días que ella estuvo en la base cocinando. -Emm, si. Al parecer no sabe tan mal como huele. Hm-.

La chica negó levemente con la cabeza y retomando la conversación. -Voy a hacerte un rápido chequeo y luego trabajaré con los músculos desgarrados y las quemaduras que quedaron-.

Deidara no asintió, pero tampoco se negó, así que Sakura simplemente procedió a trabajar. Habían estado al menos media hora en silencio cada uno es sus pensamientos, cuando…

-Deidara, ¿puedo preguntarte algo?-

El rubio pareció volver en sí ante la abrupta interrupción, a decir verdad estaba bastante concentrado en como el chakra de Sakura se movía por su cuerpo, era un sentimiento cálido y relajante. -¿Amm?-

-¿Qué es lo que te sucede con Itachi?-.

Para la rubia no pasó para nada desapercibida la leve tensión en el cuerpo del chico ante la mención.

-No se de que hablas. si-. Dijo por lo bajo mirando hacia el otro lado como tratando de ignorarla.

La chica frunció el ceño ante la respuesta. -ajam, por eso casi te matas con el en una batalla de práctica -.

-Veo que ya te fue con el chisme-.

-Si, por su puesto, ya sabes cómo es Itachi, siempre anunciando lo que sucede-. Respondió con ironía Sakura. -No seas baka, si me contó fue por que tuve que atenderlo a el también y necesitaba saber como se había hecho sus heridas-.

La cabeza de Deidara se giró de golpe hacia la chica y tomándola con fuerza del brazo le preguntó, bueno más bien le exigió saber. -¿¡Tu lo salvaste!?-

Sakura sintió algo de temor, no solo por el fuerte agarre de Deidara sobre su brazo sino por la mirada asesina que este le dirigía. Así que pasando saliva y con cuidado respondió. -Yo… yo no lo salvé, simplemente le ayudé un poco… sus heridas no eran tan graves-.

Deidara pareció pensarlo por un largo rato. ¡Que sus heridas no eran tan graves!, mejor dicho, casi se había matado el mismo intentando acabarlo y apenas le había hecho un rasguño al Uchiha. ¿Cómo podía ser?, tenía que trabajar más en su técnica especial!

-Deidara-

-¿Amm?-

El rubio miró a la chica, parecía bastante incómoda, pero mientras la detallaba finalmente notó como ella trataba de zafarse de su fuerte agarre. Sin decir nada simplemente la soltó. Ambos permanecieron en silencio por un largo momento. Deidara acostado en la cama y Sakura sentada de lado junto a él. Ninguno miraba al otro como queriendo evitar presenciar lo incómodo del momento.

-Entonces… me vas a decir que fue lo que sucedió…- dijo suavemente la chica

La molestia del rubio por el contrario no parecía disminuir, o bueno solo lo hizo cuando vio la cara de Sakura, acaso ¿eso que veía en ella era… preocupación? Pero ¿por qué? O mejor dicho ¿por quién?.

-¿En verdad quieres saberlo?-

Sakura simplemente asintió. El rubio dio un largo suspiro y … -Bien…-

El odio de Deidara hacía Itachi no era secreto para nadie, así que contarle la razón de este a Sakura tampoco parecía ser para él la gran cosa, es más ahora que le contaba como había sido todo, su pelea contra Itachi, su entrada a Akatsuki, sentía que se le quitaba un peso de encima, era la primera vez que lo hablaba con alguien. Sakura escuchaba con atención, a decir verdad, nunca se había puesto a pensar en por que Deidara se había unido a Akatsuki, y ahora que lo escuchaba, una cosa era segura, ambos eran allí prisioneros, aunque no fuera de la misma forma.