LX.

—¡Siéntate! ¡Siéntate! ¡Siéntate!

El cuerpo del medio demonio se estrelló contra el suelo varias veces, hundiéndome aún más en la tierra, y Kagome suspiró mientras observaba al muchacho huir aterrorizado, casi perdiendo el equilibrio.

—¡Maldita sea, Kagome, ¿qué mierda estás haciendo?! — gruñó InuYasha con la cara aplastada en el suelo.

—¡¿Que qué hago?! ¡Estabas amenazándolo con la espada desenfundada cuando el pobre no te había hecho nada! — lo fulminó con la mirada, con ambas manos colocadas en sus caderas; en ese momento le recordaba tanto a Izayoi…— Simplemente le había pedido indicaciones y tú…

—¡¿Pero es que no te has dado cuenta?! — exclamó InuYasha y se levantó nada más el conjuro del collar perdió su fuerza, todo su rostro lleno de barro descompuesto en una mueca de ira mientras se encaraba a la muchacha— ¡Prácticamente te estaba desnu…!— calló repentinamente, sus mejillas volviéndose del color de su traje y tragando saliva, se cruzó de brazos y le dio la espalda.

Kagome se lo quedó mirando intrigada por su repentino silencio y actitud.

—¿Estaba qué? ¿Por qué te callas?

—¡Nada! ¡Keh, cállate! ¡Sigamos el camino! — refunfuñó, emprendiendo la caminata.

—¿Qué mosca le ha picado? — preguntó Shippo, quién había sido un silencioso espectador de todo lo sucedido desde el hombro de la joven.

Kagome exhaló, sacudiendo la cabeza.

—No tengo ni idea.

«Últimamente está muy raro», no pudo evitar pensar mientras lo veía alejarse con paso apresurado. Una pequeña parte todavía temía que las cosas se volvieran iguales a cuando estuvieron en la aldea de Kikyo y Kaede, el enorme muro que se alzó entre ellos, pero desde que InuYasha despertó -no, más bien, le recordó- este abismo parecía haber… desaparecido. Si es cierto que a veces se quedaba metido en sus pensamientos y a menudos se levantaba más irritable que de costumbre, pero respecto a ella… la relación que tenían ambos parecía haber avanzado -o retrocedido, depende de cómo se mire- a pasos agigantados. Se preocupaba por ella y la cuidaba como nunca; incluso a veces, en las noches más frías, había dormido en sus brazos y cuando la miraba a los ojos… todavía quedaba rastro de ese InuYasha, de su Yasha. Sin embargo, también de un tiempo para acá… se comportaba… así. Hosco con ella, receloso con todo lo que le rodeaba y… antipático con todo aquel que se le acercara, incluso con el pequeño Shippo; con ese mucho más de la cuenta.

Si no fuera porque Kagome pensaba que era imposible que sucediera, creería que estaba…

No, no quería ni pensarlo.

No quería golpear aún más su maltrecho corazón. Demasiadas cosas había superado ya a su lado como para ahora… albergar una mínima esperanza.

Imposible. InuYasha solo la veía como su hermanita.

Era imposible.

—¡¿Qué haces ahí parada, tonta?! — les gritó a voces mirándola por encima del hombro, con el doble de arrugas en su entrecejo— ¡Vamos, pronto se hará de noche y estamos en medio del camino!

Kagome ahogó un suspiro.

—Solo él se vuelve más infantil con los años— no pudo evitar mascullar por lo bajo— Cuando era pequeña lo veía más maduro o será que yo era muy inocente y me dejaba impresionar por nada— puso los ojos en blanco.

Escuchó a Shippo reír entre dientes por sus palabras.

—¡¿Qué estás mascullando de mí, renacuaja?!

—¡Nada! — le desechó con un movimiento de mano— ¡Y no vamos por ahí, sino por aquí! ¡Quiero acercarme a la aldea ya que tú has tenido la amabilidad de espantar a la única persona que pasó por aquí!

—¡Y una mierda!

—InuYasha, siént…

—¡Vale, vale, iremos allí!

No hubo más discusión en todo el camino.

·

Sorprendentemente, hicieron noche en la aldea; una mujer mayor amablemente les dejó quedarse a cambio de que mataran a un demonio -bastante indefenso- que no dejaba de importunarla por las noches y que fue pan comido para el medio demonio.

Sin embargo, esa noche un ser bastante viscoso pero que tenía una máscara humana y que hablaba, atacó la aldea, en busca de los fragmentos de la esfera que portaba Kagome.

Ayudando como en los viejos tiempos, Kagome consiguió poner a salvo a la anciana y los demás mayores y niños. Una vez estuvieron en un sitio seguro, dejó al pequeño demonio con ellos y volvió junto a InuYasha. Los más jóvenes de la aldea se habían quedado a echar una mano, pero para InuYasha eran más una molestia que otra cosa, sobre todo el maldito humano de esa mañana que no hacía más que mirar embelesado a su pequeña. Tuvo que hacer acopio de toda su voluntad para no arrancarle los ojos con sus garras.

—¿Es fácil de derrotar? — preguntó Kagome, tensando su arco, con la mirada puesta en el demonio. En la frente de la máscara refulgía el destello del fragmento que poseía.

—Pues claro que puedo hacerlo— su respuesta sonó más a un gruñido, pero no se dio cuenta de ello mientras apartaba la mirada del imbécil— Pero antes tienes que pedirme perdón por la forma tan humillante que me trataste, Kagome.

No supo de dónde habían salido esas palabras, y más en la situación en la que estaban, pero tuvo que callar los deseos de huir molesto y avergonzado cuando Kagome lo miró sorprendida.

«¿Qué cojones me pasa?»

—Oh, ¿te refieres a aquella tontería? — el ceño fruncido del medio demonio hablaron por sí solo. Kagome se contuvo de reír enternecida— Vale, lo siento, perdóname, ¿estás mejor ahora?

—Maldición, ¿crees que así te puedo perdonar? — la observó entre incrédulo y molesto.

Esta vez sí, una carcajada salió de los labios de la muchacha, quién se acercó a él para depositar un beso en su mejilla.

—Mi héroe. Gracias por salvarme— susurró con voz tierna— Pero tú no siempre vas a luchar todas las batallas. Yo puedo hacerlo perfectamente.

Y dejando a un paralizado medio demonio tras de sí, Kagome tensó su arco y apuntó a la frente del demonio.

Está de más decir que lo derrotó sin necesidad de ayuda.

Palabras: 997


Os quejaréis de mi, ¿eh? Tanto por el contenido que os traigo como con la rapidez. Pero bueno, esta vez tengo un motivo y es que hasta el jueves me va a ser imposible volver a publicar, así que he usado uno de los pocos huecos libres que me quedaba para traeros esto y avisaros. ¿Contentos?

Y, Aida Koizumi, la escena que has comentado no saldrá, pero sí te digo que el próximo capítulo tendrá que ver con InuYasha siendo humano, aunque no es algo que se vea en la serie. Podría considerarse más como un "especial" porque me he dado cuenta que no digo mucho sobre eso. ¿Qué podrá ser?

Pd: me he divertido un montón escribiendo este capítulo, InuYasha molesto y celoso es adorable.