HOLA A TODOS!

AQUÍ LES TRAIGO UN CAPITULO UN POCO MÁS LARGO. ESPERO QUE LO DISFRUTEN!

UN RECORDERIS O ACLARACIÓN. LA RAZÓN POR LA QUE DEIDARA ODIA TANTO A ITACHI, ES LA MISMA QUE EN EL ANIME. PORQUE NO SOLO DESPRECIÓ SU ARTE SINO QUE A RAÍZ DE QUE LE GANÓ EN BATALLA, EL RUBIO SE VIO OBLIGADO A ENTRAR A AKATSUKI. TAL VEZ LA DIFERENCIA SUSTANCIAL ES QUE EN MI FIC DEIDARA LE MOLESTA UN POCO MÁS SER PARTE DE LA ORGANIZACIÓN YA QUE PRÁCTICAMENTE RESTRINGE SU LIBERTAD.

NO SIENDO MÁS LOS DEJO PARA QUE LEAN :)


La base del norte era una de las bases más grandes que tenía Akatsuki, cada miembro tenía su propia habitación equipada con todo lo necesario. En cuanto Deidara pasó de largo de Kisame e Itachi no lo pensó ni un segundo antes de dirigirse con la chica a su cuarto.

Si antes había pensado que haberla llevado consigo había sido un error, las palabras que había cruzado con Kisame solo lo confirmaban. Gracias a él la ojijade volvía a ser prisionera de la organización. El rubio dio un largo suspiro después de acomodarla en la cama, lo menos que podía hacer por ella era cuidarla de momento, como ella lo había cuidado dias antes.

- - - - - CON LOS NINJAS DE KONOHA - - - - - -

Tal como lo había advertido Zetsu, varios ANBUS y equipos de jounin habían llegado al campo de batalla tras el escape de los miembros de Akatsuki.

-¡LLEGARON LOS REFUERZOS!- Anunció Maito Gai apareciendo instantáneamente frente a Kakashi.

El ninja copia apenas suspiró con cansancio al ver a los recién llegados.

-Lamento la tardanza-. Se disculpó un pequeño perro ante el peligris.

-No te preocupes Pakkun-.

Pakkun miró alrededor con algo de duda olfateando el sitio. -Puedo percibir su aroma, ¿Dónde se encuentra la chiquilla?-.

El desánimo de Kakashi ante la pregunta no pasó desapercibido para Gai ni para su canino amigo, que miraron el escenario de lo que debió ser una caótica escena.

-Sigue en poder de Akatsuki-. Respondió con remordimiento el ninja copia después de un buen rato en silencio en que la pregunta pareció flotar entre ellos.

El semblante de Gai decayó de inmediato, sabía lo mucho que la chica significaba para Kakashi, es decir, el ninja copia no era de los que dejaba entrar a muchos en su vida, pero cuando lo hacía lo eran todo para él; especialmente sus adorables y ya no tan pequeños estudiantes.

-Tsunade-sama ya fue informada acerca de la situación, dio órdenes de reagruparse en la aldea-. Anunció uno de los ANBU apareciendo frente a Gai, Pakkun y Kakashi. El ninja copia pareció pensarlo por menos de un segundo, sin más dio un largo suspiro y asintió.

Kakashi se dio la vuelta para encarar a sus ex estudiantes. Sabía que lo que venía no sería algo fácil, menos tratándose de Naruto y Sasuke.

Ambos chicos permanecían en total silencio, cada uno hundido en sus propios pensamientos, mientras que alrededor los equipos recién llegados curaban y ayudaban a los pobres e inconscientes Neji, Kiba y Sai. El equipo de Sasuke apenas observaba la escena desde los árboles en total expectativa y silencio.

-Naruto-. Dijo el jounin acercándose y tratando de llamar su atención. Sin embargo, el rubio mantenía su mirada fija en el piso y los puños apretados, intentando controlarse. Sabía que lo había estado haciendo durante todo ese tiempo, era un milagro que el chakra del kyubi no se hubiera hecho presente durante toda la confrontación. Asi que intentando nuevamente con suavidad lo llamó poniendo una mano sobre su hombro. -Naruto-.

El chico pareció volver en si pero solo para tensarse ante el leve contacto, de forma que se retiró de golpe como si la mano de su sensei lo quemara.

-Naruto, es hora de que volvamos a Konoha-.

-¿¡Qué!? No puede estar hablando enserio, ¡dattebayo! ¡Tenemos que ir tras Sakura-chan!-.

Kakashi dio un cansado suspiro, no es que el no quisiera, pero símplemente no podía seguir arriesgando así la seguridad de Naruto ni de nadie más. Llevaría al rubio a la aldea y se encargaría de que fuera como fuera se quedara allí, luego de ser necesario partiría el mismo en búsqueda de la chica.

-Naruto, ya hablamos de esto. Quedamos en que acatarías mis órdenes -. Se impuso Kakashi.

-Que las acataría siempre y cuando me permitiera buscar a Sakura-chan-.

-No puedo permitir que sigas con esto, no es seguro, especialmente para ti. Todo esto es una forma de Akatsuki para…-

-Lo sé-. Interrumpió Naruto mientras su mirada era cubierta por su cabello. – Y por eso mismo, ¿¡cómo puedo abandonar a Sakura-chan cuando todo esto es mi culpa!?-.

-¿Entonces entrarás en el juego de Akatsuki? ¿les darás lo que quieren? Piénsalo bien Naruto, no solo eres tú, es la seguridad de todos, de la villa. ¿En verdad crees que eso es lo que Sakura querría?-. El rubio pasó saliva pesadamente, aun sin levantar el rostro analizando por un momento lo dicho.

Kakashi dio un cansado suspiro, sabía que pagaría con creces lo siguiente que haría. El jounin levantó su mano con la intensión de ponerla en la espalda de Naruto, sin embargo, cuando estuvo a unos milímetros de hacerlo una amenazante espada lo detuvo en el sitio.

-Que técnica más infantil-. Dijo Sasuke con su espada en alto apuntando a Kakashi. Era la misma técnica que él había usado para detener a Sakura la noche que se había marchado de la aldea.

La cara de Naruto se llenó de incredulidad al darse cuenta de lo que su sensei intentaba hacer. ¿en verdad pensaba llevarlo a la aldea, aun en contra de su voluntad?

-Esto ya no te incumbe Sasuke-. Dijo con pesadez Kakashi. Tenía que ser realista, por mucho que quisiera a todos sus estudiantes sanos y salvos de vuelta, era algo que en el momento no se podía.

-Claro que me incumbe-. Respondió siseando de manera amenazante.

-¿Qué?, ¿Después de tu deserción y abandono de repente te preocupan mucho tus compañeros de equipo?-.

El pelinegro bajó su espada, aunque sin guardarla. -Hmp. No podría importarme menos lo que suceda con ese par de fracasados; pero tenemos un trato-.

Naruto y Kakashi lo miraron con extrañeza e incredulidad.

-No podemos seguir a Akatsuki, mucho menos rescatar a Sakura en estas condiciones-. Respondió el jounin.

-No me interesa Sakura ni mucho menos Akatsuki. Naruto irá conmigo hasta que encuentré a Itachi-. Declaró el vengador.

-Ya veo. Entonces solo piensas usarlo como carnada-. Dijo a modo de reprimenda el jounin. -Como puede ser que no veas más allá de tu propia venganza, con eso pones en peligro no solo a tu compañero...-.

-Hmp-

-¿Sabes lo que sucederá si Akatsuki atrapa a Naruto?-. El silencio era totalmente crudo entre los tres hombres. Kakashi suspiró frunciendo el ceño con notoria molestia. -Esto ha llegado demasiado lejos, no quería hacer esto. Pero si las cosas son así, no tendré más opción que llevarlos conmigo así sea arrastrados-.

No solo el sharingan de Sasuke se activó ante la inminente amenaza, sino que de la nada su equipo se materializó detrás de él, haciendo que los demás ninjas de la hoja en el campo se pusieran alerta. La cara de molestia de Naruto estaba a la par con la de Sasuke. Kakashi estaba acostumbrado de por si a la del pelinegro, pero ver tal semblante en la cara del rubio era en verdad inquietante.

-Lo lamento Kakashi-sensei. Pero no hay forma de que vuelva a Konoha sin Sakura-chan y sin el teme-.

-Naruto, piensa bien lo que estás haciendo. Si te vas así con Sasuke…-

-Tendré mayores oportunidades de recuperar a Sakura-chan-.

- Terminarás siendo atrapado por Akatsuki-. Rectificó el ninja copia.

-Es un riesgo que estoy dispuesto a correr-. Declaró con determinación Naruto.

El tenso ambiente parecía aumentar con cada respiro y cada segundo que avanzaba, Kakashi sabía que una confrontación entre Konoha, Hebi y Naruto no terminaría bien; además si de por si era difícil tratar con un estudiante terco y cabeza hueca, con dos era una misión imposible.

El jounin levantó una mano hacia atrás, indicándole a los demás ninjas de la hoja que bajaran las armas ya que él se encargaría. Y dirigiéndose con paciencia antes sus ex estudiantes dijo. -Les propongo lo siguiente, regresaremos a la aldea, de seguro Tsunade-sama querrá de vuelta a Sakura tanto como nosotros-. Sasuke bufó por lo bajo como negando la absurda afirmación, pero el jounin decidió ignorarlo y proseguir. -Por lo cual asignará el mejor equipo que pueda para ir tras ella-.

La fuerte mirada de los dos chicos no disminuyó ni un poco ante las palabras de su exsensei.

-No pienso volver a esa patética aldea, menos estando tan cerca de atrapar a Itachi. Además, no estoy negociando otro trato, simplemente haré que se cumpla el primero llevando a Naruto conmigo-. Escupió casi que con odio el pelinegro.

-Kakashi-sensei, se lo que intenta hacer-. Dijo en un tono más apacible Naruto. -Pero ya no soy un niño al que deba cuidar y proteger, tampoco al que pueda engañar tan fácilmente. Una vez ponga un pie en la aldea obachan y de seguro usted, se encargarán de que no vuelva a dejarla. En verdad lo lamento, pero Sakura-chan no solo es mi amiga, sino que su secuestro es mi responsabilidad. ¿Qué clase de ninja, más aun, de Hokage sería si no asumo la responsabilidad por ello? -.

El peligris solo podía observar como sus estudiantes y la situación en general se le salían de las manos. ¿Qué podía hacer para arreglar todo eso?¿cómo podría rescatar a Sakura, mantener a Naruto a salvo y ayudar a Sasuke?¿Había alguna opción en la que todo aquello fuera si quiera posible?

-Gai-. Llamó Kakashi, haciendo que su compañero que observaba al igual que los demás con atención la escena se acercara. -Necesito que le entregues un mensaje a Tsunade-sama por mi-.

Una de las cejas de Gai se subió en señal de duda. -¿Qué no piensas regresar a la aldea con nosotros?-

Kakashi miró nuevamente la seria cara de sus estudiantes y negó levemente con la cabeza. -Tengo que encargarme de algo antes-.

- - - - - - DE VUELTA A LA BASE DE AKATSUKI - - - - - -

Una vez Sakura empezó a recuperar la consciencia... -¿Que sucedió?¿Dónde estoy?-. Sus ojos apenas y se estaban acostumbrando a la luz, que de por si era poca. Lo primero que la chica distinguió entre las sombras fue una cabellera rubia, lo cual hizo que los últimos eventos volvieran a su mente.

-¡NARUTO!- Soltó la chica casi con desesperación sentándose de golpe en la cama. Sin embargo, unos brazos la sostuvieron ligeramente evitando que hiciera más movimientos súbitos.

-Aun necesitas algo de descanso. Hm-.

La conocida voz hizo que la chica sintiera algo de decepción y escepticismo en el momento. -¿Deidara? -.

-Hm-

Ahora que la imagen era clara, la ojijade observó al rubio de Akatsuki, quien luego de dejarla puesta en su sitio se retiró para sentarse en un sillón que había junto a la cama.

-¿Que.. que fue lo que sucedió? -. Preguntó temerosa. Recordaba no solo la presencia de sus amigos, sino las pocas probabilidades que en el momento parecían tener de ganar la pelea. Deidara chasqueó la lengua, no quería entrar a dar explicaciones, ya que había cosas de las que ni él estaba seguro. -¿Qué sucedió con Naruto?-.

-...-

-¿Dónde está Sasuke-kun?-

-...-

-¿Qué sucedió con Kakashi y con los demás?-.

-...-

La creciente preocupación e histeria de la chica era tan notoria en su voz como en sus rasgos que comenzaban a tensarse casi que con dolor. El rubio dio un cansado suspiro y apoyando los codos en sus rodillas respondió. -El kyubi y su equipo corrieron con suerte, Konoha recibió refuerzos justo a tiempo, por lo cual nosotros tuvimos que retirarnos-.

La pelirrosa pareció tranquilizarse levemente, pero no del todo. -¿¡Y Sasuke-kun!?¿¡Que diablos le hiciste!?-.

El ex ninja de la roca nunca sintió tantas ganas de rodar sus ojos como en ese momento. Después de todo lo que había pasado lo que le preocupaba a la chica era eso, hacerle reclamos acerca del estúpido del Uchiha. Tenía que estar bromeando.

El rubio sonrió maliciosamente apoyando su mentón sobre una de sus manos. -¿Tu qué crees?-.

Sakura endureció su semblante a la vez que intentaba levantar de la cama su adolorido cuerpo. -¡Tú!...-

-Ya te lo dije, no te precipites-. Interrumpió Deidara mirándola con aburrimiento aun desde su asiento.

-¡Dime que le hiciste a Sasuke-kun!-

El rubio se levantó del sillón, acercándose lentamente a Sakura para ayudarla a antes de que se lastimara más. -Por suerte para ti y para el estúpido del Uchiha, las cosas salieron de una forma… un tanto inesperadas-. Sakura miraba con total ira al rubio quien estaba ahora parado frente a ella. -Así que no, no te preocupes más, tu adorado Sasuke-kun seguía vivo la última vez que lo vi. Si -.

Era como si el aire hubiera vuelto a los pulmones de Sakura. Sus camaradas estaban bien, ni en el mejor de los escenarios se imaginaba tal cosa. Dando un enorme suspiro lleno de alivio, la chica relajó su cuerpo y se tranquilizó.

-Deberías preocuparte más por tu situación-. Los ojos de Deidara estaban clavados en la chica como intentando establecer su punto.

Ese fue el momento en que pareció que Sakura finalmente notaba su propio estado. Estaba adolorida, tenía varias heridas, aunque en su mayoría tratadas y vendadas. Aun así, bajando levemente su cabeza la pelirrosa simplemente opinó en un susurro. -He estado en peores-.

El rubio soltó un largo suspiro y se alejó levemente ya que la chica se había tranquilizado y estaba al menos en algo consciente de su estado. -No te muevas, necesitas comer algo para reponer tu energía-.

Sakura permaneció en silencio mientras Deidara caminaba hasta la puerta. Sin embargo, poco antes de que el rubio abandonara la habitación. -Sigo siendo prisionera de Akatsuki-.

Aunque lo dicho por Sakura había intentado ser formulado como una pregunta, terminó sonando como una afirmación. Razón por la que Deidara ni siquiera sintió la necesidad de responder.

-Me seguirán usando para atraer a Naruto-.

Otra pregunta o más bien afirmación.

Lo único que dijo Deidara antes de abandonar la habitación sin si quiera girar a mirarla fue. -No tardaré-.

Tan pronto Sakura tuvo fuerzas terminó de curarse a si misma. Aun así, el rubio cuidó de ella y estuvo pendiente las siguientes semanas. Era obvio que el estado anímico de la chica no era el mejor, así como que, aunque no peleara constantemente con Deidara lo resentía como captor.

La libertad de la chica en el nuevo escondite era mucho más limitada que en el anterior. Las únicas veces que tenía permitido abandonar la habitación en que se encontraba era cuando Deidara se lo permitía y la escoltaba.

Viendo la forma en que el ninja de la roca cuidaba de la chica, el mayor de los Uchiha no podía evitar cuestionarse que tan importante era en realidad Sakura para Deidara, y recordando su último encuentro con su ototo, ¿que tan importante era para Sasuke?, ya que se había lanzado a protegerla sin siquiera dirigirle una mirada a el.

Por lo que había podido percibir y conocer de la chica en semanas anteriores, le quedaba claro que no era una mujer cualquiera. No solo era claramente la aprendiz de Tsunade y una fiel ninja de la hoja, sino que además era una persona, noble, amable y compasiva hasta con quienes menos lo merecían. Lo podía ver aun en la forma en que actuaba a pesar de su situación; si bien su ánimo había decaído y su actitud en algo cambiado, era como si la chica se negara a dejarse ver como una simple víctima.

- - - - - EN KONOHA - - - -

Tal como habían acordado Gai volvió con el resto de los refuerzos y heridos. Lo primero que hizo al llegar a la aldea fue ir ante Tsunade, que por su puesto no estuvo nada complacida con la decisión ni el mensaje de Kakashi. Pero de todo lo acontecido y reportado había algo que no dejaba darle vueltas en la cabeza.

-Que ese mocoso del Uchiha se interpusiera para salvar a Sakura era ya de por si una sorpresa; pero ¿Deidara de Akatsuki? Es un milagro de los cielos que no haya aceptado intercambiar a Sakura por Naruto, después de todo, atraparlo a el es el objetivo de Akatsuki. ¿Qué demonios se trae entre manos ese crio?-. Pensó la Hokage con furia golpeando su escritorio y apretando sus dientes. -Lo principal ahora es traer de vuelta a Naruto antes de que también sea capturado por Akatsuki-.

Aunque la situación fuera difícil, el tiempo no se detenía. Rápidamente transcurrió un mes desde la batalla entre Konoha y Hebi en contra de Akatsuki.

-Sasuke, ¿no crees que va siendo hora de un descanso?-. Se quejó un muy sudoroso y deshidratado Suigetsu mientras saltaba entre arboles tras sus rápidos compañeros.

Karin no pudo evitar asentir levemente ante la petición del ninja de agua, ella misma estaba a apunto de caer desmayada por el cansancio. Llevaban un mes no solo de exhaustiva búsqueda, sino de evitar a toda consta a todo ninja de Konoha, que ahora parecían dedicarse a buscarlos a ellos. No era extraño ya que desde entonces estaban en compañía del jinchuriki del kyubi.

Aun así Sasuke solo continuó, su sed de venganza cada día era peor, no podía creer la forma tan estúpida en que Itachi se había escapado de sus manos la última vez que lo vio. Todo había sido culpa de la estúpida molestia y su notoria necesidad de protección. Le enervaba la sangre el tan solo pensar en ello.

Por su parte Naruto y Kakashi parecían querer seguir el ritmo a Sasuke tanto como podían, cada día sin saber de la pelirrosa era peor que el anterior. El hecho de saber que estaba con Akatsuki como carnada para el jinchuriki del Kyubi era una cosa, pero saber que estaba con ellos y ni obteniendo al Kyubi la devolverían era otra muy diferente. ¿Qué quería Akatsuki de Sakura? O más específicamente ¿Qué quería el rubio de esa organización con ella?

-Sasuke-. Habló Jugo situándose junto a el mientras seguían saltando de árbol en árbol. -No nos hemos detenido casi que en dos días enteros, todos aquí necesitan descansar-.

El Uchiha apenas le dedicó una fría y rápida mirada al peli naranja. Ni siquiera había notado que llevaran tanto tiempo sin descanso, era difícil pensar en ello, cuando llevaban un mes sin la mínima señal de Itachi o Akatsuki. ¿Cómo podía ser que aun teniendo consigo un jinchuriki, ningún miembro de la terrible organización se hubiera si quiera acercado?

-Tu equipo tiene razón, necesitamos reponer fuerzas no solo en caso de una confrontación, sino para poder continuar-. Opinó el ninja copia un poco más atrás del vengador.

Era un argumento válido, para la mayoría. El Uchiha se detuvo en el sitio haciendo que todos los demás también lo hicieran. -Pueden descansar un par de horas. Seguiré hasta el punto de encuentro. Nos veremos allí a más tardar esta noche-.

Karin suspiró cansada saltando a la planicie, aunque fueran solo unas horas en verdad que le servirían para reponerse. Suigetsu pareció igual de aliviado. Kakashi y Jugo tan solo asintieron observando al muchacho; sin embargo, Naruto…-Iré con el Teme-.

-Como sea-. Dijo Sasuke retomando su camino.

Naruto miró con algo de duda pero aun así dureza a Kakashi por unos momentos, luego sin decir más siguió al pelinegro. Kakashi soltó un cansado suspiro y no teniendo más opción también los siguió. En verdad le preocupaba el bienestar de esos dos tercos muchachos. Maldecía la hora en que aceptó ser un sensei.

- - - - - - BASE NORTE DE AKATSUKI - - - - - -

Sakura observaba con atención desde lo alto de un árbol el panorama que se desplegaba frente a ella. Había cientos de árboles adornando una gigantesca montaña. La chica pareció volver en si cuando escuchó unos cuantos pasos acercarse a ella.

-Esa montaña, no estaba ahí ayer-. Opinó la ojijade sin dejar de observar el paisaje a lo lejos.

-Ya te lo he dicho mil veces. Todo lo que ves alrededor es un genjutsu. Así no podrás saber nuestra ubicación exacta, mucho menos salir o entrar a voluntad propia-. Respondió un cansado Deidara sin camisa, limpiándose el sudor que escurría por su frente luego de su entrenamiento.

Sakura dirigió una última mirada al horizonte antes de saltar del árbol para llegar frente al rubio Akatsuki y opinar. -Lo sé, me refería a por que molestarse en crear un genjutsu que cambie día a día, con solo una imagen falsa bastaría para confundir, ¿no lo crees?-.

Deidara terminó de secarse el sudor, empezando a caminar de vuelta a la base contestó. -Cuál sería la gracia en eso. Hm. Crear un genjutsu tan sencillo, no sería algo digno de un miembro de Akatsuki-.

La chica no comentó más sobre el tema, simplemente se limitó a seguirlo. Sus días en cautiverio eran tediosos, lo único que los hacían medianamente llevaderos era la compañía de Deidara, aunque muchas veces también sentía que ni eso era suficiente para llenar el creciente vacío en su corazón. La pelirrosa extrañaba no solo su libertad, sino que su aldea, su trabajo y especialmente a sus amigos.

Aunque nunca lo discutieran abiertamente Deidara lo sabía de sobra. Era obvio que nadie quería vivir en cautiverio, lejos de la vida que conocía, de la vida que deseaba.

El ex ninja de la roca, muchas veces se encontraba deseando poder darle la libertad que tanto quería y merecía Sakura, pero ambos sabían que eso estaba más allá de lo imposible, era ir en contra de Akatsuki y sus objetivos.

-Ya casi es hora del almuerzo-. Opinó Sakura rompiendo el silencio. - Yo puedo cocinar hoy-.

El chico lo pensó por un rápido momento. Estaba casi que seguro que si iban a la cocina no habría mayor problema, después de todo la mayoría se encontraba fuera en misiones y los que no, no es como si comieran generalmente a esa hora.

-Hm-. Confirmó a la vez que entraban a la base. -Solo asegúrate que lo que prepares sea algo digerible. Si.-

La apacibilidad del momento fue totalmente arruinada por el comentario. -¡Disculpa!- exclamó la chica mirándolo con el ceño fruncido. -Mi comida siempre ha sido digerible, por no decir sana y deliciosa-.

El rubio rodó los ojos mientras se ponía la camisa y continuaba el camino seguido de la ahora enojada chica. -No lo sé, a veces pareciera que cocinaras con intensión de matarme-.

-¡No que no lo merecieras!-.

-Hm. Pensándolo bien, nadie puede cocinar así a propósito-.

-Disculpe usted señor maestro de la cocina-. Dijo la chica con total sarcasmo. -Bien, pues si no te gusta como cocino…-.

-Si no te gusta como cocino-. Repitió burlándose de ella el rubio imitando una voz chillona y ganándose una mirada asesina de la chica. Sakura sabía que lo único que lograría de seguir con la estúpida discusión sería que Deidara la fastidiara aun más, por lo cual en cuanto entraron a la cocina decidió simplemente ignorarlo.

El rubio sonrió con autosuficiencia, no tenía mejor pasatiempo que fastidiar a Sakura, así que dándose por bien cumplido, se sentó en el comedor a descansar un poco mientras la veía cocinar.

Ver a la chica ir y venir por toda la cocina, usando un delantal, cortando, espolvoreando y de vez en cuando tarareando era algo que Deidara encontraba inexplicablemente entretenido en las últimas semanas. Tal vez era la saltarina actitud de la chica, el hecho que era bueno tener alguien más que hiciera ese tipo de cosas por él, o simplemente que finalmente había encontrado en la base de Akatsuki una grata compañía, pero le era difícil dejar de observarla una vez comenzaba.

La única vez que Deidara había presenciado una escena vagamente familiar a aquella, había sido hace muchos años en una de las pocas veces que su madre se había decidido a cocinar algo para su familia. Por un momento no pudo evitar pensar en su madre, su padre, su hogar y su familia. Y no solo eso, sino ¿Qué hubiera sido él si se hubiera quedado en Iwa?¿Hubiera presenciado muchas más veces la familiar escena por parte de su madre?...o igualmente ¿de Sakura?.

Ahora que lo pensaba, si se hubiera quedado en Iwagakure, siendo parte de la familia Menbaa, cumpliendo con todo lo que querían sus padres, ¿sería el panorama muy diferente a la actual? Es decir, después de todo el había estado comprometido con la chica, hubiera sido cuestión de tiempo para que ella tuviera que ir a vivir a su casa, a convivir con él. Si nunca se hubiera marchado de su aldea, de seguro hubiera llegado el momento en que igualmente se cruzaría con Sakura.

Eso no sonaba tan mal después de todo, ¿o si?. El rubio agitó levemente la cabeza como queriendo sacarse el pensamiento a la fuerza, no debía pensar en eso. El sabía que nunca hubiera sido feliz en ese sitio, y de seguro ella tampoco, sería casi tan infeliz como lo era allí, especialmente teniendo que cumplir un compromiso de ese tipo cuando tenía siempre tan presente al estúpido Uchiha menor.

-¡Taran!- anunció Sakura sintiéndose orgullosa del almuerzo que había hecho.

-ejemm ejem!- carraspeo su garganta con fuerza la chica, al parecer el rubio estaba demasiado metido en sus pensamientos ya que aunque su mirada estuviera en ella, no la determinaba en lo más mínimo.

-¡TE ESTOY HABLANDO DEI-BAKA!-. Gritó la pelirrosa poniendo el plato con fuerza en la mesa y finalmente haciendo reaccionar al chico.

-CASI ME MATAS DE UN INFARTO! Y YA TE DIJE QUE NO ME DIGAS A…-. El comentario del rubio murió en sus labios, no a causa de una enojada Sakura quien lo miraba con molestia de frente con los brazos en forma de jarra, sino por el plato de comida frente a él.

-¿Qué ahora me vas a decir que hay algún problema con la comida?- Dijo la ojijade cruzando sus brazos y mirándolo con más molestia.

El rubio parecía perplejo observando la bandeja. Hace mucho, tal vez más que demasiado tiempo no comía algo así.

- Bakudan-. Dijo por lo bajo Deidara, refiriéndose al nombre del plato.

Sakura soltó un largo suspiro mientras traía otro plato para ella y se sentaba en la silla frente a la de él. -No es realmente comida saludable, pero considerando lo mucho que entrenaste hoy te la mereces-. Deidara volteó a mirar a la chica con incredulidad, algo le decía que había algo más tras ese simple plato. Sintiendo la fuerte mirada del rubio sobre ella decidió completar. -Si mal no recuerdo hace años me dijiste que era tu plato favorito, así que pensé que si lo seguía siendo, prepararlo aseguraba la menor cantidad de tus estúpidos reclamos y quejas-.

Deidara apenas y siguió observando como la chica ignoraba su fija e incrédula mirada y empezaba a comer.

No solo no podía creer que la chica lo supiera, bueno lo recordara, sino que se hubiera tomado el trabajo de hacerlo para él. No lo merecía, no lo merecía en lo más mínimo. Cuando por fin pudo salir de su asombro, decidió simplemente limitarse a comer. Nunca lo diría en voz alta, y menos a Sakura, pero el bakudan estaba bueno, mejor de lo que alguna vez le supo o pudiera recordar.

Consumieron sus alimentos en total silencio antes de que Deidara llevara a Sakura de vuelta a la habitación. Como de costumbre el rubio se retiró después de eso, tenía varios asuntos que como Akatsuki debía tratar.

La pelirrosa se acostó en la cama y sin tener nada más que hacer se puso a pensar en lo que el destino tendría deparado para ella.

- - - - - - CON SASUKE Y NARUTO - - - -

Los tres ninjas avanzaron a toda velocidad hasta el punto de encuentro donde verían al informante de Sasuke. El sitio de reunión era un muy pequeño pueblo, ubicado en la frontera entre el país del fuego y Amegakure.

-Sasuke-sama-. Saludó un felino al ver llegar a los tres ninjas al sitio. El Uchiha apenas y movió su cabeza en señal de saludo y reconocimiento.

-¡QUEEE! ¿¡ESTE ES EL FAMOSO CONTACTO POR EL QUE RECORRIMOS MEDIO PAIS DEL FUEGO!?¿¡UN GATO?!-. Exclamó un bastante sorprendido Naruto.

-En realidad es un Ninneko(gato ninja)-. Respondió Kakashi mirando al felino con curiosidad.

Sasuke pareció ignorar la reacción de su idiota compañero y prosiguió. -¿Qué tienes para mi Netsuyu?-.

El gato lamió una de sus patas con total despreocupación y girando levemente su cabeza verificando que nadie los estuviera observando respondió. -Lo mejor será hablar en un sitio más tranquilo-. Dijo empezando a caminar hacia lo que parecía una vieja cabaña a las afueras de la aldea-. Últimamente hemos tenido… bastantes visitantes inesperados, por no decir no deseados de Konoha-.

Este último comentario pareció clavársele tanto a Naruto como a Kakashi.

-¿ANBU?-. Pregunto más a modo de afirmación el ninja copia siguiendo también al ninneko. Definitivamente Tsunade no estaba escatimando esfuerzos en encontrarlos.

Una vez dentro de la pequeña cabaña el gato les ofreció té y un sitio donde sentarse a hablar a sus invitados, y sin dar más vueltas al asunto comenzó. -La abuela gato me contó que ibas tras Itachi-. Sasuke tan solo asintió. -Prrr mmm.. bien. Si estas tras Itachi, de seguro estás tras Akatsuki. Los rumores indican que Akatsuki se encuentra actualmente al otro lado del país del fuego, más exactamente en el país del rayo-.

-¿Estas seguro?-. Preguntó con su típica frialdad Sasuke.

Netsuyu asintió nuevamente y completó. -Varios ninneko los han visto, incluso uno que otro ha visto a Itachi en las cercanías de la aldea oculta entre las nubes. Al principio parecía un simple rumor entre gatos, pero sé de buena fuente que es la realidad-.

-¿Algún otro detalle?-. Demandó Sasuke

El gato lamió su pata y negó con su cabeza.

Sasuke se levantó y con un simple -Aa-. Salió de la cabaña.

-Jeje, disculpa. El teme no es el mejor en cuanto a situaciones sociales-. Dijo Naruto ofreciendo una leve reverencia al gato y saliendo tras su amigo. -¡Gracias por la información Netsuyu!-.

Kakashi negó levemente con la cabeza mientras se levantaba con tranquilidad de su asiento. -Gracias por el te-.

Netsuyu asintió aceptando sus palabras, antes de que Kakashi saliera del sitio no pudo evitar escuchar como el ninneko le decía. -Es bueno saber que Sasuke-sama no se encuentra solo después de todo -.

- - - - - DE VUELTA EN EL ESCONDITE DE AKATSUKI - - - - -

Sakura casi que se había quedado dormida cuando escuchó que la puerta del cuarto se abría, seguido de una inconfundible voz. -No son si quiera las 9 de la noche y ya estás durmiendo. Hm -.

-Bueno no es como si tuviera mucho que hacer aquí-. Se quejó sentándose en estilo mariposa en la cama, mientras refregaba levemente sus ojos.

Deidara apenas y la miró mientras se quitaba su capa de Akatsuki, sus zapatos y recogía lo necesario para darse un baño. -¿Que ya terminaste con los libros?-

La pelirrosa soltó aire como si lo dicho le causara gracia. -Creo que ya no quiero volver a ver un libro en mi vida-.

Era totalmente entendible, la chica llevaba un mes en que lo único que podía hacer era leer, de vez en cuando cocinar y de vez en cuando ver a Deidara entrenar. Cualquiera se hubiera vuelto loco en tal situación, especialmente alguien tan activo como lo era Sakura.

El rubio odiaba sentirse mal por la chica, por cosas como esa le era cada vez más difícil el verla como una simple prisionera, entró al baño dispuesto a darse una rápida ducha, para luego ir a dormir, había tenido un largo día. Sin embargo, cada vez que cerraba sus ojos en el agua, la imagen de una triste Sakura venía a su mente.

-Es una estupidez. No tengo tiempo ni siquiera de pensar en eso. Hm -. Se dijo así mismo sumergiéndose nuevamente en la bañera.

La chica se recostó en la cama solo mirando el techo, de seguro una vez Deidara saliera de la ducha se iría a dormir. Había entrenado gran parte de la mañana y por como eran las cosas volvería a hacerlo el siguiente día. Constantemente se preguntaba que hacia el chico en las tardes cuando la dejaba sola, pero estaba segura que la respuesta no sería mejor que la primera vez. -Son temas que solo le competen a Akatsuki-. Era la única respuesta al respecto que le había sacado, ya se imaginaba que tipo de temas crueles e inhumanos serían, le costaba pensar que una persona como el rubio llevara parte en esas cosas.

Sus pensamientos volvieron a la realidad en cuanto la puerta del baño se abrió, revelando a un rubio con pantalones negros, camisa blanca y cabello suelto mojado. Era una imagen a la que se había acostumbrado, después de todo habían compartido habitación por un mes y a diferencia de cuando compartía pieza con Itachi, el rubio muchas veces estaba aún dormido cuando ella despertaba en la mañana.

-Y… ¿algún avance o algo que pueda saber en cuanto a mi horrible situación? - Soltó la chica como de costumbre.

Deidara simplemente la ignoró mientras iba hasta el armario y sacaba el futón en que había dormido desde que tuvo que cederle su cama a Sakura.

-Vaya, que bien-. Dijo con algo de sarcasmo la ojijade levantando su cabeza con su brazo y recostándose en la cama de medio lado para mirar al rubio. -¿Qué crees que me mate primero Akatsuki o el aburrimiento?- Preguntó con notorio sarcasmo la chica.

-¿Quién quieres que lo haga?, porque si dices que Akatsuki conozco a uno que otro más que dispuesto a hacerlo-. Devolvió el rubio con una sonrisa petulante, terminando de hacer su cama y mirando a la chica.

Sakura soltó un cansado respiro. Tal vez sería mejor que seguir sentada viendo como los días y la vida se le pasaban. No que fuera suicida o algo por el estilo, pero se cuestionaba que tan malo sería morir intentando escapar. Tal vez sería lo mejor, ya que no tendrían con que chantajear a Naruto.

Los pensamientos de Sakura se vieron interrumpidos por las palabras del chico. -Espero que tus ronquidos me dejen dormir esta noche, mañana me espera un día muy largo. Hm-.

-Pe…pe… de que demonios hablas! ¡YO NO RONCO! -.

-Tienes razón, solo sueñas con volverte una motosierra. Hm-. Se mofó Deidara

Sakura empezaba a apuntar uno de los libros que tenía con ella hacia la cara del chico, cuando.

-Será mejor que te duermas, mañana entrenaremos desde las 5 de la mañana -.

La chica se quedó con el libro en la mano mirándolo con extrañeza, tal vez no estaba entendiendo bien. -¿Entrenaremos?-

-¿Que tienes algo mejor que hacer?-. Se burló el chico poniendo sus brazos tras su cabeza y cerrando sus ojos, totalmente listo para dormir. Pasaron unos pocos minutos en silencio, el akatsuki estaba por dejar ir su consciencia, pero una molesta voz se lo impidió.

-Buenas noches-.

-Hm-.

No era la primera vez que le daba las buenas noches, pero si la primera vez que en verdad se las deseaba, la primera que esas palabras llevaban un poco de felicidad y agradecimiento implícito. O al menos asi lo vio él.

A la mañana siguiente los chicos se levantaron por primera vez tan temprano desde que habían llegado allí. La pelirrosa sentía una mezcla de emoción, ansiedad y confusión. ¿Por qué de la nada Deidara la invitaba a entrenar? ¿Acaso era parte de un truco? ¿hubiera sido mejor negarse? ¿si lo hubiera hecho que hubiera ganado con eso, además de quedarse encerrada otro día sola en esa aburrida habitación?

Tan pronto estuvieron en el campo de entrenamiento.

-¿Una batalla de práctica?-. Preguntó con algo de incredulidad Sakura, había asumido que entrenarían con los kunai, shuriken o cada uno por su lado, no había esperado algo asi.

-¿Qué mejor forma de medir fuerzas que poniéndolas aprueba?, claro a menos que estés muy asustada para hacerlo-. Se burló Deidara.

El semblante de Sakura se retrajo demostrando molestia ante las palabras del chico. -Asustada de ti? Jaaaa... eso si que es ridículo-.

-Ya lo veremos-. Respondió Deidara saltando en una de sus aves y empezando a desenvolver sus vendadas manos una vez estuvo en el aire.

La chica lo observó , enfocando su mirada hacía el cielo. Por lo que sabía Deidara era un luchador de larga distancia, lo que explicaba claramente porque su primer movimiento era alejarse.

-Bien. Es momento-. Dijo Sakura para si misma mientras se ponía sus guantes.

El ojiazul miraba desde el cielo cual sería el primer movimiento de Sakura, para ser sincero tenía bastante curiosidad ya que nunca antes la había visto pelear. Pero si había derrotado a su excompañero Sasori, y le había dado una buena pelea a Kisame, en verdad debía de ser algo digno de ver. Y si que lo fue.

La chica golpeó el suelo con todas sus fuerzas haciendo que grandes pedazos de roca y piedra volaran por el sitio, algunos fragmentos llegaron tan alto que el ave de Deidara tuvo que esquivarlos para que no lo golpearan.

-Vaya, como puede una niña de ese tamaño tener una fuerza tan monstruosa-. Pensó el rubio viendo el gran desastre. -Aunque con ese carácter que se manda Sakura.-

Tan pronto el polvo se disipo Deidara notó algo. El golpe que le había dado la chica a la tierra no había sido con la intensión de que los fragmentos de este lo golpearan, sino como una distracción ya que ahora la pelirrosa no se encontraba por ningún lado.

-Umm… lo mejor será comenzar-. El rubio estiró su brazo y sin más abrió la palma de su mano, A simple vista era difícil de notar, pero de su palma parecían salir pequeñas partículas blancas, tan grandes como granos de arroz, pocos segundos después.

¡BANG! ¡BANG! ¡BANG!

Directamente debajo de Deidara poco segundos después de lo que pareció el más casual de los movimientos, la tierra comenzó a estallar con fiereza. Y no solo ese pedazo, parecía ser que se había iniciado una reacción en cadena, ya que había varias explosiones en secuencia haciendo añicos el suelo.

-No podrá esconderse bajo tierra por mucho tiempo con mis arañas siguiéndola-. Y como si lo hubiera decretado, a varios metros del área que sobrevolaba Deidara la tierra estalló, pero de una manera diferente. -Con que allí estaba-.

En el sitio en que el rubio había posado la mirada ahora se encontraba Sakura con su puño en alto, de seguro lo había usado para escapar de la tierra antes de que sus arañas explosivas de arcilla la encontraran.

Deidara sonrió desde su sitio y mientras su ave apuntaba a la chica para luego dirigirse a ella en picada respondió.

Sakura sonrió igualmente mientras veía con atención como el ave de arcilla se acercaba a ella a toda velocidad. Pensó en esquivarla por un momento, pero viendo que Deidara seguía de cerca todos sus movimientos, supo que no sería fácil y menos por la poca distancia y la velocidad a la que se acercaba. -Muy bien, no tengo kunais, etiquetas explosivas, ni ningún tipo de arma, tendré que ganar esta batalla usando solo mis manos-.

Tan pronto el ave estuvo a milímetros de impactarla Sakura saltó, pero no fuera del camino como cualquier persona normal lo hubiera hecho. Ella saltó directamente hacía Deidara, sujentandolo con fuerza entre sus brazos y haciéndo que al caer del ave quedará bajo ella -Lo tengo-. Se dijo asi misma con satisfacción.

-Pero que impetuosa te has vuelto Sakura-. Se burló el rubio de momento por la forma en que ella lo había atrapado y su ahora total cercanía. La cara de la chica se tiño de un rosado un poco más oscuro que el de su cabello. Eso era una batalla, y Deidara no era más que un idiota que amaba fastidiar, asi que sacando esos estúpidos pensamientos de su mente apretó con más fuerza el agarre, esperando tronarle uno que otro hueso o sacarle el aire. Esto no duró mucho ya que para su sorpresa el rubio pareció empezar a deshacerse, casi que a desintegrarse en sus brazos.

-Que demonios… un clon ¿de… arcilla? -. La copia del rubio le regaló una burlona sonrisa antes de deshacerse totalmente en sus brazos. ¿Si eso era un clon?¿donde demonios estaba el Deidara real? La chica no tuvo mucho tiempo de pensar ya que la arcilla empezaba a expandirse y cubrirla. -Si dejo que me cubra, de seguro quedaré inmovilizada-. Tras ese ultimo pensamiento Sakura empezó a reunir el chakra que pudo en sus manos para con este formar…

-¿escalpelos?. Vaya, si que es diferente pelear contra un medic-nin-. Razonó Deidara viendo a lo lejos como la chica se deshacía de lo que quedaba del clon. El ave de arcilla que en un principio había atacado a la chica, parecía volver, por lo cual Sakura tuvo que apresurar y liberarse de la masa que intentaba cubrirla. Tan pronto lo hizo, golpeo el suelo bajos sus piernas haciendo que el ave retrocediera.

-Tengo que concentrarme y encontrar a Deidara-. Pensaba la chica con los ojos cerrados mientras varios escombros volaban aún alrededor de ella. No le tomó mucho tiempo el encontrar su ubicación real. -Allá, en lo alto del árbol-.

Sakura saltó rápidamente a la arboleda que los rodeaba, si el quería jugar a las escondidas, ella también podía hacerlo. Deidara pareció entender la idea de la chica ya que con una sonrisa salió de su escondite y se dirigió con toda velocidad hacía donde vio que iba Sakura.

-No me digas que pensabas escapar-. Se burló el rubio apareciendo frente a ella y haciéndola detener de golpe. La pelirrosa sonrió al verlo y se preparó para llevar a cabo su ataque cuando sintió algo acercarse a gran velocidad por la espalda.

-Katsu-. Gritó Deidara haciendo unas cuantas señales, mientras pequeños murciélagos de arcilla llegaban hasta donde Sakura y explotaban con fuerza a su alrededor.

El rubio sonrió con auto suficiencia. El ataque no la mataría, pero de seguro bastaría para vencerla, o eso pensó hasta que sintió que algo venía directo a su espalda. El estallido causado por sus murciélagos se disipó apenas para que pudiera ver que allí no quedaba nada… ni nadie. - ¿A dónde demonios fue?¿que acaso eso era… un clon de sombras?-.

El chico apenas y tuvo el tiempo para escapar de la emboscada, ya que Sakura había aparecido por detrás, al parecer queriendo iniciar una sesión de taijutsu. El akatsuki sabía que en ese ámbito llevaba las de perder, especialmente si Sakura lo impactaba con uno de sus brutales golpes, lo mejor sería poner nuevamente algo de distancia.

-¿Qué… tienes miedo?-. Se burló Sakura mientras lo impactaba con uno que otro de los golpes y patadas que le había enseñado Lee.

-Ja… en tus sueños-. Respondió el chico tomando una pose más defensiva y devolviéndo los ataques, que para su mala suerte Sakura bloqueaba y esquivaba con total facilidad.

-Está es mi oportunidad-. Pensó el chico poniendo su mano en el piso y dando una voltereta hacía atrás evitando una de las patadas de Sakura. En cuando la mano de Deidara se alejo del suelo, fue como si un cable blanco saliera de esta manteniéndose conectada a la superficie. -Katsu!-

Partes del piso empezaron a explotar como en una reacción en cadena. La ojijade apenas podía saltar esquivando las explosiones, cosa que solo se dificultaba más cuando a causa de estas empezaron a caer también los árboles.

Deidara observaba con una gran sonrisa la escena, por fin la había logrado alejar de él y había logrado abrir el suficiente espacio entre la arboleda para su siguiente ataque. El chico dio un salto mientras era interceptado por su enorme ave de arcilla para posicionarse nuevamente en su lomo.

-Si dejo que se aleje de nuevo, solo le estaré dando la ventaja-. Pensó Sakura al verlo despegar nuevamente sobre el ave. La chica esquivó nuevamente uno de los árboles que caía a raíz de las explosiones y sin pensarlo más se impulsó sobre este para saltar de árbol en árbol y de rama en rama intentando llegar lo más cerca que pudiera a Deidara.

Parecía ser que sería imposible ya que pocos arboles quedaban en pie en ese punto, sin embargo, Sakura no se daría por vencida. Tomando todo el impulso que le fue posible saltó directamente apuntando a las patas del ave. Y con suerte lo logró, no solo quedó colgando de esta, sino que utilizó el impulso para sacudirla con fuerza en la expectativa de que Deidara cayera.

Pero no sucedió.

Sakura se soltó y cayendo con elegancia al piso miró hacia arriba, para encontrarse con un presumido Deidara volando a unos cuantos metros de ella. -Supongo que eso es todo lo que tienes-.

Sakura frunció el ceño y le respondió bandeando uno de sus puños. -¡Por qué no bajas aquí y te enseño lo que tengo!-.

Una risa socarrona escapó de los labios de Deidara, definitivamente Sakura era una luchadora de mediano y corto alcance, no podría hacerle mucho o nada si mantenían la distancia.

La batalla continuó por un buen rato. Se escuchaban fuertes explosiones, y se sentían devastadores temblores. Era una suerte que la mayoría del paisaje fuera genjutsu, porque de este y la arboleda no quedaría ni el rastro a ese paso.

Sakura empezaba a quedarse sin chakra y energía, intentar acortar la distancia le tomaba bastante esfuerzo, asi que cuando al fin lo hacía parecía ser que sus golpes no eran tan potentes. Deidara aunque se encontrara un poco mejor también había recibido daño, empezaba a pensar si no sería simplemente mejor usar su arcilla más potente, pero luego recordaba que era solo una batalla de práctica y no quería, ni podía, matar a Sakura.

-Será mejor acabar con esto cuando antes. Hm-. Pensó el chico viendo como Sakura terminaba con otros de sus monstruos de arcilla esquivando la explosión gracias a su manejo del elemento tierra, que parecía enterrarlos antes de explotar.

La pelirrosa secó el sudor de su frente con su brazo. Sin embargo, sintió un poco de ardor ante tal movimiento, definitivamente, aunque había podido evitar lo peor de las explosiones, estas la habían alcanzado, aunque fuera en parte, tenia varios raspones, quemaduras y heridas a lo largo del cuerpo.

-Tengo que acabar con esto ahora, ya no tengo más chakra-. La chica levantó la mirada nuevamente encontrándose con la de Deidara, apenas y parecía alterado por el encuentro. -Sha! ¡Así no le gane tengo que hacer que mi último golpe cuente! -. Con tal pensamiento en Sakura empezó a moverse a toda velocidad entre los escombros, mientras con sus manos hacía varios símbolos.

-¿Y ahora qué? Otro ataque con tierra, no podrá alcanzarme con eso-. Especulo Deidara, supervisando los movimientos de la chica desde el cielo. Sakura corrió con gran velocidad y cuando estuvo a pocos metros de Deidara golpeó con su puño el piso.

Pero esta vez a diferencia de las veces anteriores, ningún pedazo de tierra salió volando por el impacto, al contrario, la tierra pareció empezar a compactarse en forma de…

-¿Una escalera?. Hm-. Efectivamente Sakura estaba utilizando el elemento tierra para crear una sólida escalera y llegar a Deidara. -Pff… así llegue hasta aquí no hay posibilidad de que me golpee, su trayectoria e intenciones son previsibles y obvias-. Analizaba mientras veía como la chica corría casi que de frente a el por la escalera de tierra. Deidara sonrió preparándose para bloquear el golpe y contrarrestarlo. Sin embargo, apenas lo hizo…¡Pfff! Una pequeña nube de humo fue lo único que el chico impactó.

-Un clon de sombra. Hm. ¿entonces dónde…?-. Las cavilaciones del rubio fueron interrumpidas cuando de la parte superior de la escalera de tierra en donde antes se encontraba parado el clon, salió una Sakura con su puño de frente golpeando al akatsuki en el estómago con toda su fuerza y arrojándolo del pájaro.

Deidara impactó el suelo con tal fuerza luego del directo ataque, que a su alrededor se creó instantáneamente un hondo cráter.

Sakura sonrió con autosuficiencia, Shanaro!¡eso le enseñaría! Sin embargo, lo que menos previó ocurrió en ese momento. La escalera de tierra que había formado empezó a colapsar, definitivamente se había quedado sin el chakra necesario para sostener tan alta edificación; en menos de un dos por tres la pelirrosa se dirigía también en picada al suelo, apenas y tuvo la energía para cerrar los ojos y esperar el impacto.

Luego de varios segundos, el golpe contra el suelo no llegó, y no solo eso, era como si algo hubiera detenido su caída para luego ayudarla a aterrizar con relativa gentileza.

Era una de las aves de Deidara, sin embargo, está no aguanto mucho en el aire y con un rápido giro descendió.

La chica sintió un rápido giro, algo suave bajo de ella que amortiguo el aterrizaje y luego algo de presión en la espalda. -¿Pero que…?-. Dijo mientras intentaba moverse.

-Hm.-

Enseguida Sakura abrió los ojos, no solo había escuchado a Deidara, sino que había podido percibir su peculiar aroma a arcilla y el aire dejando su nariz con el sonido emitido, sin embargo, lo único que pudo encontrar frente a ella fue… oscuridad.

-¿Que… que fue lo que sucedió?-. Preguntó enseguida la chica tratando de entender la situación.

-Hm. ¿Como que que sucedió? ¡Tú y tu escalera casi nos entierran vivos! -. Dijo Deidara con dificultad, o bueno eso era lo que se percibía de su voz.

-¿Amm?-.

El chico soltó con dificultad un largo suspiro. -Cuando tu escalera se vino abajo no solo iba a enterrarme a mí, sino que de seguro a ti que no habrías podido ni moverte después de semejante caída-. Hasta ahí las cosas tenían sentido. -Si no hubiera sido por mi y mi ave de arcilla, estaríamos totalmente aplastados-.

-¿Que?-

- Si, mi ave impidió que te mataras de una caída y nos protegió del impacto de la tierra que caía-.

-Pero entonces ahora...¿estamos enterrados!?-. Se escandalizó la chica al entender mejor la situación. Pero entonces, aquella calidez y leves movimientos que sentía pegados contra su pecho era entonces la calidez y movimientos del cuerpo de Deidara.

-Bueno, no es como si hubiera tenido tiempo para sacarnos por completo del predicamento en que tu nos metiste-.

-¿Como saldremos de aquí? -. Preguntó un tanto alterada la chica, le quedaba muy poco chakra, estaba segura que no sería el suficiente para desenterrarlos y sacarlos a ambos de allí.

Deidara podía sentir la tensión en el cuerpo de Sakura, no solo por la repentina rigidez, sino por cómo se había acelerado su respiración. -Cálmate, si, estoy trabajando en eso-. El rubio no necesitaba luz para saber el tipo de mirada escéptica que parecía estar dándole Sakura. -Mi arcilla en el campo de batalla se está conectando, cuando se haya suficiente será capaz de sacarnos de aquí-.

-¿Y eso cuanto tomará?-

-Hm. Al menos unos 15 o 20 minutos, los pedazos están bastante esparcidos-.

-¿Como lo sabes?-.

-Puedo sentirlos. Después de todo están impregnados con mi chakra-.

Ambos se quedaron en silencio por el momento. Deidara intentando sentir como se unía su arcilla y Sakura tratando de ignorar la cercanía del cuerpo y respiración de Deidara. La chica sabía que era una estupidez pensar en algo tan ridículo como eso de momento, pero en verdad parecía ser imposible ya que la respiración de Deidara daba directamente en la coronilla de su cabeza haciéndola más que consciente de la cercanía.

El rubio estuvo concentrado tanto como pudo por al menos unos 10 minutos, necesitaba estarlo para no pensar en el dolor que se acrecentaba en su espalda y estómago. El golpe de Sakura en verdad había sido brutal, sin mencionar el consecuente impacto con el suelo. Cerró los ojos pasando saliva e intentando ignorar el dolor cuando se percató de algo muy extraño, un corazón que parecía palpitar demasiado rápido, por un momento pensó que se trataba del suyo, pero luego de un momento constató que no era así, por lo tanto, solo había otra persona a la cual correspondía dicho latido y dicho corazón.

-¿Qué demonios le pasa? Hm. ¿En verdad tan alterada por estar enterrada? -. Pensó Deidara por un momento, hasta que Sakura lo sacó de sus pensamientos con un leve movimiento que resultó bastante molesto para el y sus heridas. -Te dije que no te movieras, que no ves que me estás aplastando-. Gruño el chico.

El rubio esperaba un enojado comentario de vuelta por parte de la chica, lo que nunca esperó que sucediera, es que de los labios de la pelirrosa saliera un pequeño y suave. -Lo siento-. Mientras parecía quedarse nuevamente paralizada.

Los 20 minutos que Sakura pasó enterrada entre Deidara y su ave de arcilla parecieron horas, por lo cual estuvo más que aliviada cuando el ave empezó a ser jalada hacía arriba con ellos.

La chica se alejó del akatsuki con tanta rapidez que cualquiera pensaría que su solo contacto la quemaba. Deidara más que poner atención a esto, no pudo dejar de ver el muy sonrojado rostro de la chica. -¿Se estaría quedando sin aire?. Bueno eso explicaría su entrecortada y rápida respiración, así como lo rápido de sus latidos-.

-Este yo… gracias... por lo de hoy-. Soltó la chica con una tímida sonrisa.

El rubio que la observaba con extrañeza apenas respondió. -Amm, claro-. No sabiendo si se refería a la pelea de práctica o al haberla sacado de ese agujero. -Lo mejor será regresar-.

Sakura apenas asintió y empezando a caminar, sin embargo, luego de unos pocos pasos se percató de algo que ahora que lo pensaba debía de haber sido más obvio. -Deidara, ¿te encuentras bien? -. Preguntó la chica al verlo caminar con dificultad mientras se sujetaba con una mano el estómago.

-Hm-. Fue lo único que respondió el rubio siguiendo de largo.

-De seguro fue ese último golpe, en verdad fue bastante duro. Cualquiera que lo recibiera de una manera tan directa, saldría mínimo con unas cuantas costillas rotas-.

Sakura siguió al chico en silencio de vuelta a la habitación, podía ver cuánto le estaba costando dar cada paso. Así que tan pronto entraron a la pieza.

-Quítate la camisa-.

El rubio volteó enseguida a mirar a la chica con los ojos muy abiertos, ¿que demonios? Ante la sorprendida actitud del muchacho la pelirrosa prefirió aclarar. -No seas idiota, solo voy a revisarte cuantas costillas te rompiste con ese golpe-.

Deidara la observó como tratando de comprender cada una de sus palabras. Solo Sakura Haruno podía romperle a alguien las costillas, hablar de eso como si no fuera la gran cosa y luego ofrecerse a curarlo.

-Estoy bien-. Respondió Deidara avanzando hasta el armario sacando lo necesario para curarse y darse un baño.

-¿A si?- Preguntó con incredulidad la chica acercándosele. -Entonces no te molestará que eche un vistazo-.

-No es necesario. Hm-. Respondió de manera instantánea Deidara.

-Sabes…-. Dijo Sakura casi que eliminando la distancia entre los dos a tal punto que el uno podía sentir el aliento del otro y mirándolo muy fijamente a los ojos. -Cuando estábamos atrapados bajo tierra…-.

Deidara pasó saliva con dificultad, la chica se había acercado más que demasiado, y no solo eso, la actitud que tomaba era bastante…extraña. La medic-nin levantó su mano con delicadeza y con uno de sus dedos, empezó a recorrer el pecho de Deidara casi que dibujando pequeños círculos.

-Cuando estábamos atrapados bajo tierra… estuvimos… bastante, bastante cerca-. El chico casi se atora con su propia saliva al recordarlo, o bueno, mejor dicho, al caer en cuenta de lo que hace menos que nada había vivido: las respiraciones de Sakura en su cuello, el palpitar del corazón de la chica, el calor que desprendía su cuerpo sobre el de él. Una gran calidez empezaba a colarse y a quemar su pecho, específicamente en los puntos que había hecho contacto la mano de Sakura. La chica prosiguió hablando con el mismo tono hipnotizante -Por lo cual se perfectamente … que tienes fracturadas al menos dos costillas-.

El trance del rubio pareció romperse en ese momento, así como el contacto visual que mantenía con la chica. Esto llevó a que percibiera algo más. Ese calor que parecía consumir su pecho, definitivamente se debía al toque de Sakura, al toque médico de Sakura, que con el poco chakra que tenía escaneaba la cavidad torácica del chico.

Varias emociones embargaron de golpe al rubio, confusión, molestia, irritación …. ¿Decepción?

-Aja! Lo sabía, dos costillas rotas y un leve sangrado interno. Quieras o no necesitas atención médica-. Las palabras de la chica parecieron descolocar más al akatsuki que con molestia y sin delicadeza alguna retiró la mano de la chica mientras trataba de alejarse lo más posible de ella.

-Oye! ¡Dei-baka!-

-¡YA TE DIJE QUE NO ME LLAMES ASI!- El sobresalto del muchacho fue automáticamente interrumpido por su propio dolor y malestar.

-¡Entonces no te comportes como un baka! Tu y yo sabemos que necesitas atención, no sé a quién quieres engañar con esa estúpida actitud-.

El rubio gruño por lo bajo. -Ni siquiera tienes chakra para ti, mucho menos para curarme a mí-.

La ojijade lo miró como aceptando un desafío. -Ninguna de mis heridas requiere atención inmediata. Puedo empezar a curar con chakra tus heridas al menos para detener de momento el dolor. Luego de eso tendré que recurrir a los métodos tradicionales de curación. Pero no te preocupes, en unas cuantas horas si no es que antes, recuperaré el chakra necesario para terminar con la curación-.

El rubio analizó las palabras de la chica, mientras tanteaba desde su mente el dolor en su propio cuerpo. No le gustaba mostrar debilidad, y no le gustaba depender de la gente, pero no por eso dejaba de ser cierto que en ese momento lo mejor que le podía pasar era aceptar la ayuda de Sakura.

-Umm. Como sea, solo apresúrate. Si-. Respondió quitándose la camisa.

Sakura sonrió levemente. -Bien, siéntate en la cama-.

La pelirrosa no perdió el tiempo y empezó a curarlo. La diferencia, aunque gradual era notoria. Además, Deidara estaba más que seguro que si había una sensación que jamás podría olvidar, sería la del chakra de Sakura invadiendo su cuerpo, era cálido y relajante.

Cuando el sentimiento cesó, el rubio pareció volver en si. Vio como la chica empezaba a alistar varias vendas, de seguro las usaría para asegurar la poca movilidad del área en que acababa de trabajar, pero para la gran sorpresa del rubio en vez de esto, la pelirrosa se dirigió enseguida a sus manos.

-¿Qué diablos haces?-. Dijo exaltándose el chico y retirando su extremidad del alcance de la chica.

-¿Que parece?-. Respondió la Sakura con una ceja levantada por la extraña reacción. -Te cambio las vendas ya que esas están sucias y despedazadas-.

-Así están bien-. Repuso con frialdad el rubio.

-Claro que no lo están-.

Ambos cruzaron sus miradas con seriedad. A decir verdad, Deidara había sido muy cuidadoso de mantener las bocas de sus manos, su kekkei genkai, oculto de Sakura. No quería que ella los viera, ya que por alguna extraña razón no quería que le temiera o peor que lo encontrara repugnante como la gente de su aldea lo había hecho.

-Me daré un baño y luego yo mismo lo haré-. Estableció el chico tratando de dar por cerrado el tema.

-Bien, soló déjame echar un vistazo para constatar que no tengas ninguna herida-.

-¡Ya te dije que estoy bien! Si-.

-¿Así como estaban de bien tus costillas?-. Cuestionó con una sonrisa burlona la chica.

Touche, el rubio pareció quedarse por el segundo sin argumentos, tiempo que fue más que suficiente para que Sakura jalara una de sus manos y de paso la dejara al desnudo sin la venda. El rubio pareció congelarse en el momento en que la mirada de la chica se clavó en esta.

-Umm-. Dejó salir Sakura tomando la mano del chico con cuidado y examinándola. -Umm…Está bien, aunque parece un tanto asfixiada. No deberías usar las vendas tanto tiempo-.

Una de las cejas de Deidara se levantó hasta donde pudo. ¿Qué clase de reacción era esa? ¿Que acaso esa chica no veía que habia una mano con dientes y lengua en la palma de su mano? O peor aún la veía como si fuera lo más normal. Eso solo podía significar una cosa…

-Tu!… ¿tu sabias de mi KG?-. Preguntó con incredulidad el ninja de la roca.

Ahora la que parecía totalmente extrañada era la pelirrosa, quien levantó su mirada de la mano de Deidara. -¿Qué acaso era un secreto?-

-...-

-Amm si lo era lamento informártelo, pero ya me habían hablado de el-.

-¿El jinchuriki del Kyubi? – Cuestionó sintiéndose como un estúpido el rubio, al recordar la pelea que había tenido con Naruto luego de llevarse el cuerpo del Kazekage. A decir verdad, no pensó que el chico hubiera visto de cerca su KG y mucho menos que hablara con alguien de el.

Sakura negó levemente con su cabeza. -El Kazekage. ¡Además ya te dije mil veces que su nombre no es jinchuriki, es Naruto!-.

-¡Maldito Sabaku no Gaara!...- Calumniaba en su mente Deidara -.

-Bien, dame tu otra mano, entre más rápido termine la revisión más rápido podrás irte a bañar y yo a descansar-. Dijo la chica sacándolo nuevamente de sus pensamientos. El rubio estaba tan sorprendido que sin siquiera objetar más le pasó en seguida su otra mano.

Con la misma delicadeza Sakura la examinó, no parecía temerle, no parecía si quiera encontrarla fuera de lo común. ¿Tendría que ver con el hecho que era médica y solo estaba actuando de manera profesional?

La mirada del rubio no dejó la cara de Sakura durante el tiempo restante de la revisión, intentaba encontrar alguna parte de la típica reacción hacia el KG en sus manos. Miedo, asco, desconcierto. Pero no encontró en su rostro más que un poco de curiosidad y total concentración.

El rubio empezaba a relajarse nuevamente. Definitivamente Sakura seguía siendo esa misma niña con la que podía ser quien en verdad era, bajar la guardia, dentro de ella había algo que nunca había encontrado en nadie más… aceptación. Lo vio en ella cuando lo conoció siendo un Menbaa, cuando lo reencontró como miembro de Akatsuki y aun ahora que prácticamente había descubierto que era un fenómeno.

La tranquila escena fue interrumpida por una exabrupta forma de abrir la puerta.

-¿Interrumpo algo?-. Preguntó con una risa burlona Kisame al llegar y ver la extraña escena. Deidara y Saku sobre la sentados sobre la cama, de manera un tanto cercana, el chico sin camisa y con la mirada totalmente clavada en la cara de la ojijade, mientras esta tomaba con delicadeza una de sus manos. La pareja rompió enseguida el contacto para voltear a verlo con total molestia. –No me culpen a mi, es Pein quiere vernos cuanto antes-.

Deidara tan solo asintió mientras se levantaba de la cama y se ponía una camisa. Estaba por seguir a Kisame fuera del cuarto cuando el enorme hombre tiburón agregó. -Por cierto rosadita, será mejor que te des un baño rápidamente y alistes tus cosas-.

El ninja de la roca se tensó de golpe, el comentario de su compañero no le había gustado para nada, ¿Qué demonios pasaba?, estaba a punto de soltar la pregunta, pero la chica se le adelantó y preguntó con total decisión -¿Por qué?¿Que piensan hacer conmigo?- .

A lo que Kisame respondió con total burla en su sonrisa. -Eso no es problema tuyo, agradece que te aviso. Partiremos en una hora-.

El rubio sabía que el otro Akatsuki no discutiría más información frente a la chica por lo cual no tuvo opción que seguirlo enseguida, especialmente pensando en que ya se enteraría de los planes que tenían para con la chica en la reunión.