LXXVI.
El viento se levantó a su alrededor y Kagome tuvo una mala sensación.
Cuando sintió a Kirara removerse en sus brazos, un sudor frío se deslizó por su espalda y se puso en alerta.
Segundos después, algo volaba sobre sus cabezas y Kagome necesitó un instante para digerir lo que estaba ocurriendo. Era un arma. Un arma sobrevolaba sobre sus cabezas y se dirigía hacia ellos. Una curva… y horriblemente familiar.
InuYasha corrió hacia dónde ella se había detenido, alejándola de la trayectoria del arma, y cuando esta pareció ascender y volver por donde había venido, Kagome rápidamente abrió los ojos.
Y su corazón se detuvo cuando encontró a una mujer empuñando un enorme boomerang. Un arma hecha por huesos de demonios; un arma prácticamente irrompible, muy peligrosa en las manos de su dueña.
Sus piernas amenazaron con no sostenerla.
—Así que tú eres InuYasha…—exclamó ella con rostro descompuesto en una mueca de rabia y determinación— Te mataré.
—¿Y tú quién eres? — respondió InuYasha ajeno al profundo shock que estaba sintiendo Kagome y solo centrando en protegerla.
Estaba cambia, muy cambiada; había crecido, su cuerpo era más esbelto, más estilizado, más fuerte. Su cabello era más largo, aunque lo llevaba recogido en su inseparable coleta, y sus ojos eran del mismo color castaño que ataño habían brillado con amor, y que ahora, sin embargo, eran dos tímpanos de hielo, acero puro y candente cuyo combustible era el dolor y la rabia.
No. Era imposible. No podía ser ella.
«Consiguieron matarlo en el último momento… pero no sobrevivió nadie.»
Nadie.
Nadie.
Y, a pesar de ello, frente a sus ojos…
—Sango…— exhaló afligida y contrariada.
Pero esa Sango parecía no haber reparado en ella. Su atención estaba puesta en InuYasha y este, habiendo desenfundado su espada, se enfrentó a su reciente oponente mientras nadie en el claro parecía ver el rostro pálido y conmocionado de Kagome. Ella era solo una espectadora, una creyente de que se encontraba en un sueño -o una pesadilla- y que pronto despertaría. Que nada de lo que estaba sucediendo era real.
—¿Se puede saber qué tienes contra mí?
—¡Cállate, medio demonio! ¡Vengaré la sangre de los míos!
Sango le atacó e InuYasha consiguió defenderse, aunque reconocía que esa mujer era bastante buena en la lucha.
—Debemos ayudar a InuYasha— exclamó Miroku, preparando el poder que escondía en la palma de su mano.
—Espera, Miroku, mira eso— señaló Shippo a las avispas venenosas que se acercaban volando por el cielo.
—Es Naraku— masculló InuYasha entre dientes, poco después de conseguir repeler otro de los ataques de la mujer— Hemos vuelto a caer en su trama, maldita sea.
—¡No te desconcentres! ¡Yo soy tu oponente! ¡Acabaré contigo!
—Tenemos que hacer algo— exhaló Kagome, cuando la voz de Sango consiguió sacarla de sus más profundos pensamientos— ¡Hay que impedir que sigan peleando!
No sabía en qué momento su querida y añorada amiga Sango había vuelto a la vida y deseaba matar a InuYasha, pero debía terminar con eso inmediatamente. Se odiaría eternamente si por su nula reacción alguno de los dos terminaba herido.
—¿Qué pasa, Kagome? — inquirió Shippo, viendo preocupado el rostro pálido y ligeramente húmedo de su amiga.
Pero ella no contestó con palabras, sino que echó a correr, dejando que Miroku se enfrentase con Naraku, quien había aparecido también en el claro, con su mente únicamente centrada en la pelea que tenía lugar delante de ella.
«¿Cómo podré enfrentarme a ella si está tan decidida a terminar con InuYasha? ¿Y por qué dice que él masacró a su gente? ¿Qué te han hecho, amiga? ¿Qué te ha pasado en tiempo que estuvimos separadas?»
—¡InuYasha, detente! — chilló cuando estuvo a tan solo unos pasos.
Su voz no fue escuchada y cuando la espada de Sango consiguió clavarse en el brazo de él, Kagome gritó, sintiendo en su propio cuerpo el dolor de la herida. ¡Tenía que detenerlos!
—¡SANGO, NOOO!
Fue como si un rayo le hubiera impactado. El cuerpo de Sango se paralizó y sus manos dejaron caer el arma que sostenía, mientras sentía una completa devastación recorrerla de arriba abajo, obligándola a expulsar todo el aire de sus pulmones con una exhalación. No, imposible. Su mente había enloquecido después de todo y estaba soñando con esa voz.
Seguro que ella la estaba llamando desde el otro lado, desde donde estaban también su padre, su hermano y su clan, desde donde estaban esperando el momento en el que se reencontrase cuando a ella pusiese fin a su vida.
—¡Sango, por favor, detente!
Pero parecía tan real…
Lentamente se dio la vuelta y un murmullo escapó de sus labios cuando se encontró con la imagen que llevó demasiado tiempo anhelando, que pensó que jamás ocurriría.
«Cuando vuelva, hablaré con ella y solucionaremos esto. No podemos continuar así», recordó haber pensado ella casi una eternidad atrás. Una mañana en la que jamás pensó que no volvería a ver su amiga-prácticamente-hermana. Una promesa que anidó en su corazón y fue esa misma la que le impidió respirar en los últimos dos años.
—¿Qué? — murmuró o sollozó o balbuceó; no lo sabía. Su conciencia estaba muy lejos de su cuerpo, viajando a la deriva entre lo que parecía ser un sueño y sus más profundos deseos. No le importó. Después de todo lo que había vivido, de haber visto morir a toda su gente, de saber que estaba sola en el mundo, con gusto abrazaría la locura si con ello sabía que Kagome se encontraba a su lado.
—Tranquila, todo está bien— respondió la joven en un frágil murmullo, dando pasos tentativos hacia ella— Estamos juntas, todo irá bien. Te lo prometo— su voz se rompió al final de la frase y fue como una pequeña grieta en el muro que parecía estar conteniendo un caudaloso río.
—Kagome...
Esta, sabiendo que algo iba mal, corrió hacia su amiga.
Sango se desmayó en sus brazos.
Palabras: 985
¡Segunda actualización del día!
Sois todos maravillosos, muchísimas gracias por esperar y seguir teniéndole la ilusión que le tenéis a la historia. ¡Espero no defraudaros, de verdad!
Pd: Me lo han preguntando: las actualizaciones, serán, hasta nuevo aviso (aka hasta que termine de escribir la historia), semanales. Así que...
¡Nos vemos en 2021 empezando año con esa esperada charla! ¡Feliz Fin de año por adelantado (?)!
Y, decidme qué pensáis, ¿seguirá Sango creyendo que está muerta? :o
