No le tomó mucho al rubio ubicar a Sakura, se encontraba exactamente en el sitio en que hace un par de horas habían compartido su primer beso.

La chica mantenia los codos apoyados en la baranda mientras sus manos cubrían su rostro. Claramente la discusión con el Uchiha la había afectado seriamente, y no era a la única. Dando cortos pasos se situó junto a la ojijade.

-Nunca mencionaste que…-

-Lo sé-. Sakura sabía que se refería al perder a sus padres, ellos habían conversado de muchos temas, pero nunca de la familia de ella, y no era una coincidencia, ya que la ojijade siempre prefería evitar el tema.

Sin decir más, el rubio tomó a la chica con cuidado y la atrajo hacía sí para envolverla en un abrazo, al que ella no se resistió, es más, las manos de Sakura se sujetaron al pecho de Deidara agarrándose con más fuerza a este. – No estás sola-. Dijo por lo bajo el chico, en un intento de apaciguar el dolor de la joven.

-Lo sé. Pero aún duele, se que no estoy sola, tengo a Naruto, Kakashi sensei, a Tsunade-sama…-

-A mí-. Interrumpió el rubio separándose levemente para mirarla a los ojos.

La chica pasó saliva pesadamente, las cosas con Deidara solo se complicaban más y más, pero aún así era algo que no sabía si podía o quería evitar.

- No que realmente importe. Hm -. Replico con nerviosismo el ninja de Iwa, eso último había salido como un desliz, no porque no fuera cierto, sino porque muy seguramente no era algo que tuviera relevancia para la ojijade. -Se que preferirías tener a alguien como Uchiha…-

-No-. Lo detuvo Sakura mirándolo fijamente. – No es así, si es importante, tu eres importante, es solo que… nunca me imagine que pudieras serlo …tanto, o de esa manera-. El rubio la miraba con duda, no entendía del todo a donde iba con eso. – Siendo honesta, nunca pensé que entre nosotros... pudiera haber algo, en principio ni siquiera una amistad… - dijo la chica sonrojándose. -(…) Pero cada día me encuentro con que no podía estar más equivocada y eso... me asusta. No porque seas parte de akatsuki, o porque seas un criminal según el libro Bingo, sino porque cada vez lo veo menos así, pero luego suceden cosas como lo de tus excompañeros y me preguntó si no estaré equivocándome nuevamente…-.

Tal vez las dudas de Sakura no tenían que ver tanto con el Uchiha como con el mismo, para los dos era claro en ese momento como se sentía el respecto a ella, por lo cual lo mejor era aclarar las cosas, no seguir dejando las cosas al azar o a sus meras especulaciones.

-Sakura, que sea parte de akatsuki, o un criminal rango S, son cosas que ya sabías que era, pero tu misma me dijiste una vez, que más allá de eso para ti era simplemente Deidara-. Dijo el chico tomando el mentón de la pelirrosa y haciéndola mantener el contacto visual directamente. – Yo…no soy un buen sujeto como los de la hoja, nunca he pretendido serlo, pero nunca haría nada en contra tuyo, sé que es difícil de creer especialmente teniendo en cuenta mi pasado, pero esa gente que deje atrás nunca tuvo mi lealtad, nunca significaron nada para mi… no como lo haces tú-.

Y ahí estaban nuevamente, todos esos sentimientos que le trasmitía el rubio no solo a través de su mirada, sino que esta vez con sus palabras. Deidara podía ser muchas cosas, impulsivo, vanidoso, testarudo, un akatsuki, pero ciertamente no era mentiroso. -Dei-kun…- dijo con una pequeña y asustada sonrisa la chica mientras se llenaba de valor así misma. – Tu… no vas a lastimarme-.

Lo dicho por Sakura aunque en principio pareció ser formulado como una pregunta, término saliendo como una afirmación, ya que en ese momento ambos sabían que era totalmente cierto.

Una tierna sonrisa se formó en los labios del rubio, mientras negaba con la cabeza. -No que tuviera como sin salir antes lastimado por ese carácter y fuerza monstruosa-. Sin más el ninja de Iwa tomó por segunda vez en ese día los labios de la chica.

Mientras tanto el rubio llevó una de sus manos a la mejilla de la chica para acariciarla, mientras con la otra la acercaba de la cintura. Los labios y el cuerpo de Sakura no tardaron mucho en responder ante la amabilidad y calidez, por lo cual no pudo evitar sentirse tentada a devolver tan envolventes sentimientos al no solo devolver el beso, sino que pararse de puntitas para alcanzar mejor al chico.

Los labios de Deidara acariciaban con delicadeza, total entrega y devoción los de la ojijade. Sakura era la primera chica que había significado algo para el, la primera persona con que había sido capaz de ser el mismo sin importar el contexto, la primera persona a la cual había querido proteger.

El beso fue lento, pero a la vez apasionado y poderoso. Apenas Sakura separó sus labios de los de Deidara, bajó la punta de sus pies para recobrar su estatura normal, cosa que el chico aprovechó para posar su mentón sobre la cabecilla de está mientras la envolvía con cuidado en sus brazos. Permanecieron en silencio analizando lo que acababa de suceder y lo que eso significaría para ellos y su futuro.

A la mañana siguiente cuando Sasuke finalmente despertó notó como ni su compañero de Akatsuki ni la medic nin se encontraban dentro de la habitación, si era honesto, lo prefería así, no solo porque no quería pensar más en la escena que había presenciado la noche anterior por accidente, sino en la deplorable pelea que había tenido en consecuencia con Sakura. Sabía que no había actuado de forma racional, y si eso no era suficiente para hacerlo sentirse como un idiota, ciertamente la revelación de que Sakura sobre como había perdido a su familia, si que lo era. Nunca imagino que su excompañera hubiera tenido que pasar por algo así, diferentes dudas rondaban su mente al respecto, pero principalmente el como había hecho Sakura para salir adelante, siempre la considero como una persona débil, pero sabía de primera mano que ninguna persona débil podía pasar por algo como eso y terminar siendo… básicamente como lo era Sakura. La kunoichi conservaba cierto brillo y calidez que un mundo cruel como en el que vivían los ninjas y especialmente los huérfanos no tenía lugar.

Deidara y Sakura habían pasado la noche hablando y contemplando las estrellas, aunque habían pasado pocos días distanciados habían extrañado compartir de esa manera, aprovecharon lo que sería ese último día en el barco antes de llegar a la isla, porque aun cuando era claro cuanto significaba el uno para el otro, ninguno sabía con certeza que sucedería una vez encontraran al Hachibi.

Tan pronto como el bote arribó a la isla del Hachibi, Hebi empezó a desembarcar tras Sasuke, quien se había mantenido distante de todos desde su pelea con Sakura, mientras la chica y el rubio de akatsuki iban lentamente detrás del grupo.

Sakura lanzó un largo suspiro, se había agotado su tiempo, no solo no había podido disuadir a Sasuke de cometer una locura, sino que luego de la pelea claramente la situación entre ambos era insostenible. Sus pensamientos fueron cortados por un leve tirón en su mano por parte de Deidara que buscaba llamar su atención. Ese era otro tema que no terminaba de entender, el rubio tenía fuertes sentimientos por ella que evitaban que la lastimara, ¿pero que pasaría cuando el intentará capturar al Hachibi y ella impedirlo?

-La verdadera misión está por iniciar. Hm-.

La chica no retiró su mano de la del ninja, simplemente asintió mientras caminaban lado a lado lentamente, de seguro el chico se cuestionaba lo mismo que ella, aunque ninguno había querido tocar el tema el día anterior.

-Sabes que como miembro de akatsuki, debo…-

-Lo sé-.

-Pero, estaba pensando-. Estableció el chico deteniéndose y haciendo que ella también lo hiciera. -Tal vez mis únicas opciones no sean seguir sus órdenes o morir-. El temple de Sakura se puso igual de serio al del rubio, era un tema bastante delicado. –(…) Yo, se que es un tanto prematuro si quiera decir esto, pero no es como si tuviéramos mucho más tiempo. Siempre pensé que no tenía sentido intentar huir porque tampoco tenía realmente a donde ir, pero tal vez lo tenga...-.

El chico se quedo en silencio esperando que la mente de la chica comprendiera lo que quería decir, y por su mirada pareció que así era. – Deidara, tú…-

-Antes de que hables no estoy ofreciéndome a ir a Konoha, sabes que igualmente soy un ninja buscado y lo que pienso respecto a las aldeas ninjas-.

-Yo… no es que no quiera, pero no puedo simplemente abandonar Konoha-

-No te estoy pidiendo que lo hagas… tal vez que lo consideres, es decir tu familia ya no está allá, y si tuvieras una razón muy fuerte por la cual permanecer allá, hubieras regresado apenas tuviste la oportunidad. Se que suena como una locura, pero si en algún momento consideraras empezar desde 0, yo estaría igualmente dispuesto, solo en caso de que te lo cuestiones alguna vez-. Terminó el chico dándole un pequeño guiño mientras halaba su mano para que siguieran caminando.

Tan pronto rompieron el contacto visual la cara del chico volvió a la seriedad, sabía que era algo precipitado pero muy seguramente sería la última oportunidad que tendría de decírselo antes de que las cosas empeoraran.

La isla era un lugar ciertamente inhóspito, el ambiente denso de la jungla daba la impresión de que quien entrara allí no saldría con vida. Sasuke avanzó sin el menor de los temores dentro de esta, mientras los demás lo seguían con cautela. No pasó mucho tiempo cuando el Uchiha se detuvo, y por consiguiente los demás que se encontraban tras de el.

El pelinegro desenfundó su espada haciendo que todos se pusieran alerta, Deidara y Sakura que recién alcanzaban al grupo fijaron su mirada en el chico. Lo siguiente que sucedió dejo desarmado a más de la mitad del grupo.

-¡Teme! ¡Sakura-chan! ¿Qué hacen aquí? –

En lo alto de los árboles se encontraba la persona que tanto había extrañado Sakura, pero a la que menos esperaba encontrarse en ese lugar. -Naruto-. Dijo la chica por lo bajo soltándose del agarre de Deidara y avanzando inconscientemente hacia su amigo.

-Parece que el pequeño tenía razón-. Dijo Killer Bee llegando junto a Naruto. – Sus amigos han venido hasta acá por él-.

-Parece que alguien también ha venido por nosotros, mira quien está atrás-. Dijo el Hachibi desde dentro de su jinchuriki notando la presencia de Deidara, el miembro de Akatsuki que los había atacado anteriormente.

-Tschk- Soltó el Uchiha con molestia, no podía una vez en su vida seguir el camino hacia sus metas sin que Naruto o Sakura se atravesaran.

Deidara observaba con preocupación lo sucedido, pelear contra un jinchuriki tan hábil era una misión peligrosa incluso para dos miembros de akatsuki, pero contra los 2 más poderosos, imposible.

-Bien, es hora de cumplir la misión-. Estableció Sasuke y sin más se arrojó contra Killer Bee con su espada.

-¡SASUKE! ¡DETENTE!- gritó Sakura empezando a correr hacía la escena y siendo detenida por Deidara.

-¡Teme que demonios!- Gritó Naruto alejándose al igual de Killer Bee para evitar el golpe de Sasuke. – Este no es momento para eso, es nuestra oportunidad de recuperar a Sakura-chan!-

Pero el Uchiha hizo caso omiso y siguió atacando a Killer Bee bajo la confundida mirada del rubio de konoha, al no entender por que razón el pelinegro atacaba a su nuevo maestro. Naruto le dedicó una mirada rápida a Sakura, quien parecía estar tratando se zafarse del agarre de Deidara, bueno, ya haría entrar en razón a Sasuke, de momento la prioridad era ayudar a su amiga.

Entrando en su recién aprendido modo biju, Naruto se lanzó hacía donde Sakura y Deidara, pero antes de que si quiera pudiera formar un rasengan, la ojijade se soltó del agarre del ninja de la roca, que en realidad no era tan fuerte ya que solo quería impedir que ella saliera lastimada al intervenir en la pelea de Sasuke y Killer Bee.

-Naruto, tenemos que detener a Sasuke!-. Dijo la chica atravesándose e impidiéndole el paso.

-Lo haremos, justo después de que me encargue de esta escoria-. Respondió el rubio poniendo a Sakura detrás de el y mirando con odio a Deidara.

El rubio de akatsuki, apenas y le dedicó una desinteresada mirada a Naruto, si bien no estaba seguro de como proceder con la situación en mano, estaba seguro de que algo que no podía hacer era atacar al jinchuriki del nueve colas, no solo por la evidente desventaja sino porque Sakura de seguro intervendría.

La chica tomó el brazo de Naruto llamando su atención. – Naruto, en este momento lo más importante es detener a Sasuke, antes de que las cosas empeoren-.

La situación en verdad que tenía confundido al ninja de la hoja. – ¿Pero de que hablas Sakura-chan, por que Sasuke está atacando al viejo Bee, y como es que están juntos con el y con ese?-. Dijo señalando a Deidara.

La chica soltó un largo suspiro, no había forma de explicar lo que sucedía sin decirle la verdad a Naruto, por mucho que le doliera. – Naruto, la razón por la que Sasuke está aquí y por la que ataca a ese hombre, es porque Sasuke decidió unirse a Akatsuki, y tiene como misión atrapar al Hachibi-.

Un chidori en el pecho o un puño de Sakura directo en la cara hubiera sido menos doloroso para Naruto que haber escuchado lo que la pelirrosa dijo. -No, Sasuke-teme, no..-

Sakura solo podía observar con dolor la reacción de su amigo, entendía que tan terrible era tal revelación, si ella se había sentido traicionada por la decisión de Sasuke, imaginaba cuanto debía lastimar a Naruto.

Sakura desvió su mirada hacia Deidara, el rubio por su parte solo observaba la pelea entre el Hachibi y Sasuke, no parecía que tuviera de momento la intensión de intervenir, lo cual calmó en parte a la chica que regresando su mirada a Naruto reafirmó. -Todavía podemos detenerlo y evitar que comenta una locura, pero si Sasuke captura al Hachibi, no habrá vuelta atrás será innegablemente parte de akatsuki-.

Las palabras de la chica parecieron traer a Naruto de vuelta. -Tienes razón, aun podemos detenerlo ¡Y una vez lo hagamos, definitivamente lo llevaremos de vuelta a casa y lo haremos entrar en razón! ¡Dattebayo!-

-Pueden intentarlo-. Dijo Suigetsu desenfundando su espada con una enorme sonrisa, mientras Jugo se acercaba con una triste mirada. Ciertamente Hebi no había seguido a Sasuke hasta allí solo para verlo luchar por su cuenta, ellos lo apoyarían a lograr su cometido, aun cuando no fuera de su total agrado luchar con Naruto o Sakura. – Pero creo que para ahora saben que no podemos permitírselos. Bonita, siento que haya tenido que llegar a esto, pero te prometo que acabare contigo de la forma más rápida y menos dolorosa-.

En un abrir y cerrar de ojos Suigetsu se arrojó contra Sakura, mientras Jugo empezó a pelear con Naruto.

El rubio de akatsuki observaba la escena con inquietud, por una parte era claro que el Uchiha estaba teniendo problemas con el Hachibi, lo mejor sería ayudarlo y completar la estúpida misión de una vez, sin embargo, no podía obviar que Sakura no se quedaría de manos cruzadas, es más ya había tomado acción al entrar en la pelea contra Suigetsu, sería cuestión de tiempo para que Naruto y Sakura acabarán con Hebi y se unieran en la pelea juntó al Hachibi.

Sus pensamientos fueron cortados por el enorme golpe con el que Killer Bee arrojó al Uchiha contra un árbol. -Demonios- siseó el rubio por lo bajo, necesitaba decidir rápidamente. La pelirrosa notando como Deidara se preparaba para entrar en la pelea le dio un golpe a Suigetsu que hizo que este se volviera añicos o más bien agua, no era un golpe mortal o definitivo, no para el, pero le daría el tiempo necesario para impedir que la situación empeorara.

-Deidara-. Llamó Sakura yendo directamente hacia el. -Por favor no-.

El rubio se llevó la mano a la cara lleno de frustración, estaba en una posición muy difícil, por no decir imposible, no quería luchar contra Sakura, pero parecía que no tendría opción.

-No te entrometas, solo necesitamos al Hachibi-.

La pelirrosa avanzó con determinación hasta plantarse frente al rubio. -Si consiguen al Hachibi nada los detendrá cuando vengan por Naruto y el Kyubi-. La chica puso sus manos sobre el pecho de Deidara deteniéndolo en su sitio y cambiando de semblante dijo con una suave voz. -Por favor-.

La triste mirada de Sakura era más que suficiente para desarmar a cualquiera y especialmente a Deidara, quien soltando un largo suspiro tomó las muñecas de la chica para retirarlas suavemente de su pecho. – Lo que vas a deberme después de esto. Hm-.

La chica sonrió levemente ante la respuesta del muchacho, quien apenas reciprocó con una de sus sonrisas prepotentes que a ella tanto le gustaban.

Suigetsu que acababa de reintegrarse después del golpe de Sakura caminaba con una sonrisa maliciosa hacía ella y Deidara. -Entonces compañero, yo me encargo de ella mientras tu cumples la misión con Sasuke-.

-No lo creo. Hm-. Dijo Deidara soltando varias aves de arcilla en contra Suigetsu y dejándolo de momento incapacitado.

-Voy a ayudar a Naruto-. Dijo Sakura dándole un rápido beso en la mejilla al rubio, en cuanto más rápido acabemos con Hebi, más rápido podrán capturar a Sasuke y más rápido podremos salir de aquí tu y yo-.

Los ojos del rubio la miraron con duda, a lo cual la chica respondió con una tierna sonrisa. -Una vez capturemos a Sasuke, Naruto puede encargarse de él, el podrá llevarlo de vuelta a la villa y ayudarlo de la forma en que claramente yo no puedo. -Dijo con un tanto de tristeza la chica, aún así no quería desanimarse por eso y menos en ese momento. -Creo que tienes razón, no eres el único que necesita un nuevo comienzo-.

-Si es para equilibrar la balanza en esta pelea, no tienes que..-

-Lo sé-. Dijo la chica con seriedad acariciando la cara del ninja de Iwa. -Pero quiero hacerlo, esto es lo que quiero-.

Sakura sabía que era una decisión arriesgada, pero en ese momento le costaba imaginar un futuro sin Deidara, sin sus molestas bromas y comentarios, sin sus discusiones que parecían más de infantes que de dos temidos shinobis. Deidara había decidido dejarlo todo por ella, ya que eso era lo que significaba ayudarla e ir en contra de las ordenes de akatsuki, era lo mínimo que ella podía hacer y siendo sincera algo que quería hacer. Tal vez podrían finalmente encontrar esa libertad que el tanto anhelaba, juntos.

El rubio sonrió, realmente estaba sin palabras ante la decisión de Sakura. Sabía que no era el sitio apropiado, pero realmente, cuando le había importado eso, estaba a punto de besar a la chica, pero la llegada de ciertos aliados interrumpió el dulce momento.

-Vaya Vaya, parece que logramos llegar justo a tiempo a la fiesta-. Deidara y Sakura se pusieron en alerta al escuchar esa voz y al ver a los nuevos llegados. Kisame y Tobi, o mejor dicho Kisame y Madara.