-A donde diablos crees que vas...-.
El sonido se perdió en el bosque, pero esa conocida voz, de seguro era Deidara reclamándole a Sakura por haberse marchado así. La chica soltó un cansado suspiro, era obvio que el rubio se preocupaba por ella, tanto como ella por él y a decir verdad eso era… problemático. Es decir, una respetada kunoichi de Konoha preocupándose de esa forma por un Akatsuki, parecía algo sacado de un mal chiste. Los pensamientos de la medic-nin fueron rápidamente interrumpidos cuando sintió como alguien se acercaba a gran velocidad.
-¿Sasuke?-.
Minutos atrás el Uchiha apenas y había visto como Sakura desaparecía entre la vegetación antes de que su cuerpo sin siquiera pensarlo tomo el mismo camino. El grito de Deidara apenas y lo había hecho pensar en lo que ocurría. ¿a donde diablos iba? La primera respuesta vino a su mente en cuanto casi choca de frente contra la medic nin, mientras está llamaba su nombre y lo miraba con sorpresa, la chica era débil y de seguro seguía necesitando protección.
El Uchiha no se molestó en devolverle la mirada o siquiera detenerse, solo siguió marcando el camino que debían seguir tan rápido como pudo hasta el pueblo. La pelirrosa se limitó a seguirlo en silencio.
Tal como lo había establecido Sasuke, había un pueblo a un poco más de una hora de distancia, Sakura pareció vibrar con la sola expectativa de entrar, sin embargo, justo antes de que diera un paso dentro un fuerte agarre en el hombro la hizo detenerse en seco.
-¿pero que…?- Empezaba a cuestionar la chica girándose para ver como quien la tenía sujeta era ciertamente el Uchiha.
-Hmp. No puedes simplemente entrar así-. La ojijade levantó una ceja con duda, no entendía el repentino cambio de actitud cuando el muchacho claramente no había hecho más que ignorarla todo el camino. -Nos encontramos muy cerca de Konoha, podrían reconocerte-.
Y como un baldado de agua la realidad cayó sobre la chica, si alguien la reconocía, las cosas se complicarían. El silencio empezaba a pesar mientras la chica pensaba en lo dicho, podría usar un jutsu y simplemente cambiar su apariencia, pero así mismo eso podría llamar la atención de cualquiera ninja que estuviera en el pueblo y sintiera el cambio en sus redes de chakra.
-¿Traes contigo la capa?-. Preguntó con su típico desinterés el Uchiha
-¿Cuál cap…?...-. Lo había olvidado por completo luego de lo acontecido el día anterior, ella tenía en su maleta la capa de Sasuke, ya que no había tenido oportunidad de devolvérsela. Sakura asintió mientras la sacaba de su maleta bajo la mirada del Uchiha.
-Será suficiente- comentó el chico.
-¿Pero tu…?-
-Hmp. No tengo necesidad de entrar allí-. Respondió el pelinegro mientras se daba la vuelta de nuevo hacia el pequeño bosque que los rodeaba.
Y sin más el ninja desapareció entre los árboles, dejando a una dubitativa medic-nin. ¿Por qué había ido hasta allá si ni siquiera pensaba entrar al pueblo?
No quiso perder más el tiempo en dudas que no podía resolver de momento así que sin más pensarlo se cubrió con la oscura tela y entró al sitio. La joven medic-nin recorrió tan rápido como pudo las diferentes tiendas buscando todo lo necesario para curar a Deidara, su última parada fue una tienda de hiervas medicinales.
-¿Está seguro que no tiene ni una pequeña rama de Sauce Blanco?-. Preguntó por tercera vez Sakura al dueño de la tienda.
-Lo siento señorita, simplemente no hemos tenido la mejor cosecha esta temporada. Pero como le digo está otra planta es igual de…-
-Jumm. No quiera pasarse de listo, yo se lo que esa planta es, y se que en verdad no sirve para lo que usted dice-.
-¿¡Que estás insinuando a caso muchachita? ¿Que no se lo que vendo en mi tienda!?-
-Al contrario, creo que lo sabe muy bien y pretende aprovecharse de los que no lo saben-. Respondió con un tanto de hostilidad la encapuchada. Sabía que no debía llamar la atención, por eso se sintió algo aliviada cuando una tercera persona intervino en la pequeña disputa.
-Si lo que necesita son unas cuantas ramas de Sauce Blanco, yo puedo ayudarla con eso-.
Sakura y el tendero voltearon en seguida para encontrarse con una pequeña anciana, la cual Sakura no tardó en reconocer. -Señora Akimi-. Dijo la chica por lo bajo, había curado a la mujer hace menos de un año, siempre le pareció una mujer bastante curiosa, pero amable.
La anciana apenas y ajusto sus lentes intentando ver más de cerca a la encapuchada, aunque analizando su contextura y su voz no fue difícil para ella tampoco recordar y reconocer a la chica. -¿Haruno-san?-.
Aunque no fuera obvio debido a la capa que llevaba, la sonrisa de la pelirrosa relució como hace mucho no lo hacía. -Lo mejor será hablar en otra parte-. Pidió la chica mientras salía de la tienda con la anciana. -Es una verdadera sorpresa encontrarla aquí-. Dijo Sakura una vez estuvieron afuera.
-Eso digo yo, no es todos los días que uno encuentra a la mejor medic-nin de Konoha en un pueblo como este-.
-En realidad solo estoy de paso, haciendo unas cuantas compras-.
La anciana notó las bolsas en las manos de la chica, todas parecían llenas de implementos médicos, por lo cual no fue difícil para ella inferir. – ¿Algún herido que necesita su ayuda?-
La sonrisa de la chica empezó a flaquear. -Algo así-.
-No me sorprende-. Dijo con amabilidad la anciana, sabía lo entregada que era la chica a sus pacientes. -Como dije en la tienda, si necesita un poco de Sauce Blanco…-
-Se lo agradecería eternamente-.
-Claro, es lo menos que puedo hacer por usted Haruno-san, después de todo, no estaría aquí si no fuera por usted y sus cuidados. Dígame en donde se está hospedando y le llevaré las hojas tan pronto como pueda-.
-Mmm… a decir verdad, no me estoy quedando dentro del pueblo, la persona que estoy atendiendo está de hecho a unos cuantos kilómetros de aquí-.
La anciana frunció el ceño, sabía que ese era el único pueblo en las cercanías. -Es decir, ¿en el bosque?-.
Sakura no pudo evitar sentirse terrible al pensar en el pobre Deidara herido y a la intemperie. -Algo así-.
-No parece un buen sitio para una persona enferma-.
-Lamentablemente no tengo otro sitio para tratarlo-.
-Si que lo tiene, puede llevarlo a mi casa-. Aunque el ofrecimiento parecía caído del cielo la chica sabía que no debía aceptarlo, después de todo no era una buena idea entrar a un pueblo con 5 ninjas renegados, especialmente de Akatsuki; sin embargo, las siguientes palabras parecieron cambiar todo el análisis. -Si bien yo no vivo en el pueblo como tal, mi casa está a tan solo media hora hacía el sur-.
Los ojos de Sakura brillaron con emoción, no solo no tendrían que arriesgarse entrando al pueblo, sino que en realidad la casa de la anciana estaba más cerca de Deidara que el pueblo mismo.
-¿Está segura señora Akimi?, no me gustaría molestarla, ya que no solo sería yo y el enfermo, sino otras…. 4 personas-. Dijo Sakura.
La anciana apenas y movió los hombros sin darle real importancia. -Mi casa es bastante grande, y no es como si recibiera visitas muy seguido, será un honor el poder ayudarla en algo Haruno-san-.
Aunque Sakura supiera que especialmente Sasuke no estaría encantado con la idea, era lo mejor por el momento, más pensando en que se encontraban en el país del fuego con un lastimado Deidara. La anciana le dio las indicaciones pertinentes a la joven médico para llegar a la casa, y sin más cada una partió por su camino.
Por su parte Sasuke empezaba a impacientarse, Sakura llevaba poco más de una hora dentro del pueblo.
-Lamento la de…-. Dijo la chica saltando al mismo árbol que estaba el Uchiha.
Este apenas le devolvió una rápida mirada y un típico -Hmp-. Antes de darse la vuelta y tomar el camino de regreso. La pelirrosa soltó un cansado suspiro, no sería Sasuke si no fuera así, lo mejor sería esperar a llegar al campamento para hablar con los demás sobre los arreglos que había hecho para esa noche.
Cuando llegaron al campamento y se encontraron con los demás, el ambiente parecía un tanto turbio.
-Sasuke-kun! Que bueno que volviste-. Dijo Karin con alivio al verlo y casi arrojándose a el. Sin embargo, el Uchiha siguió derecho ignorándola en absoluto.
Sakura llegó pocos segundos después por lo cual pudo observar la escena, aun así, no le dio mayor importancia, tenía mejores cosas en que pensar.-Dei-kun…¿Cómo te encuentras?-.
El semblante del ex ninja de la roca pareció mejorar levemente cuando divisó a la pelirrosa estaba sana y salva y eso, por desgracia eso no lo aliviaba en el momento del todo. -Tenemos que movernos cuanto antes-. Respondió el rubio levantándose con dificultad.
-Pero que dices… primero necesito…-. Protestó la chica yendo en su auxilio.
-¿Dónde están Jugo y Suigetsu?-. Preguntó el Uchiha recién notando su ausencia y cortando a la chica.
-Están implantando pistas falsas, hace un rato empecé a percibir leves chakras en la cercanía, en un principio pensé que podían tratarse de simples animales, aldeanos o niños, pero luego recordé el truco que usaron Naruto y Hatake la primera vez que los encontramos-
-Ninjas de la hoja-. Estableció Sasuke, resumiendo las preocupaciones de Karin y acertando.
-Tenemos que movernos de aquí cuanto antes, es peligroso mantenernos a la intemperie tan cerca de Konoha-. Comentó Karin
Esa era una realidad inminente, pero una mayor que no podían obviar, era el estado de Deidara. El Uchiha chasqueó la lengua con fastidio, ya se imaginaba lo que diría Sakura sobre mover a Deidara y continuar el viaje cuanto antes. Por lo cual, lo que dijo la chica lo tomó por completo de sorpresa.
-Tienen razón, es peligroso mantenernos aquí por más tiempo …. Yo… tengo una solución-.
No fue la mejor solución, ni la que el Uchiha e incluso Deidara hubieran preferido, pero parecía ser la única viable de momento. Luego de una rápida explicación por parte de Sakura sobre su conocida que vivía cerca el grupo optó por tomar ese camino.
Deidara apenas y podía caminar, por lo cual tuvo que apoyarse en Sakura a cada paso. No tomó mucho tiempo para que Suigetsu y Jugo se reincorporaran y menos en que encontraran la casa de la anciana.
El grupo se detuvo aun en las copas de los arboles mientras observaban a unos cuantos metros su lugar de destino. Era una casa rústica en la mitad del bosque, serviría para reposar al menos por esa noche y mientras Sakura terminaba de curar a Deidara. Se podía observar como frente a la casa una pequeña anciana tendía ropa con total tranquilidad.
-Es aquí- Dijo Sakura viendo con una leve sonrisa a la señora Akimi.
-Hmp-. El Uchiha activo su sharingan, no por que Sakura confiara el lo haría también. -Karin-.
La pelirroja saltó a la misma rama que el Uchiha. -Parece estar sola, tampoco puedo sentir ningún tipo de chakra alrededor-.
Sakura rodó los ojos, por el amor a todo lo bueno, que no veían que solo era una pobre anciana, si alguien debía desconfiar sería ella, no el grupo de criminales rango S en el libro Bingo.- Esperen aquí, iré a avisarle que llegamos-. Dijo la ojijade mientras quitaba con cuidado el brazo de Deidara de sus hombros y sin más saltaba hasta donde la anciana.
-Sakura-san-. Saludo la mujer apenas la vio llegar.
-Señora Akimi-. Respondió la chica retirándose la capa negra para que la mujer pudiera ver su sonrisa.
No pasó ni siquiera un segundo cuando dos jóvenes aparecieron de la nada detrás de Sakura, sorprendiendo a la pequeña anciana. Eran Sasuke y Deidara.
La pelirrosa giró a verlos con duda. ¿Que no podían esperar ni un segundo?. En todo caso lo más molesto era ver que Deidara parecía no escuchar nada de lo que ella le decía respecto a su salud, ese salto aunque corto, pudo terminar muy mal para el ninja en ese estado.
-En verdad lamento molestarla señora Akimi, pero necesitamos un sitio cuanto antes-.
La anciana no era medico ni nada por el estilo, pero el mal estado de Deidara era más que obvio por mucha seriedad y compostura que el muchacho quisiera demostrar, especialmente cuando empezó a respirar con dificultad y las vendas en su torso empezaron a teñirse de sangre.
-No hay problema, síganme por aquí-
La anciana llevó a Sakura a un cuarto donde la pelirrosa empezó a atender a Deidara, mientras los demás miembros de Hebi se acomodaron en la pequeña sala a descansar y esperar. Cada uno parecía estar en su propio mundo hasta que dos horas después Sakura hizo acto de presencia.
-¿Qué tal se encuentra?-. Preguntó Jugo aun sintiéndose culpable por el estado del chico.
La pelirrosa llevó su mano a su frente para secar el sudor -En unos días estará como nuevo-.
El ambiente pareció empezar a alivianarse con las palabras y la ahora presente sonrisa de Sakura. Hasta Sasuke que se mantenía al margen mientras limpiaba su espada Kusanagi para pasar el tiempo pudo sentirlo. Por lo cual no tardó en decir. -Partiremos mañana en la mañana-.
La medic-nin pareció pensarlo por un momento, no era que le encantara la idea, pero era un milagro el que Sasuke hubiera de por si aceptado esperar por una noche. -Bien-.
-Sakura-san, ¿Cómo se encuentra el muchacho?-. Dijo la anciana llegando.
-Mucho mejor señora Akimi, en verdad no sabe cómo le agradezco…-
La anciana pudo ver como el semblante de Sakura estaba mucho más animado ahora, era obvio que en verdad le preocupaba ese rubio.
-No tiene porque hacerlo. En verdad el merito debe ir solo a usted… poner tal esfuerzo en curar a ese chico-.
La kunoichi sonrió más ampliamente. -En todo caso, le agradezco su hospitalidad, no la molestaremos por mucho más tiempo, partiremos mañana a primera hora-.
-¿Tan rápido?-
La medic- nin asintió con algo de lastima. -Tenemos… otro sitio al que ir-.
-Umm ustedes ninjas, siempre con su apuro. Bueno, por lo menos déjenme ofrecerles una apropiada cena-.
-En verdad no tiene que…-
-Insisto, es lo mínimo que puedo hacer por la mejor medic-nin de Konoha, que digo, para esta entonces debe ser la mejor del país del fuego sino es que del mundo-.
La pelirrosa se sonrojó. -Gracias señora Akimi, por lo menos déjeme ayudarla en la cocina-.
La anciana asintió mientras seguía acompañada de Sakura, bajo la mirada de los miembros de Hebi.
-Fiuu…-. Silvo Suigetsu cuando las dos mujeres desaparecieron de la estancia. -La rosadita en verdad tiene lo suyo, es médico, pelea, cocina, es amable y hasta trae muerta a las abuelitas-.
Jugo asintió enseguida recordando como la actitud de Sakura no había cambiado con él aun después del incidente. Se había dedicado a buscar soluciones en vez de culpables y problemas, esa chica en verdad era especial.
-Yo no le veo nada de especial-. Refuto Karin, empezaba a molestarle toda la atención que recibía Sakura, especialmente por parte de Sasuke, aun no podía creer que este se hubiera marchado, así como así detrás de la chica ese día.
Por su parte el Uchiha, parecía no inmutarse por las palabras de sus compañeros, ya que para el, el que Sakura fuera amable, buena, servicial, etc., más que una ventaja, estaba seguro que sería su propia perdición. Esos adjetivos solo describían a alguien…débil.
La señora Akimi y Sakura pasaron lo que quedaba de la tarde preparando una increíble cena. Mientras la anciana servía todo en la mesa la medic-nin fue por Deidara, quien para entonces ya debía de estar despierto.
-Vaya! Hace mucho no veía tanta comida tan deliciosa en un solo sitio!- Exclamó Suigetsu sentándose a la mesa.
Los demás miembros de Hebi se sentaron y observaron el gran festín. Definitivamente esa sería una noche para recordar.
Sasuke se sentó en total silencio mientras sus ojos recorrían la mesa, todo se veía bastante bien, pero lo que más llamó su atención fue el plato frente a Suigetsu.
-Uuu! Onigiris de tomate!-. Dijo el ninja de agua aventando su mano para tomar uno. Aun así su extremidad fue interceptada por un leve golpe de la anciana.
-No es de buena educación empezar sin que todos estén en la mesa-. Dijo la señora Akimi ya que aun faltaban Sakura y Deidara. -Además, Sakura-san se esmeró mucho haciendo esos onigiris, lo mínimo que podemos hacer es dejarla tomar el primero-.
Suigetsu miró con molestia a la anciana, pero aun así sintió que tenía algo de razón. No pensó mucho en ello ya que un segundo después aparecieron Deidara y Sakura en el comedor. A decir verdad, la medic-nin tenía razón, el chico de akatsuki había quedado como nuevo, lo único que denotaba su anterior estado de convalecencia eran las vendas que aún lo envolvían en ciertos sitios.
-Lamentamos la demora-. Anunció una feliz Sakura tomando un asiento al tiempo que Deidara. -Itadakimasu!-
Los demás siguieron el ejemplo y tomando sus palillos empezaban a llenar sus platos. Aun así nadie parecía ser capaz de ir por los onigiris después de lo dicho por la anciana.
Sakura pudo ver como los ojos de Sasuke miraban de medio lado el plato de onigiris de tomate, lo cual la armó de valor para sonreír, levantar la charola y ofrecerle uno al Uchiha. Después de todo, los había hecho especialmente para él. El detalle no pasó desapercibido para los demás, es más todos parecieron quedarse congelados esperando la reacción del Uchiha. Sasuke nunca había sido alguien amable o que aceptara bien la amabilidad, el mismo se cuestionaba como debía actuar sintiendo las miradas sobre él. Aun así viendo frente a el su platillo favorito, el cual tenía ya años sin probar decidió no pensarlo mucho más.
Con un simple -Hmp-. tomó uno de los onigiris y lo llevó a su boca bajo la mirada expectante de Sakura. No tardó mucho en terminar su primera ración, la chica quería preguntarle que le había parecido, pero no sabía si sería capaz o si el siquiera respondería. La pregunta se respondió casi que sola cuando el pelinegro estiro su brazo para tomar otra porción de onigiris.
-KYAAA!- Celebró internamente Sakura, en verdad se había esmerado en ese platillo, sabiendo que en su juventud era el favorito del joven Uchiha. Fue una victoria interna, pero no por eso una menos significativa.
Sasuke por su parte apenas y miró de reojo a la chica que estaba sentada frente a él, parecía más feliz que de costumbre. No le dio mucha importancia, prefería disfrutar de sus onigiris. Suyos porque definitivamente no dejaría que nadie más los tocara, ni siquiera Sakura, sin importar cuanto esfuerzo…. Ahí fue cuando la idea lo golpeo por completo … - ¿a Sakura nunca le gustaron mucho los onigiris, que acaso…los hizo para… ella recuerda que era mis….?-.
La idea en la mente de Sasuke fue cortada por una voz que al parecer intentaba iniciar una conversación en la mesa.
-Y dígame Sakura-san, ¿Cómo va todo por Konoha?-. Preguntó la anciana llamando la atención de los demás.
Sakura sonrió lo mejor que pudo, ni ella misma lo sabía, llevaba meses lejos de la aldea, pero eso no necesitaba saberlo aquella mujer.-Muy bien, señora Akimi, todo en orden-.
-Me alegra oír eso. A veces escucho rumores sobre los problemas que tienen en la aldea y no puedo evitar pensar en usted y esos dos muchachos que siempre la acompañaban…. ¿Cómo eran sus nombres?... Nato y… Sid ammmm….-. Dijo la anciana recordando su estadía en el hospital de Konoha.
Sakura sonrió con calidez recordando también sus días en la aldea y especialmente a sus dos compañeros de equipo. -Naruto y Sai-.
-Claro! ¿Cómo se encuentran esos dos apuestos jóvenes? ¿Siguen siendo tan atentos y dedicados?-. preguntó con un dejo de picardía la anciana.
-Siempre lo serán-. Respondió con algo de tristeza la chica, no quería mentir, hace mucho no los veía, pero sabía que ellos nunca cambiarían. Vaya que los extrañaba.
Hebi apenas y miraban con soslayo a la chica, hasta ellos que habían compartido poco tiempo con Naruto y Sai sabían cuan extraños, pero a la vez especiales eran esos chicos, cuanto significaba Sakura para ellos, no dudaban que ellos significaran tanto también para la chica.
-y… si no le molesta que le pregunte…¿por cual de ellos se decidió?-. Dijo la ancianita haciendo que Sakura se atorara con su comida.
-¿Disculpe?-
-Je… No tiene que actuar conmigo Sakura-san, esos dos muchachos son un excelente partido para cualquiera, jóvenes, apuestos, ninjas de la hoja. ¿No me diga que decidió no quedarse con uno de ellos, si bien recuerdo como la seguían a todas partes?-.
Una venita se formó en la frente de Sakura. -Si, lo hacían para volverme loca-.
-¿Eso significa que ninguno de ellos es su novio?-. Preguntó con un deje de decepción la anciana.
Todos en la mesa parecían pendientes de la respuesta de pelirrosa, unos claramente más que otros.
-Entendería que fuera Naruto… bueno ni tanto, ¿pero el tal Sai!?- Exclamó Suigetsu tratando de imaginárselos juntos. En el poco tiempo que Hebi viajo con Kakashi y su equipo, Sai le pareció el más extraño de todos.
Deidara podía ubicar perfectamente al tal Naruto en su mente, es decir era el Jinchuriki del 9 colas, ¿pero quien demonios era Sai?
-No, Naruto y Sai, son mis compañeros de equipo, es más son… mis mejores amigos-. Respondió finalmente la medic-nin intentando actuar cortésmente con la anciana. Francamente, si no fuera porque ella había sido quien formulo la pregunta, la respuesta hubiera sido… diferente, un poco más tosca y hasta violenta.
-Ya veo-. Repuso la anciana, aun no pudiendo creer que alguien como la Haruno estuviera soltera. – Entonces, ¿su novio es uno de estos muchachos?-. Completó mirando a los chicos que estaba en la mesa, mientras pensaba para si. -Apuesto que es el rubio que curó con tanto esmero o… el que se está comiendo los onigiris de tomate, ya veo porque los hizo con tanto esfuerzo si ni siquiera ella iba a comer-.
La cara de Sakura era todo un poema, ¿de donde sacaba la mujer ese tipo de comentarios? -Yo… yo no tengo novio señora Akimi-. Dijo la chica sonrojándose y volviendo a su comida como tratando de terminar con el tema.
La anciana no pudo evitar notar la reacción de Sakura, ni como los ojos de varios de los chicos en la mesa parecían casi que hundirse en ella tras su respuesta. -Pero eso no significa que no haya alguien… especial en su vida-. Dijo sonriendo la anciana, haciendo sonrojar más a Sakura y hasta atorarse con la comida.
Ni la tos de Sakura, ni la mano de Deidara sobre su espalda ayudándola se hicieron esperar. La pelirrosa miró como el ex -ninja de la roca la miraba con curiosidad y algo de preocupación. ¿Había alguien especial en su vida? Se cuestionó la chica para si misma, sin poder evitar que sus ojos se desviaran hacía al frente por un segundo mientras aun tocía para encontrarse con el Uchiha frente a ella ignorando la situación.
-Déjeme traerle algo de tomar Sakura-san-. Dijo la anciana viendo la escena con gracia y levantándose de la mesa.
-¿Te encuentras bien?.Hm-. Preguntó Deidara cuando la chica pudo retomar el aire.
Sakura asintió. -Si, gracias… es solo que….-
-Esa anciana hace las mejores preguntas-. Dijo Suigetsu mientras la observaba y se rellenaba de comida. La chica le dedico una mirada llena de molestia, una cosa era ser tolerante con la anciana, pero no por eso toleraría las estupideces de Suigetsu en ese momento. Estaba por responderle algo cuando el Uchiha se levantó de la mesa llamando la atención de los demás allí, al parecer ya había terminado con su cena.
-Partiremos al amanecer-. Luego de eso desapareció en el corredor.
No pasó mucho tiempo para que todos terminaran su comida y se retiraran a sus habitaciones. Deidara acompaño a Sakura hasta su pieza.
-¿Estás segura que quieres quedarte sola en está habitación? Hm-. Preguntó el rubio, a decir verdad se sentía más seguro teniendo a la chica donde pudiera verla.
-¿Qué acaso es tu forma de decir que ahora te da miedo dormir solo?-. Se burló la chica
Deidara rodó los ojos con cansancio, necesitaba un poco más de descanso, especialmente para seguir el recorrido mañana. -Sabes a lo que me refiero-.
Sakura soltó un cansado suspiro, claro que lo sabía. -Lo que pasó con Jugo fue un accidente, dudo que Hebi en verdad tenga malas intenciones para con nosotros-.
-Hm. No solo lo digo solo por ellos-.
-Si, definitivamente la señora Akimi representa una gran amenaza-. Dijo con ironía la chica.
El rubio se encogió de hombros en respuesta. -Todo en este territorio representa una gran amenaza-.
-No es como si yo no pudiera cuidarme sola-. Renegó nuevamente la chica. El rubio sabía que una vez entraban en ese tema solo llegaría a perdidas, Sakura pensaba que el la calificaba de incapaz, así que no queriendo prolongar más la pelea…
-Bien, estaré al final del pasillo. Hm-
Sakura sonrió sintiendo la batalla ganada. -Que descanses Dei-kun-.
-Hm-. Sin más el ninja de la roca se retiró.
Sakura entró a su habitación y con un enorme suspiro se dejo caer en la suave cama. Estuvo al menos 30 minutos en la misma posición, mirando el techo y pensando en todo lo que estaba viviendo, viajar con forajidos, por voluntad propia, mientras sus amigos morían de preocupación, definitivamente no era la mejor situación. Solo esperaba poder mejorar en algo las cosas, sino para ella, para los demás.
-Lo mejor será dormir-. Pensó la chica levantándose y yendo hacia la esquina donde estaban sus cosas para cambiarse de ropa, aun así, algo llamó primero su atención. -Es cierto, la capa de Sasuke-kun, debo devolverla-.
Sasuke se encontraba acostado de la misma manera que Sakura hace unos minutos, sobre su cama sopesando todo lo que hacia o más bien lo que debía hacer. -Esto está tomando más tiempo del que pensé. Necesito concretar mi venganza… pero hay demasiados obstáculos-. Pensó recordando a Naruto, quien de seguro se interpondría en sus planes de destruir Konoha. - Y demasiadas distracciones-. Analizó pensando ahora en Sakura.
Y como con su mente la hubiera llamado, pudo detectar un leve movimiento frente a la puerta de su habitación, por el chakra, sabía que se trataba de la pelirrosa. Un cansado suspiro dejo los pulmones del Uchiha.
Sakura llevaba consigo la capa para devolvérsela, pero no fue sino hasta que llegó frente a la puerta del Uchiha y vio la luz apagada que contempló la posibilidad de que el chico ya estuviese dormido. - Lo mejor será dejarla colgada en la manija-.
Estando ya decidida la chica fue a apoyar la capa negra sobre la manija, cuando está se corrió de repente. Los ojos de Sakura se abrieron de la impresión al ver que la puerta se había abierto frente a ella y mucho más al Uchiha mirándola fijamente del otro lado.
-Emmm… este yo…- Empezó perdiendo sus palabras de momento. De seguro la había sentido afuera de su pieza y eso lo había alertado, era tan estúpida. Los ojos negros de Sasuke estudiaban a la chica frente a el, parecía haberse quedado sin palabras. -Lamento molestar tan tarde, yo… quería devolver esto -. Dijo finalmente estirando sus manos para ofrecerle la capa. Los ojos del chico se centraron en el objeto, con que eso era. Sin decir nada el Uchiha recibió la prenda, listo para cerrar la puerta y volver a su cama, sin embargo, antes de que lo lograra…-Gracias-.
Sasuke apenas observó por un leve segundo a Sakura antes de cerrar la puerta, la chica portaba esa misma sonrisa, esa misma sonrisa que conocía desde los 12 años, esa que era solo por y para él. Con un leve asentimiento de cabeza respondió antes de encerrarse de nuevo en su habitación, dejando a la chica afuera con una sonrisa aun mayor. A su manera Sasuke había reconocido su agradecimiento y eso la hacía feliz.
A la mañana siguiente el equipo partió tal como lo habían planeado. Deidara se encontraba mucho mejor, aunque listo aun para una pelea o algo por el estilo al menos ya podía valerse por si solo para recorrer el camino. Todos iban tan rápido como podían, estaban en una zona de alto riesgo al encontrarse aún más cerca de Konoha que él día anterior, esperaban que de seguir a ese paso pudieran dejar el país del fuego esa noche.
El día había transcurrido tal y como le gustaba a Sasuke, sin contratiempos, eso hasta que empezó a atardecer.
-No estamos solos-. Dijo Karin llamando la atención de todos sin que se detuvieran. Todos miraban a sus alrededores estando totalmente alerta.
-¿Cuántos?-. Preguntó Sasuke activando su sharingan y desenfundando a Kusanagi.
La chica ni siquiera pudo responder cuando varios kunais y explosiones se hicieron presentes haciendo que el grupo se separara para evitarlos.
Jugo y Suigetsu saltaron frente a Karin, ella era una kunoichi sensor, no realmente una luchadora, por lo cual quedaba en ellos el protegerla. No muy lejos de allí Sasuke esperaba el siguiente ataque, por su posición era obvio que pelearía solo. Mientras Deidara y Sakura se mantuvieron juntos.
El ataque a Sasuke y a los demás miembros de Hebi comenzó de forma simultánea. Todo ocurría tan rápido que para Sakura era difícil ver que pasaba sin dejar descubierto a Deidara. El rubio empezó a desenvolver la venda de una de sus manos, pensando en iniciar su ataque, pero la pelirrosa lo detuvo sosteniendo su brazo. -No estás en condiciones-.
-Tsk. Tonterías. Hm-. Respondió el chico sintiendo como alguien se acercaba a ellos. Definitivamente era cuestión de tiempo para que también se vieran involucrados en la pelea.
Ni Sasuke ni Jugo se contenían en sus ataques, así fue como prontamente acabaron con sus oponentes, quien finalmente cayeron al suelo vencidos bajo la mirada de todos los demás. Los ojos de Sakura se abrieron de sobremanera al ver que se trataba de dos anbus. Mientras de sus labios apenas escapó la primera palabra que vino a su mente. -Konoha-.
La chica no tuvo tiempo de reponerse de la impresión cuando un tercer anbu apareció justo en frente de ella, sin embargo, este anbu a diferencia de los otros dos, no se lanzó a matar, es más apenas y se quedó mirando a la chica por lo que pareció una eternidad.
Cada segundo parecía aumentar la tensión en el ambiente, mientras todos esperaban el siguiente movimiento del anbu. ¿Cuál sería su siguiente movimiento?, habían demasiadas posibilidades, pero ninguno pudo prever lo que efectivamente ocurrió.
-Sakura-. Dijo el anbu suavemente casi que como un suspiro de alivio.
Tan pronto la chica escucho esa voz, bajó por completo la guardia. -¿Sai?-.
Todos miraban con recelo la escena, la pelirrosa no podía ser tan crédula de confiar en un anbu. O eso pensó la mayoría hasta que este mismo dio un paso al frente acercándose a la chica mientras se retiraba la máscara y mostraba su rostro.
La cálida sonrisa de Sakura se amplió cuando vio que efectivamente se trataba de su amigo, Sai.
Ninguno de los presentes terminaba de digerir la situación en que se encontraban, habían pasado de una seria confrontación con ANBU a lo que prometía ser un emotivo reencuentro.
-Te encuentras bien-. Repitió Sai, casi como reafirmando que lo que sucedía era real y dando otro paso para acercarse, alertando aún más a los demás. -Naruto y Kakashi…han estado muy preocupados por ti…- prosiguió mirando a la chica, pero sin perder detalle de toda la demás situación que los rodeaba. – Y por lo que me explicaron…sobre lo que siento… yo también-. Terminó casi que con escepticismo el chico, claramente aun no entendía del todo las emociones humanas, pero era algo que Sakura siempre había encontrado más peculiar y tierno que molesto.
Los ojos de la kunoichi brillaron más ante tal declaración, así que sin pensarlo mucho empezó a caminar hacía el ANBU también. -Lo lamento Sai, no quise preocupar a nadie. Yo estoy bien-. Afirmó la chica tratando de reconfortarlo.
Los ojos de Sai recorrieron a la chica de pies a cabeza como confirmando tal afirmación, para finalmente asentir levemente. Sin embargo, rápidamente los ojos de Sai recayeron sobre la persona tan solo unos pasos detrás de Sakura que tampoco parecía perderlos de vista a el ni a ella.
-Akatsuki-. Soltó con un tono casi que despectivo el pálido Anbu mirando con desde a Deidara mientras empuñaba su espada, listo para un ataque.
Aunque el rubio no se encontrara del todo bien, adoptó una pose que indicaba estar listo para una batalla, que de no ser por la intervención de Sakura de seguro hubiera iniciado.
-No Sai… detente el…-
-Es un Akatsuki-. Soltó con ponzoña el ANBU manteniendo sus ojos en el rubio aunque el cuerpo de Sakura intentara interponerse en la mitad del camino. –Recibimos reportes de que estaba merodeando los bosques del país del fuego… junto a otros miembros no identificadosi-.
El aire pareció faltarle a la kunoichi por el momento antes de empezar a contestar -No es lo que crees, el… ellos no-.
Sin embargo, los titubeos de la chica fueron interrumpidos por el mismo ANBU que intentaba entender la situación. – Por las descripciones que recibimos, parece ser que los miembros no identificados son Hebi. ¿por que viajan con un Akatsuki?-.
-Tsk-. Chasqueó la lengua el Uchiha, de todos los ANBU de la hoja tenían que cruzarse con ese. Lo mejor sería acabarlo ahí y ahora antes que siguiera haciendo más preguntas que no le correspondían, por desgracia como en todos sus últimos planes, la pelirrosa insistía en entrometerse
-Sai, todo esto tiene una explicación...-.
La atención del Anbu volvió a centrarse en la ojijade, era momento de actuar no de hablar. -Tan pronto regresemos a la aldea...-
La mirada de la chica se opacó en ese momento.
Cada paso de Sai hacía Sakura parecía hacer aumentar la tensión en el ambiente, más teniendo en cuenta que el Anbu no perdía de vista a Deidara, a decir verdad poco le importaba la razón del Uchiha y su grupo para estar allí, lo único en su mente de momento era regresar a Sakura a casa.
Sai extendió una de sus manos hacia la chica mientras con la otra empuñaba su espada estando listo para cualquier ataque.
La medic-nin apenas y observaba la mano de Sai con escepticismo, ¿Qué tan fácil sería simplemente tomarla y dejar todos sus problemas atrás?, sus cavilaciones no duraron más que un par de segundos. No, ella no podía simplemente abandonar a Deidara ni a Sasuke, jamás, eran tan importantes para ella como lo eran sus amigos en Konoha. Con remordimiento la chica rechazó la mano del Anbu -Yo… lo lamento Sai, por ahora no es posible-.
La tristeza en la voz de Sakura y la forma en que parecía no poder alejarse más del Akatsuki hicieron que el pelinegro malinterpretara la situación. -Solo es uno y parece estar lastimado, estoy seguro que entre los dos podemos-
-Jmm-. Bufo con algo de gracia Deidara ante el comentario.
-No es por eso Sai, lo que sucede es que…-. Dijo con temblorosa voz la chica mirando de medio lado a sus demás acompañantes. Lo cual Sai tomó como una seña de la chica ante la presencia de Sasuke.
-No se que hace el Uchiha y su grupo aquí, pero podrás seguir buscándolo después junto con Naruto, por ahora la prioridad es…-
-Déjame adivinar, eliminar al Akatsuki y regresarla a ella sana y salva a Konoha. Hm…. Más fácil dicho que hecho-. Interrumpió con gracia Deidara, pensando en cuanto le había insistido ya a Sakura que regresara a Konoha.
El comentario del rubio, fue tomado como un desafío por parte del ANBU que sin pensarlo más se lanzó al ataque. Sakura apenas y tuvo tiempo de reaccionar, lo que menos quería era una confrontación entre los chicos, no solo por el estado en que aún se encontraba Deidara, sino porque no había forma que Sai entendiera la situación, la única posibilidad en esa pelea era que alguien saliera gravemente herido sino es que muerto.
El rubio apenas y pudo esquivar el ataque de Sai.
-SAI DETENTE!...- Gritó la chica intentando interponerse nuevamente, sin embargo era como si tanto Deidara como Sai la evitaran.
Las cosas empezaban a complicarse ya que tanto Sai como Deidara enviaban sus diferentes creaciones al ataque causando bastante estruendo en lo que hasta hace poco era un pacifico bosque.
Durante la pelea Deidara había intentado tomar un poco de distancia del grupo para poder detonar con más libertad sus bombas, parecía haber funcionado ya que el Anbu casi que sin pensarlo lo había seguido.
-Parece que este es el momento. Hm-. Analizó el rubio mientras empezaba a formar un dragón con su arcilla, de seguro con eso podría deshacerse del molesto Anbu.
Sasuke y su grupo se habían mantenido al margen al ver como los chicos alejarse y la joven medic-nin desesperadamente intentar seguirles el paso. Aun así el Uchiha no perdía detalle aunque fuera a la distancia gracias a su Kekkei genkai. -Hmp. Si siguen así será cuestión de minutos para que otro escuadrón Anbu detecte la batalla-.
Sakura corría tan rápido como podía entre los árboles, Sai y Deidara le habían tomado bastante ventaja al ir cada uno en una de sus aves. -¿Dónde diablos están? ¿que está pensando Deidara, apenas y puede mantenerse de pie, mucho menos entrar en una batalla… pero… que demonios es eso-. La pelirrosa pudo observar a lo lejos como en el aire empezaba a formarse un enorme dragón de arcilla. No cabía duda que era una de las bestias de Deidara, pero lo que realmente la descolocó fue ver como Sai se dirigía sin recato alguno directo hacia esa bestia a toda velocidad sobre una de sus aves de tinta.- NO!...Que demonios cree que hace! ¡Ese dragón de seguro va a estallar apenas se le acerque!... ¡DETENTEEEEEE!-
Todo lo siguiente pareció ocurrir en cámara lenta para los presentes. Primero, Sai y su ave impactando a toda velocidad el dragón que no había terminado de formarse o de desprenderse siquiera de Deidara. Segundo, la cara de Deidara al saber que no podría tomar la suficiente distancia antes de que su arcilla explotara a tan corta distancia. Tercero, la cara de Sakura esperando la explosión que sin duda se llevaría dos de las personas más valiosas para ella, al tiempo que algo, o mejor dicho alguien la tomaba en brazos a toda velocidad para alejarla del sitio y de la explosión, y Cuarto, el hecho de que aun después de todo, no hubo explosión más que la provocada por el choque directo de Sai contra la creación de Deidara.
-¿PERO QUE!?-. Reaccionó Deidara al ver que lo que cuando Sai había impactado su enorme dragón se desvanecía de golpe, dejando solo una enorme mancha de… -¿tinta? ¿¡Eso era! ¿¡Un clon de tinta!?-
-¿Pero como?... ¿Sai?-. Pensó igualmente Sakura al ver que quien la llevaba en brazos alejándose del sitio a toda velocidad no era otro más que el Anbu. -Pensé… yo pensé que….-
Sai apenas y sonrió levemente a la chica entre sus brazos mientras decía. -Necesitaba una distracción para poder sacarnos de aquí-.
-Pe…pero… DEIDARA!-. Exclamó con alarma la chica, haciendo que la sonrisa del Anbu se desvaneciera enseguida.
-Debió explotar junto con su dragón… sin embargo, no entiendo porque...Uchiha lo salvó-
-¿Sasuke?-. Dijo con mayor incredulidad la pelirrosa
El chico tan solo asintió. -Tenía activado el sharingan cuando interceptó al dragón con el chidori y su espada, por lo cual sabía de antemano que yo era un clon, así que la única razón que tuvo para interponerse era salvar al Akatsuki….Tendrá muchas explicaciones que dar-.
Sakura pasó pesadamente, sabía que a Sai no le agradaba Sasuke no solo porque lo veía como un traidor a la villa, sino por todo lo que los había hecho pasar a ella y a Naruto. Una vez el y los demás se enterarán que el pelinegro se había unido a Akatsuki. -Sai bájame-. Exigió la chica con decisión en su voz, pero clara duda en sus ojos. El Anbu apenas y la miró con duda sin hacer caso a la petición.
Uno cuantos kilómetros atrás aun en el aire, Deidara veía con molestia como su enorme creación empezaba a despedazarse casi que en sus manos.
-QUE DEMONIOS UCHIHA!-
Sasuke que mantenía su frío semblante había desactivado la enorme bomba en forma de dragón con su espada y su chidori, luego de lo cual había aterrizado con total calma en el ave de Deidara.
-Hmp. Cuantas veces más voy a tener que salvar tu vida antes de siquiera empezar la misión real-.
Deidara miró con resentimiento al pelinegro, sabía que tenía razón, de no ser por la intervención del Uchiha el y su dragón hubieran explotado de la peor forma, y todo por acabar con un… clon de tinta… maldito Anbu de Konoha, apenas lo encuentre!
-Donde diablos está ese ANBU. HM?- Dijo fastidiado Deidara intentando ubicarlo en el bosque con el telescopio de su ojo.
-Al parecer el si sabe como llevar a cabo una misión exitosamente-. Respondió Sasuke descolocando enseguida a Deidara. ¿Qué ese Anbu se había llevado a Sakura?. Imposible esa chica tenía una fuerza y un carácter, la única forma de que se fuera de manera desapercibida sería que Sakura hubiese decidido simplemente irse con el. El solo pensamiento revolcar el estómago del pobre rubio.
Sin embargo, no tuvo mucho más tiempo para hundirse en sus pensamientos cuando un conocido estruendo, no muy lejos de allí llamó la atención de ambos chicos, que sin más se pusieron en marcha a donde habían escuchado la demolición de gran parte del bosque.
-¿Qué acaso no quieres regresar a Konoha?- Preguntó con duda Sai sobándose una adolorida mejilla, luego del golpe que le había dado Sakura al negarse a su petición de soltarla y detenerse.
Aunque la cara de Sakura denotaba ira y un tanto de molestia, sus ojos gritaban preocupación y arrepentimiento ¿en verdad iba a pelear por Sai para poder seguir con Akatsuki?
Sai nunca se había sentido más confundido en su vida.
-Sai, yo… no puedo volver aún… así que… por favor… vuelve a casa-.
-Pensé que no debíamos abandonar nunca a un camarada-.
-Sai tu no… lo entiendes-.
-Explícamelo-.
-…-
-Lo lamento Sakura, pero no me dejas opción-. Sin esperar más el Anbu se lanzó al ataque, ciertamente no dañaría a Sakura, la inmovilizaría lo que fuera necesario para poder llevarla de vuelta a Konoha, allá una vez la chica estuviera segura todo ese mal entendido se aclararía.
Sasuke y Deidara vieron que empezaría una confrontación entre el Anbu y Sakura por lo cual decidieron intervenir.
-Están empezando a llamar atención no deseada-. Dijo con su típica frialdad Sasuke apareciendo en un abrir de ojos tras de Sai y sosteniendo su espada amenazantemente contra el cuello del Anbu.
-Siempre supe que eras un traidor, pero nunca pensé que uno tan grande como para trabajar con Akatsuki- Soltó sin piedad el Anbu.
Sasuke apenas y lo miraba con desinterés. Podría simplemente acabar con el en ese momento, pero sabía que este no solo no caería tan fácil, sino que Sakura no lo permitiría, y estando Sakura de por medio hasta se vería metido Deidara. Definitivamente no era la mejor idea para pasar desapercibidos en el país del fuego. Con toda la molestia del mundo el Uchiha bajo su espada. -Lárguense de una vez-.
Sai apenas asintió retomando su posición normal y mirando a Sakura.
La chica que se mantenía tras Deidara.
-Sakura-. Llamó Sai seriamente, fuera por lo que fuera si Sasuke les estaba dando la oportunidad de marcharse no podían simplemente desperdiciarla.
Deidara soltó un largo suspiro por lo bajo, si bien pensaba que Sakura estaría mejor de vuelta en Konoha, no quería obligarla. -Parece que no se irá hoy contigo. Hm-.
-Sai, por favor olvida que nos viste hoy-. Rogó la chica
El ANBU negó nuevamente.
-Sai… te lo ruego-.
-lo siento Sakura, pero no me dejas opción-. Expreso Sai con frialdad retomando la pose de pelea, si tenía que pelear contra akatsuki, el Uchiha y la misma Sakura para completar su misión lo haría. O ese era el plan hasta que el Anbu se desplomo de golpe frente a ellos.
-SAI!- Gritó Sakura dejando de lado a Deidara y corriendo hasta su compañero de equipo.
-Tsk. No tolerare más estupideces ni retrasos-. Declaró Sasuke pasando de largo y mirando directamente a Deidara antes de dejar el sitio.
Tan pronto Sakura tocó a Sai para revisarlo, pudo notar con preocupación lo que Sasuke había hecho. -Esta en un genjutsu-.
Deidara se acercó lentamente a la chica. -Bien, es hora de movilizarnos, ¿vienes? -. Preguntó con real duda el rubio, pues sabía que si bien Sakura quería seguir con ellos, tampoco querría dejar en tal estado a su ¿amigo?¿compañero de grupo?, lo que fuera que ese ANBU fuera.
La cara de la chica se contorsiono en el momento, no podía ser tan miserable de dejar a Sai así como así, pero a su vez no iba a dejar a Deidara y Sasuke. -No puedo simplemente dejarlo aquí, es muy peligroso-.
El rubio rodó los ojos, en verdad Sakura era una persona tan amable y por eso mismo tan predecible a veces. -Eso tiene solución, una que de seguro te gustara tanto a ti como al Uchiha-.
La chica miró al rubio con escepticismo, mientras este empezaba a forma una de sus típicas aves de arcilla.
Sasuke, que regresó junto con Hebi, miró de reojo el panorama, mientras llamaba con su monótona voz a ... -Karin-.
-2 grupos vienen en camino, pero aún les tomara algo de tiempo el llegar acá-. Informó enseguida la pelirroja.
Casi en seguida Sasuke y los demás miembros de Hebi vieron como una parvada de las extrañas aves de Deidara los sobre volaban, yendo en la dirección en que se supone estaban los 2 grupos que los interceptarían, camino a Konoha. El Uchiha pudo notar enseguida como una de esas aves llevaban consigo al aun inconsciente ANBU.
-Bien, eso servirá de distracción por un rato, pero lo mejor será seguir moviéndonos. Hm.- Dijo Deidara apareciendo de entre los árboles, y justo detrás de este una muy preocupada Sakura.
Sasuke apenas y los miró, a decir verdad, por un momento pensó que la chica se iría con el anbu ya que no había forma que lo dejara simplemente herido en la mitad de la nada, pero al parecer se había equivocado.
-¿Que demonios le hiciste a Sai!?-
-Pensé que eras más perspicaz-.
La ira de la chica solo pareció aumentar ante el comentario del Uchiha, por lo cual de un arranque se puso frente al pelinegro para seguir con su reclamo. -No soy estúpida Sasuke!, lo que quiero saber es ¿Qué clase de genjutsu?-.
-Hmp-. Fue lo único que soltó el chico con un mínimo gesto, parecido a una sonrisa sádica.
-¿Quieres que te muestre?-.
Sakura pasó saliva con dificultad, el… no se atrevería o si?
-Suficiente-. Intervino Deidara poniendo su mano sobre el hombro de Sakura y alejándola un poco del Uchiha.
La horrible tensión fue interrumpida por una lejana explosión.
-Sasuke-. Llamó Karin con algo de temor. -Los dos grupos se desviaron, ahora están siguiendo a las creaturas de Deidara-san-.
El Uchiha apenas asintió antes de ordenar. -En marcha-.
Hebi no tardó en seguir a su líder, sin embargo, el akatsuki y la medic-nin se quedaron un momento atrás.
Deidara miró con reproche a Sakura, le había advertido que solo podía seguir con ellos si no interfería con el Uchiha, sin embargo, se guardo su reproche al ver la cara de la chica.
-En verdad crees… que Sasuke-kun lo hubiera hecho?¿que me usaría su genjutsu conmigo?-
El chico soltó un largo suspiro, no quería hacerla sentir peor, pero francamente. -Creo que debes empezar a ver a Sasuke menos como el Sasuke-kun de tus días como genin en la hoja y más como el Sasuke que se unió por voluntad propia a Akatsuki-.
-Pero…-
-Sakura, se que lo quieres creer en verdad… pero el no es el mismo, ya sea por lo que le haya pasado o por las circunstancias en que se encuentra, Sasuke Uchiha no es el mismo que conociste antes y de seguro no lo volverá a ser-.
