HOLA! QUIERO AGRADECERLES POR SUS COMENTARIOS. ME ALEGRA QUE LES ESTE GUSTANDO LA HISTORIA :) PARA LOS FANS DEL SASUXSAKU NO SE PREOCUPEN, YA LLEGARÁ SU MOMENTO. NO SIENDO MÁS LES DEJO OTRO NUEVO CAPÍTULO. DISFRUTEN!

Sakura caminaba de un lado para otro palpando las paredes del escondite. -Esta parece tener una consistencia menos dura que las demás-. Estaba más que decidida a salir de allí, le costara lo que le costara. -Bien, espero que la base no se venga abajo-. Pasó saliva pesadamente mientras acumulaba chakra en su puño y…-. ¡Un segundo!, ¿como puedo ser tan estúpida?, no se a donde va ninguna de estas paredes porque no hay siquiera una ventana, pero se donde hay una ventana, o bueno… algo parecido-.

La kunoichi no perdió ni un momento mientras corría por el pasillo a una habitación que para ahora conocía bastante bien. -¡Maldición!, está cerrada-. Pensó con fastidio intentando forzar la puerta. -Bueno, no hay de otra, que Deidara me perdone-. ¡BANG! Y así de una patada, abrió la puerta del cuarto del artista.

La pelirrosa miró los tragaluces del techo, no era muy alto, pero necesitaría algo en que apoyarse para saltar y derribar el techo de un golpe. -Debe ser un golpe certero para evitar que los escombros caigan sobre mi-. Sakura puso la pequeña mesa sobre la cama de Deidara, y luego unos cuantos libros para llegar a la altura necesaria, tomó aire e impulso mientras reunía chakra en su mano y … - 1, 2, 3!-.

En el campo de batalla los contrincantes se habían dividido lo mejor que podían. Kisame luchaba contra Kiba, Sai y Neji.

No muy lejos de ellos Naruto y Kakashi enfrentaban a Uchiha Itachi, con la esperanza de poder sobrepasarlo y que al menos uno llegara hasta donde debía encontrarse Sakura.

-¡Rasengan!- Gritó Naruto impactando al Akatsuki de un lado. Mientras que Kakashi lo impactaba del otro con su -¡Chidori!-.

La poca satisfacción que sintieron por haber golpeado al mayor de los Uchiha no duró mucho ya que en seguida el cuerpo de este se transformó en una parvada de cuervos.

-¡Kai!-. Gritó Kakashi con su mano sobre el hombro de Naruto haciéndolo volver en si.

-¿Kakashi-sensei?... no me diga que todo fue….-

-No bajes la guardía Naruto, podría atraparte en un genjutsu mucho peor-. Opinó recordando su horrible tiempo en el tsukuyomi.

El rubio pasó saliva con algo de temor, definitivamente ni pelear ni vencer al Uchiha sería algo fácil. Mientras tanto Itachi, que permanecía impasible observando a los dos ninjas frente a el pareció percatarse de algo. -Con que está intentando salir-. El Uchiha dio una rápida mirada al panorama en general. -Tal vez sea lo mejor-. Así que haciendo un rápido y casi que imperceptible movimiento de manos, que puso más en guardia a los ninjas de la hoja, mencionó en un leve susurro. -Kai-.

En el escondite, Sakura volvía a formar la hilera de muebles y libros. Sus golpes anteriores habían sido un total fracaso. -Un escudo de chakra. No puedo creer que no me percatara antes! Mi única opción es dar un golpe con tanto chakra como me sea posible y esperar que sea lo suficiente para atravesarlo. Aquí voy!...1, 2, 3! ¡Shannaro!-.

La chica se impulsó con toda la energía que tenía, dudó por unos pocos segundos, pero en cuanto sintió el muro agrietarse bajo su puño-. ¡LO LOGRÉ!-. No paso mucho tiempo cuando estuvo finalmente en la superficie. Lo primero que hizo la pelirrosa fue respirar el aire puro que jugaba con su cabello, como había extrañado esa sensación. Sin embargo, no pudo disfrutarlo mucho ya que las explosiones de chakra que sentía y el sonido de espadas y kunais chocando la trajeron de vuelta a la realidad, la horrible realidad.

Naruto y Kakashi luchaban con todo lo que tenían contra Itachi.

-Wowww… ¿Qué fue eso? -. Dijo el rubio al sentir un fuerte temblor.

-Naruto, ¡concéntrate! -. Le reprendió su sensei reflectando los shuriken que estaban por golpearlos.

Naruto pasó saliva pesadamente y volvió a ponerse en guardia, tenía que ser cuidadoso, no se trataba solo de su pellejo el que estaba en juego, sino también el de Kakashi.

-¡KIBA!- Exclamo Neji viendo al pelicastaño y su perro impactar con toda la fuerza contra un árbol, después del último ataque de Kisame.

- ¡Ninpou choujuu giga!- Exclamó Sai enviando las más grandes de sus bestias al ataque. Sin embargo estas desaparecieron al solo contacto con Samehada.

-Demonios-.

-Esa espada absorbe todo tipo de chakra, hasta el que se usa en técnicas-. Dijo Neji con su byakugan activado observando la escena. -Lo mejor será usar ataques directos y ninjutsu-.

Sin esperar más el ojiblanco se lanzó al ataque- ¡Ocho Trigramas Ciento Veintiocho Palmas!-.

Los golpes impactaron a Kisame lanzándolo unos cuantos metros atrás. -Bien, ¡le di!-. Sin embargo, la alegría de Neji se evaporó a la vez que el cuerpo de Kisame. -¡Pero como!, ¿un clon de agua?¿Dónde está el verdadero?-.

Su pregunta fue respondida de la peor manera. -¡Suiton Suikoudan no jutsu! (Misil tiburón Acuatico)-.

Ni Neji ni Sai lo vieron venir, ya que los atacó de sorpresa por la espalda; pero luego de que se formara un enorme tornado de agua, prácticamente imparable. Este los absorbió, para que una vez dentro de el, un enorme tiburón blanco los empezara a atacar.

-No… puedo… no puedo respirar-. Pensaba con preocupación Sai dentro del remolino. Lo peor era que la angustia de ahogarse, empezaba a transformarse en desesperación al sentir los fuertes golpes del tiburón blanco. Tristemente la situación de Neji era similar. Llevaban bastante peleando, le quedaba poco chakra, casi ni podía mantener activado su byakugan.

Naruto y Kakashi observaban con preocupación la situación de sus compañeros, intentaban llegar a ellos, pero por desgracia la pelea con Itachi no iba mejor.

-¡NEJI! ¡SAI!- Gritó Naruto siendo pateado con fuerza hasta el otro lado del campo.

-No puede ser, tengo que hacer algo. Pero a esta distancia y con la intensidad de ese ataque, la única opción que me queda es usar el Kamui. Pero si lo hago, me quedaré sin chakra, y por cómo están las cosas, sería el final para todos nosotros-. Pensaba Kakashi con preocupación.

-Cualquier intento será inútil-. Dijo Itachi con su típica frialdad como si estuviera leyendo la mente de Kakashi.

-¿Diablos, necesitamos refuerzos?-. Pensaba el ninja copia con urgencia, y como si el cielo hubiera escuchado sus plegarias.

¡BANG! El tornado de agua había explotado expulsando a Neji y Sai. Aún así lo que más llamó la atención de Kakashi fue que no solo el remolino de agua había estallado; sino que en el suelo alrededor de este, se encontraba arrodillada con una mano en el piso la persona que tanto ansiaba ver.

-¡SAKURA-CHAN!- Gritó con emoción Naruto levantándose desde su sitio al ver a la pelirrosa.

La cara de la chica demostraba su furia, pero se tornó en una leve sonrisa al escuchar la voz de Naruto y ver la cara de su sensei al otro lado del campo de batalla.

-Gracias al cielo-. Pensó Kakashi mientras soltaba un suspiro y apenas esquivaba el katon del Uchiha.

Sakura miró alrededor con preocupación. Kiba estaba en el suelo, con bastante sangre y heridas. No muy lejos de ahí en la misma condición se encontraban Neji y Sai, apenas respirando, tenía que actuar y entrar en modo médico cuanto antes. Sin embargo, -¿Y a ti quien te dio permiso de salir?-. Sakura sintió un fuerte escalofrío recorrer su espalda, de todas las sonrisas que le había dirigido Kisame, esa era la más maquiavélica y aterradora. -Pero bueno, el kyubi está aquí, no veo porque no darme el gusto de acabar de una buena vez contigo, al fin y al cabo…- decía mientras se sacudía el polvo y se acercaba empuñando a Samehada. -No es como si tuvieras más utilidad-.

No muy lejos de allí.

La batalla entre Deidara y Sasuke, avanzaba entre explosiones, rayos y enormes bolas de fuego, pero aun así parecía que tardaría mucho más. Ninguno de los dos lograba sobrepasar o tomar la ventaja sobre el otro.

El rubio era un verdadero reto para el Uchiha, especialmente porque parecía estar preparado para la mayoría de sus técnicas. Casi que ni el sharingan parecía tener efecto en él. Por su parte Deidara se esforzaba y atacaba con todo lo que tenía, parecía ser un paso más, un entrenamiento para poder acabar con Itachi, fundamentalmente porque el joven Uchiha tenía un estilo de pelea bastante parecido al de su hermano mayor.

El pelinegro chasqueó la lengua mientras volvía a tomar distancia. Empezaba a cansarse y eso era lo que menos necesitaba, debía conservar su fuerza para cumplir su verdadero objetivo. -Suigetsu-.

El espadachín miró a Sasuke mientras Jugo parecía seguir la pelea contra Zetsu. Los dos ninjas de Hebi compartieron una rápida mirada, sin más Suigetsu asintió y de un salto intercambió lugar con Sasuke.

-Parece que yo seré tu nuevo oponente-. Dijo el ninja de agua a Deidara, que lo miraba molesto desde uno de sus pájaros. El rubio en verdad quería acabar con el Uchiha.

Por su parte Sasuke se integró a la batalla de Jugo y Zetsu, en la cual tan solo intercambió unos pocos golpes con el Akatsuki cuando un mal movimiento de su propio compañero de equipo le dio y lo mandó volando varios metros hacía el otro lado. O bueno, al menos eso fue lo que pareció.

-Ahora-. Pensó Sasuke aterrizando perfectamente luego del golpe de Jugo y empezando a moverse a toda velocidad entre los arboles hacia el sitio donde debía de estar Itachi.

-¡Kuso!-. Maldijó Deidara al percatarse de lo hecho por el Uchiha. -¡Zetsu!-.

Deidara esquivó el ataque de Suigetsu y salió a toda velocidad detrás de Sasuke.

-¡OYE!- Gritó Suigetsu al ver como su oponente escapaba. Sin embargo, antes de si quiera poder seguirlo,Zetsu salió del suelo impidiéndole el paso.

-¿¡Otra vez tu!?-.

Zetsu ahora era totalmente blanco. Acababa de dividirse de modo que la parte negra seguía peleando con Jugo.

En el otro campo de batalla, Sakura esquivaba como podía los ataques de Kisame, a decir verdad, ese hombre era demasiado fuerte para ella. -Creo que este es el adiós, rosadita-. Anunció Kisame con una enferma sonrisa, parándose frente a la agotada y muy malherida kunoichi, que apenas y tenía fuerza para levantar la cabeza.

Naruto y Kakashi vieron a lo lejos lo que pasaba y sin poder contenerse gritaron al unísono. -¡SAKURA!-. Por mucho que lo desearan, Kisame y la chica se encontraban muy lejos, y no era solo porque su pelea con Itachi los mantenía casi que fijos en el sitio, sino que ni, aunque volaran en ese momento lograrían llegar.

Itachi pareció interesarse también por la escena ya que casi al tiempo que resonó el grito del jinchuriki y del ninja copia, su cabeza giró a mirar hacia la dirección en que se encontraban Kisame y Sakura. O eso parecería para cualquiera, a decir verdad, su mirada estaba fija en un punto más allá de ellos. -Se acerca-. Pensó para si Itachi mientras observaba la escena en cámara lenta gracias a su sharingan.

Sakura veía con horror como la espada de Kisame descendía con toda la velocidad y fuerza hacia ella, que se encontraba totalmente indefensa. Inútilmente intentó protegerse desde su lugar en el suelo, levantando su brazo para cubrir su cabeza, aun así sabía que era un mero reflejo, ya que de esa no se salvaría, ese sería su fin.

Naruto y Kakashi vieron horrorizados como la espada se aceraba a la chica y de repente….

-¡BANG!-

Un gran impacto hizo agitar con violencia el viento en el campo de batalla, mientras enormes nubes de tierra y polvo se levantaban en el sitio donde estaba la chica. Los aterrados espectadores de la escena veían cuan fuerte había sido el impacto de la monstruosa espada.

-SAKURA-CHAN-. Gritó con voz rasgada un desesperado Naruto. El impacto había parecido para él más una explosión.

Apenas la nube de tierra y polvo se disipó, todos los presentes esperaban ver la peor de las escenas. El corazón de Naruto parecía haberse detenido en el momento. Sin embargo, lo que tanto temieron Naruto y Kakashi en ese momento, gracias a los cielos no se cumplió.

Cuando tuvieron visibilidad lo primero que lograron ver fue algo que ni en un millón de años hubieran esperado.

Sasuke empuñando su espada frente a la de Kisame. Y más allá de esto, otra cosa que podían apreciar con aun más incredulidad, era que Sakura había desaparecido del sitio.

La mirada fría de Sasuke se desvió levemente, desde la esquina de su ojo pudo observar el suelo vacío tras él, donde hasta unos segundos se supone estaba Sakura. Sin perder un segundo más desvió la mirada hacia arriba, confirmando sus sospechas.

La chica había sido removida del sitio, por nada más y nada menos que una enorme ave, que para esa entonces el Uchiha conocía bastante bien. Era un ave de arcilla de Deidara.

Kisame parecía no querer ceder ante la espada de Sasuke, ya que, aunque le estaba costando no rompía el contacto.

- Esto sí que es una verdadera sorpresa-. Opinó el ninja tiburón mirando el ave de arcilla y luego a su nuevo oponente.

El Uchiha menor le devolvió el comentario con la más fría de las miradas, ya que aunque nunca lo expresaría o aceptaría ante nadie, para el todo lo que sucedía también era una verdadera sorpresa. Ya que sí, en realidad ambas cosas eran increíbles, el que su cuerpo se hubiera movido a tal velocidad para salvar a Sakura y más que eso, que Deidara también hubiera interferido.

Deidara saltó desde lo alto de un árbol, entrando al campo de batalla. Para ese momento la tensión era más que palpable.

El rubio de Akatsuki escaneó con su mirada el panorama en general, lo que veía no le gustaba para nada, y lo que sentía mucho menos. Estaba en medio de la situación más hostil que hubiera podido imaginar. Una situación en la que no quería estar del lado de Akatsuki, ciertamente no quería estar del lado de Konoha; lo único que sabía o quería realmente era que Sakura no saliera lastimada.

El estresante y extraño ambiente fue roto nuevamente cuando un muy mal herido Zetsu apareció desde el suelo anunciando. -Se acercan más ninjas de la hoja-.

Itachi miró por última vez alrededor detallando especialmente a su pequeño hermano, luego asintió ante las palabras de Zetsu y sin más desapareció del sitio.

No pasó mucho tiempo para que Zetsu y Kisame hicieran lo mismo, claramente por ahora sería una retirada.

Deidara sabía bien que pasaría si lo atrapaban los ninjas de la hoja, después de todo era un criminal clase S, miembro de Akatsuki reportado en todos los libros Bingo. Sabía bien lo que debía de hacer, por lo cual se preparó emprender su huida en el ave que sobrevolaba de por sí ya el campo, el ave con la que había salvado a Sakura. Sin embargo, en cuanto estuvo a punto de saltar hacía esta, algo o más bien alguien lo detuvo.

-Déjala-. Le exigió con frialdad Sasuke apuntándole con su espada.

El ninja de la roca lo miró con molestia, y luego de lo que pareció un largo minuto respondió con una sonrisa llena de malicia. -Hm, no lo creo-.

-De...ja..la-. Repitió con hostilidad el Uchiha, hasta que el rubio lo interrumpió.

-Pensé que habías venido por Itachi? .Hm. No veo porque debería importarte ahora lo que pasé con ella, no que alguna vez lo hubiera hecho-.

Sasuke apretó su mandíbula y puños con fuerza.

Deidara por su parte sonrió cuando pudo detectar el enojo que le había causado al Uchiha. Mientras tanto Naruto y Kakashi se acercaban con cautela mientras Sakura permanecía inconsciente y fuera de su alcance, por lo cual Kakashi optó por la opción racional, el diálogo.

-Sakura necesita atención médica -. Estableció el ninja copia deteniéndose a varios metros de Sasuke y Deidara. -Estoy seguro que para lo que la quieren, no les servirá de mucho si está muerta-.

La sola idea perturbo bastante al ninja de la roca.

-Lo que quieren es a mi-. Estableció con total seriedad Naruto. -Deja a Sakura-chan en paz, a cambio yo… iré con ustedes-.

-¡Naruto!-. Le reprochó molesto Kakashi. No quería que nada malo le pasara a ninguno de sus estudiantes, tanto a Sakura como a Naruto. Pero entregar un jinchuriki a Akatsuki, era riesgoso tanto para el chico como para todo el mundo.

Sasuke tan sólo permaneció en silencio ante la proposición de su ex compañero de equipo, después de todo sabía que por el momento sería lo mejor; dudaba que Naruto se quedara quieto en las manos de akatsuki. Aun así para sorpresa de todos…

-Hm, lamento informarte que eso poco me interesa. Atrapar al jinchuriki del Kyubi es problema de Itachi y Kisame-.

Los tres hombres se tensaron enseguida, eso si que no lo hubieran esperado ni en un millón de años. ¿Un akatsuki que no aprovechaba la oportunidad de quedarse con un jinchuriki?

-Entonces ella tampoco es tu problema. Sólo la usan para llegar a Naruto-. Razonó Sasuke.

El Akatsuki no sabía si era su impresión o en realidad Sasuke estaba demasiado empeñado en que dejara ir a la chica.

-Hmmm-. Dijo pensativamente Deidara, antes de que una serie de explosiones alrededor de los otros ninjas llamaran su atención dándole la oportunidad de escapar.

-¡SAKURA-CHAN!- Gritó Naruto intentando en vano alcanzar el ave.

-¡Maldición!-. Dijo por lo bajo Sasuke mientras aplastaba con su espada una de las arañas de arcilla que había usado Deidara para distraerlos.

Varios kilómetros, aún no muy lejos de allí, el ninja de la roca observaba con detenimiento a la inconsciente y mal herida kunoichi mientras volaban en su ave. Aun no sabía por que motivo había decidido intervenir para salvarla de Kisame, o por qué la había llevado consigo.

El akatsuki soltó un cansado suspiro, ¿en que problema se había metido?¿Que se supone que haría con la chica?. No solo era obvio que ella necesitaba atención médica; sino que además no podía llevarla con el, el no tenía un lugar a donde ir, o peor, lo tenia aunque no quisiera, ya que tarde o temprano tendría que re agruparse con Akatsuki.

Volaron unas cuantas horas más hasta hasta que llegaron a un pequeño pueblo donde luego de que Deidara consiguiera vendas, medicinas y una habitación, procedió a curar a la chica. -Tal vez lo mejor sea dejarla aquí, de seguro despertará en unos cuantos días-. Sopesaba el rubio mientras la terminaba de vendar. -Después de todo ni siquiera se por que la traje, Hm. De seguro fue más que todo por llevarle la contraria al estúpido del Uchiha-. Pensaba riendo por lo bajo.

Sakura empezó a moverse levemente en la cama en ese momento, llamando la atención del rubio que apenas y la miró con fascinación mientras la chica se movía y balbuseaba. -No... no más ramen Naruto-.

Una sincera sonrisa se coló en los labios del chico. Tal vez habia sido algo mas que la satisfacción de amargar un poco a un Uchiha. La presencia de Sakura era algo que de alguna forma el en verdad disfrutaba.

El tranquilo momento fue interrumpido por quien el muchacho menos esperaba.

-¡Deidara- sempai!-.

El ninja de la roca saltó en seguida poniéndose en pose de defensa. Ni si quiera se había percatado de la presencia de Tobi, ahora sin más estaba justo allí.

-Tobi, ¡¿que demonios haces aquí?!-.

El enmascarado llevaba ya un tiempo como miembro no oficial de Akatsuki. Por lo cual Deidara poco había interactuado con él. Y en lo poco que lo había hecho, sólo habían un par de palabras que le venía en mente para describirlo, molesto y extraño.

-Pein-sama me envió por usted. Me pidió que lo llevará cuanto antes a la base del norte-. Tobi pareció distraído al notar la persona acostada en la cama tras el otro akatsuki. -¿Que no es esa la chica del Kyubi?-.

El rubio se quedó en silencio pensando en que decir. No le convenía que la organización supiera que la había llevado con él. Ante la falta de respuesta Tobi continuó con su ánimo de siempre. -¡Pein-sama estará complacido! ¡De seguro mientras tengamos a la chica el plan aun podrá funcionar!-.

La mandíbula de Deidara y su semblante se tensionaron en ese moment, por sus propios caprichos y estupidez había terminado inmiscuyendo nuevamente a Sakura con los planes de Akatsuki.

Gracias a la técnica especial de teletrasportación de Tobi, les tomó apenas unos cuantos minutos llegar a la base norte. El rubio cargaba en sus brazos con todo el cuidado a la aún inconsciente pelirrosa, cuando una molesta voz los interrumpió -Pero miren quien sigue con vida, y hasta trajo un regalo. Que suerte, podremos seguir usándola para atraer al kyubi-.

Era Kisame, quien era seguido de cerca por como siempre un silencioso e indiferente Itachi.

El comentario de Kisame pareció caer en oidos sordos, ya que ninguno de los presentes comentó al respecto. No por que no tuvieran nada que decir, sino por el contrario. Tanto Itachi como el mismo Deidara sabían que esa no era en lo más mínimo la razón por la cual el ninja de la roca había llevado consigo a la chica.

El rubio no les dirigió más que una fría mirada antes de continuar su camino. Kisame lo miró con algo de extrañeza hasta que la voz de Itachi lo hizo volver en si.

-Tenemos más cosas que hacer. Lo mejor será dejar que él se encargue mientras tanto-.