Más allá que sentirse molesto por la clara falta de respeto de la chica el Uchiha se sintió un tanto extrañado, ¿Qué tan diferente era esta Sakura a la que dejo tiempo atrás en la villa?
Los muchachos permanecieron en silencio por un largo rato casi que ignorando la presencia del otro. Hasta que… -Tu equipo es algo extraño… pero me agrada-. Comentó la chica. Si el Uchiha la escuchó no dio señal alguna de que así fuera ya que ni siquiera se inmutó ante su voz, solo mantuvo su pasiva mirada hacía el frente. -Suigetsu me recuerda un poco a la de Naruto-. Dijo con algo de nostalgia.
Un pequeño bufido se escapó de los labios del Uchiha haciendo que Sakura volteara enseguida, aun así cuando posó su vista en el lo vio tan estoico como siempre. A lo mejor simplemente se lo había imaginado. Sin embargo, no era así, el bufido había sido real por parte del vengador que tan parecidos eran en verdad Naruto y Suigetsu, no solo en estupidez y animosidad sino porque ambos parecían ser un par de pervertidos cuando se trataba de Sakura.
La kunoichi vio desde el rabillo del ojo como Sasuke la ignoraba, aun así, no queriendo darse por vencida. -Debió ser… toda una odisea, viajar con ambos al tiempo-.
-…-
-No solo eso. Tú, Naruto y Kakashi- sensei. De seguro te recordó un tanto los viejos tiempos…los buenos viejos tiempos-. Rio por lo bajo y casi que sin gracia la chica, pensando lo que se había perdido. Aun así, Sasuke ni se inmutó por el comentario o la remembranza que este le trajera. La kunoichi dio un pequeño suspiro alistándose para conversar con su monólogo, pero Sasuke la irrumpió al levantarse, el no quería estar allí, no mientras ella insistiera en hablarle sobre el pasado.
Sakura levantó su cabeza como un resorte ante la reacción del muchacho ¿acaso había percibido algo que ella no? -¿Sucede algo?-
El Uchiha cruzó sus brazos sobre su pecho y con el aburrimiento que lo caracterizaba contestó. -Hablas demasiado. Es una molestia-.
La cabeza de la chica y su mirada se agacharon en ese momento, no importa cuanto tiempo pasara o cuanto hubiera crecido, esas palabras, especialmente de parte del pelinegro la seguían hiriendo.
-Yo… lo lamento-. Susurró Sakura con tristeza.
Aun así no tuvo mucho tiempo de pensar en aquello o en una forma de retomar el momento con Sasuke, ya que una voz muy conocida la llamó. -Sakura. -La voz del recién llegado era un tanto dura, casi acusatoria. -¿Qué haces aquí, con el Uchiha?-.
La pelirrosa dio un largo suspiro y giró lentamente para encontrarse con Deidara, quien ahora se encontraba de pie junto a ella, en la misma rama mirándola fijamente con el ceño ligeramente fruncido ¿Qué podía decirle que no infiriera que estaba haciendo lo que más prometió evitar?, molestar a Sasuke.
Por su parte el vengador observaba desde el rabillo del ojo el intercambio entre Sakura y Deidara, claramente al rubio no le hacía la menor gracia encontrarlos juntos, esperaba que ahora que había llegado el otro Akatsuki pudiera dar por terminado el molesto momento.
-Emm, yo… estaba haciendo guardia-.
Deidara no pudo evitar que una de sus cejas se levantara en señal de incredulidad. El pelinegro estuvo a punto de soltar un bufido ante la mala excusa. La medic-nin era una terrible mentirosa, o bueno al menos ante ellos.
- Uchiha parece tenerlo cubierto. Hm-. Respondió Deidara sin siquiera mirarlo. -Mañana será un día largo, vamos a descansar-.
Aun así, la chica no hizo ni el menor movimiento que indicara que obedecería la "sugerencia. Sakura miró hacia abajo y mientras mordía su labio con cierto nerviosismo expresó. -Está bien, yo puedo montar guardia hoy ya que Sasuke-kun lo hizo anoche, el necesita desc…-
La frase de la chica fue interrumpida por un pequeño gruñido del pelinegro, que llamó enseguida la atención de ambos jóvenes, más cuando fue proseguido por lo que pareció ser una pregunta. -¿Enviaste el mensaje?-.
Deidara quien ahora tenía su mirada fija en el Uchiha pareció pensarlo por un momento. ¿Debería informarle que no solo envió un mensaje, sino que recibió uno?... No, lo mejor sería asegurarse de que decía este y que tan conveniente era que Sasuke lo supiera. Por lo cual el rubio simplemente asintió con un leve movimiento de cabeza.
Luego de esto, en un abrir y cerrar de ojos, el Uchiha desapareció de la rama y re apareció en el suelo. Ganándose una mirada de duda por parte de la joven pareja que seguía en el árbol.
-Ya que tienen cubierta la guardia-. Dijo sin más Sasuke entrando a la carpa que debía ser la de Sakura y Deidara y dejándolos un tanto atónitos. El Uchiha los acababa de dejar sin un lugar donde dormir, y lo peor desde el punto de vista de Deidara, era que la misma Sakura era quien lo había causado.
El rubio soltó un cansado suspiro y se desplomó en el tronco junto a la chica, que permanecía en silencio observando la carpa en que había entrado el pelinegro. -Bien, supongo que lo haremos, ya que no tenemos en realidad un sitio a donde dormir. Hm-.
Sakura volteó su vista hacia donde Deidara, sabía que el rubio no acostumbraba a desvelarse haciendo guardia ya que sus creaciones podían hacerlo por él, así que con una pequeña sonrisa casi que de disculpa sugirió. -Podríamos encontrar un buen lugar, hojas y…-.
-Pensé que moríaaaas por hacer guardia-. Dijo con un tanto de irritación el rubio. -¿O no es por eso que estabas despierta a estas horas… con el Uchiha? Hm-.
Sakura sintió como la mirada del Akatsuki le quemaba un hoyo por el lado de la cabeza, definitivamente no se iba a librar tan fácil como creyó en un principio. Así que tomando un poco de aire y girando con toda la calma que pudo para encarar al rubio le explicó. -Era apenas justo que alguien más se ofreciera a relevar a Sasuke-kun. Probablemente el no confía en mi o mis habilidades ya que solo aceptó el relevo una vez llegaste-. Deidara miró a Sakura con algo de duda. No pudo evitar sentirse un tanto mal ante esa última frase de la chica, quien claramente aun se sentía poca cosa ante las desestimaciones del Uchiha. -Y bien, ahora que estas aquí, podemos simplemente hacerlo a tu manera. Yo personalmente me siento segura con tus creaciones, pero lo haremos como tu quieras-.
El silencio empezaba a inundar el ambiente. Deidara no podía evitar sentir cierta molestia luego de encontrar a la kunoichi a solas con Sasuke, francamente no le gustaba verlos juntos por más de una razón, aun así, tampoco podía ignorar la tristeza que parecía invadir a Sakura desde que la encontró allí con ese imbécil. De seguro algo le había dicho para ponerla así, y él no quería ser otro idiota sumándole a sus angustias. Así que dando un largo respiro se acercó a la chica y tomando parte de la cobija con la que esta se cubría, la jaló hacia el para también cubrirse y dijo. -Está rama no está taaan mal-.
Sakura sonrió levemente mientras se acomodaba junto a Deidara para compartir la manta, agradeciéndole internamente por no cuestionarla más al respecto y simplemente brindarle su calidez.
Dentro de la carpa de Sasuke, el pelinegro intentaba acomodarse lo mejor que podía, sin embargo le estaba resultando un tanto complicado. ¡Maldita fuera la molestia y su característico aroma a vainilla y cerezos que invadía la mitad de la pequeña carpa! Lo peor es que si trataba de escapar del aroma rodando sobre si mismo hacia el otro lado de la tienda, percibía el característico olor a arcilla de Deidara. Francamente no sabía cuál era peor. Tal vez lo peor era ese sitio en la mitad donde ambos olores se mezclaban. Era simplemente muy molesto.
Afuera la pelirrosa y el rubio habían permanecido en silencio, cada uno en sus pensamientos acerca de ese día y los días por venir. Sin embargo, Sakura decidió romper el silencio con una pregunta que venía rondando su mente desde hace horas. -¿Qué decía el mensaje que enviaste a la base?-.
Deidara pareció volver al presente con la pregunta, pero le tomó unos momentos ubicarse en el tema. -Amm, simplemente un pequeño informe de la situación y el plan a seguir para los siguientes días. Hm-.
-Ya veo-.
El rubio miraba atentamente a la chica, parecía ser que la respuesta no había sido lo suficiente para satisfacer su curiosidad ya que podía ver como las dudas aun rondaban por su mente.
-Les dije que nos habíamos unido con el grupo de Sasuke y el tiempo estimado que nos llevaría la misión-.
Sakura giró hacía el chico, aun con dudas en sus ojos. Por lo cual el chico entendió que tenía una pregunta diferente. Cosa que solo comprobó cuando la chica finalmente inquirió. -¿Has tenido alguna noticia de Kisame, Madara o de algún otro miembro de Akatsuki?-
El chico se extrañó ante el repentino interés de Sakura por sus compañeros de Akatsuki. Sin embargo, viendo no solo la duda sino que la angustia pudo entender a donde iba tanto interés. -Amm, quieres saber si ha pasado algo con el Kyubi-. Más que una pregunta fue una afirmación, por lo cual Sakura simplemente lo miró con sus enormes ojos esperando su respuesta. Deidara soltó un largo suspiro lleno de cansancio, vaya que la chica debía estar preocupada si ni siquiera lo había corrido esta vez al llamar a su amigo "el Kyubi". Tal vez no era lo mejor o lo más indicado, pero el ninja de la roca no sentía como si debiera esconder cosas de Sakura, después de todo ella sabía todo lo que sucedía por lo cual no dudó en sacar el mensaje que había recogido para abrirlo allí mismo.
Los ojos de Deidara y Sakura se deslizaron por el pequeño pergamino mientras leían el contenido. El mensaje decía como el Kyubi había desaparecido de la aldea de la hoja y nadie parecía saber su paradero, por lo cual "Tobi", quien para ahora sabían que era Madara, esperaba que luego de que atraparan al Hachibi se conociera la afiliación del menor de los Uchiha con Akatsuki y esto atrajera al Kyubi, sino deberían usar a Sakura definitivamente para atraer al contenedor del nueve colas.
Deidara no mas y podía imaginarse la forma en que "Tobi" utilizaría ahora a Sakura para atraer al Kyubi, viendo que la sutileza hasta entonces no había funcionado. Se alegraba más que nunca de haber llevado consigo a la chica, pero ahora estaba más que decidido a alejarla de Akatsuki.
Sakura pudo sentir un gran alivio, al menos por el momento Naruto no había sido capturado. En cuando a lo demás en el mensaje era solo un recordatorio de cómo debía evitar a toda costa que Sasuke continuara con esa locura.
La noche avanzó en total silencio después de aquello, sin el menor de los percances. Tan pacifico fue todo que pocas horas después Deidara y Sakura se quedaron dormidos, apoyándose en el enorme tronco del árbol y compartiendo la pequeña manta.
El día siguiente no fue muy diferente al anterior, retomaron su camino a toda velocidad acortando la distancia entre ellos y su objetivo. Caída la tarde optaron por detenerse a re abastecer en un pequeño pueblo. Tan pronto entraron a este Sakura sintió una enorme emoción, el sitio rebosaba de vida con sus habitantes, casas y tiendas. Hace mucho que la medic-nin no estaba alrededor de personas normales, es decir personas que no fueran criminales rango S y que de seguro estarían en el libro Bingo. Por un momento no pudo evitar pensar en su hogar, Konoha, haciendo que sus ojos y sonrisa brillaran como hace mucho no lo hacían.
Deidara que caminaba junto a la chica pudo ver la emoción reflejada en sus verdes ojos, y como si esa alegría fuera contagiosa, el muchacho empezó a sonreír también, definitivamente ese era un ambiente mucho más tranquilo, relajado, diferente.
Sasuke y su equipo caminaban enfrente de Sakura y Deidara sin prestarles mayor atención. Estaban más enfocados en lo que debían hacer mientras estuvieran allí y en sus propios pensamientos.
-Lo mejor será dividirnos-. Comandó Sasuke haciendo que el grupo se detuviera.
Deidara asintió y complementó. -Tu y tu grupo pueden ir por provisiones, nosotros buscaremos una posada para pasar la noche-.
Sasuke frunció el ceño ante lo dicho por el rubio. -Yo no soy mandadero de nadie. Ustedes pueden ir por provisiones, yo buscaré la posada-. Y sin más empezó a caminar adentrándose más al pueblo.
El rubio apenas y rodó sus ojos, esa maldita actitud Uchiha. Aun así, el era un miembro de Akatsuki, no se rebajaría tampoco a hacer de mandadero. -Ya escucharon, vayan por provisiones-. Le dijo a Hebi mientras tomaba el camino que había tomado el Uchiha para adentrarse al pueblo. -Les enviaremos un mensaje con nuestra ubicación o la kunoichi sensor puede ubicarnos-.
Hebi y Sakura miraron al rubio con algo de confusión, quien tan solo se detuvo un segundo para girar y mirar a la la pelirrosa. -¿Y tú que esperas?¿Qué te cargue?.Hm- Se burló Deidara haciéndola sonrojar levemente y hacer un pequeño puchero sabiendo que al rubio no le pesaría hacer ese show solo por molestarla. -Vamos-.
La medic-nin rodó sus ojos y cruzando sus brazos sobre su pecho siguió al rubio dejando a Hebi atrás también.
-Baka-. Se quejó la pelirrosa alcanzando al rubio para caminar junto a él.
-¿Qué acaso querías ir por las provisiones?-. Se burló nuevamente el chico
-Pues tampoco me hubiera molestado-.
-Si, si… bueno no te preocupes, luego puedo conseguirte algún mandado para que hagas y te sientas útil-.
La chica estaba por replicar, pero antes de que siquiera pudiera abrir la boca, algo aterrizó con fuerza frente a ella, a sus pies, haciendo que la pareja se detuviera en seco.
-¡OUCHH!- Se quejaba un pequeño niño de 5 años a lo mucho frente a Sakura.
-¿Te encuentras bien?-. Preguntó enseguida la chica agachándose para ayudarlo.
Aun así, el niño pareció asustarse ante el inminente contacto de quien lo iba a ayudar a levantar. -¡NII-SAN!-
Y como por arte de magia, otro niño, de unos 10 años, apareció de la nada saltando al ataque de la pelirrosa.
-¡NO TOQUES A MI HERMANITO! HYAAAAA!- Gritaba mientras lanzaba una patada voladora hacia la chica, patada que nunca impacto ya que Deidara lo detuvo sin esfuerzo en el aire.
-HERMANO!- Lloraba el pequeño aun en el suelo al ver a su hermano atrapado a manos del rubio. -¡DEJA NI-SAN!-
Sakura y Deidara observaban el panorama con algo de duda, en verdad era una escena extraña por no decir menos. Los dos pequeños parecían totalmente alterados y no entendían ni por que.
-Calma, calma. Nada malo va a pasarte a ti ni a tu nii-san-. Tranquilizaba la joven kunoichi al pequeño mientras se arrodillaba frente a él ofreciéndole la mano y dedicándole una hermosa sonrisa. El pequeño pareció deslumbrado por el momento, ahora que la veía bien, quien le ofrecía su ayuda era una muy hermosa señorita.
Deidara apenas y levantó un poco más al niño que había capturado, no parecía nada apacible, menos cuando al ver al rubio tan cerca intentó lanzarle, sin el menor éxito, un puño directo al rostro. -Habla por ti, porque creo que este requiere que le enseñen algo de modales. Hm-. Amenazó el ninja de la roca frunciendo el ceño.
Sakura rodó los ojos mientras ayudaba al pequeño a ponerse de pie. -No le pongas atención. Lo único que debe asustarte de Dei-baka es su fea cara de pocos amigos-.
El pequeño niño estuvo a punto de sonreír ante el comentario, sin embargo su sonrisa se volvió un gesto de dolor cuando intentó levantarse, al parecer la caída no había sido nada suave.
-Umm, pero que tenemos aquí-. Dijo Sakura viendo como al chico parecía haberse lastimado el tobillo. -¿puedo?-
El pequeño pareció pensarlo por unos segundos mientras trataba de contener sus lágrimas, aun asi algo le decía que esa hermosa señorita no le haría daño asi que sin más asintió y le permitió examinarlo bajo la mirada de Deidara y su hermano.
-Parece una torcedura de tobillo y unos cuantos raspones-. Diagnosticó la medic-nin. -No te preocupes, te curaré en un segundo-.
El pequeño abrió los ojos de sobre manera y más cuando las manos de Sakura empezaron a brillar de un tenue color verde. -Wowww… pero como… ¿es usted una hechicera?-.
Sakura encontró el comentario bastante tierno e inocente, asi que rió levemente mientas ponía sus manos a la obra.
-Serás idiota-. Dijo Deidara con burla y rompiendo la ilusión -Es una medic-nin-.
Sakura curó al niño en unos pocos minutos y luego lo ayudo a levantar. -¡Taran! ¡Como nuevo!-.
El pequeño se levantó lentamente y luego de comprobar que en verdad ya nada le dolía sonrió ampliamente. -¡Gracias señorita!-.
-No hay de que. Pero de ahora en adelante anda con más cuidado-.
El chico asintió vigorosamente con su cabeza. -jiji eso mismo me dice siempre mi onii-san-.
Sakura se levantó y volteó a ver al hermano mayor del chico aún en las manos de Deidara. -Escucha a tu Onii-san, estoy segura que el solo quiere lo mejor para ti-.
El hermano mayor quien mantenía la mirada fija en Sakura simplemente asintió, pero sin perder su temple serio.
-Dei-kun, ya puedes soltarlo-.
-Umm, no lo sé-. Dijo Deidara con una sonrisa un tanto maliciosa. -No le he dado la lección a este chiquillo grosero-.
-Dei-kun…-
-Como sea-. Dijo finalmente soltándolo. -A ver si aprendes modales o al menos afinas tus habilidades niño-.
El chico lo miró con resentimiento, pero aun así prefirió girar y agachando levemente la cabeza se dirigió a la medic-nin. -Lamento si quise atacarla, gracias por curar al baka de mi otouto-.
Sakura sonrió ampliamente y se agachó para quedar a su nivel. -Quieres mucho a tu hermanito, ¿no es así?-. El niño miró hacia otro lado como si la cosa no fuera con el, ganándose una sonrisa aun más amplia por parte de Sakura. -Bien, el tiene suerte de tener un tan buen hermano mayor, así que no solo procura que el no se meta en problemas, sino tú también intenta no tenerlos, ¿sino quien lo va a ayudar?-
El chico asintió. Y sin más ambos hermanos retomaron su camino bajo la mirada alegre de la pelirrosa. El rubio por su parte también sonrió pero más que por los pequeños niños, por la medic-nin, su forma de actuar era algo que simplemente le llegaba al corazón. Se sentía feliz con tan solo estar cerca de ella. La pequeña Sakura, vaya que había crecido y de que manera, era una gran kunoichi, médico y por sobre todo persona. No sabía como o porqué realmente, pero se sentía …. orgulloso.
Sasuke había visto toda la escena desde un poco más lejos mientras preguntaba direcciones para la posada más cercana. Sin notarlo se había quedado no solo presenciando lo sucedido, sino que hasta había alcanzado a entender algo de las palabras que Sakura le dedicaba a los chiquillos, palabras que de una u otra forma le habían llegado.
Itachi, su nii-san ya no estaba. Nunca fue de los que necesitó ayuda realmente, pero cuanto daría por tener la de su hermano ahora. No queriendo pensar más en ello, les dio una última mirada y prosiguió su camino.
Deidara y Sasuke no fueron los únicos que detallaron la tierna escena, más de un transeúnte que pasaba por allí lo hizo.
-¿Una medic-nin?-
-Así parece. Aunque, me parece algo familiar… solo que no recuerdo bien de donde… mmm-.
-Medic-nin, pelo rosa, ojos verdes… lo tengo!, ¿Qué no es esa Haruno Sakura?-
-Aa, ¡Pero claro que lo es! Y si mal no estoy es una de las mejores medic-nin del país del fuego. Vi unos anuncios que decían que estaba desaparecida, es más había una gran recompensa por ella-.
-¿Una gran recompensa?¿estás seguro?-.
-Aa-.
-Umm, eso es… bastante interesante-.
Sakura y Deidara continuaron su camino hasta donde les indicaron que quedaba la posada más cercana, por no decir la única en el pueblo. No fue una sorpresa cuando encontraron a Sasuke en la recepción, al parecer un tanto disgustado.
-Lo siento Joven, tal como le dije antes, solo tenemos dos habitaciones libres-. Se disculpaba el dueño de la pensión un tanto temeroso ante la fría mirada del Uchiha.
-Solo dos habitaciones. Hm- Dijo Deidara llegando junto al pelinegro quien pareció ni siquiera determinarlo.
-Bueno, no es como si no pudiéramos compartir-. Ofreció con amabilidad Sakura intentando aplacar el ambiente, ya que claramente Sasuke estaba molesto, y como no, el chico odiaba compartir hasta el aire que respiraba con los demás.
-Supongo que tu y yo tomaremos una, Hebi puede tomar la otra. Hm-. Dijo Deidara como si no fuera la gran cosa.
Sin esperar más, Sasuke tomó de un manotazo una de las llaves dejando la otra para Sakura y Deidara. Los chicos no dijeron nada, simplemente se acercaron al aparador por su llave para luego proceder a su habitación.
Sasuke no perdió el tiempo, viendo el número de habitación en su llave, la 118, se dirigió a esta. Tan pronto abrió la puerta lo primero que vio fue la única cama que había en toda la mitad del cuarto, una cama doble. Sin pensarlo mucho tiró sus cosas sobre esta. -Hmp. Jugo, Karin y Suigetsu pueden dormir en el piso-
Pocos minutos después Sakura y Deidara llegaron a su habitación, la 119. En cuanto la abrieron se sorprendieron por lo amplio del cuarto.
-¡Vaya! ¡Dos camas dobles!- Dijo con emoción la chica dejándose caer sobre la más cercana y soltando un cansado suspiro.
-Bueno al menos el Uchiha consiguió habitaciones decentes. Hm-. Reconoció el rubio quitándose su capa y tirándola sobre la otra cama.
No pasó mucho tiempo antes de que Hebi llegará con las provisiones a la posada.
-Umm, somos demasiados en esta habitación. Le pediré a Sakura que me de asilo en su cuarto ¿alguien sabe que número es?-. Anunció un emocionado Suigetsu, aun así ninguno allí pareció ponerle atención, menos cuando Karin empezó a fastidiar al Uchiha.
-No entiendo porque no podemos compartir la cama Sasuke-kun! es lo suficientemente grande para los dos-. Intentó por milésima vez la pelirroja, sin embargo como antes, no tuvo el menor resultado, ya que Sasuke siguió recostado con los brazos tras su cabeza y los ojos cerrados.
Jugo se mantenía en total silencio mirando la única ventana en la pequeña habitación. Sabía que eventualmente esos dos se calmarían, o eso esperaba, empezaban a darle una jaqueca.
-Saben, de camino para acá vi un restaurante de ramen, no le digan a Naruto si es que lo volvemos a ver, pero ¿alguien quiere cenar allá? olía increíble!-. Comentó Suigetsu.
-Suena bien-. Dijo Jugo levantándose para salir, lo mejor sería comer algo y tomar un poco de aire. -¿Karin vienes?-
La pelirroja estaba sentada frente a la cama donde descansaba el pelinegro esperando que este le cediera la mitad, viendo tal oportunidad lo primero que pensó fue en negarse.
-Yo me quedo aquí... después de todo no tengo hambr...-. Por desgracia para la chica su propio estómago la delató en ese momento, interrumpiendo su comentario y haciendo que se ganara una burlona mirada de Suigetsu y hasta de Jugo. -Mmm... ejemm ejmm-. Intentó cubrir el sonido fingiendo toser. Pero no sirvió de nada, por lo cual se resignó a simplemente levantarse e ir con los otros dos.
Tan pronto los tres salieron del cuarto Sasuke soltó un cansado suspiro, abrió los ojos y se sentó de lado en la cama. Al fin un poco de paz!. O eso pensó hasta que su mirada se clavó en una de las paredes, más exactamente la pared que compartían con el cuarto número 119.
Por su parte Sakura dormitaba cómodamente en su cama, hace mucho no tenía un sitio tan cómodo para dormir y más para si sola. No había querido ni levantarse de allí desde que llegó a la habitación, más sabiendo que se marcharían temprano al otro día y que quien sabe cuando más podría volver a tener una cama calientita.
Deidara había descansado un rato, pero sabía que no podría dormir hasta darse al menos una rápida ducha, ya que hace mucho no tenía la oportunidad. El rubio se levantó de su cama, al ver a la pelirrosa tan feliz y profunda sonrió para si mismo y tratando de hacer la menor cantidad de ruido se deslizó hasta el baño.
Sakura estaba tan profunda que ni siquiera notó cuando Deidara entró al baño, encendió la ducha y mucho menos cuando segundos después de eso se abrió lentamente la ventana de la habitación para darle paso a alguien. -Muy bien Haruno Sakura, espero que la recompensa por ti sea buena, por que francamente es un desperdicio entregar a tal belleza-.
En el cuarto del lado Sasuke intentaba pensar en lo que vendría en esos siguientes días, aún tenían bastante camino que recorrer. Sin embargo sus pensamientos fueron interrumpidos por un extraño golpeteo. -¿Que diablos es eso?-. Pensó para si mismo intentando reconocer el molesto sonido. -Viene... de la habitación de junto-. El chico fijó su mirada en la pared por un momento, como si con mirarla con intensidad fuera a llegar más rápido a una respuesta, cosa que solo funcionó hasta que activó su sharingan. Si bien su KG no le permitía ver a través de objetos como lo haría el Byakugan, le daba una idea de las amenazas que habían al rededor al ser capaz de leer los movimientos de chakra. Y vaya que los movimientos de chakra que observó le dieron una idea de lo que ese ruido en la habitación conexa era. -Que demonios...-.
En la habitación continua, Sakura había abandonado sus pacíficos sueños en cuanto sintió como de golpe un peso aplastaba su torso y algo frío apuntaba a su garganta. La chica abrió los ojos de golpe para encontrase con la cara de un total desconocido sonriendole con la mayor malicia posible. La kunoichi apenas y empezó a sobresaltarse y a forcejear cuando. -Shh shh... calma linda, no queremos que ocurra una desgracia-. Amenazó el sujeto apretando un poco más la cuchilla que tenía sobre el cuello de Sakura.
La chica frunció el ceño inmediatamente, ¿quien diablos se creía ese sujeto? y más aún ¿quien creía que era ella para dejarse intimidar de esa manera?
El sujeto levantó su otra mano y con esta lentamente acarició el rostro de la chica, mientras removía unos de los mechones rosados de su rostro. -Vaya que eres bella, Haruno Sakura, los panfletos de desaparecida no te hacen justicia-.
La chica sintió como su estomago se revolvía no solo por el contacto sino por la mirada que le dedicaba aquel asqueroso hombre. Aún así Sakura hizo porte de toda la calma que le quedaba para preguntar. -¿Quien eres y que quieres de mi?-.
Desde su lado de la pared Sasuke mantenía la vista fija hacia la otra habitación. Al parecer los sonidos que escuchó, se debía a un pequeño forcejeo sobre la cama, ¿como no lo supo antes? claramente habían sido ruidos de resortes rechinando y la cabecera del mueble golpeando la pared por el movimiento. ¿Y como estaba tan seguro?, pues bien, su sharingan le dejaba reconocer la "linda" pose en la que estaba su excompañera de equipo al parecer con su nuevo compañero de Akatsuki según sus redes de chakra.
No había que ser un genio para entender lo que el duo estaba haciendo. El pelinegro no supo por que, pero le estaba costando controlar su KG, ya que aunque sabía que debía hacerlo no podía simplemente desactivarlo. Sus puño se cerraron con fuerza, algo dentro de el parecía empezar a hervir, pensar en Sakura y Deidara en tal situación era menos que placentero.
Ya que al parecer no podría desactivar su sharingan desvió levemente la mirada, sin embargo algo más del otro lado de la pared le llamó enseguida la atención. -¿Hay una tercera persona en la habitación?-. Sasuke podía reconocer una tercera red de chakra a pocos metros de las otras dos, que por lo movimientos que realizaba parecía estar tomándose un baño. Es más, ahora que se fijaba bien, esa red de chakra parecía más familiar, la había visto un par de veces más, incluso en batalla. Era la de Deidara. ¿Pero entonces quien demonios estaba con Sakura o mejor dicho... sobre Sakura?
Sasuke apenas y volvió su mirada a la primera escena para ver como la chica parecía llevar todo su chakra a sus pies para patear a quien fuera que tuviera encima, no solo empujándolo con fuerza sino que haciéndolo atravesar la pared que Sasuke miraba con tanta atención.
Gracias a los cielos el joven Uchiha había visto venir el golpe, sino de seguro hubiera sido aplastado por el hombre atravesando la pared y los escombros que caían ahora de esta. Segundos después de que el hombre cayera en el suelo una muy molesta Sakura entró por el agujero recién hecho.
-Eso te enseñara a ponerle las manos encima a una mujer-. Escupió la chica con asco e ira mientras se acercaba de nuevo al ahora semiconsciente hombre y lo levantaba del cuello. -Y más a querer pasarte de listo con una kunoichi-.
-¿Que demoni...?- Intervino Deidara saliendo apenas con una pequeña toalla alrededor de su cintura y escurriendo agua, cuando se encontró con la pintoresca escena. Sakura apenas y giró la cabeza al escuchar al rubio. Sin embargo la simple vista la hizo sonrojarse y soltar al hombre para taparse la cara y los ojos.
-¡Cúbrete Dei-baka!-
Aun así Deidara apenas y miró desde el otro lado de la pared como Sasuke encendía su sharingan y levantaba con violencia al hombre que Sakura antes sostenía del cuello. Parecía ser que el Uchiha lo ahorcaría por la fuerza con que lo sujetaba. Sin embargo, el destino y el pelinegro le tenían algo mucho peor deparado a ese sujeto, quien ahora se encontraba atrapado en el tsukuyomi de Sasuke, sufriendo mil veces la peor de las torturas.
Una hora después cuando los demás integrantes de Hebi volvieron al cuarto se encontraron con el resultado de la inesperada situación.
-¿Entonces, un sujeto intentó secuestrarte por una recompensa?-. Sakura asintió a lo dicho por Suigetsu. -¿Y lo golpeaste a través de la pared, creando ese agujero entre tu habitación y la nuestra?-.
Sakura asintió nuevamente. El ninja de agua miraba de un lado a otro, analizando la escena y los daños.
-¿Y donde esta ahora el sujeto?-. Preguntó Jugo
-Bueno, luego de que yo lo hice volar a través de la pared, Sasuke lo capturó en un genjutsu-. Dijo la chica deduciendo a partir de lo que había visto, ya que francamente no le costaba que había hecho el Uchiha, solo supo que con una mirada de su sharingan lo había dejado en estado catatónico. - Luego de eso una de las aves de Deidara lo sacó por la ventana y se lo llevó, ya que no queríamos hacer más escándalo sacándolo por la puerta de enfrente-.
-¿A donde lo enviaste?- Preguntó Karin con curiosidad mirando al ex-ninja de la roca.
El rubio, que ya se había vestido, bufó por lo bajo y con una gracia oscura respondió.-Al sitio que merece-.
Nadie quiso indagar que sitio sería ese, pero todos se daban una idea por la forma en que lo había dicho.
-Vaya... ¡en verdad nos perdimos toda la acción por ir por un estúpido ramen!-. Se quejó Suigetsu.- Ahora solo me queda una pregunta...¿¡Por que demonios su cuarto es el doble de grande y tiene dos camas dobles! mientras el nuestro es una jodida lata de sardinas!?-.
El detalle no había pasado desapercibido para Sakura y Deidara, pero sabían mejor que andar quejándose cuando no les convenía. Aun así, miraron a Sasuke esperando la respuesta, ya que el era quien había escogido los cuartos.
El Uchiha sintió como una por una las miradas de sus compañeros empezaban a posarse sobre el, por lo cual simplemente se limitó a responder. -Cuestiones de suerte-. Y sin más se dirigió a su cama. Estaba más que listo para dormir, especialmente después de el show que había tenido que presenciar esa noche.
Todos vieron con incredulidad como el pelinegro se acostaba en la única cama en su habitación y les daba la espalda para desentenderse.
-Emm bueno... este, ya que ahora todos estamos en el mismo cuarto, ¿que tal si comparten sus camas?-. Sugirió Suigetsu viendo al rubio y a la pelirrosa, ya que sabía que Sasuke nunca compartiría la suya.
Sakura sonrió con incomodidad, a ella no le molestaba compartir, pero ya se imaginaba la guerra que se armaría al menos con Deidara si le ofrecía compartir cama a Suigetsu.
-Yo estaré bien en el piso con una cobija- Dijo Jugo viendo la incomodidad de la medic-nin y acostándose a dormir enseguida.
-Emm... Tal vez podamos compartir-. empezó Sakura sintiéndose culpable de dormir sola en una cama tan grande mientras los demás no tenían un sitio cómodo para hacerlo. Sin embargo, alguien la interrumpió.
-Suigetsu deja de quejarte, has dormido en peores sitios que el piso-. Gruñó Sasuke desde su sitio sin siquiera moverse.
El peliblanco rodó los ojos. -Pero si Sakura me comparte su cama no tendré que hacerlo-.
-pff. Eso no va a suceder- Soltó el ninja de la roca. -Sakura y yo podemos compartir una y ustedes...-
-¡Ni de broma pienso compartir cama con el sushi andante!-. Interpuso Karin
Sakura miró con duda como Karin y Suigetsu empezaban a pelear. Deidara apenas y los miraba con molestia ¿En que momento se había metido en ese circo? Una venita en su cabeza estaba a punto de estallar.
-¡BUENO YA! Si no pueden decidirse de una buena vez pueden dormir en el piso en su lado de la habitación. Hm-. Dijo Deidara antes de ir a su propia cama y acostarse. Sakura estaba cansada y también quería ir a dormir cuanto antes, por lo cual luego de pensarlo por un momento decidió que lo mejor sería dormir con Deidara y que ellos dos se las arreglaran con la otra cama.
Luego de media hora más de pelea Suigetsu y Karin se resignaron a compartir la cama que Sakura había dejado libre. Todos se encontraban acostados y durmiendo pacíficamente. Bueno, todos menos Sasuke que luego de un tiempo se giró lentamente y con cuidado para encarar la pared que daba a la otra habitación, por unos segundos observó como Sakura dormía tranquila y apaciblemente en la misma cama que Deidara. Un destello rojo pasó por los ojos del Uchiha ante la vista, mientras las palabras de Suigetsu de hace tan solo unos días se repetían en su mente. "El no es su prometido, asi que no es como si tuviera algo que decir al respecto". ¿Como que no era su prometido? ¿entonces como explicaba esa extraña relación entre ambos, no solo eso, las palabras de Madara al llamarla así, el hecho de que ella nunca lo negó?. En todo caso, que le importaba a él. Sakura podía hacerlo que se le diera la gana y a el no debía importarle en lo más mínimo. Ella era solo una molestia. El recuerdo de hace unas pocas horas, cuando pensó que la chica estaba... haciendo ciertas cosas con Deidara en la otra habitación lo invadió derrepente llenándolo de ira. Volvió a enfocar su mirada en la cara relajada y durmiente de la chica, y asi como la rabia llegó, se fue, dejandole solo la incertidumbre de sus repentinos e inexplicables cambios. -Umm, maldita molestia-.
