Ese día el grupo avanzó hasta donde pudo, sin embargo, viendo que pronto dejarían el país del fuego y entrarían al de la tierra decidieron detenerse y descansar, el problema fue exactamente dónde.

-No puedo creer que tengamos que volver a una de las guaridas de Orochimaru-. Se quejó Suigetsu. El sitio era frío, lúgubre y parecía un laberinto.

-Es eso o dormir a la intemperie. Luego de nuestra confrontación muy seguramente Konoha debe estar al tanto, buscándonos-. Contestó Jugo mientras seguían a Sasuke.

Sakura permanecia pensativa después de su encuentro con Sai y los demás ANBUS, no había sido una pelea fácil en ningún aspecto.

-¿Cómo te encuentras?- Preguntó por lo bajo la chica al rubio, quien aunque estaba casi recuperado aún necesitaba algo de descanso.

- Hm. Solo necesito una buena noche de sueño-.

- Permaneceremos en esta área-. Dictó Sasuke señalándoles lo que parecía una enorme sala.

El grupo empezó a prepararse para pasar la noche mientras que el Uchiha parecía tener otra cosa en mente, ya que luego de descargar sus cosas se dirigió hacia la entrada del enorme cuarto.

-Sasuke-kun! ¿A donde vas? - Peguntó Karin yendo tras de él y llamando la atención de los demás.

-Hmp-. Dijo el Uchiha apenas deteniéndose en la puerta sin siquiera girarse a verla. -Solo voy a buscar algo-.

-¿En la guarida? Pensé que no querías adentrarte más, es peligroso pueden activarse las trampas-. Cuestionó Suigetsu.

-Hmp-. Soltó el Uchiha con algo de molestia, las trampas del viejo sanin podían ser un problema para muchos, pero no para él. Así que sin decir nada más desapareció del sitio.

Mientras tanto Sakura ayudaba a Deidara a acomodarse, cuando notó que algunas de las heridas del ninja de la roca se habían abierto, seguramente tras la pelea con Sai. Las vendas que cubrían parte de su torso se habían tornado carmesí, ese descuidado de Deidara.

-Necesito cambiar tus vendas-. Estableció la medic-nin, empezando a buscar entre sus cosas algunas que estuvieran limpias.

Deidara quien se encontraba ahora acostado, estaba demasiado cansado, apenas y le ponía atención. Viendo que el rubio no estaba quejándose y oponiéndose a sus cuidados como de costumbre la pelirrosa supo que lo mejor era llevar a cabo la tarea cuanto antes, sin embargo… -Demonios…no tengo más vendas-. Siseo por lo bajo, antes de voltear hacia donde se encontraba Hebi y preguntar. -¿Alguno de ustedes tiene vendas limpias?-

Karin ni siquiera fingió escuchar a la chica, Jugo volteó y con una cara avergonzada se disculpó por no tener algo que fuera de ayuda.

-Nop, pero estoy casi seguro que siguiendo por este pasillo, llegando casi al fondo hay una especie de enfermería-. Respondiendo Suigetsu terminando de acomodarse para dormir.

Sakura pareció meditarlo por un momento, no quería adentrarse en la guarida de Orochimaru, pero viendo cómo se teñían de rojo las vendas en el torso de Deidara y lo sucias que estaban las que cubrían las bocas en sus manos se levantó y tomando unos cuantos kunais se dirigió a la puerta del cuarto. -No tardaré-.

Estando totalmente alerta la chica empezó a recorrer el oscuro pasillo. Tal y como le habia dicho Suigetsu, al final del corredor empezaban a verse puertas, esperaba que una de esas fuera una enfermería. No tuvo suerte con las dos primeras habitaciones que abrió, ya que más que cuartos parecían calabozos o habitaciones de tortura, un fuerte escalofrió pasó por la espalda de la chica al sentir el olor a sangre y carne humana que desprendían esos sitios, no quiso siquiera pensar en que tanto había pasado allí y más sabiendo lo sádico que podía ser el sanin.

Al abrir una tercera habitación la cara de la chica pareció iluminarse de momento. -¡UNA ENFERMERIA!-. Celebró internamente mientras entraba. Sin embargo, poco duró la dicha cuando al dar el primer pasó dentro de está sintió como el piso cedía levemente. -oh no oh no oh por Kami! No… de seguro activé una trampa!-

La chica se puso en posé de defensa esperando que sucediera lo que fuera a suceder, sin embargo, luego de unos momentos… -¿Nada?... de seguro es una trampa defectuosa o que lleva desactivada ya algunos años-. Y sin más la chica empezó a avanzar con cuidado dentro de la oscura habitación, donde después de haber dado menos de dos pasos. -Soy yo o el piso se siente algo pegajoso? -. Analizo clavando la punta de su tacón en el ahora extraño piso, no pudiendo ver muy bien y no muy segura de la textura del suelo empezó a agacharse para poder sentirlo con su mano, pero antes de que hiciera contacto con este.

-No lo toques-

La chica quedó quieta en el sitió mientras soltaba el aire que no sabía que estaba reteniendo y con cuidado trataba de enfocar su vista en la oscuridad para ver a quien le había hablado… -Sa...Sasuke?-

-Hmp-. Soltó con molestia el Uchiha. -¿Qué haces aquí Sakura?-

-Este yo….-

-Olvídalo-. Casi que le gruño el chico pensando que muy seguramente lo había ido a buscar para seguir parloteando sobre cosas inútiles como en noches anteriores – Será mejor que no te muevas, la trampa que se activo hizo que la habitación se transformara en el estómago de una serpiente, de seguro sabrás cómo funciona el aparato digestivo-.

-Ya veo, yo… lo siento-. Dijo casi como un susurró la chica, sabiendo que había sido ella quien descuidadamente activo la trampa. -¿Como se desactiva?-

Soltando un cansado suspiro el Uchiha se giró dejando a Sakura. -Si la habitación no percibe movimientos bruscos, puedo lograr que se desactive en 30 minutos-.

La chica paso saliva pesadamente – ¿Y si percibe algún tipo de movimiento? -

El silencio fue más que suficiente respuesta para la chica.

Sabiendo como eran las cosas ambos se quedaron paralizados por lo que pareció una eternidad, al menos para Sakura, ya que su mente divagaba entre diferentes dudas y preocupaciones que hacían que su inquietud y la necesidad de moverse aumentaran cada segundo. Sin embargo, no queriendo cometer más errores estúpidos o causar más problemas a Sasuke logró contenerse y no mover ni un musculo hasta que pasados 30 minutos escuchó como el Uchiha, quien suponía se encontraba dentro de la oscuridad a unos cuantos pasos de ella, recitaba unas cuantas frases y golpeaba el piso muy seguramente con sus manos liberando un jutsu.

De repente el piso se endureció de golpe y no solo eso, diferentes antorchas que rodeaban las paredes de la habitación se alumbraron, seguramente debido al jutsu que había usado el vengador para desactivar la trampa

Sakura respiro aliviada, hasta que su mirada se posó sobre Sasuke, a quien finalmente podía ver con claridad.

El Uchiha estaba parado a pocos pasos, si camisa, sin embargo, esto no fue lo que llamó la atención de la medic-nin, sino la cantidad de heridas que tenía su compañero a lo largo de su torso y brazos.

-Sasuke-kun.. que fue lo que….-

-Tchk-. Chasqueó la lengua el chico dándose la vuelta. Odiaba esa mirada de preocupación, la asimilaba a una cara llena de lastima. Sus heridas no eran la gran cosa, solo un golpe que otro que había recibido durante su confrontación con Anbu, así que tratando de zanjar el tema. -No es nada-.

Sakura ya no solo se sentía estúpida por haber activado sin querer la trampa, sino por claramente interrumpir a Sasuke mientras se curaba, claramente era por eso que también estaba allí.

-Si quieres yo puedo…- Empezó la chica acercándose al Uchiha con su mano brillando de verde por el chakra curativo. Sin embargo, el muchacho se quitó se su alcance enseguida mientras tomaba varios frascos y gaza dispuesto a salir de allí cuanto antes.

-Sasuke- kun… por favor-. Dijo la chica interponiéndose en su camino. Los ojos de la medic nin parecían suplicar, lo cual hizo que se le formara un enorme nudo en la garganta al Uchiha, definitivamente era preocupación pura lo que veía allí, aunque si era honesto, aun no entendía por qué, después de todo lo que había pasado y la forma en que siempre la había tratado. Sin embargo, ahora que ella sabía que él estaba herido no lo dejaría en paz hasta que se curara, así que decidió aceptar la oferta.

-Hn.- Soltó el chico dejando sus cosas en una mesa y sentándose en la camilla de la enfermería para que Sakura lo atendiera. – Que sea rápido-.

La chica sonrió ante la aceptación del Uchiha y sin más empezó a trabajar en él. La había visto curar con anterioridad al idiota de Deidara, y siempre le pareció algo un tanto personal por la cercanía que parecía haber entre los dos, pero no fue sino hasta ese momento que notó cuan personal era por la forma en que el chacra de Sakura entraba en su propio sistema, era un sentimiento cálido, pero perturbante a la vez. ¿Sentiría eso mismo ella?¿lo sentiría con cada persona que curaba?

La chica intentaba lo mejor que podía curar los daños que encontraba en el cuerpo, aunque no hubiera algo que pusiera en riesgo la salud del muchacho, podía notar bastantes lesiones antiguas que no habían sido debidamente tratadas en su momento.

-¿Has sentido algún tipo de molestia en tu brazo izquierdo?- Preguntó la pelirrosa sacando al muchacho de sus pensamiento.

-Hmp. De vez en cuando-.

-Se debe a que tienes una pequeña lesión en los tendones, a la altura del codo, sabes que pudo causarl…-

-Solo cúrala si-. El ambiente pareció tensionarse de nuevo ante la cortante respuesta del Uchiha, lo cual fue obvio hasta para este, que al sentir como el flujo de chakra de la chica pareció tambalear por momentos y la forma en que su rostro decayó, decidió que no tendría nada de malo responder su pregunta, posiblemente podría ayudarla a que realizara mejor el trabajo. – Fue durante una pelea de práctica, con Kabuto-.

Mientras tanto, en otra parte del escondite.

-Hm.- Divagaba Deidara despertándose lentamente por la incomodidad que le causaban las rasposas vendas contra su piel. -Sakura-. Llamó el rubio con los ojos aún entrecerrados- Tienes …-. Sin embargo, al abrir sus ojos se encontró con que la chica no estaba allí.

-¿Umm, Sakura no ha vuelto?- Pregunto Suigetsu habiendo despertado a causa del rubio. – Pero si ya va casi una hora desde que se marchó-.

No importó mucho en ese momento el cansancio del ninja de la roca, este se levantó como un resorte y sin perder un segundo más preguntó -¿A dónde?-

De vuelta con Sakura, el rostro de la chica había cambiado a uno de sorpresa y duda, no pensó que Sasuke le fuera responder, no con la actitud que tenía hacia ella, así que simulo su asombro lo mejor que pudo, lo cual pareció funcionar ya que Sasuke sigo hablando.

-Estaba aprendiendo a proyectar chidori más allá de mis manos, si había una parte que no quedaba cubierta por electricidad Kabuto la atacaba con su bisturí de chakra, luego de lo cual se negaba a curarme, ya que según Orochimaru, así me sería más fácil recordar en la siguiente sesión que debía proteger especialmente mis puntos débiles, asi que pasaban semanas hasta que la lesión se curaba por si sola-. Finalizó la idea Sasuke recordando sus tiempos en sitios como esa guarida junto al sanin y su médico personal.

-Debió ser algo terrible-. Dijo por lo bajo Sakura, pensando en los sádicos métodos de aprendizaje de la serpiente, sin embargo, al ver que la mirada de Sasuke se endurecía nuevamente, completó- tener una herida de ese tipo no tratada, ciertamente el daño que deja un bisturí de chakra muchas veces solo puede arreglado con un método similar-.

-Hmp-. Eso pareció tranquilizar al chico.

-Parece haber varias heridas similares-. Dijo luego de revisar el brazo del chico, sin embargo, al llegar a la intersección entre su brazo y hombro. -El sello maldito… desapareció-.

Y como leyendo los pensamientos de ella, Sasuke afirmó -El sello desapareció después de la pelea con Itachi, aun así, a veces puedo sentir como quema-.

Teniendo en cuenta el comentario del Uchiha, la situación en la que estaban y la sorprendente disposición de este Sakura paso su mano con chakra, escaneado el sitio. – Um, parece que no queda rastro de que existiera, lo que describes puede ser el síndrome del miembro fantasma *Percepción de que un miembro o parte del cuerpo amputada sigue conectada a este]-.

-Hmp. Podría ser-

Revisándolo más de cerca la chica parecía asombrada, había estudiado marcas como la del sello maldito bajo la tutela de Tsunade, y encontró una forma de eliminarla, menos de ua forma tan perfecta. -Itachi-san hizo un asombroso trabajo-. Murmuro casi que para si la chica, al recordar como este había absorbido con una espada el contenido de la marca, aun asi Sasuke claramente la escucho.

-Sakura-. Soltó el muchacho tensándose y tomando las muñecas de la chica frente a el, haciendo que quedaran casi que frente a frente. -Que sabes tú de mi hermano-.

-Yo… yo no sé nada-

-¿Itachi-san?-. Escupió casi que con ironía el pelinegro. -Nadie en Konoha se referiría con respeto a un… asesino-. Dijo como si es última palabra quemara su boca y mirando al suelo.

El cambio de actitud del muchacho no paso desapercibido para Sakura, ella sabía que Sasuke odiaba con todo su ser a Itachi, aún así parecía ser que después de lograr la meta de su vida y eliminarlo, el tema aún le afectaba, no sabía que quería escuchar su ex compañero, pero decidió que era mejor responder algo, aunque ese algo fuera su verdad.

-Yo, no se mucho de tu hermano. La verdad fue poco lo que convivimos mientras yo era prisionera de Akatsuki, pero-. La chica paso saliva pesadamente- para mí era Itachi-san porque aun cuando fue quien me secuestró, cuido de mientras era una prisionera, no me trataba como los demás-. Dijo pensando principalmente en Zetsu y Kisame- yo… sé lo que hizo, a ti a tu clan, pero… en el tiempo que compartí con el nunca pareció esa persona, ni siquiera al final... cuando-.

Las palabras de Sakura parecieron quedarse atoradas en su garganta al recordar las últimas palabras de Itachi, la forma en que la protegió durante la pelea con Sasuke, si no fuera por el Uchiha mayor ella muy seguramente estaría muerta.

Aun cuando el agarre de Sasuke pareció intensificarse más y más con cada palabra de Sakura, sus ojos empezaron a suavizarse también, sin quererlo su ex compañera le había dado algo inesperado, que valoraba más que nada en ese momento, la constancia de que alguien más había conocido a Itachi y había visto en el más allá del monstruo que Konoha había creado.

Sin poder evitarlo la cabeza de Sasuke, quien se encontraba sin camisa y sentado en la camilla frente a Sakura, cayó sobre el hombro de esta mientras ambos muchachos trataban de controlar sus emociones lo mejor que podían. La ojijade no entendía que pasaba, había esperado que Sasuke reaccionara de manera diferente, aún así parecía tan agobiado por el recuerdo de Itachi como ella.

-Ejem, ejem-. Se aclaró la garganta alguien desde la puerta. -¿Interrumpo algo?-

Rápidamente ambos ninjas de la hoja se enderezaron viendo como en la puerta de entrada se encontraba al parecer un molesto Deidara.

-Yo… solo estaba- Empezó la chica un tanto abochornada por la situación en que el ninja de la roca la había encontrado, aun cuando no estaba segura de por que se sentía así de preocupada.

-¿Buscando vendas? Hm- Dijo el rubio entrando y mirando de mala gana al Uchiha quien parecía aun estar sumido en sus pensamientos. – Esta bien, yo mismo puedo hacerlo, tu sigue en… lo que sea que estabas-.

Sakura apenas y miró con duda a Sasuke, quien había vuelto en sí y tomando su camiseta simplemente salió del sitio sin decir una palabra más.

-Estaba revisando a Sasuke-kun, pero ya terminamos-.

-Hm-. Respondió girando sus ojos el rubio mientras pasaba de largo empezaba a buscar vendas en los cajones del lugar. El no había ido allí por vendas, no que no las necesitara, pero se había preocupado cuando notó que Sakura no había regresado después de casi una hora, más sabiendo en donde se encontraban, sin embargo, encontrarla con el Uchiha le quito más paz que la que le trajo haberla hallado sana y salva.

No sabiendo que más hacer, la chica imitó a Deidara y empezó a buscar las vendas por las que había ido en primer lugar. -Encontré un par- anunció Sakura girando a donde el ninja de la roca, quien apenas se acercó y tomo las vendas con un leve murmullo de gracias y empezando a dejar el lugar.

-Espera Dei-kun, déjame-

-Yo puedo hacerlo. Si-

Si bien se había sorprendido un poco por todo lo recién sucedido, no iba a dejarse ganar por la actitud de patán de Deidara, no era la primera vez que se enfrentaba a está. -Pero no tan bien como yo, así que siéntate de una vez y deja que yo me encargue Dei-baka-.

La actitud burlona de la chica, siempre parecía despertar algo en el. -Ya te dije que no me llames así!-

-¡Pues deja de comportarte con un baka! Dei-baka!-. Contra ataco Sakura empujándolo directo a la camilla. -Ahora cállate y sé un buen paciente-.

-Por eso a nadie le gusta ir al médico, asusta-. Soltó por lo bajo el ojiazul.

-¡QUE DIJISTE!- Respondió Sakura mientras atrapaba las manos del chico con las vendas nuevas y las apretaba.

-Que me gusta… ir al médico a quien no le gusta-. Dijo con una gotita en la cabeza el ninja de la roca. Definitivamente no estaba en posición de burlarse o molestar a la pelirrosa.

-Eso pensé-. Dijo feliz la chica empezando a atender al rubio, sin dejar de pensar que tan diferente era tratar con sus dos últimos pacientes.

A la mañana siguiente el grupo finalmente cruzo la frontera que separaba el país del fuego del país de la tierra. Todos parecían bastante alertas, especialmente Deidara, quien sabía el valor que tenía su cabeza especialmente en ese sitio.

-Puede sentirse el cambio de atmosfera-. Dijo Sakura caminando junto al chico, y ciertamente se podía, llevaban caminando la mayor parte del día, y casi que desde que habían salido de la tierra del fuego no se veía ni rastro de bosque, solo terreno árido en donde parecían haber únicamente rocas y tierra.

-Ciertamente-. Opino sin realmente ponerle atención.

-Hace cuanto tiempo…- Intento preguntar la chica, queriendo saber más sobre lo que podía estar pensando el artista, tal vez ella no era la única que se sentía afectada al estar en su tierra natal.

-No el suficiente-.

-Miren! ¡Un restaurante! - Exclamó un emocionado Suigetsu cuando divisaron a lo lejos un pequeño pueblo. -Lo mejor será detenernos allí, he escuchado que lo único que hay para comer en campo abierto en este país son coyotes, y eso si no te comen ellos primero-.

-Hm-. Fue lo único que dijo al parecer el enojado ninja de la roca mientras pasaba de largo hacía el establecimiento, no había querido decir nada, pero el estúpido ninja del agua tenía toda la razón.

Sakura vio con preocupación la actitud de Deidara, no era típico en el estar tan callado, dando un largo suspiro entro al restaurante con los demás, sin embargo, antes de siquiera tomar asiento tanto ella como Karin se disculparon y fueron al tocador.

El ninja de Iwa apenas se había sentado junto con los tres integrantes masculinos de Hebi en una de las mesas cuando alguien los abordo.

-¡Buenas tardes o debería decir noches, mi nombre es Rubi!- Exclamo muy exuberante camarera. – Díganme, en que puedo servirles guapos-.

Suigetsu pareció encantado con la presencia de la chica, quien era rubia voluptuosa, y usaba una camisa y falda que dejaban poco a la imaginación, y estuvo especialmente complacido al ver que está no se encontraba sola, junto a ella otras 2 chicas parecidas sonreían abiertamente al grupo.

-Queremos 6 ordenes de lo que sea que haya. Si-. Respondió Deidara sin siquiera mirar el menú o a las chicas.

-Vaya, deben estar hambrientos estos muchachotes-. Dijo Rubi de manera coqueta mirando fijamente a Deidara, le había llamado la atención el grupo de guapos muchachos desde que los vio dirigirse a la mesa, pero ahora que los veía más de cerca, el rubio y esa actitud era el que más le gustaba.

-Así es, bombón, tenemos hecha agua la boca-. Dijo Suigetsu tomando la mano de la chica que le ofrecía un menú a él y de paso jalándola para que callera sobre su regazo, era más que obvia las intenciones de las camareras. – ¿Y tú delicia, como te llamas? -

La chica apenas sonrió mientras respondía -Delicia o bombón están bien-

Junto a Sasuke, quien parecía ignorar toda la escena, llegó una pelirroja de pelo corto, que como sus compañeras no pensaba perderse la oportunidad, después de todo, no era seguido que recibían clientes tan apuestos en el lugar. – Mi nombre es Monic, y no se preocupen, ustedes solo señálennos lo que les gusta, TODO lo que ven está a la orden para ustedes-. Dijo con picardía apoyándose en el respaldar de la silla del Uchiha mientras le entregaba el menú e inclinándose tanto que su camisa se deslizó más abajo de lo que ya estaba.

Deidara apenas y levantó su mirada para encontrarse con la escena de la tal Monic sobre Sasuke, al estar el sentado directamente frente a él, el rubio apenas frunció el ceño al notar a las camareras de mal gusto.

-El plato especial-. Respondió Sasuke de manera desinteresada luego de apenas mirar el menú e ignorando el deprimente espectáculo, lamentablemente toda su vida había sido así, una fila de mujeres vulgares como esas tratando de llamar por cualquier medio su atención, era algo que ya ni notaba.

- 6 órdenes iguales está bien- dijo Jugo sintiéndose incomodo ante la situación, se alegraba que esas chicas estuvieran más interesadas en sus compañeros, parecía que el único consciente o que disfrutaba el momento era Suigetsu.

- No tardaremos – dijo la tal delicia acariciando el rostro de Suigetsu y levantándose de su regazo, mientras partía a buscar con sus compañeras las ordenes de los muchachos.

Segundos después Sakura y Karin se unieron al grupo.

-¿Que ordenaron?- Preguntó la ojijade sentándose a la cabeza de la mesa rectangular entre Deidara y Sasuke, mientras Karin, de mala gana se sentó al otro extremo entre Jugo y Suigetsu.

-Onigiris- Respondió enseguida el ninja de la roca mirando alrededor como buscando algo o a alguien.

-¡Onigiris Ugh!- se quejo Karin. -No les basto con los que comieron en la casa de la anciana-.

-Sasuke fue quien escogió- Dijo Suigetsu maliciosamente. -Si tienes algún problema…-

-No, no, onigiris suena perfecto-. Se retractó enseguida Karin.

Por su parte Sakura parecía distraída por el comportamiento de Deidara, ¿que estaba buscando?, aun así, antes que pudiera preguntar alguien interrumpió.

-¡Me extrañaste bombón, que tal uno poco de té bombón?-. Dijo Rubi dirigiéndose a Deidara y picándole un ojo. -Especial de Iwa para ti-.

Esto pareció llamar la atención del ninja de la roca, quien enfoco su mirada en la camarera antes de simplemente asentir. Rubi pareció complacida ya que enseguida puso una taza frente al rubio e inclinándose casi como su amiga lo había hecho antes con Sasuke y empezó a servir el té.

Por su parte Monic había regresado y de la misma manera empezaba a servir te al Uchiha.

La cara de Karin y Sakura era de no creer, ¿que acaso acababan de entrar a un restaurante o a un cabaret?, nunca en sus vidas pensaron que servir te podía hacerse una manera tan… sugestiva, aunque claro teniendo en cuenta el atuendo de esas chicas, todo lo que hicieran en el podía entenderse como sugestivo.

-Lo siento chicas- dijo la tal delicia llegando y notando a Sakura y Karin. -Pero estos muchachotes están ocupados, mejor suerte para la próxima-.

-¿Disculpa? -. Dijo Sakura con escepticismo viendo como a un lado Deidara parecía no despegar la mirada de cómo le servían te y por el otro Sasuke parecía tan impasible como siempre, como si no tuviera el pecho de la mesera casi que en la cara.

-Lo que escucharon- Dijo de manera grosera Monic. -Nosotros los vimos primero así que shuu -.

Y esa fue la gota que rebozo el vaso, al menos para Karin que parándose de golpe exclamó -QUIEN CARAJOS TE CREES QUE ERES, ALEJATE YA MISMO DE SASUKE-KUN!-

Esto pareció no solo llamar la atención de todos allí, sino que desconcentrar a la tal Rubi, quien "sin querer" derramo un poco de té sobre Deidara.

-Ups, como lo siento-. Se disculpó con una melosa y falsa sonrisa la chica. -Si me permites-. Dijo sacando una servilleta de su escote para secar el té que había regado en el pantalón del chico.

Sin embargo, ni siquiera se acercó a su objetivo. – No es necesario. Hm-. Dijo Deidara mirándola con aburrimiento, no dejaba de parecerle de mal gusto la escena.

Pero eso fue lo que detuvo la acción de Rubi, sino la mano de Sakura que la había detenido en el sitio al detectar sus intenciones, claramente la acción de esa mujer iba enfocada más allá de corregir su "pequeño error", eso en conjunto con la escena y las palabras de las otras dos meseras en general hicieron, que la medic nin no pudiera soportar más la bochornosa situación. La ira en la mente de la chica crecía con cada segundo que pasaba allí en presencia de esas desvergonzadas.

-Sakura-. Llamó Deidara poniendo su mano sobre el hombro de la medic nin para llamar su atención. Podía ver el enojo en los ojos verdes de la medic-nin, quien apretaba con fuerza la muñeca de Rubí, una simple aldeana.

Esto hizo que Sakura volviera en si y fuera consciente de los quejidos de la camarera. – mi mano!, suéltame me lastimas!-.

Dando un largo suspiro la ojijade la soltó y retomando el control anunció. -La cena será para llevar-.

-Por mi está más que bien-. Dijo un sonriente Suigetsu mientras tomaba de la cintura a la camarera que lo atendía. -¿Y dime delicia, a que horas termina tu turno?-.

Poco después el grupo caminaba al único sitio de hospedaje que había en el lugar, teniendo en cuenta que el pueblo no tendría más que tres cuadrar no tardaron mucho en llegar allí. El ambiente parecía pesado entre todos después de lo ocurrido en el restaurante y definitivamente no mejoro cuando llegaron a la posada en donde se quedarían.

-¡Que quiere decir que solo tiene una habitación disponible!-. Exclamó con molestia Karin, había tenido una tarde horrible y la noche no parecía mejorar.

-Lo siento señorita, es lo único que de momento les puedo ofrecer, en todo caso es una habitación grande y hay más que suficiente espacio y futones para que se acomoden los 5-.

-¿Los 5?- cuestiono Karin mirando a los demás y notando la ausencia de Suigetsu, a lo cual Jugo con su típica amabilidad respondió sabiendo lo que se preguntaba la chica.

-Suigetsu dijo que nos encontraría en la mañana, va a pasar la noche en…-

-Si si ya me imagino donde y con quien-. Dijo enojada Karin recordando el descaro de esas mujeres, quienes se habían pegado como sanguijuelas a los chicos hasta que salieron del lugar.

No teniendo otra opción aceptaron la habitación, que efectivamente era más que suficiente para los 5.

-Parece que tienen un onsen aquí-. Dijo Karin revisando la lista de servicios que ofrecía el lugar. – Y ya que el cerebro de pescado anda muy ocupado para molestar … Sakura-.

La pelirrosa se encontraba un tanto pensativa desde que habían salido del restaurante, no entendía por que se había molestado tanto, o bueno si, pero no para actuar de esa manera, no por Deidara, pero entre más lo pensaba….más se molestaba y menos entendía! -¿Am?- Dijo saliendo de sus pensamientos y viendo que Karin se dirigía a ella.

-¿Que si quieres ir al onsen… juntas?- La pregunta de la kunoichi de Hebi extraño no solo a la medic nin sino que a los otros tres muchachos, quienes veían de reojo la escena, ciertamente el día había sido extraño, pero no tanto como ver a Karin siendo amable con Sakura.

La pelirrosa habiendo querido conocer un poco más a Karin desde que se les unió y no queriendo pensar más en lo ocurrido, ni en todo lo que se les venía, decidió aceptar, y sin más las kunoichis partieron juntas al onsen.

-Parece que hay una sección del onsen solo para caballeros-. Opino Jugo mirando la lista de servicios. -Podríamos…-.

-No es como si tuviéramos más que hacer. Hm-.

-Hmp-.

Y sin más, los 3 chicos también se fueron a relajar en las aguas termales.

- CON LAS CHICAS -

Las cosas no eran como Sakura se imagino, es más eran todo lo contrario. Desde que llegaron, Karin se fue por su lado, se bañó y entró al agua, dejando a Sakura hacer lo mismo por su lado. No parecía que la pelirroja quisiera siquiera hablar y eso solo hacía que la mente de Sakura pensara más y más.

-Que demonios está mal conmigo! shaaa-. Pensó la medic-nic mientras hundía su cabeza en el agua, a ese paso iba a enloquecer o al menos a ahogar.

-Parece que algo te preocupa rosadita-. Dijo Karin finalmente acercándosele

-No me digas así … y … pues si-. Terminó con desanimo Sakura

-¿Acaso tiene que ver con Deidara-san?-.

-Si… no…. Si … no? -. Pensó Sakura para si

-¿O tal vez tenga que ver con Sasuke-kun?-.

-Tiene que ver con los dos-.

-Umm, que ambiciosa-. Señalo Karin en señal de desaprobación. -pero te aclaro que Sasuke-kun es mío-.

El rostro de Sakura no pudo evitar mostrar su molestia. -Sasuke-kun… no pertenece a nadie. Pero no, eso no es lo que me preocupa, es akatsuki y lo que pertenecer a esa organización significa para Deidara y Sasuke-. Si bien la medica tenía varias preocupaciones, incluyendo surgidas en la cena de ese día, no perdería la oportunidad de sacarle al menos algo de información a Karin.

-Ya veo-. Dijo pensativa la pelirroja. -Pues, no se lo que signifique para Deidara-san, pero para Sasuke-kun es el medio para cumplir su meta-.

-Si, destruir Konoha-. Dijo con pesadez Sakura. -Pero, ¿por qué? Konoha no le ha hecho nada, además su objetivo principal ya se cumplió, destruyo a Itachi-.

-No lo sé-. Dijo con sinceridad Karin. - Pero si esta tan decidió es por algo-.

Sakura lo analizó de fondo, que podía llevar a Sasuke a querer destruir Konoha, desde que lo conoció sabía que lo más importante o mejor dicho lo único que tenía el chico era su ambición de matar a Itachi.

-Karin, tu estuviste con Sasuke-kun desde que se unió a orochimaru? -.

-Prácticamente-. Respondió con orgullo la pelirroja

-como fue ese tiempo para el?-.

-umm, vivía para entrenar, realmente dedicaba cada segundo a asegurar la muerte de itachi-.

-ya veo. Pero entonces, que cambió que lo llevará a querer destruir Konoha? -

-umm, realmente no lo sé. La palabra Konoha era casi que un tabú en el sonido, todos sabían que su sola mención podía costarles la vida, especialmente frente a orochimaru-sama-.

Nada parecía tener sentido, al menos para Sakura, había una pieza faltante en todo ese rompecabezas.

-bien, si ya terminó tu interrogatorio, ahora viene el mio-. Dijo con perspicacia la chica de Hebi.- que es lo que sucede entre tu y Deidara-San? -