Tan pronto Deidara llegó al sitio de la reunión pudo ver como varios miembros de la organización se encontraban allí, ya fuera en persona como Kisame, Pein e Itachi; o en manera holográfica como Konan, Zetsu y Tobi.
-Bien, finalmente podemos comenzar-. Estableció Pein con la llegada de Kisame y Deidara. -Es hora de que sigamos avanzando con nuestros planes, especialmente ahora que solo nos queda por atrapar dos bijuus-. Todos parecieron aceptar lo dicho ya que nadie opinó nada al respecto. -Kisame, Itachi. Konan, Zetsu y Tobi han estado generando rumores sobre su presencia y la de Haruno Sakura en la frontera entre el país del fuego y el país del rayo; quiero que partan enseguida hacia allá con la chica, ya que por lo que sabemos el jinchuriki del kyubi ya está movilizándose hacía esa zona en compañía de Sasuke Uchiha y su equipo. Seguramente ambos yendo tras de ti Itachi-.
Kisame sonrió ante la expectativa del encuentro, mientras el mayor de los Uchiha solo mantuvo su postura seria en total silencio. Por su parte la noticia no le cayó nada bien a Deidara, no le gustaba la idea de que Sakura tuviera que partir con Itachi y Kisame. Ninguno era confiable.
-Pein-sama, tal vez debería considerarlo mejor-. Interrumpió sorpresivamente Deidara. El rubio pensó en la razón más creíble para justificar su intromisión y evitar que se llevara a cabo la idea de Pein. -Uchiha Sasuke y…Uzumaki Naruto-. Dijo recordando los reproches de Sakura sobre como su rubio amigo tenía un nombre. – no son oponentes débiles, mucho menos si se encuentran acompañados de ese grupo Hebi. Enviar solo a Itachi y Kisame solo lograría recrear la misma situación de la última vez, lo mejor será que alguien más vaya con ellos-.
La propuesta de Deidara se centraba en que por el momento solo estaba el disponible para unirse al grupo, ya que Konan, Zetsu y Tobi no estaban en la base, y de seguro Pein no se rebajaría a simplemente tener que ir de apoyo para atrapar al Kyubi.
Las palabras de Deidara parecieron quedarse volando en el ambiente. En verdad había extrañado a todos allí, no era normal que el ninja de la roca diera su opinión en asuntos que no le concernían, mucho menos que se preocupara por el éxito de las misiones de Kisame e Itachi.
Luego de lo que pareció un largo silencio Pein respondió. -Zetsu servirá de apoyo a Kisame e Itachi, después de todo el mayor problema que se suscitó la última vez fue debido a los refuerzos que llegaron de Konoha-. El rubio apretó levemente sus puños, no podía contradecir dos veces en un día a Pein, eso de seguro lo delataría. El líder de la organización tenia mucho más que decir, por lo cual ignorando la aparente conformidad del rubio prosiguió. –Deidara, Tobi será tu nuevo compañero, deberás salir para reunirte cuanto antes con él. Tengo una muy importante misión para ustedes-.
-TOBI SERÁ EL NUEVO COMPAÑERO DE DEIDARA SENPAI! WIII!-. Exclamó el holograma del extraño hombre enmascarado.
Deidara apenas y lo miró con recelo, las cosas no podían estar saliendo peor, primero lo de Sakura y ahora eso. El sujeto de la máscara de espiral no era solo muy molesto e infantil, sino que una persona que no le generaba en lo más mínimo confianza. El papel de Tobi en la organización era un total misterio, ni que decir de su personalidad.
Pein prosiguió. -Se reunirán en la aldea oculta entre las Nubes. en donde se encuentra el jinchuriki del Hachibi. Su misión es capturarlo y traerlo con vida para la extracción-.
No había nada que se pudiera hacer ante las órdenes de Pein, estas eran absolutas para todos.
-Kisame, ve por la kunoichi, los veré en la salida-.
El enorme hombre azul asintió y continuó su camino. Deidara quien iba atrás de ellos no sabía que pensar, o que hacer; claramente le preocupaba la chica, pero no había mucho que pudiera hacer al respecto, el prácticamente la había puesto en esa situación al llevarla con él.
Itachi se detuvo esperando que Deidara pasara, cuando el rubio avanzó unos cuantos pasos frente a el, el Uchiha murmuró. -De seguro nos cruzaremos con más de un shinobi de Konoha por el camino-. El rubio salió de sus cavilaciones y lo volteó a mirar con molestia, Itachi no le agradaba ni un poco, nunca sabia que esperar de él, por lo cual la extraña interacción le causaba incomodidad y desconfianza. El pelinegro no prestó atención a su molesto gesto y prosiguió. -La hokage tiene a sus mejores hombres buscando por su aprendiz-.
-¿Y? ¿A dónde quieres llegar con eso?. Hm-.
-La chica solo nos sirve para atraer al Kyubi, una vez lo atrapemos, ya no tendrá utilidad-. El semblante de Deidara endureció más de ser posible. ¿Acaso estaba diciéndole que se desharía de la pelirrosa así nada más?, bueno que más podía esperar de un criminal clase S. Sin embargo, la última frase de Itachi lo desconcertó totalmente. - Pronto podrá regresar a su aldea-. Sin más el Uchiha desapareció en el corredor, dejando a un dudoso Deidara.
El rubio se quedó congelado sabia que al ir con Itachi, la chica estaba inevitablemente destinada a encontrarse con sus excompañeros de equipo, esperaba que esos idiotas tuvieran la capacidad de derrotar al Uchiha mayor y a Kisame, después de todo era la única oportunidad que Sakura tendría, aunque las palabras de Itachi le decían algo más.
Mientras tanto la kunoichi se encontraba en su habitación, se había dado un rápido baño y empacado las pocas cosas que tenía, no quería obedecer a Kisame, pero en verdad ¿Qué otra opción tenía? Se preguntaba qué pasaría con ella, y más importante aún, que pasaría con Naruto, ya que ahora sabía bien que papel jugaba ella allí. Sus pensamientos de vieron interrumpidos por la abrupta llegada de Kisame.
-Veo que me hiciste caso rosadita-. Se burló viendo la maleta y a la chica lista.
Sakura le devolvió la mirada con odio, no se le olvidaba que por poco y la mataba; es más estaba segura que si por el fuera simplemente lo haría.
-¿Qué demonios piensan hacer conmigo?-
-Para que preguntas cosas que ya sabes-
-Solo apresúrate, debemos irnos ya, Itachi espera-.
-¿Y Deidara?-. Preguntó sin pensarlo mucho la pelirrosa, le extrañaba que el hombre tiburón solo hubiera mencionado a Itachi.
Kisame se giró y la miró con burla, sabia que la chica había desarrollado cierto apego por el rubio, no se necesitaba ser un genio para saberlo. – El tenía mejores cosas que hacer. Es una lástima que no te hayas despedido de él, lo más posible es que no se vuelvan a ver-. Respondió el hombre pez pensando en como apenas atraparan al Kyubi podría finalmente deshacerse de la chica.
Las palabras de Kisame hicieron que una extraña sensación de vacío se plantara en el pecho y estómago de Sakura. ¿No lo volvería a ver?. El akatsuki no le dio más tiempo a la chica cuando la jaló fuera de la habitación.
Por su parte el rubio había decidido partir cuanto antes a su misión, no quería distraerse ni pensar más en Sakura. Si las palabras de Itachi eran en algo ciertas la chica encontraría su libertad, que era más de lo que el pudiera ofrecerle. Ni siquiera quiso ir a la habitación a despedirse de ella, es decir, que sentido tendría, una vez Sakura fuera libre las cosas volverían a la normalidad; ella sería una kunoichi de Konoha y el solo un traidor en Akatsuki.
Itachi, Kisame y Sakura viajaron por lo que quedaba del día y gran parte de la noche. Ninguno de los tres cruzó palabra durante todo el recorrido. Cada uno tenía bastante en su mente.
-La medicina no está haciendo efecto, no queda mucho, tengo que darme prisa y acabar con todo esto-. Pensaba Itachi mientras intentaba concentrarse lo mejor que podía en ignorar la pesadez y el dolor.
-¿Qué habrá querido decir Kisame con que de seguro no volveré a ver a Deidara? No! No! Sakura concéntrate, eso no es lo importante ahora.¿A dónde demonios me llevan? ¿Y para qué?-. Sopesaba la Kunoichi
Mientras que en otra parte del país del rayo
-DEIDARA SENPAI!-
-¡Cállate Tobi! Llamas demasiado la atención-. respondió el rubio ante el ruidoso saludo de su compañero. El camino hasta la aldea oculta entre las nubes se le había hecho eterno, por mucho que había querido no había podido sacarse a la pelirrosa de la cabeza, pero debía, no podía pensar en estupideces de momento; tenía una misión que cumplir, una bastante complicada. - Bien, ¿lograste ubicar al Hachibi?-.
El enmascarado asintió con exageración. -Así es ¡Deidara-senpai! se encuentra a la salida de la aldea, detrás de la torre del raikage-.
El rubio pareció considerarlo por un momento, según la información suministrada por Pein, aunque el jinchuriki estuviera dentro de terrenos de la aldea, no tenía mayor protección; aun así, no sería un trabajo sencillo, ya que al parecer el jinchuriki había logrado controlar al Hachibi y podía disponer abiertamente de todo su poder.
Por su parte Itachi, Kisame y Sakura habían llegado a un pequeño poblado casi que a media noche. El Uchiha estableció que pasarían la noche allí y retomarían su camino en horas de la mañana, necesitaban recuperar sus energías para enfrentar al jinchuriki del kyubi al siguiente día.
La medic-nin sintió un gran alivio cuando Itachi se detuvo, estaba más allá que agotada luego de la batalla que había tenido contra Deidara, le estaba costando bastante el solo mantenerse de pie. Esperaba que Deidara se encontrara mejor ya que ni si quiera había podido terminar de curarlo, sin embargo, esa clase de pensamientos generalmente iban seguidos de un auto reproche. ¿Cómo podía estar preocupada por el en un momento así?
No habían pasado siquiera 4 horas cuando Itachi se levantó y empezó a alistarse silenciosamente. No le tomó más de unos pocos minutos, cuando el estar listo, cuando lo hizo se detuvo en la puerta de la habitación desde donde contempló por unos segundos a la durmiente kunoichi, era momento de terminar con todo y cumplir con su destino.
-Lo mejor será que me adelante. Debo lidiar con Sasuke para que no interfiera en la captura del Kyubi-.
Cualquiera que hubiera visto la escena hubiera pensado que el pelinegro estaba hablando para si mismo o solo, de no ser por la respuesta que vino pocos segundos después por parte de Kisame. -Una vez acabes con tu hermano, Hebi no tendrá razones para seguir con el ninja copia y el jinchuriki-.
-Aa-.
-Eso facilitará el trabajo-.
Aunque sabía que su compañero no lo veía al estar de espaldas en su cama el Uchiha asintió antes de completar. -Llevaré a la kunoichi conmigo. Los alcanzaremos a ti y a Zetsu en el punto acordado para la emboscada-.
Kisame guardó silencio, sabía mejor que cuestionar las decisiones de Itachi, por incomprensibles que a veces fuera para el. Además, seria un problema menos para él de momento.
El pelinegro no perdió tiempo y despertó a la chica que aunque cansada y un tanto sorprendida no tuvo opción más que seguir al Uchiha a esas horas de la madrugada.
-¿El cara de pez no vendrá con nosotros?-. Preguntó Sakura entre bostezos siguiendo fuera de la pensión a Itachi.
El Uchiha ni siquiera pareció escuchar la pregunta, por lo cual mucho menos que dio una respuesta, simplemente se limitó a acelerar el paso haciendo que Sakura hiciera lo mismo.
- - - - - CON NARUTO Y SASUKE - - - - - - -
El grupo entero se había vuelto a unir luego del encuentro de Sasuke con su informante. Sabiendo que Akatsuki y por ende Uchiha Itachi, se encontraban en el país del rayo, Naruto y los demás se dirigieron a toda velocidad hacia allá.
Entre más se acercaban más se impacientaba Sasuke, no podía esperar a acabar con Itachi.
El grupo había levantado un campamento para pasar la noche tan pronto cruzaron la frontera del país del rayo. Eran cerca de las 5 de la mañana, todos descansaban excepto Sasuke. El pelinegro había decidido hacer guardia desde lo alto de un árbol, le estaba resultando bastante difícil el solo enfocarse en los alrededores, solo podía pensar en encontrar y acabar a Itachi. Su venganza estaba tan cerca, simplemente podía sentirlo. Y como si el destino le diera la razón…
-Pequeño estúpido ototo, te crees lo suficientemente fuerte para enfrentarte conmigo -.
El rostro de Sasuke no pudo siquiera esconder la sorpresa, cuando de la nada, como por arte de magia frente a él apareció su némesis, Uchiha Itachi.
Casi como por acto reflejo el menor llevó una de sus manos al mango de su espada, mientras su sharingan se activaba.
-Aunque tengas esos ojos, sigues estando ciego-. Dijo con decepción y algo de desinterés Itachi.
-No soy un idiota-. Siseó Sasuke por lo bajo. -Se que esto no es más que un genjutsu-.
-Aa-.
Sasuke permaneció en silencio mientras le dirigía una mirada llena de odio a su hermano. Cualquiera pensaría que estaba tratando de contenerse, cualquiera que no lo conociera bien, cualquiera que no fuera Itachi…
-Puedes intentarlo todo lo que quieras, pero no vas a encontrar mi presencia en este lugar. Estoy fuera de tu alcance-.
-¿Entonces por que…?
-Las respuestas que buscas están en la antigua guarida Uchiha. Eso si es que estas listo para obtenerlas-.
El cuerpo de Sasuke se tensó aun más, claro que quería respuestas y estaba más que listo para recibirlas, miró por unos leves momentos las figuras de sus compañeros durmiendo; no los necesitaba, no necesitaba a nadie más para acabar con Itachi. Asi que sin más partió hacia el sitio que el mayor le señaló.
Luego de unas cuantas horas, en un lugar no muy lejos de allí.
-¿Qué es este sitio?-. Preguntó Sakura a Itachi viendo que el joven disminuía la velocidad frente a una enorme construcción en la mitad del bosque.
El mayor de los Uchiha se limitó a observar casi que con la misma fascinación la estructura, hace mucho tiempo que no pasaba por allí, la guarida Uchiha, un sitio digno de admirar, especialmente si era por última vez.
La pelirrosa siguió a Itachi mientras entraban a la edificación, no pasó por alto para ella los numerosos abanicos rojos y blancos grabados en la pared, el símbolo de los Uchiha.
Caminaron entre corredores por lo que pareció una eternidad, con cada paso la ansiedad y el temor de Sakura se acrecentaban, algo no estaba bien, lo presentía,por lo cual no dudo en detenerse en seco y preguntar nuevamente. -¿Qué es este sitio?¿a que vinimos aquí?-.
Itachi avanzó con calma unos cuantos pasos hasta que se percató de la forma en que se había detenido Sakura, con total calma el Uchiha se dio la vuelta y se quedó observándola. La actitud de Itachi nunca había sido normal, pero ese día era más extraña aun.
Varios minutos transcurrieron mirándose frente a frente en el más sepulcral de los silencios. Hasta que… -Ya casi es hora-. Dijo por lo bajo Itachi retomando su camino por el corredor. Sakura lo pensó un poco pero finalmente se decidió a seguirlo y a averiguar de una buena vez que era lo que sucedía.
Rápidamente ambos jóvenes llegaron a un amplio salón con lo que parecía un trono de piedra en el medio.
-Este es el salón principal de la guarida Uchiha-. Estableció Itachi al entrar y empezando a caminar por el lado de las paredes como observándolas.
-¿La guarida Uchiha?-. cuestionó Sakura siguiendo al pelinegro en lo que parecía ser la contemplación de varios símbolos grabados a lo largo de la construcción.
-Aa. Este fue el lugar de reunión de los Uchihas desde los inicios del clan, un sitio escondido entre la selva, lejos de la actual Konoha-.
-¿Por qué?-. Fue como si esa última pregunta de Sakura finalmente llamara la atención de Itachi que se detuvo de golpe en una de las esquinas más oscuras del salón, dejando de estudiar las paredes le dedicó una mirada a la chica. -¿Por qué los Uchiha crearon un sitio tan lejos de la aldea?-
-Pensé que preguntarías por qué te traje aquí-
Sakura movió sus hombros como quitándole importancia. -No es como si no te lo hubiera preguntado antes. Dudo que de repente cambiaras de idea y respondieras-.
El pelinegro pareció estudiar sus palabras, a veces le sorprendía que tan acertada era la chica. -Hmp. Los Uchiha crearon una guarida lejos de Konoha, porque aun después de casi un siglo, no confiaban del todo en la aldea-.
Las palabras de Itachi resonaron en la mente de la pelirrosa, al parecer la desconfianza hacía los demás era una característica general de ese clan, en todo caso los pensamientos de Sakura se vieron interrumpidos cuando sorpresivamente el Uchiha la tomó de sus manos.
El leve contacto con Itachi era una sorpresa, siempre vio al mayor de los Uchiha como un ser frió, duro, intocable; sin embargo, sus manos eran cálidas. Sakura recordó lo poco que habían compartido en la primera base después de su captura, parecía que había sido hace años; aun así, con una pasiva voz Sakura preguntó. -Itachi-san ¿qué es lo que sucede? -.
La mirada llena de dudas y preocupación de Sakura empezaba a llegar a lo más profundo de Itachi, en ese momento fue como si sus cuestionamientos de días anteriores se despejaran. ¿Qué veían Deidara y Sasuke en ella?¿Que la hacía diferente?
El pelinegro acarició levemente las manos de la chica con sus dedos pulgares y regalándole una cálida sonrisa que no había usado en años respondió. -Tener un corazón tan noble y compasivo puede ser las más grande fortaleza, pero también la más grande de las debilidades, cual de las dos cosas sea dependerá de ti-.
La respiración de la chica pareció detenerse en el momento, las palabras y acciones de Itachi eran totalmente extrañas, lo que definitivamente la hizo sobresaltarse fue que sus muñecas y su cuerpo parecieran empezar a tensarse.
-¿Pero qué…?-. Soltó con sorpresa la chica perdiendo el equilibrio ante la extraña reacción de su cuerpo.
Itachi la tomó en brazos con delicadeza, evitando que chocara contra el suelo, y bajándola con cuidado hasta esté le dijo. –Dentro de poco todo terminara. Preferiría que no interfirieras en lo más mínimo hasta que acabe, pero como sé que no podrás contenerte, te mantendré inmovilizada con cadenas de chakra. Solo yo soy capaz de romperlas, no desperdicies energía-.
Sakura se retorcía en el suelo intentando liberarse, aunque no fuera del todo visible sus manos y sus tobillos permanecían unidos por pequeñas, pero definitivamente fuertes cadenas rojas.
-¡SUELTAME!- Gritaba desesperada la chica.
Itachi la ignoró totalmente y con toda la calma se acercó a la silla de piedra, sentándose a esperar por su hermano, sentándose a esperar por su destino.
En otro lado del país del rayo, otra gran pelea estaba a punto de comenzar.
-¿Qué quieren ustedes acá-aaa?-. Preguntó rapeando un enorme hombre moreno con lentes, mejor conocido como Killer B.
-Tu eres el jinchuriki del ocho colas-. Estableció Deidara con una seria sonrisa.
El silencio y la tensión embargaban el ambiente. Mientras los presentes apenas se observaban como estudiándose entre sí.
-Nubes rojas, capas oscuras… Akatsuki oh… amigos no son-. Cantó el contenedor del Hachibi mientras desenvainaba sus múltiples espadas.
-Un espadachín. Esto será interesante. Hm-. Dijo Deidara metiendo su mano en una de sus bolsas con arcilla. -Tobi… ya sabes que hacer-.
Y sin más, la batalla por capturar al Hachibi empezó.
De vuelta en la guarida Uchiha. Sakura había dejado de gritarle a Itachi que la soltara, llevaba una hora intentando aflojar en algo las cadenas, pero el Uchiha tenía razón, todo intento parecía inútil.
La chica soltó un derrotado suspiro. La fuerza bruta no servía, la fuerza aumentada con chakra tampoco, ¡ni siquiera el chakra puro! Maldecía al Uchiha con todas sus fuerzas. El silencio en que se encontraba la guarida fue rotó repentinamente por lo que parecían ser tranquilos pasos.
Itachi pareció no inmutarse en absoluto, apenas mantuvo la relajada pose en el trono de piedra con las piernas estiradas y su cabeza sobre una de sus manos. Sakura por su parte detuvo sus intentos de escape tratando de ajustar su visión lo mejor posible y ver quien era la persona que se acercaba. Quien fuera parecía no tener afán o si quiera la intensión de esconderse, es más ni siquiera parecía tener prisa.
-Debe tratarse del idiota de Kisame-. Pensó para si misma la chica con molestia volviendo a lo suyo. Sin embargo, cuando la persona apareció en la puerta de la habitación, fue como si el mundo se viniera abajo para Sakura, ya que sin poder evitarlo el nombre del recién llegado se escapó de sus labios como un leve suspiro. -Sasuke-kun-.
Apenas el menor de los Uchiha entró al enorme salón, lo primero que vio fue a su detestable hermano, quien claramente lo estaba esperando. Esa pose despreocupada, esa cara apacible, era como si le dijera con solo su actitud que no era un oponente digno, en otras palabras… débil.
Los oídos de Sasuke captaron un leve sonido al respaldo de Itachi, casi al fondo del enorme salón. Ni siquiera tuvo que dirigirle una mirada cuando una leve voz llamó su nombre, y le hizo reconocer a la otra persona presente, Sakura.
-ese sharingan…¿Qué tanto puedes ver en realidad con él? -. Preguntó el mayor de los hermanos al recién llegado.
La atención de Sasuke volvió a enfocarse totalmente en Itachi, finalmente lo tenia allí frente a él, no había forma que lo dejara escapar. Nada ni nadie lo privaría de su glorioso momento. Ni siquiera la presencia o los gritos de su ex-compañera.
-¿Cuánto puedo ver con el? … lo que estoy viendo ahora Itachi… es tu muerte-.
-Mi muerte ¿eh? Entonces… haz que suceda-. Declaró el mayor desatando una titanica batalla bajo la incrédula y muy preocupada mirada de Sakura. Definitivamente su presentimiento había sido correcto, algo muy grave estaba por ocurrir.
En la aldea oculta entre las nubes.
-Kuso-. Maldecía Deidara mientras la sangre escurría por su cara y brazos, pelear contra el Hachibi era una cosa. Pelear contra el Hachibi y el raikage era otra. La situación se le estaba saliendo de las manos.
-AAAAA!-. Gritó el raikage lanzándose nuevamente al ataque con toda su velocidad y fuerza. El rubio apenas y pudo esquivar el golpe para ser impactado por uno peor proveniente de uno de los tentáculos del Hachibi.
-¡DEIDARA-SENPAI!- Gritó Tobi viendo la terrible escena. El akatsuki de la máscara naranja tenia la facilidad de esquivar ese tipo de golpes directos con sus propias técnicas, por desgracia Deidara no. La pelea se había prolongado y complicado de más con la intervención del Raikage, de seguir asi no solo no podrían capturar al ocho colas, sino que perderían otro miembro más de Akatsuki.
Tobi pareció considerar el que hacer por unos leves momentos. Lo mejor sería retirarse. Así que usando su jutsu espacio temporal reapareció al frente de un muy mal herido y ahora inconsciente Deidara.
-¡MALDITOS AKATSUKI! YA VERAN! -. Gritó el Raikage empezando a generar enormes chispas de electricidad desde su mano. -¡LES ENSEÑARÉ A NO METERSE CON LA ALDEA OCULTA ENTRE LAS NUBES Y MUCHO MENOS CON MI HERMANO!-.
Tan pronto el golpe estuvo a punto de impactar y acabar con Tobi y Deidara, ambos desaparecieron en lo que pareció un pequeño remolino.
En la guarida de los Uchiha, o mejor dicho, lo que quedaba de ella. La pelea entre Sasuke e Itachi parecía bastante reñida. El corazón de la pelirrosa latía a mil. Cada ataque que lanzaba uno o recibía el otro, hacía que el vacío en el estómago de Sakura aumentara.
-¡ALTO! ¡DETENGANSE! - Grito por enésima vez la chica, pero como todas las veces anteriores, sus suplicas cayeron en oídos sordos. No solo ambos hermanos estaban recibiendo grandes daños, sino que la edificación también, no duraría mucho más antes de que cayera y los aplastara a todos.
Itachi tuvo que saltar para evitar la enorme bola de fuego que se dirigía a él, con lo que no contaba era con que Sasuke aprovechara el momento para completar su ataque con un shidori, razón por la cual el mayor de los Uchiha tuvo que esquivar el ataque atravesando el techo de la construcción.
Sakura vio con horror como antes de seguirle el paso a su hermano, el cuerpo de Sasuke empezaba a brillar mientras unas manchas rojas y negras se expandían por el. -Eso es… ¿el sello maldito de Orochimaru?-. Recordó Sakura al verlo actuar tal como en los exámenes chunin. Aunque esta vez la transformación fue mucho peor. -Es tal como Naruto la describió, piel gris y alas-. La antinatural forma que había adoptado Sasuke en verdad aterrorizó de momento a Sakura.
El chico que ni pareció percatarse de eso saltó enseguida para seguir a su hermano. La kunoichi estaba petrificada, no podía creer lo que sucedía tan solo a unos pocos metros de ella. Y aunque momentáneamente no pudo ver la pelea, podía escuchar los estrepitosos golpes que hacían temblar con más violencia el techo.
Una brillante luz proveniente del techo llamó la atención de la chica. -Parece un rayo-. Y no estaba nada mal, segundos después una grieta se abrió en ese mismo punto por la cual entró un muy sudoroso Sasuke. Más que sudoroso parecía empapado… ¿Qué demonios estaba pasando allá afuera?
-¡SASUKE-KUN!- Llamó la chica con fuerza al pelinegro. Sin embargo, este estaba tan concentrado en sus pensamientos que ni si quiera le prestó la menor atención. Para el chico en ese momento solo existía una cosa en su mente, acabar con Itachi.
Tan pronto gran parte del techo se derrumbo al rededor de ella, Sakura pudo percibir lo diferente y extraño que era el ambiente afuera. No solo empezaba a llover con fuerza, una tormenta se aproximaba a toda velocidad, sino que podía ver a lo lejos danzar varias llamas… pero no eran llamas normales, estas eran negras.
No pudo escuchar muy bien el intercambio de palabras entre los hermanos, tan solo fue consciente de como Itachi le dedicaba una rápida mirada antes de que Sasuke saltara fuera del sitio mientras la tormenta empeoraba. Segundos después un fuerte rugido llenó la atmosfera acompañada de una enceguecedora luz y las claras palabras de Sasuke al gritar. -¡KIRIN!-.
El piso y las paredes se sacudían con violencia, no pudiendo hacer más la ojijade cerró los ojos esperando que la edificación simplemente la aplastara. No sabía que le dolía más, morir aplastada por un edificio, o el hecho que el ataque que hubiera provocado todo fuera el de una de sus personas más preciadas, a quien claramente su presencia y consecuente muerte no le importaban en lo más mínimo.
La luz consumió el sitio y la consciencia de la kunoichi, quien solo pareció regresar en si varios minutos después. Sakura miró alrededor, todo estaba hecho ruinas, la lluvia seguía cayendo con fuerza, pero lo que la sacó realmente de si fue el hecho de no solo estar viva, sino que ilesa.
-Pero…¿Cómo?..-. Trató de levantarse, pero sus manos y piernas seguían atadas con las cadenas de chakra. Chakra que ahora que analizaba no solo estaba alrededor de sus extremidades sino alrededor de ella, casi que creando un campo de fuerza. -Es el chakra de Itachi. Pero… ¿Qué forma más extraña es esta?-.
La chica se encontraba dentro de lo que parecía ser la enorme mano de un esqueleto rojo, formado por el chakra de Itachi. Al parecer eso era lo que la había protegido.
-Realmente te has vuelto fuerte…Sasuke-. Estableció a lo lejos Itachi llamando la atención de la pelirrosa.
Cuando la chica pudo enfocar sus ojos en la escena vio como un muy herido Itachi se dirigía a su monstruoso hermano menor, que permanecía transformado con el sello de maldición. -Esta vez… te mostrare mi carta del triunfo… Susano-.
Asi como Sakura estaba siendo envuelta por una cadavérica mano, Itachi era cubierto por un enorme esqueleto rojo.
-¿Susano?- Cuestionó Sasuke
-Tsukuyomi y Amaterasu, no fueron las dos únicas técnicas que despertaron mis ojos. Sasuke, ¿esas eran todas tus técnicas? Si estas ocultando otro poder, no te contengas. La verdadera batalla recién esta comenzando-.
El esqueleto rojo que cubría a Itachi rápidamente fue cubierto por piel, tendones y una armadura, dándole una apariencia más humana, pero no por eso menos terrorífica. Sasuke no pudo esconder el temor en su semblante, había llegado al limite con sus ataques anteriores.
-Has usado todo tu chakra y se te acabaron las opciones- Dijo como leyéndole la mente Itachi.
-¿Qué!?-. Exclamó Sasuke mientras empezaba a sudar y temblar frente a la mirada de su hermano.
Como si de una película de terror se tratara, el cuerpo de Sasuke se abrió de un lado mientras que ocho gigantescas serpientes blancas salían de su costado. Sin embargo, las enormes serpientes no eran rivales para el Susano de Itachi, quien envainando una enorme espada cortó siete de las enormes serpientes.
La pelirrosa no pudo evitar que su cuerpo temblara sin control, no solo la escena era terrorífica, sino que la sensación que le causaba era horriblemente conocida. -Este chakra… Orochimaru-.
Los temores de Sakura fueron confirmados cuando de la última serpiente en pie emergió el sanin, que luego de intercambiar unas palabras con Itachi, fue atravesado y absorbido por la espada este.
-¿Esto es todo Sasuke?-. Preguntó Itachi viendo como luego de que el sanin fuera absorbido quedaba nuevamente en su lugar simplemente su hermanito.
Sakura empezó a revolverse con violencia nuevamente intentando soltarse de su agarre, no importaba como, pero tenía que impedir que Itachi se acercara a Sasuke, quien claramente no podría pelear más.
-Ahora tus ojos son míos-. Declaró el mayor de los Uchiha mientras empezaba acercarse lentamente a Sasuke. El menor intentó detenerlo por todos los medios que le quedaban, kunais, etiquetas explosivas, su espada; pero todo parecía ser inútil ante el Susano de Itachi.
-¡SASUKE-KUN!-. Gritaba una más que alterada Sakura, las cadenas empezaban a herir sus muñecas y piernas por el intenso forcejeo, aun así ella parecía ni notarlo. -¡DETENTE! POR ¡FAVOR! ¡DETENTE!-.
Itachi arrinconó a Sasuke contra una de las pocas paredes que quedaban en pie mientras que con una mano sostenía su costado y con la otra estirada alcanzaba la cara de Sasuke.
-Lo siento Sasuke, no habrá una siguiente vez-. Las manos de Itachi alcanzaron la frente del menor, sus dedos ensangrentados golpearon levemente su frente como en los viejos tiempos, para luego deslizarse al igual que el cuerpo de Itachi hacia el piso.
En ese momento el escudo que protegía a Sakura, así como las cadenas que la mantenían sujeta, desaparecieron. Aun así, la chica parecía no poder moverse, y no por que como antes algo la retuviera, sino por que su propio estado de shock la mantenía quieta en el sitio, así como a Sasuke, que solo permaneció en pie unos pocos segundos más antes de que su agotado cuerpo cayera junto al de Itachi.
La kunoichi sabía que debía de alegrarse por Sasuke, había cumplido su meta; y por ella misma, ahora sin duda sería libre. Pero por alguna extraña razón, no podía.
El ambiente permaneció de la misma manera por lo que parecieron horas, aunque en realidad no fueron más que contados minutos, cuando un extraño remolino de viento empezó a formarse frente a los cuerpos de los dos Uchiha.
La pelirrosa miró con extrañeza la escena, del molino de viento había surgido como por arte de magia un extraño sujeto que vestía la capa de akatsuki, sin embargo, eso no fue lo que más la impactó del recién llegado, sino lo que llevaba este en su hombro, o más bien a quien llevaba…
-¿De…deidara?-.
El recién llegado era Tobi, quien apenas miró el cuerpo sin vida de Itachi y al mal herido Sasuke frente a él antes de voltear hacia atrás y dedicar una prolongada mirada a Sakura.
Lo primero que registró la mente de Sasuke ante la aparición del extraño fue pánico. No tenía fuerzas ni para moverse, pelear y menos protegerse del hombre que usaba una capa de Akatsuki, definitivamente era una amenaza. Además, ahora que la obsesión y el odio no nublaban su mente notaba claramente la presencia de Sakura, recordaba haberla oído a su llegada, y haberla escuchado gritar durante la batalla, no se explicaba como la chica seguía ilesa y viva, especialmente después de su kirin (ataque con rayos).
-Haruno Sakura… kunoichi de Konoha, medic-nin aprendiz de Tsunade… prometida de Deidara-. Anunció con una seria voz el enmascarado de akatsuki mientras le dedicaba una rápida mirada al rubio mal herido que llevaba en hombros.
En su estado de semi conciencia Sasuke apenas y escuchó las palabras de aquel recién llegado, era como si debido al cansancio extremo cada silaba fuera más difícil de registrar para su mente. Haruno Sakura… kunoichi de Konoha… ¿medic-nin aprendiz de Tsunade?... había escuchado que era la aprendiz de la Hokage, pero nunca asimiló que también fuera médica… y por ultimo y definitivamente más impactante, ¡¿prometida de Deidara?!
Los ojos del Uchiha apenas y se abrieron perceptiblemente ante la sorpresa, hasta donde sabia Deidara era aquel rubio de Akatsuki que llevaba el enmascarado en un hombro, ¿Qué demonios tenia que ver Sakura con el?, de seguro era un error.
El joven Uchiha apenas y podía mantener los ojos abiertos, así que solo escuchó unos apresurados pasos acercándose hasta donde ellos y luego la conocida voz de Sakura preguntando con afán. -¿Que sucedió? ¿Qué le sucedió a Deidara?-.
No hubo una negación, temor o molestia ante la afirmación del akatsuki; simple y llana preocupación por aquel rubio. No pudiendo más Sasuke perdió la consciencia.
El Uchiha no supo que sucedía ni cuanto tiempo había pasado cuando finalmente despertó. -¿Dónde estoy?-. Pensó mientras intentaba enfocar su visión, estaba acostado en un futón, en un sitio algo oscuro y que definitivamente no reconocía. Se sentía algo cansado y un tanto incómodo y adolorido, efecto obvio de la titánica pelea que había tenido con su hermano. Aun así … - Parece ser que alguien me curó-. Analizó al ver de medio lado sus brazos limpios y libres de heridas. - Pero ¿quién? -.
Sus pensamientos fueron cortados por un molesto quejido. -¡Ouch! ¡Acaso intentas matarme mujer!-.
¡PUM! Se escuchó un leve golpe acompañado de una muy conocida voz. -Si, desgaste mi chakra por dos días enteros para casi que revivirte y luego matarte. ¡Baka!-.
Sasuke giró levemente su cabeza a un lado, aunque estaba oscuro pudo reconocer casi que enseguida dos figuras a unos cuantos metros de él. La primera, al igual que el en un futón, pero cubierto totalmente por vendas. Y la segunda, arrodillada junto a la primera ayudándole a sentarse y a beber algo.
La figura arrodillada le era bastante familiar, no solo por la voz y carácter, sino que especialmente por su inolvidable cabello rosa. -Sakura…- pensó para si mismo el Uchiha al reconocerla, estaba por abrir su boca y hablar, pero alguien se le adelantó.
-Parece que ya despertaste… Sasuke-.
La voz que se había adelantado en hablar venía de justo detrás de él, por lo cual Sakura y Deidara voltearon instantáneamente a mirar hacia ese lado, sin poder evitar ver a Sasuke en el camino.
La mirada de Sakura se clavó en el pelinegro, hace tanto que no lo veía, bueno al menos de manera consciente ya que había pasado tres días desde que habían llegado allí sin que el despertara. Deidara se tensó con la nueva voz, correspondía a su compañero, Tobi. No le había dado buena espina antes cuando actuaba como idiota, y menos que se la daba ahora que parecía haber cambiado de golpe y volverse totalmente serio.
-Sakura-. Llamó Tobi. -Te molestaría darle un rápido chequeo a tu otro paciente. Si no estás muy ocupada-.
La voz de Tobi aunque aparentemente amable parecía estar impartiendo una orden. La mirada de Deidara se oscureció. No quería que Sakura se alejara ni un centímetro de él estando Tobi allí, y mucho menos que lo hiciera para acercarse al Uchiha.
La pelirrosa tomó aire, casi que tratando de reunir fortaleza. Con toda la calma del mundo se giró nuevamente para volver a encarar a Deidara y terminar de ayudarlo, mientras respondía. -Lo haré, en cuanto termine-. Aunque Tobi usara una máscara cubriendo la mayoría de su cara, era obvia la molestia en su semblante ante tal respuesta. Odiaba la actitud altanera que tenía esa chica. Cosa que no mejoró cuando ella complementó. –… y lo haré porque es mi paciente, no porque nadie, especialmente akatsuki me lo pida-.
Sasuke observaba desde su futón como Sakura atendía con total cuidado a Deidara dándole la espalda a él, no podía evitar preguntarse ¿Qué había pasado con la chica que se desvivía por él y por estar a su lado? Además ¡qué diablos! ¿Por qué Akatsuki le pediría que lo curaran? ¿no debían querer matarlo por acabar con uno de sus miembros?
Tobi permaneció en silencio por unos segundos tan solo observando la espalda de la medic-nin. No le agradaba, pero por ahora la necesitaban así que sin perder la calma ordenó. -Sasuke, en cuanto te sientas mejor, ven a buscarme. Necesito hablar contigo-. Sin si quiera darle oportunidad de responder el enmascarado se marchó, dejando a los tres adolescentes en total silencio.
Sakura intentaba concentrarse lo mejor que podía en ayudar a Deidara, pero se le estaba dificultando no solo por la presencia de Sasuke sino porque sentía la fría mirada de este clavada en su espalda. Aunque la medic-nin se alegraba de que Sasuke estuviera bien, especialmente después de todo el esfuerzo que había invertido en curarlo, se sentía un tanto abatida.
Primero, había pasado años junto con Naruto buscando al Uchiha, quien a su vez llevaba años evadiéndolos, dejando más que claro que no los quería ver. Segundo, la última vez que había visto al chico, había sido cuando este intentó matar a Naruto en una de las guaridas de Orochimaru, así que decir que se sentía un poco insegura estando junto a él era poco, especialmente, teniendo en cuenta que casi la mata a ella con sus ataques en su pelea con Itachi. Tercero, Sasuke siempre había ido tras la cabeza de su hermano, era quien lo hacía ser quien era y hacer todo lo que hacía, ahora que lo había logrado ¿Quién sería? ¿Qué haría?. Y por último, y aunque le costará aceptarlo; el recuerdo de la muerte de Itachi perseguía a la ojijade, tanto como sus últimas palabras.
Si bien la chica había odiado al mayor de los Uchiha por mucho tiempo, tampoco podía negar que Itachi la había ayudado a su manera en su tiempo con akatsuki, por lo cual su muerte le causaba un poco de incertidumbre. Si bien Sasuke estaba en su derecho de acabar con su hermano por todo lo que le hizo sufrir, la chica no se alegraba por su logro.
Los pensamientos de Sakura se vieron cortados cuando sintió un leve roce en la mano.
-Creo que así está bien por ahora. Hm-. Dijo Deidara devolviéndola a la realidad.
La chica asintió y lo ayudó a recostarse nuevamente con cuidado no queriendo que por un simple descuido sus heridas se re abrieran. -Lo mejor será que descanses un poco-.
El rubio pasó saliva con dificultad ante el movimiento y luego le dirigió una preocupada pero fría mirada. -¿Que vas a hacer?-.
La medic-nin empezó a recoger lentamente algunas cosas que necesitaría para revisar a Sasuke y con seriedad respondió. -Lo que escuchaste, una rápida revisión-.
-No, me refiero a que vas a hacer ahora. Han pasado tres días, estoy seguro que Kisame y Zetsu no tardaran en volver con el Kyubi-.
La mirada de Sakura se endureció ante tales palabras.
-Bueno, con o sin el Kyubi…-. Dijo Deidara tratando de arreglar lo dicho. -En todo caso… Lo mejor será que te marches antes de que el regrese-. Terminó Deidara refiriéndose a Tobi. En los últimos días tanto Sakura como el rubio se habían vuelto más conscientes del peligro que ese hombre representaba.
La joven kunoichi lo miró con extrañeza por un momento. ¿Qué Deidara de repente se estaba preocupando por ella? ¿Por qué? Bueno tal vez no era tan extraño, considerando que ella ahora también se encontraba preocupándose por él sin realmente quererlo.
-Yo… no lo sé-. Respondió por lo bajo la pelirrosa, mientras su semblante pasaba de preocupación a tristeza.
Aunque la conversación entre Deidara y Sakura se llevaba en el menor volumen posible, era difícil evitar al estar en la misma pieza que una que otra palabra llegara a los oídos del Uchiha, que no les despegaba la mirada.
-Si, es por el Uchiha, no te preocupes. Si Tobi hubiera querido acabar con él ya lo hubiera hecho, de seguro lo necesitan-. Dijo Deidara ante la indecisión de Sakura sobre irse cuanto antes de allí y pensando que esa sería la única razón lógica que tendría la chica para no irse.
La kunoichi ya no solo sentía la dura mirada de Sasuke sobre su espalda, sino la que Deidara le daba de frente casi que exigiéndole que se marchara de allí. -No… bueno no, es solo eso. Tu tampoco quieres estar aquí, porque no…-.
Deidara sonrió levemente mientras se sentaba en el futón con dificultad y tomó una de las manos de la pelirrosa con delicadeza, quería devolver en algo la amabilidad que la chica le había demostrado. -Sakura, yo… mientras exista Akatsuki no tengo a donde más ir, se demasiado, estoy… demasiado metido-.
-Pero, podrías ir a Konoha, puedo hablar con Tsunade-sama para que te acepte en la aldea…-
Deidara cerró los ojos con pesadez, mientras apretaba con fuerza sus dientes. -Soy un nukenin Sakura, mucho antes de unirme a akatsuki yo decidí seguir está vida, fuera del yugo de una aldea-.
La chica tan solo asintió con tristeza. Como lo veía Sakura, la única opción que tenía Deidara para huir de Akatsuki era aliándose con una nación, pero el nunca querría eso, el no querría ese tipo de ataduras. Para Deidara el unirse a Konoha no sería muy diferente que el haberse quedado en su propia aldea
-No te preocupes por mi… Sakura-hime-.
Sakura sonrió levemente, el rubio solo le había llamado así en una ocasión cuando eran jóvenes tratando de animarla.
-Dei-kun- Dijo con una triste sonrisa la chica, deseando que fuera tan fácil solucionar las cosas con unas cuantas palabras como en esa época.
El momento que compartían ambos jóvenes terminó al escucharse un brusco movimiento detrás de ellos seguido de un fuerte carraspeo de garganta. La extraña situación empezaba no solo a incomodar, sino que a impacientar al Uchiha.
Sakura dio un largo suspiro, finalmente dirigiéndose a su otro paciente. La mirada de Sasuke parecía inspeccionar cada movimiento de la medic-nin mientras lo atendía. Llevaban así en silencio casi que media hora cuando el Uchiha decidió hablar. -Haruno Sakura… kunoichi de Konoha, medic-nin aprendiz de Tsunade y... ¿prometida de Deidara?-.
La chica pareció congelarse ante las palabras de Sasuke, asi como Deidara que al estar tan cerca y tan pendiente podía verlos y oírlos. Sakura intentó recomponerse y seguir con su examen como si nada pasara, era un tema que ni siquiera había hablado con Deidara, no que hubiera mucho que hablar al respecto, pero mucho menos que lo trataría con Sasuke. Aun así, el pelinegro parecía tener otra idea. -¡Responde!- le exigió el Uchiha con rudeza sujetándola con fuerza de la muñeca.
El rubio que había intentado mantenerse al margen le gritó desde su sitio. -¿¡Cual es tu problema Uchiha Hm!?-.
Aun así, la mirada de Sasuke no abandonó la de la chica, que también lo miraba con duda y algo de temor.
-Ya me parecía que había algo extraño-. Siseó Sasuke con desdén. – No eres más que una traidora, ¿Sabe Naruto tu verdadera relación con Akatsuki?-.
Esas ultimas palabras del Uchiha parecieron traerla de vuelta, ya que sin la menor delicadeza retiró su mano del agarre del pelinegro y endureciendo su mirada le respondió. -Tu eres quien para hablar de traidores. No vengas a fingir que te importa mucho lo que pasé con Naruto, ¡cuando eres tú quien en más de una ocasión ha intentado asesinarlo!-.
-Al menos lo hice de frente-. Ninguno quiso ceder, y mucho menos bajar la mirada, la intensidad del ambiente se mantuvo asi por casi que un minuto hasta que Sasuke agregó con un tono un poco menos agresivo, pero igual de frío. -El muy idiota está moviendo cielo y tierra para encontrarte-. El peso en el pecho se Sakura aumentó, sabia que Naruto no se quedaría quieto mientras pensará que ella estaba en peligro. Ni el, ni Tsunade, ni Kakashi. -La sorpresa que se va a llevar el muy estúpido-. Termino con burla Sasuke.
-Cállate... tu no sabes de lo que estás hablando-. Dijo con total desprecio Deidara desde su lugar mirando con todo el odio que poseía al Uchiha, para luego suavizar su mirada y dirigirse a. -Sakura…-.
Pero antes de que el rubio pudiera decir algo la pelirrosa lo interrumpió. -No, está bien. Déjalo, deja que piense lo que quiera. Al fin y al cabo, Sasuke siempre a creído solo lo peor de mi-.
La mirada de Deidara se suavizó al sentir el dolor en la voz de la pelirrosa. Desde su sitio el rubio apenas y podía ver la espalda de Sakura.
Las palabras del Uchiha herían como siempre a Sakura. Cuando eran genin, cuando él se fue de la aldea y aun después cuando sus caminos volvieron a cruzar. Los recuerdos ante aquellas situaciones se apoderaron de la mente de Sakura, aumentándole dolor al momento. Ella siempre había visto, creído y solo pensado lo mejor de él, aun cuando todos y todo estuviera en contra; mientras que por su parte Sasuke siempre había pensado lo peor de ella sin importar cuantas cosas hubiera a su favor, o cuanto ella intentara cambiar eso.
-Tener un corazón tan noble y compasivo puede ser las más grandes fortalezas, pero también la más grande de las debilidades-. Las últimas palabras que le dedicó Itachi resonaron como una campana con fuerza en su cabeza. ¿Era a eso a lo que se refería? Por como lo veía ella, lo era. Su corazón le permitía querer a Sasuke, preocuparse por él, tenerlo siempre presente; y así mismo sin importar lo que el dijera o hiciera, era su mismo corazón el que también le prohibía odiarlo.
-Sakura…-. Dijo con preocupación Deidara.
Por su parte, el Uchiha menor no pudo evitar sentir mucha más molestia, por como lo veía, la chica no era más que una traidora, sentía lastima por el Naruto y Kakashi, la sorpresa que se llevarían.
No queriendo estar más allí Sasuke se levantó como pudo y salió de la habitación. Caminó sosteniéndose de las paredes, con dificultad había encontrado la salida de ese sitio que al parecer no era más que una vieja y abandonada cabaña cuando alguien apareció nuevamente frente a él.
-Itachi ha muerto. Has vencido-. Nuevamente era ese extraño Akatsuki enmascarado, al que muchos conocían como Tobi. -No te preocupes no pienso culparte por su muerte, es más ni siquiera quiero que pienses que porque tu hermano pertenecía a Akatsuki somos enemigos-. Sasuke lo miró con frialdad y total desconfianza, más recordando lo que le había dicho Deidara por lo bajo a Sakura y pensando cuánta razón tenia, si ese sujeto enmascarado no lo había matado, es porque algo quería. -Te he traído aquí para decirte una cosa-.
-¿Qué cosa?, ve al punto-.
-Es sobre tu hermano… Uchiha Itachi-.
-...-
-Crees que lo sabes todo sobre tu hermano, pero te equivocas-.
-¿Y que puedes tu saber de Itachi?-
-Está bien. Supongo que debería empezar por presentarme. Yo, al igual que tú… soy un sobreviviente del clan Uchiha-.
-…-. Sasuke miró al sujeto como si estuviera loco, de seguro lo estaba.
-Uno de los pocos que conoce la verdad sobre tu hermano…-
Ese fue el día en que la vida de Sasuke volvió a desarmarse por completo. No solo el enmascarado de akatsuki había resultado ser Uchiha Madara, o bueno al menos así se había presentado. Sino que le había contado la verdad sobre Itachi, la verdad sobre su clan, y la verdad sobre la masacre Uchiha. Decir que la verdad había sido cruda y brutal para el pobre de Sasuke sería poco. Su dolor, el dolor de su hermano, lo pagarían, lo pagarían con creces… ¿Quién pagaría?... Konoha.
Tobi, o quien ante Sasuke era Madara, le ofreció la ayuda necesaria al chico para emprender su venganza. Sasuke no tuvo que pensarlo mucho, el odio había empezado a correr y expandirse nuevamente por él, y aun peor que antes; por lo cual aceptó unirse a Akatsuki para impulsar sus propias metas casi que enseguida.
