LI.
—Ay.
—¿Te duele? — le preguntó Kaede con preocupación.
—Un poco— retuvo una mueca de dolor. La niña se apresuró a vendarle la herida de su costado. Después, la ayudó a colocarse bien el yukata, pues sabía que no podía hacer movimientos bruscos
—Ya está. Curada.
Kagome murmuró en agradecimiento y se pasó una mano por el cabello mientras exhalaba todo el aire que se encontraba en sus pulmones.
—¿Estás bien? — murmuró Kaede, cuando el silencio se extendió por demasiado tiempo en la cabaña.
—¿Quieres que te mienta o te digo la verdad? ¿O mejor, lo que quieres escuchar o lo que en realidad siento? — espetó más brusca de lo pretendía y tarde se dio cuenta de que lo había hecho. Rápidamente se giró hacia la niña, ignorando la tirantez en su herida, con los ojos desorbitados— L-lo siento, Ka-Kaede, yo no… No quería…
—Lo sé— la cortó ella con una triste sonrisa en sus labios. Le apartó un mechón de pelo y Kagome se sorprendió por lo mayor y madura que parecía en ese momento; mucho más de la edad que en realidad tenía— Sé que te duele todo esto, pero…
—¿Me lo advertiste? — murmuró ella con un suspiro.
«¡Ese maldito medio demonio nos engañó! ¡Es un peligro para el mundo y nos dimos cuenta tarde! ¡Abre los ojos de una vez! ¡Te manipuló, como a nosotros, y te hizo creer algo que no era!», recordó las palabras que le había gritado ella, un año atrás, cuando la pesadilla no había más que comenzado.
—Lo siento, Kagome…— musitó Kaede y la mencionada tuvo que parpadear para que las lágrimas de indignación, dolor e impotencia, no se le escapasen.
No, ella no podía dejar las cosas así; tenía que hacer algo.
Un siseo escapó de sus labios cuando se levantó.
—¿Dónde vas? — inquirió Kaede, imitando sus movimientos.
Kagome ya se estaba dirigiendo a la entrada de la cabaña.
—Necesitas descansar…
—Lo haré luego— replicó la joven sin mirar atrás— Ahora tengo que ir a hablar con él, tenemos que solucionar esto.
—Pero él…
Se detuvo cuando advirtió la alarma y el miedo en la voz de la niña. Con la vista clavada en el suelo, sus manos formando puños y un nudo en la garganta que le dificultaba la respiración, tragó saliva.
—Tengo el hechizo, ¿recuerdas? No te preocupes. Podré arreglármelas.
«Y él no me hará daño. No sé qué le pasa, por qué está así, pero sé que muy dentro de él todavía está mi InuYasha en algún lugar. Pase lo que pase, él no me lastimará», se dijo a sí misma.
E intentó creerse sus palabras.
—Llévate al menos las flechas— dijo Kaede y la escucho correr hacia el lugar donde las dejaba siempre apoyada— No las dejes aquí.
¿Ir armada para ver a InuYasha? ¿En qué bizarra realidad acaba de entrar? ¿Cómo podía siquiera pensar en esa posibilidad?
—No puedo usarlas, no con la herida— fue su respuesta en cambio. Escuchó a Kaede detenerse detrás de ella y nuevamente no se giró, aunque quería rodear a la niña con sus brazos y atraerla hacia sí con fuerzas— Entiéndeme, Kaede, no puedo dejar las cosas así con él. InuYasha… me necesita. Tengo que descubrir que le pasó a él, a tu hermana… y por qué se comporta de esa manera. No podría vivir en paz conmigo misma si le doy la espalda. No a él, que me cuidó desde que era una cría y estuvo en cada paso que daba apoyándome…
El silencio reinó en la habitación y Kagome de mala gana se quitó el rastro de las lágrimas que se le habían escapado. Mierda, y ella que no quería llorar…
—Ten mucho cuidado, ¿vale? — murmuró Kaede a media voz— Y vuelve. No me dejes tú también.
Fue instintivo. En un momento estaba observando el suelo como si fuera lo más interesante del universo y al siguiente se había dado la vuelta para rodear a la niña con sus brazos. Ignoró el dolor de su herida y las lágrimas que se deslizaban por su rostro mientras la rodeaba con más fuerza.
—Todo se arreglará, te lo prometo.
·
InuYasha, sentado en una rama de árbol observando su alrededor en silencio, echó la mano hacia atrás e interceptó la fruta que iba volando en su dirección.
—Come, es para ti— escuchó una voz aguda desde el suelo. Por el rabillo del ojo, InuYasha advirtió que se trataba de esa chiquilla que había destruido el sello con el que estaba retenido.
—¿De dónde has sacado la comida?
Kagome sonrió tenuemente y se encogió de hombros.
—Por ahí. Tengo más. Baja y comemos juntos.
Pensó que iba a negarse, pero sorprendentemente, el medio demonio no abrió la boca cuando pegó un salto y cayó a su lado, mirándola tentativamente. Kagome sintió el corazón en la garganta; él jamás la había observado de esa manera. Ni cuando ella había perdido la memoria y lo trataba fríamente.
Se sentaron juntos en el pasto, cerca de las raíces del árbol, y en silencio Kagome le hincó el diente a su fruta, bajo la atenta mirada del medio demonio, y reflexionó sobre cómo podía empezar la conversación, la mejor manera de conseguir obtener sus respuestas. Porque este InuYasha era muy diferente al suyo y, mientras que antes siempre había sido abierto y cercano con ella, pasara lo que pasase, ahora… debía tener los pies de plomo para no enfurecerlo y que se terminara largando.
Necesitaba respuestas.
Pero por más que le daba vueltas, no sabía cómo hacerlo, así que, tomando ejemplo de la persona que se encontraba a su lado, decidió soltarlo todo, a bocajarro, sin dudar ni un ápice.
«Siempre tengo el conjuro si piensa marcharse»
Así que, se lanzó al vació y aquel acto de fe tuvo lugar en forma de pregunta:
—¿Qué pasó con Kagome?
Palabras 971.
Por lo que estoy leyendo, tenéis miedo de que la cosa se quede aquí y siga siendo el manga, la relación que tenían ellos. Tranquilidad. El pasado de ellos tiene demasiado peso para tirarlo todo por la borda, y yo nunca lo obviaría después de todos lo que tuvieron que pasar mis niños. Aunque sí tengo que decir que tardará un poco en que las aguas vuelvas a su cauce y la trama, a grandes rasgos, seguirá la historia oficial, como quise hacer desde un primer momento. Pero, a pesar de ello, InuYasha por mucho que la odie y no la recuerde, siempre, siempre, habrá un resquicio, un pequeño hilo del que Kagome podrá tirar para ayudarlo.
¿Cómo creéis que afectará ese pasado a la relación de ambos? ¿Descubriremos por fin la verdad de lo que pasó en ese trágico día?
Pd: como viene siendo costumbre, si llegamos a los 300 comentarios, habrá doble actualización la próxima vez, jeje
