Tras la salida de Sasuke, todo se había quedado en total silencio.
El rubio pensaba en que podría decir para mejorar las cosas, pero era difícil, ya que no podía entender el por que a la chica le afectaba tanto lo que dijera o pensará Sasuke, o bueno lo entendía, pero no lo avalaba. Para el Uchiha era un idiota, que no merecía la bondad de Sakura.
-Yo… necesito… algo de aire-. Se disculpó la chica.
Deidara apenas y vio como salía del sitio, quería ayudar, quería hacerla sentir mejor, pero no sabía cómo.
La pelirrosa necesitaba airear sus ideas, las palabras de Sasuke la habían lastimado, aunque ahora que lo analizaba a fondo, no era como antes o como siempre, era diferente. ¿Y por qué?, porque dentro de todo lo que había dicho esta vez era al menos en parte cierto. Puede que ella no fuera partidaria de Akatsuki como el Uchiha lo había decretado, pero aun así había llegado a sentir bastante en empatía por algunos de ellos. Tal vez algo más que empatía.
-¿Qué estoy haciendo aquí?-. Se preguntó Sakura dejando caer su peso y deslizándose sobre una de las paredes del corredor. La miseria de la chica fue entrecortada por una repentina aparición.
-Sakura-san se requiere de su presencia cuanto antes-. Dijo un alarmado Zetsu apareciendo desde el suelo.
La chica apenas y lo miró con extrañeza, nunca había visto al hombre planta alterado, además ¿qué quería de ella? La ojijade no tuvo mucho tiempo de siquiera pensarlo ya que el akatsuki la tomó del brazo y la jaló sin la menor de las delicadezas hasta lo que parecía ser el recibidor de la cabaña, donde finalmente entendió la razón del alboroto. En el piso frente a ella se encontraba un muy mal herido y totalmente inconsciente Kisame.
-Necesitamos que lo cure-. Espetó la parte oscura de Zetsu.
Sin embargo, el semblante de Sakura permanecía imperturbable mientras analizaba de lejos las heridas del enorme hombre azul. Las marcas de esos golpes y heridas, le resultaban bastante conocidas. Por lo cual no dudo en preguntar. -¿Dónde está Naruto?-.
Zetsu se mantuvo en silencio mientras frunció extrañamente su ceño, era obvio que la chica había reconocido las marcas de la pelea con el jinchuriki del Kyubi, se preguntaba que tan conveniente sería hablar sobre lo ocurrido, pero dada la situación, simplemente respondió. – escapó-.
El alivio que sintió la chica fue casi que instantáneo, por desgracia no duro mucho.
-Ahora cúrelo-. Exigió la parte blanca de Zetsu.
La pelirrosa apenas y le dedico una media mirada más a Kisame, antes de negarse. -No lo haré, en cuanto lo haga solo intentara ir por Naruto-. Repuso Sakura, francamente el ninja tiburón no le agrada en lo más mínimo, era una de las peores personas que hubiese conocido, además no se le olvidaba que había intentado matarla, y de seguro si alguna vez tuviera nuevamente la oportunidad simplemente lo haría.
-No olvide en qué calidad se encuentra usted aquí-. Replico Zetsu, a lo que la chica apenas y cruzó las manos sobre su pecho. Era una maldita prisionera, pero eso no significaba que solo por eso se doblegaría. -Si no cumple con su función, no tendremos más opción que matarla-. La amenazó la parte oscura de Zetsu con una enferma sonrisa.
-Puedes intentarlo-. Respondió la chica poniéndose en posé de pelea. Había tenido más que suficiente, llevaba dos meses acumulando impotencia. Tal vez sería mejor simplemente morir ahora luchando que seguir siendo una pieza más en el juego de akatsuk, además, Zetsu estaba agotado, un tanto malherido y no es como si Kisame pudiera ayudarlo, esta era su oportunidad.
La chica juntó todo el chakra que pudo en una de sus manos y se lanzó al ataque. Zetsu no se quedó atrás, sacó por completo su cuerpo del suelo y empezó la batalla.
Apenas se había lanzado un par de golpes cuando una pequeña explosión hizo que ambos contendientes saltaran hacía atrás para esquivarla y de paso tomaran distancia.
-No te puedo dejar sola ni un segundo. Hm-.
Un aun herido Deidara había llegado y se había situado frente a Sakura.
-No te pedí tu ayuda-. Contestó indignada la chica.
-Hm. Quedarme tranquilo mientras tu fuerza de mamut acaba con la cabaña? No lo creo -.
Sakura rodó los ojos. -Cállate Dei-baka-.
-¿Qué es lo que sucede aquí?-. Intervino una nueva y muy seria voz entrando por la puerta principal y encontrándose con toda esa escena. Era Tobi, seguido de lo que parecía un muy fastidiado Sasuke.
Zetsu no perdió ni un segundo cuando empezó a explicar la situación. Sasuke escuchaba también lo ocurrido sobre cómo Sakura se negaba a curar a Kisame, el Uchiha no pudo evitar mirarla con algo de duda, tal vez la lealtad de la chica no estaba del todo con Akatsuki, sino más bien con el rubio que claramente la protegía.
-Sakura, será mejor que recuerdes que aquí no eres más que una prisionera. Si no puedes hacer lo que se te ordena…-. Amenazaba Tobi con seriedad.
El rubio lo miró con algo de escepticismo, no que extrañara a Pein o algo por el estilo, pero no entendía como el líder le había cedido el mando a Tobi, o bueno eso era lo que parecía ya que desde hace tres días que el peli naranja y Konan no aparecían, mientras Tobi parecía ostentar todo el control.
-La necesitamos viva para atraer al jinchuriki del el rubio recordando el plan inicial de Pein.
El enmascarado observó con cautela al rubio, desde que la chica había accedido a curarlo, es más desde que ella misma se ofreció a hacerlo, supo que las cosas se complicarían. Más después de escuchar los reportes de otros Akatsuki sobre la estadía de ella en la base ese último mes. Lo mejor sería aclarar las cosas de una vez.
-Aunque la trajimos para atraer al jinchuriki del kyubi al ser una de sus personas más preciadas y cercanas-. Estableció Tobi, pausando un poco antes de proseguir. – sería bueno recordar que …ella no es imprescindible, especialmente ya que no es la única persona aquí que serviría para tal fin. La otra persona por la que el jinchuriki del kyubi iría hasta el mismo infierno, ha decidido unírsenos. Así que… con o sin la chica, será cuestión de tiempo para que nos lo crucemos-.
¿La otra persona….Por la que Naruto iría al infierno mismo?
Sakura y Deidara miraron casi que con horror a Sasuke, ¿en verdad se había unido a Akatsuki? ¿pero… por qué?
-Asi que…-. Dijo Tobi dando por terminado su punto y apareciendo en un abrir y cerrar de ojo detrás de Sakura, totalmente dispuesto a acabar con la chica.
-¡maldición! -. Pensó Deidara al percatarse del rápido movimiento y lo que estaba por suceder
Sakura estaba tan sorprendida como el rubio, ese sujeto era muy rápido. La tensa escena que prometía terminar en tragedia fue interrumpida por quien ninguno imaginó.
-Tiene más utilidad viva que muerta-. Opinó Sasuke con su típica frialdad y volteando su cara para señalar con la vista al aun inconsciente Kisame. -No es como si quedaran muchos miembros vivos de Akatsuki y no creo que nadie más aquí sea capaz de curarlo–.
Tobi se detuvo por un segundo, analizando lo dicho por el Uchiha.
El siguiente en volver a romper el tenso silencio que se formaba fue Deidara. -Cúralo-.
La chica estaba por negarse nuevamente, pero el rubio se giró y tomándola de un brazo para acercarla a él y alejarla de Tobi le exigió nuevamente. -Si sabes lo que te conviene solo hazlo-.
El tono de voz que había usado Deidara no la complacía en lo más mínimo, razón por la cual la chica se soltó enseguida de su agarre. Los ojos del rubio y la pelirrosa se cruzaron en una guerra de voluntades, la cual ninguno estaba dispuesto a perder. Sin embargo, esta extraña escena fue nuevamente interrumpida por el Uchiha al pasar con su típica calma o más bien desinterés junto ellos y anunciar. -Deidara, serás mi compañero en mi primera misión, atrapar al jinchuriki del ocho colas-.
Aunque el rubio lo escuchó, no despegó su mirada de la de Sakura, quien al contrario enseguida volteó a mirar a Sasuke como si no pudiera creer lo que oiga. Es decir, no solo se había unido a Akatsuki sino que ahora se dedicaría a casar personas ... personas como Naruto! - No puedes estar hablando enserio-.
Sasuke ni siquiera se detuvo, simplemente siguió derecho ignorandola por completo, la chica lo hubiera seguido en ese momento con la intensión de hacerlo entrar en razón, pero luego de sentir un tiron en su brazo, cortesía de Deidara, indicandole que debía atender a Kisame en ese momento la hizo volver en sí y a la situación actual. Debería curar al hombre tiburón? Sabía que no podría contra Zetsu y Tobi, Sasuke no iba a ayudarla y Deidara no es como si realmente pudiera, es más saldría lastimado de interponerse ya que seguía convaleciente. Si quería sobrevivir esta vez y encargarse personalmente de Sasuke no cometiera una locura tendría que doblegar su voluntad, al menos por el momento.
-¿Y bien?-. Preguntó Tobi
Con la peor de las actitudes, Sakura asintió con su cabeza y sin más se dirigió hasta donde Kisame para curarlo. Tobi apenas verifico que lo dicho se cumpliera y desapareció, mientras que Zetsu y Deidara se quedaron viendo trabajar a Sakura.
Le costó alrededor de dos horas y casi todo su chakra el sanar al hombre tiburón.
-Se lo agradecemos Sakura-san-. Dijo la parte blanca de Zetsu mientras levantaba a Kisame con cuidado para llevarlo a una de las habitaciones.
La chica no dijo nada, ni si quiera sintió, solo los vio retirarse. Llevaba horas la misma posición, apenas y se había movido del sitio, por lo cual cuando finalmente fue a levantarse…
-Ten cuidado-. Le dijo Deidara sosteniéndola del brazo para que no se cayera.
Sakura lo miró con molestia y con la poca fuerza que le quedaba intentó retirar su brazo del agarre. Aun así, el rubio no se lo permitió. -Era la única solución en el momento. Hm-.
La pelirrosa le devolvió el comentario con una mirada aún más fría, mientras el rubio apenas y rodó los ojos con molestia, sabia que la chica se enojaría por llevarle la contraria y más de esa manera, pero diablos, ambos sabían que la medic-nin no había estado en condiciones de protestar contra Akatsuki en ese momento.
-Hubiera preferido pelear-. Respondió enseguida la chica.
-Pero no lo hiciste, porque tu misma sabes que no hubiera servido de nada-.
La pelirrosa suspiró con frustración, algo así había pasado por su mente en el momento, pero no únicamente pensando en ella, por lo cual tuvo que preguntar ahora que se encontraban solos. -Tu… ¿de parte de quien hubieras peleado? -.
Deidara la miró con duda, pensó que eso había quedado más que claro cuando interrumpió su pelea con Zetsu. -Creo que ya sabes la respuesta. Hm-.
La chica lo observó por varios segundos aun con seriedad, hasta que de repente su semblante se aliviano y con una triste sonrisa asintió con su cabeza.
-Lo mejor será descansar-. Opinó Deidara ya que el ambiente parecía haberse calmado. -Mañana nos espera un largo día. Hm-.
Sakura levantó una de sus cejas con total duda. Por lo cual Deidara se adelantó a responder. -Aún tengo que cumplir mi misión. Y no se tú, pero no creo que quieras quedarte aquí con Zetsu, Kisame y Tobi-.
-Claro que no, pero ¿ir tras el jinchuriki del Hachibi?-. Dijo con incredulidad la chica.
-Soy parte de Akatsuki Sakura. Y tu mejor que nadie lo sabe… no es como si tuviera opción-.
Aunque la chica guardo silencio en ese momento, sus ojos lo decían todo.
-¡No me mires así!-. Dijo con algo de exasperación Deidara. -Sabes cómo son las cosas, así han sido desde un principio-.
-No desde un principio-. Dijo casi que en un susurró la chica bajando la cabeza.
El rubio pareció quedarse sin palabra alguna, tratar con la chica en esa situación le estaba costando demasiado, pero tenía que dejarle las cosas claras. -Esa es la misión y deberías agradecer que es capturar al jinchuriki del hachibi y no al jinchuriki del Kyubi-. Sakura le dedicó al rubio una mirada llena de furia. -Bueno, ya… tras Uzumaki Naruto-.
La mirada de la chica pareció romperse ante la mención del nombre de su amigo. ¿Cómo tomaría Naruto el que Sasuke se uniera a Akatsuki? ¿Que sentiría al respecto?... de seguro sentía lo mismo que ella sintió… la más grandes de las traiciones.
Deidara no pudo evitar el remordimiento y preocupación ante la repentina actitud de la chica, esos ojos verdes que ahora parecían cristalinos. Nunca había visto llorar a Sakura, ni cuando casi cae de la enorme montaña de rocas cuando eran niños, ni durante sus dos primeros meses como prisionera de Akatsuki, pero parecía que este era el momento en que la chica se iba a quebrar.
-Las cosas mejoraran-. Dijo Deidara, repitiendo lo mismo que hace ya varios años ella le había dicho, mientras levantaba su mano y acariciaba levemente la mejilla de la chica.
Sakura cerró sus ojos con fuerza ante el leve contacto mientras intentaba contener las lágrimas. Quería ser fuerte, pero con todo lo que pasaba le estaba costando demasiado. Sin pensarlo mucho levantó su propia mano y la ubicó sobre la que Deidara usaba para acariciar su mejilla, sosteniéndola en ese sitio.
Varias lágrimas recorrieron las mejillas de la chica hasta que chocaron con las manos de ambos. En ese momento Deidara no se pudo contener más e hizo algo que antes jamás había hecho, dio un pasó al frente y envolvió a la chica en sus brazos intentando consolarla.
Varios minutos pasaron mientras los jóvenes se mantenía en la misma posición, Sakura escondiendo su cara en el pecho del chico mientras él lo permitía envolviéndola y apoyándola con sus brazos. Los sollozos de la chica eran cortos y débiles, de seguro estaba tratando de contenerse cuanto podía. La escena no duró mucho ya que la chica como pudo se recompuso, sabía que con llorar no solucionaría nada, limpiando las lagrimas de sus ojos y alejándose lentamente de Deidara sin aun levantar la cabeza le dijo casi que en un susurro. -Gracias-.
La mirada de Deidara se suavizo al instante, soltando un cansado suspiro dijo por lo bajo murmuro. -¿Qué es lo que voy a hacer contigo? Hm -.
La chica se encogió de hombros mientras aun miraba hacia él piso y respondió. -No lo sé, ¿Qué hacen con los prisioneros en Akatsuki? -.
Por un momento la joven kunoichi pensó que el rubio no tendría respuesta ya que también permanecía en total silencio, hasta que…
-¡¿Qué demonios haces!? ¡Bájame! -. Gritó la chica sorprendida, ya que si bien Deidara no le había dado una respuesta verbal parecía habérsela dado al levantarla del suelo y ponerla sobre su hombro.
El rubio rió levemente. -Ya te lo dije me perdí todas las clases de como lidiar con un prisionero, así que voy a lidiar contigo de la única manera que se hacerlo-.
Deidara avanzó por el corredor con cuidado de no soltar a la chica por mucho que se moviera y sintiendo un tanto de cansancio y dolor de los días anteriores, el ambiente parecía haber mejorado entre ambos hasta que llegaron a su destino en la pequeña cabaña. La habitación en que se estaban quedando.
Tan pronto entraron pudieron ver aun en la oscuridad que el Uchiha ya se encontraba acostado y durmiendo con la cara hacía la puerta, y por ende con la espalda hacía el futón que le correspondía a Deidara. La joven pareja entró intentando hacer la menor cantidad de ruido posible.
La mirada de Sakura pareció engancharse en la cara del pelinegro. Llevaba ya dos noches tan solo observándolo dormir, quien hubiera pensado que cuando se despertara sería una persona tan ruin y desalmada. Empezaba a darse cuenta que después de todo no sabía como tratar o si quiera actuar frente a Sasuke, habían pasado demasiadas cosas no solo durante esos pocos días, sino durante todos esos años. Tal vez el chico que tanto estuvieron buscando ya no existía, o tal vez ya no quedaba mucho de aquella chica que había iniciado años atrás la búsqueda.
-Lo mejor será ir a dormir-. Ofreció suavemente Deidara. -¿En donde está tu futón? -. Preguntó el chico viendo que solo estaban allí el del Uchiha y el suyo.
-Cuando primero llegamos aquí, revise toda la casa, solo habían dos-.
-¿Hm? ¿Cómo? ¿en qué has estado durmiendo todos estos días? -.
La pelirrosa movió sus hombros como restándole importancia y dijo. -Ustedes estaban heridos y los necesitaban más-.
Ahora que lo pensaba, Deidara podía recordar vagamente como cada vez que despertaba durante la noche, la chica estaba allí a su lado, cuidándolo. Bueno a el y al Uchiha, que le había tomado más tiempo el despertar.
-Debes estar bromeando. Hm-. Dijo más para si mismo el rubio mientras rodaba los ojos. Un largo suspiró escapó de los labios de la chica mientras pasaba de largo y se acomodaba en el que había sido su lugar las últimas noches.
-¿Entonces vas a dormir ahí?¿sentada contra la pared?- Deidara le cuestionó
-Shh…- Dijo por lo bajo la chica, indicándole que hiciera silencio mientras afirmaba con su cabeza. La pelirrosa se había sentado contra la pared, justo entre los futones de los dos chicos, que eran separados por tan solo un par de metros.
El ceño de Deidara se frunció levemente, aun así siguió hasta su sitio y se acostó.
Con lo agotada que estaba Sakura apenas su espalda tocó la pared sus ojos se cerraron, mañana sería otro día, por ahora solo le pediría a los cielos que le dieran la fortaleza para enfrentar el día de mañana.
Sus cansados pensamientos fueron interrumpidos por un leve tirón en su pierna.
-¿¡Pero que?!-. Exclamó la chica en su mente cuando sintió que algo, o bueno alguien jalaba de su pierna derecha, haciendo que su espalda se resbalara de la pared y arrastrándola unos cuantos metros por el piso.
-Shhh…- Dijo por lo bajo con una pequeña sonrisa Deidara mientras jalaba a Sakura hacía en y su futón.
-¿Qué demonios Dei-baka?-. Se quejó en un susurró la pelirrosa. El rubio no solo la había jalado hacía el y el futón, sino que ahora la tenía sujeta por la cintura, apretándola contra su pecho mientras estaba de espaldas a él, ambos bajo las cobijas.
-Ambos necesitamos descansar-. Respondió el chico hablando muy cerca del oído de la kunoichi y causándole unos fuertes escalofríos. -Hasta mañana-.
La chica pasó saliva con pesadez, ¡no podía creer el atrevimiento del rubio!
-Dei-baka, suéltame. Esto… no está bien-.
-…-
-¡Deidara!- Susurró con un poco más de fuerza la chica intentando zafarse un par de veces más, hasta que… -Maldición, ya se quedó dormido-. Se lamentaba la chica, con los ojos entre abiertos y tratando de pensar en que hacer, pero cada vez le estaba costando más el solo mantenerse despierta.
-Dei… (aaah *bostezo)…- baka-.
-…-
-Maldito sea él y su futón tan calientito-. Fue el ultimo pensamiento de la chica antes de finalmente caer dormida.
A la mañana siguiente, en horas de la madrugada. El Uchiha se había despertado de un humor de perros, humor que solo había empeorado en cuanto abrió sus ojos y vio la pintoresca escena a pocos metros, por lo que sin el menor de los cuidados el pelinegro se levantó y empezó a alistarse.
-Mmmm-. Dejo escapar Deidara de sus labios mientras parecía olfatear entre sueños el cabello de Sakura. Llamando nuevamente la atención del Uchiha mientras amarraba su espada a su cinturón, y haciéndolo sentir totalmente fuera de lugar. Aun más cuando también entre sueños la chica sonriendo respondió. –Eso hace cosquillas -.
Luego de eso pasaron solo unos cuantos segundos cuando -¡PANG!-
El fuerte ruido hizo que la pareja se levantará de golpe casi que en búsqueda de amenazas.
-¿Qué demonios fue eso?. Hm.- Decía el rubio refregándose los ojos y ya sentado en la cama.
Sakura que estaba en un estado similar al de su compañero miró con extrañeza alrededor, era como si alguien hubiera azotado una puerta, y sin pensar mucho en eso enseguida notó la ausencia de…
-Sasuke-kun-. Dijo por lo bajo con tristeza la chica.
-Amm-. Dijo el rubio levantándose del futón y empezando a recoger sus cosas. -Lo mejor será alistarnos e irnos cuanto antes, especialmente si no queremos lidiar con la buena actitud de tu querido Uchiha-.
Sakura apenas y mantuvo la mirada sobre el futón destendido de Sasuke, saber que lo tenía tan cerca, pero que a la vez estaba tan lejos, le dolía. No sería fácil, pero esperaba poder cerrar en algo las distancia en los días que tendrían de camino hasta la aldea oculta entre las nubes, y mejor aún, hacerlo entrar en razón en cuanto a unirse a Akatsuki, antes de que cometiera una locura.
Deidara salió del cuarto dándole algo de privacidad a Sakura para cambiarse, no tardó mucho en encontrar la cocina y a su nuevo compañero, el Uchiha.
-Ya era hora-. Dijo Sasuke que se encontraba recostado contra el mesón comiendo una manzana.
-Hm. Si, si buenos días-. Dijo con sarcasmo el rubio tomando algo de agua y una que otra fruta, ya que al parecer era lo único que había.
-Como sea, ya vámonos-. Exigió el Uchiha levantándose y empezando a caminar hacía la salida.
Deidara apenas y siguió con su desayuno antes de contestar con simpleza sin siquiera mirarlo. -No podemos, aún falta Sakura-.
El pelinegro se quedó congelado en el sitio. ¿Qué la molestia también iría? ¿Por qué? Levantando la mirada y viendo al rubio la respuesta parecía algo obvia.
-¿Que tienes algún problema con eso? Hm.-. Preguntó Deidara al ver la mirada que le dirigía el vengador
-Hmp. Poco me interesa lo que haga, con tal no se entrometa en la misión-.
-Eso pensé-. Dijo Deidara
El pesado ambiente fue interrumpido por lo que parecían ser rápidos pasos acercándose.
-Lamento la demora-. Dijo la pelirrosa entrando a la habitación y viendo a los dos chicos. El corazón de Sakura pareció estrujarse con fuerza cuando el pelinegro le dedico una fija mirada.
-Mmm. Buenos días Sasuke-kun-. Saludó con nerviosismo
El Uchiha apenas y la miro por unos segundos más antes de empezar a avanzar hacia la puerta, casi que totalmente ignorándola.
La mirada de la chica siguió la figura de su excompañero de equipo casi que hasta la puerta, hasta que…
-¡Piensa rápido!-. La ojijade apenas y tuvo tiempo para levantar la mirada al escuchar la voz del rubio y atrapar lo que fuera que le hubiera lanzado en el aire. -Será un desayuno para llevar-. Dijo el rubio akatsuki pasando por su lado con una pequeña sonrisa, luego de que la manzana que había arrojado casi golpea en la cara a la chica.
El ceño de Sakura se frunció ante la pequeña jugarreta y sin más siguió a los chicos afuera. Llevaban casi que un día de camino en total silencio, cada uno hundido en sus propios pensamientos hasta que…
-Ya casi anochece, lo mejor será fijar un campamento y descansar-. Opinó Sakura ganándose una mirada de extrañeza por parte del rubio y una de molestia del Uchiha. Ninguno disminuyo la velocidad, solo siguieron saltando frente a ella de árbol en árbol.
La cara de Sakura se endureció, ¿Qué acaso ambos idiotas la estaban ignorando?
-¡Oigan!, me escucharon dije que…-
-Necesitamos seguir avanzando si queremos llegar a la aldea oculta entre las nubes cuanto antes-. Contestó Deidara varios metros frente a ella.
La chica frunció el ceño más mientras frenaba de golpe en el sitio que se encontraba. -Necesitan descansar un poco si planean llegar en absoluto-.
Sasuke apenas y le dirigió una molesta mirada desde mucho más adelante sin parar, mientras Deidara si se detuvo unos cuantos segundo antes de darse la vuelta y saltar hasta donde ella estaba. -No me digas que ya estas cansada y que necesitas que te cargue. Hm-. Dijo con burla el chico.
Las mejillas de Sakura se sonrojaron levemente ante el recuerdo de la noche anterior, cuando la había cargado hasta la habitación. -No seas estúpido, solo estoy diciéndoles como médico que sus cuerpos aun necesita descansar para reponerse y más si planean hacer un viaje tan largo y luego cumplir una misión suicida-.
Deidara la miró con extrañeza, en los años que llevaba en Akatsuki nadie se había preocupado por como llegará o saliera de las misiones, siempre y cuando las cumpliera.
-Hm. Supongo que tienes razón-. Respondió el rubio. – Lo mejor será descansar por unas horas antes de seguir, después de todo aun tenemos un día más de recorrido-.
Sakura asintió, sintiéndose mínimamente satisfecha.
-¡Oe! Uchiha… -. Llamó Deidara casi que a la nada, al parecer Sasuke les había tomado bastante distancia. Sin embargo, el rubio y la pelirrosa no tuvieron que avanzar mucho para alcanzarlo ya que al parecer los estaba esperando. -Descansaremos un par de horas antes de seguir-. Declaró Deidara
Sasuke apenas y miró al adolescente con indiferencia, y sin dedicarle siquiera una palabra de afirmación o negación saltó del árbol al suelo y se sentó en pose de meditación.
Deidara lo miró con molestia y algo de incredulidad, definitivamente cada Uchiha era peor que el anterior, luego imitando la acción del pelinegro saltó junto con la kunoichi a tierra firme.
-Lo mejor será buscar algo de comer-. Declaró Deidara.
Sakura asintió y respondió. -Me encargaré de prender una fogata-. Mientras empezaba a caminar entre los arboles buscando algo de leña.
El rubio asintió y sin más desapareció nuevamente entre las copas de los árboles.
El Uchiha que permanecía sentado con los ojos cerrados pareció volver en si luego de unos cuantos minutos cuando lo que solo podía describir como una molesta presencia lo interrumpió.
-¿Qué es lo que quieres... Sakura?-
La chica se acercó con unos pocos leños en sus brazos y sin el mayor cuidado los soltó en el suelo frente al Uchiha mientras lo miraba con detenimiento.
-Necesito hablar contigo-.
Sasuke levanto su mirada lentamente hasta encontrarse con esos enormes orbes verdes que lo miraban más que con duda, con preocupación.
-Hmp. No tengo nada que hablar contigo-.
-Claro que si-. Soltó con total firmeza la chica, después de todo lo que había pasado, lo mínimo que le debía era unas cuantas explicaciones. -¿Quiero que me digas que haces acá?¿Por que de repente decidiste unirte a akatsuki?-.
Sasuke la miró con aburrimiento, por lo cual la chica decidió presionar la pregunta.
-Ya cumpliste con tu objetivo, acabaste con Itachi, es tiempo de que sigas con tu vida y vuelvas a Konoha-.
El cuerpo del chico se tensó ante la mención de Konoha e Itachi.
-Eso no es de tu incumbencia-.
-Claro que lo es, yo… tu… lo que suceda contigo, siempre ha sido de mi incumbencia Sasuke-kun -. Dijo con un deje de tristeza la chica.
-Deja de engañarte Sakura, no lo es. Así como lo que pase contigo no es mi problema-.
Las duras palabras de Sasuke empezaban a hundirse en el frágil corazón de la chica, pero ella sabía mejor, sabia que no sería fácil pero no por eso se rendiría. Necesitaba llegar al Uchiha como fuera.
Verde contra negro, la mirada de ambos parecía atrapado en la del otro. Parecía que tantas dudas, tantos temores, tanto dolor agobiaban a cada uno de ellos.
El crujido de una rama les avisó a ambos ninjas que alguien se acercaba. Sakura giró en seguida hacia atrás y separara su mirada de la del Uchiha. Podía reconocer claramente el chakra que se acercaba, era Deidara.
Cuando la chica volvió a fijar su mirada hacía al frente se encontró no solo con que el sitio que ocupaba el Uchiha ahora estaba vacío.
-Lamentó la demora. Hm – Dijo el recién llegado mirando a Sakura y sosteniendo algo en sus manos. -Lo único que pude encontrar fue unos cuantos conejos. ¿Y el Uchiha?-.
Sakura pareció salir de sus pensamientos ante la mención y levantándose con cuidado apenas y respondió. -Creo que necesita algo de espacio-.
Deidara apenas y miró el desanimado rostro de la chica, no era un idiota, de seguro algo había pasado, algo le había hecho el Uchiha. En todo caso, tenía cosas más importantes en que pensar ahora que al parecer se encontraban finalmente solos, en un sitio relativamente seguro.
-Sakura… Necesitamos hablar-.
-¿Sobre que?-
-Tu, yo... Akatsuki-.
