LXXIV

La naturaleza parecía un ente viva frente a sus ojos y Kagome, con la mirada perdida en algún punto, suspiró, recostando la cabeza sobre sus rodillas. Entonces, se echó hacia atrás, tumbándose en el césped del claro en el que estaba y sus ojos se perdieron en el manto de estrellas que alumbraba el cielo. Y se imaginó años más atrás, en la misma postura, con su querida madre a un lado e InuYasha al otro, el tiempo pasando sin que se dieran cuenta mientras ellos buscaban en el firmamento, entre risas y juegos, formas y patrones en los puntos de luz.

En algún momento, mientras ella estaba perdida en los recuerdos, sintió una presencia a su lado, pero ella no se movió ni dio muestra de ser consciente de ella. Un susurro cercano y entonces, un cuerpo, fuerte y cálido, junto al suyo.

—Kagome…

—Mira— murmuró ella y estiró una mano— Un ciervo. Allí.

Por un instante, hubo silencio, uno pesado y cargado de miles de cosas que no estaban siendo dichas pero se sabía, y entonces, Kagome notó una mano rozando la suya. Se estremeció, pero no la apartó. Percibió como se tumbaba a su lado, cabeza con cabeza, y la muchacha retuvo el impulso girarse a un lado para esconderse en su poderoso y protector pecho.

—¿De verdad que no me veías? — habló lo que parecía ser una eternidad más tarde.

Él inspiró con fuerzas. Sabía que iban a hablar de ello, no era estúpido, pero a pesar de lo mucho que se había mentalizado para ello, el dolor, la confusión, el reproche implícito en su voz le golpeó con dureza.

—Sí. Solo escuché tu voz cuando gritaste mi nombre.

Ella asintió, casi con aire distraído. De nuevo, silencio.

—Kagome…— InuYasha se incorporó sobre uno de sus codos y se acercó a ella hasta inclinarse sobre su cuerpo; esos ojos achocolatados brillando como dos luceros entre toda la oscuridad— Yo… tengo tanto que decirte… tantas cosas por las que disculparme…— su voz tembló.

Kagome permaneció en silencio mientras lo miraba, parecía estar buscando algo en su rostro, en su mirada. Alzó una de sus manos y pasó sus dedos por la mejilla de él con infinita ternura, y InuYasha sintió su corazón golpear fuertemente en su pecho.

—Me gustaría tanto poder odiarte— musitó y cada palabra se convirtió en un puñal que fue lanzado al pecho del medio demonio— No sabes la de veces que soñé con poder olvidarme de ti, de estos sentimientos que me corroen el alma… Todo hubiera sido mucho más fácil para mí, para ti, para nosotros. Si tan solo…— calló, su mano deslizándose por su mejilla, el pómulo, deteniéndose en sus hebras albinas, adorando sentir la suavidad de ellas— Pero me he dado cuenta de que, a la hora de la verdad, por mucho que sufra, por mucho que me duela, soy incapaz de deshacerme de eso, porque quiera o no, es una parte de mí, que lleva conviviendo conmigo muchísimo tiempo y me define como persona. Con sus cosas buenas y malas, virtudes y defectos. Te quiero, InuYasha, con toda mi alma y mi ser, siempre te he querido y siempre lo haré. Y puede que tú no…

—Para— la calló, las palabras deslizándose con suavidad por sus labios y con su mano sostuvo la de Kagome, entrelazando sus dedos y llevándoselo a la boca para posar sus labios por un pequeño instante—No sigas, por favor.

—InuYasha…— balbuceó ella, las lágrimas amontonándose en sus ojos.

—Fui gilipollas. Un completo y profundo gilipollas, pequeña, porque era incapaz de ver más allá. Desde el momento que te vi, sola y perdida, en el bosque, un cuerpecito frágil y cálido, cambiaste en mi vida. Te hiciste dueña que cada parte de mi ser, sin que yo me diera cuenta; te apoderaste de mi cuerpo y mi mente, haciéndolo tuyo para siempre. Eras Kagome, mi Kagome, mi pequeña, y yo me sentía el bastardo más afortunado del puto planeta cada vez que me sonreías, que venías corriendo a mí, que me llamas Yasha, como si yo fuera tu maldito universo y no un sucio demonio— la voz de InuYasha tembló y sus ojos se oscurecieron, pero él no dejó de hablar; no, ahora que había abierto su corazón, ahora que pensaba decir todo lo que había estado callando, todo lo que había estado ignorando todos estos años— Kikyo fue y siempre será una persona importante para mí, pero nunca habría tenido punto de comparación contigo. La quise, la amé, pero es como si me pides comparar la luz de una hoguera con la del maldito sol. Los dos calientan, te hacen sentirte a gusto, pero la luz del sol es algo que tenemos tan interiorizado en nosotros, que sabemos que cada mañana al despertar continuará ahí, a nuestro lado, que no disfrutamos realmente de ella— susurró, deslizando una de sus manos por la mejilla de ella, sintiendo el rastro de humedad de sus lágrimas— Cuando vi a Kikyo, sentí como si mi mundo desapareciera, como si solamente pudiera existir ella, pero… ese sentimiento, ahora que lo pienso, era distante, frío… como si me hubieran obligado a revivirlo, como si lo hubieran marcado externamente a fuego en mi piel. Fue al escuchar tu voz que la realidad volvió a mí y cuando te vi allí, tirada a unos pasos, inconscientes… quise morir. Por favor, tienes que confiar en mí. Eres y siempre serás lo más valioso, lo más importante en mi vida. Sin ti… no soy nada. Solo una carcasa vacía.

—InuYasha…— lloriqueó Kagome, sintiendo el corazón tan grande que amenazaba con explotar.

—Te quiero, pequeña— confesó, inclinándose hasta estar sobre sus labios—, déjame demostrártelo cada maldito día de nuestras vidas.

Cuando InuYasha lo besó, plasmando esos mismos sentimientos, Kagome lloró de nuevo, un dulce lamento que tenía el fin de purificar la oscuridad que se había adueñado de ella desde que los vio.

Y, una última vez, decidió confiar en él.

Palabras: 998.


Vais a permitirme que esta nota sea un poquito extensa porque hay varios temas que quiero tocar:

1. Primero de todo deciros que muchísimas gracias por todos vuestros comentarios. Los he leído todos y he sonreído con cada uno de ellos, aun cuando ff no funcionaba y debía pasar un laberinto para poder acceder a ellos. Erais una gran alegría a mi día día. Sois los mejores y no puedo quereros lo suficiente por el apoyo que estoy teniendo, de verdad. (Nunca lo diré las suficientes veces)

2. En mucho de vuestros reviews mostrabais una comprensible preocupación por lo que pasaría ahora en la mente de InuYasha con todo lo de Kikyo, que si la cosa se pondría más entre ellos. Por favor, tenedme un poco de fe, ¿no? Bueno, en realidad a mí no, sino a nuestro adorado medio demonio. Él puede ser un ciego y un obtuso, eso no se se lo discute nadie, pero cuando tienes las cosas claras, lucha hasta las últimas consecuencias por eso, y no hay mayúsculas más grandes que lo digan más claro: KAGOME ES SU VIDA, SU COMPAÑERA Y NADIE PODRÁ SEPARARLO DE ELLA. Ahora: ¿su voluntad será lo suficiente fuerte para lo que se les viene encima? Jejeje, eso lo dejo ahí.

3. Este punto me cuesta más escribirlo porque sé que no os va a gustar, pero es algo que sé que tengo que hacerlo: necesito un tiempo. No sois ustedes, sino yo (ok, es bromi). No, en serio: últimamente estoy muy estresada y cuando me pongo delante de la pantalla para escribir puede pasar el tiempo que sigo sin poder moverme. Más que un hobby lo veo como una obligación y antes de empezar a cogerle coraje a esta historia a la cual le tengo muchísimo cariño y estoy orgullosa de ella, prefiero darme una semanita o dos para mí, despejarme y volver con más fuerza para dar mi último esfuerzo. Y creo que este es un buen momento para dejarlo, porque a partir de aquí la relación entre ellos tomará un matiz más "maduro", habrá nuevas tramas y sorpresas y podríamos considerarlo un nuevo arco (?). Lo siento muchísimo, de verdad, pero creo que es mejor eso a no poder disfrutar verdaderamente de lo que estoy haciendo.

Así que, bueno, este no es un adiós ni muchísimo menos, pienso terminar esta historia, pero... ¿podríamos considerarlo un descansito como esos que se tomaba Kagome en el presente? XD Prometo volver.

En fin, no me explayo ya que estaréis aburridos de mí. De nuevo, muchísimas gracias por el apoyo y os estaré leyendo.

Pd: InuYasha, ¿por qué no puedes ser siempre igual de hermoso como en este capítulo? ¿Por qué tienes que cagarla primero para que florezca este lado de ti? *face palm*